Annie estaba sorprendida no sabía que su esposo y su amiga se habían conocido antes.
- Candy ¿Por qué no me dijiste que ya se conocían?
- Pero es la primera vez que lo veo, tal vez me ha confundido con alguien más. Respondió Candy.
- Oh, lo siento usted tiene razón señorita, la he confundido con otra persona. Dijo Niel. Sin quitar la mirada de la presencia de Candy.
- Espere sus ojos, me recuerdan a alguien pero no se a quien.
- Con un leve nerviosismo Niel contesto rápidamente.- Oh pero mis ojos son muy comunes señorita, tal vez solo sea una simple coincidencia.
- Es muy probable. Respondió la rubia de ojos esmeralda.
- Por otro lado le pido disculpas a nombre de mi compañero de Trabajo, prometo que no volverá a ocurrir.
- Pues que clase de amistades tienes, ese idiota estuvo a punto de atacar a Candy. Dijo Terry molesto.
- Perdone cuñado yo hablare con él.
- Solo adviértele que si se acerca a esta casa es hombre muerto. Dijo Terry poniéndole fin a la conversación.
- Claro. Respondió el nuevo integrante de la familia mirando como su cuñado se iba molesto.
…
Entre sus altos y bajos la fiesta llego a su fin y los únicos que quedaban era la familia.
- Esta será la última noche que tenga a mi nieta en casa, prométeme que vendrás a visitarme. Decía la abuela.
- Por supuesto que lo hare, la extrañare tanto abuela. Ambas mujeres se unieron en un abrazo no pudiendo contener más las lágrimas.
…
Al día siguiente la nueva pareja se retiro a la que sería su nuevo hogar. La casa parecía tan solitaria, la más joven de los Grandchester se había ido a formar su propia familia.
- Abuela ¿Qué le pasa? Pregunto Candy acercándose a la abuela que estaba sentada sobre el sillón con la mirada perdida.
- Oh eres tu querida.
- Pensé que estaría feliz.
- Es inevitable no extrañar a mi querida Annie, la he criado desde que era una pequeña niña y ahora es toda una señora, es increíble apenas pareciera que ayer era una niña que dormía en su cuna y ahora es toda una ama y señora de un nuevo hogar.
- Ella siempre será su nieta y la quiere mucho a usted, además recuerde que dijo que vendría a visitarla.
- Es verdad pero me sentiré tan sola sin ella.
- Abuela no se preocupe, yo estoy aquí y prometo que no la dejare.
- Algún día te casaras querida y tu esposo quera llevarte lejos.
- Tonterías abuela yo no me alejare de usted.
- Para que eso ocurra tu esposo tendría que vivir aquí. ¿no es verdad Terry? Dijo la abuela mirando detrás de Candy.
- Oh buen día Terry. Dijo Candy volteando a verlo.
- El correspondió su saludo.
- ¿De que hablaban abuela? Dijo de pronto Anthony.
- Hablábamos del futuro esposo de Candy.
- Oh son solo disparates, Anthony.
- Pero no es ningún disparate, Candy. Eres una mujer hermosa y cualquier hombre estaría más que encantado de casarse contigo. Candy se sonrojo al escuchar el comentario de Anthony.
- Es más tengo la solución perfecta para que Candy viva aquí con su esposo.
- ¿Y cuál es hijo? Pregunto la abuela.
- Es que su esposo sea un Grandchester. ¿Que opinas Candy? ¿Me aceptarías? Dijo Anthony tomando las manos de Candy entre las suyas.
- Creo que se te hace tarde. De pronto Terry apareció detrás de Anthony jalándolo del brazo para luego salir rumbo al trabajo.
- Estaba bromeando ¿verdad? Candy estaba nerviosa.
- Oh claro que si querida, Anthony siempre se hace el gracioso.
…
- Me puedes explicar ¿que fue eso? Pregunto Terry con un tono de ira en su voz.
- A que te refieres. Dijo Anthony fingiendo inocencia.
- Sabes de lo que hablo, lo que hablabas en casa sobre Candy.
- ¡Ah! Te refieres a eso, bueno es verdad Candy me parece una chica muy hermosa.
- ¡Y por eso te quieres casar con ella!
- ¿Por qué no?
- ¡Estas demente!
- Solo sé que Candy es una chica soltera y eso me basta y sobra.
- ¡Serás...! Terry trato de guardar la calma no quería chocar mientras manejaba. Tú nunca has pensado en el matrimonio, para ti eso siempre ha sido un chiste.
- Bueno eso era antes, no lo niego pero últimamente he pensado que es hora de sentar cabeza. ¿Crees que ella me acepte?
- ¡TONTERÍAS! ESO JAMÁS PASARA. Tuvo que frenar de pronto estaba a punto de chocar con otro auto.
- Pero ¿por qué? ¿Acaso conoces algún impedimento para que ella y yo no nos casemos?
- ¡Porque yo…!
- Eh… ¿Tú que?
- Nada, haz lo que quieras. Dijo Terry volviendo a poner en marcha su auto.
- Anthony intuía algo, luego de ver como su hermano defendió a Candy de ese patán supuso que entre ellos estaba ocurriendo algo o estaba a punto de ocurrir y pensó que tal vez sería hora de que alguien les diera un empujón. No había duda su hermano estaba celoso.
…
1 mes después…
- ¡Candy!
- ¿Cómo se han portado?
- Muy bien, te extrañamos. Dijeron los niños del hospital.
- ¿Qué libro nos leerás hoy? Pregunto la niña.
- Este es uno de magia.
- ¡Sí! Me encanta.
- Pero la magia no es real. Dijo otro niño.
- La magia es real si tú crees en ella. Dijo Candy.
Las horas pasaron tan rápido que Candy no noto cuando los pequeños se quedaron dormidos.
- Dulces sueños… Susurro Candy.
- Espera… Candy no te vayas.
- Oh pensé que todos estaban dormidos, ya me tengo que ir Lili. Dijo Candy.
- Si lo sé, solo quería darte esto. La niña busco bajo su almohada y saco un sobre.
- ¿Es para mí?
- Si, tómalo.
- Candy tomo el sobre y lo abrió, no pudo evitar que sus ojos brillaran de la emoción.
- Es de parte de todos los niños, sabemos que tu cumpleaños será en dos días y es nuestro modo de decirte gracias.
- Esto es lo más hermoso que me han dado, lo conservare con amor.
…
Candy regreso a casa con una sonrisa y los ojos brillantes de alegría, había olvidado su propio cumpleaños ¡Increíble pero cierto! Desde que había llegado a la casa Grandchester nunca había celebrado su cumpleaños, no tenía motivos del porque celebrarlo, había perdido a su madre exactamente una semana antes y celebrarlo le recordaba ese día terrible. La abuela respeto su decisión y nunca más hablaron del tema.
- Perdóname mamá, se que debería ser un día feliz pero no puedo celebrarlo. Te extraño mucho. Dijo Tocándose el pecho recordando aquel crucifijo perdido.
- ¿Pasa algo querida? Pregunto la abuela viendo los ojos cristalinos de la jovencita a punto de llorar.
- Oh no, no es nada. Candy subió a su habitación limpiándose las lágrimas.
La abuela estaba por irse también a su habitación entonces algo llamo su atención, una hoja doblada.
- Bueno ¿y esto? Recogió la hoja y miro que decía dentro.- ¡Oh! Exclamo y una tristeza le recorrió, volvió a mirar la carta y entonces decidió.- Este año no. Ya han pasado muchos años pero mereces ser feliz.
Tenía tan poco tiempo y los preparativos eran muchos, quería celebrar el cumpleaños de Candy a lo grande, ella jamás había querido celebrarlo pero ya había pasado mucho tiempo y debía entender que no celebrarlo no arreglaría nada.
2 Días después
La abuela se había puesto en contacto con Annie quien gustosa acepto ayudar en los preparativos de la fiesta de Candy. Lograron invitar a todos aquellos que guardaban un gran cariño por Candy y amigos de la familia.
Candy despertó muy temprano, se coloco uno de sus vestidos simples y tras saludar a la abuela salió de casa.
- Es hora de poner en marcha nuestro plan. Dijo la abuela y entonces los empleados como toda la familia salieron y empezaron a ayudar.
- Pero abuela ¿que pasara si regresa antes de tiempo? Pregunto Annie quien había llegado desde temprano a desayunar con su abuela.
- Eso no pasara querida. Aunque yo sea ya vieja tengo muy buena memoria y sé que Candy siempre en sus cumpleaños iba a visitar a su madre y regresaba muy tarde.
- Esperemos que así sea.
- Señora ¿Dónde coloco esto? Pregunto uno de los trabajadores.
- Oh, ponlo por aquí.
…
Las horas pasaron rápidamente y para cuando se dio cuenta ya había atardecido. Candy efectivamente había ido a visitar a su madre pero luego había ido a la laguna necesitaba estar sola.
- Abuela estoy segura que Candy estará feliz. Dijo Annie.
- Espero que sí.
- Señora la señorita Candy ya regreso. Dijo un empleado.
- Oh, hazla pasar por la puerta trasera, yo iré en seguida.
- Como usted diga.
Obedeciendo las órdenes el empleado fue al encuentro de la jovencita rubia haciéndola pasar por la puerta trasera, a Candy esto le pareció muy extraño.
- Oh querida, me alegra que estés de regreso.
- Si, eh ¿pasa algo?
- ¿pasar algo? No ¿por qué tendría que pasar algo? Dijo la abuela nerviosa.
- Abuela acaban de llegar más invitados a la fiesta… Anthony se tapo la boca inmediatamente pero ya era muy tarde.
- ¿Fiesta?
- Querida nosotros… Nosotros quisimos hacer una fiesta en tu honor.
- Candy cerró los ojos y suspiro.- Abuela… Tomo la mano de la anciana en sus manos y miro a Anthony.- Saben que esto no era necesario.
- Lo sé querida, lo sé pero desde que llegaste jamás permitiste que celebráramos tu cumpleaños.
- Abuela usted sabe porque no celebro mi…
- Si lo tengo claro pero han pasado tantos años… Además te vi triste ese día que llegaste que pensé que esta sería una forma de alegrarte aunque sea un poco.
- Pero yo… ¿Por qué hacen esto por mí?
- Lo hacemos porque te guardamos mucho cariño, Candy.
- ¡Annie! Estas aquí.
- Por supuesto, no me perdería por nada del mundo este día.
- Pero…
- Vamos Candy. Dijo Anthony. Finalmente Candy miro a todos y con un suspiro asintió.- Esta bien.
- Perfecto, ahora ven que hay alguien quien te quiere ver. Dijo la abuela.
- ¡Abuela espera! Grito Annie.
- ¿Qué sucede?
- Abuela, Candy no está vestida adecuadamente.
- ¡Oh cielos! Pero como pude haberlo olvidado. La abuela estaba preocupada y no dejaba de caminar de un lado a otro.
- Yo le prestaría uno de mis vestidos pero todos están en mi casa. Dijo Annie.
- ¿Cómo no pude darme cuenta? Prepare cada detalle con cuidado y olvide lo más importante.
- Abuela…
- ¿Qué haremos?
- ¡Abuela! Dijo Candy. Eso no es importante, yo me siento cómoda así.
- Querida…
- Abuela si ella se siente cómoda entonces no es tan importante el vestido. Annie intento calmar a su abuela.
- Jaja. Anthony empezó a reír.
- Pero ¿que es tan gracioso? La abuela estaba sumamente preocupada.
- ¿Qué harían sin mí? Respondió Anthony.
- ¿Cómo? Habla de claro hermano.
- Calma hermanita, todo está bajo control. Tengo la solución justo en mi habitación.
- ¡¿Qué?! Dijo la abuela.
- Esperen no es lo que piensan. Lo que quiero decir es que tengo un vestido en mi habitación.
- Pero ¿Cómo?
- Lo compre especialmente para Candy, cuando lo vi supe que era perfecto para ella.
- Oh eso es genial hijo.
- Lo traeré enseguida.
A los pocos minutos Anthony regreso con una caja y al abrirla un vestido hermoso estaba dentro.
- Anthony… Candy tenía los ojos muy abiertos.
- Es tuyo, tómalo.
- Es hermoso, con mucho cuidado ella lo tomo entre sus manos y lo extendió.
- Me alegra que sea de tu gusto.
- Te lo agradezco. Candy traía una sonrisa y sin pensarlo abrazo a Anthony
- Él lo tomo de sorpresa, no era la primera vez que ella lo abrazaba pero esta vez sintió algo especial, movió la cabeza intentando regresar a la realidad. correspondió el abrazo.
- Dejemos a la dama cambiarse, querida Dorothy te ayudara a arreglarte. Dijo la abuela saliendo.
Poco después ante la mirada de todos en la fiesta una precedía hizo su aparición, de la mano de Anthony ella bajaba por las escaleras con una sonrisa que resplandeciente que dejaba a más de uno hipnotizado pero especialmente para aquel caballero que acababa de llegar a su hogar luego de haberlo dudado.
Mientras bajaba noto la mirada de alguien que entre todos los hombres destacaba su belleza, él no dejaba de observarla entonces noto que él empezaba a caminar rumbo a ella.
Frete a la escalera espero a que bajara y tomo la mano de la joven dama y la llevo a sus labios dejando un beso en ellas.
- Terry.
- Felicidades. Susurro él.
La música comenzó a sonar y Terry la llevo al centro de la pista ante la mirada de todos él tomo su cintura con una mano acercándola más y con la otra sujeto su mano. El sonido de la música era el acompañante ideal. Parecía un sueño, un sueño del que no quería despertar.
- Me disculpa. Dijo Anthony.
Con un suspiro Terry permitió que bailara con su hermano. Todos los invitados se unieron al baile con sus respectivas parejas.
- Oh mis pies… Dijo Candy.
- ¿Te sientes bien? Pregunto Anthony.
- No te preocupes, es solo que no estoy acostumbrada a estos zapatos.
- Entonces quítatelos.
- ¿Estás seguro?
- Claro, ponte unos cómodos de igual modo no se notaran bajo tu vestido.
- Está bien, volveré en un segundo.
Caminando a la escalera, Candy fue detenida por una mano.
- Querida.
- Candy voltio y antes sus ojos estaba una persona que no veía hace mucho tiempo.
- ¡Señora Corwley?
- Me recuerdas.
- ¿Cómo podría olvidarla? Candy abrazo a la señora. No nos vemos desde… Candy hizo una pausa antes de continuar.
- Desde lo de Stear. Dijo la madre del difunto muchacho.
- Oh aquí estas querida, veo que ya te encontraste con la señora Corwley.
- Si abuela pero no entiendo ¿Cómo supo lo de hoy?
- Agnes me invito e inmediatamente regrese de mi viaje.
- Señora no se hubiera molestado.
- Tonterías jovencita, mi hijo te amaba mucho y es lo menos que puedo hacer por él. Y déjame mirarte, estas preciosa.
- Se lo agradezco.
- Te traje esto. Dijo la señora ofreciéndole una caja pequeña a Candy.
- Muchas gracias pero no se hubiera molestado.
- Es solo un pequeño regalo de parte de mí… hijo.
- No entiendo.
- Algo que siempre te perteneció, esto era un regalo que mi hijo tenía para ti, él lo compro y me pidió que lo guardara planeaba dártelo el día de su matrimonio…
- Candy abrió la caja y en ella había unos aretes esmeraldas cuyo brillo se reflejaba en sus ojos.
- Sin embargo paso aquello, querida pruébatelos déjame verte con ellos. Dijo mirando los aretes.
- Lo hare.
- Se ven preciosos en ti. Mi querido Stear sabía que eran los indicados para ti… Mi hijo…
- Señora… Candy vio a la señora tocarse el pecho en ese momento gesto que la asusto.- Acompáñeme le daré un vaso de agua.
Candy le brindo un vaso de agua a la señora, de momento a otro se había sumergido en tristeza recordando tiempos en los que su hijo vivía.
- ¿Se encuentra mejor? Dijo Candy con preocupación.
- Si, no te preocupes es solo que a veces no puedo evitarlo…
- Lo entiendo…
- Sé que el destino quiso llevárselo pero era tan pronto… La señora Corwley llevo sus manos a su rostro soltándose en llanto.
- Candy podía sentir la pena de la señora, Stear era lo único que tenía en la vida así como ella a su madre y perder a un ser querido tan pronto dejaba una cicatriz imborrable.
- Su enfermedad fue inevitable y me lo arrebato de mi lado. Yo te agradezco por haberlo hecho feliz.
- No tiene nada que agradecerme, quise mucho a Stear.
- Sé que lo quisiste pero no lo amaste…
- Señora…
- No te culpo, yo te obligue y te pido perdón.
- No, usted no me obligo. Yo lo hice porque estimaba a Stear.
- De todos modos agradezco que durante ese tiempo no hayas mencionado la enfermedad de mi hijo, él jamás quiso ser tomado por alguien débil.
- Jamás pensarían eso, él fue el hombre más valiente que he conocido en mi vida. Dijo Candy recordando ese último instante en que él estuvo a su lado.
Detrás de la puerta alguien quien la había estado buscando había escuchado cada palabra. Y sintió una gran ira pero no a ella si no hacia él mismo. Ella nunca había mentido, su memoria regreso en el tiempo y recordó cuando aquella dama a la que culpaba le confeso de la enfermedad de Stear pero jamás le creyó. Todos estos años la había culpado de la muerte de su mejor amigo de aprovecharse de él, la había tratado como basura sin merecerlo pero la basura era él.
Ahora estaba seguro esa mujer era maravillosa, estuvo dispuesta a casarse con Stear con tal de que sea feliz. La alejo de su lado 5 largos años y no la iba a volver a perder haría lo que sea por tenerla, porque fuera de él por obtener su amor porque ya no podía seguir negándolo, la amaba desde hace mucho tiempo y ahora más que nunca lo hacía y no iba a permitir que nadie la alejará de su lado, sea quien sea.
Continuara…
Holaaa chicas hermosas, ¿Cómo estuvo su día? Espero que bien y lleno de bendición.
Nuestro rebelde acaba de entender de algo importante y reconoció su amor. Todo parece que irá bien ¿Así será? Ya lo sabremos. Nos leemos pronto.
