Por fin ando saliendo de casa un poco más xd Ya acabé los exámenes, así que soy libre por fin! :D Btw gracias por el apoyo al mini 2 shot que subí ^^ Love u~~

To fade-to-silver: DoNt YoU dArE- xD why is that so accurate LMAO i hope that doesnt mean u dont like it UnU I mean they be struggelin' a bit xD

A Yienla: para cuando la boda XD Me gusta que te gusten mis capitulos de odio y depresión :D

A MaGhoT: ay jesus que felicidad cuando he visto la biblia de Review XD Me hace feliz que te tomes el tiempo de loguearte y además traerte una teoría sobre el fic c: Me acuerdo más o menos de Elfen Lied pq me vi el anime cuando tenía como 12? lmao que mierda veía yo xDD Pero sí está bastante acertado~~ En cuanto a Endo y otras cosas pasadas se explicará más delante ;3

+ AVISO OVER 9000: no hay nada turbio, no me lloréis xdd Pero me he creado al final una cuenta de Instagram para subir fanarts de vez en cuando~~ Haré relacionados con el fic y otras cositas más, por si alguien quiere echarle un vistacito. (no hago más que dibujar a Kaze ayuda-) El nombre de la cuenta es 'lynarette' También podéis contactarme por ahí si me queréis contar vuestra vida o algo xDD No muerdo :D

Y nada más, de vuelta al drama~~


Endou confiaba en sus compañeros, eso lo sabían todos. Y él quería confiar en ellos. Pensaba que con esfuerzo se podía sacar lo mejor de cada uno, y había probado en multitud de veces que así era. Pero a veces parecía que por mucho que lo intentase, no era suficiente. No sólo había tenido ganas de rendirse en más de una vez, sino que además sabía que no sería capaz de prestar atención a todos constantemente, de saber qué sentían. Prueba de esto fue el fiasco de los Emperadores Oscuros al regresar al Raimon.

Su cabeza estaba hecha un lío, y acabó discutiendo a voces con Fudou sin pensárselo dos veces. Kazemaru hablaba bien de él, mencionando por supuesto, que tenía mal carácter. Pero bien, después de todo. No quiso creerse lo que sus ojos veían cuando fue a darle las buenas noches a Ichirouta y se encontró a Akio sin camiseta encima de él. Peor fue cuando se dio cuenta de que estaba inconsciente. Las palabras del centrocampista volvieron rápidamente a su mente y en vez de darle una oportunidad de explicarse al otro, prácticamente se lanzó sobre él.

Odiaba ser tan impulsivo.

Fudou estaba de mal humor cuando entró, y al sumarse a las acusaciones de Mamoru casi acabaron en los puños. Se preguntaba si el alcohol había tenido algo que ver, porque siguieron discutiendo hasta que llegó el entrenador unos minutos más tarde, alarmado por los gritos de ambos.

Los terminaron separando a regañadientes y mandaron a Fudou a la sala de estar. En ese momento no se dio cuenta, pero ahora se preguntaba por qué disculparlo a él y no a Akio. Seguía enfadado con él porque no sabía qué le había ocurrido a Ichirouta, y entendía que Fudou ya de normal podía ser molesto, pero habían sido los dos los que se habían comportado como imbéciles. Aun así no se marchó, porque quería comprobar que Kazemaru estuviera bien.

Ya eran las cuatro de la madrugada y los párpados le pesaban. El resto del equipo se fue marchando a sus respectivas habitaciones poco a poco, y ahora estaba solo con el defensa.

Se quedó mirándolo, sentado en el borde de la cama. Acercó la mano a su rostro y pasó los dedos a través de sus suaves hebras azules, intentando no despertarlo. Su cabello le recordaba a veces al día en que se conocieron, cuando apenas tenían cinco años.

A Kazemaru le llegaba entonces el pelo por encima de los hombros. Recordaba también haberle dicho que le quedaría muy bien largo, y que desde entonces no se lo cortaba tan a menudo. A los diez le llegaba casi por la espalda, y poco a poco se dio cuenta de que Ichirouta le gustaba. Descubrió, gracias a esto, que no era tan valiente como los demás creían que era y que era mejor actor de lo esperado-

A los doce Ichirouta destacaba sobre el resto. Se veía venir que crecería para ser atractivo, pero pocos se esperaban que a una edad tan temprana portase unos rasgos faciales tan perfectos. Endou quería arruinar su amistad con él- Quería ser algo más, pero no se atrevía. No porque no fueran cercanos, sino porque Kazemaru a veces no parecía él. No sonreía, comía menos y parecía evitarlo. Mamoru quería preguntarle qué ocurría, pero cuando veía la desolación en sus ojos se retractaba. Estaba preocupado por él, pero tenía miedo de saber qué pasaba.

Cumplió dieciséis, y para entonces la idea de pedirle a Kazemaru que fuera su novio se esfumó. Nunca prestaba tanta atención a lo que sus padres comentaban cuando no estaban juntos en la mesa- Se arrepentía de haberse dejado el balón en el salón, porque cuando salió de su cuarto a cogerlo se llevó la sorpresa de que sus padres estaban comentando sobre el hijo de un amigo suyo, que resultó ser gay. Era un tema que nunca habían tocado antes, y cuando se paraba a pensar el por qué se le hacía un nudo en la garganta. Escuchó todo desde detrás de la puerta, y nada de lo que salió de allí fue bueno. Abandonó el salón con las piernas pesadas y el corazón quebrado.

No mejoró cuando prácticamente en cuestión de unos meses pasó de ser un simple aficionado al fútbol al capitán del equipo que ganó un torneo de la nada y evitó lo que hubiera sido una guerra. La presión se acumulaba sobre su espalda como una placa de acero. Lo triste era pensar que no provenía de lo que los demás pudieran pensar, porque no le solía importar, sino de lo que sus padres decían de él. Los quería con toda su alma y no quería defraudarlos.

No sólo eso. Cuando prestaba atención se daba cuenta de que Ichirouta seguía un patrón en el que sólo era feliz cuando salían de Inazuma, reduciendo las veces en las que había visto al otro genuinamente contento.

Ichirouta estaba tan cerca pero tan lejos al mismo tiempo que incluso sabiendo la opinión de sus padres, sentía la tentación de decirle lo que sentía por él. En algún punto, probablemente por estar prácticamente pegado a él, comenzó a sentir la necesidad de besarlo, de tocarlo. Sus hormonas empezaron a traicionarlo nada más empezaron a viajar en la caravana Inazuma, y empeoraron al llegar a Rusia. Lo que le dijo era la verdad, que se había tocado en más de una vez pensando en él. Era una lógica extraña, pero no podía evitar sentirse sucio pensando que Kazemaru no lo sabía y seguía hablando con él como si nada.

Cuando Ichirouta se lanzó encima de él no sabía qué hacer. Por un lado, su amor estaba a punto de extinguirse, pensando que no llegarían a nada, y por otro se lamentaba de no haberle devuelto el beso, y tal vez haber continuado-

Endou se sonrojó al acordarse de lo que había estado a punto de ocurrir en el club y de las palabras del defensa. Sonrió embobado acariciando el pacífico rostro del otro y le apartó un par de mechones de pelo que le tapaban la cara.

Era hermoso.

Tenía que ser raro contar la cantidad de veces que era capaz de pensar eso en un día. No se le ocurría un adjetivo mejor para el peliazul. Especialmente al haberlo visto crecer. Se rió internamente al pensar que, efectivamente, el pelo largo le quedaba precioso.

Dio un sobresalto al oír la puerta abriéndose de forma violenta, dejando a Fudou pasar con paso acelerado para coger un paquete de cigarrillos del bolsillo de los pantalones que llevaba antes. Prefirió no decir nada e ignorarlo, pero el castaño no estaba dispuesto a hacer lo mismo.

"Tiene que ser divertido poder hacer lo que quieras sin que nadie te diga nada, ¿verdad, capitán?" El resentimiento se deslizaba entre los labios de Akio.

"¿Qué haces aquí?" Mamoru mantuvo la compostura, pero no pudo evitar lanzarle una mirada de odio al centrocampista.

"Por si su majestad no se ha dado cuenta, esta es mi habitación. Nuestra habitación." Siseó señalando al defensa. "Michiya dice que duerma aquí, y eso voy a hacer. Así que largo."

"No." Fudou paró de moverse por medio segundo y entrecerró los ojos mientras encendía otro cigarro sin dejar de mirar a Endou, que no se había movido un centímetro. Rechinó los dientes y se acercó peligrosamente al portero.

"¿Quién te crees que eres?" El moreno se levantó para encararlo. Akio juntó su frente con la del otro y su expresión cambió a una de puro odio, sosteniendo con fuerza el cigarro a la altura de su rostro. "Le he pateado el culo a decenas de niñatos- hijos de multimillonarios. Tú sólo has tenido suerte de que necesito seguir en el equipo, así que no te hagas el valiente conmigo." Endou miraba cómo las pupilas de los ojos verdes de Fudou se contraían por la expresión de asesino que tenía, tratando de no dejarse intimidar. Seguramente él era más fuerte por los entrenamientos de portero, pero no tenía nada claro que pudiera ganar al otro en una pelea real. No tenía experiencia, y de alguna forma sabía que las palabras de Akio no eran mentira, por lo que sólo mantuvo la postura lo mejor que podía.

"He dicho que no. Hasta que no se despierte y pueda saber qué ha pasado me quedaré con él."

Fudou consiguió deshacer el cigarro en su mano, haciendo que pequeños fragmentos de la parte trasera cayeran al suelo. Levantó una ceja, enfadado. Se planteaba si finalmente echar al otro a patadas o si darle un cabezazo tan fuerte que las neuronas no tuvieran otro remedio que volver a su cerebro de nuevo-si alguna vez estuvieron ahí-.

"Entonces te gusta Kazemaru." La afirmación del castaño por poco logró que Endou se atragantase.

"S-Sí. ¿Algún problema?" Fudou sonrió al ver cómo Mamoru se ponía a la defensiva.

"A mí también." El moreno abrió los ojos, perplejo. "Así que ni se te ocurra menospreciarme, Endou. No voy a rendirme tan fácilmente."

Se quedaron en la misma posición por varios segundos más, hasta que Mamoru se separó para volver a sentarse al lado de Ichirouta.

Akio veía molesto cómo Endou se acostaba al lado de Kazemaru, ignorándolo. Quería arrancarle las piernas por hacer como si no estuviera, pero sobre todo por atreverse a dormir con el defensa en su cara. Envidioso, se dirigió al lado opuesto de la cama del peliazul, y se acostó abrazando a Ichirouta. Mamoru por supuesto, se enervó al ver cómo Fudou ignoraba el espacio personal de Kazemaru.

"¡Fudou-!" Exclamó el portero.

"Nuestra habitación, nuestras reglas. Si no te gusta, eres libre de irte. Pero como supongo que no vas a hacerlo, cierra la boca de una buena vez y tal vez la noche se pase rápido." Espetó el centrocampista, harto. "Ya te dije que no me rendiría tan rápido."

"Te juro que si le haces algo…-"

"Ya puedes ser inútil para dormir pegado a él y ser incapaz de protegerlo."

Mamoru se acercó todo lo posible a Ichirouta y se calló. Akio apagó la luz e intentó robarle al defensa de nuevo, logrando que Endou le soltara un gruñido en forma de queja.

"Mañana, cuando la princesita te diga que no le hice nada, más te vale arrodillarte para disculparte."

En lugar de una respuesta, un ligero ronquido le avisó de que Endou se había quedado dormido. Lo maldijo varias veces en voz baja y acabó cerrando los ojos también, dejándose llevar por el cansancio.


Se viene el muelecarne-

Bueno en realidad no xD