Extension Booster B: Revelaciones II

Vivio había tomado las noticias de su nueva hermanita bastante bien y después de quedarse dormida, Nanoha la llevó a su cuarto a dormir. Cuando regresó se encontró a Fate sentada en su esquina de lectura observando las luces a la distancia, claramente abstraída en sus propios pensamientos.

Fate se volvió para verla apenas la sintió llegar y se sorprendió gratamente cuando Nanoha se colocó entre ella y la pared, para ahora servir ella como su almohada personal, mientras la abrazaba por la espalda.

—Tenemos que ponernos serias Fate-chan. Tenemos que decidir cómo decirle a nuestras familias. Hace apenas unas semanas les anunciamos que íbamos a casarnos. Les vamos a soltar una nueva bomba de noticias.

—Supongo que es lo que pasa cuando uno anda jugando con cosas que no debe —Fate bromeó a medias.

Lo que había sucedido era algo que aún no habían platicado entre ellas. La coincidencia aparentemente arbitraria que les tenía esperando una hija no planeada.

—¿Te arrepientes? —preguntó Nanoha, preocupada.

Fate se giró un poco sobre su costado para poder ver a Nanoha antes de responder.

—No para nada, solo no había considerado la posibilidad de que fuera yo… ni siquiera cuando mencionaste esa vez que querrías tal vez un bebé con métodos más tradicionales, supongo asumí que te referías a tí y serías tú. Pero… aún así no cambiaría nada.

No era que Nanoha necesitara corroborarlo, pero podía ver en su mirada que hablaba con absoluta verdad. Se acercó para besarla tiernamente y sin prisas.

—Me parece bien, porque yo tampoco cambiaría nada. Pero ya no más besos porque nos distraemos.

Fate supo que una muy mandoncita Nanoha había surgido de pronto.

—Está bien, me voy a concentrar.

Platicaron durante largo rato las posibles explicaciones lógicas que podrían dar para tales noticias tan intempestivas. Obviamente los padres de Nanoha y la madre de Fate serían los primeros en enterarse. Hayate también -y ambas tenían esa parte. Al final decidieron que entre menos dijeran, era mejor.

No entrarían en detalles de porqué y cómo, y esperaban que nadie fuera lo suficientemente valiente o imprudente para pedir más detalles. Se casarían y tendrían a su bebé. Las metas estaban claras.

—Hablando de métodos tradicionales… y de casarnos... ¿qué quieres hacer? ¿Quieres ehmm ell...digamos... paquete completo, ya sabes boda, fiesta y todas esas cosas o solamente el papeleo y terminar con eso?

—¡OH! Fate-chan, eres una romántica empedernida —respondió Nanoha con un exagerado tono burlón, enlazando los dedos de sus propias manos y recargando su mentón en ellos con mirada soñadora y dejando salir un largo suspiro—. Me das opciones tan difíciles. Quiero el papeleo o quiero todas esas cosas, mi corazón apenas y puede contener la emoción que siento.

Fate la miró sin inmutarse hasta que Nanoha se echó a reír.

—Por supuesto que quiero el paquete completo y todas esas cosas, ¿que tu no? — respondió con su sonrisa más dulce.

—Eso solo que… a menos que nos casemos en menos de dos semanas, pues ya se me va a notar y creo que no quiero...

—¿Fate-chan está preocupada de que no se va a ver espectacularmente delgada para su boda? —Nanoha se quedó sorprendida mientras la molestaba.

—Mou.

Nanoha estaba segura que no había visto una expresión tan tierna de Fate, desde esa vez que se había presentado por primera vez en la escuela ante todo el salón cuando eran niñas.

—¿Qué opinas de esto: por qué no esperamos a tener la boda hasta después de que nuestro bebé nazca? Hemos dejado más que claro que el orden natural de las cosas para una pareja no nos aplica en lo más mínimo. ¿Qué más da un cambio más? Así tendremos más tiempo para prepararnos ahora únicamente para nuestro bebe y después para la boda.

—Eso suena...como un gran plan. ¿Estas segura que no te molesta?

—Lo único que me importa en este momento es que este bebe llegue y casarme contigo.


—Por todos los dioses, ¿qué hicieron ustedes dos?

Hayate ni siquiera saludó a la pareja apenas entraron al café donde habían quedado de verse y se acercaron para sentarse con ella. Bien sabía que algo estaba pasando.

—¿Por qué asumes que hay algún problema Hayate-chan? —Nanoha intentó responder de lo más casual.

—Porque ustedes dos nunca me invitan a tomar un café. Siempre soy yo la que las tiene que perseguir. Así que, a ver, suelten la sopa.

Se rápida. Se directa. Evita preguntas. Fate se repetía a sí misma.

—Necesito tomarme una licencia de ausencia en el Bureau.

—¿Por qué?

Hayate hizo un énfasis muy especial en la pregunta.

Se rápida. Se directa. Evita preguntas.

—Pues… bueno… estoy embarazada. Acabo de enterarme.

—Si claro. Y yo tengo una manada de unicornios pigmeos en mi mansión de veraneo y podemos ir a jugar con ellos. Ya en serio. Diganme que pasa.

—Lo acabamos de hacer.

Hayate las observó con sumo detenimiento. Después de tantos años de amistad, ella estaba segura que las conocía muy bien y que las podía leer con facilidad. Había sin duda un tono inconfundible revelando el bochorno en Fate, claro que ese era casi su estado habitual. Pero no, esta vez no era un bochorno de vergüenza y timidez, era una extraña mezcla de orgullo y culpabilidad. Y Nanoha, compartía esa mirada inconfundible, como diciendo "yo soy su cómplice."

No estaban mintiendo.

—¿De qué rayos están hablando?

—¿Quieres la versión larga o la versión corta? —preguntó Fate.

Bravo Fate. Se rápida. Se directa. Evita preguntas. Te funciono muy bien. Se regañó a sí misma de inmediato.

—¿Que me acaban de conocer? Necesitamos salir de aquí. Y yo necesito un trago. Y para ti también Nanoha, lo siento por ti Fate. Pero me lo van a contar TODO.

Convertida en prácticamente un remolino, Hayate pagó la cuenta y las tuvo fuera del café y en el auto de Fate casi en segundos.

—¿A dónde vamos?

Por las indicaciones que le había dado, Fate se percató que se dirigían hacia la Marina.

—¿Que te compraste un yate, Hayate? —Nanoha se rió de su propio ingenio.

—No, pero tal vez debería.

De pronto arribaron a un enorme complejo que parecía una gigantesca bodega. Después de estacionar el coche, Nanoha y Fate miraron a Hayate sin saber a dónde seguir.

—Siganme —llegaron a una puerta casi oculta—. Bienvenidas al Salón de los Almirantes.

Con toda tranquilidad introdujo un código y una tarjeta-llave en una abertura que apareció.

Entraron a una elegante y discreta recepción donde una pantalla con inteligencia artificial las recibió.

—Yagami Raven 1847 alfa

Contraseña confirmada. Reconocimiento de voz confirmado. Acceso autorizado. ¿Invitados? —una voz artificial les habló.

—Tres.

¿Entretenimiento?

—Bar completo. Servicio propio. Salón con Nivel de Privacidad 10.

Requisitos autorizados. Privacidad máxima garantizada. Disfruta tu estancia Raven.

—¿Que es este lugar? —le susurro Nanoha a Fate, quien solo la acalló con un leve "Shh" mientras miraba a su alrededor registrando cada detalle del lugar.

Una puerta corrediza se abrió en donde parecía que solo había un muro y siguiendo los pasos de Hayate entraron a un elevador. O algo que se le parecía, pues el "elevador" se movió hacia atrás por algunos segundos y después hacia arriba hasta el nivel marcado como PH6.

—¿El penthouse? —preguntó Nanoha.

—Solo uno de ellos. Pero estos no son apartamentos, son salones de reunión, aunque sí, el salón al que nos dirigimos está en el último piso.

Apenas entraron al salón, un gigante ventanal se presentó ante sus ojos, ofreciendo una vista incomparable de la costa.

—Aquí tenemos alcohol, tenemos privacidad y tenemos comida. Ahora sí pueden decirme que es eso de que estás embarazada, de quién, cómo y porqué Nanoha está tan tranquila con esto. Para empezar me voy a servir un escocés doble. Vino tinto para ti, ¿cierto Nanoha? ¿Club soda con limón para ti Fate?

Las dos asintieron aun maravilladas con el lugar.

—¿Cómo sabes de este lugar Hayate? ¿Y porque nunca nos habías traído? —Nanoha estaba realmente intrigada.

—Ya llegaremos a eso. Es irrelevante comparado con todo lo que ustedes tienen que decirme.

Hayate debió haber tomado algunas clases de barman porque trabajando a una velocidad impresionante tuvo todas sus bebidas en sus vasos apropiados que fueron entregados de inmediato a los dos Ases. El vaso de Fate incluso lo remató con una rodaja de limón.

—¿Voy a hacer las preguntas o me vas a contar todo desde el principio? No, yo voy haciendo las preguntas. ¿Quién es el padre? ¿Fuiste a una clínica de inseminación y no me lo dijiste? ¿Cuándo decidieron tener otro hijo? ¿Cuándo nace su bebé?

—Ok, más lento Hayate-chan.

"¿Quieres contarle tu o yo le digo?" Fate le preguntó mentalmente a Nanoha, quien sólo respondió un ligero movimiento de cabeza indicando que ella debería hacerlo.

—No... no fuimos a ninguna clínica de inseminación. Apenas hace unos meses platicamos sobre la posibilidad de darle a Vivio un hermano o hermana. Una cosa llevó a otra y ya estoy en mi cuarto mes.

Hayate absorbía cada respuesta mientras iba tomando su escoces a pequeños besos.

—Ajá. Estás deliberadamente ocultando el nombre del padre. ¡Ay por todos los cielos! ¿A quién te cogiste? —Hayate volteo a ver con preocupación a Nanoha—. ¿Y TÚ por qué estás tan tranquila con todo esto? Me van a matar. ¿Reventaste al pobre diablo con el que se acostó Fate con tu Starlight Breaker y ahora te vas a quedar con su hijo?

Nanoha no puedo evitar reír pero estaba segura que Hayate no pararía de hilvanar tonterias en el aire si no la callaba de una vez.

—¿Me creerías si te digo que no hubo ningún pobre diablo involucrado? —Nanoha no pudo evitar el tono de burla.

—Por supuesto que no.

—Creelo.

—¿Cómo? Es absolutamente imposible.

—Te diremos, pero tienes que jurar que serás Hayate-chan y no la Coronel Yagami la que se entere de esto. Estarás en nuestro absoluto círculo de confianza en esto. No puedes ni podrás tener ningún conflicto con lo que vas a enterarte ahora. Y no podrás mencionarlo a nadie. Nunca. Para todos los fines prácticos, recurrimos a un donante o algo. Aún no tenemos clara esa parte del plan

Fate nunca había visto a Nanoha hablar con tal seriedad.

—Por supuesto, tienen mi palabra.

Y así finalmente, Fate le narró todo a Hayate lo mismo que le había explicado a Shamal en su momento. Le explicó cómo dio con los anillos. Lo que significaban y como habían parecido unos artículos de joyería totalmente inocuos. Le explicó lo que había pasado cuando habían estado desaparecidas y finalmente como había sido Shamal la que había identificado el estado de Fate cuando estuvo hospitalizada.

Para el momento en que Fate acabó de contar su historia, Hayate ya iba por su cuarto escocés doble sin ninguna indicación de estar cerca de emborracharse.

—Wow —era todo lo que Hayate podía decir.

Nanoha y Fate esperaron a que Hayate pudiera decir algo más, pero parecía estar trabada únicamente repitiendo "wow" a diferentes intervalos y tonos.

—Dicho esto...sabemos que ya te habíamos pedido que fueras nuestra dama de honor para la boda y si no es mucha imposición, ¿nos harías el honor de ser también la madrina de nuestro bebé?

Hayate se lanzó a atraparlas en un gigantesco abrazo a las dos.

—¡Tenemos muchísimas cosas que empezar a planear!


—¿Cómo van los preparativos de la boda? —preguntó Lindy a su hija.

—Entre Hayate y Nanoha están prácticamente coordinando todo —Fate confesó.

—Por supuesto que ellas estarían haciéndolo —Lindy contestó divertida aunque Fate no lo parecía tanto —. ¿Hay algo que te preocupe, Fate?

—Pues… es que quieren que vaya a... probarme vestidos… vestidos mullidos y pomposos. No creo que pueda aceptar eso. Me sentiría ridícula con algo así. Me escapé de ellas diciendo que había prometido visitarte y por eso vine aquí de repente ...

Fate parecía visiblemente angustiada y Lindy le sonrió con amor. Qué momento tan dichoso, donde lo que preocupaba a su hija era elegir un vestido para su boda.

—Ésta sigue siendo y siempre será tu casa, Fate. No necesitas anunciarte para venir. Me alegro de que lo hicieras. Y sobre los vestidos... No tienes que ir por las versiones esponjosas y pomposas,Fate. Es tu boda, puedes elegir un vestido largo más moderno sin la esponjosidad, como le llamas, que parece incomodarte. Hay muchos estilos que puedes considerar.

—Eso en realidad así ya no suena tan mal.

—Podrías elegir un esmoquin de mujer si eso te hiciera sentir mejor…

Fate frunció el ceño y sacudió la cabeza. Definitivamente, no. Ocasionalmente disfrutaba usar traje con saco y hasta corbata, pero definitivamente no para su boda.

—Bueno —Lindy se tocó las mejillas con los dedos mientras pensaba—. Eres personal militar en activo Fate. Está muy dentro de derecho si deseas optar por tu uniforme ceremonial. Ambas pueden, obviamente. Cuando me casé con Clyde, él usó su uniforme ceremonial, se veía tan guapo en él. Mira, déjame mostrarte algunas fotos —dijo Lindy mientras se apresuraba a su habitación trayendo un pesado álbum de fotos

Sentada de nuevo junto a ella, Lindy fue pasando por cada página señalando y nombrando a muchas personas que Fate no conocía y algunas que sí conocía. Fue divertido verlos tan jóvenes. Lindy parecía tan joven y feliz. Y no mentía, el esposo de Lindy se veía guapo con su uniforme. Eran una pareja hermosa.

—¡Y para la recepción, puedo ponerme un bonito vestido de fiesta! —Fate exclamó al ver las fotos de la recepción—. Gracias mamá, le sugeriré la idea a Nanoha. Definitivamente puedo imaginarla a ella con el vestido esponjoso que quiere y yo puedo usar mi uniforme ceremonial.

Lindy sonrió, contenta de haber podido ayudar a su hija aunque fuera un poco, y comenzó a cerrar el álbum cuando Fate, agarrando su mano, la detuvo.

—¿Puedes terminar de mostrarme las fotos, mamá? Nunca las había visto y ... te ves tan feliz.

Lindy sonrió ante la solicitud y siguieron pasando las páginas, mientras le contaban diferentes anécdotas de familiares y viejos colegas.

Al final del álbum, un solo retrato de cuerpo completo de Lindy en el día de su boda cubría la última página. Un sobrio pero femenino vestido esbelto blanco descubierto de los hombros con una caída magnífica.

—Wow. Mamá, te veías increíble. Ese vestido era realmente hermoso. Si tan solo pudiera verme tan bien para mi boda ...

Lindy miró a Fate y de repente se levantó.

—Espera aquí.

Fate esperó pacientemente de nuevo mientras escuchaba puertas abriéndose y cerrándose. Podía escuchar a su madre en el dormitorio hablando sola, aunque no podía entender exactamente lo que estaba diciendo. Su madre finalmente regresó con una gran caja azul a rayas atada con una cinta que combinaba y se la entregó con una cálida sonrisa.

—No tienes porqué sentirte obligada, pero si quieres, me haría muy feliz si quisieras usar mi vestido de novia para tu recepción, por supuesto ajustado a tu medida.

Con mucho cuidado, Fate abrió la caja para encontrar el vestido que acababa de ver, cuidadosamente doblado sobre la protección interior de satín de la caja. Fate lo sacó con el mismo cuidado y, levantándose, presionó el vestido sobre su cuerpo para que su madre lo viera.

Fate miró boquiabierta a su madre con los ojos llorosos y se lanzó hacia ella para abrazarla.

—Gracias mamá. Ese es el mejor regalo de bodas. Me encanta.

Lindy acarició la cabeza de su hija con amor.

—Conozco a la persona que tenemos que ver para que se ajuste a tu vestido.

—¿Mamá? Necesito decirte algo más ...


Más temprano que tarde, toda su familia y amigos cercanos habían recibido la segunda ola de noticias ya fuera de Nanoha o de Fate o de ambas. Tal como había mencionado Shamal, no pasó mucho tiempo antes de que Fate no pudiera haber ocultado los cambios en su cuerpo, por lo que lograron avisar a tiempo.

Solo habían pasado por los detalles más específicos con Hayate, quien había sido la única lo suficientemente desvergonzada como para preguntar cada detalle. Para el resto de sus familiares y amigos, todos y cada uno de ellos quedaron gratamente sorprendidos, optando por no preguntar detalles. Fue una ocasión feliz y los detalles del cómo y el por qué, pertenecían solo a Nanoha y Fate.

Un día, Nanoha percibió que algo andaba mal cuando recogió a Vivio en la escuela. Vivio fue menos efusiva que de costumbre al saludarla. Trató de hacerla hablar, empujándola con una pregunta o dos de camino a casa, pero fue en vano. Estaba atípicamente silenciosa y apartaba la mirada cuando Nanoha volteaba a verla.

Tan pronto como llegaron a casa, Vivio subió inmediatamente las escaleras dejando a Nanoha sin saber si darle un poco de espacio o ir tras ella. Decidiendo por la primera opción, trató de mantenerse ocupada en su oficina en casa. Fue hasta que escuchó un fuerte golpe que la hizo salir corriendo en busca de Vivio que se dio cuenta de que Vivio no estaba en su habitación sino en la habitación de invitados que ella y Fate se habían ido convirtiendo lentamente en la habitación del bebé.

—¿Estás bien, Vivio? —preguntó Nanoha, tratando de sonar lo más natural y calmada posible aun cuando sí estaba increíblemente preocupada.

Su hija había sacado del armario una pequeña maleta e ignorando su pregunta y aparentemente su presencia también, la llevó a su habitación y cerró la puerta tras ella.

Nanoha tocó su puerta dos veces, llamándola pero no obtuvo respuesta.

Vivio nunca antes había hecho un berrinche y esto ciertamente se parecía a uno.

—Solo quiero hablar contigo Vivio, por favor.

Escuchó la puerta de entrada y supo que Fate estaba en casa. Dirigiendo una mirada de derrota a la puerta cerrada, bajó para encontrarse con Fate, quien inmediatamente notó su expresión.

—¿Qué pasa?

—Encontré a Vivio en el cuarto del bebé con una maleta y no me habla. Se encerró en su habitación —le dijo mientras se encontraba con sus pacientes ojos carmesíes—. No sé si pasó algo en la escuela, estaba muy callada de camino a casa. Nunca la había visto así.

—Déjame intentar, ¿de acuerdo? —Fate besó la mejilla de Nanoha y subió las escaleras.

—Es Fate-mama, ¿me dejarías entrar, Vivio? —llamó suavemente mientras tocaba a la puerta.

Esperó unos segundos sin decir más, cuando finalmente vio que se entreabría la puerta.

Lo más gentilmente posible, abrió la puerta y entró en la habitación de su hija.

—Hola Vivio —Fate saludó a su hija mientras se sentaba en el suelo frente a ella, cruzando las piernas, en una de las posturas de embarazo que había estado practicando. A los siete meses, ya había descubierto que se requería práctica para encontrar el equilibrio. Tomó las manitas de Vivio entre las suyas y la miró.

La pequeña la miró brevemente y se encogió de hombros. Había estado llorando, sus ojos hinchados y su nariz enrojecida eran indicios más que obvios. Fate extendió sus brazos hacia ella esperando que le diera la bienvenida a su abrazo. Vivio la miró brevemente de nuevo, pero finalmente se movió y se dejó abrazar. Fate la acunó pacientemente en sus brazos esperando que le hablara, mientras cepillaba suavemente los mechones de su cabello con sus dedos.

—Fate-mama... ¿cuándo me iré?

—¿A qué te refieres Vivio?

—Cuando llegue el bebé, tú y Nanoha-mama tendrán a su bebé. Ya no me necesitan aquí.

Sería una mentira contundente si Fate no admitiera que su corazón se rompió al escuchar a Vivio tan triste y las implicaciones de su pregunta.

Sosteniéndola cerca para poder hablarle, trató de explicar.

—Fate-mama y Nanoha-mama siempre te necesitarán Vivio. Nada cambiará eso nunca. ¿Pensé que habías dicho que querías una hermanita?

—Si, lo hice —respondió Vivio—. Pero ahora es diferente, porque ella será la verdadera hija de ustedes y yo no.

Fate ya temía que este día pudiera llegar algún día y se alegraba de estar aquí con su hija para hablar de ello. Pensaba que Vivio sería un poco mayor si llegaba a suceder y cuando sucediera también esperaba poder hacerla ver las cosas de manera diferente. Había sucedido mucho antes de lo que esperaba.

—Vivio, eres mi hija. Eres nuestra hija. Nanoha-mama y Fate-mama siempre estarán aquí para ti. Eres nuestra primera hija, nuestra primogénita y nada cambiará eso. Nada. —Fate dijo mirando directamente a los ojos bicolores de su hija.

—Pero soy diferente —sollozó Vivio.

Fate suspiró profundamente pues sabía exactamente cómo se sentía su hija. El miedo a ser diferente. El dolor de no ser lo suficientemente bueno. Los constantes recordatorios de ser un experimento. De no pertenecer. Quizás este era el momento de contarle un poco más sobre su propia historia.

—Bueno, Vivio, yo también soy diferente, ¿sabes? Yo tenía una hermana, Alicia. Ella era mi hermana mayor y la quería mucho. Cuando nazca la bebé, te querrá mucho porque eres su hermana mayor. Es un vínculo que nadie te quitará jamás.

—¿Dónde está Alicia?

Si Fate sabía algo, era que hablar con una niña de ocho años significaba muchas preguntas. Y ella iba a ser tan honesta como pudiera.

—Alicia murió cuando era muy joven.

El corazón de Fate se estrujó cuando vio la expresión triste pero empática de Vivio mirándola.

—Mi madre y Alicia murieron y pensé que no tenía a nadie más en mi vida —continuó, profundamente conmovida.

Vivio la miró confundida.

—¿Lindy-nana?

Fate involuntariamente se rió suavemente.

—No cariño, Lindy-nana está bien. Me refería a mi otra madre, Precia Testarossa —Fate estaba segura de que incluso si ya se lo había dicho a Vivio antes, era muy posible que no lo recordara.

—¿Pu-re-sia Te-su-ta-roo-sa? —la pequeña intentó repetir.

—Sí, eso es correcto. Conocí a Nanoha-mama poco antes de que murieran mi madre y mi hermana. Éramos un poco mayores que tú ahora, y bueno ... nos metimos en unos pequeños problemas juntas, pero entonces Lindy-mama me cuidó

—¿Fate-mama tuvo dos mamás como yo?

—Lo hice, pero no exactamente como tú, Vivio. Yo amo a Nanoha y las dos te adoptamos porque te amamos y queremos cuidarte y vivir juntas. Las tres formando nuestra familia. Pero para mí fue un poco diferente. Cuando nací, vivía con Precia, pero luego ella murió y conocí a Lindy-mama, que se convirtió en mi madre cuando me adoptó y con eso también conseguí un hermano mayor, tu tío Chrono.

—¿Y el tío Kyoya?

—Ese es el hermano mayor de Nanoha-mama.

—Ajá —respondió Vivio como si tratara de armar un rompecabezas.

—¿Ves lo que estoy tratando de explicarte, Vivio?

Vivio se llevó los dedos a los labios pensando y sacudió la cabeza.

—No somos diferentes Vivio. Somos especiales... o tal vez un poco diferentes, sí, pero ser diferente no está mal —Fate sonrió y continuó—. Solo porque Nanoha y yo te adoptamos, y solo porque yo también fui adoptada, no significa que tú y yo seamos menos amados por nuestras mamás. Nunca he dudado de lo mucho que me ama Lindy-mama, y te pido disculpas si te hicimos sentir que no te amamos tanto como siempre, Vivio. Nunca fue nuestra intención.

Fate esperó un momento a que asimilara sus palabras antes de continuar.

—Tu hermanita es la bebé más afortunada del mundo porque te tiene a ti como su hermana mayor. Si quieres, jugarás con ella, le enseñarás todo lo que sabes y la protegerás. Y Nanoha-mama y yo hemos sido las personas más afortunadas y más felices del mundo desde que nos llamaste Nanoha-mama y Fate-mama. Estaríamos muy tristes si nos dejaras. Si ya no quisieras ser nuestra hija.

La amplia sonrisa de Vivio fue toda la respuesta que Fate necesitaba.

—¿Qué está pasando aquí mis amores?— la dulce voz de Nanoha hizo que ambos volvieran la cabeza hacia la puerta.

—¡Nanoha-mama! ¡Fate-mama me estaba diciendo que se metieron en muchos problemas cuando tenían mi edad! — exclamó Vivio con mucho entusiasmo.

Genial, todo lo que obtuvo de esta historia fue que éramos unas delincuentes a su edad, pensó Fate divertida.

—¡Fate-mama! —exclamó Nanoha, mirando la sonrisa culpable de Fate y pellizcó su mejilla juguetonamente mientras Vivio miraba encantada la interacción infantil entre sus madres.

—¡Mamá! Voy a enseñarle a mi hermanita todo lo que sé cuando venga —anunció Vivio con orgullo.

"Gracias", Nanoha habló mentalmente con Fate.

"Gracias a ti"

—Y estoy segura de que harás un gran trabajo, Vivio. ¿Quieres venir a cenar ahora?

—¡Si!

Un fuerte chillido hizo que los dos saltaran y vieran a su hija corriendo hacia la cocina.

Nanoha se acercó a Fate, ofreciéndole la mano a Fate para que se pusiera de pie y la abrazó ligeramente para besarla rápidamente en los labios antes de que ambas se dirigieran a encontrarse con Vivio.