15. Distancia
POV Milo
Odio las noches silenciosas donde la ansiedad me golpea y no puedo dormir, puede que llorando me sienta mejor pero entonces terminaría por quedar sediento.
Re:Birth –Acid Black Cherry–
—"Tu y yo no podemos estar juntos en esta vida".
Cuando esas palabras abandonaron sus labios, y tu cerebro logró procesarlas, algo en tu interior murió; además de tu capacidad de pensar correctamente y reaccionar ante la situación, pues debiste haberle gritado un "jódete", darle un golpe, aunque sea una seña con la mano, "algo"; no quedarte inmóvil apretando contra tu pecho el reloj de plata que te había devuelto y con la mirada fija en su espalda que se alejaba a paso firme de tu vida. Aún recuerdas la sensación del frío metal contra tu piel que te decía que no habría una segunda oportunidad, que no esperaras una llamada de reconciliación, ni nada, ahora sólo eras tú y tu existencia.
Aunque no te guste admitirlo, ese instante lo has recreado en tu mente tantas veces que ya perdió sentido, no vas a negar que aún te duele pero ya no como antes. Incluso comienzas a olvidar el tono de sus voz que empleó para decirte adiós, el color exacto de sus ojos o la cantidad de pecas que tiene. Lentamente se está convirtiendo en una silueta sin rostro, con algunos detalles como que tiene el cabello rojo y las manos frías.
Hasta tu cerebro ya se cansó de torturarte con pensamientos sobre ¿cómo sería tu vida si aún estuvieran juntos? Ya no imaginas cómo sería la casa que compartirían, o si habrías tomado cursos de cocina, ya has dejado de pensar en los posibles nombre para el perro, o que estarían ahorrando para visitar Rusia o cualquier país exótico. ¡Dioses! tenían tantos planes, como una pareja a punto de casarse, que jamás van a suceder.
Ahora le mientes a todos proclamando que "enfocas tu existencia en disfrutar nuevas experiencias". Le dices a tus hermanos que estás bien, sonríes en compañía de Shion y Dohko cada vez que se reúnen para hablar de los viejos tiempos, o tratas de convencer a Mü, tu confidente, de que ese hombre ya es parte de tu pasado. Sabes que no cree del todo en tus palabras, ya que fue el único que escuchó de tu propia boca cuánto te dolió esa separación y que descubrió tu aventura secreta con Aioros.
Sí, te sientes tan muerto por dentro que no te importó volverte el amante ocasional de un hombre casado que te envía flores, te invita a cenar y te hace el amor como salvaje en un hotel cada vez que discute con su esposa.
Cuando Mü te cuestionó el porqué lo haces, le contestaste que era porque te atraen los morenos de ojos verdes. Le mentiste para no decirle estabas en esa relación porque no sientes nada: no te duele cuando, en las pláticas con la directora del museo, lo escuchas hablar de cuánto ama a Seika, lo maravilloso que es su matrimonio y cómo busca ser padre próximamente, (aunque sospechas que hay días que lo hace a propósito para intentar ponerte celoso); ni te estremeces cuando susurra palabras dulces en tu oído y te besa con pasión al estar solos, o después de un apasionado encuentro.
De hecho no entiendes como no puedes sentir nada por Aioros, dejando de lado que lo que hacen esta muy mal, no puedes negar que es una buena persona: es atractivo, gentil con todos en el trabajo y firme cuando existen pequeños problemas en el montaje de las exposiciones; además de ser todo un erudito del arte con quien puedes pasar horas hablando de su pasión.
En ocasiones piensas que debes dejar esa relación y buscar a otra persona que sí te haga sentir algo pero no sabes si lo encontrarás; ya que, si la distancia te ha ayudado a olvidarlo a él, estás seguro que hará lo mismo con el curador de arte.
Nota de autor:
Este es otro de mis capítulos favoritos, sobre todo porque la primera vez que lo redacté (allá por el 2017) me costó mucho no escribir el nombre de Camus durante toda la primera mitad, así que "Nivel desbloqueado".
Gracias a quienes siguen esta historia y a Arodnas por ayudarme con la revisión.
Y ya llegamos a la mitad (claro si es que no sale algo inesperado y me hace agregar capítulos) pero nos vemos en el capítulo 16.
