Capítulo XXI: jo…jode?... Karaaaaaaaa ¡

Advertencia: último capítulo.

Lena terminó en el hospital, otra vez.

Ella estaba sentada en la camilla del hospital con ambos dedos entablillados, esperando a que su bebé llene los papeles y finalice unos trámites de rigor con el encargado.

Y Lena sintiendo pasos y creyendo que era su novia dijo – hey amor… - deteniéndose al ver de quién se trataba – ah hola – cambió al final.

- Hola, estaba por aquí cerca y escuché que estabas otra vez en el hospital – dijo Amanda mirándole de costado parada en la puerta mirándole con mucho cariño.

- Si pues, me rompí dosos dedos – acotó Lena muy sonrojada enseñándole sus deditos.

- Ah, negocios traviesos – indicó Amanda al ver su carita y Lena se puso mucho más rojita, haciendo que ambas se rían.

Para después Amanda quedarse mirando el suelo con las manos delante de ella sosteniendo su abrigo y Lena a ella, siendo pasado el mediodía, y una tarde fría de invierno.

Lena sintiendo que iba a venir un silencio incómodo, decidió evitarlo, haciéndolo posiblemente más incómodo, aunque no pretendiera eso, o talvez todo lo contrario.

- Lo siento mucho – se disculpó ella

- ¿Por qué? – preguntó Amanda.

Kara que iba llegando al cuarto de su amor, escuchando parte de la conversación, decidió dejarles hablar, total eso era muy necesario, al fin y al cabo, además, ella confiaba plenamente en su novia.

Kara se fue a la sala de espera con Samanta y Ruby a esperar ahí, siendo víctima de las bromas de Samanta aprovechando que Ruby estaba entretenida con las máquinas de comida y bebida.

Kara muy rojita a la par que muy sonriente rememorando todo lo que pasó hasta que su novia se lastimó, en esa parte le quitaba la sonrisa, aunque Lena decía que algún día ese sería un anécdota divertido para contar.

- Por no recordarte, en serio no te recuerdo – le dijo Lena mirándole, Amanda asintió, viendo la sinceridad reflejada en sus ojos.

- No te preocupes, fueron buenos recuerdos, mientras duró – dijo Amanda evitándole la parte dramática de cuándo terminaron, ya que Lena no lo recordaba, pues que mejor no recuerde las cosas feas - ¿te acompaño? – le preguntó viendo que sus deditos ya estaban bien entablillados.

- Kara dice que esperaremos a que el ente se recupere, y la misma tecnología que los ayudó me ayude a mí, esto es algo temporal – dijo Lena refiriéndose a sus deditos.

- Esa es una genial idea – le dijo Amanda ayudándole a bajar de la camilla y hacia la sala de espera, para, luego poder irse.

Amanda notó que, tras tantas contusiones, la memoria de Lena no variaba, así ella entendió que era muy posible que, ya no varíen más adelante. Lena por ratos parecía tener 18, aunque sabía que tenía 28 años, toda su memoria científica, todos sus estudios estaban intactos, el cambio era sólo en su personalidad. Talvez Lena con el tiempo recuperase sus recuerdos. O talvez no.

Amanda acompañó a Lena hacia allá.

- Awww – arrulló Amanda a Ruby al verle feliz cantando la canción que escuchaba por sus audífonos, siguiendo el ritmo con el pie.

- Es preciosa – observó Lena

- Sí lo es

- Y brillante

- También – acotó Amanda con una sonrisa

- Y su mamá es muy sexy – soltó Lena con travesura

- Eso sí – dijo Amanda – ohhh – para darse cuenta después de lo que dijo – ufff, Lena – decía ella, ambas entre risas.

Kara mirando desde lejos todo junto a Samanta, dándoles toda la privacidad que ellas requerían.

Samanta también mirándoles.

- Reconócelo Amanda – pidió Lena – Samanta es muy sexy, y creo que te gusta – le dijo

Amanda asintió, Samanta era muy bonita, con un corazón enorme y Ruby era fantástica. Ella al mirar a ambas se pudo imaginar una vida juntas, y eso era cómo woahhh, porque sí, eso la impresionaba, ya que ella cómo muchos, deseaba una familia grande con mucho amor.

- Invítala a salir, no pierdes nada – le aconsejo ella – si funciona, pasaríamos más tiempo juntas, cómo amigas, eso me gustaría – le dijo levantando un hombro.

Amanda asintió, a ella también le gustaría.

Lena aprovechando de tenerla cerca le dio un gran abrazo, que ella correspondió con gusto – venga – le dijo – me llevo a Ruby por esta noche – y con eso le dio un beso en la mejilla y se fue a coger a Ruby, por detrás haciéndole saltar y a ambas compartir unas risotadas de lo más adorables.

- Vamos princesa por hoy te quedas con nosotras – le pidió y Ruby estuvo de acuerdo ni bien mirar a su mamá que estaba muy atenta mirando a Amanda, misma que le dio un guiño a Ruby, ella entendiendo así, todo el plan

- Yeahhh vámonos tía – dijo después acompañando a su tía y Kara a su casa.

- Estamos pasando por pizzas, postickers y helado – dijo Kara sonriendo

- ¿Amor? – preguntó Lena divertida

- Oh vamos Lee, todos saben que después de ir a un hospital, te mereces un poco de helado.

- Sí, helado, pero mucho tía Kara – le dijo la pequeña chocando puños con Kara de acuerdo ante risitas de Lena por ese acuerdo y la adoración en la mirada de Kara al ser llamada tía de una niña tan inteligente y noble.

- Mi hija se fue y… - dijo Samanta confundida del porque se habían ido

- Sí, se fue con Kara y Lena – añadió Amanda acompañando sus palabras con ademanes.

- Ok, ok – dijo ella cogiendo su celular y mandándole un mensaje a su mejor amiga, sólo para sonrojarse mucho después y abrir grande sus ojitos.

Uy, ¿qué sería lo que le mandaría Lena?

- ¿Todo está bien? – preguntó divertida

Samanta asintió sin poder confiar en su voz.

- Ok – ahora dijo Amanda sonrojada y soltando un suspiro añadió - ¿quisieras tomar un café conmigo?

Así fue, que empezaron ambas a compartir su historia.

De James y Lex se encargó el sistema judicial de National City, Lex perdiendo mucho más, no sólo por ese crimen, sino por todos los demás que tenía a sus espaldas.

Lena encargándose después de él, Kara también, asegurándose que siga retenido y no haga daño a nadie más.

DEO se volvió a abrir, con Alex a la cabeza.

Un año después…

Ambas muy nerviosas estaban paradas una frente a la otra.

- Es tiempo – les indicó el pastor.

Lena con un vestido blanco hermoso de cola, Kara con un vestido blanco a media pierna, ambas paradas en el altar, en la casa de playa de ambas, con el atardecer a sus espaldas, el sol naranja hermoso, la playa con las olas a la distancia haciendo un ruido y un vaivén hermoso, ambas descalzas al ser la boda, en la playa.

Sus invitados todos sentados, vestidos también de blanco, todos descalzos.

Samanta y Maguie cómo dama de honor para Lena, Alex y Amanda cómo el de Kara.

Ruby la princesa de las flores.

Samanta mirando a su novia muy enamorada ella, Amanda lanzándole besitos volados cada nada a su novia y a su hija, y sí, ella consideraba a Ruby cómo su hija, faltaba hacerlo oficial, pero ella ya era su hija.

Incluso James vino a la boda, recibiendo él, la ayuda que necesitaba, para darse cuenta de que no, las personas no son propiedad de nadie, y si la otra persona no te quiere, pues no te quiere, no hay forma de significa NO.

James pasó tiempo en la cárcel, estaba recibiendo la ayuda que necesitaba, y con un fuerte apoyo familiar y de amigos, él estaba saliendo adelante.

Ambas mujeres no deseando guardar rencor por sus acciones, pero tampoco perdonándole sin más, ambas estaban en un proceso largo y continuo de poder llegar a confiar en él.

Pero cómo todo, cuando se desea dar un cambio para bien, se tiene que empezar en algún lado, dando el primer paso.

Lena estaba muy hermosa, Kara estaba casi llorando.

- Awww bebé no llores, me harás llorar – le dijo Lena a su novia, ambas paradas en el altar, ambas cogidas de la mano, ambas muy emocionadas por su inminente boda.

- Dime algo gracioso o me harás llorar –pidió Lena emotiva.

- Hummm, hummm – murmuró Kara antes de decir – recuerdas esa vez cuándo haciendo el amor te rompí dos dedos – soltó Kara sin pensar en lo que decía.

- Karaaaaaaaaaaaa ¡ - soltaron Lena y Alex, el resto sólo rió a carcajadas, unos festejaron las proezas y movimientos de Lena y Kara. Ruby rodó sus lindos ojitos hacia atrás ya siendo muy consciente de que a su familia le pasaba cosas a veces raras.

- Lo siento amor, te amo – soltó Kara después

- Te amo más – atinó a decir Lena muy rojitas ambas

- Ves te dije que algún día lo de tus lindos deditos serían un anécdota gracioso – replicó Kara y su bebé se rió junto a todas las personas más.

Y si pues, algún día, ese día por la tarde, fue gracioso.

- Humm humm – carraspeó el pastor – es tiempo - repitió para que ambas repitan sus votos.

Lena emocionada y con la voz entrecortada empezó – no tengo palabras suficientes para expresar cuánto te amo, eres mi mundo y mi todo, me has conquistado, todo tú, tu alucinante manera de compactar comida – haciendo reír a todos y a Kara asentir mucho, ella adoraba la comida – tu agilidad en todo sentido…

- Lena ¡ - esta vez gritaron las hermanas Danvers. Los amigos de ambas siguieron riendo.

Lena continuó – lo inmenso de tu amor y de tu corazón, toda tú, amo todo de ti, y es el honor más grande que tú Kara Danvers, me permitas el adorarte, amarte y respetarte todos los días de mi vida, así como también comprarte y prepararte deliciosa comida – añadió Lena sabiendo que "a barriguita llena, corazón contento" y tal como si le hubieran invocado, la pancita de Kara sonó haciéndose presente, confirmando aquello.

- Brughhh - lo que hizo reír a todos otra vez.

- Nos reímos juntos todos, nadie de nadie, no bajo nuestro techo – añadió Lena besando las manitos de su amor.

- Jamás bajo nuestro techo – añadió Kara y muy enamorada siguió – Lee, te amo demasiado que el sólo pensarlo me da ganas de llorar, me encanta compartir todo contigo, incluso mi comida – dijo causando el asombro de todos, aunque ya le habían visto uno que otro, cada que salían juntos, mucho asombro, woahhh, ya que el hecho de que Kara comparta su comida, era ufff, realmente asombroso.

- Ohhh – las personas

- Y mi bebida – continuó Kara

- Ohhh – otra vez los amigos.

- Y todo lo que quieras tú – siguió Kara – todo lo mío es tuyo, mi corazón y mi alma, todo lo que quieras, incluso la última tajada de la pizza con extra queso.

- ¿Qué carajos? – gritó un amigo de la pareja parándose de su silla, causando más risitas cómplices – eso si es amor ¡ - gritó el hombre apuntando con el dedo, causando asentimientos en todos.

Kara siguió – Lee soy la persona más dichosa de este mundo y los otros – dijo quiñándole un ojo y su amor entendió – por compartir un amor tan inmenso cómo el que tenemos, el sólo hecho de poder dormir y despertar contigo, siendo tu carita y tu risa, lo último y primero que oigo cada día, me hace amarte más, cada día te amo más. Ahora aún más, que comes por dos – soltó sin tener filtro causando nuevamente estupor en las personas que celebraron dando varias vivas y porras al aire, contentos por sus grandes amigas.

El pastor los calmó, después de unos momentos de mucha dicha, diciendo – muchas felicidades a los tres – indicó él, a Lena, Kara y al bebé en camino – ahora sigamos – pidió después para seguir con el rito del matrimonio.

Ese día ambas se casaron.

Lena nunca recuperó la memoria, pero no le importó nada, ya que estaba haciendo muy buenos recuerdos con su amor, amigos y familia.

...

Un año y medio después…

- ¡Hey, déjalo, déjalo ¡- le pedía su mami entretenidamente.

Liam la miraba enojado, el peque de un añito, frunciendo el entrecejo parado en el grass, porque su mami no lo dejaba tocar al erizo que había encontrado en el parque.

- ¡Te hará daño amor, tienes que dejarlo ¡ - decía Lena, pero el peque quería insistir, tanto que ante una distracción de Kara llamando a Lena, el peque estiró su manito tocándole la punta de las púas cuándo él se erizaba, eso le hizo llorar, no por dolor, sino porque se había asustado por el movimiento del animal.

- Ahhhhhhh ¡ - gritó el bebé a todo pulmón,

- ¿Oh mi amor te hizo daño, ese bicho? – preguntó su mami, cargándole y estrechándolo entre sus brazos, esparciendo besos por toda su carita, notando ella que su amorcito, ya que él era chiquitito, no tenía rastros de ningún piquete y ante asentimientos de él – awww bebé, no dejaré que nada te haga daño.

- ¿Pinky promess? – preguntó Lena y su bebé se calmó intentando hacer el símbolo de su mami y al no lograrlo levantó su cejita.

- Ohhh, marca Luthor – dijo su mamá orgullosa. Lena había llegado a un consenso por sí misma con su apellido y su familia quienes aún le odiaban y hasta más, ya que ella estaba haciendo que su apellido sea recordado ya no con temor, sino cómo símbolo de cambio para el bien.

- Ohhh, pero sí ahí está el amor de mi vida – dijo Lena besando a Liam quién le dio una gran sonrisa con muchos dientecitos faltantes, haciéndolo terriblemente adorable, ambos mirando a Kara que venía corriendo a verles, ella haciendo caras tontas para que sus dos bebés se rían, cosa que logró.

- ¡Éxito¡ - gritó Kara con el puño al aire riendo cuando su Liam intentó hacer lo mismo, ufff, cuanta adorabilidad en ese peque, rubiecitos, ojos azules, de pestañas gruesas, de boquita hermosa, hoyuelos muy marcados en su linda carita, uff, demasiado guapo el peque.

- ¡Sorpresa amor ¡- gritó Kara levantando sus dos manitas, gesto que copió el bebé – awww – le arrullaron ambas mujeres, repartiendo besos sobre su muy linda carita para carcajadas de él.

- Cada vez que te veo, me enamoro más – le dijo Kara mirando a ambos y sí, ella era muy chocha con su familia, ella estaba desbordada por todo el amor que recibía, que de sólo pensarlo le daban ganas de llorar.

- Vamos a nuestro hogar – pidió Lena viendo que la lluvia se acercaba, si acaso era indicativo el cielo gris.

Los tres, se retiraron del parque para ir hacia su apartamento en el último piso de la torre Luthor, su pent-house, enorme, y en su terraza, un invernadero de rosas y flores de todos los lugares que recorría Kara y que le traía a Lena, recordando así todos los días, ambas la primera vez que Supergirl le trajo una flor en maceta para sembrar, una que olía deliciosa diciendo – ninguna flor o rosas te hacen justicia – pero Kara en su mente ya pensando que le iba a traer todas, para que Lena tuviese todas.

Y por si eso no era indicativo suficiente sonó la pancita de Kara – burghhh – haciendo que Liam intente localizar la fuente del sonido endulzando más a sus mamis – "Barriga llena, corazón contento" – añadió Lena

- Cómo la primera vez – susurró después ella misma, pensando en la pancita de sus amores, y también en Kara al llegar a su piso, oliendo desde ya tan dichoso aroma, incomparable a ninguno, aroma que fascinaba a Liam quién hacía su naricita cómo cachorrito olfateando todo, derritiendo a sus mamis, qué sólo le adoraban cada día más, cada segundo más.

- Hola bebé – repitieron ambas mamis para entretener al peque, al hombre de la casa, respondiéndoles él con una sonrisa de la más mona, una dónde se le marcaban ambos hoyuelos de su linda carita, haciendo que sus mamis le arrullen, al ser él lo más lindo del mundo entero.

Awww,ufff, de lo más lindo del mundo.

Lena oyendo también el sonido de la pancita de su niño, fue a darle a él primero algo nutritivo y sano para que valla comiendo, mientras ella preparaba la cena – Hora de la verdad – dijo poniéndole frente a su niño una rica papilla de zapallito con camotes.

Ambas, observándole si lo iba a votar o iba a comer y él cómo el amorcito que era, comió cómo todo un campeón, vaciando el plato, indicativo que había heredado el apetito de su madre, ambas muy contentas de que coma sano, siempre podían engreírle, pero él tenía que comer sano para que pueda crecer muy bien – eh venga ¡ - gritó Kara de felicidad al verle a su campeón comer y dejar limpio el plato, ambas mujeres felicitándole para que se acostumbre a comer sano.

- Soy jodidamente feliz ¡ - exclamó Kara ante los oídos inocentes de su niño que si bien manejaba algunas palabras, lo que salió ese día de su linda boquita sorprendió a ambas – jo…jode? – preguntó el peque mirando a ambas con nada más que pura inocencia.

- Karaaaaaaaa ¡ - gritó su Lena

Awww

Fin

Nota:

- Muchas gracias por acompañarme en esta aventura, en este viaje, lleno de todo un poco.

- Muchas gracias a todos, por compartirla en su mente, y deleitarse con las muchas emociones que evoca la historia.

- Siempre que haya, aunque sea una sola persona capaz de leer mi historia, yo seré capaz de escribirla, ustedes son parte muy importante de la motivación que necesita toda una buena historia, eso y mis tres perritos de un año que hacen cada travesura, haciéndome sonreír.

- No descarto hacer una segunda parte, aunque no lo halla hecho en otra de mis historias, pero tampoco lo propongo por el momento.

- En serio, aunque sea repetitivo, muchas gracias.

- Mantente seguro, sano y fuerte, nos vemos en la siguiente aventura.