Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD) LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA

ALGUNOS CAPÍTULOS CONTIENEN LEMON, LEER A CONCIENCIA

- blablabla -= diálogo en voz alta

"blabla" = pensamiento del personaje

-x-x-x-x = cambio de escena

Capítulo 16

Estaban en la pista de baile, Kagome fingía estar disfrutando con una sonrisa, pero Kohaku la conocía lo suficiente para saber que ella estaba sufriendo y mucho. En un momento, ella se acercó y le pidió que la esperara. Vio como se dirigía hacia donde se encontraba Sesshomaru bailando con una joven de pelo negro.

"¿Será la misma chica de la discoteca?" pensó la azabache mientras caminaba hacia el peliplateado. Buscó el tatuaje que creía haberle visto esa noche a la joven, pero las amarras de su vestido estaban tras su cuello, por lo que le tapaban aquella zona de unión con su hombro derecho.

- Disculpen que los interrumpa, pero necesito pedirte un favor Sesshomaru – éste se sorprendió un poco y asintió, por lo que ella le entregó algo y le susurró algo al oído. Finalizado se retiró y siguió bailando con su socio. El peliplateado miró su mano, y guardó el objeto en el bolsillo de su pantalón.

- No te preocupes querida, no es para mí – musitó dulcemente a su acompañante

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La fiesta había terminado, ya todos los invitados se habían retirado y solo quedaban los Taisho con sus respectivas compañeras. El mayor de los hijos le hizo una seña a su hermano para que salieran un poco a la terraza.

- Me pidieron que te entregara esto porque se te había caído. Que me asegurara que llegara a tus manos para que se lo pudieras dar a tu prometida – y abrió su mano. Una gran sorpresa junto a una fuerte puntada sintió en su corazón Inuyasha al percatarse que el objeto era la pulsera que le había dado a Kagome la noche anterior. Solo atinó a tomar la joya y quedarse mirándola como si pudiera ver a la dueña, salió de sus pensamientos cuando escuchó a su novia llamarlo.

- ¿Ya nos vamos? – preguntó Kikyo, lo que hizo que rápidamente guardara la pulsera en el bolsillo de su pantalón.

- Sí, déjame ir a despedirme de mis padres y nos vamos – se giró y se dirigió hacia donde estaba el feliz matrimonio. Besó en la mejilla a su madre, cuando vio al patriarca de la familia lo abrazó y susurró en su oído

- Debemos hablar padre, esto no está bien –

- Mañana ven a almorzar a la casa hijo, ahí hablaremos. Buenas noches –

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(en la mansión de los Taisho)

- Madre, de verdad que estaba exquisito el almuerzo –

- Me alegro hijo, aún no entiendo por qué no trajiste a Kikyo –

- Necesito hablar con mi padre, por eso – y mirando al patriarca – ¿vamos al despacho? – el mayor asintió, al levantarse depositó un suave beso en la mejilla de su señora. Inuyasha se levantó, tomó la funda que contenía una espada antigua y se dirigió al despacho.

Al entrar, el joven cerró la puerta tras de sí y desenvainó la espada. La miró y sonrió, hace mucho que no hacía eso, y la clavó a un costado del escritorio donde ya se había ubicado su progenitor. De inmediato se generó un campo de energía que cubría a ambos hombres, el ojidorado más joven tomó asiento frente a su padre.

- Dime hijo, ¿qué ocurre que quieras hablarme de esta manera? – musitó apuntando el campo de energía

- Creo que cometí un error – dijo cabizbajo

- ¿A qué te refieres?, ¿acaso alguien te vio sin tu anillo? –

- Feh, ni que fuera tonto... No es eso – suspiró profundo y continuó – Creo que me equivoqué al elegir a Kikyo como mi compañera –

- No entiendo… ¿no me dijiste que lo habías sentido? – preguntó un tanto confundido Inu-no

- Sí… no, o sea… aaaaggg es que… hace 7 años, cuando estábamos juntos yo moría de amor por ella. De verdad que mi único deseo era estar por siempre con ella, y por ende, marcarla como mi compañera –

- Pero… – lo incitó a continuar su padre

- Hace poco conocí a una chica… no sé cómo explicarlo, pero mi cuerpo y mi corazón la reclaman. Cada vez que estoy cerca de ella solo quiero dejar impregnada en su piel la marca. Y si no está cerca, me he dado cuenta que inconscientemente la busco a mi alrededor –

- ¿Y por qué dudas? –

- Nunca sentí eso con Kikyo, ni siquiera un poco. Siempre fue mi amor por ella el que tomó la determinación de hacerla mi compañera. Pero con ella… va más allá de lo que puedo expresar – su tono de voz era frustrado

- ¿Y qué te hace no marcar a esta chica misteriosa? -

- Cuando estamos cerca, hay algo en mí que me pone en alerta. Es extraño, pero una parte de mi me hace sentir como si ella me pudiese destruir en un abrir y cerrar de ojos – suspiró profundo, de verdad que estaba confundido

- Ese es el miedo a enamorarse, todos lo hemos sentido – musitó con una sonrisa - Dime algo hijo, ¿por qué te comprometiste con Kikyo si no la sientes como tu compañera? –

- Técnicamente no le pedí matrimonio, ella encontró el anillo que alguna vez le compré y bueno… cuando me dio el "sí" y me besó, no supe qué hacer – dijo levantándose de hombros

- Pero igual volviste con ella estas semanas – señaló el mayor

- Sí, es que por mucho tiempo soñé con su regreso. Aunque hace ya algunos años no lo esperaba, al verla fue como retroceder a cuando estábamos juntos. Pero a medida que pasaban los días, no era ella con quien deseaba terminar la jornada – musitó con voz triste y bajó la mirada

- Pues bien, creo que la solución está más que clara – al escuchar esto, Inuyasha lo miró un tanto confundido – Es simple, hijo mío. Pasa el mayor tiempo que puedas con tu prometida y aléjate por completo de tu chica misteriosa, cortando toda relación con ella. Si al cabo de un mes sigues sintiéndote igual, quiere decir que tu hembra no es Kikyo –

- Pero sería jugar con sus sentimientos –

- Es necesario hijo, recuerda que solo puedes marcar a una hembra, y la única forma de marcar a otra es que la primera muera – miró una foto que tenía con la madre de Sesshomaru, para luego posar sus ojos en la foto en que aparecía Isayoi.

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Siguiendo la recomendación de su padre el día anterior, borró el número de Kagome y llamó a Kikyo. La invitó al cine, pero ella le señaló que el día estaba precioso, que mejor fueran a un parque, por lo que él aceptó y se arregló para ir a buscarla.

A pesar de disfrutar la tarde con ella, se sentía vacío, algo le faltaba y no podía saber qué era, aunque en algún momento pensó en Kagome, borró inmediatamente de su mente esa imagen.

- Vamos a comprar helados Inuyasha, quiero comer uno – le dijo su prometida

- Está bien, me recomendaron una heladería a unas cuadras de acá. ¿Te pareces que vayamos caminando? – preguntó el ojidorado

- Sí – respondió animadamente ella, por lo que ambos se levantaron de la banca y comenzaron a caminar tomados de la mano.

Continuará…

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