- Hice el desayuno –
- Iré en un minuto –
Apenas llega a responder cuando ella se le aparece en la puerta de la habitación, vestida casi completamente y con un pequeño bol de arroz en su mano mientras sostiene los palillos con la otra, le mira con genuina confusión ¿De verdad es tan raro verlo ejercitándose? Antes de poder preguntarle tras frenar sus abdominales ella finalmente habla.
- ¿Qué estás haciendo? –
- Ejercicios matutinos –
Desde que salió de la habitación ha comenzado a hacerlos, no lleva más de un mes con ello por lo tanto su cuerpo todavía no se acostumbra a la presión de madrugada pero gracias a su propio régimen de entrenamiento en las barracas del Noveno Escuadrón Hisagi no se siente como un muñeco de trapo al llegar al trabajo. Ha abierto las ventanas y tras acomodar el desorden en la habitación se tumbó en el suelo para comenzar con unos simples abdominales justo como su Capitán le ha instruido, aunque ahora ha perdido la cuenta por completo mientras Soi Fon le dedica una mirada desde arriba como si fuera un insecto agonizando.
- ¿Para qué? –
- Kensei… - Se corrige, el nombre de pila del Capitán ha comenzado a pegársele gracias a los incesantes gritos de Mashiro – El Capitán Muguruma nos ha dado a varios un régimen de entrenamiento matutino de varios días, al menos por ahora –
- Debe ser difícil para él saber si están haciendo lo que dice –
- Pues… de algún modo lo sabe, es como un sabueso cuando se trata de los que no hacen lo que dice –
Una sonrisa se pinta en el rostro de la Capitana, se apoya en la pared ya dentro de la habitación mientras elabora moviendo sus palillos de lado a lado.
- Puede ser que necesiten sus músculos para validarse como hombre y dejar de dudar de su masculinidad –
Esa mañana alguien se ha despertado de buen humor, eso significa cuando dice cosas tan groseras hacia él o su escuadrón, la mayoría de las veces no son verdaderas de todos modos. Hisagi no responde y se sienta en el suelo un segundo solo para apoyarse sobre sus manos boca abajo y prepararse para hacer lagartijas como ejercicio final como ha dicho su Capitán. Mientras sube y baja lentamente para no apurar el ritmo y agotarse, habla con Soi Fon, su voz algo más gruñona.
- ¿Qué tu no ejercitas? –
- Hago suficiente entrenando a la bola de idiotas de mis reclutas, además los músculos no son algo que un asesino necesita -
- O crees que los músculos te harían menos femenina –
No puede ver su rostro, desgraciadamente, pero captar perfectamente que la ha irritado, principalmente porque se produce un silencio de los que ella causa cuando se ha ofendido y, además, porque comienza a caminar hacia él de manera amenazante. Hisagi no llega a sentarse nuevamente y siente un peso encima de su espalda, la pequeña figura de Soi Fon tomando asiento sobre él de piernas cruzadas, con arroz en mano todavia.
- A ver, Teniente, muéstreme de lo que está hecho entonces –
- ¿Quieres que acabe contigo encima…? ¡Ow ow OW! –
Ya suficientemente difícil es hacer flexiones de brazos con ella encima, ahora tendrá que hacelro mientras unos palillos de madera retuercen la piel de su cuello por detrás. Pero no podría llamarse a sí mismo Teniente si no aceptara el reto con ganas.
