Hola! ¡Gracias por el aguante gente bella! Llegamos a los 300 reviews, no lo puedo creer. Gracias de corazón, pero no aflojen con esa presión, hoy pude juntar fuerza mental para terminar de corregirlo gracias a los ánimos. Los necesito. Ya sea por acá o por facebook, no se olviden de agregarme. Dejé nuevos fan art con efectos copados. Joanne Pottershop

Bueno, les dejo este capítulo. ¿Están listos para morirse de ternura con Harry y a Draco? Espero que sí... :P


El cielo es el límite

Capítulo 18 - Darse cuenta

Dos días después.

El otoño llegó inundando las calles de Londres de hojas amarillas, y bajando la temperatura. Las heridas de Ginny cicatrizaron bien y por fin pudo dormir boca arriba sin complicaciones. Sufrió una especie de fobia a que le quedaran cicatrices y se pasó crema y pociones a mansalva. Durante las últimas horas no volvió a hablar con Harry... el silencio entre los dos le generó una molestia en el pecho. Muy en el fondo también esperaba que la llamara para preguntarle si había leído la carta, pero él no dio señales de vida.

En las escasas horas de sueño, Harry apareció debajo de ella, gritando, con los ojos cerrados a punto de correrse. La había pasado tan bien en la cama, que ansiaba repetir el arrebato de pasión vivido en Royal, pese a saber que lo mejor era no hacerlo. Varias veces se quedó mirando su foto de perfil tildada, intentando resistir la tentación de invitarlo a un revolcón. Pero no lo hizo, porque no era prudente.

Las cosas con Ron estaban mal; no volvió hablarle luego del bochorno que le hizo pasar delante de todos. Estaba enojada e indignada. Su hermano no tenía ningún derecho a juzgarla por sus decisiones íntimas; si todos se enteraron fue por el maldito ataque. "Voy a asignarte un Auror para que cuide", fue el mensaje de Ron. A lo que ella contestó: "Ni se te ocurra, prácticamente vivo en el Hospital y cuenta con seguridad infalible".

El funcionamiento de San Mungo mejoró mucho en pocos días. Frank y Ginny aceptaron pasantes del colegio de Medimagia, para incentivar la vocación. Milton estaba menos estresado con la ayuda de su amigo. Frank no era el director, sino el médico pero en los hechos ambos ejercían la administración.

Ginny había cancelado todas las cirugías por el incidente en Royal, y las reprogramaron para el jueves y viernes. Frank ni se gastó en decirle que tome licencia, era en vano intentar convencerla. Además, continuaba ofendido por la omisión del secuestro de Justina y el hecho de que ella estuviera en el Hotel al momento del ataque. Justina la obligó a jurar que no le contaría a nadie sobre su padre biológico. Ginny se sentía entre la espada y la pared...pensaba que Frank debía saber que el padre biológico de Justina había aparecido, pero también imaginaba cuánto lo afectaría esa noticia. Y tampoco quería discutir con Tina por eso...así que decidió mantenerse al margen, pero necesitaba reconciliarse con Frank, era como un abuelo para ella.

El viernes al mediodía ya había terminado con los pendientes. Como la parte de emergencias estaba escasa de personal, decidió hacer la guardia ya que solo tenía una operación programada para las quince horas.

Ingresó al despacho de Frank Stone, sin golpear. Él justo se estaba sentando, regresaba de una reunión que tuvo con Ajax y Milton Mackenzie.

-¿No le enseñaron a la sanadora Weasley a tocar la puerta? - siseó Frank, en un tono antipático nada propio de él.

-Frank...entiendo que se sienta enojado, pero...

-Yo estoy decepcionado.- la corrigió - Mi nieta y tú se han comportado como dos inamduras...me mintieron sobre asuntos muy graves, y a mi no me gusta que me traten de tonto. - agregó inflexible.

-No fue la intención, sabe muy bien que lo hicimos por su salud.

-¡Yo estoy perfecto! -exclamó, ofendido. -¡Me tratan como un viejo señil, caramba!

-¡Jamás pensaría eso de usted, Frank! Sabe cuánto lo respeto...usted es mi mentor.

-No, no empieces a comprarme con eso.- dijo como quien desea resistir la tentación.

-Es la verdad...-se sentó en la silla enfrente del escritorio - Perdóneme, no quise ofenderlo, y Justina tampoco. Nos preocupamos por usted, nada más.

Stone la miró dubitativo.

-¿Sabías que la estaban siguiendo? - indagó serio - Y no quiero más mentiras...

-No lo sabía, Justina me lo contó después del secuestro - Frank la miró atento, como si pudiera saber si mentía o no. - Lo juro, no lo sabía.

-¿Por qué intentaste mentirme con que no habías estado en el ataque del hotel?

Ginny enrojeció.

-¿Hace falta que le diga por qué? - dijo bajando la mirada.

-Porque volviste con ese chico...-repuso, molesto.

-No, no volví con Harry...solo fue... ¡Frank, no me ponga en esta situación! Tenía la esperanza de que la persona que más respeto, no supiera de mi...intimidad.

-Yo no cuestiono tu intimidad, eres una mujer adulta. Pero no puedo negar que me preocupa que andes de nuevo con Harry. Mira, entiendo que es un muchacho muy pintón. Mírame, Ginevra - Ella lo hizo, sintiendo que le ardía la cara- Comprendo que sea muy atractivo, pero te hizo sufrir mucho...no me parece que...

-Le prometo que no me verá llorar por él - dijo, con más seguridad de la que realmente sentía - Voy a estar bien, no se preocupe.

-Te tomo la palabra, de lo contrario, Potter me va a escuchar...

-No, Frank, le ruego que no enredemos más las cosas.

-Está invitado al festejo de mi cumpleaños...-le advirtió - Elena insistió.

-Me lo imaginaba, no se preocupe.

Frank bajó la mirada, nervioso.

-¿Justina te contó algún detalle del secuestro? - Ginny maldijo la pregunta.- Kingsley me dijo que su declaración fue imprecisa, los detalles no concuerdan con las pericias. Duda que sirvan para atrapar al acosador...está convencido que Justina oculta algo, no quiere hablar por algún motivo.

-Sí, algo me contó...-repuso Ginny, decidida a no mentirle.

-¿Y bien?

-Yo no me puedo meter en esto, Frank. Me siento entre la espada y la pared, usted me presiona, pero Justina se enojará conmigo si hablo...-murmuró, nerviosa- Debe hablar con ella...y exigirle que le cuente toda la verdad.

Frank parecía decepcionado.

-¿Sabes qué? - dijo bruscamente - No hablaré con ella, ni contigo...

-¿Entonces con quien? - repuso desconcertada.

-Con ese muchacho tan caballero, Draco Malfoy...Tina y él siempre andan juntos.

-¿Malfoy, caballero? - Ginny rió por la ocurrencia.

-¡Lo es! Le salvó la vida Tina dos veces..y él me dirá la verdad. - dijo convencido - Es el novio de mi nieta y querrá lo mejor para ella...

-¿Justina le confesó que Malfoy y ella son novios? - se sorprendió.

-Ni falta que hace...-dijo Frank sereno, buscando en su celular- Es evidente...Tina está muy feliz desde que volvimos...sino fuera por el acosador, diría que es su mejor momento...ahora voy a buscar el contacto de ese muchachito...

Ginny decidió no hacerse cargo de los problemas de Justina. Malfoy no sabía la verdad, pero no iba a contarle a su amiga que Frank iba a indagarlo para saber los detalles del secuestro.

-¿Seguirá enojado conmigo? - se limitó a preguntar, haciendo un mohín. Frank la miró por encima de sus anteojos.

-Si me ayudas a buscar el número de Draco, quizá cambie de idea- sonrió un poco, invitando a la paz.

-¡Qué alivio, Frank! -se puso de pie y lo abrazó por detrás - Mi abuelito lindo! - Frank rió, acariciando sus manos.

-¡Como distanciarme de ti, hija! Eres como una nieta más...¡aunque me saques canas verdes!

-Lo adoro - le dio un beso, y lo ayudó con el teléfono - A ver, aquí está el contacto de...¡listo! ya está llamando. Iré a seguir con mis cosas. - se fue, dejándolo solo.

Frank puso el teléfono en su oído.

-Hola Frank. - atendió a Malfoy, inusualmente educado.

-Hijo, ¿te encuentras ocupado?

-No, no...dígame.

-Imaginas que quiero hablar de Justina...

-Mire, si le mentí cuando lo llamé desde el Hospital es porque ella estaba convaleciente y no quería ponerla nerviosa...

-Sé como es, no te preocupes. Kingsley me llamó para comentarme que su declaración fue imprecisa; está seguro que oculta cosas.

-Yo también estoy seguro.

-¿De verdad? ¡Ah, entonces no estoy loco, ni Kingsley tampoco!

-Justina no quiere hablar del tema, está negada a contarme que pasó.

-Es muy raro, me preocupa. Mi nieta no apañaría jamás a un delincuente, y menos si atentó contra su vida...es muy justiciera.

-Coincido, pero aún así no quiere decirme nada- chasqueó la lengua con su típico desdén - Es una porfiada de mierda.

-Cuida tu vocabulario, muchacho.

-Es la verdad. Insisto en hablar del asunto pero me evade...y tiene su técnicas para convencerme.-se le salió un tono lujurioso, que afortunadamente Frank no detectó.

-Draco, sé sincero conmigo...¿mi nieta y tú son novios?

-Si, se puede decir que sí. - confirmó Malfoy en voz baja.

-Me alegro que así sea...tu la vas a cuidar, así que...

-Sino la mato antes, sí.

-¡Malfoy! Son iguales, no miden las palabras... ahora entiendo porqué están juntos.

-Le hablaré sin pelos en la lengua, Frank. Justina es imposible...pero como Kingsley seguramente le avisó, Harry le envió un Auror que la está siguiendo. No podrá notarlo...

-¿Sabe que es muggle? Ella con la magia tiene...

-Esta al tanto de todo, y cuenta con pistola para no utilizar magia si es necesario. Está entrenado, no se preocupe.

-Te agradezco mucho lo que haces por ella.

-Lo mantengo informado, Frank...

-Adiós hijo, y gracias.

Ginny salió satisfecha del despacho por haber hecho las paces con Frank. ¡Por fin su abuelito postizo había aflojado! Se sacó un peso de encima, nada peor que trabajar distanciada de su jefe. El móvil vibró y en la pantalla leyó el nombre de su hermano. Hizo un gesto agrio con la boca.

-¿Es sobre mamá y papá? - Fue el modo de saludar.

-No, quiero hablar contigo para...

-Si es por tu absurda idea de ponerme un guardaespaldas, te recuerdo que intentaron secuestrar a Justina, no a mí.- dijo cortante.

-¡No es el punto, Ginevra! Atacaron un hotel en el que estabas tú...

-¡Ese ataque fue para mi! Deja ya la paranoia...

-Hablemos bien, Ginevra, así no vamos a llegar a nada.

-Yo no quiero hablar contigo.

-Sé que estuve mal...

-Estuviste pésimo, ¡me hiciste quedar como una idiota delante de todos! - expulsó, recordando el bochorno vivido en la casa de Harry.

-Para mi fue bastante incómodo enterarme de que fuiste a un hotel con Potter - se defendió.

-¿Me llamas para justificar tus impulsos? - dijo, sin dar crédito a sus oídos.

-No...quería pedirte perdón, enana. Yo solo me preocupo por...

-¿Sabes cuál es el problema? - no esperó respuesta - Tu me pides perdón hecho un corderito y luego vuelves a comportarte como si yo tuviera diez años... ¡y ya me cansé de esta situación!

-Entiéndeme, ¡no quiero que vuelvas a sufrir!

-¿De veras te importa? - lanzó irónica.

-¡Por supuesto! ¡No puedes dudar de eso!

-A mi me parece que te preocupa más "el qué dirán", que todos sepan que tu hermana fue a un hotel transitorio y blabla...todo ese moralismo barato.

-No es cierto, a mi no me preocupa lo que puedan decir de ti - dijo poco convencido.- Sufriste mucho y no deseo que pases lo mismo por el idiota de Potter.

-Voy a cortar, Ron, no estoy de humor para tus excusas.

-Ginny, ten cuidado con Potter, ustedes terminaron mal y...ese tipo no me gusta.

-¿Yo te he dicho algo sobre Hermione?

-¿Qué tendrías que decir sobre ella? - saltó, a la defensiva.

-¡Mucho! Por ejemplo, que no se molestó en advertirme sobre las costumbres que se gastaba su amiguito! - exclamó vehemente.

-¿Sigues resentida por eso? - desestimó.

-¡No! Sin embargo no voy a hacerte un reclamo si decides volver a revolcarte con ella, y si mi intuición no me falla estás muy cerca de eso.

-¡Qué mierda dices! Hermione y yo...

-No te estoy pidiendo explicaciones...es tu vida privada. ¡Si la pasas mal, te harás cargo, ya eres un adulto! Espero que te comportes de la misma manera conmigo, ¿soy clara?

-Sí, te prometo que no voy a meterme más en tus asuntos, pero...

-Tengo que cortar. -Ginny apretó el botón con rabia - A ver si aprendes a respetarme.

Fue hacia el vestuario, buscó ropa más cómoda. Saldría a almorzar para despejar su mente de los problemas. No quería pensar más en la locura de Ron, necesitaba escuchar música...relajarse, olvidarse de todo. Bueno, no de todo. Había detalles de sus recuerdos que no iba pasaría por alto, sería un sacrilegio borrar ese cuerpo tonificado de su memoria. Sonrió con picardía, recordando el torso de Harry, su trasero, su pelo negro y sus ojos que resaltaban. Que ganas de volver a follarte, Potter.

Su móvil otra vez sonaba, pero por suerte no era Ron. No conocía el número.

-Hola, ¿quién habla?

-Hola Ginny... - dijo una tierna vocecita.

-¿Troy, eres tú?

-Si, estoy aquí con mi mamá y me pidió que te llame - Ginny sonrió, derretida.

-¿Como estás, hermosura?

-Bien, jugando con el autito verde que me regalaste.

-El autito lo compró tu padrino, cariño - le aclaró.

-¿Quieres venir a jugar conmigo? Estoy aburrido. Mamá me contó que tu le prometiste...

-Eh...-miró la hora; eran las once y media. - Tengo un ratito, y puedo ir...-Oyó un tumulto - ¿Troy, estás ahí?

-Ginny, soy yo - dijo Elena.

-Lo que hiciste fue un golpe bajo...permitiste a Troy que me llame...-no pudo evitar reír del descaro de Elena.

-¡Fue idea suya! - dijo, riendo también.

-¡Si, claro! - torció los ojos - Eres tremenda.

-Me imagino que vienes...está ilusionado con verte mi chiquito.

-Sí, está bien...justo salía a almorzar, qué coincidencia...-Elena carraspeó- Me aparezco en la puerta, como debes saber, mi carro pasó a mejor vida.

-¡Ay, qué alegría! Sirius se va a poner feliz, está por llegar de Amnesia- Elena estaba radiante- Te vas a chupar los dedos!

-Te tomo la palabra, me muero de hambre. - dijo, algo tensa - Elena, tengo solo un rato, no mucho tiempo. A las quince tengo una cirugía programada...

-Con eso será suficiente, la vamos a pasar bien, y te despejas y luego vuelves al Hospital.

-No se te ocurrirá avisarle a Potter...-la previno severamente. Elena rió.

-Harry está en el Ministerio, siempre almuerza allá. -le informó.-

-Perfecto... Nos vemos en cinco minutos.

-Número doce de Grimmauld Place.

-¡Que no perdí la memoria, mujer! - Rieron

Ginny no tardó en llegar, y miró la fachada de la mansión de los Black. Imaginó que ellos también tenían un relicario con el emblema de la familia. Cada vez que recordaba que no pudo recuperarlo, sentía una pizca de remordimiento.. Sin embargo, desde que entró al altillo, una extraña tranquilidad la envolvió con respecto al tema. Harry tenía el mismo mueble y nunca lo cambiaría. Sabía que estaba dentro del cajón atascado, Harry nunca lo encontró. Nadie entraba a esa habitación, excepto Harry. El relicario estaba a salvo, no debía preocuparse. ¿Qué podría pasarle en esa habitación? Tal vez estaba más resguardado que en su propio departamento.

Tocó el timbre, algo nerviosa. No estaba segura si visitar a Elena era una buena idea, pero no quería que Troy se sintiera despreciado. El niño era un sol, muy cariñoso y tierno. Miró la puerta de la cochera y suspiró de nostalgia. Harry la había invitado a una cena y le presentó a Frank Stone, hecho que le cambió la vida y marcó su rumbo. En cada paso que dio, estaba él y su recuerdo imborrable de aquel verano. "¿Estás lista para conocer a tu futuro jefe?" Le había dicho. Ella era una niña asustada por conocer a una eminencia. En esa época era tan tímida e insegura. Después de Harry su vida cambió para siempre, su modo de relacionarse, y estuvo resentida un buen tiempo, enojada con todos los hombres. Qué difícil era recordar de manera objetiva. Solía atesorar en su corazón lo más dulce de Harry...la confianza que siempre le tuvo como profesional desde el minuto cero. "Confía en ti, Yanky...saldrá todo bien." ¿Realmente le tenía fe o había sido parte de su estrategia para llevársela a la cama? La destrozaba pensar que no fue sincero ni siquiera en ese detalle.

Elena no tardó en abrir la puerta y la recibió con un fuerte abrazo. Ginny sonrió un poco y correspondió el gesto.

-¡Oh, qué alegría, Ginny! - la miró de arriba abajo - Estás hermosa...-le tocó el pelo - No puedes más de bella, tu color de pelo es alucinante!

-No exageres, Elena.

-¿De veras no te tiñes el cabello?

-No, lo haré cuando tenga canas. -dijo con una risita. Se quitó el abrigo, y Elena lo colgó en el perchero. Ginny vestía un jeans oscuro con una camisa blanca, y zapatillas de plataforma.

-Tienes un cuerpazo. ¿Haces ejercicio?

-Solía hacer, en Nueva York. Me gusta correr...pero ahora con todo esto de la mudanza, no he tenido tiempo.- "Ni siquiera he comprado los muebles", pensó alarmada.- Tu también estás hermosa... no tienes nada que envidiarme.

-¡Esas tetas y esa cintura! -Ginny descartó con la mano, cohibida.

-Tu me quieres mucho...

-Claro que sí, pero soy objetiva. Siéntate donde desees, cariño. - le indicó, amablemente.

-¿En qué te ayudo?

-En nada, eres nuestra invitada.- dijo solemne.

Troy llegó corriendo con varios juguetes en las manos.

-¡Hola Ginny! - la saludó con una tierna sonrisa.

-Hola hermosura! -se agachó y le dio un abrazo, el niño estaba feliz con los mimos. - Eres muy tierno - le dio un beso en el cachete.

-Mira, estoy jugando con autitos.-le mostró los tres que tenía en sus manos. Uno se le cayó. Ginny se lo devolvió, sonriendo.

-Están buenísimos...¿estos andan a control remoto, no?

-¡Sí! - dijo entusiasmado - No se usan "para ser" llaveros.

-Jamás me perdonarás eso, ¿eh?

-Sí, te perdono - repuso Troy. Ella se sentó y el niño se subió a su falda - ¿Puedo comer contigo?

-Claro...-miró su carita detenidamente - eres igual a tu papá, Troy.

Elena volvió de la cocina con una enorme fuente en sus manos y la dejó en la mesa.

-Pujas doce horas y luego sale igual al padre - acotó, fingiendo indignación.

-Seguro que te encanta que sea igual a Sirius...-repuso Ginny sonriendo..

-¿Alguien está hablando de mí? - el aludido ingresó al comedor, sonriendo.- ¡Hola, Ginny!

Ginny miró al padrino de Harry. Se mantenía igual que hacía cinco años atrás, pero tenía el cabello más largo. Su porte sensual y caballeroso continuaba intacto. Con Elena hacían una pareja hermosa, siempre lo pensó. Ambos de pelo negro, y ella tenía unos ojos celestes preciosos. Troy, era idéntico a Sirius, pero algo de su madre también tenía. Quizá la nariz, o las expresiones, no estaba segura. Sonrió, y se puso de pie para saludar a Sirius con un abrazo.

-Qué gusto verte, tanto tiempo, Sirius.

-¡Siglos! Parece que fue ayer, ¿no? - le dio un beso en la frente, cual padre protector - Estás preciosa, como siempre.

-Todos ustedes están iguales...¿beben formol o algo así?

-¿Lo dices por Harry también? - Ginny enrojeció.

-¡Sirius, no la incomodes! -lo regañó su esposa.

-Ah, no seas mala amor, es mi especialidad. - rieron, más relajados -Cuéntame, Yanky...

-No, tu no me llames así - dijo roja.

-Lo siento, Potter nos contagió. -se sentó enfrente de ella - ¿Como estás?

-Bien, bien...- Elena le sirvió jugo y Ginny bebió hasta el final, estaba sedienta.

-¿Tus heridas sanaron? - ella se atragantó al pensar que Sirius estaba al tanto que fue con Harry a un hotel. Elena le dio unas palmaditas en la espalda.

-¡Ginny, bebe despacio! -exclamó Troy- Eso dice mi mamá. - los adultos rieron.

-Estoy bien, me recuperé rápido. No fue nada grave después de todo.

-Frank nos comentó que te reincorporaste ayer...-dijo Elena. - Quizá debiste hacer reposo, cariño...

-Ustedes y Frank son muy confidentes, ¿no?

-Fíjate que hablamos todos los días. -intervino Sirius, mirando la fuente con ansiedad.

-Por supuesto.- corroboró Elena -Con Frank siempre hablamos de nuestros chiquitos...debemos cuidarlos. ¿Como está Justina? Tengo entendido que ya declaró.

-Bien, se encuentra bien. Trabajando en su veterinaria.

-Otra que se apresuró a trabajar...después de lo vivido, debió ser traumático.- dijo muy preocupada.

-No te ofendas, pero pareces mi madre. -Elena sonrió, despreocupada.

-¿Eres parecida a tu madre, Ginny? - quiso saber Sirius.

-Soy mezclada...pero sí, tengo los ojos de ella. -confirmó, desenvuelta - Mis padres son pelirrojos, los dos. Así que todos salimos "fosforitos" - rieron -Sin embargo, tengo el color de cabello de mi padre, y no de Molly que lo tiene más oscuro...

-¡Tu madre debe ser hermosa y amable como tú!

-Ya lo creo - dijo Elena.- Bueno, empezaré a servir...- agarró el plato de Ginny.-¡Pastas hechas con mis propias manos!

-Sí, claro - dijo Sirius burlón.

-Me estás haciendo quedar mal con Ginny...podrías haber fingido, ¿no? - miró a Ginny resignada.-Todavía no asume que odio cocinar, creo que me pedirá el divorcio en cualquier momento...

-Mami, ¿qué es el divorcio? - Ella lo acarició.

-Come los ravioles, hijo. Ojo, no te manches la ropa.

-Ginny ¿te gustan los ravioles? - le preguntó Troy, arrodillado en la silla.

-Me encantan...¿y a ti?

-Sí, pero más los autitos - Ginny sonrió, mientras Troy intentaba meterse un raviol en la boca, entero.

-Son muy grandes, córtalos con el tenedor - le indicó con dulzura - Así, mira...-Troy le hizo caso y le sonrió cariñosamente-¿Qué dibujitos miras, cariño?

-La patrulla canina...

-Si, son muy famosos...a mis sobrinos les encanta - Probó un raviol, e hizo un gesto de aprobación - ¡Son riquísimos!

-Bien por la rotisería -dijo Sirius.

-¡Black! Deja de quejarte...- Ginny rió.

-Son graciosos...

-En esta casa parecemos los locos Adam.- volvieron a reírse. Ginny no podía creer lo cómoda que se estaba sintiendo. Elena podía ser intensa, pero a la vez muy amable.

-¿Eres la novia de mi padrino? - la intervención del niño tensó el ambiente.

-No, cariño, soy amiga de tus padres... - Sirius no contuvo la risa - Sirius, no te rías, el niño pensará cualquier cosa...-le rogó, acalorada.

-Yo vi una foto tuya con mi padrino vestido de empanada...-Ginny abrió la boca, sorprendida, y miró a Elena.

-Dime que tienes esa foto...

-¡Por supuesto, son de mi cumpleaños! - Sacó el móvil y se la mostró. Ginny empezó a reírse sin parar.

-¡Me muero! Qué ridículo ese disfraz...¿quién tuvo la culpa de eso?

-Malfoy y Neville...lo hicieron a propósito, estoy segura. - Sirius asintió - Sigue pasando las fotos, hay muchas de esa noche.

-Nochón, diría yo - acotó Sirius.

Ella lo hizo, hasta que se encontró con una que caló hondo en su pecho. Estaban juntos, bailando y él a punto de besarla...pasó a la otra foto, y la secuencia estaba completa. Ginny vestida de porrista, los brazos sobre los hombros de Harry, besándolo entusiasmada. Él la sujetaba con ambos brazos en la cintura. Borró su sonrisa y le devolvió el celular a Elena. La imagen la atravesó como un cuchillo.

-Cuántos recuerdos...¿no? - comentó Elena, como si nada pasara.

-Viejas épocas...-dijo Ginny sin lograr disimular su amargura.

-Puedo enviártelas, si lo deseas.- Ginny se metió un raviol en la boca para no contestar.-

-Mmmm...de veras, son riquísimos.- se limpió la comisura de los labios- Estaba muerta de hambre.

-Ginny, ¿quieres que te enseñe a manejar los autitos? - le ofreció Troy.

-Ah! -tragó - Cariño, me hiciste acordar. Tengo algo para ti - Abrió su cartera.

-¿Un regalo? - se alegró Troy.

-Si...-lo sacó, y se lo entregó. Estaba envuelto en una bolsa transparente. Era un cubo con diferentes caras de todos colores.

-¿Qué es esto? -dijo maravillado - ¿Un tesoro?

-Es un cubo de Rubik, un juego de ingenio.- respondió - Mis padres me regalaron uno igualito cuando tenía tu edad...-miró a Elena - Estimula la habilidad matemática, entre otros beneficios.

-¡Qué bien! Gracias, Ginny.

-No lo logrará - dijo Sirius con pesimismo- Es muy difícil ese juego.

-¡Sí lo lograré, papi! - repuso el niño ofendido.

-Gracias por la fe que tienes en tu hijo.- reprochó Elena.

-¿Como hago para ganarle a papi? - Ginny sonrió.

-Mira, amor, esto es así - Lo movió en todos los ángulos y los colores se mezclaron- Ahora debes lograr volverlo a la misma posición para que los colores queden todos juntos.- Troy quedó estupefacto. -

-Lo voy a lograr...-miró a su padre con resentimiento. La expresión de su rostro le hizo acordar a Elena.

-Tiene tu carácter - le dijo Ginny, sonriendo.

-¡Gracias a Dios! - Sirius torció los ojos - ¿Como se dice, hijo?

-¿Como se dice qué? - repuso Troy, sin dejar de mirar el cubo.

-Deberías agradecer el regalo...-el niño no contestó, estaba muy concentrado intentando resolverlo.

-Déjalo, Elena, no hace falta. - Lo acarició - Es una ternurita...

-Sí, nos trajo mucha felicidad. -Ginny la miró, nostálgica.

-Te dije que todo iba a salir bien, ¿te acuerdas?

-Como para olvidarlo - le tomó la mano. -¿Te gustó el regalo, Troy?

-¡Sí! ¡Es súper difícil! - dijo renegando para resolverlo.

-Está sosegado y calladito... ¡Eres lo máximo Yanky! - festejó Sirius efusivamente.

-Ya debo irme...- se puso de pie, mirando la hora - Tengo que prepararme para una cirugía.

-Gracias por venir - dijo Elena.

-Te acompaño a la puerta, Ginny.

Troy fue hacia ella.

-Gracias por este cubo, Yanky. -ella lo hizo upa y le dio un beso.

-Eres masticable...esos cachetes por Dios! - Troy la abrazó con el cubo en la mano. Elena los miraba derretida.

Ministerio de la magia.

-Debes hacer memoria, Potter - decía Michael Corner, con sus aires de superioridad- Escuchaste en hotel un bombarda máxima, ¿no reconociste la voz del atacante?

Harry había llegado hacía cinco minutos. Corner supo por Kingsley su versión de los hechos en Royal, y ni bien entró en la sala circular, Michael empezó a indagar como si fuera el jefe. Harry accedió al interrogatorio solo para quitarse de encima el fastidioso momento de dar su declaración. Kingsley estaba ocupado, no tuvo alternativa que armarse de paciencia para soportar a Michael. Le contó sin mucho detalle que las puertas del Hotel estaban selladas con magia, y que el ataque fue en la cochera. Especificó que fue un Bombarda Máxima lanzados al mismo tiempo a los autos estacionados. El vuelaplumas estaba a punto de prenderse fuego por las interrupciones de Michael.

-Algo más tienes que recordar...¡Oíste su voz! - insistía, lacónico.

-¿Como pretendes que lo haga? ¡Estaba en medio de un ataque! -rezongó Harry con hartazgo. - Puedo asegurar a ciencia cierta que era la voz de un hombre, pero no la reconocí...

-¿No viste nada?

-¡Te dije veinte veces que no! ¡Estaba lleno de humo, la gente corría desesperada! Quería irme a la mierda de allí...- afirmó, decidido a no mencionar a Ginny. Le pareció extraño que Corner no preguntara por ella. - Era demasiado peligroso batirme a duelo delante de los muggles - Michael soltó "cobarde", pero afortunadamente Harry no le entendió.- ¿Dijiste algo?

-Tu declaración tiene diez renglones, y estuviste en el lugar de los hechos...-dijo disconforme.- Así no vamos a llegar a nada.

-El agresor llevaba una capa invisible...esos productos de morondanga que venden en Zonko. El efecto de invisibilidad dura muy poco, pero no necesitaba demasiados minutos...luego nos siguió cuando yo me iba en la moto.- aportó Harry.

-¿"Nos siguió"? ¿A ti y a quien? - indagó Corner - Aquí no mencionas con quien estuviste en Royal...

Harry parpadeó.

-¿No lo sabes? - dijo incrédulo.

-¿Tendría que saberlo? Ron no me comentó nada, solo que tú estabas en hotel "de casualidad"...-Harry sonrió de oreja a oreja, encantado de ser él quien le de la noticia.- ¿De qué te ríes, idiota?

-Bueno...si Ron no te lo dijo es por algo. ¿No? Yo no me puedo meter...-deslizó, solo para provocarlo.

-Soy un auror del Escuadrón Élite, no puedes omitir información sobre el caso - lo apuró Michael, chascando los dedos. Harry sabía que era un chismoso, estaba pillado de intriga- Deberías contarme todo lo que...

-Quizá yo también forme parte del Escuadrón Elite...- lo evadió, disfrutando mucho el apremio de su compañero -Verás, los jueces ya votaron así que en cualquier momento me darán los resultados de...

-¿Con quien fuiste al hotel? ¡Habla, es una orden Potter! - él no se amedrentó.

-Ya que insistes...-fingió resignación- Fui con Yanky.-le reveló saboreando sus palabras.

-¿Yanky? ¿Quién es Yanky?

-Cierto que no lo sabes... -descartó con la mano- Así la llamó yo, desde hace mucho tiempo. Hablo de Ginny...-Michael cambió la expresión por una muy amarga.

-¿Qué? ¿Ginny y tú? - Harry sonrió al confirmar que la noticia le cayó para la mierda.

-Ginny y yo, sí. - apoyó los codos en la mesa, soberbio- Estábamos juntos, así que no huí por cobarde...sino para salvar su vida. De lo contrario, el delincuente ya estaría tras las rejas.

-¿Están juntos de nuevo? - Corner estaba espantado.

-¿Perdón? ¿Qué es esa pregunta desubicada? - dijo con altivez.

-Responde...

-Eso no te interesa, Corner, no seas ridículo.

-Ron no me dijo nada sobre...

-Quiso proteger a su hermana, por eso no te lo contó...según la versión oficial ella no estaba en Royal, ¿me oíste? No va a declarar, ni nada por el estilo, con mi testimonio es suficiente. -Michael no podía reaccionar.- ¿Estás celoso, Corner? Apuesto a que si.

-Cierra el culo, Potter - aconsejó, molesto.

-Te advertí que no te daba la talla para una mujer como ella...-lo provocó Harry.

-Le contaré a Ron que estás difamando a su hermana.

-¿Difamando? Tu hiciste una pregunta, yo te contesté. ¿No querías tomarme declaración? - dijo retóricamente- Pues bien, te estoy haciendo caso, "Jefe Elite"- empezó a reírse burlonamente.

En ese instante, Ron ingresó a la sala con mala cara.

-Justo estábamos hablando de tu...

Ron dejó unas fotos sobre la mesa, sin permitirle terminar la frase.

-Encontraron el Bora del secuestrador de Justina en un parque. -dijo ceñudo - Lo hicieron humo, por supuesto. Fuego incandescente, huellas indetectables. No dejaron rastros.

-El secuestrador no era un mago, según la declaración de Justina...

-Esa chica mintió, es evidente - intervino Corner - Su testimonio no tiene nada que ver con las pericias que hicimos...es una mentirosa.

-Cuida tus palabras, Justina es mi familia - lo cortó Ron con pocas pulgas.- Tal vez tenga un cómplice que sí lo es, quien le lanzó a Malfoy el aturdidor.

-Cierto, puede ser que...

-Mike, déjame a solas con Potter - lo interrumpió Ron sin dejar de mirar a Harry.

-Hace dos minutos me comentó que estuvo en Royal con Ginny.- reveló Michael, sin moverse de su asiento.

-¿Ah sí? ¿Dijiste eso, Potter? -lo miró amenazante.

-Michael forma parte del escuadrón Élite -replicó Harry, sereno. -Yo solo me referí al atentado, pero el señor me preguntó con quien estuve en Royal y contesté la verdad. Le aclaré que tu hermana no dará testimonio, no te preocupes. -Ron lo miraba con rabia- ¿Algún problema, Weasley?

-Ninguno - miró a Michael y ladeó la cabeza- Déjame a solas con Potter, no me hagas repetirlo...

-¡Estamos los tres en el caso, Ron, no puedes dejarme afuera!

-¡No es sobre el caso, es un asunto personal!

-Deberían hablar fuera del...-Ron lo tomó del brazo, lo sacó de la oficina y cerró la puerta en la cara. Harry no reprimió una carcajada.

-Deja ya esa risita de mierda..-le espetó cabreado.

-¿Qué quieres hablar conmigo? No estoy para tus rabietas, Weasley. - miró los papeles de la declaración.

-¿Rabietas? Expusiste a mi hermana a...

-Yo no la expuse a nada, esos tipos...

-El ataque era para ti. - se empecinó Ron.

-Lo estuve meditando y creo que en realidad, los terroristas intentaron despistar la atención sobre Gerónimo...no lo hicieron por mí, fue de casualidad. - dijo serio- Estoy seguro que no tenían ni idea que yo estaba allí.

-Si, es así, ¿por qué te lanzaron hechizos cuando huían en la moto? - dijo Ron - ¡Hablé con Kingsley y me contó que los hechizos los pasaron a un centímetro! ¡Mi hermana pudo haber muerto! - Harry frunció los labios, molesto.

-Eso fue porque el agresor me vio y quiso disimular...no insultes mi inteligencia, nunca hubiese permitido que le suceda algo a Ginny. - dijo con los dientes apretados.

-Tuvieron suerte, ¡se salvaron de milagro! Ella no es Auror, no se puede defender...sufrió muchos golpes.

Harry resopló, harto de su cantinela.

-Todo este show es porque Ginny y yo estuvimos juntos, ¿no? - escupió sin rodeos.

-No diré que me hace gracia pero...- Harry dio un puñetazo a la mesa, Ron se sobresaltó.

-¡Pero nada, Weasley! No es tu asunto lo que suceda entre Ginny y yo...¡deja de comportarte como un adolescente! - le ordenó, furioso.

-¡Tu te metes en todo lo referido a Hermione! - se puso de pie y lo enfrentó igual de enfadado.

-Eso sucede cuando te pasas de la raya hablándole de McLaggen...- Ron cambió la cara por una de total remordimiento.

-No volví a hacerlo, al contrario, la he contenido...la he...-se dejó caer en la silla, aturdido- Ahora no me habla...y mi hermana tampoco.

-Sus motivos tendrán.- dijo implacable.

-Ginny no quiere aceptar un Auror para protegerla...-le contó Ron - Debes hacer algo, es muy testaruda. Dice que el Hospital tiene seguridad...

-¿Qué quieres que haga yo? - le preguntó, hastiado.

-¡Habla con ella! Quizá a ti te haga caso...

-Sí, claro - rodó los ojos.

-¿No te importa que pueda ser atacada? - Harry sonrió con arrogancia.

-Weasley, tu hermana ya tiene un Auror que la sigue todo el tiempo desde hace dos días.

-¿Y por qué no me lo dijiste antes, bobo? - Harry carcajeó.

-No me preguntaste. - Ron gruñó.

-Yo no estaba enterado de esto...- dijo enfurruñado.

-Arreglé el asunto extraoficialmente, es un Auror que trabaja para la CIA, muy entrenado. Acababa de terminar una misión de encubierto en Escocia y quedó libre por unos meses. Lo contacté y aceptó el trabajo...Kingsley lo sabe... -se rascó la cabeza - Preferí que no fuera alguien del Ministerio, Ginny puede reconocerlo...y ya sabemos como va a reaccionar.

-Mierda..-masajeó sus sienes y luego lo miró, suavizando su expresión - Gracias por... ocuparte.

-Tu hiciste lo mismo con Hermione. - simplificó Harry - Arnold Lodgy es un conocido, coincidimos en algunas misiones hace años.

-Pásame el contacto del Auror que cuida a mi hermana.- Harry tomó su móvil y se lo envió.

-Se llama Brian O'connell, cuarenta años y mide como dos metros. Es difícil pasarlo.

-Si Ginny se da cuenta nos mata.

-No lo notará.

-¿Y Justina? Es quien corre más peligro, intentaron secuestrarla.

-También está protegida, y es un mago experto en seguridad muggle...Malfoy se empecinó en hacer el seguimiento.

-No es Auror, no le corresponde.

-Yo estoy en contacto con los tres guardaespaldas todo el tiempo, no te preocupes.

Se hizo un silencio incómodo. Ron parecía deprimido y agobiado. A Harry le dio lástima verlo así, no conocía esa faceta suya, era extraño que él se comporte de esa forma.

-Pareces a punto de suicidarte.

-No me rompas las pelotas, Potter...-le respondió con aspereza.

-¿Cuál es el problema?

-¡Ya te dije! Ginny no quiere saber nada conmigo, no me perdonará...no puedo estar distanciado de ella. Es...mi hermana, pero también mi mejor amiga...-dijo amargamente.

-Es lógico que esté enfadada. Insinuaste que era una cualquiera delante de Elena, de mí, de Justina, de Malfoy de...

-¡No me lo recuerdes, ya lo se!

-No te rompí la cara porque ella me lo pidió. - advirtió Harry.

-¿Crees que te tengo miedo, estúpido? - lo prepoteó.

-Haz lo que quieras, Weasley, pero si vuelves a hacerlo no me temblará el pulso - lo previno, golpeando un dedo sobre la mesa.- Ya me hartaste con tus escenas de hermano protector.

-¿Desde cuándo te importa tanto mi hermana? - Harry sintió que se ruborizaba.

-No me gusta que maltraten a las mujeres...- Ron abrió la boca, ofendido.

-¡Yo no la he maltratado, todo lo contrario, quise defender su...!

-¿Su honor? ¿Su reputación? - carcajeó irónicamente- Naciste en el siglo pasado, ¿o qué? El honor de una mujer no pasa por ir a un hotel transitorio o ser virgen...

-Me estás malinterpretando...tu la usaste hace años y lo saben todos. Frank, tu padrino, Elena...y ahora ella quedará como una estúpida que volvió a caer en tus redes! - machacó Ron.

-Es lo que yo digo, te importa como va a quedar frente a los demás...

-¡No quiero que vuelva a sufrir por tu culpa, no la mereces!

-Yo no pienso darte explicaciones de lo que hago con mi vida privada...-se puso de pie resuelto - Es un tema mío y de ella...debes madurar y entenderlo, no me hagas repetirlo.- Ron hizo un esfuerzo por no romperle la cara - Y en cuanto a Hermione...

-¿Qué, le vas a decir que soy un pelotudo? - lo interrumpió, paranoico- Que no le convengo, porque soy un impulsivo, un...

-Lo mismo que tú le dices a Ginny de mí - refutó Harry - ¿No?

-Yo no le dije eso.

-Vamos, Weasley, somos pocos y nos conocemos mucho.

-¿Por qué quieres estar de nuevo con Ginny? - le preguntó con honestidad.- Seguramente tienes otras opciones para divertirte..

-¿Eres sordo? No voy a hablar de mi vida privada contigo, no somos amigos... en todo caso es ella quien debe pedirme explicaciones.

-Muy bien, Potter. - replicó Ron, con odio contenido. - Sólo dejame decirte que si la veo llorando...

-No la verás llorando.- ¡Ni siquiera le importa lo que yo haga! Solo me usó para tener sexo. No digo que me queje, pero podría...

-Te tomo la palabra.- se apoyó en el respaldar de la silla, y lo miró fijamente- ¿La vas a ver hoy? A Ginny...-Ojala.

-¿Qué te hace pensar eso? - torció los ojos.

-Está enojada conmigo...por lo que hice. No quiere saber nada, me cortó el teléfono.

-Ya lo dijiste, no entiendo a que vas con...

-Potter, ¡no me obligues a pedírtelo! - Ron estaba incómodo.

-¡Habla claro, no entiendo a dónde quieres llegar! - lo apuró fastidioso.

-Si hablas con ella...minimiza la situación, dile que no fue para tanto...que yo me preocupo por ella, que...debe perdonarme.- le pidió con descaro. Harry no pudo ocultar la risa.

-Tu caradurez no tiene límites, Weasley. - aseveró, incrédulo.

-Es la única manera de arreglarlo, si se lo dices tú...

-¿Y yo que tengo que ver? - chasqueó la lengua, impotente- ¡Ginny me odia, para tu información! No tengo ni la más mínima influencia en sus decisiones.

-¿Como va a odiarte? ¡Estuvieron juntos! - exclamó Ron, cada vez más confundido.

-No entiendes nada...quiere vengarse de mí.

-¡Ah! - aplaudió mordaz - ¡Qué buena noticia, Potter! ¡Hubieras empezado por ahí!

-Cuidado porque te entierro con Hermione...-lo amenazó.

-¿Tanto te va a importar que desee vengarse? Nunca la quisiste.

Su teléfono sonó, y vio que era Consuelo. Decidió atenderla, le debía unas disculpas. Por otro lado, la conversación con Ron ya lo estaba fastidiando. Nunca la quisiste. Ron intentó fisgonear la pantalla del móvil, pero no lo logró. Estaba seguro de que quería averiguar si era Hermione.

Harry supo que era hora de cortar con Consuelo, de lo contrario iba a salir más lastimada aún. Fue una locura perpetuar esa relación por tantos años...

-¿Quién es? - dijo Ron.

Harry no le contestó, salió de la sala para hablar con privacidad.

-Consuelo.

-Harry...por fin atiendes.

-Lo lamento...estuve con muchos problemas. - contestó en voz baja.

-¿Estás bien? - se preocupó.

-Sí, sí. Solo temas laborales.

-¿En la policía científica? - Harry frunció el ceño. A menudo olvidaba que Consuelo era muggle y sabía la mitad de sus cosas.

-Si, estamos con mucho trabajo por los ataques...

-He oído que los terroristas otra vez atacaron...al famoso hotel Royal.

-En eso trabajamos...-dijo incómodo. Cada vez que nombraban el hotel, veía a Ginny dentro de ese vestido rojo, que marcaba su cuerpo perfecto. Las ganas que tenía de volver a tenerla eran demenciales. ¿Por qué no lo llamaba, aunque sea para eso? ¡Soy patético, no dejo de pensar en ella cuando se la pasa ignorándome!

-...y cuando estaba en el shopping con mi madre, me acordé de ti por eso.- decía Consuelo, muy desenvuelta.

-Ah..-carraspeó, sin tener idea a qué se refería. Consuelo lo interpretó de otra forma.

-Harry, sé que estás enojado, pero no quiero que sigamos distanciados, lamento haber tocado tu...relicario.

-Yo también lo siento, reaccioné pésimo. -se disculpó - De veras, lo lamento...te traté mal...es que pierdo la cabeza cuando tocan mis cosas.

-Nunca más tocaré nada de tus pertenencias - le juró, conciliadora. Harry no podía creer que le dejara pasar semejante maltrato. Lo consternó, Consuelo no tenía límites. No era la primera vez que hacía la vista gorda con sus exabruptos, pero en la última discusión se pasó de la raya y no merecía un perdón de su parte..- Es una promesa...

-Ya pasó, no tiene sentido remover el asunto. - optó por contestar.

-¿Podemos vernos mañana? Es sábado y podríamos... - "Mierda", pensó Harry.

-No puedo, tengo el cumpleaños de un amigo de mi padrino.- la cortó, como un autómata.

-¿Quién cumple años? - Harry rodó los ojos, ¡qué pesada! No era fácil decirle que no sin que lo hiciera sentir una mierda. Consuelo tiraba de la cuerda llenándolo de remordimiento, y él no quería herirla.

-Es un médico muy importante, cumple ochenta..

-¡Uau! ¿Hace una fiesta grande?

-Sí, algo así, le gustan las reuniones. - Quería quitársela de encima cuanto antes; era mejor cortarle en otro momento y no por teléfono.-... y no puedo faltar, Black me va a taladrar la cabeza.

-Qué lástima...bueno si logras liberarte, me avisas. ¿Es en Amnesia?

-Eh..si - confirmó, maldiciendo su interrogatorio - Es una cena, nada del otro mundo.

-Si te quedas en la discoteca nos podemos encontrar más tarde.- propuso ella, sin rendirse.

-No quiero prometerte nada... No tengo idea qué querrá hacer Frank...tal vez el festejo se extienda en su casa - inventó, incómodo. ¡Un hombre de ochenta años haciendo una super fiesta hasta el amanecer! Ni un niño de cinco años se creería ese verso.

-Bueno, yo...

-Cony, tengo que cortar, me está llamando mi jefe linda. - se excusó.

-Está bien...que tengas buena jornada.- por su voz estaba muy triste.

-Tú también, adiós.- cortó y se secó el sudor de la frente. No quería mentirle, pero Consuelo no colaboraba para que eso no sucediera, se ponía muy intensa. Miró el techo encantado del ministerio, era un cielo despejado, precioso. No podía dilatar el momento de hablar con Consuelo y decirle que no quería continuar frecuentándola. Iba a ser muy incómodo para él y doloroso para ella. Pero lo haría de frente, era lo mejor.

Le llegó un muy corto audio de Elena. Eso era extraño, su madrina no solía enviar mensajes de voz, llamaba directamente.

- Hola Padri. En un ratito viene Ginny..." - él se estremeció- "Vamos a comer a ravioles" - Harry se mordió el labio sintiendo envidia por su ahijado.

-"Qué bueno enano! ¿Por qué tienes el celular de tu mamá?"

-"¡Me lo prestó!"

Harry sonrió, imaginando a Ginny con Troy jugando. Durante esos segundos, le llegó otro audio.

"Harry, soy Elena. Ni se te ocurra venir, estoy intentando reconciliarme con Yanky."

-Gracias por la invitación, madrina... -dijo sonriendo a la pantalla. -

0*0*0*0

Cormac McLaggen boxeaba un puching ball, como si fuera el culpable de todas sus desgracias. Imaginaba el rostro de Ronald Weasley, tocando y besando a su mujer. Ese desgraciado iba a pagar muy caro haberse metido con lo que es suyo. Así tuviera que dar la vida, Ron Weasley era hombre muerto.

Matthew bebía Vodka de la botella; lo miraba de reojo, como si no se atreviera a invadirlo.

-Fuiste un imbécil, Matt. -le espetó Cormac, secándose el sudor con una toalla -No debiste abordar a tu hija a los dos minutos de que Malfoy la dejó en su mansión.

-No tenía mucho tiempo, las alarmas podían sonar. -se justificó-No tengo una maldita varita, soy muggle.

-Justina y Malfoy te vieron la cara. - le recordó.

-Tengo barba, no será un problema.

-No importa, idiota. Harán un retrato hablado, tu maldito rostro va a empapelar las calles de Londres, la policía y todo puto rincón del planeta...-se secó el sudor.- Yo no voy a caer contigo...

-Tu tampoco fuiste discreto cuando atacaste el Hotel. - recriminó Matt.

-Llegué tarde a esa misión, y por tu culpa. Tuve que lanzar el bombarda en las cocheras, no me quedó otra.

-¿Intentas atacar a Potter mientras huía?

-Sí - confirmó con fervor - Esa basura siempre quiso acostarse con mi mujer...

-Creí que confiabas en él...

-Para nada. Fingía tenerle confianza, porque me convenía tenerlo de mi lado.- dijo Cormac, sentándose en una silla.- Hermione lo estima demasiado por esa cicatriz de mierda...no tiene nada de especial.

-Potter estaba con Ginevra Weasley...-mencionó Matt, con desagrado- ¿Son novios o qué?

-No tengo idea, pero cuando la vi decidí atacar. Nunca pensé que iba a vivir para ver a Potter asustado...- lo miró con desprecio - Como lo estabas tu cuando Malfoy te arrojó al piso...

-¡Eso fue porque hizo magia! - dijo dolido por sus palabras- ¡En un mano a mano sin varita, y sin poderes lo destrozo!

-Tendrías que haber esperado al menos una hora. El viejo Stone no volvía hasta la madrugada, ese imbécil se la pasa suturando...-gruñó con impotencia- Tanto planearlo para que lo arruines con tu maldita ansiedad...

-La voy a recuperar... Lizbeth es el amor de mi vida.

-Es Justina, no es Lizbeth - lo corrigió Cormac, displicente.

-A mi me da lo mismo, son iguales.

-Eso es cierto...en la foto que me mostraste parece ser Justina. - admitió.

-La encontré gracias a ti, pensé que me estabas tomando el pelo...

-¿Realmente es tu hija? - le preguntó, escéptico- Más allá de que la confundas con Lizbeth...

-Sí, estoy seguro que es mi hija. Podría hacer un ADN cuando quieras. -sacó el cepillo del pelo color azul - Le robé esto de su recámara.

-A mi no me tienes que demostrar nada...-dijo Cormac indiferente.

-A Justina sí, y le daré pruebas...

-¿No te creyó?

-No quiso saber nada conmigo...- Repuso Matt, afectado - la muy ingrata dijo que su única madre es Meredith Stone. Le lavaron el cerebro...y ese asqueroso de Malfoy se atreve a tocarla...no lo permitiré.

-Creo que están enamorados...

-¡No! ¡Ese enfermo seguro la hechizó!

Cormac respiró hondo.

-No vuelvas a actuar de manera imprudente. Si te atrapan, no sales más. Tienes al Ministerio y a la policía pisándote los talones.

-Ya quemamos el Bora, no hay forma de que nos atrapen.

-Lo único bueno de todo esto es que van a asociar los tres ataques...el secuestro, Harrolds y Royal. - sonrió con malicia - Weasley y Potter deben estar desconcertados, sin saber cuál es nuestro objetivo.

-¿Crees que no sospechan de ti, después del mensaje que le enviaste a tu mujer? - Cormac disfrutó que llamara así a Hermione, se notó en su expresión - No puedes negarme que eso fue una imprudencia de tu parte.

-A veces uno es débil, amigo. Pero no volverá a suceder - le dio unas palmaditas en la espalda.- Justina y Hermione son nuestras, eso tenlo por seguro...

0*0*0*0

Hermione dejó la cartera en el perchero de su oficina, y se sentó en la silla. Le costaba trabajar luego de lo sucedido con Gerónimo. En cada caso que estudiaba, solía ver su firma, junto con la de otros jueces. Y saber que lo habían matado le causaba dolor, y al mismo culpa. Si Cormac era el responsable del atentado Harrods, Gerónimo había muerto pura y exclusivamente por su causa, por culpa de un loco como Cormac. Le costaba pensar que McLaggen estaba detrás del ataque, pero ¿que otra persona haría semejante locura? Ahora bien, con respecto al Hotel...¿Cormac estaba siguiendo a Harry y lo atacó para hacerle daño a ella? Era capaz de pensar que tenía algo con Harry, lo había insinuado miles de veces, pero delante de él jamás dijo nada. Su persecución era más bien con Sirius.

Pasó las manos por su cara. Cualquier hombre que la frecuente, estaba en peligro, esa era la verdad. Solo pensar que Cormac la vio besarse con Ron y eso lo movió a amenazarla por mensaje...temblaba. Si a Ron le pasaba algo no iba a tolerarlo...

El dueño de sus pensamientos ingresó sin golpear a la oficina.

-¡Mierda! - se tocó el pecho, asustada.

-Lo siento...pero tenemos que hablar.

-La próxima golpea la puerta. -dijo nerviosa.

-Te estuve llamando y no atendiste. Hace dos días que no das señales de vida..- reclamó, dolido.

-Sabías que estaba bien, por Lodgy.

-No es el punto Hermione...necesitaba escucharte - ella lo miró, ocultando la ternura que le causó su afirmación. Estaba cabreada por su comportamiento impulsivo en la mansión de Harry, pero también tenía miedo que le sucediera algo si estaban demasiado tiempo juntos. - ¿No vas a decir nada?

-Sí, que estuviste pésimo el miércoles. - afirmó con calma - Y sabes a qué me refiero...

-Mi hermana está enojada conmigo. -dijo cabizbajo.

-No te victimices, por favor.

-Deja de tratarme como si fuera un manipulador...-se sentó en la silla. Hermione lo miró de arriba abajo. Era tan sensual que a menudo se preguntaba qué demonios hacía perdiendo el tiempo sin follar con él. El pensamiento la avergonzó. - ¿Estás aquí?

-No debiste atacar así a Ginny, ella es grande y hace lo quiere.- le contestó, distraída.

-Eso ya me lo dijeron todos...

-Si esperabas que te dijera algo diferente, no hagas siempre lo mismo! - chilló, molesta.

-Bueno, no fue para tanto - se acercó un poco -

-Si vuelves a golpear a Harry...

-Por sino te diste cuenta, fue él quien quiso fajarme - la interrumpió.

-Intentó defender a Ginny, estuviste a punto de gritarle puta delante de todos.

-No iba a decirle eso! - Hermione chascó la lengua, harta.- ¿Me perdonas? - dijo triste.- Por favor, no quiero estar peleado contigo...

Ella bajó la mirada a los papeles, y leyó la firma de Gerónimo. Un mes atrás había tenido ese pedacito de pergamino en sus manos y ahora estaba muerto. Solo recordarlo sus ojos se empañaron. ¿Y si Ron corría con la misma suerte? Cormac la estaba vigilando, esperando el momento justo para atentar contra él... Era lo suficientemente retorcido como para colocar una granada en su auto, o en su departamento. Sintió una puntada en el pecho de terror.

-¿Qué pasa? - ella lo miró - Hey, no llores, te prometo que no volveré a...

-No es por eso, Ron - dijo con voz nasal.

-¿Entonces qué te pasa?

-¿Se sabe algo de la investigación? ¿Pudieron confirmar que fue McLaggen el responsable de los ataques? - él la miró sin saber si responder o no - Tienes que compartir los detalles conmigo, estoy involucrada y sabes que puedo ayudar.

-Hasta ahora, lo único que vincula ambos ataques, y no es menor, es el hechizo. Bombarda máxima. - le contestó.

-Mierda..¿Ni un sospechoso?

-Ninguno...pero Hermione, confía en nosotros, estamos peritando cada detalle. Lleva su tiempo, debemos tener paciencia.- afirmó Ron, empático.

-¿Vieron algo en las cámaras de seguridad del Hotel?

-El agresor las destruyó antes de ingresar, con un hechizo. Los muggles creen que fue un balazo, pero lo hizo con un hechizo.

Hermione se puso de pie, y comenzó a ir y venir. Estaba angustiada, se sentía impotente, atada de pies y manos para impedir una próxima tragedia.

-Deja de preocuparte...

-¿Como pretendes que lo haga? - saltó, angustiada - Gerónimo está muerto...¡y otras tres mil personas más! Nunca tuve tantos deseos que no fuese Cormac...- pasó la mano por su nuca, nerviosa.

-Estás siendo injusta contigo misma...no eres responsable de lo que haga ese maniático.

-¡Entiéndeme, Ron! ¡Es imposible no sentirme responsable! - repuso ella- Siento que estoy poniendo a todos en peligro. Gerónimo murió por estar cerca de mí...

Ron decidió no comentarle que tenía problemas de adicción. No quería que se angustiara por ese detalle. Se preguntó si ya lo sabía, pero lo cierto es que tampoco quería hablar de Gerónimo con ella. Le resultaba incómodo y doloroso.

-Tu también estás en peligro, sea quien sea, el tipo es una amenaza para todos. -trató de hacerle entender.

-Ahora entiendo a Harry...-Ron la miró confundido - Él siempre sentía culpa cuando estaba con nosotros, porque pensaba que Voldemort podría matarnos para hacerle daño...

-Con más razón, puedes comprender mi punto, porque estuviste del otro lado- dijo Ron - No puedes culparte, es una locura...¿o culpabas a Harry en esas épocas?

-No, claro que no...-lo miró seria - Pero no podemos negar que corres más peligro si estas cerca de mí.

-Si me estás pidiendo que me aleje...

-Deberías...hasta que encontremos a Cormac y esté preso.- dijo Hermione.

-No lo tomes a mal, pero estás loca.

-¡Nos vio besándonos! - le gritó alterada - ¡Y me envió un mensaje por eso, tú mismo lo dijiste!

-¿Crees que le tengo miedo a ese cobarde? ¡Te aseguro que se está escondiendo porque es justamente al revés! - exclamó Ron, enérgico.- Cuando lo agarre...

-Solo pensar que puedas terminar como Gerónimo...no podría soportarlo.- Ron sintió un calor en el pecho al percibir que era importante para ella. Se acercó y le dio un abrazo, besando su cuello.-

-A mi no me va a hacer nada...eso dalo por hecho. - Apartó el pelo de la cara y le secó las lágrimas.- No quiero que llores más por esa basura...te costó estar bien, no lo desperdicies...

-Hice todo mal...debí denunciarlo antes. -dijo con remordimiento - Lo siento, nunca creí que era capaz de llegar tan lejos...de veras pensé que estaba muerto, el adoraba a su padre.

-Creo que no se acercó porque estabas sola, pero cuando te vio con Gerónimo...-dejó la frase inconclusa.

-Tu estás seguro que fue Cormac, ¿no?

-Mi intuición me dice que sí...y que no esta trabajando solo.- el móvil de Ron sonó. - Dame un minuto..- se alejó. -Hola, ¿quién habla?

-Ronald...soy Ramiro Hill...me conociste en la calle, cuando...

-Te recuerdo. -dijo secamente.- ¿Pasó algo?

-No, en realidad te llamo porque tú eres policía...entonces...quería consultarte algo.

-Dime.

-¿Encontraron al responsable del ataque? - Ron arqueó las cejas, sorprendido por la pregunta.

-Estamos en eso, pero ¿por qué te interesa tanto?

-Fue horrible lo que pasó, ya no me siento seguro en ningún lado.- dijo cabizbajo.- Yo soy fóbico y no puedo salir de mi casa, temo que me pase algo. Mientras los terroristas estén libres...

-Cuando lo encontremos serás el primero en enterarte...

-¿En serio?

-Lo verás por las noticias - dijo Ron con simpleza - No quiero que lo tomes a mal, pero este llamado no me cierra...

-En el Hotel Royal...mi hermano falleció en el ataque.- confesó con voz quebrada.

-Ah...lo siento. - se apenó Ron - ¿Como se llamaba?

-Theodory Hill.

-Sí, sí, estaba entre las víctimas...lo siento Ramiro, no lo sabía.

-Ron - lo llamó Hermione -Voy al baño, ¿me esperas aquí?

El se acercó y le dio un beso en los labios.

-Te espero, hermosa.

-Ya, no exageres, no me voy a Europa - rieron. Hermione salió de la oficina.

-Ramiro, ¿estás ahí? - no se escuchaba nada - ¡Hola!

-Sí, estoy aquí - dijo con un extraño tono de voz. Parecía estar temblando.

-Lo siento...tuve un percance.

-Sí, escuché.

-Como sea, Ramiro...te prometo que voy a contarte cualquier novedad sobre el caso. - dijo Ron. - Tú quédate tranquilo, lo vamos a agarrar y esa rata no saldrá del calabozo nunca más...

-Gracias, Ron...- él colgó.

-Que tipo raro...-dijo para sí mismo. - Theodory Hill...

Hermione volvió del baño, y lo miró.

-¿Algún problema?

-Ninguno.

-¿Quién te llamó?

-Nada importante...¿almorzamos?

-Dime quién te llamó, tienes una cara...-Ron sonrió, seductor.

-Estás celosa, Minion?

-No me llames así, idiota - rieron, y ella lo miró ceñuda - ¿No andabas con nadie en Francia?

-Apa...estás celosa...yo sabía - se dio importancia.

-Solo es curiosidad - mintió ella.- ¿No vas a responder?

-Tenía mis...citas, por así decirlo.- dijo enigmáticamente. - Pero nada formal, no te preocupes...-le tomó la mano - Vamos a almorzar.

-No, Ron...prefiero que no nos mostremos en público. - se excusó - No hasta que Cormac esté tras las rejas...

-Está bien...pedimos algo, pero quiero almorzar contigo - se acercó y le dio un brusco beso en los labios, que ella correspondió - Te deseo...

-Yo...yo también...pero no sé si es correcto que...- Ron la besó, y le tomó la cara con las manos.

-Vamos a mi casa...no te preocupes, nadie se va a enterar. -dijo para convencerla- Lo mantenemos en secreto...¿te parece?

Hermione no pudo negarse, pero tampoco le dijo que sí. Ron le tomó la mano, agarró su varita y desaparecieron.

0*0*0*0

A las once de la noche, Ginny salía de San Mungo, agotada. Chequeó la hora en su móvil...era demasiado tarde para aparecerse, las medidas de seguridad habían sido reforzadas. Miró hacia atrás, ceñuda. Desde hacía un par de días tenía la sensación que la estaban siguiendo, pero quizá estaba paranoica. Era lógico luego de lo que sucedió con Justina. Vio tres coches estacionados, uno era rojo, el conductor enviaba mensajes. Siguió su camino, meditando si ir a su casa caminando, estaba a cuatro cuadras, pero finalmente decidió tomarse un taxi. No había ninguno disponible... Resopló y decidió caminar rápido, estaba ansiosa por llegar y tirarse en el colchón. Cuando estaba cruzando la calle, una camioneta audi color verde le tocó bocina. Ginny lo miró fijo. Apoyaba un brazo en el volante, y la miraba sonriendo. Qué ganas de comerte a besos Harry Potter.

-¿Qué esperas para cruzar la calle, Yanky? - dijo risueño.

Ella lo hizo y se acercó al asiento del conductor.

-Hola -saludó, tensa.

-Sube que te llevo...-ella se mantuvo estática, sin saber qué hacer - Yanky, estás tildada ¿qué te pasa? Sube, está fresco.

Ginny se subió y abrochó su cinturón. No supo porqué aceptó, en parte porque podía ahorrarse el dinero del taxi. Y por otro lado, el perfume de Harry era muy rico, tenerlo a su lado y verlo manejar, la sedujo al extremo. Era como estar en 2015, salvo que en esa ocasión no era un descapotable. No podía quitarse las fotos del cumpleaños de Elena de su cabeza, y verlo en vivo y en directo no ayudaba para nada... Qué demonios estoy haciendo.

-¿Como estuvo el trabajo? - Otra vez, se hacía el novio. ¡Qué manía!

-Estuvo bien.- contestó escuetamente.

-No lo parece, por tu cara. -Ella no tenía ganas de discutir.

-¿Qué haces aquí? - inquirió, sin más vueltas.

-¿No es obvio?

-No, al menos no para mí.

-Vine a buscarte para llevarte a tu departamento - replicó Harry con simpleza.

-Sí, pero no entiendo porqué...

-¿Pensabas volver caminando? - dijo severamente.

-No sería una locura, vivo a cuatro cuadras.- respondió Ginny, mirando por la ventanilla. Él se ahorró el sermón, no le convenía ir a la confrontación.

-Visitaste a Sirius y Elena...-Ginny enrojeció.

-Elena insistió demasiado - se apresuró a explicar- No quería hacerle un desaire, tu la conoces, se pone muy...

-No te pedí explicaciones, a mi no me molesta.- la atajó Harry.

-No te creo nada...-sonrió irónica.

-Estoy siendo sincero...-dijo despreocupado - Troy estaba contento.

-¿Como te enteraste que fui a Grimmauld Place? -preguntó algo cohibida.

-El enano me envió un audio con el móvil de Elena...

-Dios, qué avanzados están los niños ahora.- comentó, atónita.- Elena insistió, me invitó cuando hablamos en tu casa...el otro día.

-Fue hace tres días.

-Ni idea - se encogió de hombros.

-No hay manera de decirle que no, ¿eh? A Elena.

-Lo siento.

-¿Por qué te disculpas?

-Digas lo que digas, creo que no corresponde que visite a tu familia...no volverá a suceder - afirmó terminantemente.- Troy quería que vaya, lo hice por él.

-Ya te dije, no me molesta. -parecía ser franco. Ginny no podía creerlo. - Elena estaba radiante de la felicidad, quería reconciliarse contigo y...

-En una época eso te molestaba.- Harry respiró hondo, debía armarse de paciencia, era lógico que no le creyera. Incluso hasta él estaba sorprendido de su nueva postura.

-Ya no es así...-al menos, no contigo. - Elena puede hacer lo que quiera, y tener las amistades que desee.

Ginny recién en ese momento se percató por dónde iba, tal vez no sabía dónde quedaba su vivienda.

-Déjame en mi casa...te indico dónde es.- musitó, incómoda.

-Ya sé dónde vives.

-¿Como lo sabes?

-Soy Auror...me informo de lo que me interesa...-dijo seductor.

-O sea que revisaste mi ficha personal...-Harry sonrió, sin especificar. No quería imaginar cómo reaccionaría si supiera que O'connell le avisó que pensaba volver caminando.

-Me contó Elena que a su vez le contó Frank, yo no revisé nada. -le aclaró.

-Es tremenda tu madrina...

-Sirius no se queda atrás... le sigue el juego - afirmó sereno - cuando se le mete una idea en la cabeza a mi madrina no hay forma de quitársela. -Ginny lo miró.

-Te llevas muy bien con ella...y con Troy. -dijo, curiosa - Tu ahijado no dejó de nombrarte...eres su héroe.

-Lo amo - Ginny se estremeció al escucharlo hablar de sentimientos. Cinco años atrás lo hubiera llamado cursilería, estaba segura. Le causó tanta ternura que se le erizaron los vellos de la nuca. Harry comenzaba a desestabilizarla con meros detalles. La facilidad que tenía para seducirla era arrolladora e intimidante. - .. cuido de él desde que tenía cinco meses. - ella abrió los ojos, cada vez más sorprendida.

-Estás bromeando...

-No, puedes preguntarle a Sirius.

-¿Tu, cambiando pañales? - dijo Ginny, sin dar crédito a sus oídos.- No lo puedo creer.

-La primera vez se lo puse al revés. ¡Pobrecito!...- rieron con ganas.- No es tan difícil, una vez que practicas te sale bien.

-Lo he hecho, y es una pavada. - dijo seria.

-Además, me hizo pis en la cara...eso fue espantoso. - Ginny carcajeó - No te burles, me lavé la cara durante horas.

-Suele pasar con los varones... debes contenerlo con un algodón hasta que le coloques otro pañal. - explicó Ginny, como si fuera obvio.

-Ay, ¡ella sabe todo!

-Soy médica...-dijo sin amilanarse.

-Le cambiaste los pañales a tus sobrinos, ¿cierto?

-Sí, claro. Además suelo ir a neonatología a cuidar a los bebés internados. -le confesó - Aunque no es mi área, me hace muy bien.

-¿Te hubiese gustado seguir pediatría? - quiso saber Harry, curioso.

-Me gusta mucho la cirugía; no estaría mal hacer alguna especialización en cirugía infantil. - sus ojos ambarinos estaban perdidos en las húmedas calles de Londres - Sería fantástico, pero la verdad es que estoy agotada; San Mungo me consume demasiado tiempo como para estudiar algo tan largo.

-Me doy cuenta que absorbe...estás saliendo muy tarde.

-¿Y tú? ¿A que hora sales?

-Salí recién...-Ginny puso los ojos en blanco.

-El muerto se asusta del degollado - Harry rió.- ¿Te gusta ser Auror?

-Me encanta...aunque me pongo un poco obsesivo con los casos.

-¡No me digas! Obsesivo tú...es rarísimo - enunció con evidente sarcasmo. Harry negó con la cabeza, sonriendo.

-Deja de criticarme, Yanky. - dobló a la derecha, con una expresión de felicidad tatuada en el rostro.

-Es la verdad...-De reojo, Harry miró sus pestañas arqueadas. El oscuro perfil dibujado a lápiz, que cambiaba de color por las luces de la ventanilla. Era tan bella, tenía una boca carnosa, y una nariz pequeña. Le hubiese encantado tener la libertad para llenarla de besos.- En fin...

-Te vas a comprar otro auto, me imagino. - dijo Harry, para distraerla.

-Frank me prestará el que cubra el seguro, una vez que cobre la indemnización. Aún no vendí mi auto en Nueva York, mi padre es un despistado, le pedí cientos de veces que publique el aviso, y fíjate que todavía espero.-dijo confidencialmente. Harry pensó en cuánto le hubiera gustado tener a su padre, y contar anécdotas similares.

-Ya lo hará...¿como se llama tu padre?

-¿Y esa pregunta?

-Curiosidad...¿O es un secreto de estado?

-Para nada, estoy orgullosa de mi familia. Se llama Arthur...y mi mamá Molly.- Él recordó haberlos leído en el teléfono de Ron.

-¿Qué auto tenías en Nueva York?

-Estoy siendo interrogada por la justicia? - dijo con sarcasmo.

-Si fuera por mí, te pondría unas esposas y...

-Detente, Potter, vas a extralimitarte...-lo previno severamente. Harry sonrió encantadoramente- Pervertido de mierda.- él estaba rojo.

-Eres un bombón Ginnitta.

-Potter...

-Está bien, está bien, la corto. - concedió, divertido. Ginny también sonreía, muy a su pesar. - Cuéntame, qué auto tenías...

-Un escarabajo, lo amaba. El baúl siempre estaba lleno de libros.

-Te creo. En la mesa de Summer, tenías al menos cinco.- murmuró Harry con nostalgia.

-¿Recuerdas eso? - dijo pasmada.

-Sí, claro.

-Dudo que recuerdes los títulos.- afirmó, pendenciera.

-Me subestimas, Ginnitta.- Ella negó, convencida. - Julio Cortázar, Rayuela...

-¡No! -exclamó, con incredulidad tapándose la boca con la mano. - No puedo creer que hayas retenido eso.

-¡Hey! No seas hija de puta. Tampoco soy un burro...- volvieron a reírse.

-Me quedó grabada tu cara cuando te propuse leer un párrafo de Rayuela.- hizo un ruidito gracioso con la lengua - Ese día debí darme cuenta que te aburría - agregó sin pensar. Harry dejó de sonreír.-¿Qué, dije algo malo?

-Dijiste una estupidez, no me aburrías. - Ella hizo un montoncito con la mano, incrédula. - Para que veas que soy sincero, recuerdo el párrafo, no textual, pero algo recuerdo.

-Mmmm...-lo puso en duda.

-"Me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado" - recitó Harry.

Ginny disimuló la impresión que le causó su respuesta. ¿Estaba con Harry Potter o con un impostor? Definitivamente algo raro sucedía. No quería creer las palabras de Elena, para ella no había cambiado en lo absoluto. Era un seductor y probablemente en esos años afinó las técnicas de conquista. Pero ya no permitiría que sus estrategias tuvieran la misma impronta que aquel verano de 2015. Ya no era la mujer de esos años.

-Te dejé sin palabras...o eso quiero creer.

-Me sorprendiste, si - admitió, sin darle mucha importancia. Harry decidió cambiar de tema, estaba intentando retrasar el momento de preguntarle si leyó la carta. Estaba asustado ante la perspectiva que le dijera que para ella no había diferencia alguna. -¿En qué piensas?

-En ti...-dijo con franqueza.-¿Extrañas Nueva York? - le preguntó.

-Mucho - admitió, seria. A Harry, la posibilidad de que extrañe al tal Ethan se le hizo muy amarga.- Pero bueno...aquí hay mucho por hacer. - miró atentamente las calles por la ventanilla- Harry, ¿dónde estás yendo? Te pasaste más de veinte cuadras.

-¿Cenamos?

-No - dijo seria- No quiero mezclar las cosas, te lo dije mil veces.

-Vamos, tengo hambre.

-Ve a comer, pero déjame en mi casa.- objetó con simpleza.

-¿Por qué no? Si la estamos pasando bien. - Ginny lo miró con rudeza.

-¿Quieres follar?

-Deja de hablar de ese modo, no eres así. - le ordenó fastidioso.

-¿Como quieres que le diga?

-Hay miles de maneras de insinuarlo sin...

-¿Quieres acostarte conmigo? - se rectificó.

-Siempre quiero acostarme contigo, pero no es el punto...-Su descaro la hizo reír. - Uf, que alivio cuando ríes...a veces te tengo miedo, Yanky.

-Basta de pavadas y déjame en mi departamento. Cielo me está esperando ansioso.

-Otro que me asusta...- Ginny puso los ojos en blanco. Él decidió retomar el camino hacia su casa, era mejor no hacerla enojar, o terminarían discutiendo. - ¿Leiste la carta? -por fin se animó a preguntar. Ginny sintió que le faltaba el aire, nunca creyó que traería el tema tan abruptamente.

-Sí, Justina me la dio. - Harry se puso nervioso, pero lo disimuló.

-¿Qué te pareció? - preguntó, temiendo la respuesta. Ginny lo miró seria- ¿Qué sentiste?

-Nada - Harry sintió otra puntada en el pecho. - Pero ya que lo mencionas, te acepto las disculpas. Creo que es hora de dejar de discutir y comportarnos como adultos. A la derecha, en la esquina...-Harry frenó.- Bueno, gracias por traerme.

-Espera...-la detuvo tomándola del brazo.- ¿El sábado vas al cumpleaños de Frank?

-Por supuesto, sino lo hago me mata.

-Lo festeja en Amnesia - le avisó, analizando su reacción.

-Lo sé...-él se quedó mirándola - Que estés bien.

-Ginny...

-¿Ahora qué? Estoy cansada, tengo sueño, hambre, quiero bañarme..

-¿Todo eso? -dijo divertido.- Te puedo ayudar con lo último...así ahorramos agua, bombón- guiñó un ojo.

-¡Potter, no te desubiques! - le pegó en el hombro.

-Oye, ¿nos vemos el domingo? -propuso, con frescura - A la noche. Sin cortejos...

-No piso un hotel ni loca - advirtió.

-¡Yo tampoco!

-Qué vergüenza, quedé en frente de todos como una prostituta.- pasó las manos por su cara, incapaz de sostenerle la mirada.

-Nada de eso...estás exagerando.

-Sí, fue así.- dijo roja.

-Somos libres de hacer de lo que se nos canta, que piensen lo que quieran.- desestimó Harry, indiferente.

-A mi no me importa el qué dirán, solo que...tu familia se enteró, Ron, Hermione...en fin.

-¿Discutiste con tu hermano? - murmuró él.

-Estamos peleados.- confirmó Ginny.

-Ya pasó, no tiene sentido que se distancien por eso..- ella lo miró perpleja.

-¿Justo tú me lo dices? Quisiste golpearlo cuando insinuó que...

-Me dio bronca, creo que no tiene derecho a juzgarte. Como tú dijiste, con tu vida privada haces lo que quieres - Y ojala que siempre sea lo que hicimos el martes. Ginny carraspeó. - Habla con él, es tu hermano.

-A ver, déjame entender, ¿estás ayudando a Ron? ¿te envió él? - Harry se acaloró, era muy perspicaz.

-No, nada de eso, yo no soy ningún sirviente...-dijo tenso.

-¿Mencionó lo que sucedió en Royal? -continuó indagando Ginny- No me digas que se pelearon en el Ministerio...

-Para nada...hicimos como si nada pasara - mintió Harry.

-Mejor así, están trabajando juntos en algo importante. Deben cuidar las formas.

-Quédate tranquila, así será. - le prometió.

-En fin...hasta luego...y gracias por traerme.- iba a abrir la puerta cuando Harry la detuvo nuevamente.

-Aún no me contestaste si nos vemos el domingo.- dijo serio.

-No iré a un ho...

-Ven a mi casa.

-¿Como? - abrió grandes los ojos.

-A mi casa...el lugar dónde vivo - le tomó un mechón de pelo y lo enredó en sus dedos, ella continuaba sin reaccionar. Harry olió su cabello- Nos podemos ver allí.

-¿Qué haces con mi pelo? - dijo ceñuda.

-Me gusta el olor de tu shampoo..-susurró con suavidad. Ginny lo apartó, nerviosa.

-¿Ahora invitas a todas a tu casa? - dijo, con una nota de sarcasmo en su tono. Yanky, quieres ponerme en aprietos. ¡Como siempre!

-Estoy más relajado en muchos aspectos, imagino que ya lo notaste...- Ginny resopló.

-Mira, si nos vemos...mantengo las mismas condiciones. - le avisó sin preámbulos - Y prefiero que nos encontremos en un lugar neutral. - él se ilusionó.

-¿Dónde? - sonrió de oreja a oreja.

-¿Me vas a decir que tienes una sola propiedad en Londres? - lo apuró - Estás forrado en dinero. -Él sonrió un poco, cohibido.

-En estos cinco años dejaste el filtro para el café - disparó, mostrando todos sus dientes. Esa sonrisa que tiene, qué atractivo eres, pensó Ginny derretida.

-Ni hablar, ya no estoy para estupideces...

-Tengo un departamento pero no quiero ir contigo allí.

-Ah, veo que tienes otro santuario...¡con razón me invitas a tu casa! - no pudo reprimir residuos de molestia en la frase.

-¡Qué mal pensada! Para tu información, no quiero que vayas porque es un departamento de soltero...que usaba en otras épocas. - puntualizó.

-¿Y qué tiene? Estaría perfecto para la ocasión, solo vamos a...

-¿Eso es un "si", Yanky? - la cortó Harry, con genuina ilusión.

-Es un tal vez...te aviso, y vamos viendo. - dijo inconclusa.

-Eres una...

-Cuidado - se tocó el ojo. Luego se quitó el cinturón, pero Harry lo abrochó de nuevo y se acercó a ella. -Potter...- dijo nerviosa.

-Dame un besito -suplicó, y a ella le pareció irresistible..- Uno solo y te vas...

-¿Para qué?

-Para hacerme feliz - Ginny le tomó la cara y lo besó fugazmente, pero cuando quiso soltarlo, él no se lo permitió, y continuó recorriendo su boca, tomándole la cara- Qué rica eres...me encanta tu boca...-susurró. Ginny temblaba, era muy dulce, mucho más que cuando lo conoció.

-Adiós, que descanses.- lo apartó y se bajó de la camioneta.

Harry no se fue hasta que la vio entrar. Miró por el espejo retrovisor y vio a O'Connell. No tardó en enviarle un mensaje. "Gracias por avisarme" Harry no estaba tranquilo. Después de lo que le pasó a Justina, sentía que todos estaban en peligro. Puso primera, y bufó disconforme. Le encantó hablar un rato con ella, pero sentía que había un muro de piedra que no podía atravesar.

-¡Vamos viendo! Qué perra eres...- aceleró, enojado por su crueldad - No debo enviarle un mensaje ni insistir...- movió las manos frenético - Debo esperar a que ella de señales de vida...-se dijo poco convencido.

0*0*0*0

Doce horas antes.

Al mediodía, Malfoy se bajó de la camioneta frente a la veterinaria Meredith. En esos dos días Justina tuvo que declarar tanto en el Ministerio como en la policía. Tal como Frank Stone le informó, su declaración hacía agua por todos lados. Le pidió a Harry que se la envíe y no tardó en darle la razón. ¿Qué le pasaba por la cabeza a Dark? Estaba indignado, se rehusara a dar información, ¿por qué intentaría cubrir a un abusador que intentó hacerle daño? ¿Acaso lo conocía? La posibilidad lo alarmó. Lo único que lo mantenía más tranquilo era que los exámenes médicos que le hicieron en el hospital indicaron que no sufrió ningún tipo de abuso. Los tiempos no cuadraban para que algo así haya sucedido, Malfoy volvió a los tres minutos luego de dejarla en Notting Hill. Aún agradecía que haya olvidado su abrigo...

Ya no toleraba más la incertidumbre, le exigiría la verdad. Estaban juntos, no iba a permitir que cubra al delincuente, así sea por miedo. Cuando ingresó a la veterinaria, salían una parejita con un perro.

-¡Ya no tiene miedo a ver a su vete, mi hermoso bebé! - decía la chica acariciando al perro.

Draco prestó atención a su mascota: era un chihuahua espantoso. Ellos cerraron la puerta y la veterinaria quedó en silencio, a no ser por los cuises que estaban en pleno ejercicio corriendo en sus rueditas. Justina salió del quirófano de los animales que atendía. Al verlo, se sorprendió.

-Malfoy, ¿qué haces aquí? - se quitó los guantes, de pronto ilusionada - ¡Me llevas a almorzar!

-Tal vez...-deslizó sin entusiasmo.

Justina observó su expresión, permanecía serio. Eso era raro, siempre la saludaba con alguna frase mordaz, y ahora lo sintió distante.

-¿Qué te pasa? - le preguntó sin vueltas.

-Tu abuelo me llamó hace un rato. - A Justina no le hizo gracia.

-¿Para qué te llamó? - dijo bruscamente.

-Esta preocupado por ti.

-No debió hacerlo...borraré tu número de su móvil, no debería andar molestando. - expulsó cohibida.- Frank es duro, no entiende razones...lamento si...

-Ya deja esta pendejada, Justina - la atajó con hartazgo.

-¿Pendejada? ¡Hablaré con él así deja de molestar! -le aclaró enseguida.

-Sabes que ese no es el problema.- masculló Malfoy con aspereza.

-Me estás ladrando, y no me está gustando una mierda. - le advirtió ella.

-A mi tampoco me gusta una mierda tu actitud.

-¿De que carajo hablas?

-Tu declaración sobre el secuestro es inconsistente, por no decir una sarta de mentiras - Justina se estremeció.

-No quiero hablar del asunto contigo, ¡no eres Auror! - él no le hizo caso.

-Dices que no le viste la cara a tu agresor, que te tomó por detrás tapándote la boca...-repuso Draco con escepticismo - Ambos sabemos que es mentira.

-¿Por qué va a ser mentira? - saltó Justina, nerviosa.

-Seguridad Mágica y la policía peritó el garaje completo.- le informó con arrogancia - Dices que te tomó del cuello, y tu intentaste a defenderte con una herramienta... lo cual físicamente es imposible, ya que las herramientas estaban colgadas a tres metros de donde dijiste que te atacó en un principio, y tu celular también. ¡Afirmas que el tipo tenía la cara tapada con un pasamontañas! - recordó con sarcasmo.- ¡Tampoco es cierto! ¡No la tenía, yo mismo lo vi con mis propios ojos! Quien tenía un pasamontañas fue el que me lanzó a traición un aturdidor, su cómplice. En definitiva, tu declaración contradice la mía!

- ¡Basta con este tema, me tienes cansada! Kingsley y Potter me juraron que mi declaración es confidencial y tu sabes todo lo que declaré! - le reprochó cabreadas- ¡Ese ministerio de ustedes es un chusmerío!

-Como cualquier municipio de este puto planeta, Stone! - le gritó igual de enfadado.

-¿Y si hablamos de otra cosa?...-sonrió forzosamente, intentando distraerlo - Podemos...-desabrochó un botón de su camisa - Darnos un descanso de nuestros trabajos y...

-No...-Malfoy retrocedió, nervioso - No empieces a mostrarme las tetas, ¡con ese artilugio me convences! Esta vez no lo...-Justina metió una mano bajo sus ropas, acariciando sus abdominales, pero él le retiró la mano. Ella se sintió deliberadamente rechazada, le dolió el pecho. - Tina...quiero la verdad.

-Y yo quiero que me folles...-lo besó bruscamente. Draco correspondió el beso, pero la separó tomándola por los hombros. - ¿No vamos a...?

-No...-dijo convencido - Así no puedo.

-¿No puedes? - bajó la mirada hacia su bulto- ¡Yo te veo muy estimulado! - exclamó, resentida.

-Me cansé de esta situación...

-¿Qué te pasa, me estás rechazando por un maldito testimonio? - dijo dolida.

-¿Por qué defiendes a ese tipo? - la apuró - ¿Qué te hizo, te amenazó? No quieres dar datos sobre él, inventas cosas...lo estás cubriendo. ¡Y pretendes que me haga el idiota!

-¡Jamás cubriría a ese psicópata! - chilló Justina, dolida.

-Lo llamas psicópata, ¡hablas de él como si supieras algo que no estás diciendo, ni que tampoco declaraste! - argumentó con perspicacia.

-¡Intentó secuestrarme, no hace falta mucho más para llamarlo así! - se defendió Justina, temblando de los nervios.

-¡Deja de tratarme como idiota! ¡estás ocultando detalles del secuestro! ¡Potter y Kingsley tienen dos millones de interrogatorios encima, no nacieron ayer! - le exigió Malfoy, gritando.

-No quiero hablar del tema, ¡me hace daño! - repuso ella, conteniendo el llanto

-Muy bien...entonces terminamos acá. - A Draco se le retorció el corazón cuando la vio palidecer.

-¿Qué mierda dices?- balbuceó con voz trémula.

-Lo que oyes...no confías en mí, yo tampoco puedo confiar en ti. No quiero una mentira entre nosotros...mi vida ya tuvo suficiente mierda como para enredarme con una embustera como tú - Justina levantó la mano lista para el cachetazo. Draco la giró y la mantuvo pegada a él. Ella forcejeó con rabia para liberarse -Shh...no quieras golpearme, te resultará imposible...

-¡Suéltame, hijo de puta!

-Dime quien es...¿lo conoces? ¡Habla, maldita sea! - la zamarreó.

-¡No! ¡No lo conozco ni lo quiero conocer! ¡Quiero olvidarme de lo que sucedió! - sollozó ya quebrada. Al oírla así, Draco la soltó. Justina se giró, y lo miró enojada -Si me vuelves a presionar con este tema, no voy a perdonártelo.

-¿Por qué no te pones en mi lugar? -dijo destrozado- Ese tipo te llevó por la fuerza, y tú mientes en una declaración a la justicia, lo estás apañando, ¿como crees que me siento?

-¿Piensas que yo...sería capaz de defenderlo?

-¡Ya no sé que pensar de ti, Justina!

-¡No estoy mintiendo, no sé nada de él!

-¡Es un violador, quiere...abusar de ti! - gritó, hecho una fiera - ¡Quiere tocarte, hacerte daño! Y a mi se me hace insoportable que esté cerca, al acecho, esperando que te distraigas para...cumplir su asqueroso objetivo...eres consciente que si logra violarte, va a arruinar tu vida, y la mía? - Justina temblaba - Y sino me crees, ve y pregúntale a Granger como le fue con su ex...

-¿Sabes lo de Hermione?

-¡No con todos los detalles, pero me consta que algo le hizo su ex! Igual no es el punto... -revolvió sus cabellos, alteradisimo - Maldita sea, con solo imaginar que hace algo contra tu voluntad...te vi drogada en ese puñetero auto, creí que estabas muerta...- A Justina se le empañaron los ojos nuevamente.

-¿Por qué me obligas a hablar de esto? - lo interrumpió, llorando.

-Sino hablas, se termina acá...no puedo estar alguien que defiende a...

-Es mi padre...-le confesó, quedándose de espaldas. - El secuestrador es mi padre biológico...

Malfoy tardó varios segundos en procesar la información. Pasó las manos por sus cabellos platinados, el corazón le latía mil por horas.

-¿Como lo sabes? ¿Él te contó eso? - susurró, acercándose.

-Me llamó...me llamó Lizbeth. Cree que soy ella, me confunde con...mi maldita progenitora...es un desequilibrado...es un...un drogadicto, creo.- Malfoy intentó abrazarla, pero se alejó. - Necesito...estar sola.

-Creo que no es lo más conveniente.

-Siento mucha vergüenza...

-Vergüenza debería sentir él, no tú. - Justina se giró, sin parar de llorar.

-Soy hija de ese...¡de ese asqueroso abusador, y de una drogadicta que me regaló! - pasó las manos por su cara, presa de un ataque de nervios.

-¿Y qué? - espetó Malfoy, sin compasión - ¿Tanto lío por eso?

-¡No entiendes lo que se siente! - lo acusó.

-¿Crees que no te entiendo? ¡Si alguien podría entenderte en este condenado planeta, ese soy yo! - le gritó Draco.

-¡No es lo mismo! Tu eres fruto de un matrimonio que decidió...

-¡Yo soy fruto de un matrimonio que se cagó en mí! ¡Que no le importó entregarme a un asesino, que me intimidó durante años! -expulsó con vehemencia.

-Pero tu padre no intentó...tu padre no intentó secuestrarte...¡El psicópata cree que soy Lizbeth, es un enfermo! - dijo afectada.

-No me interesa quiénes son tus padres..deja ya el melodrama, no queda bien contigo, Stone.

-¿Melodrama? -Las lágrimas caían sin control sobre su rostro. Malfoy por primera vez sintió ganas de contener a una persona en su vida, pero no se animó. Le daba bronca que Justina se quiebre por culpa de un cerdo que no valía nada. - La verdad que no sé como puedes pasar por alto tantas cosas.

-¿A qué te refieres?

-¡A todo! ¡Tal vez es un error que tu y yo...! - no pudo terminar la idea - Eres...tu apellido es...

-¿Mi apellido qué? - La apuró bruscamente.

-¡Perteneces a la nobleza! ¡Y yo ni eso! Soy muggle, ¡hija de una puta y un abusador! No puedo hacer magia...¡De hecho, la magia me afecta! -lo miró destrozada- ¡La magia es poder, tú me lo dijiste mil veces! ¡No tengo nada de especial!- Él no podía creer que dijera semejante idiotez- ¡Una vez me dijiste que era una mierda ser muggle y tenías razón! ¡Tal vez hubiera podido defenderme si tuviera una varita! Pero no la tengo...jamás voy a poder hacer magia...-Se secó las lágrimas con un puño. - Y tú amas la magia...

-A ti te amo más.- dijo en un susurro.

Se hizo un silencio espantoso. Justina se quedó apoyó en el mostrador, temblando. Jamás pensó que ese tipo de cosas podían pasarle a ella. La chica huérfana rodeada de magos excepcionales como Frank, la que todos despreciaban en el colegio por ser adoptada o por no tener madre. El bicho raro y sin amigos, con la cabeza rapada y los mechones turquesas, que ladraba a cualquiera que intentaba acercarse. La que defendía a los débiles, esperando en vano que alguien hiciera lo mismo por ella. Y pese a todas sus miserias, a sentirse poca cosa e incompleta, ahí estaba Malfoy, afirmando que la amaba...

-Malfoy, no jodas con esas cosas...es muy bajo.

-Lo dije en serio - se acercó y le secó las lágrimas. Justina lo abrazó. Se sentía tan miserable y sola hasta que él la apretó a su cuerpo con fuerza. A ti te amo más. - Deja de llorar, Dark.

-No soporto pensar que ese ser despreciable sea mi padre...quisiera...quisiera que esté muerto...aunque suene horrible.

-Tal vez no sea tu padre, y está mintiendo - la consoló Malfoy. Ella lo miró a los ojos.

-¿Tu crees? - dijo con voz nasal.

-Sí, ¿por qué no? Quizá fue amante de Lizbeth, y quedó obsesionado...por eso empezó a seguirte...

-Tienes razón...-parecía muy ilusionada con la idea. - Es probable que me haya engañado para que yo accediera a irme con él...

-No puedes confiar en las palabras de ese tipo...para saber si es tu padre es necesario un examen de ADN y...- Justina se lanzó a sus brazos y lo besó por toda la cara con renovada alegría - Ahora qué? Eres bipolar, pendeja...-dijo entre besos.

-Yo también te amo.-susurró, roja- Pero no le cuentes a tus amigos que te lo dije...

-Yo no cuento esas estupideces. - se ofendió, y metió la mano dentro de la blusa acariciando su espalda. Ella le sonrió, agradecida. - Te estabas haciendo la cabeza por algo que no tenías certeza...y mentiste en una declaración.

-Lo siento, tenía vergüenza, temía que tu...me mires con lástima o con...¡no lo se!

-Quiero que vuelvas a declarar y digas toda la verdad, Dark...¿me oyes?

-Sí, te prometo que sí. -dijo mucho más animada -También voy a dejar en claro de que no le creo ni una palabra...es un mentiroso, no es mi padre...gracias por abrirme los ojos.

Lo abrazó con fuerza. Draco cambió la expresión a sus espaldas. Si agarraban al acosador de Justina y finalmente le hacían un examen de ADN, el resultado lo decidiría él. Iba a dar negativo, así tuviera que sobornar al maldito ministro de la magia.

0*0*0*0

Presente.

Ginny llegó a su departamento y tiró sus cosas en el sillón. Aún no tenía cama, ni mesa, ni sillas. Todo lo dejaba encima del sillón muy pequeño. ¡No tuvo la delicadeza de comprar perchero! Lo lamentaba cada noche al llegar a su casa, pero luego en sus ratos libres le daba flojera ir al shopping. Tardaría horas eligiendo, y gastaría un dineral. Aunque eso último no era el problema. Gracias a su esfuerzo podía darse el lujo de comprar lo que quisiera...de todos modos le daba culpa derrochar.

Fue hacia la habitación, que estaba unida al comedor en forma de L. El placard encastrado era enorme, eso fue una condición innegociable para comprar la propiedad. Allí guardaba su ropa y sus cosméticos. Ginny era fundamentalista de esas cosas, le encantaban. Cielo festejó con alegría al verla, ladrando.

-Hola mi amor, ¿como estás? Sí, mami también te ama - le dio un beso y le dio un poco de comida balanceada.- Aquí tienes, tu podrás cenar! - el perrito empezó a masticar.

Ginny bostezó, tenía hambre y sueño en la misma proporción. Se quitó el calzado y fue hacia la heladera. Al verla, soltó una palabrota. Había un limón mohoso, una gaseosa sabor naranja y una banana. Sacó la fruta y la miró con desazón. Ni bien la peló tenía el color de las hormigas. La tiró a la basura con rabia.

-¡Mamá no tiene comida, cariño! .-agarró el teléfono, decidida a pedir algo. Era tarde, los muggles aceptaban pedidos hasta las veintitrés horas, y ya eran doce menos cuarto. -Grrr...

El timbre sonó, Cielo empezó a ladrar, desconfiado.

-Tranquilo, cariño, debe ser el vecino que se queja por tus ladridos - abrió la puerta -¡Potter! - se asustó.

-¡Tan feo no soy! Pero debiste cerciorarte de mi identidad antes de abrir. - miró a Cielo - ¡Infierno! ¿Me atacará?

Cielo comenzó a olerlo detenidamente, como si estuviera cerciorando si era o no de fiar. Harry se quedó quieto, sin atreverse a tocarlo.

-Le caigo un poco mejor, ¿no? - dijo a Ginny, optimista.

-¿Qué haces aquí? - Cerró la puerta detrás de ella, empujándolo hacia al palier y dejando el perro dentro. Tenía vergüenza por el estado de su departamento sin amueblar, no quería que lo viera en esas condiciones. Harry levantó la bolsita que traía.

-Pescado rebozado con patatas fritas...y de postre...helado de chocolate amargo.- el estómago de Ginny sonó y le arrebató la bolsa, desesperada - Me imaginé que no ibas a rechazarme. - sonrió, satisfecho.

Ginny lo miró dubitativa.

-¿Qué te pasa?

-Nada...yo...yo no...-trastabilló, sin devolverle la bolsa- Es que...no puedo dejarte pasar.

Harry la miró ofendido.

-¿Comerás todo eso sola? ¿No vas a compartir ni un poco? - dijo sin poder creerlo.

-Es que yo...no...-hizo una rabieta de bronca. ¿Por qué no compró una maldita mesa con sillas? ¡No debió ser tan distraída ni abandonada!

-¡No me digas que estás con otro! - Se horrorizó Harry - ¡Ya se! Con ese Ethan..

-No, es que...-se mordió el labio.- No se como decirlo...-dijo dramáticamente.

-¿Entonces? Ginny, me estás asustando. -La hizo a un lado, pensando que la tenían amenazada. Abrió los ojos grandes. El departamento tenía pisos flotantes color madera. La isla de la cocina con dos modestas banquetas, dividía el ambiente con el comedor. Entró y vio un sofá de dos cuerpos color púrpura cerca del balcón. Giró la cabeza...en el fondo, vio un colchón sin mesitas de luz, y con la cama desarmada. Al lado estaba la cama de Cielo, con un almohadón rosa, las típicas que usaban los perritos. -¡Mierda, te desvalijaron la casa!

-No tuve tiempo de terminar de instalarme...-le aclaró Ginny.

-Ya lo se, estaba bromeando. -rió encantadoramente - ¿Tenías vergüenza por eso? - sintió ternura.

-Es lógico, ¿no?

-Tu te burlaste de mí cuando me sentí mal por la canilla rota del jacuzzi...-Ginny lo miró iracunda -Es cierto, ¿o ya te olvidaste?

-No es lo mismo...-Apoyó la bolsa en la mesada y robó una patata con el tenedor - Lo mío es total abandono...no quería que vieras el departamento así -él sonrió.

-No exageres, Ginnitta. - se agachó. - Y tú, ¿me quieres ahora? - Ginny sonrió al ver que Cielo lamía sus manos.- Me juzgaste mal, Infierno.

-No lo llames infierno...se llama Cielo.

-Vamos a comer...te veo muy flaca, ¿te alimentas bien?

-Me estás diciendo que soy palo vestido, no es muy halagador...- él le sacó la lengua.

Se sentaron en únicas las dos banquetas que había alrededor en la isla de la cocina. Ginny sacó dos platos, y sirvió patatas y pescado frito para los dos. Había comprado una cantidad estrafalaria, para tres personas.

-Compraste un montón de comida...-dijo, atónita.

-Sí, tengo hambre. -Harry fue hacia la heladera, la abrió.

-Potter, ¡no seas invasivo! - protestó Ginny, con la boca llena.

-Al menos tienes gaseosa...-dijo volviendo a su lugar con la botella.

-Si viniste a criticar mi casa...

-Puedo decirle a Eric que te haga las compras y te llene la heladera.- se ofreció.

-¿Es una broma, cierto?

-No, ¿por qué? - se encogió de hombros - Tu no tienes tiempo y Eric se aburre.

-No permitiré que pagues mi comida.

-¡Ni loco! -la miró con picardía - Debes ganar muy bien en el Hospital, yegua...

-Cállate...no es para tanto.

-¡Qué no! Vistes trajecitos Armani. - observó Harry con insolencia.

-¿Te fijas en eso? - se sorprendió Ginny.

-Reconozco esa ropa...es de alta costura.

-Lo que debes haber pensado de mí hace cinco años, me vestía con ropa de supermercado.- lanzó con algo de frustración. Harry dejó de sonreír.

-No repitas algo semejante...-le advirtió molesto.

-¿Por qué? Es la verdad.

-A mi me importaba quitarte la ropa, Yanky -dijo masticando un pedacito de pescado frito.

-Tienes la idea fija, Potter.

-¿Puedes llamarme Harry? - le pidió encarecidamente. -Es deprimente que me digas Potter.

-Tu también dime "Ginny"...nada de Yanky, y todo esos apodos.

-Me encanta decirte Yanky...-dijo enfáticamente.- Es tierno. Aparte suena como tu nombre...

-De fonética no sabes nada, eh? - se burló. Harry le ofreció una patata con el tenedor.- ¿Eso es para callarme? - la comió.

-Intuitiva, Ginnitta.

Apenas terminaron de comer. Ginny se sirvió un vaso de agua y lo bebió hasta el final. Luego otro.

-¿Por qué tomas tanta agua?

-Tengo ganas de fumar.

-¿Dejaste?

-Aha...hace seis meses.

-Fumaste en el Hospital, luego de Harrods - le recordó.

-No vas a controlarme con eso, ya demasiado tengo con Frank...-bebió más agua.

-Nunca imaginé que tuvieras una adicción. -Ginny se ahorró decirle que padecía adicciones mucho más graves, como las ganas de lanzarse encima y comerlo a besos.- ¿En qué piensas? - ella negó con la cabeza.

-En nada...

-Estás cansada...-Ginny sostenía el vaso de agua y miró su rostro de galán, milimétrico. Le encantaban sus ojos. Y cualquier prenda le quedaba bien, marcaba sus atributos, su tonificada espalda ancha. Solo imaginarlo desnudo hizo que sintiera una vibración en su entrepierna. Era tan lindo que iba a matarla. - Yanky, interpreto bien esa mirada...

-¿Qué? - dijo distraída.

-Sé como me estás mirando...-repitió Harry.

-Con los ojos...

-Como si quisieras follarme...-ella se ruborizó.- Lamento ser tan gráfico.

-Eres un creído.- lo corrigió. Acto seguido se levantó y se acercó hacia él en clara posición de ataque. Harry era su adicción favorita, tan masculino y varonil que le hacía perder la cordura. ¿Por qué no aprovecharlo? Él quedó tieso por su actitud, Yanky de veras estaba cambiada. Era muy segura de sí misma, avanzaba sin pudores. Eso lo sedujo al extremo. Por lo general las mujeres se achicaban, y hasta ella misma se intimidó cinco años atrás. Harry estaba nervioso por tenerla cerca. Le transpiraron las manos...no supo como ni cuando ni porqué, pero los roles se invirtieron. ¿Cuánto tiempo iba a durar ese efímero minuto de placer? Estar con ella era increíble, pero ¿a qué precio?- ¿Qué te pasa? ¿Ahora no quieres? Histérico...-iba a alejarse pero Harry la retuvo, pasando sus brazos por la cintura.

-Deja de suponer todo...solo me sorprendiste.-le tomó la cara y la besó con ganas. Bajó las manos hacia su trasero con delicadeza - Dime si te hago daño...tus heridas...

-Están curadas...-volvió a besarlo con énfasis. Harry le hizo upa, y comenzaron un juego previo exquisito. Él estaba feliz, ella accedía y se entregaba. Pero también sintió miedo, no quería que discutieran al final, ni sentirse vacío y angustiado como en el hotel. La había pasado muy mal después que tiró el osito al suelo.

-Espera, Yanky...-La detuvo automáticamente.

-No, tengo muchas ganas...-él rió, mientras Ginny le quitaba el abrigo, y lo tiraba al suelo.

-Yo también tengo ganas, pero necesito decirte algo...

-¿Qué?- le besó el cuello - Me encanta el aroma de tu desodorante - ronroneó, mirando el lunar que tenía en el cuello. - Que rico hueles...- pasó la lengua por la zona, Harry suspiró, sintiendo una pronta erección.

-Escucha...

-¿Mmmm?

-Quiero abrazarte después - sonó muy estúpido al decirlo, pero no se arrepintió. Ginny lo miró perpleja, a Harry le ardía la cara.

-Sigues bromeando...

-No es ninguna broma. - afirmó tranquilo - Permite que me quede a dormir...

-¿Y sí te digo que no?

-Me iré ahora mismo...-Ginny empezó a reírse socarronamente.

-No te creo nada, Harry...eres un versero! - volvió a besar su cuello, pero Harry la detuvo nuevamente. Esta vez permaneció serio. Se alejó y agarró su campera - ¿Te vas?

-Si.

-Estás actuando, no puedes estar hablando en serio...

-Es muy en serio, me voy -. Ginny no salía de su letargo.- Que estés bien...

Fue hacia la puerta, abrumado. Cuando llegara a su mansión iba a arrepentirse, pero en ese instante, tuvo la fuerza necesaria para poner un límite...justo en las puertas del cielo.

Ginny estaba aturdida por su tesitura. Harry estaba a punto de salir de su departamento, sin dejarla recorrer su cuerpo, por no estar de acuerdo con sus condiciones...¡no podía dejarla así, con tantas ganas!

-Harry, ¡espera! -él se detuvo con una mano en el picaporte.

-Quiero quedarme a dormir y que me dejes abrazarte - insistió en voz baja- De lo contrario no...

-¡Está bien, caprichoso! - él se giró con una genuina sonrisa tatuada en su rostro. Corrió hacia ella, y cayeron en la cama, rendidos. Le quitó su remera por encima los brazos y besó sus pechos, suavemente. Ginny cerró los ojos, disfrutando los labios de Harry llegar a su vientre. Desabrochó el jeans, y se los quitó con lentitud. No quería apurarse, quería degustar ese cuerpo lentamente...no sabía cuando iba a volver a tenerla, debía disfrutar. Ginny le quitó la remera, ansiosa. Tocó su torso con las manos y se mordió el labio -Eres perfecto..-él la besó bruscamente, y se friccionó contra ella. Los dos respiraban agitados, sintiendo que se prendían fuego del placer. Harry desabrochó su corpiño, tomó uno de sus pechos y lamió un pezón.. - Quítate el pantalón...

-Me calientas tanto...

Harry se quedó en bóxers... Se apoyó en su cuerpo llevándole las manos hacia arriba, formando un triángulo. Se miraron a los ojos. Harry subió sus piernas, y comenzó a moverse, justo como para volverla loca. Ginny gimió desesperada, perdiendo la cabeza. Él besaba su cuello, su oreja, gimiendo al compás del placer. Una pronta ansiedad lo invadió y bajó sus bóxers. Quería penetrarla cuanto antes.

-Te voy a coger sin condón...-le avisó, agitado.

-Mejor...quiero sentirte...- dijo totalmente entregada.

-Nunca más usaré esa mierda...- susurró en sus labios - no después de lo que vivimos en el hotel.

Le quitó la tanga y la tiró a un costado. Puso los dedos en su intimidad, mirándola. Su humedad era copiosa... Ginny gimió desesperada, la tocaba tan rico, sabía dónde apoyar sus dedos para hacerla morir y vivir de placer. Harry sonrió, al verla tan excitada.

-Hazlo...no aguanto más.

Harry tomó su intimidad y la penetró en un solo envión.

-Oh, por Dios...me vuelvo loco cuando estoy dentro de ti...-le confesó.

Ella gimió, y él se retiró hacia atrás, y entró de nuevo con todo su esplendor. Comenzó a hacerlo repetidamente, gritando con más ansiedad, mientras arañaba el clímax. Ginny bajó las piernas, para que el punto de apoyo le diera más sensaciones. Harry notó su ansiedad, por sentir más y no tardó en complacerla, moviendo su pelvis, restregándose en el punto G, girando las caderas en redondo. Gritó cada vez más fuerte, y cerró los ojos, sin tolerar el fuego que envolvía su masculinidad a niveles insospechados. Cada vez que se acostaba con ella, era como tocar el cielo con las manos. Y en esa ocasión, ella le iba a permitir que le hiciera mimos. Estaba tan ansioso por llegar al orgasmo como por la posteridad... Gimió desesperado, sintiéndose el dueño del mundo cuando la tenía gritando debajo suyo, pidiendo por más, diciendo su nombre mientras arañaba la espalda en medio de los embates del clímax. La sentía acabar una y otra vez, gritando enloquecida de pasión... Lamió el lóbulo de su oreja, y sintió su sudor, mezclado con su perfume francés...

-¡Oh, Harry!

-Que rica eres, Yanky...me encantas...oh, ¡Dios!

Harry aumentó las embestidas hasta hacerlas violentas, desmedidas. Levantó una sola pierna, y continuó ingresando y saliendo de su cuerpo demencialmente, mordió su hombro, gritando obsenidades. Se incorporó para reflejarse en sus ojos...las miradas se cruzaron, mientras gemían... los ambarinos con los verdes y se besaron sin cerrarlos. Harry sintió que su corazón explotaba de placer, como si el calor de su intimidad se extendiera en cada parte de su cuerpo. Aquel detalle lo emocionó, nunca había sentido nada parecido mientras follaba.

-Ahh...te siento en todo el cuerpo, Ginny...-dijo con dulzura.

Harry bajó los párpados, la besó y acabó dentro de ella. Se dejó caer encima, agotado. No se atrevía a mirarla a los ojos, estaba aterrado ante la posibilidad que lo eche en cualquier momento.

Ginny pasó las manos por su espalda, recuperando el aliento...sintió mucho sueño, estaba agotada. Qué lindo era tenerlo encima suyo, su olor la embriagaba, cubría su cuerpo por completo. Había sido tan dulce. Te siento en todo el cuerpo. No supo que le había querido decir con eso, pero decidió no ponerse a analizar cada cosa que hacía. Era una pérdida de tiempo. Harry la besó en la clavícula, lentamente, sin desprender la unión física. Acarició sus muslos sudados y respiró en su oído intentando retener ese minuto que probablemente sería más corto de lo que deseaba. Ginny frunció el ceño. Como no se movía, le tomó la cara con las manos obligándolo a mirarlo.

-¿Estás bien?

-Sí - mintió Harry, con voz ronca.

-Estás raro...-sus ojos parecían más claros.

-Estoy cansado...- se excusó, y besó su nariz.

-Tengo que ir al baño. -él no se movió, le sostuvo la mirada, haciéndole una caricia. - ¿Me dejas? - dijo riendo por su letargo.

-Si, lo siento.

Ginny volvió enseguida y lo encontró acostado en la cama, desnudo y destapado, con una mano en la nuca. Se mordió el labio, era un adonis comestible y estaba en su cama otra vez. Sonrió lujuriosamente, pero estaba nerviosa. Le encantaba que se quedara con ella, pero al mismo tiempo era una jugada peligrosa. No quería confundirse, y dormir acurrucada con Harry Potter, podía reavivar cosas que tal vez luego no sería capaz de controlar. No obstante, se lo había prometido, no podía faltar a su palabra. Y lo deseo tanto, me encantan sus mimos. Se acostó a su lado, sin tocarlo, en silencio. ¿Estaba arrepentido de lo que le pidió?

-¿Quieres que me vaya? - susurró Harry mirando el techo.

-Te prometí que podías quedarte.- se limitó a contestar, un tanto indiferente. No podía permitir que se diera cuenta de lo nerviosa que estaba.

-No tendría sentido si sólo lo haces por compromiso.- murmuró, sin poder reprimir la congoja en su tono de voz.

-Tal vez seas tú quien se siente en el compromiso de quedarse - lanzó Ginny, fríamente. Harry la miró dolido.

-¿Que estupidez estás diciendo?

-Bueno, me pediste que te permitiera abrazarme después de estar juntos y no veo que lo estés haciendo...-Harry no pudo evitar sonreír. Apoyó su cabeza en su pecho y enredó sus piernas con las de ella. Agarró el cobertor de la cama y se taparon.

-Gracias...-dijo, sujetándose a su cuerpo con tenacidad.

-Yo no quiero que confun...

-Shhh, no digas nada, no te pido nada más. Déjame dormir contigo así, abrazándote - la acalló en un murmullo.

Ginny tocó sus cabellos azabaches, y bostezó. Fue mágico sentir que se aferraba a ella con tanta vehemencia, como un niño que necesita cariño y contención, como si de veras fuese importante para él... decidió no hacerse más preguntas. Cerró los ojos y se quedó profundamente dormida. A los pocos minutos, los volvió a abrir, o eso le pareció. El teléfono de Harry sonaba, era la alarma. Ginny se sentó en la cama rezongando y miró su móvil.

-¿Qué hora es? - preguntó Harry acariciando su espalda.

-Las siete y media...

-¡¿Que?! ¡No puede ser! - Ginny se tapó los oídos. Harry empezó a vestirse automáticamente.

-Cálmate, es sábado...

-Tengo que ir al Cuartel...-el subía sus bóxers, apuradisimo. Ginny lo miró pasmada, no podía creer que estuviera tan concentrado en su profesión.- ¿Qué te pasa? Lo siento, no puedo quedarme a desayunar, pero luego te llamó al mediodía y...

-¿Tanto hablas por las mañanas? - dijo poniéndose de pie. Continuaba desnuda y fue hacia la heladera- Harta no tener una mierda...

El sonrió, terminándose de vestir... se acercó tocando su trasero. Recién en ese momento notó que su brazo derecho aún tenía hematomas cerca del codo.

-Me voy a trabajar...-le tomó la cara y la besó con dulzura- ¿Vas al hospital?

-Sí, pero más tarde... -dijo atónita.- ¿Te sientes bien?

-Estoy fantástico...-le tocó el trasero con ambas manos.- Que ganas de quedarme...pero bueno, nos vemos esta noche en la fiesta de Frank - le dio un beso en los labios, el móvil empezó a sonar. - Corner ya está llamándome, ¡qué insufrible! - Cielo salió de su camita y ladró - Adiós, Infierno...

-Harry, ¿que...?

-Nos vemos, hermosa...-le dio un beso más profundo - luego hablamos más tranquilos. - otro beso - Gracias por permitirme que me quede, cariño.

Atravesó la puerta y desapareció sin dejarla contestar.

-¿Me llamó cariño? - dijo a Cielo, aturdida.-Ese tipo enloqueció...

(...)

La noche llegó rápido, Harry trabajó codo a codo con Ron para resolver el caso de Harrods y Royal. Corner estuvo igual de denso proponiendo ideas, pero era más factible que las vacas volaran que sus planes dieran los frutos esperados. A las nueve y media de la noche, estacionó su camioneta Audi enfrente de Amnesia. Estaba repleto de guardaespaldas y Aurors, ya que el Ministro Anthony Ajax era uno de los invitados.

Harry sacó el regalo para Frank, era una caja bastante grande. Sirius lo había asesorado para elegir el obsequio. Sonrió al mirar el cartel luminoso de Amnesia. No podía creerlo, iba a encontrarse con Ginny otra vez en el mismo lugar.

El restaurante de la discoteca estaba reservado exclusivamente para el evento. Había un cartel luminoso detrás que decía "Felices ochenta años, Frank". La mesa principal estaba llena. Hermione y Elena ayudaban a los mozos, y hablaban entre ellas. Harry tuvo un deja vu de la fiesta de disfraces...parecía que el tiempo no había pasado. Vio a Sirius, hablando animadamente con Frank, y abrazándolo. De repente, oyó una dulce voz y giró la cabeza. Tenía puesto un vestido color violeta, con un pronunciado escote y unos zapatos de tacón color negro, acharolados.

Yanky no estaba sola, sino con Troy. Jugaban con unas "estrellitas" luminosas en las manos.

-Tienes que soplar, cariño y así las luces cambian de color...-le decía con dulzura. Troy lo intentó.

-No me sale, Ginny - dijo frustrado.

-Te saldrá, eres muy capaz...

-Todavía no logré resolver el cubo mágico. Papi dijo que no podía y no pudo...-le contó con tristeza.

-Ni yo...

-¿Tu tampoco lo lograste? - dijo anonadado Troy.

-Ni siquiera los adultos logran resolverlo. Se puede buscar la solución en internet pero no tendría gracia...- lo acarició.

-Podemos resolverlo juntos...

-Te prometo que lo vamos a intentar - guiñó un ojo - Ahora, a soplar...así el tío Frank ve que puedes hacerlo.

-¡Uno, dos, tres! - soplaron juntos y los colores cambiaron -¡Mira, funcionó! ¡Ahora hay lucecitas verdes!

-Viste! -Troy la abrazó con ganas. - Dame otro beso...esos cachetes...hermoso.

Harry se apoyó en la pared, conmocionado. Aferró el relicario por debajo de su camisa, con mucha fuerza. Hasta que no los vio juntos, no pudo darse cuenta que Troy y Ginny le generaban la misma sensación de arrolladora ternura. Las piernas le temblaron, y miró las palmas de sus manos, sudadas. ¿Qué demonios le sucedía con Yanky? No solo era el hecho que disfrutó tanto dormir con ella como hacerlo...ni tampoco lo que sintió durante el coito. Ginny era la mujer más dulce que conoció en su vida, la única que el tiempo no supo gastar de sus recuerdos, la dueña de todas sus primeras veces...la única que pensó cada noche antes de irse a dormir durante cada país que recorrió, preguntándose una y otra vez que había sido de ella. La empática, la poderosamente justa, la compañera ideal. A quien se animó a pedirle un abrazo porque su rechazo se le hacía amargo e insoportable. La mujer sagaz en la que se había convertido, la infinitamente capaz, la poseedora cuerpo infernal dentro de su excitante inteligencia. La única que lograba estimularlo a tres metros de distancia. Su perfecto rostro de muñeca...Miró con más atención aquel ambarino de sus ojos... le hablaba a Troy con tanto amor que se le nubló la vista. El niño la abrazaba tocando su pelo con las pequeñas manos.

-¿Disfrutas la vista, Potter? - Harry dio un respingo, era Sirius.

-Black..-Masculló, y le quitó la copa de vino, para beberla hasta el final.

-Uf, alguien quiere dársela en la pera.

-Nada de eso...-le devolvió la copa, Sirius sonrió. Harry continuó mirando a Troy y Ginny fijamente.

-¿La amas, cierto? Estás enamorado de Ginny.

-Sí...creo que sí. -Sirius abrió los ojos, sin dar crédito a sus oídos. Le tocó el hombro a su ahijado para que lo mirara. - ¿Qué pasa?

-Espera Harry, ¿estás bromeando? - replicó, impresionado- No puedes joder con algo así...

-No es ninguna broma...-dijo, algo tenso. - Estoy enamorado de ella...- Sirius vio un brillo en sus ojos muy parecido al que James utilizaba cuando hablaba de Lily.

-Te creo...hablas igual que tu padre al mencionar al Lily.

-Cierra la boca, Black...si le dices a tu mujer, voy a golpearte. -Sirius fingió temblar. - Ya vamos a la mesa, necesito más vino.

Sin esperar respuesta, continuó su rumbo, tocando el tibio relicario en su pecho. Sonriendo de oreja a oreja, su padrino lo siguió. ¡Llegó tu hora, Potter!


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