Disclaimer: KHR no es de mi propiedad. Podemos disfrutar de esta obra gracias a la gran Amano-san, yo solo escribo sin fines de lucro, meramente por diversión. Si fuera mío habría hecho a Haru la protagonista y con todo un harem(?) :v Lo único que me pertenece son los OC principales, los demás corresponden a sus respectivas creadoras C:
Notas Autora: ¡Mis preciosas criaturitas! ¿cómo han estado? Si alguien por aquí me esta leyendo (sin importar que sea de manera fantasma) quiero que sepan que les agradezco mucho por ello. El fandom anda medio muerto, pero siempre es agradable ver que por lo menos hay algunas lecturas a la historia. Sobre todo en mi caso en el que soy más lenta que un caracol xD
Estamos llegando a una parte importante del fic, pues a partir de aquí es la carrera hacia el final. Nuevamente espero que puedan percibir algunos detallitos que quedarán más claros en el final de la historia. Estoy deseando publicarlo y sorprender :)
Gracias también a todas las preciosas chicas que me otorgaron el honor de escribir de semejantes bellezas de OCs, cada uno con una personalidad diferente pero especial :) Me he divertido mucho!
Pero bueno, no quiero sonar como que es el final xD aquí empieza lo complicado porque ahora tendré a todos juntos en la misma ciudad xD será un CAOS D:
Espero que disfruten la lectura ;)
Nos leemos más abajito :)
AVISO: A partir de los capítulos anteriores la trama original del manga sera cambiada totalmente. Esta historia esta situada después del final del ANIME, por lo que los siguientes sucesos serán como un universo paralelo :v
Un ejemplo de ellos será la escena de Enma, cuya aparición en la vida de Tsuna será diferente a la del manga ;)
Advertencia: Probablemente haya OOC (Out of Character) pero intentaré que no sea tan obvio. Este fic es SECUELA o continuación de mi anterior fic. Si eres nuevo (a) en la lectura, puedes pasar a mi perfil para leer la primera parte y puedas comprender con mayor facilidad la historia. Debido al universo en el que se desarrolla la historia, algunos personajes canon como Enma y otros, tendrán una aparición diferente a la del manga, así como otros personas que no tendrán tanta relevancia dentro de este fic (Bianchi, Lambo, I-pin, etc)
Aclaraciones:
Cursiva- Flashback, Recuerdos, palabras extranjeras(?), etc...
«Pensamientos» ...
Negritas: Frases en Italiano -
(Palabras subrayadas) : Traducción del italiano (?) :v
Fic dedicado a: Las lectoras y creadoras de OC para esta historia. Gracias por seguir apoyándome con este proyecto, aunque es el que más me ha costado seguir pero siempre están apoyándome. Muchas gracias :3
RESUMEN DEL CAPÍTULO ANTERIOR: Il Guidizio ha hecho acto de presencia atacando sin piedad a los miembros de Ghiaccio. Xanxus recibe una nota cayendo en la provocación de Knox, y haciendo que Ariadne arriesgue su investigación yendo tras él. Mientras que en Namimori una tranquila salida entre los chicos se convierte en una repentina pelea, cuando Ryu se revela como miembro de Il Giudizio.
~ Nuova Alba della primavera ~
Capítulo XX: El reto de Il Giudizio.
Tokio, Japón
Michael mantenía su vista sobre los grupos yakuzas dentro de aquel bar. Hasta ese momento no había sucedido ningún movimiento fuera de lo normal, y aunque ahora sabía el motivo por el cual el grupo de Sumiyoshi-kai estaba reducido, no lograba identificar ningún rastro de aquel contacto anónimo que había logrado llegar hasta Shigeo.
— Michael, ten mucho cuidado. Ahora que ha empezado la guerra entre Yamaguchi-gumi y Sumiyoshi-kai puede suceder un ataque repentino. No sabemos cuándo darán la cara, y la pelea puede ponerse muy intensa — Sely se mantenía a distancia observando los alrededores, cubriendo las espaldas de su amigo.
Sin embargo no había dejado de sentirse ansiosa desde que se enteró de la muerte de los miembros de Sumiyoshi-kai. Sabía que Shigeo no dejaría pasar aquello, y en cualquier momento iría en contra del líder de Yamaguchi-gumi, creyendo que sus "aliados" habían provocado aquella lucha.
— Lo sé Bunny, pero necesito encontrar a ese hombre — el rubio, que siempre tenía una sonrisa juguetona en el rostro, ahora estaba más serio.
Estaba completamente seguro que aquel desconocido era el miembro de Il Giudizio del que Elena y Shuuya le habían hablado. Y seguramente una pelea era inevitable.
— Sí, entiendo…
Finalmente su compañera guardó silencio. Sabía que estaban arriesgándose, pero no había otra alternativa.
Michael escuchó un suspiro del otro lado de la línea cuando, de repente, una bebida escarlata fue puesta frente a él, hecho que lo sorprendió. Giró su mirada encontrándose con unos orbes esmeralda que lo observaban con una sonrisa amistosa y tranquila.
— Generalmente prefiero aceptar las bebidas que me invitan las chicas… — con una mueca desenfadada, Michael tomó aquel vaso colocándolo frente a sus ojos plateados. La bebida quedó en medio del chico y el recién llegado — pero me honra que alguien como tú me comparta algo tan potente. El arsénico que contiene debe ser el mismo que colocaste en la bebida del otro día, ¿no?
Ambos miraron el líquido.
— Tienes buena vista, me alegra saberlo — Siegheart bebió de su vaso, girándose hacia la barra mientras pedía una nueva bebida. — Tuve la suerte de encontrar al conocido "Liar Mask" que se unió a Ghiaccio recientemente antes de que alguien más lo hiciera. Esto confirma que como grupo, Il Giudizio puede ser muy bueno, ¿no lo crees?
A pesar de sus palabras, su tono no era con malicia. Era un joven sereno, hecho que provocaba en Michael una gran curiosidad.
— Ya~… parece que ahora que me han encontrado puedo relajarme~ — el rubio aflojó su corbata, mirándole con una sonrisa — debo admitir que sí lo son. Es la primera vez que mi objetivo logra confrontarme antes de que yo lo haga. ¿Vas a iniciar una pelea en este lugar?
Las personas alrededor conversaban habitualmente. Ningún yakuza parecía extremadamente precavido ni mucho menos. Pero Michael estaba seguro de que si él había aparecido, era por una razón. No lo dejaría salir de allí sin ninguna herida.
Siegheart bebió nuevamente de su vaso, y dejándolo a un lado, regresó la mirada hacia su principal objetivo.
— No suelo involucrarme como lo hace uno de mis estúpidos compañeros — respondió poniéndose de pie repentinamente — entre menos me vea envuelto, mucho mejor. Lo lamento por ti guardián de Ghiaccio, pero vas a tener que arreglártelas. Si logras salir de aquí, podremos conversar un rato.
Michael levantó una ceja con duda, mientras lo veía darse la vuelta. Estaba a punto de detenerlo cuando escuchó la alarmada voz de Sely.
— Michael, sal lo más rápido posible de ese lugar. Shigeo va…
El rubio no pudo escuchar el resto pues pronto, los grupos armados de Sumiyoshi-kai irrumpieron en el bar destrozando todo a su paso. El escenario se lleno de confusión cuando los miembros de Yamaguchi-gumi comenzaron una pelea, causando un gran revuelo dentro del lugar.
Unos a otros se atacaban sin piedad, en medio de una ráfaga de disparos. Michael comenzó a luchar contra algunos de los recién llegados. No podía evitarlo al hallarse en medio de aquel grupo.
Si bien los cabezas de cada familia no estaban presentes por obvias razones, sus miembros parecían no retroceder en su ataque.
— Estoy buscando la salida más rápida, pero aquí afuera el panorama es el mismo — Sely se comunicó con el rubio nuevamente.
Cuando había visto la gran cantidad de matones que iba hacia el bar se había apresurado a bajar y entrar en el edificio, sin embargo el grupo era bastante numeroso y ella sabía de antemano que la batalla duraría bastante tiempo.
Entre los yakuzas pudo escuchar la razón del ataque: una traición por parte del líder de Yamaguchi-gumi y un infiltrado de parte del enemigo. Era claro que irían por la cabeza de Michael si lograban descubrirlo.
— Me gustaría dejarla avanzar señorita vigilante, pero no será posible — justo cuando la castaña atacaba a un reducido grupo de yakuzas para llegar hacia el rubio, vio frente a ella al último miembro de Il Giudizio haciendo acto de presencia.
Sely se colocó en posición de ataque, sacando su espada Tachi.
— Empuña tu arma hacia otra persona, vas a necesitarlo — Siegheart lucía muy tranquilo, permaneció de pie mientras los yakuzas continuaban atacándose unos a otros.
De pronto, un grupo rodeó a la joven que hasta ese momento estaba absorta vigilando los movimientos del chico de ojos esmeralda.
Sely les dio una rápida mirada. Aún cuando no le gustara la idea de tener que atacarles, no podía hacer otra cosa. Los hombres no se detuvieron al verla, los tres que la rodeaban le apuntaron con sus pistolas, disparando al momento. La castaña pudo observar la trayectoria, utilizando su espada como escudo bloqueó los disparos con gran rapidez.
— ¿Quién es esta mocosa? — una de los mafiosos habló, claramente sorprendido — ¿eres parte de los traidores de Yamaguchi?
— ¡Ella debe de ser el infiltrado! — la acusó uno más.
Una semi-sonrisa se hizo presente en Siegheart. Sely, frunciendo el ceño, corrió en su dirección.
Los yakuzas volvieron a tomar sus armas disparando sin parar.
Sely blandió su Tachi, y como si de una escena en cámara lenta se tratara, formó una x frente a ella, rodeando su espada de llamas de la tormenta: — Fuyu no Arashi. Primera defensa.
Un bloqueo total sorprendió a los hombres, quienes vieron de manera inerte como sus balas se detenían y se convertían lentamente en piedra cayendo al suelo. Sely volvió a preparar su espada, tomando impulso saltó sobre sus atacantes, y una vez a sus espaldas, preparó su estilo de pelea nuevamente.
— Fuyu no Arashi. Línea de ataque — apuntó con su tachi, pero antes de que pudiera culminar su ataque, una pared de tierra se elevó en medio de ella y sus contrincantes, deteniéndola.
Giró su vista hacia Siegheart, viendo brillar su piedra elemental en su mano derecha. Él había intervenido en la pelea.
— Prometí a Shigeo ayudar en su batalla, viendo el resultado no puedo correr riesgos — habló de repente, ligeramente molesto.
Era claro que los yakuzas no podrían mantenerse en una pelea con llamas de última voluntad contra los miembros de Ghiaccio. Ese era el papel que había asumido, intervenir solo en el momento conveniente.
— Lo haces demasiado difícil — se quejó la pequeña castaña.
Los matones rieron al ver que contaban con la ayuda del poderoso aliado que su líder había adquirido. Gracias a él tenían las armas suficientes para pelear contra todos los subordinados de Yamaguchi-gumi, y no solo eso, estaba facilitándoles la pelea cuando veía desventaja.
Sin duda podrían apoderarse del distrito de Kobe sin nadie que se interpusiera.
El ruido dentro del bar volvió a distraer a Sely, no había tenido noticias de Michael y no sabía cómo se las estaba arreglando. Uno de los yakuzas aprovechó esto para atacarla, al verla desprotegida.
Pero antes de que pudiera hacer un movimiento peligroso, cayó repentinamente al suelo, inconsciente.
— ¿Qué…? — sus compañeros estaban a punto de moverse, cuando el mismo proceso se repitió, cayendo al piso desmayados.
— Uff, parece que la conmoción tardará un poco en detenerse — Michael apareció de repente a espaldas de la castaña, recibiendo una sonrisa de tranquilidad de su parte.
Siegheart pasó la mirada del recién llegado hacia los cuerpos de los yakuzas tirados en el suelo. Pudo ver un pequeño dardo incrustado en la nuca de los hombres, comprendiendo el por qué de su inconsciencia.
Michael giró uno de sus dardos entre sus dedos de manera sonriente: — Una lección de acupuntura te ayudaría mucho — presumió con alegría.
No por nada era uno de los guardianes de Scuro con mejor puntería.
— Bien hecho "Liar Mask", tardaste menos de lo que creí. Ahora solo falta el equipo que acaba de llegar.
Ante sus palabras, Sely y Michael se vieron rodeados por un nuevo grupo de yakuzas, esta vez mucho más grande. No solo eso, parecía que el número de Yamaguchi-gumi ahora era mínimo, mientras el de Sumiyoshi-kai estaba más preparado y con mayor confianza de ganar esa batalla.
Eso era lo que Siegheart les había dado: confianza.
Los chicos de Scuro vieron la gran cantidad de hombres que estaban a su alrededor, sin contar que Siegheart los vigilaba de cerca. Se posicionaron uno a espaldas del otro, sin bajar la guardia. Salir de allí sin matar a alguien sería casi imposible.
— Tampoco tienen esa posibilidad — como si el enemigo hubiera leído su mente, Siegheart volvió la mirada hacia ellos, y extendiendo su mano, volvió a hablar: — Difessa della Terra.
Pronto ambos jóvenes se vieron encerrados en un cubo de tierra, formado por el poder Siegheart.
— ¡Maldición! — Michael fue el primero en reaccionar. Habían caído en la trampa de su enemigo, y sería muy difícil escapar de allí.
Era como si la victoria ya estuviera decidida.
Los yakuzas dieron un paso al frente para tomar a sus prisioneros, pero en ese momento, sintieron una fuerza que les impedía avanzar. ¿Por qué de repente…?
Uno de los hombres, que lideraba el grupo, se percató de los grilletes que lo sujetaban a él y sus compañeros.
— ¿Cómo ha sucedido esto? — por más que intentaba moverse, los grilletes que sobresalían de la tierra mantenían prisioneros sus pies y manos.
— ¡AAAAAH! — de repente, algunos de ellos comenzaron a gritar. Sintieron como su cuerpo era rodeado por diferentes tipos de serpientes, listas para darles una mordedura.
Los yakuzas comenzaron a entrar en pánico.
— Esto debe ser… — Siegheart analizó la escena. Ante sus ojos no aparecía nada que estuviera deteniendo a los yakuza, pero era claro que algo había sucedido.
Pronto sintió un látigo enrollado alrededor de su cuello, ejerciendo presión lentamente.
— Buena jugada, guardián — habló de manera pausada para evitar más presión, y después saco su poderosa arma, dejándola a la vista de todos: un largo martillo de guerra, cuyo mango color cobrizo sobresalía.
Siegheart sostuvo su martillo golpeando con la parte trasera a Denev y logrando que deshiciera el amarre de su cuello, después él mismo giró para atacar al pelizafiro.
En un segundo, Siegheart se encontraba frente a Denev con martillo en mano mientras éste detenía su ataque gracias al látigo que sostenía con ambas manos.
— No pensaba que fuera necesario pelear — sus orbes verdes se posaron en la mirada serena de Denev, iniciando una conversación casual pero a la vez, ambos podían darse cuenta de la fuerza que estaban ejerciendo para combartir.
— Fuiste demasiado participativo para ser alguien que no quiere pelear — respondió el guardián de Ghiaccio.
El joven de cabellos cenizos giró su martillo tras su espalda para pasarlo a su otra mano, pero antes de que pudiera concretar su ataque, Denev golpeó con su cabeza la frente de Siegheart, desestabilizándolo. Después aprisionó su cuerpo con el látigo, lanzándolo contra una esquina.
Con un chasquido de dedos, Siegheart elevó una columna de tierra que lo sostuvo antes de que impactara con el piso. Respiró hondamente antes de girar con gran agilidad su martillo.
— Martello da Terra — pronunció haciendo brillar su piedra elemental, cubriendo con una extraña energía toda su arma. Después golpeó con ella el suelo, creando una grieta en el lugar dónde Denev se encontraba de pie.
El piso comenzó a partirse inmediatamente después de aquello, mientras Michael y Sely veían la escena desde el cubo donde se encontraban encerrados.
— Caos di Illusione — Denev concentró su energía en un punto especifico de su cuerpo, haciendo fluir las llamas de última voluntad y llegando a la base del poder de Siegheart.
De manera inesperada, lo que Siegheart planeaba que fuera solo una grieta para deshacerse del guardián de Ghiaccio, se convirtió de un momento a otro en un terremoto que sacudió a todos los presentes. Los yakuzas seguían agitados al ver que ahora todo el piso se partía, temiendo que el suelo se los tragara en cualquier segundo.
Por primera vez, Siegheart mostró una sonrisa.
— ¿No dejarás de usar tus ilusiones, no?
El de cabellos cenizos detuvo su poder, y con ello, la ilusión fue cortada.
— La batalla seguirá prologándose todo el tiempo que tú quieras — Denev volvió a preparar su látigo, pero esta vez, Siegheart guardó su arma.
De pronto, el cubo que mantenía prisioneros a Sely y Michael se deshizo, dejándolos libres. Y contra todo pronóstico, todos los yakuzas fueron convertidos en piedra ante la atónita mirada de los miembros de Ghiaccio.
— Ha llegado el momento — declaró sin más.
Pronto, los chicos sintieron el ruido de su intercomunicador activándose. Del otro lado, una tranquila pero maliciosa voz, hacía su presentación.
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Tokio, Japón
La sonrisa de Knox era mucho más maliciosa que al principio de su lucha. Ver que el líder de Varia había acudido a su llamado era la mayor satisfacción que podía sentir.
En medio de las llamas que había provocado el pelirrojo, Elena parecía completamente enfadada. Los movimientos de Xanxus eran de los más descuidados, y cuando Byakuran había tratado de salir para ayudarlo, no había recibido más que una bala de parte del moreno diciéndole que no se entrometiera en su pelea.
Ahora, en una lucha violenta, Knox y Xanxus se encargaban de hacer más destrozos en la ciudad.
— Vaya, creí que siendo el líder del escuadrón de asesinato de Vongola podrían encontrarme más rápido — Knox esquivó con rapidez dos balas que Xanxus había disparado, mientras una sonrisa burlona asomaba de su rostro — pero resulta que al final tuve que facilitarles la tarea.
— Cierra la boca escoria — Xanxus tomó un nuevo impulso con las llamas que salían de su arma, elevándose para encontrarse cara a cara con su oponente.
El pelirrojo por su parte, lucía divertido haciendo uso de su velocidad para moverse sin que el moreno pudiera asestar su golpe. Incluso era capaz de esquivar las balas que disparaba sin control. Sabía que eso le haría enfurecer y perder los estribos.
— Espero que el Décimo Vongola no sea tan decepcionante como tú — espetó, desapareciendo de su vista, y llegando a su espalda. Sujetó las muñecas de Xanxus, haciendo arder su fuego.
En su lugar Xanxus, empujó hacia atrás su cabeza para golpear en la nariz de Knox y que éste lo soltara. Una vez hecho esto, aflojó su agarre para poder dispararle pero una vez más el chico pelirrojo ya había desaparecido.
El pelinegro cargó su arma con la llama de la ira, mientras que con la otra disparaba al piso para poder volar y llegar hasta Knox. No hubo necesidad de que hiciera otro movimiento, muy pronto Knox apareció frente a sus ojos, sosteniendo con una mano el arma con la que iba a dispararle. Cerró en un puño tapando la boca de su pistola.
— Es una lástima que no posean sus anillos~ — ser burló con una sonrisa — Pero esto también me sirve.
Sus palabras enojaron al moreno, que no tardó en jalar el gatillo para dispararle. Pero en lugar de ver como su mano era consumida por su llama de la ira, su arma dejo de funcionar y sintió como sus llamas de última voluntad eran absorbidas por su contrincante.
— Maldita escoria, ¡suéltalo ahora! — exclamó con enfado Xanxus.
— Deseo concedido.
En un solo chasquido, las llamas con las que el moreno se sostenía en el aire desaparecieron, quitándole impulso y dejándolo caer al piso.
Knox negó con la cabeza de manera divertida. Aquel líder era tan orgulloso que al parecer no había escuchado nada de la investigación de Ghiaccio respecto a las piedras elementales y su poder. Y si lo había escuchado, había decidido ignorarlo, otorgándole la ventaja en esa lucha.
Mientras veía al líder de Varia caer, preparó su Fuma Shuriken nuevamente, y tomando impulsó, se la lanzó: — Scia di Fiamma — esta vez giraba cubierta de una cantidad de llamas mucho más potentes, obtenidas gracias a la llama de la ira.
En ese momento llegó Ariadne, viendo la pelea que se había desarrollado.
De inmediato sacó sus pistolas, las recubrió con sus llamas de la lluvia y disparo cuatro balas de manera simultánea en dirección de Xanxus. Las balas sobrevolaron por encima del moreno, estrellándose entre sí y formando una ráfaga que se convirtió en un cristal de hielo.
Aquella barrera sirvió para detener la Fuma Shuriken, derritiendo el hielo y logrando que las llamas desaparecieran.
Xanxus había caído ya al piso, a pocos metros de Ariadne. Soltó un grito de enfado al notar que era imposible cargar su llama de la ira nuevamente, miró hacia arriba encontrándose con Knox, cuya mirada era burlona.
El moreno arrojó sus armas al piso, esta vez preparándose para luchar cuerpo a cuerpo con Knox. Pero una bala disparada por Ariadne lo tomó por sorpresa, girándose esta vez hacia ella.
— ¡Deja de fastidiar de una vez Xanxus! — le gritó, claramente enojada. — Este desafío lo lanzó solo para burlarse de ti. En lugar de pelear de forma inconsciente, deberías ser capaz de obtener los puntos débiles de tu enemigo, ¡no resolverás todas las peleas como lo has hecho hasta ahora!
Elena guardó silencio ante la reacción de su amiga. Muy pocas veces perdía la paciencia, era claro que había llegado a su límite. Byakuran no pudo evitar compadecerse un poco de líder de Varia.
Un aplauso hecho por Knox les hizo centrar su atención en él.
— La enana parece tener bien controlada a la fiera — se burló nuevamente. Después su mirada cambió a una más serena — Pero esto se terminará ahora, antes de que…
Un nuevo sonido interrumpió la charla, cuando los intercomunicadores de los miembros de Ghiaccio se activaron, dando paso a una voz desconocida hasta el momento.
Knox chistó. Su diversión había terminado; se había entretenido demasiado tiempo con sus presas y eso había provocado que no eliminara a ninguno de ellos antes de que Giulio le interrumpiera.
Maldijo su suerte.
Xanxus vio la reacción de las jóvenes, Ariadne le dio una mirada entiendo que él no sabría de lo que hablaban, así que sin más activo un altavoz para que también fuera consciente de la conversación.
De cualquier forma el daño ya estaba hecho.
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Namimori, Japón
Tsuna miró a Shito con una expresión confundida. Ryū había bajado sus armas, aparentemente, sin ningún propósito oculto.
— Espero que mis saludos puedan llegar a ustedes… Ōkawa Shito y Sawada Tsunayoshi — escucharon una risa. — Creo que debería presentarme apropiadamente. Mi nombre es Giulio, y soy el líder de Il Giudizio.
La imagen del joven italiano que Dánae había investigado apareció rápidamente en la mente de Shito. ¿Él era el líder de Il Giudizio?
— Para este momento, todas las peleas que estaban desarrollándose se han detenido, ¿no es verdad?
Tsuna parpadeó confundido, al igual que Shito quien parecía no comprender de lo que hablaba.
— No tiene que preocuparse, capo de Ghiaccio. Estoy ante una enérgica Dánae que no ha recibido daño del que preocuparse.
— ¡Dánae! — esta vez, fue Shito el que habló a través de los intercomunicadores. Seguramente todo era un plan ejecutado por Il Giudizio del que no habían sido conscientes.
— Es verdad lo que dice Shito. Cavallone… Scarlet… Shoichi…estamos bien por el momento — Shito dio un suspiro de alivio al saber que sus amigos estaban a salvo.
Todos pudieron escuchar la risa que soltó Giulio del otro lado de la línea.
— No es ningún truco Ōkawa Shito. Puedes comprobar por ti mismo que todo tu equipo está seguro. Mis compañeros solo hicieron acto de presencia, cada uno de los miembros de Il Giudizio está frente a tus amigos.
— Mi-chan… — la voz de Easley tomó la atención de Megumi, que hasta ese momento estaba distraída ante la voz de Giulio.
Probablemente su amigo estaba más confundido que todos los presentes. No pudo evitar mirarle con cierta culpa.
— Pronto saldrás de allí, Easley — respondió con firmeza. Aún no sabía cuál era el propósito por el cual habían aparecido.
— Shito, soy yo — Denev fue el segundo en hablar — de acuerdo a lo que investigamos, el tercer sospechoso es correcto. No hay error en lo que ha dicho.
— También estamos reunidos con Knox — confirmó esta vez Elena — El líder de Varia también está aquí, escuchando todo.
— ¡¿X-Xanxus?! — Tsuna no pudo evitar sorprenderse.
Shito dio un vistazo a Ryū, que mantenía su serena mirada naranja sobre Tsuna y él.
Giulio en Italia, enfrentando a Dánae.
En Japón, Knox con el grupo de Elena, y el tercer sospechoso llamado Siegheart con el grupo de Denev.
Parecía que era verdad que los cuatro miembros de Il Giudizio habían aparecido sin máscaras ni deseos de ocultarse.
— Bien, entonces ¿cuál es la razón por la que han decidido dar la cara? — esta vez Shito se dirigió a Giulio a través del intercomunicador — No parece una simple casualidad, pero tampoco creo que quieran luchar, de lo contrario esta conversación sería innecesaria.
— Es correcto lo que dices Ōkawa Shito. Pondremos las cartas sobre la mesa sin más rodeos — todos guardaron silencio esperando lo que diría a continuación: — Ofrecemos una tregua a Vongola y Ghiaccio.
« ¿Tregua?» se interrogó Tsuna.
— Detendremos los ataques en Italia, y en general, a toda la mafia. Italia… Japón… — la propuesta sorprendió a los miembros de Ghiaccio, pero Giulio continúo: — No tendrán que preocuparse de que alguien más muera.
— ¿Qué es lo que quieren a cambio? — se atrevió a interrumpir Tsuna. Era imposible que decidieran algo como eso sin algún propósito.
— Excelente pregunta Décimo Vongola — Giulio sonrió ante la mirada molesta que Dánae tenía frente a él — diez días… les daremos diez días de tregua. Si durante ese tiempo logran encontrar nuestro escondite y atraparnos, consideraremos replantearnos nuestro plan y le contaremos todos los detalles al Décimo Vongola. También entregaremos Pietre Elementari, y podrán seguir protegiendo al mundo de asesinos que tanto les importa. Por el contrario… — hubo un breve momento de silencio, Shito miró a sus amigos, aguardando el resto — si fallan en cumplir el cometido, los atacaremos en la ceremonia de alianza que realizarán. Nos desharemos de los anillos Vongola y tomaremos a Sawada Tsunayoshi con nosotros.
— ¡Maldito! ¡No te atrevas a tocar al Décimo! — la furia de Gokudera se hizo presente al escuchar su propósito.
— Solo tienes que asegurarte de encontrarnos, guardián de la tormenta: Gokudera Hayato — retó Giulio, recibiendo un chasquido por parte del peliplata.
La mirada rojiza de Shito se encontró con la de Tsuna. Había determinación en ambos jóvenes.
— Todo esto terminará cuando los encontremos. Mientras tanto espero que cumplan su promesa de no continuar con los ataques — Shito finalmente respondió.
— Tal y como dijo Shito-kun, aceptamos el trato Giulio — la seriedad de Tsuna capturó la atención de Il Giudizio.
— Me gusta el positivismo del líder de Ghiaccio, pero encuentro mucho más interesante lo que piensa el Décimo Vongola — Tsuna frunció el ceño al escuchar que lo mencionaba — una vez que nos encontremos Décimo… creo que comprenderá que lado de la moneda es mejor tomar.
El silencio de todos ellos fue sepulcral. Atentos a lo que sucedía a su alrededor, los guardianes de Ghiaccio observaban a Ryū, Knox y Siegheart, que solo se habían limitado a escuchar todo lo que Giulio había hablado.
— Una cosa más antes de irnos — volvieron a escuchar la voz del joven — facilitaremos su tarea concentrándonos en Namimori. No es necesario que nos busquen en otro lado, Il Giudizio estará preparándose para evitar que un acontecimiento tan relevante como la presentación del nuevo líder de Vongola haga crecer la confianza de todos esos mafiosos. Así que entonces… nos veremos en su ceremonia de alianza — finalizó con gran confianza, cortando la comunicación.
Ryū y el resto de sus compañeros desaparecieron delante de la vista de sus contrincantes, siendo rodeados cada uno con su elemento correspondiente.
En ese momento, la prisión de agua que mantenía resguardado a Easley se deshizo, dándole su libertad.
Los miembros de Vongola y Ghiaccio que estaban en las calles de Namimori se miraron unos a otros, sin emitir ninguna palabra. Tampoco escucharon al resto de sus amigos, quienes seguramente estaban igual de desconcertados que ellos.
Sin embargo, sabían que un cambio mucho más importante estaba por surgir, y debían hacer todo lo posible para evitar que una guerra mucho más sangrienta ocurriera.
Por su bienestar, y el de sus seres queridos.
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Dentro de la pequeña habitación de Tsuna yacían Shito y su familia, junto a los guardianes del castaño. Cada uno estaba enterado de la conversación sostenida con Il Giudizio, lo que ahora los llevaba a recapitular cuales serían las medidas a tomar.
Tsuna se sorprendió de que esta vez incluso Hibari se uniera a la reunión; alejado del grupo, muy cerca de la ventana, les miraba de brazos cruzados mientras enlazaban la comunicación con el resto de miembros de Ghiaccio.
— Estamos consientes de que esto no es más que una mentira de esos sujetos, ¿no? — la primera en interrogar fue Dánae, que mantenía a los miembros de su grupo a sus espaldas.
— Probablemente lo sea, pero no hay otra opción. La decisión que tomaron Shito y el Décimo Vongola es la más correcta — Denev también interfirió.
— Esta misión es peligrosa, Tsuna también lo sabe — Shito tomó la palabra — pero si esto logra que durante estos días no haya más heridos, tomaremos ventaja de eso. No creo que Il Giudizio abandone el poder que ha obtenido, y seguramente tampoco están contemplando la posibilidad de dejar de lado su lucha contra la mafia.
— Y-Yo también creo eso… — Tsuna no pudo evitar bajar la mirada mientras rememoraba las palabras de aquellos chicos — parece que su odio hacia la mafia no es pasajero, la razón por la que están luchando es más profunda de lo que parece. ¿Podría ser posible que ellos estén seguros de hacer lo correcto? No he dejado de pensar en eso.
Xui Mei miró la expresión cabizbaja del castaño. Realmente su corazón era blando y puro, muy diferente a lo que ella pensaba de esos sujetos. ¿Quizás Il Giudizio se había percatado de eso y planeaban manipular a Tsuna?
— No es una razón válida para asesinar personas, sean quienes sean — Dánae habló con serenidad, aunque su tono pareciera frío, Shito estaba seguro que ella era la que más pensaba detenidamente en cada una de sus palabras — cada uno de los presentes a tenido sus propios problemas, y probablemente no estemos orgullosos de algunas cosas que hicimos en el pasado, pero la determinación por cambiar es lo más importante. Si alguien no puede hacer eso, no podemos ser empáticos, eso dañaría a más personas.
La chica de cabello aguamarina tenía un punto a su favor.
— Hablar más sobre eso no nos llevará a ningún resultado. Giulio dijo que Il Giudizio se reuniría en Namimori, así que lo mejor será que todos ustedes vengan a Japón, de cualquier forma, la ceremonia de alianza es en diez días — la primera orden de Shito fue escuchada por todos los miembros. — Denev, Dánae… estaremos esperándolos en Namimori. Traten de salir lo más rápido posible, y traigan todo lo que hayan recolectado en su investigación hasta el momento. Puede que obtengamos algún detalle que estemos pasando por alto.
— Sobre eso Shito… — Dánae tomó la palabra nuevamente — quiero comentar algo que sucedió en la pelea con Giulio.
— ¿Qué sucede?
— Denev y Elena han mencionado que durante sus peleas, cada uno de ellos mostró su arma, combinada con su elemento. Knox usa el elemento del fuego y su arma es una fuma Shuriken, Siegheart utiliza un martillo de guerra junto al elemento de la tierra.
— Sí, y Kisaragi Ryū también nos atacó con un estoque, su elemento es el agua — corroboró Shito.
— Pero Giulio no nos mostró ningún arma, además ni siquiera hizo el intento de sellar nuestras llamas de última voluntad. Hasta el momento, en el ataque que hicieron a los Cavallone y la primera vez que atacaron a Vongola, lo primero que realizaron fue absorber las llamas para que sus anillos y armas dejaran de funcionar — Dánae lucía contrariada.
— ¡Ōkawa! — la potente voz del guardián del Sol de Vongola atrajo rápidamente su atención — no entiendo muy bien lo que tu amiga trata de decir, pero la razón es porque ustedes no tienen anillos, ¿me equivoco? Tal vez ese tal Giulio se dio cuenta de ello.
— Boss… — una tímida Chrome se unió a la conversación — Freya-san también me ha dicho que Il Giudizio necesita la fuente que transforma la energía en llamas para poder sellarla. Por eso siempre se concentran en los anillos.
Tsuna miró con cierta duda a Shito. Él, a su vez, dejó que Dánae continuara.
— Eso es lo que nuestra investigación ha determinado, pero no parecía que Giulio se hubiese dado cuenta de que no poseo un anillo hasta que yo misma se lo he dicho. A pesar de que estaba muy confiado en que nada puede vencer a Pietre Elementari, no parecía querer hacer uso de su piedra. Tal vez estoy tomándole demasiada importancia, pero es un detalle que no dejaré de lado.
— Entiendo Dánae. Tomaremos eso en cuenta, si alguien más notó algo fuera de lo común…
— S-Shito-kun… — la atención nuevamente se volcó en el castaño cuando le interrumpió — no había pensando en esto pero… el día que nos atacaron, cuando Haru resultó herida, el símbolo y el arma con la que nos atacaron era… diferente.
— ¿Estás seguro, Tsuna? — de pronto, la sospecha hizo mella en Shito.
— Tiene razón — Yamamoto también habló, ligeramente sorprendido. — Incluso su poder, no se parecía al ataque de hoy.
Gokudera no pudo hacer otra cosa más que asentir. No se había percatado en el momento, pero incluso la voz y actitud de su enemigo eran ligeramente diferentes, como si tuviera otra aura. Pero también podría ser producto de su mente al no estar lo suficientemente concentrado en la batalla anterior.
Nuevas dudas se generaron entre los presentes.
Megumi observó a sus amigas, cada una con la vista puesta en un miembro diferente dentro de esa habitación. Seguramente ellas también tenían muchas cosas en la cabeza en ese momento.
Ella misma estaba confundida. Había algo extraño en todo eso. ¿Seguirían usando señuelos entre ellos? Y si era así, ¿se deshacían de ellos? ¿Cómo era que realmente trabajaba Il Giudizio?
— Tendremos que discutir todo esto cuando nos reunamos en Namimori — Shito volvió a retomar el control, no era bueno que sus preocupaciones crecieran, eso solo tendría resultados negativos — ahora lo más importante es que nos concentremos en lo que Giulio ofreció. Para ello los necesito a mi lado, chicos. Asegúrense de llegar a salvo — les sonrió por última vez.
Muy pronto estarían juntos nuevamente.
— Denev… — esta vez quien interrumpió fue Megumi, dirigiéndose hacia el pelizafiro — me gustaría que antes fuéramos al lugar del que te hable.
— Está bien, Megumi-sama. Lo haremos de esa manera — confirmó el chico ante la mirada sorpresiva que Shito les dio.
Yamamoto también miró a la pelinegra, esperando que pudiera decirle a lo que se refería. Pero en su lugar, ella solo se dirigió a su hermano.
— No es nada peligroso, Shito. Quizás no te gustará lo que voy a pedir, pero necesito que vuelvas a confiar en mí por esta ocasión — le dijo de manera seria.
Ambos hermanos se miraron. Cada uno sabía que probablemente cuando tomaban una decisión difícilmente la cambiaban.
Shito resopló con resignación.
— Está bien, Megu — volvió la vista hacia sus guardianes, y con una sonrisa finalizó — los espero a todos en Namimori.
Después la comunicación fue cortada.
La batalla que sostendrían estaba a punto de comenzar.
Continuara….
Notas Finales: ¿Qué les pareció el capítulo? ¡Nuevamente hubo luchas! Este capítulo me costo menos que el de la vez pasada xD espero que haya estado medianamente decente. Como comenté arriba, a partir de este momento unificamos a todos los miembros de Ghiaccio y Vongola en el mismo lugar. Si ya era complicado que metiera a todos los personajes, ahora no sé que me espera xD pero créanme que cada uno tendrá sus escenas especiales, aunque si habrá ocasiones en las que pondré a todos juntos, espero que no se confunda demasiado xD
Los siguientes capítulos será el preambulo de lo que espera en el final. No quiero decir cuantos serán, porque luego al irlos escribiendo agrego escenas xD pero en promedio general supongo que uno más. Si salen más, pues bienvenidos xD
Gracias nuevamente por seguirme acompañando, y espero que me sigan apoyando con futuros proyectos y continuaciones que no he olvidado ehhhh, aunque lo parezca xD
¡Esperen el próximo capítulo!
Agradecimiento Especial: Hiyori Ishida y angelacorus (muchas gracias chiquillas :3 )
*Adelanto del próximo capítulo: Los entrenamientos continúan, agregando nuevos miembros en cada uno de ellos. Tsuna, quien se mantiene preocupado por el enemigo, recibe el apoyo de la persona menos inesperada, creando una agradable atmósfera. Megumi se encuentra nuevamente con Denev, quien a pesar de mostrar su apoyo, esta renuente a sus decisiones, pero no tienen más opción que presentarse ante Bermunda, en la prisión de Vindicare. Finalmente la familia Ghiaccio se reúne en Namimori, por su parte Hitomi no esta dispuesta a ceder en la lucha, y su trabajo en equipo con Hibari se ve interrumpido con la intromsión del Potro Salvaje y Dánae.
