Disclaimer: Ya saben, ni los persoajes ni el universo me pertenecen, yadayaydayada


20.

Una semana.

Eso era lo que había pasado desde aquel lunes en clase de pociones, y Minerva no daba señales de ir a ceder en algún momento. No es como si hubiesen vuelto a como estaban hace un mes, antes de que a Minerva le diese por comerse la cabeza, pero la cosa se había quedado... neutra.

Lo único recalcable era que, cada vez que Hermione le tocaba de cualquier forma completamente normal y sin pretensión ninguna, la otra se sobresaltaba. Y no eran cosas suyas, Poppy y Filius le miraban raro cada vez que esto ocurría, incluso llegaron a preguntarle si estaba alterada por algo.

Hermione llegó a pensar que esto continuaría así para siempre, y que al final sí que debería olvidar todo lo que había pasado en el cuarto de Minerva, la declaración, el beso... Uf... Se maldijo por no ser capaz de sobreponerse a sus sentimiento, porque esto, en vez de apaciguarlos, solo hacía que sus ganas de estar con ella aumentasen.

A ver, siempre había tenido el típico crush del profesor con ella, pero eso no le había impedido sentir cosas por otros. Ahora... ahora estaba completamente perdida. Y la única solución que se le ocurría era volver cuanto antes a su tiempo, donde sabía que cualquier tipo de relación entre su profesora y ella sería imposible.

Así que decidida, tras las clases de aquel día, fue al despacho de Dumbledore.

-Dire-Profesor Dumbledore, ¿se encuentra disponible? - preguntó desde la puerta del despacho del hombre, ya que se encontraba abierta.

-Oh, Señorita Granger, pase ¿en qué puedo servirla?

-Verá, venía a preguntarle cómo va el tema de mi... eh... regreso a casa.

La mirada que le dio no le gustó un pelo. Lástima, le miraba con pena y ella no quería eso. Venía buscando una respuesta que le ayudase, no una negativa que consiguiese frustrarle más.

-Tengo información, sí, pero ninguna que vaya a ser de su agrado. Cierre la puerta y siéntese por favor.

Hermione, a regañadientes y con ganas de llorar porque nada le salía bien, hizo lo que el Profesor de Defensa le mandaba.

-Como sabrá, los giratiempo son un objeto que sólo permite viajar al pasado. Actualmente, no se ha descubierto ningún método de ir al futuro. Ahora, lo que estamos intentando ver es si podemos rescatar cosas del pasado sin necesidad de viajar a él, para que, en el futuro, sus amigos puedan rescatarla. Es lo único que puedo hacer por usted de momento, lamento no ser de más ayuda.

-Si sigo aquí supongo que no lo lograrán - dijo, llegando a la conclusión de que de haber podido hacer lo que Dumbledore proponía, la hubiesen rescatado desde el segundo uno.

-Eso no es cierto. La mayoría de manzanas que hemos recuperado ya estaban podridas, y nosotros sabíamos el momento justo en el que se encontraban. El tiempo es algo complicado, debe recordar eso.

-Lo recuerdo cada día, hágame caso - suspiró en su asiento, sintiéndose derrotada.

Escuchó al hombre suspirar.

-Créame que esto me frustra de igual manera. Me gusta tener las respuestas a todo.

-No, si ya.

-¿Disculpe? - el tono de su voz era de sorpresa absoluta, no esperaba que fuese a responderle así.

Hermione decidió que dejaría las hostilidades para otro momento, el hombre no era culpable de ninguna de ellas, al menos no de las actuales. Aparte, echarle en cara todo lo que haría en un futuro tampoco le ayudaría en nada, aparte de crear un complejo laberinto en su futuro/pasado. Mejor dejar las cosas como estaban.

-Perdone mi insolencia, no estoy pasando muy buena racha. Mejor me retiro ya, no quiero que sea el foco de mi mal humor - se levantó de su asiento, pero las siguientes palabras de Dumbledore la detuvieron.

-No se preocupe, comprendo a lo que se enfrenta.

-Disculpeme por este atrevimiento señor, pero dudo que entienda a lo que me enfrento ahora mismo - y no, no se refería a estar atrapada en los años 50.

-Oh, sí la entiendo Señorita Granger, mejor de lo que puede suponer - su mirada poseía un brillo inteligente tras aquellas gafas de media luna.

Tras esta afirmación, ella solamente pudo asentir, completamente desconcertada.

Mientras caminaba por los pasillos, de vuelta a la Torre de Gryffindor, le daba vueltas a lo que acababa de suceder. Dumbledore sabía el extraño juego que se traían Minerva y ella, ya había dicho que le gustaba tener las respuestas a todo, y a falta de algo más interesante, la joven se había convertido en su nuevo pasatiempo. Lo que le sorprendía no era eso en sí, sino el modo en el que había dicho que la entendía. ¿Supondría esto que...? No. ¿O sí? Tendría bastante sentido, nunca se casó, ni se supo de algún amor fugaz. Por mucho que hubiese tenido todo el cuidado del mundo, dudaba que alguien como Rita Skeeter hubiese dejado pasar la oportunidad de un cotilleo así. Por Morgana, se le consideraba el mago más poderoso de aquel tiempo, estaba siempre en la mira.

Así que Dumbledore gay, ¿uh? No tardó mucho en aparecer una sonrisa, y por lo que parecía estaba más que de acuerdo en lo que se traía con su futura maestra. Curioso, teniendo en cuenta que ella venía del futuro, a este hombre sí que le gusta un buen culebrón.

Apoyó los brazos en la fría piedra de una de las amplias ventanas, y aunque todo estaba nevado no sentía frío gracias al hechizo que rodeaba el castillo. Ya que las ventanas solo eran arcos sin cristal, prevenía que entrase el frío. Aunque ahora habría agradecido un poco de ese aire que te congela la nariz y hace que dejes de sentir las orejas, tal vez le ayudase a enfriar las ideas. Quedaban solo cuatro días para Navidad, recordó. Minerva se iría a su casa con su familia, y ella se quedaría en el castillo porque ¿a dondedónde iría? Se despedirían el veintitrés y hasta el ocho de enero no volverían a verse ¿cómo iba a soportarlo?

Pues como una persona normal e independiente Hermione, se dijo a sí misma. Sí, la echaría de menos, pero no podía convertirse en el centro de su mundo. Así que caminó los pocos minutos que le quedaban hasta llegar al retrato de la Señora Gorda y recitar "Cuerno de Unicornio". El cuadro se abrió para dejarle paso, y encontró a Minerva en el mismo sitio donde le había dejado cuando se marchó en su arrebato por ver a su maestro, leyendo un libro frente a la chimenea. Lo único que había cambiado en ese cuadro era que cuando se fue apenas había comenzado, y en ese momento ya llevaba la mitad. Y no era un tomo fino precisamente.

Le apetecía conversar con ella, el hablar con Dumbledore le había desestresado de algún modo.

-¿Qué lees? - preguntó sentándose en la alfombra con las piernas cruzadas.

Dado que el sillón no era muy alto, la diferencia de altura no era mucha.

-Ajá...

-Minerva, te estoy hablando - le dijo, con una sonrisa que contenía una risa.

-El verde, siempre verde - habló de nuevo. Era como si tuviese programadas respuestas automáticas para contestar de forma subconsciente mientas leía.

-¡Minerva! - exclamó ya la joven de cabellos castaños, acompañado de una carcajada.

-¿Qué? Oh, hola Jean, ¿cuándo has llegado?

-Llevo ya un rato aquí, te he preguntado que qué leías pero al parecer estabas en Saturno.

-Perdón - se disculpó cerrando el libro, no sin antes poner un pedazo de papel como marca entre las páginas -. Solo leía sobre diferentes tipos de transformación avanzada, el capítulo de los animagos estaba bastante interesante la verdad.

-¿Pretendes convertirte en uno? - preguntó, ya sabía la respuesta, pero tenía verdadera curiosidad por esto.

-Pues... No sé... ¿No sería genial poder ser un animal? - dijo con ilusión -. Llegar a tal punto de control que puedas convertir tu propio cuerpo a tu antojo.

Hermione sonrió ante aquello, la chica de verdad estaba enamorada de aquella área del conocimiento.

-Probablemente, ¿qué es lo que te echa para atrás? Has dicho que no sabías si era lo que querías.

-Pues... Creo que me da miedo no saber cuál es mi animal interior. ¿Te imaginas ser un elefante? No es muy útil en sitios pequeños, o un delfín... ¿qué hago? ¿Me mudo al mar?

Rió. No era común ver a Minerva comerse la cabeza, y fue agradable saber cuáles habían sido sus dudas antes de llevar a cabo tan importante decisión.

-Bueno, todos esos son muy inteligentes y de buena memoria, así que no me sorprendería.

La cara de la mujer sentada en el sofá se pintó de horror al escucharle decir que había posibilidades de que ocurriese.

-Ay Jean, no me digas eso por Dios.

-Venga, venga, seguro que no es así, esos animales no son muy sofisticados, no te pegarían para nada, no te preocupes tanto.

Se relajó en el sofá, pero su cabeza seguía dando vueltas al tema, hasta Hermione podía verlo.

-¿Lo harás? - preguntó con una sonrisa tentativa, quería presionarle un poco para que aceptase sus ganas de llevar a cabo la transmutación.

-... Sí, ¿vale? sí, sí quiero, sería genial aunque me tocase un insecto.

Volvió a reír, era genial cuando se entusiasmaba por algo.

-Por cierto ¿dónde fuiste antes? Parecía que llevabas prisa.

Ups. ¿Y ahora qué le decía?

-Pues verás, mis padres se han vuelto a ir a Estados Unidos por trabajo, y por un tiempo largo por lo que parece, y fui a preguntar por la posibilidad de volver a hacer un intercambio, ya sab-

-¡¿Te vas?! - le interrumpió.

Los ojos de Hermione se abrieron de la sorpresa, ¿acaso aquello que había escuchado en la voz de Minerva era miedo?

-... No. Sólo quería ver si había posibilidades. Pero no me voy, echo de menos aquello, pero estar aquí me gusta. Solo que voy a tener que quedarme aquí por Navidad, menudo rollo. ¿Tú qué harás?

Los segundos que usó Minerva para responder se le hicieron eternos a Hermione. Parecía no saber si contárselo o no. ¿Tan mala era su estancia fuera de Hogwarts?

-Pues... Cuidaré de mis hermanos - dijo, al principio de forma un poco renuente.

La chica se sorprendió, aquella era la primera vez que Minerva hablaba de su familia, así que guardó silencio mientas apoyaba un codo sobre el acolchado del sillón y luego la cabeza sobre su mano, haciendo ver que la escuchaba atentamente.

-Mi padre es muggle, así que no puede saber que la magia existe por el Estatuto del Secreto. Claro cuando yo nací no había manera de que controlase mi magia así que acabó enterandose - hablaba muy bajito, por si acaso había alguien cerca que pudiese escuchar su conversación -, mis hermanos igual, aunque ahora son un poco más mayores. Malcolm entrará el año que viene a Hogwarts y Robert es solo un año más pequeño, pero aún así, según las cartas de mi madre, les cuesta controlarse. Hay que tener mucho ojo con ellos, así que cuando no estoy aquí, ayudo todo lo que puedo.

Hermione se quedó un poco chocada. ¿Era el marido de una bruja, y aún así no podía tener conocimiento sobre el mundo mágico? No conocía a muchos magos que se hubiesen casado con muggles, pero tenía un ejemplo claro, el padre de Tonks era muggle, y era completamente consciente de la magia. Ninguna de las dos, ni esposa ni hija, tuvieron que renunciar a la magia por él. Curioso. Al final sí que la sociedad era muy distinta a la que sería en años venideros.

-Entiendo, les quieres mucho ¿verdad?

Minerva asintió, un poco avergonzada. Supuso que su infancia no habría sido fácil.

-Sería genial conocer a tus hermanos - dijo como forma de liberar tensión que se había generado, y tirándose sobre la alfombra -. Si son la mitad de increíbles que tú, ya me caen bien.

-Qué va, son unos payasos - dijo sonriendo -. Inteligentes, pero payasos.

Sonrió, aquella conversación había hecho que entendiese un poco mejor la conducta cautelosa de Minerva, tal vez ahora fuese capaz de acercarse a ella sin asustarle.

-Así que... inteligente y sofisticada ¿eh? - dijo, recordando las comparaciones con los animales que había hecho Hermione sobre ella minutos antes.

-Sí, y también presumida, cómo te gusta que te doren la píldora - respondió con ironía.

El día que había empezado con tan mal pie había resultado ser uno de los mejores de la última semana.


Shxt, con la cuarentena no sé en qué día vivo, debí subir esto ayer, so sorry u_u

Weno, capitulito para conocer un poquito mejor a Minnie :D espero que os haya gustado y no me matéis por el retraso (tanto el de tiempo como el mental, ajajaj okay no)

Mejor pasamos a los reviews que se me va.

freya-kun: Cualquier persona que se viese en la situación de Minerva estaría así de estresada xD y la verdad, es que Hermione está siendo un poco malvada, pero es que es tan divertido molestar a esta versiñon de la futura directora de todo Hogwarts jajajaja me alegro de que te esté gustado todo esto :3

Lady Ibuprofeno: yo siempre digo que jamás dejo una historia sin acabar, puede que tarde siglos, pero siempre vuelvo, tened eso en cuenta cuando perdáis la esperanza uwu En cuanto a Minerva, lo que más me gusta es imagina cómo una persona tan estoica llega a ser de ese modo de adulto mientras también es un amor de persona, aparte añadámosle las hormonas de la juventud y el que aún no haya perdido del todo la inocencia e ilusión de la juventud. Espero poder seguir haciendo capítulos que gusten tanto.

Y hasta aquí por hoy, nos vemos el viernes que viene si es que no me pasa como esta semana jeje... je

Bisu!~

Yomi.