Kohaku le había dicho que no la siguiera, pero Senku no sabía realmente qué hacer. Todo había pasado demasiado rápido, y nunca vio venir que ella tomara una decisión tan drástica así de impulsiva, o al menos no sin que lo discutieran un poco más antes. Y no estaba seguro, pero le pareció entender que Kohaku decidió que no valía la pena estar juntos si él no quería tener hijos con ella a futuro. No fue determinante, "quizás", "tal vez" … Podía jurar que ella dijo esas palabras varias veces mientras cortaba con él, como si no estuviera convencida de lo que estaba por sabía si irse o no de allí, no a buscarla, porque le había pedido que la deje sola, pero porque esa era en realidad la choza de ella, él no era más que un "invitado permanente", y cuando volviera, quizás quería estar tranquila y sola. Pero si se iba, era como si estuviese abandonando todo ante el primer problema que surgiera, y él no abandonaba…aunque sea no sin estar seguro de lo había pasado, y haber intentado todo para arreglarlo. Así que resolvió quedarse despierto a esperarla, en todo caso prefería que ella lo eche a patadas, pero al menos le demostraba que quería solucionar las cosas, y era la pura verdad.

Así que se sentó en la cama, y se quedó esperando…horas, no tuvo idea de cuántas, tampoco pudo pegar un ojo, pero la oscuridad seguía cubriéndolo todo, tanto el mundo externo como dentro de él, mientras toda clase de pensamientos venían a él para torturarlo. ¿Por qué dolía tanto? No era una condición física, su cuerpo estaba completamente sano…y aun así, ahora parecía que toda la fuerza se había extinguido de su cuerpo, y le presionaba el pecho sólo el hecho de respirar. La cabeza le estallaba, no sólo por los agobiantes pensamientos, sino porque nunca había llorado tanto en tan poco tiempo, y sentía una presión en sus sienes que parecía que iba a reventar por dentro.

Kohaku no volvió en toda la noche, incluso no volvió cuando amaneció, y para ese momento Senku estaba hecho un desastre. Sumado a su garganta que parecía arder y tener un nudo del tamaño de una bola, y sentir todavía una presión horrible en su pecho y en su cabeza por la realización de lo que había pasado, ahora estaba la preocupación de si le había pasado algo a su leona, o por qué no había vuelto. Lo peor era que tuvo mucho, demasiado tiempo, para pensar en ella, en ellos juntos, y no dejaban de venirle a la mente imágenes de los preciados momentos que pasaron últimamente, y la inimaginable posibilidad de que se haya acabado. Una parte de él quería seguir en esa cama, esperando pacientemente hasta que ella se decidiera a aparecer, pero su parte racional le decía que tenía que continuar con sus cosas, y de paso se despejaría un poco. Tampoco es como si pudiera dejarle una carta, ella no sabía leer, así que no había forma de dejarle saber que la había esperado.

Arrastró sus pasos hasta la aldea, para colmo de su problemático estado mental y emocional, estaba agotado y confuso por el insomnio, y ni devolvió el saludo a aquellos que pasaban a su lado, tampoco los registraba. Ryusui fue el primer amigo que lo vio, le parecía que caminaba un poco aletargado, pero como lo veía sólo de espaldas estaba listo para hacerle otra de sus bromas de que la noche anterior se había entusiasmado demás con su que se había ido muy emocionado cuando hicieron andar el motor y las hélices, y lo último que dijo fue que iba a "festejar" con Kohaku. Trotó hasta acercarse a él, y colgó un brazo sobre los hombros del científico para darle un saludo enérgico, de no ser porque el peliverde casi se cae.

- Oh vamos, ni que me hubiera colgado tan fuerte, ¿tan cansado estás de…? –sus palabras se perdieron a medio camino cuando vio la expresión demacrada de su rostro, y la mirada ausente de sus ojos. –Senku…oye, ¿qué pasó? Te ves horrible.

- Ah, te felicito por tus grandes instintos, tenías razón, pero no puedo pagarte.

- No te entiendo nada, ¿pagarme qué? –el capitán frunció el ceño, el tono de voz del científico no podía ser más indiferente a todo.

- Los cien mil dragos. Acertaste, Kohaku quiere tener hijos conmigo a futuro…. pero no me lo dijo antes, me lo dio a entender cuándo ya era muy tarde. Y yo le dije que no me interesaba y ahora…creo que ya no estamos juntos.

- ¿Creo? Espera, no entiendo nada. Ve al laboratorio, voy a buscar a Gen.

Minutos después los dos amigos vinieron corriendo, y Gen se quedó muy sorprendido al ver la cara de Senku, esa era la expresión de un hombre roto, y era una que jamás se imaginaría ver en la cara del científico. Volvieron a preguntarle lo sucedido, y que explicase de a poco y en orden, y así les contó todo. Se quedaron callados un buen rato, hasta que el mentalista se decidió a hablar.

- Kohaku es bastante impulsiva y actúa antes de pensar, pero…hasta que no hables con ella no sirve de nada que le des vueltas. Tú mismo dijiste que no parecía segura, quizás la encuentres más tarde y puedan ver lo que pasó más tranquilos.

- Pero tú no viste su expresión –Senku cerró los ojos recordando– No estaba enojada como siempre, estaba…mal.

- Seguramente, creo que la superó la desilusión. Si quieres puedo hablar con ella.

- No, ni pensarlo. No lo entiendo, dijo que me amaba como a ningún otro, ¿y tan fácil quiere cortar todo? –En un segundo su expresión cambió de derrota a indignación, frunció el ceño profundamente– ¿En serio, eso es amor? Me parece que fue sólo un decir, nunca me amó de verdad, o no hasta ese punto que dijo. No puedes abandonar algo tan preciado así de fácil. Quizás soy un idiota, y me dejé llevar por sus cursilerías y palabras bonitas, y ahora mírenme.

- No me parece que estés pensando con claridad, Senku-chan. No seas tan duro con ella, no sabes lo que pasó por su cabeza –Gen trató de apaciguarlo, cada segundo lo veía más enojado ahora.

- O tal vez al fin sí estoy pensando con claridad. Lo sabía, sabía que las relaciones amorosas eran problemáticas, y aun así me dejé llevar. Y por un momento casi lo pierdo todo, porque por primera vez en mi vida no pude pensar ni en la ciencia. ¿Pueden creerlo?

- Bueno, sí, es entendible –Ryusui se encogió de hombros– Pero no vayas a esa línea de pensamientos, Senku…sabes que no es así, y que vale la pena amar a alguien, nadie te va a quitar lo que viviste y disfrutaste con ella. ¿Qué estoy diciendo, hablando en pasado? Esto no terminó todavía, ya que rechazas tanto la idea de abandonar, no seas hipócrita ahora.

- Tranquilos, tranquilos –Gen estiró los brazos en un gesto de apaciguamiento para ambos– Hagamos algo, Senku-chan, ven a dormir a mi choza, hasta que resuelvan esto con Kohaku-chan. Y como dices que no la encuentras, y no puedes decirle a nadie más porque daría que hablar, nosotros vamos a encargarnos de buscarla o preguntar por ella. Tú…haz lo posible por volver a la ciencia, ocupa tu cabeza en eso.

- Sí, claro.

Un par de horas después, el mentalista se acercó a los hermanos Kinro y Ginro, y les preguntó si sabían dónde estaba Kohaku. La habían visto, pero de lejos, en su lugar de entrenamiento favorito, adentrado en el bosque. Mintió diciendo que la necesitaba para un trabajo del equipo de fuerza, y que si la volvieran a ver le dijeran que lo busque.

- ¿No es Senku quién siempre le da esas tareas? –preguntó Ginro con curiosidad.

- Sí…pero esta vez está muy ocupado con el avión, y está de pésimo humor porque le está costando una parte, así que les recomiendo que no lo interrumpan, y yo me ofrecí a buscarla por él.

Al parecer se tragaron la excusa, y de paso Gen se aseguró de decirles a ellos y a quién se cruzara en su camino que el científico estaba hecho un demonio exigente y que no se acercaran a él a menos que quisieran ser obligados a hacer un trabajo infernal. Lo que el mentalista no se dio cuenta, fue que Ruri justo pasaba por detrás y escuchó lo que decía, y por algún motivo tuvo un mal presentimiento, y conociendo a Gen se imaginaba que estaba cubriendo la situación. Así que se fue ella sola al bosque, con la excusa lista de querer pasear un poco. Y encontró a Kohaku al rato, como bien había dicho Kinro, junto a su árbol favorito de entrenamiento. Pero se detuvo en seco cuando vio la cara demacrada de su hermana.

- ¡Kohaku! –La susodicha de dio vuelta, sobresaltada porque no esperaba que nadie la fuera a buscar. – Kohaku… ¡¿qué te sucedió?! Escuché a Gen que te estaba buscando para darte un trabajo, pero dijo que no te encontraba, y que Senku está un poco alterado. Y ahora verte así…estuviste llorando.

- Sí… –exhaló largamente, no quería hablar de eso, pero era su hermana–Anoche pasó algo. Todo estaba bien, estábamos hablando. Senku bromeó…o no, sobre casarnos, y yo saqué el tema de que nos insistirían por tener hijos pronto. Y él posiblemente no quiera tener hijos, o no por los próximos diez años al menos. Y no sé qué me pasó, pero fue como si me rompiera el corazón, aunque no me trató mal, aunque fue un poco duro porque estaba irritado.

- Oh, ya veo… –lo que le sorprendió mucho, pero no lo dijo en voz alta, fue que su hermana menor estuviera interesada en tener hijos en los próximos años– ¿y qué pasó?

- Le dije que quizás no tenía sentido que estemos juntos, si no teníamos la posibilidad de un futuro más familiar. Y que quería estar sola, y me fui. No sé por qué me lastimó tanto escuchar eso…pero no pude soportarlo, y le dije cosas feas, como que quizás no alcanzara con que me ame mucho, o yo a él…no se lo dije directamente, pero creo que le di a entender que estaba cortando nuestra relación, al menos la romántica. No sé qué pensar ahora, quizás me excedí, pero realmente lo siento así. Me destrozó, y todo lo que estuve pensando desde entonces…no ayudó.

- Te entiendo hermana. Veo que lo amas mucho, porque de otra forma no considerarías formar una familia con él. Pero tampoco parece como si le hubieras dicho que era algo tan importante para ti, para ver su respuesta de verdad, y quizás necesitaba más tiempo para considerarlo. O puede que de verdad se mantenga firme con sus creencias, pero tienes que preguntarte…si de verdad no puedes seguir estando con él a pesar de eso, o qué es más importante para ti. Lo que sea que pienses, va a estar bien. Pero no lo dejes así a Senku, no lo vi pero me dio la impresión que está tan triste como tú, y te estaba buscando.

- Lo sé, pero…hoy no me siento para hablar. Gracias por tus sabios consejos Ruri, como é en ello, sólo que no puedo ver a Senku todavía. Tal vez en unos días, y así tendré tiempo de pensar en lo que me dijiste.

- De acuerdo, si no te molesta, se lo diré. Para que se quede tranquilo, y tenga paciencia.

- Sí, por favor.

- Vuelve a tu choza a la noche a dormir, por tu seguridad. Le pediré a Gen que convenza a Senku de que vaya a otro lado, para que los dos estén tranquilos. Y tendrás que dejarte ver un poco, o los demás sospecharán. Papá en especial, ya sabes.

- Maldición, es cierto. Bien, lo haré. Hasta luego Ruri.

Cuando la sacerdotisa volvía, encontró en su camino al dichoso mentalista, pero no le dio ni tiempo de poner una excusa, cuando lo puso al tanto de lo que había hablado con Kohaku. Estuvieron de acuerdo en que era lo mejor, y que le pasara al científico el mensaje. Así lo hizo Gen cuando llegó al laboratorio, y Senku no pudo mantener más su enojo al escuchar lo que las hermanas habían hablado, y que posiblemente la leona reconsideraría su decisión. Incluso se sintió un poco mal por su exabrupto con Ryusui, y se le ocurrió algo para hacerle saber a Kohaku que la esperaría, que no se rendiría con ella.

Cuando Kohaku llegó al anochecer a su choza, enseguida notó que había algo sobre la mesa, y al acercarse se le ablandó el corazón: Sobre la mesa había una piedra, envuelta en hilos y atada a otra piedra contenida de la misma forma. No, no era sólo una piedra, era un trocito de una mineral amarillento, parecida a un ámbar. Al principio le costó pensar qué podría significar, hasta que… ¿sus nombres? "Ishi" y "Kohaku", y atados… ¿unidos? Se tapó la boca un poco emocionada, pero con eso le volvió la angustia y el recuerdo, y a pesar de la ternura, no pudo evitar pasar la noche entre sollozos. Lo extrañaba horrores, pero todavía no había resuelto su dilema.

La mañana siguiente comenzó de una manera accidentada, al menos para el peliverde.

-¡SEEENKUUUUU!

Algo que sonó como un grito de guerra lo sobresaltó en su camino al laboratorio, pero no llegó ni a darse vuelta cuando un puñetazo se estrelló contra su mejilla, y lo tiró al piso. Antes de que pudiera recomponerse del golpe y levantarse, esa persona lo había agarrado del cuello, y estaba listo para pegarle otro puñetazo hasta que escuchó la voz de Ruri gritar detrás.

- ¡Papá no! ¡Detente, no lo lastimes más! –desesperada se trepó del brazo de Kokuyo, pero él se la sacó de encima, soltando a Senku en el proceso. Así que saltó para interponerse entre él y su padre, protegiéndolo.

- ¡Te lo avisé maldito, te lo avisé, y rompiste tu palabra de no lastimar a mi hija! ¿Qué veo esta mañana? A Kohaku con los ojos rojos, hinchados y con cara de no haber pegado un ojo. Y no se me ocurre otra persona que pudiera hacerla sentir así. Te mataría si pudiera, malnacido…

- ¡BASTA! No sabes lo que sucedió, y aun así le pegas brutalmente…

- No lo defiendas, Ruri. Todos sabemos que lo que sea que haya hecho, fue él quien la hizo sentirse así. Córrete del medio, ahora.

- No lo haré… puedes hablarlo, o preguntarle, antes de casi matarlo con tu fuerza.

Kokuyo no le contestó, y se fue iracundo de ahí, no sin antes mirar a Senku de una forma que haría estremecer a más de uno, como advirtiéndole que eso no había acabado.

Ruri se llevó a Senku a su choza para tratarlo, tenía un corte y una magulladura importante que ya comenzaba a hincharse, tan fuerte que le habían pegado.

- Gracias por salvarme de eso Ruri, creo que realmente me habría matado si no intercedías.

- No creo que lo hubiera hecho, no es ese tipo de hombre. Perdónalo, Senku.

- En algo tiene razón…yo fui el que la hizo sentir así, y es verdad que me lo había advertido que no la lastime…y que no le ponga una mano encima, pero ya sabemos que es tarde para eso.

- Sí –la sacerdotisa se sonrojó por la alusión al tema, pero se concentró en limpiarle la herida –Senku, escucha…creo que Gen ya te lo dijo, pero aunque a Kohaku le afectó mucho lo que hablaron, te ama de eso es que te está evitando, porque lo está pensando seriamente y no quiere que le ganen las emociones, no porque no quiera saber nada más contigo. Y que haya llorado anoche, aunque yo no sabía nada, es una prueba de eso.

- Podría ser mi culpa también –El joven miró al piso, resoplando– le dejé un regalo, un poco tonto, pero para demostrarle que sigo pensando que quiero estar con ella a pesar de lo que me dijo. Pero me imagino que tuvo el efecto contrario.

- Fue un lindo gesto –le sonrió dulcemente, y le apretó la mano con fuerza –Mi hermana es muy feliz desde que conoció, nos ayudaste a todos, salvaste mi vida. Espero que puedan resolverlo y seguir adelante juntos, lo deseo de corazón.

- Gracias, Ruri. Y ya lo decidí… voy a hablar con tu padre, aunque me pudiera ganar otra paliza… Basta de ocultamientos, de mentiras, de secretos. Lo haré bien esta vez, como debió ser desde un principio. Quiero que entienda que lo que menos quiero es lastimarla, y que yo tampoco estoy feliz con esto. Vuelvo en un rato, ¿sería mucho pedir si nos pudieras dejar solos?

- No hay problema. Mucha suerte, Senku y…grita si necesitas ayuda –rió suavemente.

- Esperemos que no…aunque apreciaría que la suerte esté de mi lado esta vez.

Tal como dijo, una hora después, cuando se aseguró que Kokuyo estaba de vuelta en la choza y Ruri al ver al científico a lo lejos se retiró por un momento, él se acercó a hablar. El padre de las hermanas estaba sorprendido de verlo, y entrecerró los ojos con dureza.

- Eres valiente en venir en este momento, podría matarte.

- Lo sé, y por eso quiero ser honesto…aunque preferiría seguir viviendo de ser posible –Suspiró y se armó de valor– Amo a Kohaku.

- … ¿Qué? –Los ojos de Kokuyo se abrieron desmesuradamente, pensó que sus oídos le habían fallado.

- Que amo a Kohaku…y ella me ama a mí, o al menos lo hacía hasta anteayer.

- ¿Cómo…? ¿Desde cuándo…? –Estaba estupefacto, y aunque sospechaba algo no se imaginaba precisamente eso.

- ¿Cómo? Ni yo lo sé, de hecho me negaba a creerlo, pero simplemente pasó. Desde cuándo…. me di cuenta hace un casi dos o tres meses, pero sólo después que ella se me confesó.

- O sea que cuando se mudaron juntos… ¿acaso ustedes han…? –Su cara se puso roja de furia, tuvo que contenerse mucho de no molerlo a golpes de verdad ante lo que estaba imaginando– No, mejor no me digas, no podría contenerme. Y eso que te lo avisé, maldito.

- Golpéame hasta que estés satisfecho, pero eso no va a hacer que deje de amarla.

Kokuyo miró a Senku a los ojos, sorprendido por la temeraria respuesta. Estaba muy serio, no había una pizca de mentira en su expresión, pero sus ojos brillaban de una forma extraña…con tristeza.

- Lo que más me cuesta creer es que hables de tus sentimientos tan abiertamente, tú que eres todo lógica.

- Sí, también me sorprende a mí mismo. Pero es lo que siento, y lo sé con más claridad que nunca, y ya no me avergüenza ni un milímetro, al menos no ahora. Tienes que agradecerle a tu hija por eso, diez billones por ciento seguro.

- Bien… –Lo había dejado incrédulo, tanto que su aura asesina desapareció– ¿Y entonces qué pasó, por qué Kohaku está decaída y llorando?

- Resumiendo, quiere hijos y yo no.

- ¡¿QUÉ?!

- No ahora, tranquilo viejo. Pero eventualmente, si seguimos juntos…parece que quiere formar una familia. Y yo abrí mi boca sin pensar…o probablemente pensando demasiado, y le dije que no me interesaba. Y así, en un segundo, se puso mal y se fue, dejándome ahí y desapareciendo de mi vista, todavía me esquiva.

- ¿Kohaku quiere hijos? ¿Mi Kohaku? –No le entraba en la cabeza que esa hija menor tan rebelde y que nunca había demostrado ni una pizca de interés en los hombres…quiera tener hijos. Y nada menos que con Senku. Comenzó a pensar que quizás de verdad había encontrado el amor, y uno fuerte, porque no había forma sino de entender eso.

- Sí, mi sorpresa es tan grande como la suya, así que no medí mis palabras, tampoco fue del todo clara con lo que ella quería. Y decidió, sin hablarlo a fondo, que entonces no podíamos seguir estando juntos, porque era una pérdida de tiempo. Y que, aunque nos amemos…tal vez eso no alcanzaba, ni importaba. O el paquete incluye hijos, o no hay trato, algo así me dio a entender.

- ¿De verdad dijo eso? ¿Tan terminante?

- Sí…así que eso es todo. Como verás, yo tampoco me esperaba eso, no tenía idea que la estaba lastimando con lo que dije, y mucho menos esperaba que me dejara por eso, y de esa forma. Y si crees que no me importó y estoy bien, te equivocas. Pude haberme merecido ese golpe antes, pero no me parece que siga mereciendo que me muelas a golpes.

- No… no voy a disculparme, Senku, porque de todas formas rompiste una, y ya creo que las dos, de las condiciones que te di antes con respecto a Kohaku. Pero también entiendo que no es fácil para ti, lo puedo ver en tus ojos, y en el hecho que seas tan sincero conmigo, y eso te lo agradezco chico.

- No me gusta mentir, pero no lo dijimos antes porque sabíamos que me ibas a querer matar.

- Tienes que entender que tú, un forastero, viniste un día, diste vuelta nuestro mundo, y lo hiciste con todas tus costumbres y tu forma "moderna" de vivir y manejarte. Sé que tus intenciones fueron siempre buenas y generosas, pero también tienes que entender que nosotros tenemos nuestras formas. Y el hecho de que hayas…tocado a mi hija y fuera del matrimonio es algo que enloquecería a cualquiera aquí. Y tú tendrías que haberlo respetado, o consultado al menos. Ya sé que Kohaku estuvo de acuerdo, y ella no es precisamente el ejemplo de seguir las reglas de la aldea, pero una cosa no quita la otra.

- Lo sé, Kokuyo. Pero quiero que sepas que no fue algo apresurado, lo pensamos mucho, durante casi uno o dos meses, y me hice cargo de tomar todas las medidas necesarias para cuidarla y…no embarazarla –el ex-jefe apretó los ojos y los puños con fuerza, al haber confirmado sus peores sospechas– Incluso Kohaku no quería hacer nada si yo no le correspondía con mis sentimientos, cosa que respeté y casi nos peleamos por eso. Pero eso me hizo pensar mucho, madurar, y abrirme a algo que antes detestaba y me parecía absurdo, que son las relaciones románticas. Puede que no haya seguido tus reglas, pero respeté las de tu hija, al menos hasta que ella también estuvo de acuerdo en dar otro paso.

- No sabes lo difícil que me es escuchar eso, y más teniendo en cuenta que te casaste y divorciaste de Ruri. Pero al menos me tranquiliza que no fuiste un joven estúpido y llevado sólo por tus impulsos.

- Necesito decir esto de una vez, así que escúchalo bien porque no lo volveré a repetir, no es fácil para mí.–Mierda, sí que tenía agallas para hablarle así al padre de su novia…o ex-novia. – Estos días estuve pensando mucho... Y no me interesa otra mujer en mi vida, aún si Kohaku no quiere estar más conmigo porque le importa más el sueño de formar una familia que lo que podemos tener en el presente –de pronto sus ojos se empañaron, recordando la angustia que le provocó la sensación de perderla– Quizás parezca absurdo lo que digo, pero lo siento así. Nunca me había enamorado antes, y aunque parezca joven e inexperto en este tema…puedo prometerte ahora, sin temor a arrepentirme o cambiar de parecer, que es la única con la que me sentiría feliz de pasar el resto de mi vida.

Kokuyo inspiró bruscamente al oír eso, y no pudo evitar emocionarse un poco ante las sinceras palabras del científico, pero siguió escuchándolo.

- Kohaku fue la única que cambió mi opinión sobre las relaciones románticas, y seré masoquista, pero a pesar de toda esta situación de mierda que confirma mi teoría de que el romance es de lo más problemático…volvería a intentarlo, aunque sólo si es con ella. Pero ahora me encuentro en una encrucijada, porque pese a lo mucho que la amo, no quiero mentirle y decirle que todo va a estar bien, y que algún día cumpliremos su deseo. Porque no sé lo que me…lo que nos deparará la vida, y no quiero dejar a un hijo sin su padre o madre, sé algo de eso. Y tampoco quiero contentarla y dejar de ser yo, dejar mis aspiraciones y mi misión de restablecer la civilización y revivir a todas las personas, o seguir con ellas con el riesgo de que nos pase algo. Así que todavía no sé qué hacer. Ni que hablar que no creo tener madera de buen padre, o que me guste la idea de un mocoso revoltoso gritando y llorando a cada rato…creo que esas últimas dos cosas son lo que más me asusta, a decir verdad.

– Senku... –suspiró profundamente para recomponerse, y sonrió antes de mirarlo con seriedad– jamás hubiera imaginado que escucharía todo eso de tu parte. Entiendo tus dudas, y será tu decisión, y la de mi hija, pero puedo darte algunos consejos al respecto. Si hay algo que nos hace crecer, es amar, y tener alguien a quien queremos cuidar y acompañar. Sé que para alguien como tú tantas situaciones fuera de control o lógica puedan resultarte difíciles, pero si te pones a pensar, las mejores cosas que hiciste para tu vida y para la de los demás, fue cuando los quisiste y te preocupaste por ellos. Y es muy valiente de tu parte querer enfrentarte nuevamente a aquello que te lastimó, pero porque ya te diste cuenta de las hermosas recompensas que tiene. Y tener hijos va a ser más de lo mismo, y hasta más complicado.

Dudó si adelantarle todo lo que le esperaba, quizás lo asustaría más, pero ya que estaba tan abierto y reflexivo quizás sí era el momento justo.

- Conociéndote, te volverás un maniático protector de la seguridad y salud del embarazo de Kohaku, y luego por varios meses no podrás dormir bien, ni dedicarte a tu ciencia y tus inventos, así como tendrás que posponer tu misión y tus ambiciones. Sentirás que el mundo se detiene y cae a pedazos si tu hijo se enferma o lastima, y te puedo asegurar que pelearás más de una vez con tu pareja, y aunque luego será más manejable, en cierta forma eso se mantendrá por el resto de sus vidas. –A este punto, la cara de Senku expresaba puro horror y hasta comenzaba a sudar– Sin embargo, te puedo asegurar que no habrá nada en la vida como la emoción de tener en brazos a tu bebé por primera vez, sentir su diminuta mano agarrando tus dedos o tocando tu cara –los ojos de Kokuyo se llenaron de lágrimas al recordar con una sonrisa como si lo estuviese reviviendo–, ver las primeras sonrisas, oír sus primeras palabras, verlo caminar torpemente y crecer demasiado rápido…sentirte orgulloso de cada paso que dé en la vida. Créeme que todo eso valdrá la pena, y te llenará la vida de formas insospechables. Y aunque ahora no lo pienses, podrás manejar todo eso, lo bueno y lo malo, y no estarás solo.

Quizás era por ver al duro hombre enternecerse y emocionarse tanto, pero Senku se dejó llevar por cada palabra y las imágenes que le llegaban, y pudo sentir un calorcito en su corazón que antes no se permitía ante la idea de ser padre.

- Y estoy completamente en desacuerdo con que no tienes madera de padre. Nadie la tiene al principio, es cuestión de aprender sobre la marcha, pero desde que llegaste aquí, te dedicaste a enseñarnos toda clase de cosas que mejoró nuestras vidas, sé cuánto te preocupas por todos aunque no lo quieras admitir y pongas excusas de que es por la ciencia. Y si eso haces con nosotros, puedo imaginarte lo que darías por las dos personas que más amarás en tu vida. Senku… – acercó una mano al hombro de Senku, quién se estremeció un poco al no saber qué esperar– Pese a todas nuestras diferencias y que a veces me sacas de quicio…no podría pensar que haya otro hombre mejor para mi hija, ni uno más digno de respeto y admiración. Con gusto te recibiría como parte de la familia si algún día te decides a ir a compartir tu vida con Kohaku, y que sepas que todos te ayudaremos y acompañaremos si además se deciden en tener hijos.

Senku no le pudo responder en ese momento, pero entrecerró sus ojos con calidez y le sonrió con seguridad, agradeciendo las inesperadas palabras de Kokuyo. Ahora tenía mucho más para pensar, pero con todo el abanico de posibilidades de sus miedos y esperanzas.

Por la tarde, Kohaku estaba entrenando sola como una desquiciada, pensaba que exigirse hasta el agotamiento al menos iba a sacarle de la mente por un momento el dilema que tenía con su novio...o ex-novio, ya ni sabía. Ya le dolían las piernas de tanto pegar patadas a un árbol, y tenía unos cuántos raspones y moretones, así que, aunque no quería, tuvo que detenerse, o sino no podría seguir entrenando más tarde. Comenzó a volver a su choza, perdida en sus oscuros y tristes pensamientos que le pesaban como una roca, y su mirada ausente no alcanzó a ver una depresión en el terreno, como preludio de una pendiente. Se dobló el pie al pisar justo esa tierra blanda, y se cayó de costado. Esta vez no estaba Senku para protegerla de la caída por su estúpida distracción, y aunque apoyó las manos en el piso, la tierra estaba tan blanda que no pudo agarrarse y cayó rodando hasta la base de la pendiente.

Adolorida, pero registrando que no tenía dolores punzantes, se levantó, pero sólo para caer nuevamente al gritar de dolor cuando quiso apoyar su pie derecho. No podía pararse, le dolía tanto que le cayeron lágrimas de los ojos, y a eso se sumó una sensación de desesperación por no poder pedir ayuda a nadie. Para colmo, la imagen de Senku le vino a la cabeza, y ahora se sentía incluso peor porque lo necesitaba. No podía mentirse a sí misma, esos días fueron un tormento, no quería estar sin él…pero…dioses, era tan difícil su elección. A su dolor de pie se le sumó el de su corazón, que la ahogaba incluso más que el otro, y se descargó llorando a mares, impotente, mientras no le quedaba otra que esperar a que alguien se preguntara por ella y decidiera buscarla, porque en ese momento todos los dolores de su cuerpo y de su corazón la ahogaban tanto que no se sentía capaz de salir de ahí por su cuenta. Quizás si esperaba unas horas al menos recuperaría las fuerzas para intentarlo, después de todo ella era muy ágil y fuerte.

Saliendo del laboratorio, Senku vio a Kokuyo, Ruri, Kinro, Ginro y Chrome, y todos tenían cara de preocupación, se dio cuenta enseguida que algo andaba mal. Se acercó a preguntarles.

- Kohaku no volvió de su entrenamiento, y no la encontramos en los lugares que suele estar/

- ¿Qué…? –la preocupación lo invadió también a él, sobre todo porque sabía que ella ya no se estaba ocultando– ¿A dónde la vieron por última vez?

Kinro señaló donde solía entrenar. Senku sin decir palabra corrió hacia ese lado, seguido de los demás. Encontraron el árbol, y se dieron cuenta que era ese porque parecía vapuleado a í se separaron para rodear la zona, en especial el posible camino de vuelta, quizás la había atacado un animal muy fuerte. Desesperado porque comenzaba a anochecer y no podría ver con claridad, corrió hasta que casi se cae por la pendiente, y su instinto le decía que siguiera por ahí. Pegó el grito a sus compañeros para que supieran su localización, si llegaban a escucharlo. Y ahí lo escuchó:

- ¿Senku?...¡SENKU!

Kohaku. Esa era sin duda alguna su voz, y sonaba angustiada. Bajó con cuidado la pendiente, agarrándose de piedras y ramas como podía, hasta que la vio tirada en el piso.

- ¡Kohaku! ¿Estás bien? ¿Por qué estás tirada aquí?

- Senku –Sin pensarlo dos veces lo abrazó con todas sus fuerzas, ahora llorando, pero de alivio. De todas las personas que podían encontrarla…era él. Siempre él. Lo miró a la cara, sólo para retroceder asustada antes un moretón morado que incluso le cerraba un poco el ojo – ¡¿Qué te pasó en la cara?!

- Tu padre –ella lo miró horrorizada– Te vio triste y asumió correctamente que yo era el causante, así que cumplió su promesa de golpearme si te lastimaba–P ese a los nervios, sonrió un poco.

- Oh… lo lamento.

- No, no tienes nada que lamentar. Y tuvimos una chara muy…interesante. Pero ahora no hablemos de eso, tengo que rescatarte. Parece que no puedes ponerte de pie.

- No, me duele mucho el tobillo. No puedo apoyarlo, y tenía muy cansadas las piernas como para subir esa pendiente yo sola. Pensé que se me iba a pasar, pero las siento muy pesadas, me exigí demasiado.

- Ya veo –su cara de concentración indicaba que estaba pensando un plan. – Bien, ya sé cómo sacarte de aquí. Menos mal que siempre llevo conmigo una cuerda larga. Subiré de nuevo, haré un nudo y te la arrojaré para que puedas colocártela alrededor de la cintura y así sacarte de aquí. Lo lamento, pero no tengo la fuerza ni la agilidad para subirte en brazos hasta arriba, y si me resbalara y te cayeras te lastimaría peor. Y no ayudaría tampoco si yo me lastimo.

- De acuerdo, gracias Senku.

Con esfuerzo volvió a subir la pendiente bastante empinada, y cuando estaba por treparse unas manos tiraron de él para ayudarlo. Chrome ya había llegado, y a unos pasos venían corriendo los demás. No hizo falta lo de la cuerda, porque Kinro se ofreció a cargar a Kohaku en su espalda, mientras Kokuyo los respaldaba por atrás y Ginro por delante, cuidando de resbalones o tropiezos. Finalmente la subieron, y un suspiro de alivio los recorrió a todos.

- ¡Hija! Estás bien, me alegro tanto…no tenías idea lo mucho que nos preocupaste.

- Lo lamento mucho…estaba cansada y distraída, y me caí al resbalar. ¿Pueden cargarme hasta mi choza?

- Por supuesto hija.

- Yo iré por unas hierbas que tengo, puedo hacer una pasta para ayudar con la inflamación y el dolor –Chrome sugirió, y se fue corriendo cuando Senku le asintió.

Cuando llegaron, la apoyaron en el colchón, y el científico sin dudarlo había tomado una decisión.

- Yo me quedaré con ella a cuidarla, pueden irse tranquilos. Gracias por la ayuda, no vendría mal si conseguimos hielo o algo muy frío para apoyar en su pie.

Todos sonrieron silenciosamente, y Kokuyo volvió a palmear su hombro con una cálida sonrisa, que Senku le devolvió. La única que estaba un poco sorprendida, e incómoda con esa decisión, era Kohaku. Pero esperó a que se fueran todos para hablar.

- Senku…no tienes porqué quedarte aquí, lo entiendo si es difícil. Después de las cosas que te dije….

- No, me quedaré contigo. Así como tú me cuidaste a mí la otra vez, quiero hacerlo por ti ahora. No me importa si me odias en este momento, o si te cuesta verme la cara. Si así lo quieres, sólo me quedaré en silencio, para chequear como estás, aliviarte el dolor y estar para lo que necesites. Pero no me iré de tu lado, no te dejaré sola y lastimada.

- No…no te odio Senku. Si te soy sincera, me alegro que estés conmigo, pese a todo, gracias –estiró una mano para acariciarle el brazo.

El joven le sonrió aliviado, y se inclinó para besarla, pero ella le corrió la cara.

- Perdóname pero…no sé si puedo con corresponderte ahora. Te sigo amando como siempre, Senku…pero también pienso que sólo nos traería dolor continuar esto, si no va hacia ningún lado. – La cara de desilusión de Senku y la tristeza en sus ojos fue demasiado para ella, tanto que tuvo que correr la mirada.

- Está bien, lo entiendo. Quiero que sepas que estuve pensando mucho estos días, y hoy hablé con tu padre. Y con eso me refiero a que ya sabe todo lo que pasa entre nosotros.

- … ¿Todo? –Kohaku abrió mucho los ojos. ¿Todo…todo?

- Sí, todo. Que nos amamos, que intimamos –la vio taparse la boca con las manos, sonrojada– y muchas cosas más. Como ves, estoy aquí y vivo, y no tenemos ya nada que temer de su parte, fue más que comprensivo, dadas las circunstancias.

- Bien, es un alivio. Uno grande, tenía miedo por ti.

- Y me dijo muchas cosas que me hicieron reflexionar, tienes un viejo muy sabio, te felicito. Y quiero decirte lo que estuve pensando, con respecto a lo que pasó la última noche que nos vimos. No es una presión para que tomes una decisión, sólo…quiero decirte lo que me pasa con eso. ¿De acuerdo?

- Sí, claro.

- Leona…sabes que estamos en una situación difícil, o por lo menos lo estoy yo, que me propongo restablecer la civilización y despetrificar a toda la humanidad. Tú y los demás me acompañan en mi misión, y les agradezco mucho, porque perfectamente podrían seguir con sus vidas normalmente, al menos la gente de la aldea, y dejarnos eso a los del mundo moderno, ya que es nuestro interés. También…sabes que Byakuya era mi padre, pero no mi padre biológico. Eso no me importa ni un milímetro, él fue el único padre para mí, y quién sabe si mi verdadero padre de sangre me hubiera apoyado en mi interés por la ciencia tanto como él. A lo que voy es que, si algún día tuviera un hijo, uno con mi sangre…quiero estar para él. –Vio cómo los ojos de Kohaku comenzaban a humedecerse, y la vista de él también estaba un poco nublada. Maldición. ¿de dónde surgía tanta sensibilidad últimamente? – No quisiera que tengamos un hijo, sólo para después abandonarlo o dejarlo sin padre si algo se complica. Y tampoco quiero renunciar a la civilización, que cuenta conmigo, y necesito que entiendas que esa es mi prioridad. Hablé con tu padre, con nuestros amigos, y lo pensé mucho, pero sigo sin encontrarle la vuelta –Le tomó la mano, que ella no rechazó esta vez.

- Senku…yo…

- No, escucha. Así como pensé que nunca me enamoraría, y menos en circunstancias como estas, también te dije en su momento que iba a hacer lo posible por comprender mis sentimientos para corresponderte si fuera el caso, ahora es lo mismo. No puedo prometerte que todo estará bien, y que sí quiero tener hijos, porque no sé lo que me deparará la vida…y la tuya si sigues a mi lado, todos correremos mucho peligro con lo que se viene. Sé que te amo, nunca antes me sentí así en la vida, y estoy diez billones por ciento seguro que no lo volveré a hacer si no eres tú. Estos días que pasaron, que creí haberte perdido…fueron imposibles. No pude siquiera concentrarme en mis tareas, en mis planes, no tenía la voluntad de hacer nada, aunque me esforzaba por continuar y no lo hiciera notar tanto. Es ilógico, pero creo que hasta había perdido mi motivación. La ciencia es muy importante para mí, y mi objetivo de restablecer la civilización seguirá adelante, aunque no sé de dónde encontraré la fuerza, pero lo haré, si no me queda otra opción que seguir adelante…sin ti –Sus ojos le ardieron al decir eso, y una sola lágrima se deslizó por su mejilla, aunque no la limpió– Pero también me di cuenta que eres tanto o más importante que la ciencia, fuiste el único ser en el universo que le hizo competencia por mi interés y pasión. No quiero vivir sin ti. Ya seas sólo mi amiga, o la compañera de mi vida.

Ahora Kohaku fue la que soltó un sollozo. Ya le estaba siendo difícil controlarse con todo lo que escuchaba. ¿Dónde había quedado el Senku emocionalmente torpe y arisco ante las "cursilerías" románticas?

- Yo tampoco…quiero vivir sin ti. No fui yo misma estos días. Te amo, y te necesito…pero…no creo que pueda vivir sólo con el presente, sabiendo lo que tengo que renunciar para seguir contigo. Y si es posible que te ame aún más, va a ser un agujero en mi corazón saber que no podemos ir más allá y tener una familia contigo, porque sé que lo voy a querer en algún momento.

- Espera, o no voy a poder terminar –Otra lágrima se le escapó, no podía negar la realidad en las palabras de Kohaku, porque después de la plática con Kokuyo comenzó a pensar él mismo en esas cosas– Quiero que entiendas lo que me atormenta esto, y lo que te dije antes, de estar ahí para mi hijo, si es que sobrevivimos y no pasa algún desastre en el medio. Después de hablar con tu padre, me puso las cosas en perspectiva, quién diría que tu viejo es tan sabio, porque me hizo pensar e imaginar muchas cosas. Si es por fantasear con mi deseo egoísta, y si algún día te amaré tanto que no me alcance conque seamos nosotros dos solamente, resultó bastante emocionante la idea de imaginarnos criando un hijo, Kokuyo me hizo visualizar unas imágenes bastante claras al respecto. Cuidarte mientras tu panza se convierte en una pelota, y soportar tus quejas que no puedes entrenar ni pelear, y tú las mías de que no tengo tiempo para trabajar en mis proyectos. Aunque no sé si pude imaginar del todo la sensación de tener al bebé en brazos por primera vez, o cuando sonriera o dijera sus primeras palabras…pero lo poco que lo hice me llenó el corazón tanto como cuando pienso en lo que significas para mí. Y cuidarlo juntos, y criar a un niño que se parezca a ti y a mí, enseñarle la ciencia, mirar las estrellas, que empiece a entrenar contigo...un leoncito en toda regla. Pero quiero estar para eso, esa es mi única condición, y lamentablemente es algo que no podemos predecir. No quiero dejarlos solos, o en el peor de los casos que quede huérfano… al menos cuenta con toda tu familia, a diferencia de mí. –Respiró hondo, y continuó– Antes no pensaba así, cuando me lo preguntaste, no me producía ni una pizca de emoción todo esto, sólo lo había pensado racionalmente, y se prendieron todas las luces de alarma en mi cabeza de que era una mala idea, y no vi la parte buena. Aunque no sé si ahora estoy mejor, porque podría decirte después de todo este monólogo, que sí me agradaría la idea de tener hijos contigo a futuro. Pero tampoco puedo dejar de pensar en lo otro, en que no puedo abandonar a todas esas personas petrificadas, ni evitar los riesgos que conlleva. Y necesito, de verdad, que te pongas en mi lugar y lo entiendas... Pero al menos quería que sepas todo lo que siento, antes de tomar la decisión de si quieres seguir o no conmigo. Y que ya no pienses que me es indiferente, o que no me interesa o me niego rotundamente a la posibilidad, más bien lo contrario.

- Oh…Senku, eso fue muy hermoso –Le apretó la mano– Te entiendo, y ya no sé qué decir, me dejaste sin palabras.

- Nada, no digas nada. Te dije que no era para que tomes una decisión ahora. Así que te propongo que lo dejemos estar un tiempo, no volvamos a hablar de esto, no hasta que te cures al menos. Vayamos de a poco, como cuando empezamos a estar juntos. Y cuando estemos más tranquilos, hablaremos nuevamente. Mientras tanto, no te besaré ni te tocaré, me será ridículamente difícil, pero no lo haré…al menos no si no es por tu iniciativa. ¿Te parece bien?

- Sí…creo que será lo mejor. Gracias, de verdad.

- Lo que sea por ti, leona.

Buenaaas! ¿Sobrevivieron hasta acá? ¡Los felicito! jajaja. Uuuuf, no sé si se me fue la mano, y quise abrirle el corazoncito "duro" a Senku pero dentro de lo que me pareció que podía ser su personaje, ya pasó bastante agua debajo del puente como para que siga sin admitir sus sentimientos, y ahora tenía que jugársela a todo o nada!. Miren que los quiero eh, que me pasé medio cumpleaños escribiendo algo tan tristón y emocionante para actualizar hoy, ahora que no está el manga jeje. En fin, veremos cómo lo llevarán ahora. Me gustaría saber lo que les pareció, ya que fue bastante complejo y distinto!...hasta el próximo!