Aclaración:
Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para la historia.
La historia es una adaptación, al final estará el nombre original y autor.
Hay OOC
EPILOGO
Hinata debería haber sabido que Naruto no sería capaz de renunciar completamente a su cruzada. Solo llevaban casados dos meses, y ya se había implicado otra vez.
Naruto se las había ingeniado para convencer a la alcaldesa Tsunade Senju de que creara un programa de rehabilitación de drogodependientes en el Hospital Infantil. Como antiguo oficial de narcóticos, él ayudaría en las actividades de recaudación de fondos previstas para el año siguiente. Naruto tenía muchas ideas sobre la forma en que debía funcionar el programa, quién debía participar y cómo podían atraer a los chicos que necesitaban ayuda.
Al final de un largo día en la oficina, estaban tumbados juntos en la cama. Vivían en una casa nueva situada en el barrio que ambos amaban. En la decoración se mezclaban las bolas de cristal y los suaves colores de Hinata con el estéreo y la colección de discos de Naruto. Todo era perfecto.
—He encontrado a Sabaku no Gaara —dijo Hinata—. Está trabajando en Suna. Gana mucho dinero, sale con la hija de su jefe y acaba de comprarse un coche nuevo. ¿Crees que la señora Sabaku no, se alegrará?
Naruto la abrazo y ella descansó la cabeza sobre su hombro.
—Sí —dijo él suavemente—. La señora solo quería encontrarlo y pedirle perdón. Cinco años es demasiado tiempo sin ver a un hijo.
Ella asintió alegremente. Trabajar con Naruto era una aventura sin fin. El negocio iba bien: ya estaban pensando en contratar a otro investigador. Anko decía que necesitaba su propia secretaria.
—¿Sasuke viene a cenar mañana por la noche?
—Eso me dijo. Y también dijo que si intentabas liarlo otra vez, nunca te lo perdonaría.
Hinata sonrió.
—Bueno a Sakura le gusta. Estoy segura que a él también le gustara.
Naruto gruñó y luego se rió suavemente. Se abrazaron en la oscuridad, amoldándose el uno al otro tan fácilmente como lo hacían en el sexo.
—Nunca me has pedido que te cante —musitó ella, acariciándole el pecho.
—Pero si te doy lecciones constantemente.
—Todas las mañanas —dijo ella con una sonrisa.
Él se tumbó de lado para mirarla, se apoyó sobre el codo y sonrió.
—¿Es que ya estás preparada?
Ella asintió. Aquella no era una canción de las que Naruto solía cantar en la ducha, pero Hinata la había oído varias veces. Ella acercó su cara a la de él y empezó a cantar dubitativamente una versión desafinada de una canción llamada Bebés rollizos.
No había avanzado mucho en la canción cuando Naruto se echó a reír y la abrazó, poniendo una mano sobre su vientre todavía plano. Naturalmente, sabía lo que Hinata trataba de decirle.
—¿Estás segura?
—Sí.
—¿Feliz?
—Mucho.
Naruto apoyó la cara sobre su vientre.
—Yo también —dijo en voz baja.
Ella le acarició la cabeza mientras él le besaba la tripa con ternura.
—Dios, Hinata. Un hijo —musitó Naruto, emocionado—. Un hijo —se irguió, se colocó sobre ella y la miró a los ojos—. Te amo.
Ella le acarició la mejilla suavemente.
—Yo también te amo. Siempre te he amado. Ser la primera señora Uzumaki fue fantástico casi siempre —le confesó—. Pero Naruto..., lo que realmente me gustaría sería ser la última señora Uzumaki.
Naruto le dio un rápido beso y luego volvió a su postura de antes, con los labios sobre el vientre de Hinata y las manos en sus caderas. Empezó a hablarle al bebé, susurrando dulces palabras contra la piel de Hinata Abrazándola fuerte, la besó en la tripa, la acarició con la palma de la mano y luego se irguió para tomar su boca y besarla profunda y suavemente.
Hicieron el amor en una lenta, dulce y deliciosa unión de cuerpos almas. Y, como siempre, Naruto se portó como un buen chico.
Se acaboooo... emocionante verdad?
Esta historia tiene como nombre original en español "Miedo a perderte" en ingles es Madigan's Wife la autora es Linda Winstead Jones, que nos presenta a:
- Ray Madigan como Naruto Uzumaki
- Grace Madigan como Hinata Uzumaki.
muchas gracias por sus comentarios, seguiré con otra adaptación.
