Dazai se despedía de las personas que habían asistido a la reunión, con la intención de marcharse, en realidad, no muchas personas se encontraban allí aun, era bastante tarde por la madrugada.

No habían vuelto a hablar en privado durante esa noche, no habían intercambiado palabras, al menos ninguna con un real significado, era extraño, pero Chuya podía hacerse una idea bastante real de lo que en realidad sucedía, o al menos tenia unas cuantas sospechas.

Decidió guardar su propia distancia también, a veces se sentía enojado, a veces no sentía nada, y a veces deseaba golpear al idiota de Dazai, con todas sus fuerzas, pero no lo haría, no en ese momento.

Y el anciano claramente no había pasado por alto el extraño comportamiento de la pareja, miro a Chuya por un momento, casi como si lo invitase a hablar con él, aunque sabia que el pelirrojo no diría palabra alguna.

- Dazai – levanto la voz el anciano, antes de que el castaño se marchase – hazme un favor y lleva a Chuya, yo me quedare por mas tiempo

- Puedo quedarme hasta el final, anciano – contesto de inmediato Chuya

- Esta es mi ultima orden, mocoso

- Claro, yo lo llevare – interrumpió de inmediato el castaño

- Bien, gracias – soltó el anciano

Chuya le dedico una mirada mas a ese anciano, una ultima orden, esas palabras había dicho, el pelirrojo le dio unas cuantas vueltas mas a sus palabras, sin saber si debía realmente marcharse con el castaño, en especial debido a ese extraño ambiente que poseían.

El pelirrojo se despidió de los invitados y del anciano, siguió a Dazai hacia las afueras del edificio y en silencio esperaron a que trajesen su automóvil, Chuya había tenido una expectativa diferente para esa noche, otro tipo de planes, y encontrarse con Dazai de una forma fría como esa no era parte del plan.

En silencio subieron al automóvil y los primeros minutos no fueron interrumpidos, Dazai conducía hacia el departamento de Chuya, el pelirrojo solamente miraba por la ventana. Un remolino de sentimientos en su pecho, apretaban este y le quitaban la respiración un poco. Desvió un poco la mirada hacia Dazai, sus ojos en el camino, concentrado en la conducción. Chuya sentía que en ese momento podía hablar, pero sinceramente él tampoco deseaba realmente tocar el tema, una interpretación acertaba, según el pensamiento del pelirrojo, era que Dazai había rechazado sus sentimientos de una forma sutil e indirecta.

Y una forma cobarde, eso hacia enojar a Chuya, tanto que todo los sentimientos tristes y confusos fueron reemplazados lentamente por su furia reprimida.

- ¿pero que mierda te sucede? – terminó por explotar, Dazai lo miro por un momento, un tanto sorprendido ante la reacción del otro

- ¿Qué mierda te sucede a ti? – le respondió de inmediato

- Yo te pregunte primero, eres un bastardo, primero te digo como me siento y de inmediato optas por acobardarte y huir, jodete – le soltó Chuya, hablaba de forma rápida

- ¿Qué? No he hecho nada como eso maldito idiota – soltó Dazai - ¿es que acaso querías que te respondiese de inmediato? No tienes nada de consideración, no sabia que estupidez decir en ese momento y encima de todo comienzas a mirarme de inmediato como si deseasen envenenarme

- Desee hacerlo – reconoció Chuya

- Pues adelante, pero la muerte por veneno no es para nada de mis favoritas

- Entonces seria perfecto para ti

Dazai tomo aire y soltó un suspiro, cada vez era menor la distancia hacia el departamento de Chuya. El pelirrojo consideró el continuar hablando y aclarar las cosas de inmediato, darle un fin si era necesario en ese momento, pero él ya había terminado por admitir en voz alta sus sentimientos y no había una forma de cambiar aquello, por mas que inventase alguna excusa.

- Chuya – lo llamo Dazai – te seré sincero – sentencio, Chuya le presto atención, observaba como el otro terminaba por estacionar el automóvil a un lado del camino, las calles se encontraban vacías – nunca he hecho nada como esto

- ¿acostarte con uno de tus estudiantes? – pregunto Chuya

- Comenzar a sentir realmente por alguien – termino por sincerarse el otro

- Bien – dijo Chuya – y todas tus habilidades de seductor son a base de la teoría

- Chuya – volvió a llamarlo Dazai, esta vez mirándolo a los ojos – realmente no tengo idea de lo que sucede conmigo ¿entiendes? – Chuya lo observo y se sorprendió al notar la expresión del castaño, como si también se encontrase frustrado ante toda esa situación, el pelirrojo hizo un esfuerzo para volver a calmarse

Chuya se quedo quieto, observando a Dazai, al menos por unos minutos, como si buscase algo en su mirada, buscando la sinceridad que el castaño no dejaba salir en palabras, pero lo único que realmente encontró fue confusión, él realmente se encontraba en un estado en que no identificaba realmente lo que sentía. Chuya siempre había sabido que Dazai era una persona que no sabia lidiar con ciertas cosas, así como también sabia que algo andaba mal con él, comenzando por sus vendas, sin embargo, no se hacia una idea real de lo que realmente significaba todo eso, no sabia con certeza hasta que punto Dazai se encontraba en ese estado de desconocimiento sobre si mismo.

Y esas vendas, aun estaba ese misterio de las vendas.

- Dazai, será mejor que no continuemos con esto – soltó Chuya

- No es eso a lo que quiero llegar – contesto Dazai

- No, pero creo que yo terminé por arruinarlo

- ¿a que te refieres? Chuya, que digas lo que sientes por mi no es algo malo, no arruina nada

- Pero cruce la línea – termino por reconocer Chuya

- Entonces yo también la cruzare – sentencio el otro

- Dazai, no quiero forzarte a que digas nada que no sientes – soltó Chuya – incluso creo que es extraño que hablemos sobre sentimientos

- Te lo diré – dijo el castaño, frustración e impotencia corría por todo su cuerpo – en cuanto pueda hacerlo, te lo diré y contestaré todas tus preguntas, pero realmente, ahora es complicado

Chuya se tomo un minuto para tan solo pensar, quedarse en silencio y analizarlo todo, con cuidado, sentía que en esa sola noche habían dicho y hecho demasiado. Cruzar una línea, eso sentía que estaban haciendo, y también sentía que se encontraba obligando a Dazai a hacerlo, aunque sabia que este nunca haría algo que no quisiese, no era de esa forma, el nunca había sido de esa forma.

- Solo quiero saber una cosa ahora – termino por sentenciar Chuya, notó como Dazai aguardo en silencio a que hablase, mirándolo fijamente, nunca habían hablado sobre el tema de una forma tan directa - ¿es esto solo sexo con un estudiante? – pregunto el pelirrojo, mirando directamente a Dazai, en busca de cualquier señal

- Chuya, creo que en una ocasión te dije que si no era contigo no era con nadie, no eres solo un estudiante para mi, no te veo de esa forma – soltó Dazai – y lo que sea que estemos haciendo, no es algo en lo que pienso como algo breve y pasajero ¿entiendes?

- Al menos eso lo tienes claro

- Y también tengo claro que tu también piensas de esa forma, esto dejo de ser un simple juego o solamente sexo – termino por sentenciar el castaño

Chuya bajo la mirada, era de esa forma, todo lo que había deseado evitar, había terminado por suceder, sabia que ambos se encontraban tomando muchos riesgos. Pero en ese momento, el único pensamiento que se encontraba en su mente, era que todo aquello valdría la pena, todo ese riesgo, todo eso, valía completamente la pena, aunque no desease decirlo en voz alta, no nuevamente, se encontraba bastante enamorado de ese castaño molesto, aunque fuese un bastardo y alguien sumamente complicado de comprender.

Y había decidido también, que no diría sus sentimientos en voz alta, no hasta que Dazai se aclarase, no hasta que ese castaño supiese interpretarse a si mismo, sabia que había algo, Chuya sabia que el castaño sentía algo por él, no había otra forma de explicar todo lo que hacia por el, la forma en que lo miraba y tocaba, había algo, un sentimiento sincero enterrado, solamente Dazai debía aprender a interpretarlo y saber como lidiar con él.

Chuya sabia que el castaño tenia problemas sobre ello.

- Dazai – llamo Chuya, repentinamente retomando sus ánimos, una determinación en su voz – quiero tener sexo – soltó firme y directo, hasta el punto de dejar algo desarmado al otro – y esperare lo que sea hasta que puedas decirme lo que sea que estés sintiendo

- Pero ahora quieres tener sexo – dijo el castaño con una sonrisa, Chuya asintió – bien, iremos a tu departamento – soltó Dazai

El castaño comenzó a conducir nuevamente, retomando el camino por unos minutos, sin embargo, termino desviarse, ya no se dirigían hacia el departamento de Chuya, el pelirrojo noto esto de inmediato y le pregunto al respecto, sin embargo, Dazai solo contestaba con la excusa de que seria una sorpresa y que se relajase.

Pero Chuya no estaba en realidad preocupado ni nada, mas bien, se encontraba sumamente curioso.

Recorrieron calles que Chuya nunca había recorrido, miraba por la ventana del automóvil, atento a todo lo que sucedía en el exterior, no era un lugar cercano al centro de la ciudad, era un barrio tranquilo, silencioso.

Entonces el automóvil se detuvo por completo. Dazai le regalo una pequeña sonrisa a Chuya, mas bien, como si quisiese convencerse de que se encontraba haciendo algo bien, el pelirrojo le devolvió la sonrisa para luego terminar por bajar del automóvil.

Chuya podía hacerse una idea bastante clara de donde se encontraban realmente, pero no dijo nada, espero y siguió a Dazai hasta un edificio, un departamento, grande y con arquitectura con influencias románticas.

- Entremos – se limito a decir Dazai

- No tenemos que venir aquí si no quieres, podemos ir a mi departamento

- No, esta bien – aseguró de inmediato Dazai

El pelirrojo lo siguió y caminaron hacia el edificio, entraron por la recepción, se veía bastante lujoso, en realidad, el exterior también era de esa forma, todo demasiado silencioso, quieto, paz. Y eso también incomodaba un poco a Chuya, como si sintiese realmente que algo no andaba bien allí, como si todo ese ambiente fuese demasiado artificial.

Subieron por el ascensor hasta el piso veinte, el ultimo piso, allí se encontraba el departamento de Dazai, se acercaron a la puerta blanca, ventanas de un lado del pasillo, se podía apreciar las luces de la ciudad, Chuya sabia que, de ser de día, podría ver el mar sin problema alguno.

Dazai abrió la puerta y espero afuera, permitiendo que Chuya entrase primero. El pelirrojo lo miro antes de terminar por entrar, el lugar se encontraba en penumbra, solamente la luz que se filtraba del exterior, creando un ambiente bastante oscuro gracias a la luz tenue.

Chuya caminó lentamente, evitando chocar con algún mueble, aunque a pesar de la escasez de luz, sabia que no habían mucho de estos en ese lugar. Dazai encendió la luz, Chuya soltó un pequeño gemido debido al cambio, sus ojos sufrieron un poco.

Tal como el pelirrojo esperaba, era un lugar carente de mucho amueblado y decoración, mas bien, era como si se encontrase ante un departamento de alguien que se encuentra de paso, sin interés en realmente vivir allí, o mas bien, sin interés en realmente vivir. Chuya analizo su alrededor, una y otra vez, su miraba buscaba insistentemente alguna señal o confirmación de que ese lugar pertenecía a Dazai, pero allí no había nada como eso.

- Tu departamento – comenzó Chuya – no es como me lo imaginaba – termino por admitir

- ¿Cómo lo imaginabas?

- Creo que, en realidad, nunca me lo imagine del todo, siempre que pienso en un lugar para ti, viene a mi mente un lugar abierto, o algún lugar que hemos visitado juntos

- Entiendo, entonces no tienes demasiado imaginación, un tanto extraño en un escritor, en especial en un poeta

- Oh, cállate, tu departamento demuestra que tu tampoco posees una gran imaginación

- No suelo apegarme a un lugar demasiado, aunque debo decir que siento una especial atracción y encanto por tu cama – dijo de forma sincera

Chuya no comento mas, con suma confianza recorrió el lugar, pocas pertenencias de Dazai, un escritorio, nada de fotografías, Chuya se sintió algo vacío en su pecho. Acepto en silencio la copa de vino que Dazai le entregaba, de forma distraída, dio un sorbo a su vino, delicioso, para ser mas preciso, era el vino favorito de Chuya, caro y extraño, difícil de encontrar, sin embargo, ahí se encontraba el pelirrojo, en el departamento de Dazai bebiendo de ese vino que el mismo tenia en su propio departamento, lo atesoraba y solamente bebía de este cuando se encontraba en una ocasión sumamente especial, o su estado de animo realmente lo ameritaba.

- Este no es un vino que tiene alguien que es, mas bien, aficionado al Whisky – comento Chuya

- Digamos que mi persona favorita disfruta este vino, me doy cuenta ya que en su departamento tiene uno a mitad de beber, guardado con mucho cuidado y en una zona especial de su colección – comento Dazai

- Descubierto – comento Chuya, rindiéndose

Bebió nuevamente de su copa de vino, Dazai se acerco nuevamente a él, ambos de pie en el medio e la sala, rodeados de un sofá y una pequeña mesa de centro.

Dazai se inclino y termino por besar a Chuya, lentamente, como si alargase el momento hasta el ultimo aliento, disfrutando del contacto, sabor a vino y whisky mezclándose, Dazai dejo su vaso sobre la mesa, rápidamente, entonces volvió a besar a Chuya, llevando sus manos hacia la cintura de este, presionándolo contra su cuerpo.

Los labios de Dazai bajaron hasta la clavícula de Chuya y luego subieron lentamente por su cuello, una mano apartaba parte de su largo cabello pelirrojo, este impedía el total contacto con su piel. Dazai terminó por morderlo. En ese momento, Chuya termino por perder la consciencia sobre la realidad que lo rodeaba, desorientándolo, y debido a eso, dejo caer su copa de vino, esta se deslizo entre sus manos enguantadas, el liquido carmín termino por mojar la ropa de Chuya, dejando a este completamente empapado, el pelirrojo soltó una exclamación en respuesta.

Dazai logro tomar la copa antes de que esta terminase por estrellarse contra el piso.

Chuya se sentía completamente avergonzado, su pecho y abdomen empapados debido al vino, su ropa pegada a su cuerpo, su rostro se encontraba tibio y pulsaciones de dolor nacían en su cuello, dolor que conllevaba una gran carga de placer.

Dazai analizaba la ropa de Chuya con atención, se alejo un paso del pelirrojo, examinándolo, el otro soltó un gruñido en respuesta.

El pelirrojo tenía la intención de arreglar el desastre en que se había convertido, sin embargo, la mano de Dazai viajo rápidamente hacia él para impedírselo, jalándolo contra el, tomaba la muñeca de Chuya con determinación.

- Dazai, estoy empapado – dijo Chuya, como si el castaño no pudiese verlo o no fuese consciente de ello

- No importa – soltó de inmediato con una sonrisa seductora

Entonces Chuya termino por sonreír nuevamente, volvió a acercarse al castaño y dejar que el otro lo acariciase como se le diese la gana, el pelirrojo decidió no cerrar sus ojos, al menos intentar no hacerlo, mientras recibía las caricias del castaño, las manos de este subían por su espalda, bajaban hasta tocar su trasero por sobre el pantalón, luego volvían a subir, el pelirrojo realizaba movimientos similares de sus manos sobre el pecho del otro, acariciando este hasta llegar al limite del pantalón del castaño, sonreí un poco y sus manos volvían a subir por su abdomen hasta su pecho.

Y Chuya decidió que quería jugar un poco con el castaño. Dejo su mano bajar hasta el pantalón del otro, acariciando la zona de su erección por sobre la tela, estaba despierto, y Dazai había terminado por soltar un sonido casi involuntario ante la caricia del pelirrojo. Chuya sonrío en respuesta.

Rápidamente el pelirrojo trepo sobre el castaño, envolviendo sus piernas alrededor de su cintura, Dazai de inmediato entendió lo que deseaba hacer el pelirrojo, posiciono sus manos vendadas por la zona posterior de sus muslos y lo ayudo a sujetarse, Chuya era delgado, liviano, sostenerlo no era ningún problema, besarlo y caminar hacia su cuarto si lo era.

Dazai camino a paso dudoso por su departamento, abrió un poco sus ojos en el pasillo, sin terminar el beso voraz que le daba Chuya, solamente con la intención de que ambos no terminasen por golpearse contra una pared. Entro en su cuarto, y deposito a Chuya sobre la cama de forma brusca, soltándolo de forma repentina e inclinándose sobre este.

Chuya soltó una pequeña exclamación en respuesta, de inmediato llevo sus manos hacia su pantalón y arqueo su espalda, levantando el trasero para deslizar sus pantalones y ropa interior fuera de sus piernas, mientras hacia esto, Dazai se encargaba de quitarse su propia ropa.

Ambos repentinamente desesperados por sentir al otro. Chuya apenas miro alrededor, en ese momento poco le importaba repasar con la mirada el cuarto de Dazai, le interesaba mucho mas el dueño de ese departamento. Dazai mantenía una mirada seria y una sonrisa traviesa, como si se encontraba a un paso de comenzar con su juego preferido.

Chuya se quedo desnudo y recostado sobre la cama, sus prendas las había terminado por lanzar al piso. Al igual que el castaño. Ambos jadeantes llevaron sus manos hacia el otro, acariciando y sumergiéndose en un profundo abrazo, fuerte, besos cada zona posible, cuello, pecho, mejillas.

Las manos del castaño se apresuraron en preparar al pelirrojo, lamio sus propios dedos mientras Chuya se entretenía besando su cuello, abrió sus piernas y nuevamente envolvió la cintura del castaño con estas, acaricio las hebras de su cabello oscuro, suave al tacto, despeinado, Chuya soltó una pequeña risa cuando sintió las manos de Dazai volver a recorrer su cuerpo en un tacto delicado y suave.

El pelirrojo soltó un gemido y se quedo quieto en cuanto sintió como Dazai lo preparaba, soporto todo el pequeño dolor que le otorgaba, y se distraía gracias a los besos del castaño, el cual, se ocupo de besar su cabello y cada parte de su rostro, de forma tierna, repentinamente habían comenzado a ser demasiado cuidadosos con el otro, y en realidad, eso les agradaba a ambos, poder disfrutar de las partes suaves y malas de ambos.

Chuya soltó un gruñido cuando se sintió listo para continuar, exigente, miro con el ceño fruncido a Dazai, a pesar de que sabia que sus ojos amenazaban con soltar lagrimas de placer, el dolor había pasado a ser solo un fantasma de todo los movimientos y sentimientos que le otorgaba Dazai.

Y antes de que Dazai terminase por entrar, el pelirrojo llevo sus manos hacia los hombros de este y lo alejo, de inmediato la expresión del castaño se transformo en una confusa, sin embargo, dejo que las manos de Chuya, con fuerza y determinación, terminasen por empujarlo sobre la cama, hasta recostarlo, su espalda pegaba al colchón.

El castaño sonrió cuando vio la forma en que Chuya comenzaba a acomodarse sobre él, a horcajadas, Chuya paso rápidamente una de sus piernas por sobre Dazai, se acomodo y llevo su mano hasta la erección de este, masajeando un poco, ante la atenta mirada del castaño, lamio un poco la palma de su mano y luego la dirigió hacia la erección.

Acaricio esta lentamente, Chuya evitaba desviar sus ojos azules de los castaños del otro, a pesar de que toda aquella situación le causase un tanto de vergüenza, a pesar de el numero de veces en que se han hecho aquello, aun se siente un tanto avergonzado en esas situaciones, pero también a aprendido a dominarlas y poder actuar de una forma provocativa y erótica para el otro. De alguna forma, siente que ha adquirido un poco del descaro característico de Dazai.

Chuya sin esperar demasiado, termino por acomodar la erección del contrario en su entrada, tomo un poco de aire, admitía que se sentía un tanto nervioso debido a la posición poco acostumbrada, en realidad, no tenia una idea del todo clara sobre lo que hacia, solamente había dejado que el calor subiese a su cabeza y terminase por determinar sus acciones. Pero por la expresión de Dazai, pudo inferir que no iba mal.

Sintió como la erección entraba en él, se dejo caer hasta terminar completamente pegado a Dazai, evito por un momento la mirada del otro, concentrado en controlar sus sentimientos y aclarar las sensaciones de su cuerpo, sentía un gran calor, placer y algo de dolor, ambos entrelazándose de forma lenta, Chuya soltó jadeos y gemidos, sin frenarse. Ignorante ante la atenta mirada de Dazai.

Entonces comenzaron los movimientos, las embestidas, Chuya se encontraba decidiendo todo eso, Dazai dejaba que él se moviese como desease, dejo una de sus manos vendadas en la cintura de este, sin aplicar nada de fuerza, la otra mano la llevó a la altura de su cabeza, sosteniéndose de la cabecera de la cama.

El castaño se moría por pedirle a Chuya que se moviese mas rápido, sin embargo, se controlaba, y con una sonrisa entre sus gemidos, permitía que el pelirrojo actuase libremente sobre él.

Chuya rápidamente se encontró llevando sus movimientos pausados a un ritmo mas acelerado, moviéndose de forma un tanto fuerte sobre el otro, desesperado por mas, desesperado por encontrar su punto. Llevo sus ojos hacia el castaño, se percato de la forma en que este se sostenía con fuerza de la cabecera de la cama, como si de esa forma pudiese frenar un impulso dentro de él, Chuya sonrió y se inclino sobre el otro, hasta besarle rápidamente, sin frenar su lengua en los labios y boca del otro.

Sintió que el agarre de la mano de Dazai en su cintura se hacia mas fuerte, su otra mano aun se encontraba en el respaldo de la cama, en la cabecera, Chuya soltó un gruñido entre el beso y llevo su propia mano hasta la de él, la tomo y la dirigió hacia su cintura, teniendo así, las dos manos del castaño a cado lado.

Dazai dejo que este dirigiera sus manos y una vez posicionadas, mantuvo el agarre, casi clavando sus dedos en la blanca piel suave del otro.

Chuya tomaba bocanadas de aire, percibía de igual forma el aroma inconfundible de Dazai, le gustaba, ese aroma le provocaba un gran numero de sentimientos en su interior. Y claro, esa habitación también contada con otro gran número de olores por igual.

Los movimientos de volvieron descontrolados, sin embargo, Chuya mantenía su ceño fruncido, se encontraba montándolo y cambiando los ángulos de sus movimientos, sin embargo, nada surtía efecto, y comenzaba a pensar que, en realidad, debido a su poca experiencia, se encontraba simplemente haciendo algo mal.

- No puedo, no puedo – gemía Chuya, una y otra vez, a pesar de sus movimientos rápidos y fuertes sobre el otro, no lograba encontrar su punto, sintiéndose algo frustrado al respecto

- Permíteme – dijo el castaño, posicionando sus manos en la cintura del pelirrojo, este mientras fruncía el ceño, le cedió el control

Rápidamente Dazai invirtió sus posiciones, depositando a Chuya en la cama, elevo las piernas del otro, agradeciendo que Chuya fuese tan flexible como un gato, posiciono las piernas de este en sus propios hombros, entonces nuevamente entro en Chuya, con un movimiento rápido y certero en el punto sensible de este, de inmediato pudo escuchar claramente un gemido fuerte y claro de Chuya, en respuesta a las nuevas estocadas fuertes y rápidas, apenas permitiéndole respirar correctamente.

Chuya sentía oleadas de placer, un descontrol en su cuerpo, se negaba a cerrar sus ojos y ver el rostro del castaño frente a él, sudoroso, jadeante y con una mirada algo peligrosa, no lo ayudaba a controlar sus gemidos. Temía que, en esa nueva posición, las cosas terminasen demasiado rápido, al menos por parte de Chuya.

El pelirrojo sudaba bastante, su flequillo lo molestaba un poco en sus ojos, su cabello húmedo, sus ojos soltaban lagrimas de placer y su boca liberaba gemidos eróticos de forma descarada, el pelirrojo admitía que le agradaba provocar al castaño con esos sonidos, le gustaba que el otro soltase gruñidos y maldiciones, además de palabras suplicantes de piedad.

Las embestidas se mantuvieron en su ritmo acelerado, acertadas, Chuya sentía que su cuerpo se encontraba llegando a un extremo en que se tensaba y relajaba constantemente, deseoso de mas, sediento de todo de Dazai, soltó un ultimo gemido antes de terminar por venirse, nuevamente su cuerpo se sentía como si algo naciese en su interior, como un gran fuego placentero que lo consumía, lo disfrutó mientras el nombre del castaño se escapaba de sus labios.

El cuerpo del pelirrojo temblaba en respuesta a todos sus sentimientos. Escucho los gemidos de Dazai y pudo sentir con bastante detalle, debido a la sensibilidad de su cuerpo, como el otro también terminaba por venirse, soltó una ultima sonrisa y volvió su mirada al castaño, este había cerrado sus ojos y los volvía a abrir lentamente para encontrarse con la mirada contraria.

Dazai beso a Chuya entre los jadeos y esfuerzos por retomar el aire, de forma rápida y breve. Sin mostrar señales de desear moverse de encima suyo.

- Te has vuelto bastante erótico, he creado un monstruo – comento Dazai

- Siempre he sido así – le responde Chuya

- Claro que no – comento el otro de inmediato – ahora sabes que me tienes en la palma de tu mano

Chuya solo sonrió.

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