-apenas tengo recuerdos de ella pero sé que era la amante de Clow... lo utilizó más de una vez hasta que Clow se dio cuenta de que ella en realidad no lo quería, y ahí fue cuando él decidió morir y abandonar este mundo- murmuró Eriol en voz baja.
-Parece que Clow te ocultó muchos de sus recuerdos... supongo que se avergonzaba de haber creído mis mentiras y por eso intentó borrar nuestro pasado juntos- respondió Arashi con una sonrisa malvada.
-¿Qué has querido decir con lo de los libros?- preguntó Shaoran, confundido.
-Esos libros de magia negra los puse yo donde los encontraste, y Clow me ayudó a poner un hechizo para que solo pudiera encontrarlos quien estuviera enamorado de la nueva dueña de las cartas de Clow. Sospechábamos que en el futuro un miembro del clan Li se enamoraría de la dueña de las cartas, y me creyó cuando le dije que esos libros oscuros los ayudarían a protegerse de los magos tenebrosos- dijo Arashi mientras miraba a Kaito.
-Pero en realidad el objetivo de Yuuko era que las mentes de ambos estuvieran a merced de su reencarnación... y aquí estamos, ahora Arashi os destruirá y las cartas serán suyas, lo que siempre quiso Yuuko- añadió Kaito con una sonrisa burlona.
Arashi lanzó su ataque sobre Sakura y Escudo se rompió de nuevo, desapareciendo.
Eriol había extendido su propio escudo sobre él y Shaoran, los dos ahogaron un grito al ver que Sakura estaba levitando en el aire y todo su cuerpo resplandecía con un brillo morado muy fuerte.
La chica los miró y pudieron ver que sus ojos ahora eran de color violeta.
Eso era señal de que Sakura había dejado que su lado oscuro se extendiera por todo su cuerpo y ahora era una maga tenebrosa.
-¡No, Sakura! ¡No dejes que tu lado oscuro te domine!- gritó Shaoran, desesperado.
Ella levantó las manos y un escudo de color morado apareció alrededor de ella.
Volvió a mirar a Shaoran y sonrió.
-Tranquilo, sé lo que hago- dijo con una voz más ronca de lo normal.
-Primero acabaré contigo, Li. Después mataré a la dueña de las cartas y dejaré para lo último a mi querido Clow... será un placer destruirte de nuevo- dijo Arashi mientras los miraba a los tres.
-No si yo te destruyo a ti primero- gruñó Sakura con rabia.
Juntó sus manos y una esfera de llamas violetas empezó a crearse a su alrededor.
-¿Eso es la carta Fuego?- preguntó Shaoran, asustado.
-Creo que sí, y lo que tiene a su alrededor es Escudo... pero potenciadas por el lado oscuro de Sakura- susurró Eriol.
La esfera de fuego morado empezó a girar sobre sí misma a toda velocidad y salió disparada hacia los dos magos de enfrente.
Ambos pusieron sus manos delante de ellos, creando una barrera mágica.
Fuego chocó contra ella y la barrera empezó a resquebrajarse.
Sakura gritó y de todo su cuerpo salieron rayos de fuego morado, que también impactaron en la barrera de los dos magos.
Hubo una gran explosión, los dos chicos salieron disparados y varios árboles de los alrededores empezaron a arder.
Shaoran se levantó, malherido, y cerró los ojos.
Sintió el agua de un río cercano y la hizo venir hasta su mano, utilizándola para apagar el fuego de los árboles.
Pudo ver que Sakura seguía en el mismo sitio, levitando y rodeada de un resplandor morado cada vez más brillante.
Al apagar las llamas, Sakura se acercó a donde estaban los dos magos tenebrosos.
Estaban tan heridos que no podían levantarse del suelo.
-Al final va a cumplirse lo que le dijiste a Clow, gracias a tus libros voy a acabar con dos magos tenebrosos- murmuró Sakura mientras los apuntaba con sus manos.
-¡No!- gritó Kaito, y creó una pequeña barrera protectora.
Sakura los apuntó con sus manos y de ellas surgieron rayos morados que rompieron la barrera y electrocutaron a los dos magos hasta que no quedó de ellos más que un montón de cenizas ardiendo en llamas.
-¿Qué hacemos?- preguntó Shaoran, muy asustado.
-Deberíamos huir- respondió Eriol y los dos empezaron a correr.
-Vosotros no vais a ninguna parte- escucharon a su espalda y varias ramas violetas los atraparon y empezaron a enroscarse en sus piernas y brazos.
Sakura se acercó a ellos y se colocó enfrente de Shaoran.
-No lo hagas- murmuró Shaoran con lo poco que le quedaba de voz.
Sakura lo agarró del cuello y Shaoran cerró los ojos, seguro de que iba a morir.
Pero Sakura no lo apretaba, ni hacía nada.
Volvió a abrir los ojos y vio que ella estaba sonriendo.
-Te dije que sé lo que hago- dijo mientras soltaba su cuello y cerraba los ojos.
El aura morada desapareció de su alrededor, y al abrir los ojos volvía a tenerlos de color verde.
-¿Cómo es posible?- preguntó Eriol mientras las ramas violetas lo dejaban delicadamente en el suelo.
Shaoran respiraba muy agitado sin poder creer lo que estaba viendo.
-¿Puedes volver de tu lado tenebroso?- preguntó, asombrado.
-He sentido que podría extenderlo sin que llegara a controlarme totalmente, y eso he hecho- dijo Sakura encogiéndose de hombros.
-¿Pero cómo has conseguido volver a cerrarlo? No conozco ningún mago que, una vez en su lado tenebroso, quisiera volver a lo de antes- respondió Eriol acercándose a ella.
-Pues ya conoces a la primera- dijo Sakura levantando una ceja.
-Eres increíble, Sakura- susurró Shaoran, fascinado.
Ella se sonrojó.
-Ni siendo tenebrosa podría haceros daño- murmuró ella mirando a los dos chicos.
-No sabes cuánto me alegro- contestó Eriol, y los tres se rieron.
Empezaron a caminar pero los dos chicos estaban agotados y Sakura se dio cuenta de que no conseguirían llegar hasta la ciudad andando.
-Tengo una idea-.
Eriol y Shaoran se detuvieron y la miraron.
Ella cerró los ojos y su cuerpo volvió a rodearse de un aura morada.
-No quiero que hagas eso otra vez, a lo mejor ahora no consigues regresar de la oscuridad- gruñó Shaoran, enfadado.
Ella abrió los ojos, volvían a ser violetas.
-Lo haré- murmuró con voz grave.
Pasó una mano sobre su cabeza y desapareció.
-¿Intenta llegar a la casa? Está demasiado lejos- dijo Eriol, preocupado.
-Sí, son demasiados kilómetros... no creo que pueda conseguirlo- murmuró Shaoran.
Un minuto después Sakura volvió a aparecer, en una mano sujetaba la vara estrella y en la otra tenía una carta.
Los dos chicos se asustaron al ver que seguía rodeada del aura malvada, pero enseguida desapareció y una Sakura con los ojos verdes se acercó a ellos.
Muy sonriente, les mostró la carta.
Era Viaje, pero ahora era una carta Sakura.
-Ahora los tres volveremos a casa, necesitamos descansar- dijo ella mientras lanzaba la carta al aire.
-¡Viaje!- gritó, y la carta se deshizo en una humareda gris que los rodeó.
-Queremos ir a la casa- dijo Sakura, y los tres sintieron que todo se volvía negro a su alrededor.
Unos segundos después, todo volvió a iluminarse y vieron que estaban dentro de la casa alquilada, en el salón.
Eriol suspiró con alivio.
-Qué maravilla de carta- murmuró, impresionado.
-Vayamos a dormir, mañana hablaremos de todo esto- dijo Shaoran caminando hacia las escaleras.
Sakura asintió, ella también estaba agotada.
Al día siguiente, los tres pasaron la mañana hablando de todo lo que había ocurrido el día anterior.
-Necesito saber cómo fuiste capaz de entrar en tu lado tenebroso y acabar con dos magos muy fuertes- pidió Eriol, cruzándose de brazos.
-Eso es porque Sakura es mucho más poderosa que nosotros- respondió Shaoran mientras la miraba.
Shaoran le explicó a ambos cómo Arashi había controlado su cuerpo accediendo a su mente durante el duelo con Sakura, y ella contó todo lo que había ocurrido en el castillo y cómo los dos consiguieron escapar de allí.
Al terminar de escuchar, Eriol tenía una sonrisa traviesa.
-Me cuesta creer que vuestro primer beso haya sido cuando Shaoran te estaba haciendo daño- dijo alzando una ceja y mirando a Sakura.
Shaoran frunció el ceño y se levantó del sofá.
-Sakura, ven conmigo- dijo ofreciéndole su mano.
Ella la cogió y se levantó, siguiéndolo hasta fuera de la casa.
-¿Qué te pasa, Shaoran?-.
El chico la miró fijamente.
-¿Me dejas que use a Viaje?- preguntó él.
Sakura asintió, algo confundida.
Shaoran la sujetó de las dos manos y una niebla gris empezó a girar a su alrededor.
Ambos cerraron los ojos, y cuando los volvieron a abrir Sakura vio que estaban junto a un lago, rodeados de árboles y montañas cubiertas de verde.
-¿Qué sitio es este?- preguntó, empezando a caminar entre las flores que había cerca de la orilla.
-Mi lugar preferido en todo el mundo- respondió Shaoran, sonriendo.
-¿Dónde estamos?- volvió a preguntar ella.
Shaoran se acercó y la sujetó de la cintura.
-En Escocia. Este es el lago Ness, vine de pequeño con mi familia y desde que me enamoré de ti he querido venir contigo-.
Ella se estremeció.
-Quiero que hagamos como si lo del castillo no hubiera pasado, ese beso no cuenta- dijo Shaoran frunciendo el ceño.
-De... de acuerdo- murmuró Sakura.
Shaoran se acercó más hasta que sus rostros estuvieron a solo unos centímetros de distancia.
-Este será nuestro primer beso- susurró mirándola a los ojos.
Sakura asintió y Shaoran rompió los centímetros que los separaban.
Empezaron a besarse y ambos sintieron que todo a su alrededor desaparecía.
Solo existían ellos dos y ese momento.
Sakura rodeó el cuello de Shaoran con sus brazos y él subió una de sus manos por su espalda hasta acariciarle el pelo.
Así estuvieron unos minutos, hasta que se separaron muy sonrojados.
Sakura apoyó la cabeza en el pecho de Shaoran para ocultar la vergüenza que sentía.
El chico la abrazó más fuerte.
-Te quiero-.
Sakura levantó la cabeza para mirarlo a los ojos.
-Yo también te quiero- dijo ella, sonriendo.
Shaoran volvió a besarla unos segundos.
-¿Quieres dar un paseo por aquí?- preguntó mirando a su alrededor.
-Sí, pero... ahora me toca a mí- dijo ella con voz divertida.
Una niebla gris empezó a rodearlos.
-¿A dónde nos llevas?- preguntó Shaoran con curiosidad.
-A mi lugar favorito- respondió ella antes de que todo se volviera negro.
Cuando Shaoran pudo volver a ver, se dio cuenta de que estaban en una especie de gruta marina.
Justo en el centro del techo había un gran agujero por donde entraba la luz del sol, y había varias aberturas por donde se podía ver el mar, una playa de arena dorada a un lado y el atardecer a lo lejos.
Una pequeña ola mojó los zapatos de Shaoran.
-¿Dónde estamos?- preguntó mientras caminaba por la gruta.
-Cuando éramos pequeños mi padre nos traía a esta playa, Touya y yo descubrimos esta gruta y nos encantaba venir a bañarnos aquí- dijo ella entrelazando sus dedos con los de Shaoran.
-Entonces... ¿estamos en Japón?-.
Sakura asintió, sonriendo.
-Esta nueva carta es una pasada- murmuró Shaoran, asombrado.
Ella se aproximó y lo miró a los ojos.
-Quiero mi segundo beso-.
Antes de que Shaoran pudiera decir nada, ella enterró los dedos en su cabello y empezaron a besarse.
Un escalofrío recorrió la espalda de Shaoran y rodeó la cintura de Sakura, acercándola más a su cuerpo.
El beso se volvió más profundo y ambos se separaron para poder respirar.
-Ahora voy a querer besarte todos los días- murmuró Shaoran mientras la abrazaba y acariciaba su mejilla.
-Mientras Touya no nos vea todo irá bien- respondió ella, y los dos se rieron.
Una niebla gris los rodeó, y unos segundos después volvían a estar en Bucarest, en el jardín de la casa.
Sakura apretó sus brazos alrededor del cuello de Shaoran y se puso de puntillas para que sus ojos quedaran a la altura de los de él.
-Quiero un beso en cada país del mundo- susurró mirándolo fijamente.
El chico sonrió.
-Eso podemos hacerlo cuando quieras- respondió levantando una ceja, y los dos volvieron a reírse.
Sakura lo besó unos segundos y se separó de él para entrar a la casa.
Shaoran la agarró del brazo y se lo impidió.
-Prométeme que no volverás a utilizar tu lado tenebroso- le dijo con voz seria.
Ella suspiró y lo miró a los ojos.
-Solo lo usaré si alguna vez volvemos a estar en peligro-.
Shaoran no pudo evitar sonreír.
-Si algún mago se atreve a venir a por nosotros le haremos frente juntos- respondió él apretando su mano.
Ella también sonrió.
-Sí, juntos- repitió ella, y los dos volvieron a entrar a la casa.
Un día después, los tres aparecieron delante de la mansión de Eriol en Londres.
Apenas había luz, era muy temprano y estaba amaneciendo.
-Gracias por traerme- dijo Eriol mientras Sakura convertía su vara estrella en llave y guardaba la carta Viaje en su bolsillo.
-Es lo menos que puedo hacer después de todo lo que me has ayudado- respondió ella, sonriendo.
Vieron la figura de una mujer acercarse a ellos y abrir la verja.
-Kaho- murmuró Eriol, mirándola a los ojos.
Ella lo ignoró y se acercó a abrazar a Sakura.
-¿Estás bien? He podido sentir lo que te ha pasado-.
Sakura asintió.
-Estoy bien, todo ha salido bien- respondió con una sonrisa.
Kaho inclinó la cabeza hacia un lado.
-¿Cómo consigues volver de tu lado tenebroso?- preguntó con el ceño fruncido.
Sakura se sonrojó y miró a Shaoran.
-Pensando en que quiero estar con él para siempre- respondió ella, poniéndose más roja todavía.
Kaho sonrió.
-El amor es muy poderoso- murmuró mirando de reojo a Eriol.
-Nos marchamos ya, vendremos pronto a veros- dijo Shaoran tirando del brazo de Sakura para alejarse de allí.
-¿Qué haces?- susurró Sakura cuando ya no podían ver la mansión de Eriol.
-Necesitan hablar y hacer las paces- respondió Shaoran encogiéndose de hombros.
Sakura sonrió y sacó una carta de su bolsillo.
-Está bien, es hora de que volvamos a Japón-.
Sakura entró en su casa con la maleta y al llegar al salón vio a Kero hablando con Touya mientras cocinaban juntos.
-¡Sakura!- gritó Kero, volando hacia ella.
Touya también se acercó.
-¿Lo habéis logrado?- preguntó alzando una ceja.
Sakura sonrió y le mostró la carta Viaje.
-Eriol la consiguió-.
-Ya sabía yo que el mocoso y tú no lo lograríais- murmuró Touya con una sonrisa malvada.
Sakura no pudo evitar sonrojarse al pensar en Shaoran.
La sonrisa de Touya desapareció.
-¿Por qué te ruborizas? ¿QUÉ TE HA HECHO EL MOCOSO?- gritó fuera de sí.
-Lo mismo que Yukito hace contigo- respondió Sakura frunciendo el ceño.
Touya rechinó los dientes y apretó los puños.
-Lo mataré- gruñó entre dientes.
-No lo harás, él es mi novio y es normal que nos besemos como haces tú- dijo Sakura cruzándose de brazos.
Touya sacudió la cabeza.
-¡No quiero saber lo que haces con él!- gruñó, volviendo a la cocina enfadado.
Sakura empezó a reírse y Kero también sonrió.
-¿Ha ido todo bien?- preguntó él.
Sakura asintió.
-Os lo contaré todo a Yue y a ti más adelante-.
Ella subió las escaleras para dejar la maleta en su cuarto.
Al entrar se encontró con Shaoran.
-Tu hermano se ha dado cuenta, ¿verdad?- preguntó alzando una ceja.
-Sí, sabe leer demasiado bien mis expresiones- respondió ella, sonriendo.
-Tendré que mantenerme alejado de él- murmuró Shaoran entre dientes.
Sakura se acercó para abrazarlo.
-Nada de eso, quiero que aparezcas en la puerta y cenes hoy con nosotros-.
Shaoran la miró, sorprendido.
-Tranquilo, no va a hacerte nada y tiene que aceptar que estamos juntos- dijo ella con una risita.
-De acuerdo- respondió él sonriendo, y con un gesto de su mano desapareció.
Unos segundos después se escuchó el timbre y Sakura bajó las escaleras para abrir.
Al pasar por la cocina y escuchar los gruñidos de su hermano sonrió.
Ya nada podría separarla de Shaoran, ni su hermano ni los magos tenebrosos ni nadie.
FIN
