Amor y Venganza (Zootopia)
Notas de la autora:
Gracias por sus reviews! Me encanta leerlos!
Capítulo 16:
- ¡Whoa! - Exclamó Nick. Estaba extasiado mirando todo a su alrededor.
Se encontraban a miles de pies de altura. Para el zorro era una experiencia emocionante.
-Es hermoso, ¿verdad? - Judy a su lado reía suavemente, contemplándolo.
Nick podía haber crecido, pero en el fondo, seguía siendo el pequeño zorrito que ella conoció.
La coneja le había propuesto encontrarse en el Distrito Forestal. El zorro se había presentado sin saber lo que le esperaba.
¡Un viaje en teleférico!
-Entonces…-dijo Judy atrayendo la atención de Nick. - ¿Cómo puede ser que un zorro de ciudad todavía no haya paseado en teleférico? -
-Oh, pues…todavía no he tenido tiempo. -se excusó.
-Nick. Llevas viviendo aquí quince años, ¿es enserio? -preguntó asombrada.
- ¿Qué puedo decirte? Soy un zorro trabajador- haciendo referencia a su falso negocio de helados.
Llevaba quince años entrenando y trabajando para su padre.
Lo había reclutado el mismo día que falleció su madre, cuando tenía doce. Recordó como inocentemente pensó que iría a vivir simplemente con él.
Jamás pensó que su padre sería el líder de una organización secreta y que entrenara zorros por años para cumplir con sus objetivos.
Su padre esperaba que sus reclutas fueran precisos, ágiles, y cumplieran con éxito las misiones.
Él no perdonaba una sola falla, ni siquiera a su propio hijo. El fracaso era algo que no iba con él.
Para ello los sometía a dolor físico excesivo, para fortalecerlos. Tenían que demostrar que eran dignos de pertenecer a la organización.
-Se podría decir que…invierto tanto tiempo en el trabajo, que no tengo tiempo para nada más. -Respondió.
En parte era verdad.
Recordó que esa era su primera misión. Debía cumplirla con éxito. Las vidas de los depredadores estaban en juego. - ¿Y qué hay de ti? -
- ¿De mí? – se sorprendió Judy.
- ¿Cómo una hermosa conejita se convirtió en policía? -
-Sabes que era mi sueño desde niña. –señaló la coneja divertida.
-Sí, pero… has de saber que no todos cumplen sus sueños. -Judy le dio la razón, y comenzó a relatar.
–Pues, entré a la academia. Al principio era pésima-reconoció, para sorpresa de Nick. –Fallaba en todas las pruebas, tenías que verme. Mi entrenadora no paraba de decirme que jamás iba a ser policía, que lo dejara. Mis compañeros se burlaban. Era casi como volver a la escuela. - dijo con pesar. -Pero lo logré-finalizó con una media sonrisa.
Nick la miraba dolido.
Sabía que la escuela había sido dura para ella cuando él aún vivía en Bunnyburrow. No imaginaba cómo le habría costado después que se fue.
Judy notó cómo la expresión de él cambió.
-Lo siento…-dijeron ambos al mismo tiempo.
Se miraron sorprendidos.
-Empieza tú. -volvieron a decir al unísono.
Rieron nerviosos.
La coneja decidió tomar la palabra.
-Bueno Nick, yo en verdad quería decirte que lo siento, por no haber estado cuando pasó lo de tu madre. - observó que el zorro hizo una mueca de dolor. –Desconocía que había pasado, la señorita Armadilou nos lo comentó al día siguiente. Fui corriendo a tu casa, pero tú ya te habías marchado. –
La coneja recordó lo angustiada que se había sentido al entrar a la casa vacía.
Una lágrima cayó por su rostro. Se la secó rápidamente, pero el zorro la había visto.
-Judy, yo en verdad lo siento, no era mi intención abandonarte así. -Suspiró. -Estaba viviendo un infierno, lo único que quería era irme lejos, empezar de nuevo y olvidar todo. – La miró con profundo sentimiento un instante, antes de desviar la mirada. La coneja notó su tensión. Nick agarraba con fuerza el pasamanos.
Se sobresaltó cuando Judy tomó su pata y la entrelazó con la suya. –Entiendo lo difícil que habrá sido para ti. - le dijo mirándolo con afecto.
Podía sentir los latidos de su corazón acelerándose.
Nick bajó la mirada de sus ojos hacia su boca. Judy lo notó y se ruborizó aún más, pero no apartó la mirada.
De pronto, sus orejas se irguieron, escuchaba un sonido. Nick irguió sus orejas. Al parecer él también lo había oído.
Un objeto cayendo al agua.
Judy se asomó por la baranda de la atracción y pudo divisar un animal en el río.
Se hundía y agitaba los brazos violentamente.
¡Estaba ahogándose!
-Nick tenemos que ayudar-dijo alarmada la coneja.
El zorro como respuesta saltó por encima del pasamanos y se arrojó desde el teleférico sin dudarlo, ante la espantada mirada de Judy. Al verlo hundirse en las oscuras aguas, sacó su celular y se comunicó con Emergencias.
-911, ¿Cuál es su emergencia? -dijo una voz monótona y aburrida.
- ¡Envíen una ambulancia al Distrito Forestal, zona teleféricos ahora! -gritó Judy intentando divisar a Nick y al animal desde allí. Faltaba poco para que el teleférico llegara a tierra.
La voz, en su mismo tinte monótono y aburrido, preguntó: -Disculpe señorita, ¿podría decirme su nombre y cuál es la emergencia? -
- ¡Soy la oficial Judy Hopps, hay dos civiles en el agua y ninguno de ellos sabe na-!-
No pudo terminar la oración porque divisó al zorro sacando del agua al mamífero.
Apenas el teleférico tocó tierra, Judy salió disparada colina abajo, cortando la comunicación. Se contuvo lo suficiente para no ir directo a chequear a Nick. A simple vista parecía estar bien.
El pequeño zorro era quien le preocupaba.
Hizo un esfuerzo para pasar de largo a Nick y chequear al animal.
"Es un niño" Pensó preocupada.
Tomó sus signos vitales para evaluar la gravedad.
-No respira. - dijo en un hilo de voz.
Nick descansaba a un lado, intentando recuperar el aliento.
- ¿Qué? -dijo desconcertado.
Se arrodilló junto al pequeño zorro, lo colocó boca arriba y empezó a hacerle maniobras de reanimación.
Nada.
-Vamos viejo, vamos. -alentó Nick con el corazón en la boca.
No respondía.
Nick comenzó a acercar su boca a la del zorro, cuando una pata en su cara lo separó bruscamente.
-Si me das un beso, te muerdo la nariz. -amenazó. Su voz era más ronca y grave que de costumbre, por la cantidad de agua que había tragado.
- ¡Por favor, Finnick! No me asustes así. - dijo Nick llevándose una pata al corazón.
-No te pongas sentimental chico- Se sentó y tosió el agua que aún se encontraba dentro suyo. Levantó la vista y ante la expresión atónita de la coneja, preguntó: - ¿Quién es la coneja? ¿Ella es tu novia, chico? -
Nadie respondió, pues Judy tomó a Nick y en susurros le preguntó: ¿No era un niño? ¡No entiendo! Su voz es gruesa y grave. ¿Quién es Nick? –
El pequeño zorro fennec tomó la palabra: -Disculpe señorita, puedo parecer pequeño, pero soy todo un macho. - dijo dirigiéndole una sonrisa coqueta –Soy Finnick. Sólo Finnick. ¿Mucho gusto señorita…? -
-Hopps. Judy Hopps. -dijo estrechando su pata.
-Vaya así que tú eres esa coneja. Te felicito Nick, por fin pudiste dar con ella. –
Nick quería que lo tragase la tierra.
Le hizo señas de que se calle, pero Finnick o no lo entendió o simplemente lo ignoró. –Nick me ha hablado mucho de usted señorita Hopps. -
-Dígame Judy. ¿Usted se conocen? -Preguntó, mirándolo de reojo. El zorro mayor sólo se cubría la cara con sus patas, visiblemente avergonzado.
-Pues sí. Lo conozco desde que era un cachorro asustadizo -dijo mirándolo. –Tenías que verlo. Era todo un llorón. -se burló.
Judy iba a seguir preguntando, pero, para salvación de Nick, las sirenas de la ambulancia acercándose los interrumpieron.
Subieron a Finnick a una camilla y se despidió de ambos, no sin antes obligar a Nick a que prometiera visitarlo más seguido.
-Es posible que me haya golpeado fuerte, pero más te vale ir a verme, chico o lo lamentarás. –amenazó el zorro fennec con una mirada intimidante.
Finnick no era un animal sentimental. Pero, por lo dicho, interpretó que era su forma de decir que lo extrañaba.
Nick lo prometió.
