¡Hola.1! No paséis por alto las notas finales cuando acabéis el capítulo. Necesito de vuestra participación en un asuntillo. Jeje.
¡Hola.2! Antes de empezar con el capítulo y dado que trata mucho el tema de los exámenes, las carreras y todo eso, por si alguien está un poco confuso con el sistema escolar que he diseñado voy a explicaros un poco el asunto. El drama es que mezclé cosas del sistema educativo japonés con el occidental y, tras tantísimo tiempo, no recordaba que sentido pretendía darle.
Así que después de darle vueltas hacia a donde iba y a donde pretendo ir, la cosa queda de la siguiente manera:
En algún momento (no redactado por desgracia xD) se les dan sus resultados escolares que, si llegan al mínimo requerido, les permitirá realizar el examen de acceso.
Esto no significa que el curso escolar termine, si bien pasa a ser una época para estudiar para el examen.
Después de esto hay un período de clases, en tanto que los alumnos preparan el día de la graduación.
Siguen teniendo tareas, como la redacción final que les manda Kurenai en el capítulo 13 (y que no fue escrito de casualidad ejem ejem), pero realmente es un período de poca cosa más que despedida y, para aquellos alumnos que no pasen el examen de acceso puedan comunicárselo en seguida a sus profesores, y comenzar con las clases de refuerzo durante el verano, para pasar por una segunda prueba de cara a septiembre.
Para haceros una especie de calendario el examen de acceso tuvo lugar en los primeros días de junio, y los exámenes universitarios de Temari en esas dos primeras semanas. Ella, como explica a sus amigas, ya no tiene clases una vez pasados los mismos.
En el siguiente capítulo Gaara comenta que les quedan algo más de dos semanas de clase, así que nos situamos a mitad de junio. Esto lo dice el viernes antes de romper con las chicas, cosa que sucede el sábado. Este capítulo se inicia justo al lunes siguiente. Diremos, pues, que quedan dos semanas exactas.
Neji comenta que el acto de graduación será en julio y, por suerte para todos ellos (jojojo) tomará lugar también en los primeros días del mes.
Luego están aquellos como Sai o Tenten, quienes tienen otro tipo de pruebas debido a los estudios que quieren cursar, y que en el pasado capítulo Tenten explica que tendrán lugar sobre las mismas fechas. Estas serán después del acto de graduación, entre los días 5 y 10 de ese mes.
Así pues, Sakura envió su solicitud de inscripción al curso de pre-médico en el capítulo 13, después del examen de acceso y ya conocedora de sus notas de instituto. El único requisito para el curso. El acceso a medicina en Tokio es otro cantar que resolverá una vez tenga el resultado del examen. Si la media le llega para entrar y ha sido aceptada en el curso, tendrá cierta preferencia para acceder a la carrera allí.
Más o menos este sería el LARGUÍSIMO resumen de todo el asunto.
"Siempre has sido y siempre serás un estorbo."
"Nunca te he querido en mi vida, ni como novia ni mucho menos como cuñada."
"No me imaginaba tener que llegar tan lejos, pero quizás así te alejes de mi, de mi hermano y de sus putos amigos."
"O ¿acaso te va este rollo? ¿Te gusta ser humillada y despreciada una y otra vez?"
"No vuelvas a cruzarte en mi camino, Sakura. Nunca."
Sakura apretó con fuerza la carta que tenía en las manos, recordando de nuevo las palabras que le había dirigido Sasuke apenas unos días atrás.
Era lunes por la tarde, y había regresado a su casa después de una mañana en el instituto digna de olvidar.
Quedaba justamente dos semanas de clase y el ambiente no podía ser más tenso.
Chicas y chicos no habían cruzado palabra en todo el día. Ni siquiera entre aquellos que no eran, perdón, que no habían sido pareja. El enfado de ellos, si bien pagado con cada una de sus novias, las incluía a todas.
De hecho, no eran conscientes de que la tarde anterior los chicos no habían hecho otra cosa que despotricar y despotricar, ahogando sus penas en uno de los bares de la villa, estupefactos ante el hecho de encontrarse con la foto de ellas, felices y sonrientes, en la discoteca de Konoha, como si nada hubiese pasado. Más asombrados se quedaron cuando Sai recibió un mensaje de Ino, dónde ella le exigía que al día siguiente le devolviese el diario en la escuela.
Ese había sido el único instante en el que los ojos de unas y otros se habían encontrado. Mientras Sai sacaba de su mochila el ya archiconocido cuaderno de tapa verde y se lo entregaba a una Ino que lo había recibido envolviéndolo en sus brazos con sumo cariño, Tenten, Matsuri, Hinata y Sakura cruzaban miradas con Neji, Gaara, Naruto y Sasuke respectivamente.
La mirada de Tenten y Neji fue desafiante por parte de ambos. Neji veía toda su artimaña como una falta de respeto hacia él. Tenten opinaba lo mismo acerca de su reacción al descubrirlo. Por lo tanto, ambos creían que era el otro quien debía disculparse primero.
Entre Matsuri y Gaara lo que existía era una profunda decepción. Él se sentía dolido al haber descubierto que Matsuri había jugado con él de manera deliberada, haciéndole subir al cielo o caer al infierno según como de retorcido tuviese el día. Por parte de ella Gaara, quien al haber leído el diario ya sabía que entre Kakashi y ella no había sucedido nada, había sido un desconsiderado dejándola justo el día después de haber tenido relaciones.
Los ojos de Hinata mostraban tristeza, al igual que los de Naruto. Ella no podía comprender como el rubio había decidido actuar igual que el resto, incapaz de ver que ella no había hecho otra cosa más que quererle desde mucho antes de lo que él podía imaginar. Naruto, por otro lado, aunque sabía que había dejado a Hinata porque la amistad era algo de incalculable valor para él, también sentía no merecerse el que la chica no se hubiese sincerado con él, especialmente después de la dura prueba que había supuesto enfrentarse a su padre.
Por último, Sakura y Sasuke. Dolor. Ira. Resentimiento. Rencor. Desilusión. Frustración. Odio. Ellos dos resultaban ser, una y otra vez, demasiado para él otro. Eran dos fuerzas de tal magnitud e intensidad que resultaba inevitable que, al colisionar, lo destruyesen todo a su paso.
Shikamaru, el único que no tenía con quien intercambiar una de esas miradas apabullantes, se contentó con observar a Ino y Sai, quienes no demostraron más que una indiferencia brutal. Ella había roto en seguida el contacto visual, pero su gesto de abrazar el diario como si de su bien más preciado se tratase resultaba toda una declaración de intenciones.
Shikamaru ponderó sobre eso en silencio. Las chicas, no importaba que pudiese llegar a suceder, siempre antepondrían su amistad entre ellas a cualquier otra cosa. Y eso era, reflexionó, algo que en un principio no parecía tan malo. Después de todo, ¿Quién no está feliz de que su pareja cuente con buenos amigos a su lado? Sin embargo, en algún recóndito lugar de su ser, encontraba doloroso el hecho de que él nunca llegaría a ser alguien por quien Temari entregase tanto como podría llegar a entregar por sus amigas. Y, si bien no es que fuese a pedirle nunca que hiciese tal cosa, no podía evitar entristecerse un poco ante tal certeza.
Más tarde, Hinata había tratado de hablar con su primo durante el receso, pero Neji le había dirigido una fría mirada y le dio la espalda, ignorando su saludo. La chica no había insistido, pues sabía que no tendría éxito.
Temari había pasado todo el domingo en casa de Ino, y había regresado a su propia casa después de cenar, en un intento por esquivar a su hermano. Por suerte para ella Gaara se había encerrado en su habitación tras volver algo perjudicado de su salida aquella tarde con sus amigos, como informaron sus padres a la rubia.
Otro trío afectado por aquel asunto era el formado por Kiba, Choji y Lee. Los únicos que seguían tratándolas con normalidad. Los tres se hallaban desconcertados ante el panorama, cuando hacía pocos días que todos juntos habían comido en la azotea planeando un fabuloso verano.
Kiba, aunque confuso, encontraba la situación altamente satisfactoria. Hinata rehuía las miradas de Naruto, quien de vez en cuando la contemplaba con tristeza sin animarse a decirle nada.
Por más que intentaron averiguar, ni chicas ni chicos soltaron prenda de aquel asunto a los tres muchachos. Ellos por sentirse humillados, ellas por evitar meter a nadie más en aquel lío tan absurdo.
Porque, pensándolo con tranquilidad, el comportamiento de los chicos era totalmente absurdo y, además, inmaduro. ¿Por qué no podían, simplemente, haberlas confrontado? Tenían todo el derecho del mundo a exigir explicaciones, por supuesto, y después de ellas obrar en consecuencia. Pero no. Habían decidido devolvérsela de la manera más dolorosa posible, dejándolas con las palabras que ellas más podrían temer. Y aunque resultaba un cierto consuelo saber que lo habían hecho cegados por el resentimiento y no por verdaderos sentimientos, por otra parte, era como para cuestionarse su calidad humana.
La pelirrosa suspiró mientras observaba con lentitud el sobre, cuidadosamente cerrado, con el ribete de la facultad de medicina de la universidad de Tokio en la esquina superior derecha.
Su madre se lo había entregado, sorprendida, afirmando que había llegado aquella mañana.
Se vio obligada a explicarle que no era una carta de aceptación a la universidad, pues aún no tenía los resultados de sus exámenes. Estos estaban programados para salir aquel miércoles. Sin embargo, si era una antesala para solicitar una plaza en dicha universidad.
Si la habían aceptado en el curso de pre-médico, para el cual había tenido que enviar su nota media del instituto, si los resultados en el examen de acceso eran lo suficientemente altos podía llegar a contar con un acceso preferente al haber realizado el curso.
Quedaron pues en que, después de que Sakura obtuviese sus resultados, se sentarían a hablar con el padre de la chica acerca de su futuro.
Aunque complacida por la ambición de su hija, la señora Haruno no esperaba que la chica hubiese decidido marcharse tan lejos de sus queridas amigas.
Ya en su cuarto, Sakura había estado largo rato dejando vagar su mente sin mucha urgencia por leer el contenido de la carta. La abrió, por fin, para ver sin mucha sorpresa que había sido aceptada en el curso.
Sabía que la verdadera emoción la sentiría a la hora de saber si conseguiría estudiar allí medicina.
Sus pensamientos volvieron a Sasuke.
¿Qué sentiría ante la idea de que ella fuese a marcharse lejos?
Si tenía que ceñirse a lo que él le había dicho… Entonces ella era un estorbo del que no veía el momento de liberarse.
Y aunque ya sabía que sus palabras provenían del despecho, no podía seguir creyendo que Sasuke la quería, ni siquiera un poco, o no habría sido capaz de pronunciarlas.
El gran día había llegado. Ese miércoles a las 20:00 los resultados de los exámenes estarían disponibles en el tablón situado en los exteriores de la universidad de Konoha y, también, en la plataforma online habilitada para tal propósito. ¡Por favor, que estamos en el siglo XXI!
Sin embargo, las chicas se decidieron por descubrir sus resultados a la manera tradicional y, tras otro día de clases con un ambiente todavía más cortante que los anteriores, se encaminaron a descubrir que les deparaba el futuro.
Temari, obviamente, iba con ellas.
Su hermano, a quien había tenido la desgracia de no poder seguir esquivando, le negaba el habla, algo que tenía muy sorprendidos a sus padres, quienes lo achacaban a los nervios.
Sabedora de que sería muy incómodo estar presente cuando recibiese los resultados y pudiese negarse a su feliz abrazo (porque confiaba en el pelirrojo y sabía que aprobaría) prefirió dejarle para que pudiese celebrarlo con sus padres a gusto.
Se sorprendieron un poco al ver que había gran cantidad de alumnos allí congregados. Se ve que no habían sido las únicas que se habían dejado llevar por la nostalgia y optar por revisar sus resultados en el tablón, como hicieron años atrás a la hora de entrar en el instituto.
En los resultados no aparecía visible el nombre, por supuesto, sino que debían consultarlo a través de su número identificativo presente en su carné de estudiantes.
Decidieron, a pesar de la ansiedad, esperar a que se disipase un poco el tumulto y se sentaron en uno de los bancos situados en la entrada del recinto.
— ¿Qué? ¿Nerviosas? – cuestionó Temari, burlona. El resto la fulminaron con la mirada.
Incluso Tenten, quien sabía que la mayor parte de su nota final vendría de la prueba física que debía hacer, se encontraba un poco angustiada.
— No esperaba sentirme tan mal – murmuró Matsuri – Salí bastante contenta del examen. Pero ahora estoy segura de que he suspendido – masculló pesimista.
— ¡Oh, vamos! Estoy convencida de que habéis aprobado todas – comentó sosegada, aunque plenamente conocedora de ese sentimiento. Ella misma se había sentido igual dos años atrás, cuando fue su momento de enfrentarse a los resultados de su prueba.
— Aprobar no es lo mismo que llegar a la nota requerida – dijo de pronto Ino, provocando que la mirasen curiosas.
— ¿Acaso ya has decidido que quieres hacer, Ino? – preguntó Hinata quien sabía, como el resto, que Ino lidiaba con la difícil tarea de encontrar aquello que la apasionase lo suficiente como para querer dedicarle el resto de su vida.
— Lo cierto es que hay algo… Pero no os lo voy a decir por el momento. Es una sorpresa – comentó, muy seria, sin embargo. Las chicas intercambiaron miradas, intrigadas.
— Mirad – habló entonces Tenten – Ya se ha despejado un poco, creo que podemos acercarnos — advirtió al resto, quienes asintieron.
Se aproximaron nerviosas al enorme tablón que se encontraba ocupado en su totalidad por una incontable cantidad de hojas con los datos de todos aquellos estudiantes que habían realizado allí el examen de ingreso.
Matsuri fue la primera en encontrar su número identificativo a lado de un hermoso 7.78.
— ¡CHICAS! ¡HE APROBADO! – gritó de puro contento a la par que se tiraba a los brazos de Temari, quien la estrechaba orgullosa.
El resto la vitoreó mientras seguían buscando sus números.
En seguida Hinata y Tenten se unían a la celebración, aprobadas con muy buenas calificaciones.
De pronto Ino se giró hacia ellas, completamente seria. Se miraron temiendo lo peor, pero en seguida la rubia alzó el puño con gesto triunfante.
— ¡UN OCHO Y MEDIO! ¡UN INCREÍBLE OCHO Y MEDIO! – aulló feliz, haciendo que los que quedaban por allí se detuviesen a mirarla divertidos.
Quedaba Sakura, quien de tanto irse girando a felicitar a sus amigas había perdido la noción de porqué parte de los listados se encontraba. Por fin apareció su número y respiró hondo a la vez que desviaba la vista muy ligeramente hacia la derecha desde dónde un 9,93 parecía lanzarle un beso.
Soltó el aire, despacio. El año anterior la nota de corte en Tokio se había quedado en un 9,075.
El peso de una cabeza sobre su hombro izquierdo la sobresaltó.
— ¿Todo bien, frentona? – susurro Ino en su cuello. La pelirrosa tan solo alzó el brazo y señaló con el dedo su número identificativo.
— Jooooooder – soltó la rubia asombrada al ver la nota que señalaba su amiga. Pronto se giró e hizo aspavientos a las demás. — ¡QUE LA FRENTONA SE HA QUEDADO A SIETE DÉCIMAS DE SACAR UN MALDITO DIEZ!
Sakura se llevó la mano a la frente, muerta de vergüenza.
— ¿¡PUEDES DEJAR DE GRITAR UN POCO CERDA!?
— ¿¡Y QUIEN GRITA AHORA!?
— ¡SOLO GRITO PARA QUE TU DEJES DE HACERLO!
— ¡ENCIMA QUE TE ESTABA FELICITANDO!
— ¡YO TAMBIÉN TENGO QUE FELICITARTE A TI!
— ¡PERO TÚ LO HAS HECHO MEJOR, FRENTONA!
— ¡TÚ TE HAS ESFORZADO UN MONTÓN, CERDA!
Matsuri, Temari, Hinata y Tenten comenzaron a retroceder, sigilosamente. Sería mejor desaparecer antes de que alguien llegase a pensar que conocían a esas dos locas que no paraban de gritarse a la par que gruesas lágrimas de felicidad y alivio corrían por sus mejillas.
Lamentablemente acababan de darse la vuelta cuando dos voces resonaron al unísono a sus espaldas.
— ¿A DÓNDE OS PENSÁIS QUE VAÍS SIN NOSOTRAS?
Después de comprar unos refrescos en el supermercado se acercaron hasta el parque, disfrutando del frescor del anochecer.
— ¿Cuándo realizaréis la inscripción a la universidad? – preguntó Temari.
— Mañana mismo – respondió Tenten – Tendremos una clase con Kakashi para rellenar los impresos y que la escuela los entregue. Yo también tengo que cumplimentarlos, y una vez realice la prueba física será la propia universidad quien hará el cálculo junto con los resultados del examen – explicó.
— ¿Qué día tienes la prueba? – inquirió Ino.
— Está programada para el día seis.
— Recuerdo que recibí la carta de aceptación alrededor del día quince – comentó Temari.
— Si. He estado revisando los plazos hace unos días y la universidad de Konoha indica que entre los días diez al veinte recibirás tu carta sabiendo si has sido admitido o no e indicándote los pasos para matricularte – informó Hinata, quien se había informado meticulosamente.
Sakura no había revisado los plazos de la universidad de Tokio, pero imaginó que serían en unas fechas similares.
Un mensaje de texto distrajo por un momento a Temari quien lo leyó contenta.
— Matsuri – llamó a su amiga que se giró hacia ella – Mis padres acaban de mandarme un mensaje para decirme que Gaara ha aprobado el examen también. Con un 7.75 – añadió, guiñándole un ojo a la chica.
— ¡AHÁ! ¡LO SABÍA! ¡Soy tres décimas más lista que tú, maldito pelirrojo! – se carcajeó en tanto que comenzaba a correr alrededor de ellas, motivada, mientras las chicas se reían.
De pronto Hinata cayó en la cuenta de que no podía saber si Naruto habría aprobado su examen. Miró a las demás, pero decidió no decir nada, puesto que estaban riendo felices con las tonterías de Matsuri y no quería minar su buen humor sacando el tema de los chicos a colación.
Sin embargo, no podía evitar estar un poco preocupada por él. Especialmente después de lo que le había contado sobre su deseo de ser profesor. ¿Sería tan terrible si le enviaba un mensaje de texto, preguntándole?
Sacudió la cabeza. Si había aprobado estaría celebrándolo más que feliz, y si había suspendido recibir un mensaje de ella probablemente le amargaría aún más.
De cualquier forma, al día siguiente sabrían si alguno no había aprobado, puesto que no asistiría a la tutoría con Kakashi-sensei para cumplimentar la solicitud de plaza.
— ¡Hina!
Salió rápidamente de su ensoñación. Ino agitaba su mano delante de la cara de la Hyuga.
— Perdona, me distraje un momento… ¿Decías?
— Te preguntaba que ibas a estudiar tú.
— Me he decidido por periodismo.
— ¡Que guay! ¡Presentadora de informativo!
— No… ¿Por qué todo el mundo piensa eso? Me gustaría trabajar en un periódico…
— Lo cierto es que te pega más.
— Entonces Tenten va a estudiar ciencias de la Actividad Física y el Deporte, Hinata periodismo… — comenzó a enumerar Temari. – Matsuri va para psicología, el camino hacía la sexología ¿no? – preguntó con sorna, pero la aludida simplemente asintió con una sonrisa de oreja a oreja. – Y quedan los misterios de Ino y Sakura – finalizó mirando a las dos chicas.
Ino negó nuevamente.
— No, no. Ya os he dicho que es una sorpresa de la cual os enteraréis en su debido momento – añadió dándoles un toque intrigante a sus palabras.
Se giraron entonces hacia la pelirrosa, quien se rascó la nuca, sabedora de que no podía seguir callando. Además, ahora que ya sabía su nota no temía expresar su deseo en voz alta.
— Planeo entrar en medicina – confesó con una débil sonrisa.
Todas abrieron mucho los ojos, más que por la sorpresa de que Sakura quisiese estudiar eso, por la sorpresa de no haberse dado cuenta antes de que, ciertamente, le pegaba mucho.
— Por eso necesitabas una nota tan alta… — caviló Ino, quien había visto a Sakura estudiar sin descanso.
— Si no recuerdo mal el corte el año pasado estaba en un ocho y medio o algo así, por lo que seguro que entras – la animó Temari con una amplia sonrisa.
Sakura la correspondió incómoda. Su amiga se estaba refiriendo a la universidad de Konoha. Suspiró molesta consigo misma. Lo compartían todo. ¿Por qué no era capaz de contarles cuales eran sus verdaderos planes?
Un largo rato después, habiendo acabado sus refrescos y charlado largo y tendido acerca de sus planes para el futuro, cada una puso rumbo a su propia casa. Sus familias las esperaban ansiosas por conocer los resultados y festejar con ellas.
— Aseguraros de cumplimentarlo todo bien. No sabéis lo tedioso que es arreglar el papeleo cuando alguno mete la pata con los datos – habló Kakashi con tono aburrido tras su acostumbrada máscara. – Como ya sabéis tenéis que escribir hasta doce distintas opciones, según vuestra elección de carrera y dónde queréis cursarla. No es obligatorio rellenar todas las opciones, si bien es recomendable – añadió a la par que disimulaba un bostezo. Todos los años la misma canción. – En el otro papel que os he dado tenéis el código numérico que corresponde a cada titulación, que debéis escribir en la columna de la izquierda de vuestro formulario, y el código numérico correspondiente a cada universidad del país, que debéis escribir en la columna de la derecha, junto con la titulación correspondiente. ¿Lo habéis entendido? – preguntó finalmente, mientras los alumnos asentían. A pesar de todo se sentía orgulloso de su clase, pues todos habían pasado el examen de acceso. Incluso el antaño díscolo y alborotador Naruto Uzumaki había aprobado con una muy buena puntuación.
Sakura analizó detenidamente la hoja con los códigos y, tras respirar hondo, acercó su bolígrafo al impreso.
Los chicos habían decidido, si bien ese día no tenían entrenamiento, quedarse a jugar un partido y tratar de olvidar lo desgraciados que se sentían y, en especial, el hecho de que era todo por su propia culpa.
Hasta Choji se había unido, preocupado ante la actitud depresiva de sus amigos. Diez minutos más tarde, no obstante, jadeaba en una esquina del campo.
— ¡Vamos, Choji! ¡Intenta marcar a Lee! – le apremió Gaara, inútilmente. Lee, a pesar de no haber querido entrar nunca en el equipo, tenía un ánimo que le hacía imparable. Marcó sin demasiado problema puesto que ni Neji ni Shikamaru como defensas ejercieron gran oposición.
Al poco decidieron dejar de jugar, dándose cuenta de que casi ninguno de los chicos estaba demasiado concentrado en el partido. Se sentaron todos juntos en el césped, algunos tumbados, dispuestos a contemplar las nubes sin mucha intención de hacer otra cosa.
Kiba, sin embargo, no podía aguantarlo más. Habían pasado cuatro días y el ambiente en clase seguía crispado. Ni siquiera había podido aprovechase de eso, como creyó en un principio, pues Hinata no parecía tener nunca ganas de pasar un rato con él. Así que, aunque sabía que era el último en llegar, se animó a agarrar el toro por los cuernos.
— Bueno, ¿vais a contarnos que es lo que sucede? – habló con firmeza, haciendo que su acento alemán se marcase aún más. – Lee, Choji y yo somos compañeros vuestros. Merecemos saber que está pasando – añadió, esperando que los otros dos le apoyasen. Estos, por suerte para él, asintieron a sus palabras.
Se hizo un largo silencio. Naruto no pensaba abrir la boca. Antes muerto que contarle al alemán de pacotilla su drama con Hinata. Otro tanto pensaban los demás. Sin embargo, inesperadamente, Shikamaru habló.
— Las chicas nos han tomado el pelo y nos hemos enfadado con ellas.
Mientras todos le aullaban por haber abierto la boca se percató de lo ridícula que había sonado la frase en voz alta.
Kiba, Choji y Lee comenzaron a insistir, intentando saber más sobre aquello. Para su desgracia los demás se negaron en redondo y, aunque Kiba desconocía sobre aquellos años, los otros dos presintieron que habían regresado a aquella antigua época en las que chicas y chicos hacían vidas por separado.
Cuando Sasuke llegó a casa, subió las escaleras sin mucho ánimo y abrió la puerta de su habitación para encontrarse con Itachi sentado en su cama, mirándole desde allí con gesto severo, creyó que lo mejor que podía hacer era tirarse por la ventana y dejar de sufrir de una vez.
Después de todo, los ojos de su hermano no dejaban entrever duda alguna sobre lo que le esperaba.
Sakura, por supuesto.
Y aunque una parte de él se moría por saber como era posible que su hermano estuviese siempre al tanto de todo, se limitó a soltar un suspiro de hartazgo.
— Sasuke – comenzó Itachi, con un tono de voz tan grave y pausado que el pequeño de los Uchiha no pudo hacer otra cosa que dejar caer su mochila al suelo y sentarse en la silla de su escritorio, con la atención puesta en su hermano mayor. – En unos meses vas a comenzar la universidad. Y aunque no eres, ni de lejos, la persona madura que quieres hacer ver a los demás, no puedo pasarme toda la vida sermoneándote. Así que esta será la última vez que hable sobre el tema – continuó haciendo una pausa que Sasuke aprovechó para arquear las cejas, dudoso. ¿Itachi dejando de meterse en su vida? Eso si que le parecía imposible.
Su hermano se pasó la mano por la frente, en un gesto de agobio. Parecía resultarle complicado encontrar las palabras correctas, aquellas que sirviesen a Sasuke para reflexionar y evitar que tuviese un estallido de ira.
— Cuando celebramos ayer tus resultados, me resultó extraño verte tan decaído – siguió hablando Itachi, despacio. – No quise preguntarte por Sakura puesto que, aunque me resultaría raro, quizás ha podido suspender y ese es el motivo por el cual te encuentras así. ¿Es por eso? – se animó a inquirir. Sasuke simplemente negó con la cabeza, algo que no le sorprendió. Se quedó callado, por si Sasuke se decidía a hablar, pero, como era de esperar, su hermano no despegó los labios. — ¿Os habéis peleado? – cuestionó nuevamente. Y ahí pudo percibir como los hombros de Sasuke se tensaban y su gesto, serio pero sereno, se ensombrecía. Ahora sí que Itachi se encontraba verdaderamente confuso. Aunque sabía que Sasuke era un ser tremendamente complicado y difícil de llevar, ni siquiera él y su privilegiada inteligencia eran capaces de entender como podían estar de nuevo en conflicto cuando tan sólo unos días atrás se besaban apasionadamente delante de la puerta de la casa Uchiha. — ¿Es por lo de Tokio? – aventuró, curioso. Pero en seguida la sorpresa que se dibujó en la cara de Sasuke le indicó que tampoco era ese el motivo.
— ¿A que te refieres con Tokio? — preguntó Sasuke, con voz áspera.
Itachi suspiró. Quizás había hablado más de la cuenta. Tal vez Sakura hubiese cambiado de parecer, o estuviese esperando al momento más indicado para hablarle de ello a Sasuke. Y estaba resuelto a no decir nada más cuando se percató del anhelo brillando en los ojos de su hermano. Por primera vez en toda aquella conversación Sasuke parecía estar realmente allí, y la ansiedad que se dibujaba en su rostro hicieron cambiar de opinión a Itachi. Sakura le parecía una chica estupenda y la tenía en alta estima, pero, al final del día, Sasuke seguía siendo su hermano pequeño.
— Sasori me lo contó – murmuró – Al parecer Sakura planea cursar los estudios de medicina en la universidad de Tokio – dijo de golpe, mirando fijamente a Sasuke.
El menor de los Uchiha soltó un involuntario jadeo, producto de la sorpresa que le provocó aquella revelación.
¿Sakura iba a marcharse de Konoha? ¿Iba a dejar a su familia y a sus amigas? ¿Iba a dejarle a él?
Entrecruzó las manos y apoyó el rostro en ellas, como siempre que se disponía a meditar al respecto de algo.
Aquello si que le había dejado sin palabras. ¿Cuánto tiempo llevaba Sakura con aquella idea en mente? Si Sasori lo sabía, eso quería decir que ya venía pensando en ello desde hacía tiempo.
Y con todo lo que había ocurrido, por si le quedase alguna duda, seguro que había marcado Tokio como su primera opción.
Así que se iría. Medicina era de las carreras más largas. Seis años. Supuso que volvería durante los veranos, pero aún así, estaría seis largos años sin apenas verla.
¿Lo sabrían las chicas? Ella no mencionaba palabra del asunto en el diario que compartían.
Recordó, de pronto, todo el drama montado alrededor del descubrimiento del Club S y las horrendas palabras que le dirigió al romper con ella.
No las pensaba. ¡De verdad que no las pensaba! Pero se encontró superado por la frustración. Se encontró burlado, por ella y por sus amigas. También tuvo que leer cosas desagradables. Nada que fuese mentira, pero que le hacían cuestionarse cual era el objetivo final de Sakura. Supuestamente el club era un medio que habían empleado para ganar seguridad, crecer como mujeres y como personas y, en el mejor de los casos, iniciar una relación de igual a igual con ellos.
Pero alrededor de la pelirrosa tenía sus dudas. Había momentos en los que hablaba de él con tanto resentimiento, que dudaba que su plan no fuese hacerle pagar todos sus desprecios; enamorándole primero y rompiéndole el corazón después.
"He llegado a un punto en el que yo misma me preguntó por qué me sigo aferrando a Sasuke. ¡Si no tiene nada bueno! Es frío, egocéntrico y prepotente. No le importa nada ni nadie más que él mismo. Incluso el hecho de que sea guapo, lo único que le queda a su favor, se te olvida si lo comparas con Itachi. Eso sí que es ser perfecto, y no lo que el idiota de Sasuke cree ser. Ojalá despertarme un día y descubrir que le he olvidado, para siempre."
El recuerdo de lo que había escrito Sakura asaltó su mente. Le había dolido leerlo porque la época en la que Sakura e Itachi habían coqueteado ligeramente el uno con el otro le resultó especialmente dura. Había llegado a odiar a su hermano por momentos.
Él ni siquiera contaba con algún que otro fragmento positivo, que hubiese podido servir para que reflexionase un poco más antes de tomar la decisión de dejarla de mala manera.
Lo sucedido en Hiroshima lo había narrado Hinata, quien había pasado de puntillas por la noche Sakura y Sasuke habían compartido y, dado que Sai había encontrado el diario apenas unos días después de que los dos hubiesen concretado sus sentimientos, el resultado final es que no había ni una sola frase a su favor en el dichoso cuaderno.
Por eso su ira y su resentimiento. Su prisa por devolverle el daño, porque al final era como la chica había dicho… No parecían ser capaces de vivir sin eso. Sin el eterno tira y afloja, las subidas y las bajadas. El hoy contigo y el mañana sin ti.
Y de un mañana el uno sin el otro bien que se habían encargado ambos.
Él había vuelto a lastimarla, cosa que había prometido no hacer de nuevo.
Ella planeaba marcharse.
Y Sasuke Uchiha se echó a llorar.
Aquella tarde Kiba había insistido tanto que a Hinata no le quedó mas remedio que aceptar su invitación para ir a tomar un helado.
Se habían acercado hasta la vieja heladería de la villa y en cuanto tomaron asiento en una de las mesas de la terraza, el alemán no perdió un segundo en hacerle saber el propósito de su urgencia.
— Hinata, ¿vas a contarme de una vez que es lo que está pasando? – cuestionó en tanto que la chica lameteaba su helado sin demasiado entusiasmo. – No entiendo de que va todo esto y ninguno de los chicos ha querido explicar que estaba pasando – continuó él, rápidamente – Pero Shikamaru si dijo que era porque les habíais tomado el pelo a todos ellos – añadió haciendo que la Hyuga levantase la vista del helado para mirarle curiosa. – ¿Te ha hecho algo malo ese rubio de pacotilla? – volvió a preguntar con fiereza. La chica suspiró y negó con la cabeza.
— Es complicado, Kiba-kun. Las demás y yo hemos estado haciendo algo que… — dudó, sin saber cual era la mejor manera de explicarlo para dejar satisfecho a Kiba, pero sin entrar en demasiados detalles. – Que no ha sido del agrado de los chicos. Se han enfadado con nosotras y todo ha terminado – comentó con simpleza ajena a la emoción del joven alemán.
— Entonces… ¿Se ha acabado? ¿Ya no estás con él? – preguntó, ansioso, en referencia a Naruto. Hinata volvió a negar con la cabeza. — ¡Hinata! ¡Vuelve conmigo a Alemania! ¡Aún estás a tiempo de inscribirte allí para la universidad! – exclamó entonces Kiba, con tanta energía, que por poco no se le cae la bola de helado.
La chica abrió los labios, sorprendida y disgustada a la vez. Sabía que Kiba no había superado del todo su rechazo, y se imaginaba que podría llegar a intentarlo otra vez al ver su relación con Naruto terminada, pero no se imaginaba que sería tan pronto y con tan poco tacto.
— Kiba-kun… — murmuró frunciendo el ceño. – Ya me he matriculado para periodismo en Konoha, y cuento ser aceptada sin problema. Te agradezco que sigas pendiente de mi y que te preocupes, pero tu ofrecimiento está un poco fuera de lugar, dadas las circunstancias – sentenció con tanta seriedad que el Inuzuka se quedó estupefacto por la frialdad que había en los grises ojos de la chica.
— Vergib mir, Hinata – comentó él bajando la vista. Apenada por la tristeza que se había dibujado en el rostro de él se apuró a tratar de enmendar sus duras palabras.
— No… Perdóname tú a mi, Kiba-kun – susurró – No te mereces que descargue mis problemas contigo que, a tu manera, solo intentas ayudarme. Quizás en algún momento pueda ser interesante la idea de cursar un año en Alemania, pero ahora mismo no entra en mis planes – habló esbozando una suave sonrisa. – Has dicho que yo aún estaba a tiempo de inscribirme – comentó, de pronto. — ¿Significa eso que tú ya has solicitado plaza allí?
El chico suspiró y, sin poderlo evitar, agarró una de las manos de Hinata, apoyada sobre la mesa, y la envolvió entre las suyas. Desde que había regresado a Japón ni uno solo de sus planes había salido como tenía previsto. En su mente había imaginado a una Hinata sumamente complacida al verle allí, con la que pasaría gran parte del tiempo, recordando los viejos momentos que habían compartido los dos en aquellos lejanos veranos. Poco a poco ella comenzaría a enamorarse de él, quien estaba dispuesto a hacer sus estudios universitarios en Japón, al lado de la chica, por amor a ella.
Habría sido una historia grandiosa. Un amor gestado durante la infancia, años de separación tras la triste muerte de la madre de la chica, un reencuentro inesperado y un futuro brillante para ambos.
Pero se había equivocado.
Puede que Hinata hubiese estado complacida de verle, pero en su fuero interno admitía que probablemente solo al principio. Después, ante su rivalidad con Naruto Uzumaki, seguro que habría preferido que no hubiese regresado nunca. No habían pasado juntos todo el tiempo que él hubiese querido y ella… Ella no se había enamorado de él porque ya amaba a otro.
— Hinata… — suspiró apretando la mano de la chica, con la ternura y la melancolía brillando en sus castaños ojos. – He estado enamorado de ti desde que te conocí. Volví con un propósito muy claro que no me he ni acercado a cumplir. La única satisfacción que he podido encontrar es que, si bien yo siempre he querido a aquella niña tímida que se sonrojaba por todo, ha sido un verdadero placer verte convertida en una chica segura y decidida. – El Inuzuka hizo una pausa al ver los ojos de Hinata empañados por las lágrimas. No obstante, el silencio de ella le hizo continuar. – Sin embargo, no puedo quedarme sabiendo que no tengo ninguna oportunidad. Al final del día mi vida está en Alemania y sólo mi amor por ti me servía como aliciente ante la perspectiva de quedarme en Japón.
Se hizo un largo silencio tras las palabras del joven, quien a pesar de todo había terminado su discurso con una sonrisa.
Hinata se mordió el labio, tratando de contener las lágrimas. No podía evitar sentir la culpabilidad embargándola. Durante todos aquellos meses ella había estado tan centrada en Naruto que apenas había prestado atención a Kiba, quien había recorrido medio mundo para reencontrarse con ella.
Incluso aunque no pudiese corresponder a sus sentimientos, había fracasado como amiga del muchacho, demasiado ocupada con sus propios asuntos dejándole relegado a un segundo plano.
— Kiba-kun, lo siento mucho – se disculpó con la voz tomada, dejándole confundido. – He sido una amiga espantosa. Te vas a volver a ir y yo apenas he pasado tiempo contigo. Los veranos contigo en Alemania forman parte de los mejores recuerdos de mi vida y no he sabido… No he sabido atesorarte como te mereces. – masculló, inhalando profundamente. El chico tan solo apretó más su mano.
— Tenemos toda la vida por delante, Hina. Y siempre, pase lo que pase, serás mi mejor amiga – comentó sonriéndole. – Y para mi será suficiente si decides venir a Alemania uno de estos años, aunque sólo sea de vacaciones – dijo, alegre, para después añadir en un acto de profunda generosidad. — ¡Incluso puedes venir con el rubio de bote! Será un placer verle hacer el tonto cuando no entienda ni una palabra – añadió estallando en carcajadas. Hinata hizo una mueca, medio complacida por la actitud de Kiba, medio entristecida por una proposición que no parecía posible que se fuese a convertir en realidad.
Reflexionó durante un instante, todavía dubitativa. Pero la gran sonrisa de Kiba terminó por convencerla.
— No creo que eso último vaya a pasar, Kiba-kun. Naruto me desprecia ahora mismo. Y hay una razón… — murmuró para, tras una breve pausa, tomar aire y comenzar a contarle todo lo que le había ocurrido a ella y a las demás con los chicos de los que estaban enamoradas.
Si le hubiesen pegado un mazazo en la cabeza probablemente Itachi Uchiha se habría quedado menos aturdido de lo que estaba en ese instante.
La última vez que había visto a su hermano pequeño llorar este tenía seis años y se acababa de romper una pierna al caerse por las escaleras de su casa persiguiendo al propio Itachi, quien le había arrebatado su Game-Boy.
Y aunque no lo estaba haciendo como aquella vez, a grito perdido y con gruesos lagrimones cayendo de sus ojos, si estaba viendo unas silenciosas lágrimas deslizarse lentamente por las mejillas de Sasuke.
Todavía estupefacto contempló como su hermano sacaba su teléfono y, tras teclear un poco, se lo tendía aún en silencio.
Echó un vistazo, sorprendido, a la foto que Sasuke le enseñaba. Sakura y sus amigas aparecían en ella, todas vestidas de fiesta, con distintas expresiones, posando ante un espejo. Debajo del mismo estaban escritas en rojo las palabras "Club S".
Y antes de poder decir nada ya estaba su hermano contándole con pelos y señales todo lo que había sucedido. Lo que había pasado entre ellos en Hiroshima (cosa que le dejó completamente anonadado), como Sakura había pretendido dejarlo ahí y empezó una relación con Sasori destinada a fracasar, la inesperada reconciliación cuando ya todo parecía perdido y la brevedad de esta, al descubrir de pronto el plan que habían confabulado contra ellos.
Itachi le escuchó con atención, entendiendo de pronto aquellas palabas que Sakura le había dirigido mucho tiempo atrás.
"Por lo que resolví cambiar. Y empecé a plantarle cara a Sasuke, a ser dura con él, a fijarme en otros chicos… Lo que quiero decir es que no hice todo esto porque le superase. Sino que era un plan más para ver si conseguía ganarme su afecto. Y por eso… Por eso fui a hablar contigo en la fiesta de Sasori-san. Porque Sasuke había vuelto a herirme y quise devolvérsela. Lo siento mucho."
Así que a eso se había referido Sakura al hablar de un plan…
Suspiró.
Sasuke no había entrado en mucho detalle de lo que había leído sobre él en el cuaderno, pero estaba claro que no era bueno.
— ¿Y merece la pena? – le preguntó tras un buen rato. – Haber roto con ella por tu orgullo – añadió sereno pero molesto. – Y haber animado a tus amigos a hacer lo mismo, de paso.
Sasuke no contestó. Tampoco es como si los demás hubiesen puesto muchas pegas…
Pero entonces recordó los ojos de Naruto, suplicantes, y se sintió culpable de nuevo.
— Claro que no – admitió dejando a Itachi, ahora si, al borde de un derrame cerebral. — ¿¡Qué!? ¡Estoy intentando madurar, como tú decías! – exclamó molesto ante la cara de su hermano. – Pero hay personas que no están destinadas a ser – murmuró súbitamente, fijando la vista en el suelo de la habitación. – Quizás eso sea lo que nos ocurre a Sakura y a mi. Parece que siempre que estamos a punto de lograrlo, algo se interpone.
— Tú te interpones, Sasuke – contestó Itachi con simplicidad. El chico asintió sin oposición, dejando al Uchiha mayor casi enternecido.
— Es por eso por lo que no voy a hacer nada, Itachi. No voy a disculparme, aunque se que debo, porque ya he faltado una vez a mi promesa de no hacerle daño. No entiendo el motivo de mi carácter ni se como controlar mi ira. Cuando me ciega actúo sin pensar y digo cosas… Cosas horribles. Ni siquiera estoy seguro de que Sakura fuese a perdonarme en esta ocasión – tomó aire y miró a su hermano a los ojos, del mismo color que los suyos, pero cálidos y amables. – Hasta que no pueda estar seguro de ser mejor persona no volveré a acercarme a Sakura Haruno.
Nota… No. Perdón: Biblia de la Autora:
Sé que ya lo dije en el capítulo pasado, y en su mayoría me habéis respondido que entendéis que, por realismo/madurez/que la vida es así, algunas parejas quizás no deberían acabar juntas.
Hoy vengo con LA ENCUESTA DEFINITIVA. Como os comenté anteriormente, el final era lo único que siempre tuve claro. Tengo desglosado, de hecho, el de cada pareja con una detallada (tampoco mucho) descripción de como se iba a dar. Como ya sabéis, el Happy Ending como una catedral de grande.
Por una parte, sé que quizás lo que se atiene a la lógica es lo primero, el hecho de que algunas parejas no vuelvan a estar juntas. Pero, por otra parte, me entristece un poco. Así que aquí os va: (podéis leerlo con el tono de "participa en el sorteo" xD)
Envía FINAL FELIZ en el apartado Reviews si deseas ese enorme Happy Ending. Bien sea por curiosidad de saber que planeaba esta autora por aquel entonces, bien sea porque a chupaaaaarla esto es un fic y ¿a quien le importa que no sea realista? ¡Tú quieres tu puñetero FINAL FELIZ!
Envía FINAL REALISTA en el apartado Reviews si deseas que las cosas tengan puto sentido en esta historia. ¡Después de lo cretinos que han sido los tíos estos, ¿Quién se va a creer que todos coman perdices?! A chupaaaaarla quien diga que esto es un fic. ¡Esto es como la vida misma, guapi, un FINAL REALISTA!
Envía FINAL FELIZ REALISTA en el apartado Reviews si tu piensas que no has estado ocho putos años esperando a leerte el final de esto para arriesgarte a que la jodida pareja de tus sueños, tu OTP máxima, se vaya al caño. Sin embargo, te gusta que las cosas tengan sentido en esta vida, incluso si es un fic. Así que a chupaaaaarla quien te diga que tú lo quieres todo, aunque así sea. ¡Tú lo quieres todo neni, y eso es un FINAL FELIZ REALISTA!
Este capítulo ha sido cortito porque hace las veces de transición hacia los capítulos de desenlace. Puedo esperar, de todas formas, unos cuantos días hasta "cerrar" la encuesta, puesto que el resultado de esta no me impide redactar el próximo capítulo. Y es que hay una ÚNICA pareja cuyo final es siempre el mismo, no importa cual de los tres estilos de final escojáis. ¿Podéis adivinar cual es?
Así que contabilizaré los votos (si es que a alguien le da por seguirme en mis chorradas y vota algo xD) hasta cinco días después de subir este capítulo.
Para entonces ya tendré escrito la mayoría del siguiente y, según el final escogido, podré comenzar a dar algunas pinceladas de este en el capítulo.
Comentando un poco este capítulo actual… Como os dije al principio va acerca de los exámenes y el futuro a escoger, y tenía ganas de escribir alguna conversación entre las chicas que no estuviese relacionada con los muchachos. Es algo de lo que ahora me doy cuenta y que lamento no haber incluido antes: momentos de ellas hablando de sus vidas, sus ideas, sus aspiraciones, metas y sueños y donde no se hiciese mención al romance o a las parejas. En fin.
Los otros dos protagonistas del capítulo son Kiba y Sasuke.
Con Kiba no me llegarían las palabras para poder disculparme. Podría haber sido un "secundario" con mucho potencial y lo dejé apartado tras apenas darle uso. He querido redimirme un poco con él en este capítulo. Además, solo adelantaré que tiene un gran momento por delante todavía…
En cuanto a Sasuke… Me cuesta infinito ponerle en plan sensiblero, aunque si nos paramos a analizar al Sasuke de Boruto… En fin. Todo es posible. Además, aquí no tiene el trauma de perder a su familia lo que explica su personalidad en el manga. En cualquier caso, era el único de los chicos del que faltaba saber un poco que es lo que pasaba por su cabeza y saber que Sakura se va a Tokio ha servido de resorte para que vacíe sus sentimientos con el bueno de Itachi.
Joe… Perdonadme por enrollarme tanto.
Y ojo que ahora van los agradecimientos:
Mariapayares: ¡Hola! ¡Gracias! Aunque se me hace extraño después de tanto tiempo, está resultando un placer retomar este fic. ¡Espero que te guste el capítulo! =)
Seishes: ¡Hola! Por eso mismo he decidido probar a crear esta "mini encuesta". Ahora mismo escribo este fic por la gente a quien le gustó o lo leyó/sigue leyendo, más que por mí misma. Y es por eso que deseo vuestra participación para escoger el final. ¡Así que a ver si hay suerte y entonces sale el final feliz! Espero que te haya gustado el capítulo.
Mohimochimm: ¡Hola! Te contesto ya aquí a tus dos reviews. Antes de nada, muchas gracias por tus palabras y el tiempo que te has dedicado a comentar y pensar sobre el asunto del final jejeje.
Una vez más los chicos parecen no haber madurado en lo más mínimo y se han pasado tres pueblos. No obstante, independientemente de que el final sea bueno o "malo" todos irán comprendiendo su error. Sasuke ya lo ha hecho, por ejemplo. Sin embargo, con su determinación parece encaminarse hacia el final malo xD. Por lo que me comentas en el segundo review, yo diría que te aproximas a lo que vendría a ser un Final Realista, en el que tenemos finales felices, pero también finales malos. Sin vuelta de tuerca. No obstante, si lo que deseas es SasuSaku… Mmm… Uffs… ¿Final feliz realista? Es una dura decisión. De hecho, yo misma le estoy echando el morro de pediros a vosotras que decidáis el asunto en cuestión pues me encuentro en una encrucijada monumental. Concuerdo al 100% en lo que has comentado de los chicos que merecen otra oportunidad y los que quizás no. Me he muerto de risa mientras leía tu review con lo de "escandalo de la vida" y "actuar como simio". Jajajajaja. ¡Muchas gracias por tus comentarios! Espero que te haya gustado este capítulo y mucho cariño para ti también y mucha salud sobretodo en estos tiempos.
Monik—N: ¡Muchas gracias a ti por leerla y comentar! Me anima un montón que os siga gustando esta historia y os haga felices leerla. Si. Los chicos siguen sin aprender nada y soy consciente de que me paso un poquito con ellos. ¿Realmente no podían razonar y darse cuenta de uqe no era para tanto? Pero así estaba encaminado el fic, el dichoso retroceso tenía que llegar y esto es lo con lo que nos hemos topado xD Pero bueno, acabarán por reflexionar y darse cuenta del error cometido. Que las chicas les perdonen… Eso es otro cantar. Me alegra que te gustase lo de la foto, es mi parte favorita del capítulo también. "Si te caes, levántate, sacúdete el polvo y sigue con la cabeza bien alta" vendría a ser un poco lo que esa foto quiere transmitir. ¡Espero que te haya gustado este capítulo!
Sasusaku is canon: ¡Hola! Madrecita… He echado cálculos, y si leías la historia por sus inicios entonces… ¡Tenías 12 años! Me estoy sintiendo rematadamente vieja ahora mismo. Jajajajaja. Y alucinada de verte aquí, tantos años después, continuando con su lectura. ¡Miles de millones de gracias! Pasando a lo que me comentas… La relación de las chicas es, efectivamente, lo que más me enorgullece del fic. Me alegra ver que a ti también te gusta =) La foto es, como comento por aquí arriba, un "Si te caes, levántate, sacúdete el polvo y sigue con la cabeza bien alta", además de un zasca en toda la cara para los chicos jajajaja. Fíjate que lo del final, tú lo dejas a mi criterio y yo vengo aquí haciendo encuestas porque, la verdad, me encuentro en una encrucijada. El final feliz que tenía planeado se que es lo que menos encaja, y lo lógico es un final realista donde tendría que hacer lo que tú me dices: observar quienes son afines y quienes no tanto, cuales pueden llegar a tener un futuro y quienes no… Sin embargo también me creo capaz de crear un final feliz realista porque, de ser ese el escogido, probablemente la historia de varios saltos en el tiempo pero… ¡Uish! No puedo decir más. Jajajajaja. Mis mayores OTP son el Sasusaku y el Naruhina, así que estoy igual que tú. Quiero superarlo pero no puedo xDxD Muchas gracias a ti por tu review! Aquí está la continuación y espero que te haya gustado también =)
Steffany BM: ¡Hola! Me alegra que te siga gustando la historia, de hecho en cuanto leí tu review tu nick me sonó al instante, y recordé que eras una de las que más comentaba la historia, así que te puedes imaginar mi ilusión al verte aquí después de tanto tiempo =) El tema del final está creando polémica jajaja, porque si bien todo el mundo parece estar más o menos de acuerdo en que no todas las parejas deberían de terminar juntas, el desacuerdo está en saber cuales si y cuales no. Por mi parte, concuerdo con lo que me comentas en tu review. Naruto, Sai y en parte Gaara no han tenido los comportamientos tóxicos y dañinos de Neji y Sasuke, quienes deben hacer un gran análisis de conciencia (de hecho, en este capítulo, Sasuke se ha puesto un poco a ello). Shikamaru ha tenido una actitud "pasable" hasta el momento de la ruptura, dónde ya se ha coronado. Y tomo en cuenta lo que me comentas puesto que, algo así, sería el final más plausible para ellos. En cualquier caso, y como la "super escritora" que soy… Aquí estoy dejando el asunto en vuestras manos porque me produce sudores fríos pensar en que hacer con el final de esta historia. Dios, soy un desastre… Jajajaja. Y fíjate, yo escribía esto estando en la universidad… Así que me siento igual de rara que tú. Nuevamente, muchas gracias por comentar después de tantos años. ¡Espero que todo te vaya bien y que te haya gustado el capítulo! ¡Matta—ne!
GinnyRueAliceTonks6: ¡Hola! Y a mi me hace muy feliz leer el que te siga gustando, más si me dices lo de después de tantos años. Me resulta increíble ver que hay gente que ha vuelto a leer esta historia después de todo este tiempo. ¡Muchísimas gracias! Respecto a lo que me comentas… La gran mayoría piensa igual que tú. Naruto y Sai parecen ganar por goleada como los merecedores de su final feliz, mientras que el Sasusaku es un barco destinado a naufragar si se impone el final realista. Para Naruto, como se verá en próximos capítulos, la amistad es algo de incalculable valor para él y no tuvo ánimo de reflexionar a que clase de chicos son los que llama amigos si le hacen escoger entre ellos o la persona que ama… Pero, en fin. Espero que te haya gustado este capítulo y muy prontito saldrá el siguiente. ¡Muchas gracias por comentar! =)
Pauchiha: ¡Hola! Me alegra que te guste la historia y la amistad de unas y otros. La de las chicas es una amistad de la que me siento muy orgullosa y la de ellos, aunque menos relevante que la otra, también es muy bonita. De hecho, en próximos capítulos podremos leer sobre la profundidad de esa amistad. Tokio parece ser ya un hecho en la vida de Sakura, pero en cuanto a Sasuke… Según el final escogido sabremos que sucede con él. Gracias por comentar. ¡Espero que te haya gustado el capítulo! ¡Saludos!
Konsu410: ¡Hola! Si, eso era justo lo que no quería, unas chicas deprimidas por lo sucedido. Saben quienes son, que toleran y que no, lo que se merecen en esta vida y lo que están dispuestas a hacer por obtenerlo. Como dices, han madurado y quedarse a llorar en casa no era una opción. Concuerdo contigo en lo de las fotos jajajaja. Cuantas de esas no tendré yo…. Ups. Por suerte, aunque las chicas se horrorizasen de sus caretos a la mañana siguiente, la foto seguirá ahí porque es toda una declaración de intenciones. Jajajaja. Naruto parece ser el único que se salva de la hoguera (junto con Sai, quizás) en vuestras opiniones. Si es que mi rubio de bote es un amor. Pero si, como no espabile y decida actuar… Mal le veo. xDxDxD Según el final escogido iremos viendo que pasa. ¡Muchas gracias a ti por comentar! Está siendo divertido volver con el Club S y motiva mucho saber que, después de tanto tiempo, aquí estáis al pie del cañón. Espero que te haya gustado el capítulo. ¡Nos leemos!
Krmenxita Stark: ¡Hola! Me alegra que hayas retomado la historia y no te preocupes por los comentarios. ¡Nunca es tarde si el review es bueno! Jajajaja. Y al final del día, esto ya no es como antaño donde anhelaba esos reviews como agua en el desierto. Por supuesto me sigue encantando leerlos y ver vuestras opiniones e ideas, pero también me agrada pensar que hay gente a quien le gusta mucho la historia y la lee con ganas, aunque no comente. ¡Así que tranquila! Me alegra que veas una mejoría en mi estilo. Es el mejor cumplido que me podrías haber hecho, jejejeje. Respecto a lo que me comentas de los chicos, tienes toda la razón. De hecho, aunque las chicas pensaron en sí disculparse o no con ellos, ninguna lo ha hecho todavía y no veo probable que se de esa situación. Como tu has dicho, el club realmente buscaba el respeto de los chicos. Pero ellos se han quedado solo con lo superficial, lo que parece juego y burla. También es cierto (y me alegra que lo hayas visto y me lo comentes) el cierto abuso que se percibe en la manera en la que algunos rompieron con ellas. Las escenas de Shikamaru y Neji no los dejan en muy buen lugar, y pensé que me estaba pasando ocho pueblos mientras las redactaba. Finalmente lo dejé estar pero son, desde luego, algo que Temari y Tenten tendrán que tener muy en cuenta en el futuro, tanto si se da el final feliz como si no. Y no te preocupes, porque no las vas a ver sintiendo excesiva culpabilidad. Quizás Matsuri, como comentas, porque ella metió a Kakashi por medio y acabó por tocar demasiado el ánimo del pelirrojo con su plan, pero el resto… Como se ve en este capítulo están sintiendo muchas cosas, si. Pero la culpabilidad no es una de ellas. Jajajaja. Espero que te haya gustado el capítulo. ¡Saludos!
Chocolate Blanco: ¡Hola! Realmente… Sí. El retroceso y fase final de su plan marcaba también lo que vendría a ser la tanda de capítulos finales de la historia. Y es de hecho ese lado romántico e infantil que yo también tengo el que se enfrenta a mi parte adulta y feminista (no menos romántica por serlo, pero sí con otra visión de lo que el amor significa) con respecto al final de esta historia. Una mezcla de esos dos lados vendría a ser el final feliz realista, de hecho. En cuanto a la decisión que yo tome… Mi decisión ha sido dejarlo en vuestras manos y, salvo que nadie se pronuncie, creo que es la mejor opción. Veremos que sucede. ¡Muchas gracias por comentar! Y gracias por que vayas a recordar con mucho cariño esta historia… Se me ha puesto un puntito en el corazón. ¡Espero que te haya gustado este capítulo! =)
Baln: ¡Hola! Pues sí, estás de suerte, jejeje. Después de cuatro años sin actualizar he vuelto a la carga para cerrar esta historia y llegas justo a tiempo para el salseo. Me alegra que te haya entretenido durante la cuarentena, han sido unos meses duros y todo pasatiempo sabía a poco. Espero que te haya gustado el capítulo. ¡Otro saludo desde España!
Y ahora si que me despido. (Por fin xD)
Muy pronto el próximo capítulo.
¡Que nervios!
Saludos y salud para todxs.
Inuka
