Disclaimer: Todo lo que aparece aquí pertenece a J.


Capítulo 17

Desapariciones

Las vacaciones habían terminado, pero ya nada era lo mismo. El mundo había cambiado en unas pocos días. Después de aquel ataque en Kensington, y como lo había dicho el señor Macdonald, aquello había salido en el profeta, claro que trataron de bajarle el perfil, aunque la foto en la primera plana, demostraba lo contrario. Desde aquel episodio, el mundo mágico estaba asustado. Todo era nuevo para ellos, el futuro que alguna vez creían que seguiría siendo brillante, ahora no existía y solo se limitaban a vivir el día a día.

Para los merodeadores no había sido diferente. Antes de que volviesen a Hogwarts los padres de James hablaron con su hijo y con Sirius, pidiéndoles que desde ese momento se protegieran y cuidasen. Tanto James como Sirius, asintieron, asegurándoles que estarían bien y que no harían nada estúpido. Además, durante las vacaciones habían estado leyendo el profeta y escuchado conversaciones de sus padres, es ahí donde se habían dado cuenta que el mundo que alguna vez conocieron había cambiado para siempre y aquello pudieron corroborarlo la primera semana de regreso a las vacaciones.

Algunos alumnos no habían regresado, como Ryan el Ravenclaw del cual James y Sirius habían hablado tiempo atrás en el gran comedor. Él era mestizo y se rumoreaba que junto a su madre tuvieron que esconderse. Su madre era nacida de muggles y el no quiso dejarla sola. También, algunos alumnos de Hufflepuff estaban asustados. Uno de sus prefectos había desaparecido con toda su familia, se especulaba que seguramente había sido por ser muggles.

Aquello de que los muggles y nacidos de muggles estaban en peligro, se estaba volviendo cada vez mas real. Mientras mas pasaban los días, los rumores de desapariciones aumentaban.

También se especulaba que los mortifagos podrían hacerse pasar por familiares directos para persuadir a las personas a unirse a las filas de aquel mago tenebroso que se hace llamar Lord Voldemort. Todo era caos, las vigilancias habían aumentado en todos los lugares y el pueblo de Hogsmeade no había sido la excepción. Habían aurores patrullando las veinticuatro horas al día. Además, que el primer ministro de la Magia había aumentado el número de dementores en Azkaban, ya que, según él, aquello podrías causarle miedo. Si Azkaban ya era terrorífico con cierta cantidad de dementores ahora aumentarlo al doble seria mucho mas inhóspito.

Los Merodeadores se encontraban en la sala común frente a la chimenea estudiando para sus E.X.T.A.S.I.S, examen que al finalizar Hogwarts debían darlo. Y si, aunque el mundo se estuviese cayendo, Hogwarts no suspendería los exámenes, menos aquel que era indispensable para salir de Hogwarts, ya que determinaba de alguna manera el futuro de jóvenes magos y brujas.

—¿Creen que hagan preguntas muy difíciles?—Hablo Peter, después de estarla una hora estudiando transformaciones. Estaba pálido y cansado.

—En los éxtasis se puede esperar todo—respondió James sin despegar su vista de sus apuntes de Defensa contra las artes oscuras.

Los cuatro amigos siguieron estudiando en silencio, al igual como lo hacían varios de sus compañeros de casa. De pronto, el único ruido que se escuchó, fue el del retrato de la dama gorda. La entrada se abrió. Remus levanto su vista y se cruzo con la mirada de Mary, quien venia acompañada de Alex y Lisa. Después de la respuesta que la joven bruja le había enviado a Lupin no habían tenido contacto alguno, ni siquiera en el expreso de vuelta de las vacaciones. Mary había preferido estar solo con sus amigas y visitar a James, Sirius y Peter cuando Lily le aseguraba que estaría en el compartimiento de prefectos junto a Remus. Aquello había sido doloroso para Mary, pero si Lupin quería que las cosas fueran así, lo serían.

Mary siguió caminando junto a sus amigas, hasta que llegaron al dormitorio de chicas y desaparecieron de la mirada de Remus.

—¿Te dije que eres una idiota?—Dijo Sirius sin levantar la mirada de sus apuntes de pociones. Remus poso la mirada en Sirius y arrugo el ceño.

—No soy idiota—Hablo de forma cortante.—Si lo dices por…

—Si, lo digo por Mary—Interrumpió Sirius, posando su mirada en la de su amigo— Aun no entiendo, como puedes seguir así, tan tranquilo cuando lo único que quieres es correr a abrazarla

—Sirius tiene razón, Remus—Peter quien había dejado de leer al escuchar aquella conversación, le daba la razón a Black— ¿Cuándo entenderás que todos necesitamos a alguien a nuestro lado?

Aquellas palabras habían dejado atónitos no solo a Remus; si no que también a James y Sirius. Peter nunca había interferido mucho en las conversaciones, pero al parecer todo lo que estaba sucediendo lo habían hecho madurar rápidamente.

—Me gusta este Peter—dijo James al salir de su asombro—Y tiene razón, creo que lo que hiciste fue lo más inmaduro que podrías haber hecho.—le reprocho James cruzándose de brazos.

—El señor madurez ha hablado—Ironizo Lupin enarcando una ceja. Pocas veces se enfadaba, pero el tema de Macdonald, lo tenía superado—No quiero que me vuelvan hablar de Mary.

—Solo te estamos ayudando a que no cometas un error—agrego Black dejando de lado sus apuntes.

—Esa chica te ama de verdad, Lunático—Dijo James cerrando su libro y apoyando su brazo sobre este. Lupin era muy inteligente, pero cuando se trataba del amor, no sabía mucho.

—¿Por qué no le das una oportunidad?—inquirió Peter—Solo una Remus—agrego al ver el rostro de desconcierto de su amigo

—Exacto, solo una—repitió Black con una media sonrisa.

—¿Es que no se van a cansar nunca? —se cruzó de brazos Remus. No entendía por qué sus amigos se empecinaban en que él estuviera con Mary.

—No, mientras tu sigas esquivando parte de tu felicidad—hablo James

—¿Parte de mi felicidad? —Pregunto sin entender, observando a sus amigos

—Si, por que la mayor parte, nosotros somos tu felicidad'—agrego Sirius con suficiencia

—Es cierto—Rio Lupin recordando las salidas de luna llena. Pero, al recordar lo sucedido con Mary su semblante cambio— Agradezco que se estén preocupando por mi felicidad, pero lo que sucedió es lo mejor.

—Cuando Mary este con otro chico, no quiero ver en tu rostro sufrimiento, ni nada parecido.—respondió Potter

—¿Con otro chico? —Pregunto Sirius incrédulo. Observándolo sorprendido al igual que Peter, y Remus —¿La has visto con alguien, Cornamenta?

—Más bien, me he percatado como un Ravenclaw la observa. Ahí se las dejo —Rio James a la vez que recogía sus cosas. —Iré a la biblioteca. Y no te sorprendas Remus —agrego al ver el rostro de su amigo —Tu eres el que cerro toda posibilidad, ¿no? —Salió de la sala común.

(...)

En el dormitorio de chicas se encontraban Alex, Lisa y Mary. Desde que habían entrado a la sala común y Macdonald había cruzado mirada con Remus, ninguna había dicho palabra. La habitación estaba en completo silencio, salvo por otras compañeras de casa que se encontraban hablando y riendo animadamente.

Alex y Lisa intercambiaban miradas expectantes, su amiga no había dicho palabra alguna, y seguía observando al techo, a la vez que con su varita hacia pequeñas burbujas. Alex no aguanto más aquella situación y se acercó a Mary. Lisa intento detenerla, pero Alex se lo impidió. Se acerco hasta la cama de su amiga y se sentó a los pies de esta.

—Mary, olvídalo…—comenzó a decir ella—Da vuelta la página. Olvídate de él. Lupin no te merece.

—Alex tiene razón—dijo acercándose Lisa.—Además, sabías que con aquella respuesta que le enviaste, dabas por terminado el tema, ¿No?

Mary seguía en la misma posición haciendo burbujas. Escuchaba a sus amigas y en parte tenían razón, aquella respuesta daba por terminado todo esfuerzo que había hecho para hacerle entender que ella hubiera seguido a su lado. Cualquiera que hubiera leído con una respuesta como Vete a la mierda Lupin y olvídate de mi, se habría dado cuenta que el fin había llegado.

—Tienen razón—respondió Macdonald sentándose y mirando a sus amigas—daré vuelta la página

Lisa y Alex asintieron alegremente. Como estaban las cosas en el mundo mágico en ese momento, había que disfrutar la vida al máximo y si eso llevaba a terminar alguna amistad lo haría.

—Como están las cosas ahora…Si llegase a suceder algo, no quiero morir recordando mis últimos días sufriendo por alguien que no quiere ser feliz.

—Así se habla Mary—respondió Alex alegremente.

—Si Lupin no quiere ser feliz, Mcgregor sí que quiere—levanto sus cejas—Hoy se sonrojo cuando le preguntaste si había apuntado la última parte de la clase..

—Apuntado lo último de la clase…—repitió Alex—Eso es muy nerd ¿No? —Pregunto fijando su mirada en Lisa.

—¿Qué mas da?—le resto importancia, a la vez que fijaba su vista en Lisa. Luego la volvio a Mary— John Mcgregor es muy guapo e inteligente. Además, es capitán del equipo de quidditch de Ravenclaw. —respondió Lisa con una sonrisa—Siempre he pensado que harían linda pareja.—fijo su mirada en Mary, quien puso los ojos en blancos.

—Es guapo, pero no me gusta, ni siquiera me atrae

—Eso es cosa de tiempo—Respondió Alex

—Tu solo déjate llevar. Conócelo y te aseguro que te sorprenderá—agrego Lisa guiñándole un ojo

—¿Cómo estas tan segura?—pregunto Mary sin dejar de hacer burbujas.

—Porque te conozco—se encogió de hombros—¡Y ya deja de hacer burbujas!—exclamo quitándole la varita de la mano—Dejaras la habitación como una bañera.

(...)

La biblioteca tenía más alumnos de lo normal, se notaba que los E.X.T.A.S.I.S y los exámenes finales de fin de año, estaban por llegar. Muchos de ellos, se encontraban leyendo detrás de una pila de libros, otros apuntaban en sus pergaminos.

Lily era una de las tantas alumnas que se encontraba en una gran mesa rodeada de varios libros y pergaminos. Los exámenes finales la tenían nerviosa. Siguió con su mirada en aquel libro, y si no fuera porque levanto su mirada, no se habría percato que aquellos ojos cafés la miraban sonriente.

—James..., ¿hace cuánto que estas aquí? —Pregunto sorprendida.

—El tiempo suficiente para memorizar tu cara cuando te concentras en algo —Lily se sonrojo ante aquellas palabras y James solo sonrió.

Desde la última salida a Hogsmeade antes de las fiestas, las cosas entre ellos habían mejorado. Lily se pudo dar cuenta que James era una persona muy dulce y con bastante sentido del humor. Además, ya no hacía bromas a alumnos indefensos y su egocentrismo había bajado un poco-solo un poco-; pero Lily podía vivir con eso. Ahora se habían vuelto muy cercanos, a tal punto que de vez en cuando les encantaba estar a solas y conversar de temas triviales y para Navidad intercambiaron regalos via lechuza.

—James... —Potter quien había comenzado a leer uno de los libros levanto la mirada —Quería agradecerte por el regalo de navidad. Me encantaron, mira —Lily recogió su larga cabellera pelirroja en una coleta y James pudo ver los aros que le había obsequiado. Eran aretes de oro en forma de lirios, con un centro plateado.

— Se te ven lindos —Respondió en tono avergonzado — Ahora que estamos agradeciendo los regalos —Lily rio —El kit de mantenimiento de escobas me encanto. Ya me estaba haciendo falta uno nuevo —Respondió recordando el que tenía en casa, le faltaban algunas tijeras y algunas herramientas ya no funcionaban muy bien.

Lily siguió estudiando para los exámenes, al igual que James, aunque la mente de este último estaba planeando en como pedirle a la pelirroja que fuera su novia. Porque James Potter no quería terminar Hogwarts sin que Lily Evans fuera su novia.


Holaaa

¿Que les parecio el capítulo?, espero que haya sido de su agrado. Debo decir que este fanfiction aun le queda muchoo ( y a mí mucho por escribir). Estoy casi terminando el capítulo 20, asi es que, si demoro en publicar se debe a eso y a que a la par estoy escribiendo un fanfiction, que estoy publicando en Wattpad, el cual me faltan trece capítulos por escribir y lo terminaria. Pero de todas maneras tratare de no atrasar tanto los capitulo de Te quiero tal y como eres.

Se les quiere, Caro.

PD. No me enfado si dejan reviews :)