Día 16: En un callejón
"No veo una mierda."
Entornó los ojos, coincidiendo con Black. Esa noche de septiembre estaba especialmente cerrada. Incluso en Londres, con su artificial iluminación nocturna.
"Si encendemos las varitas van a encontrarnos."
"Ya había previsto eso, hermana."
Sirius continuó sobrevolando el área con Lily a su espalda. 20 minutos antes, mientras estaban haciendo guardia afuera de King Cross', una emboscada de mortífagos había provocado que perdiera su escoba, y tuviera que encaramarse a la de Sirius. También los había obligado a cambiar de escondite mientras hacían su guardia.
El Señor Tenebroso había amenazado con atacar la estación de trenes ese 1º de septiembre, sin importarle absolutamente nada. Lily pensaba que quizás esa decisión se debía, en un arrebato de amor paternal, al hecho de que ese año James no estaría en la Plataforma 9 ¾ esperando arribar al Expreso de Hogwarts. Era una consideración extraña viniendo de él, de todas formas.
La Orden del Fénix había desplegado un cordón de vigilancia que empezaba a las 20:00 hrs del 31 de agosto, y estarían rotando en turnos hasta que el Expreso abandonara la estación. Lily, Black y James habían resultado ser los escogidos para el turno entre las 00:00 y las 4:00 am. La pelirroja estaba encantada, porque les había tocado el mejor punto de la noche: Cuando todos los gatos son negros.
"Veo algo." Susurró en el oído del chico.
"También." Giró la escoba hacia la izquierda y empezó a seguir a las dos figuras encapuchadas que se deslizaban en la oscuridad. Lily abrazó a Sirius por la cintura con fuerza, porque estaba segura que podría ponerse violenta la persecución en cualquier momento. "Creo que Cornamenta también se dio cuenta." comentó Canuto al vislumbrar una sombra a la distancia.
Lily no despegó los ojos de los encapuchados, quienes comenzaron a moverse más deprisa. Debían haberse percatado que los seguían. Tres mortífagos más fueron arriados por James a la misma dirección que los primeros dos.
"Mmm, esto me huele a cacería." Farfulló Sirius. Lily se lamió los labios.
Así lo habían acordado.
Los cinco seguidores de Voldemort se encontraron en un punto, intercambiaron un par de palabras, y los señalaron.
"¡Mierda!" gritó Black, virando bruscamente para esquivar una maldición que los pasó rozando.
"¡Desmaius!" rugió Lily, dándole de lleno a un mortífago. James también atacó a su vez, botando a otro.
Un tercero cruzó la calle corriendo, mientras que los otros se introducían por un estrecho callejón.
"Cariño, esta es mi parada." Observó Lily, sin despegar los ojos depredadores de los sujetos que arrancaban como un par de ratas. Se afirmó de los hombros de Sirius para subir las rodillas y apoyar las plantas de los pies en el palo de la escoba, acuclillándose.
"¿Estás segura de que vas a hacerlo?"
"Hemos intentado esto cientos de veces, va a funcionar. Acércame a ese contenedor de basura." Sirius le hizo caso. Estaban a unos diez metros de altura.
"Recuerda rodar después de caer."
"No pierdas esa presa, Canuto." Fue lo que dijo la pelirroja antes de darle un beso en la mejilla y saltar. Siguiendo el consejo de Sirius, apenas aterrizó sobre el contenedor, se lanzó hacia delante para rodar sobre sí misma dos veces y amortiguar la fuerza de su caída. Se apoyó sobre una rodilla en la orilla del contenedor de basura, al mismo tiempo en que James aterrizaba con la gracia de un águila, se colocaba la escoba al hombro y salía corriendo detrás de los mortífagos sin mirarla.
Lily saltó hacia el suelo para seguirlo.
La carrera duró cerca de 10 minutos, hasta que los mortífagos doblaron hacia la derecha, y se encontraron con un callejón sin salida. Una muralla de ladrillos les impedía el paso.
Uno de los mortífagos blandió la varita dispuesto a echar abajo la muralla.
"¡Expelliarmus!" bramó Lily apenas llegó al callejón. La varita del mortífago salió volando por los aires, perdiéndose en la oscuridad. El otro mortífago, de estatura más baja, trató de atacarla pero James fue más rápido.
Siempre era más rápido.
No pudo quedarse viendo el resto de la pelea, porque su propio oponente trató de lanzarle un tarro de basura, el que Lily esquivó agachándose.
Acto seguido el mago se acercó a ella de forma intimidante y trató de pegarle un puñetazo.
"¡Oh! ¿Quieres pelear?" lo tentó con una sonrisa burlona en los labios. No podía evitarlo.
"¡Maldita sangresucia desquiciada!" gritó el mago, con la voz ahogada por la máscara.
"Espera, ¿qué dijiste? No te oigo con esa ridiculez que traes puesta. Qué más da que te la quites, no saldrás vivo de aquí." no esperó la respuesta. Le quitó la máscara con un Accio y luego la destruyó en el aire.
El hombre debajo era un rubio de mandíbula cuadrada y ojos claros. Tenía el genotipo de un alemán, pero cuando Lily lo escuchó hablar no encontró ningún acento. No lo conocía de nada.
"No tengo la más mínima idea de quién eres. Pero si de algo estoy segura, es que si eres lo suficientemente idiota como para unirte a ese enfermo neurótico de Voldemort, mereces morir." sentenció apuntándolo con un dedo, para después soltar una risotada. La expresión de desconcierto del mago provocó que se riera más fuerte.
"Evans." le llamó la atención James.
El otro mortífago, quien había resultado ser una chica y también había perdido su máscara, los miraba a ambos completamente aterrada.
"Pero creí…" tartamudeó la joven chica, aparentemente de su misma edad. Lily podía oler su nerviosismo. Se lamió los labios. "Ellos nos dijeron… nos dijeron que tú eras su protegido" jadeó dirigiéndose a James.
"Tsk. Protegido mis pelotas." farfulló éste con hastío. Estaba enojado y no sabía por qué. Ella soltó otro relincho de risa, doblándose en dos.
La y el mortífago continuaron mirándolos sin entender nada.
"Acabemos rápido con esto." musitó Potter, encogiendo y guardando su escoba. Ella asintió, se desapareció y se apareció junto a él.
La danza comenzó. Todas las horas de entrenamiento daban sus frutos. Habían aprendido a leer los movimientos del otro y encajar en la dinámica kinésica del compañero. El uno atacaba cuando el otro defendía y viceversa. Había que guardarse las espaldas y no perder el tiempo. Ser eficaces, porque nunca se sabía qué pasaría al segundo siguiente.
Pero esa noche, Lily quería jugar.
Y James, por muy encabronado que estuviera, tenía ese brillo en los ojos. Ese brillo trastornado que le hacía agua la boca.
"Está bien, Evans. Haz el primer movimiento."
Lily sintió que era la mañana de Navidad. Sacó 3 dagas, y se entregó.
.
..
…
Un cuarto de hora después, el silencio reinaba en el callejón. Los 2 cuerpos que yacían en el suelo aún estaban calientes. El charco de sangre avanzaba cada vez más, a punto de alcanzar sus botas.
Aún no controlaba la respiración cuando percibió por el rabillo del ojo esa mano que quería cerrarse en su garganta. Se desapareció y apareció a la espalda de James, enredando las piernas en su cintura, y cerrando el brazo alrededor del cuello del joven mago, haciendo palanca con el otro brazo.
"¿Sigues sediento, amor? ¿Vas a decirme de una maldita vez por qué estás tan furioso?"
James retrocedió rápidamente hasta chocar de espaldas contra la muralla de ladrillos. Lily reprimió el gemido que se escapó entre sus dientes ante el golpe, pero no lo soltó mientras él intentaba sacudirse y soltarse.
"¿Tienes idea de lo cara que es la escoba que perdiste hace un rato?"
Durante medio segundo, quedó en shock. No podía creer que el idiota hubiera estado todo el rato rabiando por eso. En su posición incómoda, rodó los ojos. Merlín, qué chico más difícil.
"Maldita sea Potter, ¿me estás jodiendo?"
James se detuvo y dejó de sacudirse. Lily siguió encaramada a él, esperando que se calmara, acompasando su respiración a la pesada de él. Aflojó la fuerza con la que lo tenía sujeto, cambiando su agarre a uno menos violento y más sugerente. Acercó la boca a su oído.
"Porque te confieso que me gustaría." y le lamió el lóbulo de la oreja. James jadeó sonoramente.
Lily le agarró la barbilla y rodeó sus labios con los dedos, pero él atrapó uno con la boca y succionó.
Ay, Merlín.
Ambos desataron un incendio.
Comentarios:
No sé si debía dejar alguna advertencia antes del capítulo, pero bueno, ahora la historia empezará a ponerse un poco más violenta. La viñeta del día siguiente es "Día 17. Con amor mientras uno llora".
Nos leemos!
Nr.-
