Capítulo 16
Los preparativos de la boda tenían a todo el valle ocupado, no era para menos dos de sus héroes iban a contraer matrimonio. Tigresa, por consejo de Kun, envió una carta al sur explicando que se iba a casar en el valle y que después realizarían una ceremonia en su palacio con los invitados que correspondían.
Los demás se habían dividido en grupos para ir alistado los distintos preparativos, Víbora junto a Grulla se encargaban de la ceremonia y la vestimenta de los novios, mientras que Zhao, Mantis y Mono de la fiesta posterior, Kun y Shifu supervisaban todo, aun se estaban haciendo la idea de aquella unión algo precipitada y señor Ping junto a Li Shan y Suyin se encargaban de la comida.
Tigresa y Víbora se encontraban en la habitación de esta última junto a una coneja modista que estaba dándole los últimos toques al vestido de la felina, aquel iba a ser el trabajo de su vida, después de todo el Guerrero Dragón no se casa todos los días y menos con la exmaestra Tigresa y ahora Lady del Sur, aquel debía ser un vestido de ensueño, que la llevara la cima de su carrera.
- Estaba pensando que podríamos poner algunos adornos en forma de flor de durazno, como las del árbol de la sabiduría celestial. – Opino la reptil mirando el boceto de la coneja.
- Usare hilo de oro en algunas partes, le darán un toque espectacular. – Agrego la modista bastante emocionada.
Tigresa las miraba desde la cama, ambas se veía muy entusiasmadas con todo, ella por el contrario tenía su mente ocupada con miles de cosas, todo había sido demasiado rápido, amaba a Po, al fin lo podría decir en voz alta, pero ahora tendría aún más responsabilidades que solo ser una Lady. Casarse significaba más cosas que solo tener un compañero en su vida, esa era de hecho la parte buena, la mala y la que de verdad le intranquilizaba el estómago era… La maternidad.
- Tigresa ¿Estás aquí? – Llamo su atención su amiga al verla tan ida con sus pensamientos.
- Lo siento. Solo pensaba. – Se disculpo, miro a su alrededor y se dio cuenta que la modista ya se había marchado y se puso de pie dispuesta a volver a su habitación, había recibido el día de ayer una carta de Sying sobre unos presupuesto y cualquier cosa seria buena para despejar su mente de… Aquel tema.
- ¿Están nerviosa? – La detuvo su amiga. – Bueno te entiendo, ambos ya habían estado a punto de casarse con otros y algo salía mal, pero algo me dice que fue el destino. – Intento animarla la reptil.
- ¿Destino? Algo me dice que el Destino tiene cosas más importantes que emparejara los demás. – Después de todo es quien elige a los guerreros capaces de salvar el mundo, como Po.
- Oh, vamos. Desde hace tiempo que todos estábamos esperando que ustedes dos se aceptaran sus sentimientos. Bueno más bien a que tú los aceptaras y Po se sintiera lo suficientemente suicidad para confesarse.
- ¿Lo habían notado? – Ni siquiera ella lo había notado desde aquel viaje.
- Obvio, Po no era nada sutil, siempre jugaba con su muñeca de Tigresa y un día Mantis lo atrapo jugando a que tu figura se besara con la de él. – Conto muy divertida Víbora.
- Por eso hizo los que haceres de mantis por un mes. – Razono en voz alta la felina.
- Y luego estas tu. – Siguió la reptil.
- Por favor no me digas que desde ese abrazo en Gongmen. – Los habían molestado por semanas después de eso, y si no fuera porque colgó a Mono y a Mantis de cabeza por un día entero y los amenazó con usarlo como saco para golpear no hubieran parado.
- Eso más bien me hizo ponerte verdadera atención. – Explico la reptil mientras se enroscaba alrededor del brazo de la felina para quedar a su altura. – Y antes que no pienses tampoco fue lo de Song o Lu-Shi. Fue más bien tu forma de verlo. – La felina le dio una mirada confundida. – Siempre lo mirabas unos segundos más de lo usual, y lo cuidas más que a nadie. No odiabas a esas chicas por mostrar un interés por Po, las odiabas por que tu instinto te decía que no eran de verdad sinceras. Tienes un gran instinto, Tigresa. Siempre cuidas de quienes amas, sobre todo a Po.
Víbora soltó el brazo de su amiga y se dirigió a un cajón en su habitación con desinterés. Tigresa al ver la conversación terminaba abrió la puerta dispuesta a irse.
- Ese instinto te volverá una gran madre. – Agrego la reptil y sonrió de medio lado al ver el pequeño estremecimiento de su amiga.
Era obvio que aquello era lo que estresaba a la felina. Era muy segura de sí y si acepto una boda tan rápida y dijo enfrente de Shifu, Kun y todos los demás que amaba Po, lo único que la podría perturbar era la maternidad.
- Y créeme que eso lo heredaste de mí. – Dijo Suyin que había ido por su nieta para hablar de la comida. - ¿Tienes miedo a la maternidad? – Le pregunto directamente a Tigresa.
- Es solo que no es un concepto que me sienta cómoda, ni muy familiarizada. – Admitió.
- Tranquila tener cierto miedo a la maternidad y todo lo que con lleva es lo mas natural. – Dijo en tono tranquilizador la anciana. – Porque deberías temerle. – Agregó con tono alarmista y tomando a sus nieta de los brazos. – No solo viene los cambios físicos como el que tu abdomen crecerá incontrolablemente, tendrás antojos de comer las cosas más insólitas del mundo y ni hablar del cansancio continuó y junto al dolor de pies. Además, están esos cambios de humor, que ni tu entenderás porque lloras y ríes al mismo tiempo.
- Además esta el dar a luz. – Siguió Víbora. – Tuve una amiga oveja que era madre y me dijo que el dolor era casi indescriptible, como sacar algo del tamaño de una sandia por un agujero del tamaño de un limón.
- Y esa es la parte fácil, porque cuando nacen lloran y lloran; además de tener que cambiarles los pañales y el amamantamiento que no te dejaran despegarte de ellos por mucho tiempo. Tu único tiempo libre será cuando vayas al baño.
- Tu dijiste que yo era un bebe tranquilo. – Interrumpió Tigresa, aquella conversación era lo último que quería escuchar, esperaba que solo estuvieran burlándose de ella.
- Tu eras una anomalía, querida. – Respondió la anciana. – Un bebe uno en un millón, tu madre lloraba todo el día y nunca entendía como ensuciaba tantos pañales.
- Recuerdo también que mi madre siempre decía que entre mas grande un hijo más grande los problemas cuando yo o una de mis hermanas nos metíamos en problemas.
- Muy cierto, querida. No creerás en todos los problemas que se metía Lixue a medida que crecía…
Tigresa se fue del lugar. Aquella "charla" le tenia los pelos de punta.
Camino sin rumbo especifico por el palacio hasta llegar al salón de los héroes. Miro todo a su alrededor, conocía cada pieza, cada arma y cada pintura al detalle, cuantas horas de su vida usada en limpiar cada artefacto. Miro cada pieza e intento grabarla por siempre en su mente. Cuando llego a aquel dragón de oro en la fuente que antes contenía el rollo del dragón entre sus fauces que solo el guerrero elegido por el universo podría abrir y develar sus secretos… Aquel rollo que había comenzado tantas cosas en su vida.
- Hola, Ti. – La saludo alegremente Po sacándola de sus pensamientos. – Te había estado buscando. Quería preguntarte que sabor de pastel te parecía mejor, sabor nuez dulce o acaramelada. – Seguido de eso el panda comenzó a decir todos los pro y contra de cada sabor.
- ¿Cuál te gusta más? – Le pregunto interrumpiéndolo. Sin mover la vista de aquel dragón.
- Nuez dulce, no es tan empalagosa, ni se te queda pegado en el paladar. – Contesto el panda rápidamente sin prestar mucha atención.
- Entonces nuez dulce.
- Perfecto… ¿Pero prefieres que las decoraciones sean de un rojo granate o escarlata? – Pregunto mientras que sacaba un rollo y anotaba lo del pastel.
- Escarlata, la palabra granate no me trae buenos recuerdos. – Respondió. – Y te sugiero no más preguntas por hoy, panda. – Le aconsejo con un tono ligeramente amenazante.
- ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas con Víbora viendo lo de tu vestido. – Tigresa le dio una mirada amenazadora. – Lo siento… No me mates. – Le pidió protegiéndose la cara con sus brazos.
- ¿Eres consciente que aquí comenzaron muchas cosas? – Le pregunto la felina. – De no ser por ese rollo tal vez jamás hubiéramos cruzado palabra.
Po miro por primera vez hacia arriba, a aquel dragón que antes custodiaba aquel pequeño y vacío rollo había marcado un antes y un después en su vida, sin él y la decisión del maestro Oogway seguiría siendo un cocinero de fideos, soñando con aprender Kung Fu y suspirando en la soledad de su habitación por su maestra favorita.
Se acerco colocando al lado de Tigresa y entrelazo su pata con la de ella. Se iban a casar y con solo tomar su pata su corazón palpitaba a mil por hora.
- Escuche hablar a Víbora con Suyin sobre tener hijos, ¿por eso escapaste? – El silencio junto al movimiento nervioso de la cola de su prometida lo confirmaron. – ¿Recuerda que te dije cuando íbamos de camino al sur que si teníamos hijos yo los iba a cuidar? – Tigresa asintió sin mover la vista. – Sabes que no te mentiría, y menos ahora que tu eres una Lady llena de responsabilidades, de los niños me encargare yo, no te preocupes.
- Pero tú no los darás a luz. – Respondió la felina mirando al panda… a su panda.
- Si pudiera lo haría. – Respondió divertido. – Tranquila, no tenemos que ser padres así, podemos simplemente adoptar un pequeño.
- El problema es que si me gustaría tener un bebe que sea mitad tú y mitad yo. – Dijo un poco apenada.
- Entonces esperaremos a que estés lista, sin presiones. – Contesto lleno de ilusión. No podía describir la sensación tan cálida que le dio aquellas palabras.
Tigresa le dio un ligero apretón a la pata de Po para que la mirara, cuando lo hizo lo beso. Fue un beso largo y placentero que hizo que el pobre corazón del panda casi se saliera de su pecho. Era la primera vez que ella tomaba la iniciativa de esa manera.
- Sera mejor ir con los demás, hay muchas cosas que alistar y decidir. – Dijo al separarse ligeramente sus labios de los de él y comenzó a caminar hacia el interior del palacio.
Po asintió sin terminar de salir de la sensación de aquel beso y la siguió un poco más atrás.
Al día siguiente, Po fue junto con Zhao a comprar algunas cosas para la ceremonia, Víbora y Grulla habían insistido en que ello se encargarían de hacer la decoración a mano como debía ser, así que entre antes comprar el material mejor.
- Te ves más feliz que, de costumbre, Po. – Dijo Zhao mientras subían las infinitas escaleras al palacio.
- Es que jamás pensé que esto se haría realidad. – Admitió el panda. Jamás pensó que Tigresa se iba a enamorar de él y mucho menos de que aceptara ser su esposa… Su esposa… Que bien se sentían aquellas palabras en su cabeza.
- Eres un panda muy valiente, no por nada eres el Guerrero Dragon. – Lo alago el tigre.
- Ya he aprendido a dominar el carácter de Tigresa. – Contesto muy seguro Po. – Cuando se enoja y muestras los colmillos mientras habla es el momento de correr. – Dijo con un tono de sapiencia, como si llegar a aquella conclusión de verdad demostraba gran conocimiento del carácter de la felina.
- No lo digo solo por mi prima, alias la Lady de Hierro… Sino por el maestro reconocido de artes marciales más el militar retirado que afila todas las noches su dao que serán tus suegros. – Explico en tono burlesco el felino.
Po se detuvo en su lugar… No había pensado en eso. Si algo pasaba que podía en duda la seguridad de su futura esposa el sería el responsable y ellos no dudarían en castigarlo de las formas más horribles imaginables.
- E… ellos Sa… saben que la amo y jamás le haría ningún daño. – Dijo con la voz entrecortada el panda con una seguridad muy falsa. - ¿Acaso te dijeron algo? – Pregunto dejando la caja a un lado y agarrando al tigre desesperado.
- Mmm… Bueno ahora que lo mencionas… - Aunque a Zhao le agradaba mucho el panda, no se pudo aguantar las ganas de hacerle una pequeña broma. – No. No me han dicho nada. – admitió y estallo en risas.
Po lo soltó con un puchero y de mala gana volvió a tomar la caja mientras seguía subiendo.
- Aunque algo me dice que no tardaran mucho en tener una pequeña charla contigo. Ambos ven a Tigresa como su hija, si siempre dicen que no hay nada peor en este mundo que un padre celoso con su hija, no me quiero imaginar que son dos padres celosos que han entrenado toda su vida para el combate. – Le dijo Zhao ya con un tono más serio. – Tu solo asiente a todo lo que te digan y no aparentes no temer por tu vida, sino serán cada vez más terroríficos. – Le aconsejo ya llegando a la altura del panda.
- ¿Tu como sabes eso? ¿Acaso las cosas con Ting salieron bien? – Pregunto en tono burlesco Po.
- Pues… Las cosas no han avanzado mucho, a decir verdad. – admitió algo apenado y sonrojado el tigre, el hermano de la chica había llegado del ejército y el tipo no le dejaba acercarse mucho a ella y como sus bíceps eran del tamaño del cuello del tigre prefirió al menos por un tiempo tomar distancia. – Pero eso me lo dijo mi abuelo una vez. Creo que el padre de mi abuela también era bastante sobreprotector, y más con ella que era la menor.
La charla después de aquello fue más amena para Po, dejaron de hablar de sus amados próximos suegros y hablaban de lo genial que sería vivir en el sur y de lo bien que comería en el palacio, además de prometer que haría por lo menos una vez a la semana aquellos deliciosos fideos.
Aunque ya en el palacio de Jade no se podía quitar la sensación de que lo observaban. No había visto a kun, ni a Shifu desde el día que anuncio su compromiso con Tigresa, cosa que antes no tenía sin cuidado, pero ahora sentía que estaban planeando su tortura y posterior asesinato.
Ya de noche daba vueltas en su cama sin conciliar el sueño. Se levanto ya más aburrido que cansado, debía relajarse un poco. Salió de su habitación en silencio, Tigresa dormía en su antigua habitación, o sea, la que estaba en frente de la suya, necesitaba hablar con alguien para calmarse y que mejor que con la felina que siempre le daba grandes consejos. Camino de puntitas y cuando estuvo a punto de tocar la puerta de al felina una pata toco su hombro. Dejándolo paralizado aun con su pata a punto de tocar aquella puerta.
- No crees que es muy tarde para una visita, panda. – Era Kun. Su voz sonaba peligrosa.
- Es que no podía dormir y quería hablar con alguien. – Explico Po mientras que en su mente rezaba por su integridad.
- Con que tienes insomnio, que coincidencia yo igual. – Dijo con un tono muy falsamente alegre el felino. - ¿Qué te parece si vamos a charlar un poco los tres a la cocina? – Ofreció con falsa simpatía mientras que arrastraba a Po fuera de la zona de las barracas.
- ¿Los tres? – Pregunto con temor el panda.
- Si… Veras el maestro Shifu también ha sufrido de insomnio esta bella noche. Creo que no sería mala idea de que hablemos los tres como dentro de unos días todos seremos familia, sería bueno tener una… Agradable charla.
Po se quedó en silencio, aquello era su condena, ni todo el poder el Chi lo iba a salvar de esta, lo iban a torturar, luego harían caldo de fideos con panda y se lo darían de comer a todos. Solo esperaba que no usaran rábanos en la sopa, sería demasiado irónico.
En la cocina lo esperaba Shifu, tomando lentamente una taza de té, al parecer lo estaban esperando.
- Toma asiento, panda. – Lo invito con un tono que gritaba peligro. Así que Po no tuvo mas que hacer lo que indicaba. – Tenemos que hablar sobre Tigresa.
- Yo la amo de verdad, jamás le haría ningún daño. – Escupió sin pensarlo. Solo quería vivir para poderse casarte con la felina.
- Sabemos que la amas, panda. -Respondió sin inmutarse el panda rojo. – Lo que queremos es darte ciertas… Normas para que tengas un lindo y largo matrimonio.
- Lo primero es que tienes mas que prohibido tener concubinas, apenas lleguemos al sur las vas a sacar. – Ordeno con voz sombría Kun mientras que sacaba su espada y la afilaba mirando fijamente a Po.
- No hay problema. – Respondió rápidamente Po. – Maestro… ¿Qué son las concubinas? – Le pregunto susurrando.
- Solo hazlo. – Le respondió un poco molesto. – Mira, panda lo dejaremos lo mas sencillo posible. – Prosiguió el viejo maestro. – Comete un solo error, lastima en lo mas mínimo a Tigresa de cualquier forma y desearas haberte quedado en el mundo de los espíritus, ya que, ni siquiera el mismísimo Oogway te podría salvar.
- Y ni siquiera intentes huir, conozco el suficiente numero de personas que podrían encontrarte sin importar lo lejos que vayas. – Siguió Kun apuntando su espada hacia Po de forma amenazante.
El joven guerrero solo asentía frenéticamente. El de verdad amaba a la felina.
- ¿Qué diablos hacen aquí ustedes tres? – Pregunto un poco molesta Suyin que llegaba a la cocina en una bata.
- Solo hablábamos un poco con nuestro futuro "yerno", ¿No Po? – Explico Kun con falsa simpatía mientras guardaba su espada.
- Soy la segunda mas vieja en esta habitación, querido. No creas que soy tonta. – Respondió la anciana mientras se preparaba un té. - ¿Alguno quiere? – Solo Po levanto la mano aun algo tieso. – No te preocupes muchacho solo son celos tontos de machos viejos que posiblemente tuvieron una juventud un poco loca y ven sus debilidades en los otros. – Le dijo mientras le servía la taza y apretaba levemente la mejilla. – Cuando acabes me podrías acompañar a buscar unas cobijas extras, aquí arriba hace mucho frio.
- Claro. – Respondió sin pensárselo dos veces Po. La verdad ni idea de donde estaban, pero era un perfecta excusa para irse.
- Aun no terminamos de hablar. – Dijo Shifu serio.
- Mira trata a mi nieta como lo has hecho hasta ahora y todo estará bien. Después de todo por algo se enamoró de ti. O… ellos te harán "Daño" – Dijo la anciana al panda poniendo comillas con sus dedos en la palabra daño. – Listo conversación resumida. ¿Nos vamos, querido nieto?
- Claro, abue… ¿Le puedo decir así? – Pregunto Po mientras se ponía de pie feliz por la llegada de la anciana felina.
- Claro, como quiera. – Respondió feliz, tomo el brazo del joven que le ayudaba a levantarse – Además, ¿Ustedes no tiene que decidir quién va a entregar a Tigresa? – Agrego cuando cruzo el umbral.
- Obvio, que seré yo. – Dijeron al unísono llenos de seguridad ambos machos.
Segundos después comenzaron a intercambiar mirada frías uno al otro, olvidando la mini alianza de momentos antes contra el panda. Habían pasado por alto que aquel detalle gigantesco.
Después de tomar una distancio segura de la cocina Po rompió el silencio.
- Creo que no les agrado. – Comento mientras se cascaba la nuca nervioso.
- Querido, claro que les agradas y mucho, sino no te hubieran dejado tan fácil el casarse con la que para uno es su única hija y para el otro su sobrina e hija biológica del amor de su vida.
- Es que ellos…
- Cuando tengas una hija los entenderás completamente, ya verás que cuando algún joven le ponga los ojos encima o peor te pidan su mano serás igual que ese par. Aunque sepas que el joven sea bueno y que la ama.
Po sonrió, Suyin tenía razón algún día estaría en la misma posición y de igual manera haría todo lo necesario para resguardar la seguridad de su pequeña.
- Le debo confesar que no sé dónde guardan las cobijas. – Se a sincero cuando llegaban a la habitación de la anciana.
- Y yo debo confesar que no tenia frio. – Respondió divertida. – Vuelve a tu habitación y descansa, que mañana será otro gran día de preparativos.
El panda sonrió y se fue. Ya lo peor había pasado, ya habita tenido la conversación con sus "suegros" Ahora su único miedo próximo era la noche de bodas…
Los días cada vez avanzaban mas rápido, parecía que entre mas trabajaban mas trabajo había que hacer, en un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba en el día de su boda.
Po se había quedado la noche anterior donde el señor Ping, sus padres lo iban a ayudar a alistarse para la ceremonia que se realizaría a media tarde. Habían desayunado corriendo y apenas habían almorzado, ya que, aún faltaban un par de cosas y a su traje tuvieron que hacerles algunos ajustes ya que había estado comiendo por estrés.
La listo mirándose al espejo en ese traje rojo con un dragón bordado en la espalda, junto a él esta su padre ganso y a su padre panda llenos de orgullo, sus nervios se transformaban en ansias de unir su vida a la felina de una vez.
- ¿Dónde están los anillos, Po? – Le pregunto el señor Ping un poco preocupado, ya que no recordara que su hijo fuera a ninguna joyería, ni que Li Shan le entregara algo.
- Justo aquí. - Respondió Po mientras sacaba dos simples argollas de metal del bolsillo de su pantalón.
- Te vas a casar con una Lady, no crees que son un poco… simples. – Comento preocupado Li Shan al verlos.
- Tienen valor sentimental. – Respondió lleno de seguridad Po mientras miraba por la ventada el lugar donde se iba a realizar su boda, a los pies de las escaleras del palacio de jade.
Ya se veían muchos aldeanos sentados esperando el.
- ¡Po! – Lo llamo desde la planta baja Mono. - ¿Listo para tu muerte? – Le pregunto divertido el simio.
- No es graciosos, pero sí, estoy listo. – Contesto Po mientras bajaba.
- Vámonos de una vez, que si Tigresa llega y no estas date por muerto. – Le dijo su amigo.
Grulla y Víbora habían hecho un pequeño altar adornado con flores de un tono rosa pálido. La decoración era en su mayoría raja con detalles en dorado que el daban una aire romántico y elegante, además de ser los colores típicos de los clanes de los tigres, o eso les dijo Kun.
Po se quedo estoico en su posición, junto a Grulla que iba a oficial la ceremonia. Por un momento volvieron los miedos de que Tigresa no se presentara o de que algún villano les arruinara todo, aunque los chicos se habían encargado de encerrar a los mas molestos por al menos unos días.
Tras unos momentos llego Tigresa junto a Shifu y Kun. Po la miro asombrado mientras se su boca se abría levemente. Llevaba un vestido largo de un rojo con pequeñas flores bordadas de un dorado que no hacía más que darle un brillo especial con el simple hecho de estar de pie. Kun se separa de ellos dejando que Shifu llevara a la felina, después de todo le gustara o no era el padre legal, además de que después tendría que volver al sur… O al menos aquellos fueron los puntos que hicieron ganar al panda rojo en la discusión hace un par de noche.
Al caminar aquel brillo aumentaba dándole una sensación de no tratarse solo de una mortal, sino de que ante sus ojos aquella debía ser la diosa mas bellas de todas, o al menos así lo sentía Po.
- Cuídala bien, panda. – Le ordeno Shifu cuando la dejaba en el altar.
Po solo asintió aun maravillado por la belleza de la que en unos minutos más llamaría esposa mientras tomaba sus patas.
- Estamos reunidos aquí para unir en matrimonio la vida de este panda y esta tigre. – Comenzó Grulla. – Primero tus votos Po y pueden hacer el intercambio de los anillos al terminar.
- Yo Xiao Po Ping, me entrego a ti Tigresa Lady regente del Sur como tu esposo para amarte, respetarte y cuidarte el resto de mi vida sin condición. Te prometo que desde ahora en adelante jamás volverás a estar solo, porque yo siempre estaré a tu lado, aunque estés furiosa y todo en mi cuerpo me diga que huya. – agrego haciendo que algunos soltaran una pequeña risa. – Te amo hoy, mañana y siempre. – Sin mas puso aquel sencillo anillo en el dedo anular de la felina, que al reconocerlo le dio una sonrisa tierna. Aquellos eran los anillos que le había regalo la anciana para hacerse pasar por una pareja casada.
- Ahora tu Tigresa.
- Yo Tigresa Lady regente del sur, me entrego a ti Xiao Po Ping como tu esposa para amarte, respetarte y cuidarte el resto de mi vida sin condición. Te prometo que desde ahora en adelante jamás volverás a estar solo, porque yo estaré a tu lado, y no te preocupes no podrás huir de mí jamás. – Contesto sacándole una sonrisa al panda y unas risas a los presentes. – te amo hoy, mañana y siempre. – Y le coloco el anillo a Po sellando sus vidas para la eternidad.
- Los declaro marido y mujer. – Proclamo Grulla. – Po puedes besar a la novia.
Po entrelazo sus brazos a la cintura de su ahora esposa y cuando estuvo a punto de darle el beso más largo de la vida como deseaba vio a Shifu y a Kun a las espaldas de la felina dándole una mirada de muerte, por lo que tuvo que conformarse con un bello, pero breve beso.
La fiesta posterior era la más grande que había tenido el valle. Todos comían, bebían y le daban sus bendiciones a la pareja.
Lejos de ellos en la cocina el señor Ping estaba esta junto a Suyin reían de forma un poco maquiavélica mientras revolvían dos pequeñas cacerolas con líquidos extraños y burbujeantes.
- ¿Están seguros de lo que están haciendo? – Pregunto Li Shan que los miraba de lejos con los pelos de punta.
- Por supuesto, mi madre me enseño esta receta cuando era niña. – Contesto la anciana mientras agregaba menta en ambas cacerolas. – En su vejez cuando mi padre dejo esta vida ella se dedicó a vender todas estas recetas de hierbas para ganar dinero, y estas eran las más solicitadas.
- Me refiero a que si están seguros de querer drogarlos. – Cuestiono con voz un poco mas firme el panda mayor.
- No es drogarlos, es más bien…. Ayudarlos a preparar el terreno. – Le resto importancia el ganso mientras podían un polvo de color blanquecino a una de las infusiones. – Además seguirán siendo conscientes de todos actos.
- No creo que deberíamos meternos en un momento muy íntimos y personal de ellos. – Siguió refutando. – Aun recuerdo la mía… fue al año de ya estar casado, ambos estábamos muy nerviosos y…
- Un año es demasiado tiempo. Ustedes son jóvenes aun, yo no me pienso ir de este mundo hasta al menos conocer uno de mis bisnietos. – Respondió soy segura la anciana y agrego miel a la infusión de su nieta. – Están listas. – Proclamo muy feliz y acto seguido sirvió parte del contenido de cada cacerola en una taza distintas. – La verde es de Po le dará fuerza, seguridad y vigor; mientras esta blanca será para Tigresa, la relajará levemente y llevará el calor a las zonas necesarios. – Explicó la anciana muy satisfecha de su creación. - Ahora ¿puedes ir a entregárselos, querido Li Shan? Kun nos prohibió a ambos entregarles cualquier tipo de té a los jóvenes.
- A mi no me metan. – Respondió Li Shan cruzándose los brazos indignado.
La anciana miro a su alrededor, y vio al maestro Mono que caminaba no muy lejos.
- ¡Maestro Mono! – Lo llamo y cuando lo tuvo enfrente le dio una bandeja con ambas tazas. – ¿Le puedes dar estas tazas a Po y Tigresa? Estamos un poco cansados aquí.
- No hay problema. – Respondió Mono mientras se iba con la bandeja.
- Pero recuerda que la blanca es de Tigresa y la verde Po. – Agrego rápidamente la anciana al ver al simio ya casi fuera del restaurante.
Pero Mono no la escucho, debido a que su mente estaba muy ocupada por una bella coneja parada muy sola cerca de la pista de baila, así que fue lo más rápido a la mesa de los novios a dejar el encargo antes de que otro macho se la quitara.
- Tu abuela les manda esto. – Dijo rápidamente mientras prácticamente tiraba la bandeja en la mesa y se iba sin más.
Tigresa un poco molesta por su acción descuidada estuvo a punto de ir a golpearlo, pero Po la detuvo, tomo ambas tazas dándole una a su esposa para después tomarse en contendió feliz.
- Mmm… Esto será un problema. – Dijo Suyin que espiaba desde lejos a la pareja.
- ¿Problema? ¡¿Qué paso?! – Pregunto asustado Li Shan, debió haber impedido que esas cosas salieran de la cocina.
- Se tomaron las tazas cambiadas. – Respondió la mujer mayor seria.
- ¿O sea que no va a funcionar? - Pregunto serio el señor Ping.
- Claro que funcionara estaban hechas de forma similar menos por ciertos elementos muy importantes. – Respondió la anciana.
- ¿Entonces porque será un problema? – Pregunto ya más calmado el panda.
- Que eso significa que Po estará mas relajado y Tigresa estará más… Vigorosa. – Respondió y al ver la cara de interrogación de ambos padres, tuvo más opción que ser directa. – Posiblemente vuestro hijo sea violado esta noche. – Y sin mas la anciana se fue dejando a ambos padres con cara de terror.
Aproximadamente una hora después de tomar aquellas infusiones los efectos estaban comenzando en la pareja, mientras que Po se sentía feliz, calmado a pesar de lo que se avecinaba y con un poco de calor en el vientre y algo más abajó, pero nada importante. Por otro lado Tigresa se sentía extrañamente ansiosa y con un calor en una zona que pedía atención como nunca en la vida, solo necesita esperar un poco más y se podrían ir a… ¡Por Oogway! ¿En que estaba pensado? Ya no era una adolescente y había domado muy bien aquellos instintos hace años.
- ¿Quieres bailar un poco conmigo? – Le pregunto Kun que la había notado un poco extraña.
Tigresa acepto mas para despear su mente de aquellos pensamientos que cualquier otra cosa.
- Yen tiene la idea de hacer unas casas encima de otros en la ciudad para ahorrar espacio por la creciente migración. – Comento la felina deseosa de hablar de algo aburrido mientras baila.
- ¿De verdad quieres hablar de edificios en este día? – pregunto Kun. - ¿Te sientes bien?
- Perfectamente, es solo que me siento un poco culpable por estar de fiesta mientras que yen, Li y Sying se encarga de todo. – Mintió.
- Tonterías, este es tu día, debes disfrutarlo, ya podrás seguirte estresando con esas cosas. – Dijo Kun. - ¿Estas feliz por tu elección?
- ¿Te refieres a Po? Obviamente, el es todo lo que podría desear y más.
Kun solo le regalo una sonrisa de medio lado y la dejo nuevamente junto al panda, que los había mirado algo celoso mientras bailaban.
- Mira. – Le dijo Po apuntando al cielo, mientras se para detrás de ella y la abrazaba.
Momentos después se escuchó una explosión a lo lejos y el cielo se llenó de colores.
- Sabia que te gustaban mucho, aunque intente que los lanzaran lo mas lejos posibles por el ruido. – Le dijo Po al oído, mientras ella miraba fascinada el cielo iluminado.
- Son hermosos… Gracias Po. – Contesto y le dio un tierno beso en la mejilla.
Los fuegos artificiales duraron unos minutos para el deleite de todos, muchos de los habitantes no los habían visto hacia años, después de lo de Sheng su venta estaba bastante restringida.
- Me siento un poco cansado, creo que sería bueno ya irnos. – Dijo Po al terminar su dumpling de bambú número un millón.
Aquellas palabras reactivaron el calor de Tigresa.
- ¿Se… Seguro? – Pregunto tragando grueso.
- Si. – Respondió Po, se sentía calmado, había decidido no intentar nada esa noche, no quería que Tigresa se sintiera obligada a nada, ya resolverían ese asunto después.
Así que se fueron a despedir de los invitados, y aunque Shifu y Kun intentaron que se quedaran más tiempo, los demás insistían que ya era hora de que descansaran, después de todo después del almuerzo de mañana deberían volver al sur, ya habían pasado muchos días y les tomaría al menos otros más cinco llegar.
Como regalo los chicos habían reservado una habitación en un pequeño hotel, pero debido que todos estaban en la fiesta aun lo tenían prácticamente para ellos solos… Cosa que no hacia mas que empeorar el "estado" de la felina.
Po la tomo en brazos apenas entrar al edificio y la llevo cargando hasta la cama (por suerte la habitación estaba en el primer piso) Ya en la cama la dejo suavemente y cerró la puerta. Camino devuelta a la cama y se acostó al lado de se ahora esposa, con una gran sonrisa.
- Si quieres nos vamos a dormir simplemente. – Dijo con ternura Po.
Tigresa respiro hondo y soltó lentamente el aliento. Ya había tomado una decisión con respecto a esa noche.
Subió rápidamente sobre Po y tomo sus brazos colocándolo hacia arriba de la cabeza presionando con la suficiente fuerza para evitar que se moviera, pero no tanta para lastimarlo.
- Esta noches no vas a holgazanear. – Le dijo con un tono severo y el dio un pequeño gruñido para que se diera cuenta de que hablaba enserio. Esa noche se dejaría llevar por sus instintos.
- ¿Me va a doler? – Pregunto Po algo asustado por la repentina actitud de la felina.
- Solo al inicio. – Respondió y dejo escapar un pequeño ronroneo muy complacida.
Nueve años después…
- Mamá, mamá… ¡Mamá! – Llamaba la pequeña felina a su madre para que dejara de leer y le prestara atención.
- ¿Qué deseas Lan? – Pregunto la felina aun leyendo.
- El truco, haz otra vez el truco. – Le pidió haciendo un puchero muy tierno con sus grandes mejillas y ojos verdes.
- Después, ahora estoy ocupada. – Pidió.
- La gota se va a ir. – Respondió molesta cruzándose de brazos.
- Deja a mamá en paz, Lan. - Le exigió un pequeño que acababa de llegar a la habitación. – Dile a papá.
- El está ocupado con Yuan.
- Esta bien, Xiao. Solo será un momento – Acepto al final la felina mayor mientras que tomaba a su pequeña hija en los brazos y le daba la mano a su hijo mayor. – ¿Donde está la gota?
- En el patio, afuera de mi ventana.
Caminaron juntos hasta el lugar. La madre dejo los pequeños a unos metros y se paro al lado de aquel pequeño brote que aun tenia una pequeña gota de roció en él. Tomo aire y comenzó a hacer una serie de movimientos para tomar el roció y moverlo a través de su cuerpo para final mete dejarlo nuevamente en aquel brote.
Lan aplaudía muy feliz, soñaba algún día logar hacer eso. Mientras que su hermano solo sonreía un poco cohibido, adoraba ese truco tanto como su hermana, pero el era el mayor y debía ser maduro, sobre todo si un día se volvería Lord.
- Veo que Lan te encontró rápido. – Era Po que llegaba junto a un pequeño bebe panda en sus brazos.
- Siempre sabe donde estoy. – Contesto feliz Tigresa. – Te los dejo, debo leer un par mensajes urgentes. – Y le dio a modo de despedida un beso a sus hijos en la frente y uno a su esposo en los labios.
- Espera, mamá, yo te quiero ayudar. – Dijo Xiao mientras seguía la felina, era una combinación de sus padres, de color blanco y negro como Po, pero con los ojos y los rasgos felinos de Tigresa, parecía un tigre blanco, era muy maduro y soñaba ser un lord igual o mejor que su madre a sus cortos ocho años.
Mientras que Lan con seis años tenía los ojos verde jade de su padre, su figura era una felina idéntica a su madre, salvo que su patrón de rayas en vez de ser negro o marrón eran blanco, por lo cual la gente de la ciudad le habían apodado la "tigresa dorada"
Mientras que Yuan el menor de apenas unos seis meses parecía a simple vista un panda, pero tenia unas pequeñas garras similares a los de los felinos y le estaban comenzando a salir unos pequeños colmillos bastantes afilados para ser de panda.
- ¿Papá, como ustedes hacen ese truco? – Pregunto curiosa Lan mientras caminaba de la pata de su padre.
- Se llama paz interior, y para hacerlo debes estar en una cueva cuarenta años, superar un dolor muy grande como yo y tu abuelo Shifu… o aceptar tu pasado y tus sentimientos en forma plena, como mamá. – Contesto Po.
- ¿Crees que algún día lo logre? – Pregunto lleva de entusiasmo.
- Sin duda alguna. – Respondió Po lleno de orgullo.
Yyyyyy... Fin.
Nah, broma, aun queda un ultimo cap... Espero que les gustara esta parte, gracias a todos! Nos vemos...
