CAPITULO 15.

"Naruto nunca haría nada sin tu consentimiento por miedo a perderte otra vez y tú eres tan cruel que sacas provecho de ese miedo para continuar con el camino egoísta que elegiste por cuenta propia solo porque crees que es lo más adecuado".

Kakashi podría haber sido su mentor en algún momento, pero Sasuke se aseguraría de que Hatake se metiera sus palabras hirientes por donde más le cayeran.

Aquel, que no era más que un espectador más de su melodrama, no tenía derecho a reprochar cosas de las que no era protagonista. Nadie, tenía derecho de juzgarlo más que Naruto.

Y aun así, Naruto era tan amable que no era capaz de reprocharle nada. Aún si ambos terminan lastimados, Naruto lo seguiría por el camino que escogiera con tal de estar a su lado.

Tenerlo todo o tenerlo nada.

Sasuke no había podido dar una respuesta inmediata, temiendo que la dicha que le llenaba el alma desapareciera al momento de pronunciar las palabras que darían término a un ciclo para dar comienzo a uno nuevo.

El inicio de lo que siempre debió ser.

Detuvo su paso en seco frente a la puerta de la casa que había estado evitando desde hace días. Los detalles de la puerta no eran tan interesantes como para que se quedara viéndola por tanto tiempo, pero tenía que poner en orden sus pensamientos antes de dar el siguiente paso.

Aunque dada a la situación, suponía que no debía haber muchos detalles en los que profundizar a esas alturas.

Atravesó el lugar sin llamar, adentrándose por el pasillo hasta la enorme sala de estar en donde Sakura veía la televisión. La mirada aburrida de su esposa le hizo saber que se trataba de un programa sin importancia.

—Sakura —La llamó al notar que ella no había reparado en su presencia.

Haruno atendió al llamado y se volteó a verlo con una tranquilidad sospechosa rodeándola— ¿Mucho en qué pensar, Sasuke-kun? —Reclamó con cuidado Sakura ante su repentina desaparición.

Sasuke entrecerró los ojos notando algo inusual en ella, mucho más vivaz de lo que recordaba— Parece que no fui el único que aprovechó el tiempo para pensar.

Ella afirmó con la cabeza y le pidió tomar asiento a su lado con un gesto de mano, fingiendo cortesía y tranquilidad. Sasuke se mantuvo de pie haciendo caso omiso a la silenciosa petición.

—Supongo que no va a ser tan fácil como creí —Comentó Sakura ante el rechazo de su esposo.

Sasuke bajó la cabeza, cayendo en cuenta que por más que lo intentara, lo único que hizo durante años fue hacer sufrir a aquella persona que solo quería amarlo desesperadamente.

—Es mejor de esta manera —Respondió Sasuke— Hay cosas que no se pueden evitar.

— ¿Cómo el hecho de que vas a dejarme? —Espetó Sakura anticipándose a los hechos.

Sasuke no se mostró sorprendido por la observación, consciente de que ella debía saberlo desde mucho antes y que solo le había dado el beneficio de la duda para evitar aquel momento que tarde o temprano llegaría. Por algo ella había sido siempre la kunoichi más inteligente de la academia.

La kunoichi que había visto orgullosamente florecer entre las espinas que eran Naruto y él.

—Sakura —Volvió a llamarla, dudando un momento en continuar— Lo siento.

— ¿Eso es lo único que vas a decir? —Reclamó Haruno dejando atrás sus intentos de permanecer tranquila, como si con ello pudiera engañarse a sí misma para no perder el control y terminar mostrándose tan vulnerable como desesperada ante ese hombre que nunca pudo desechar de su corazón— Las palabras pierden significado cuando se abuzan de ellas.

Sasuke dio un paso hacia atrás, marcando una distancia entre ambos, consciente de la molestia en la mujer. No la culpaba, nunca podría culparla por ello.

—Frente a ti es lo único que puedo decir.

Sakura frunció el ceño— ¿Qué diablos significa eso? ¿Qué solo merezco conformarme con una simple disculpa? No sabía que era así de insignificante para ti, Sasuke-kun.

—No lo eres —Se apresuró a explicar el Uchiha, consciente de la amargura en esas palabras— No pongas palabras en mi boca. Eres una persona inteligente, estoy seguro de que ya has entendido todo por tu cuenta.

— ¡Pero no por eso duele menos!

El sofá salió disparado hacia una de las paredes, rompiéndose como la facilidad de un juguete en medio de un ruido estruendoso que a cualquiera pudo haberle puesto los pelos de punta, pero Sasuke se mostró impasible, sosteniéndole la mirada a la mujer que se había acercado a él lo suficiente para que sus alientos chocaran.

—Quiero oírlo de tu boca —Ordenó Sakura, con el rostro contrayéndose presa de sus propias emociones.

Admiró suavemente a esa mujer de aspecto cálido como la primavera. Él no merecía las lágrimas que contenían esos ojos verdes fijos en él.

Una mujer poderosa como ella no merecía llorar por un maldito como él.

Aunque Sakura siempre pensara lo contrario, Sasuke reconocía el poder de ella. La chica que lo había amado incondicionalmente era la mujer más poderosa que alguna vez pudo haber conocido, no solo por su valor como ninja, sino que también por la determinación con la que esta avanzaba hacia adelante.

Ella, quien aceptó que se marchara pese a haber formado una familia.

Ella que crio a la hija de ambos sola.

Ella quien seguía esperándolo aun cuando él no quería volver.

Ella que lo amaba aun sabiendo que su corazón le pertenecía a otra persona.

La flor del equipo siete, que había florecido entre las lágrimas… Estaba seguro de que no se marchitaría con su partida.

—Yo quiero a Naruto.

Sakura apretó los ojos sopesando la sinceridad de esas palabras.

—El día en que él se casó lo acepté creyendo que era lo mejor para ambos —Confesó Sasuke, viéndola de frente, incapaz de continuar con la mentira que él mismo había comenzado— Los dos teníamos sueños que eran imposibles de conseguir si estábamos juntos en una relación. El consejo nunca hubiese aceptado un hokage que tuviera a un traidor calentando su cama.

— ¿Y ahora sí? —Se atrevió a preguntar Sakura.

Sasuke dejó escapar un suspiro agotado— No, sigo creyendo que no lo permitirían.

— ¿Entonces por qué insistir? ¿Crees que será más fácil para ambos ahora que han logrado cumplir con eso que llamas "sueños"? Naruto es el hokage y tú restableciste el clan Uchiha.

No tardó en notar la dirección que tomaba la conversación por lo que decidió ser más directo, dándole lo que realmente Sakura quería escuchar— No me casé contigo solo para restablecer mi clan, Sakura.

Por la expresión de genuina sorpresa que dejó ver ella, supo que esa era la resolución a la que había llegado para explicar el confuso matrimonio que ambos tenían.

—Al principio me sentí en la obligación de corresponder tus sentimientos como muestra de agradecimiento por todos los problemas que te había dado.

—Muestra de agradecimiento —Resaltó Sakura con sarcasmo, luchando para no mostrarse dolida.

—Pero luego —Continuó Sasuke— Realmente sentí que podría formar una familia contigo.

Sakura dejó de batallar contra sus lágrimas, permitiendo que estas cayeran mientras llevaba ambas manos hacia la ropa de Sasuke, aferrándose a él como si con ello pudiera detenerlo.

Sasuke la observó derrumbarse, queriendo explicarle tantas cosas pero que su boca egoísta no se atrevía a dejar salir por miedo a profundizar aún más la herida que sabía que siempre permanecería junto a Sakura. Como si le hubiese quitado uno de sus pétalos dándole un aspecto incompleto…

Pero no por ello la flor era menos hermosa.

—Tú me amabas tanto…

—Te amo —Corrigió ella interrumpiéndolo sin querer.

—Lo sé —Aseguró Sasuke viéndola temblar producto de las lágrimas que no merecía— Tú siempre me amaste. Sin importar lo que hiciera, siempre me amarías y aunque en algún momento no entendía la razón comencé a hacerlo cuando me vi envuelto en la misma situación. Amando incondicionalmente a alguien que me había traicionado.

Sakura rio por lo bajo sin poder evitarlo— Él decía que fuiste tú quien lo traicionó.

A Sasuke no le sorprendió que Sakura supiera exactamente a qué se refería considerando la cantidad de tiempo que ella había pasado junto a Naruto, incluso más del que le gustaría. Tampoco es como si pudiese ignorar el fuerte lazo que ambos habían formado en base al deseo compartido de traerlo de vuelta en el pasado.

Ellos dos, eran su lazo más preciado.

Negó con la cabeza— Fue una idiotez.

—Ustedes siempre actúan como idiotas cuando están juntos —Le hizo ver Sakura con el rostro lleno de lágrimas mientras atesoraba los recuerdos pasados del equipo siete.

Los recuerdos en donde ella solo podía seguirlos desde atrás. Viéndolos avanzar brillantemente por su cuenta hacia un mundo maravillosos del que nunca podría ser parte.

El mundo en el que había buscado desesperadamente la entrada sin éxito.

Un mundo construido por y para Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha.

—Unos idiotas que nunca puedo alcanzar —Agregó ella, limpiándose las lágrimas que no dejaban de salir de sus ojos.

—Lo siento —Repitió Sasuke sin mala intención, creyendo todo lo contrario de lo que ella decía.

Sakura sonrió amargamente— No te disculpes, maldición. Esas palabras no van contigo.

—Aun así, es mi responsabilidad disculparme por dejar que las cosas terminaran de esta manera.

—No, la culpa también es mía —Admitió Sakura sorprendiendo a Sasuke— Yo lo sabía desde el comienzo y de todas formas dejé que la parte egoísta de mí se alimentara de la inseguridad que podía sentir viniendo de ti para intentar retenerte a mi lado por más tiempo, pero lo único que provoqué fue complicar más las cosas y solo pudo darme cuenta de ello cuando Sarada me pidió una explicación que no tenía —Con la mirada gacha, visualizó a su hija confundida y temerosa por haber descubierto los secretos de su padre— Permití por mi cuenta que las cosas se salieran de control en lugar de tomar la iniciativa e impedirlo. Supongo que mi orgullo no me dejaba aceptar el hecho de que siempre fui el premio de consolación.

Sasuke no pudo ocultar la sorpresa que le provocaban las palabras de Sakura, a la vez que entendía las razones tras el comportamiento insistente que esta había adoptado desde que regresó a la aldea. Sin embargo, tuvo el presentimiento de que había mucho más de lo que Sakura estaba dejando salir y que ella parecía querer mantener oculto por el momento. Algo que seguramente explicaría el extraño aura que rodeaba a Naruto cuando estaba cerca de Sakura.

—Fue demasiado repentino para todos —Intentó librarla de culpa Sasuke.

—Repentino pero predecible —Dijo Sakura.

El Uchiha torció una sonrisa comprensiva para ella. Sakura, que no había soltado su agarre sobre su ropa, bajó las manos en señal de rendición, consciente de que no tenia sentido rogar por algo que nunca le perteneció.

—Supongo que te irás entonces —Comentó Sakura con tristeza, imaginando la decisión del que ya no era su esposo— Y que tendremos que buscar un nuevo hokage.

Sasuke hizo una mueca como si repentinamente un dolor horrible pasara a través de él haciendo que Sakura agrandara los ojos, entendiendo el mensaje.

—Sasuke-kun…

El mencionado no soportó ver la repentina preocupación que se abría paso en el rostro de Sakura y desvió la mirada hacia la foto familiar decorando una mesa a lo lejos.

Se quedó en la fotografía como si fuera la primera vez que la veía, admirando el único fruto que había dejado el tormentoso cariño entre ambos.

Su hija, otra flor nacida entre las lágrimas. La más hermosa de todas. Estaba seguro de que Sarada, quien creció admirando la espalda de Naruto y la tenacidad de su madre, nunca caería por más que quieran pisotearla. Él, quien nunca pudo ser un padre para ella, se aseguraría de nunca verla marchitarse mientras estuviera con vida.

—No puedo ser tan imprudente como él.

Sakura se llevó una mano a la boca preocupada, sin quitar la mirada de ese hombre que siempre sería el amor de su vida.

—No te tortures, Sasuke-kun —Expresó Sakura— Llegado a este punto, no tienen nada que los detenga. Solo sean felices.

Sasuke se pensó las palabras superficialmente, sin detenerse a considerarlas como una posibilidad, sintiendo que nuevamente los espectadores querían tomar decisiones por los protagonistas en asuntos que jamás entenderían.

Había cosas que él no estaba dispuesto a arriesgar después de todo, aunque le dieran a elegir.

Tenerlo todo o no tenerlo nada.

En un mundo donde existiera Naruto Uzumaki, no podían existir solo dos opciones.

Sasuke estaba seguro de que incluso el mismo Naruto era consciente de ello.

Observó a Sakura luchar contra sus propios impulsos de detenerlo cuando dio un paso hacia la salida, provocando que suavizara su expresión comprensivamente.

—Sakura.

Haruno alzó la mirada ante el llamado y sus ojos se abrieron inmediatamente por la sonrisa de Sasuke.

Una sonrisa que le hizo llorar otra vez al ser demasiado para ella.

Sasuke, su Sasuke, brillaba tal como sus recuerdos llenándola de admiración y una serie de otros sentimientos que la confundían.

—Gracias, por tanto.

Se supone que debería estar devastada, ¿Por qué en su lugar se sentía tan en paz? El peso que siempre había permanecido en sus hombros pareció alivianarse hasta desaparecer junto al ruido de la puerta cerrándose, que anunciaba la partida de la persona que tanto amaba.

Cayó de rodillas, presionando con la mano sus propios labios en un intento de aguantar el llanto dolorosamente.

— ¿Por qué me agradeces? Tonto.

Sasuke escuchó a Sakura tras la puerta dejando la nostalgia invadirlo antes de marchar.

"Está bien, acepta mis disculpas. No hay otra persona a la que pueda agradecerle más que a ti, Sakura" Pensó observando el suelo sintiendo que este era más ligero por alguna extraña razón.

—Entonces, ¿Cuál es el plan? —Ni bien puso un pie fuera del edificio una voz llamó su atención. Sasuke pestañeó un par de veces al ver a Boruto deteniendo su camino como si llevara rato esperándolo— Mi papá dijo que no eras el tipo de persona que resolvía los problemas, sino que eres más de los que los causan 'ttebasa.

Sasuke imaginó la voz de Naruto diciendo aquello irremediablemente. Tenía razón.

Observó a Boruto atentamente, sorprendido de verlo allí haciéndole frente. Notó sin mucho esfuerzo el ligero temblor que parecía recorrer el cuerpo del menor como si no pudiese controlar las emociones que le producían estar frente al amante de su padre.

Frente al maestro que tanto había admirado. El mismo que había destruido su familia.

Sasuke entrecerró la mirada hacia el menor y con mucho cuidado preguntó— ¿Me odias?

—Tal vez —Respondió Boruto sin titubear— Pero supongo que soy demasiado joven para entender problemas de adultos después de todo. Así que por el momento digamos que solo estoy sorprendido.

—Sorprendido —Repitió Sasuke con ligera diversión ante el repentino ataque de madurez de su discípulo, preguntándose cuánto había ensayado el menor esas palabras— ¿Qué hay de Sarada?

—Ese asunto es más complejo 'ttebasa —Se negó a dar más información Boruto— Y no es algo que me corresponda a mí informar.

El reproche en Boruto fue más que evidente así que Sasuke lo aceptó sin más, agradeciendo las agallas del chico — Ya veo.

Notó que el menor aun parecía tener cosas que decir así que decidió esperar pacientemente a lo que sea que tuviera Boruto en mente. Aún si se tratara de un insulto o reproche contenido, él quería escucharlo.

—Verás… —Comenzó a decir Boruto avergonzado luego de pasar un par de minutos acomodando sus pensamientos— Sé que eres consciente de esto, pero… Papá es muy torpe, por favor cuídalo.

Los ojos de Sasuke se agrandaron ante esa petición inesperada y más al ver al chico inclinarse demostrando lo serio que estaba siendo con sus palabras. Entrecerró los ojos sobrepasado y sonrió para sí orgulloso de ese niño que parecía haber abandonado todo el rencor que sentía hacia su padre para permitirle seguir con su vida con la persona que amaba. Algo que sin dudas Sasuke creyó que Naruto haría también en su lugar.

Definitivamente y aunque le doliera en cierta forma, ese era el hijo de Naruto. Un niño que empezó siendo un simple tonto buscando obtener el reconocimiento de su padre sin importarle el resto, para terminar, siendo el primero en aceptar valientemente lo que todos habían estado negando, aunque estuviera delante de sus ojos.

El primero en reconocer abiertamente su amor hacia Naruto sin juzgarlo.

—Lo haré —Prometió dijo a duras penas haciendo que Boruto se reincorporara aliviado.

— ¡Y que no se olvide de Himawari! —Añadió Boruto rápidamente como si de pronto tuviera la urgencia de marcharse para evitar alagar la conversación temiendo que su determinación flaqueara en algún momento. Sasuke no pudo culparlo por eso.

—Entendido.

Como vio venir, Boruto le dio la espalda privándolo de ver cualquier expresión que tuviera en el rostro ante de marcharse sin despedirse.

La imprudencia de su discípulo le sacó una nueva sonrisa. Debía reconocer lo mucho que ese niño se parecía a Naruto en ocasiones. Haciéndole frente a lo que sea sin escapar.

Sin dudas, era su hijo y nada podría cambiar ese hecho.

Observó el camino por el que Boruto desapareció terminando con la mirada sobre la montaña de los hokages, viendo con insistencia el rostro de Naruto tallado perfectamente en la roca que parecía admirarlo también desde lo lejos, sonriéndole.

— ¡El Séptimo, el Séptimo!

La voz de una niña pequeña llegó a sus oídos, haciendo que prestara atención a la familia que paseaba por ahí. La pequeña que recién comenzaba a formular frases entendibles parecía embelesada con la figura de su Hokage que a juzgar por las sonrisas de sus padres el sentimiento de admiración por esa persona era compartido.

Sí, él también admiraba a esa persona.

Él cuidaría de esa preciosa persona.

El Naruto Uzumaki, ninja número uno en sorprender a la gente y el Naruto Uzumaki, séptimo Hokage de la Aldea de la Hoja. Él iba a cuidarlos por igual.

Definitivamente.

.

.

.

—Felicidades por tu divorcio.

Naruto entrecerró los ojos con simpatía hacia su antiguo maestro que parecía estar más pendiente de él en el último tiempo de lo que estuvo durante años atrás— ¡Gracias 'ttebayo!

Kakashi, que no esperaba una respuesta tan animada, dejó ver su sorpresa unos momentos.

—Vaya, pareces un hombre nuevo ahora ¿Qué pasó con toda esa culpa y lágrimas contenidas?

Naruto se encogió de hombros despreocupado— Quien sabe. Tal vez está festejando con mi consciencia aliviada.

El sexto no dudó de la veracidad de esas palabras al notar lo relajado que se veía Naruto a comparación de días anteriores.

—Bueno, tengo que admitir que esperaba encontrarte un poco triste por tu separación —Confesó Hatake— Había venido con toda la intensión de consolarte y quizás suplantarte por hoy, pero veo que no será necesario.

—No, no es necesario —Afirmó Naruto sonriente antes de adoptar una expresión pensativa, reconsiderando algo— aunque tal vez sí necesitaré que tome mi lugar en el trabajo 'ttebayo.

Kakashi tensó la mirada al reconocer cierta seriedad en ese comentario que a simple vista parecía no ser más que una broma. Esas palabras se habían deslizado peligrosamente de la boca de Naruto como si quisiera anticiparlo de algo que estaba por venir.

Al notar la tensión en el cuerpo de su ex sensei Naruto movió la mano en un gesto despreocupado.

—Solo bromeo —Aclaró Naruto, aunque él mismo dudaba de ello.

De todas formas, Kakashi lo mantuvo en mente — Incluso estas de humor para bromas —Le hizo notar. Naruto reconoció sin esfuerzo cierto tono de regaño en su voz— Se te están pegando ciertas cosas de él.

Naruto se carcajeó sin poder evitarlo.

— ¡¿Cómo cree?! —Gritó Naruto y adoptó una expresión tanto juguetona como aguda— Yo no soy el cruel después de todo.

—Vaya —Exclamó Kakashi sorprendido— No creí que Sasuke fuera lloriqueando hacia ti.

Naruto negó con la cabeza de inmediato— ¿Está seguro de que yo soy el más bueno y él el más cruel? La aldea tiene suerte de no leer mis pensamientos 'ttebayo. Le sorprendería.

Kakashi suspiró, agradeciendo la suerte que tenía la aldea de que Naruto no fuera la clase de persona que se dejara consumir por el rencor. De lo contrario las cosas hubiesen sido probablemente muy diferentes a como la conocían.

—Aun así, no deben preocuparse.

—Lo sé, por eso es que te considero mi más bueno.

—Yo creo que el cruel aquí no es Sasuke —Recriminó entonces Naruto cruzándose de brazos molesto— Kakashi-sensei, lidiar con sus inseguridades ya es algo difícil, le agradecería que se abstuviera de agregarle más de las que ya tiene, por favor.

Kakashi se encogió de hombros, libre de culpa— No diría que intentaba alimentar su inseguridad, más bien estaba intentando ayudarlo…

— ¿Atormentándolo? —Cuestionó Naruto con reproche, no muy conforme con la manera que tenía el otro de hacer las cosas.

—Algo así, supongo. Creí que debía recordarle lo mal que salían las cosas cuando intenta hacerlo todo por su cuenta.

—Kakashi-sensei —advirtió Naruto.

—Ya, no te enojes. No es como si hubiesen roto por esto.

—No, pero lo intentó —Le hizo saber Naruto.

— ¿Y no aceptaste pasivamente como siempre? —Cuestionó Kakashi incrédulo— A ti te encanta consentirlo.

—No pienso consentir ese lado egoísta suyo, ya no más 'ttebayo.

Kakashi sonrió tras su máscara, orgulloso, al reconocer esa determinación que creía perdida en los ojos de Naruto haciendo ver, pese a las palabras del otro, que su esfuerzo había valido la pena— Me parece excelente. Después de todo, no eres un bobo alegre con la cabeza hueca.

Naruto correspondió el sentir del mayor sonriéndole también— Aun así, debería considerar cubrirme hoy en agradecimiento por no haberle estrellado un rasengan en la cara por las molestias que me ocasionó. Fue difícil ¿sabe? No necesitaba más estrés.

Pese a lo molesto que podría estar con el mayor por entrometerse en su relación con Sasuke, la parte razonable de él estaba completamente agradecido con este o de lo contrario no se habría decidido a dar un paso tan grande y seguiría ahí hundido en su propia culpa, pero su orgullo no le permitía admitirlo abiertamente.

El sexto hokage suspiró con cierta resignación— Tendrás que poner más esfuerzo para convencerme.

— ¿Convencerte de qué?

Naruto casi saltó de su silla contento de ver a su amado que entraba en el despacho con esa expresión entre la curiosidad y los celos en su rostro.

— ¿Puedes creer que Kakashi-sensei no quiere reemplazarme un día a pesar de que no he querido desquitarme con él por todo lo que he tenido que soportar por su culpa? Es un ingrato 'ttebayo.

—Ingrato —Coincidió Sasuke divertido al entender a qué se refería Naruto.

Kakashi rodó los ojos al verlos a ambos ponerse en su contra— ¿Me acusaste con Naruto, Sasuke? —Reclamó.

El Uchiha se acercó al sonriente hokage que intentó empujarlo hacia abajo para sentarlo en sus piernas sin éxito.

—No es mi culpa que el dobe me conozca tan bien y que sea un insistente, no puedo ocultarle cosas cuando se pone en ese plan —Se excusó Sasuke con varios mensajes entre líneas que Kakashi identificó pero que no quiso comentar.

Naruto asintió en afirmación varias veces— Si, si, sobre todo cuando esas cosas tienen que ver con alguien molestándole 'ttebayo.

Kakashi no se atrevió a defenderse, consciente de la clara desventaja frente a esos dos que no tardaron en dejarlo al margen dejándolo en segundo plano. El ninja que copia solo pudo mirar como ambos se desenvolvían naturalmente entre ellos.

Naruto había logrado su objetivo de tener a Sasuke en su regazo, apretándolo con fuerza con sus brazos para evitar que este se escapara de su agarre.

Sasuke puso una cara molesta, seguramente avergonzado, por la actitud cariñosa que tenia Naruto en público, pero Kakashi pudo reconocer algo diferente en él a comparación de la última vez que lo había visto.

Al igual que Naruto, Sasuke parecía más ligero, menos atormentado, como si la carga sobre sus hombros hubiese desaparecido dejando allí un mínimo porcentaje insistente, escondiéndose tras esa tranquilidad que se negaba a abandonarlo.

El ninja que copia entrecerró los ojos dubitativos, replanteándose si sería buena idea seguir preocupándose por ellos.

Su mirada entonces se centró en Naruto quien recibía gustosamente un coscorrón, riendo abiertamente como hacía tiempo no lo escuchaba, aunque fuera solo para molestar al Uchiha, provocando que la nostalgia lo invadiera.

Ahí estaban ambos, su más grande creación. Tan brillantes como en sus recuerdos.

Su más bueno y su más cruel.

Jamás entendería como es que dos personas completamente diferentes podían coexistir de la manera en la que ellos lo hacían.

Amándose de tal manera que dolía.

A sus espaldas la imagen de Minato pareció pesar, como si este quisiera hacerle saber que estaba allí también, admirando a su hijo sonreír genuinamente a la persona que realmente le hacía feliz. Del mismo modo, imaginó que Itachi también debía estar observando desde algún lugar invisible la existencia de aquel que parecía haber sido creado únicamente para darle luz a su querido hermano menor.

El sol que se resiste a desaparecer en medio de la oscura noche.

Entrecerró los ojos, llenándose de la imagen de ambos observándose como si no hubiese nada más que ellos en el mundo.

Sí. Mientras Naruto y Sasuke estuvieran juntos, no habría nada de qué preocuparse.

— ¿Mh? ¿Y Kakashi-sensei? —Preguntó Naruto al reparar en la ausencia del mayor.

Sasuke tiró de su oreja sin mucha fuerza exigiendo su atención.

—Creí que querrías descansar un poco más —Mencionó Naruto como excusándose por el hecho de haberse ido sin avisar en la mañana haciendo que Sasuke negara con la cabeza.

El hokage alzó la mano para quitarle el cabello de la cara como siempre lo hacía antes de depositar un cariñoso beso en sus labios que Sasuke correspondió abiertamente. Un beso que a Naruto le supo diferente de lo usual.

Se separó lentamente, siguiendo con su mirada la de su amante que lucía tan tranquilo. La mano que había mantenido en su mejilla, apoyada, fue acunada por la del Uchiha apretándola con cariño. Naruto no tardó en entrelazar sus dedos, dejando que su corazón bombeara con rapidez ante la expectativa que comenzaba a surgir en él.

"Vámonos, solo tú y yo. Yo estoy dispuesto a todo por ti ¿Y tú lo estas por mí?" Le había propuesto la noche anterior Naruto, sin recibir respuesta. Sasuke se había mostrado absorto en sus pensamientos y él había decidido no presionarlo, conformándose con el hecho de no tener que seguir mintiéndole a Hinata con sus sentimientos.

Habían pasado varias horas en las que ninguno de los dos había querido despegarse del cálido abrazo que los protegía del frio de la noche que se abría paso por todos los rincones de la antigua casa Uchiha. Si ellos estaban juntos, podían sobrevivir a lo que fuera.

Naruto había iniciado una conversación alejada del tema principal antes de quedarse dormido, queriendo escuchar la voz de Sasuke antes de perderse en la oscuridad del sueño y Sasuke lo permitió, poniéndolo al día de todo lo que había hecho en su ausencia, incluyendo el asunto de Kakashi que Naruto en el momento no vio con buenos ojos pero que en el fondo no dejaba de agradecer. Recordaba haberse reído por saberse el más bueno mientras Sasuke le preguntaba con cuidado si él creía que era tan cruel como todos los demás parecían dar por hecho.

Naruto solo le besó la frente en respuesta, calmando sus preocupaciones.

Pero nunca hablaron de una posible respuesta y sinceramente creía que no hablarían de ello por un largo tiempo, por lo que le sorprendió ver allí a Sasuke con una determinación tan marcada en sus hermosos ojos negros en los que quería perderse toda su vida.

Sasuke, notando que Naruto ya se había dado cuenta de la situación que traía entre manos, se atrevió a abrirse ante él— Hablé con Sakura.

Los ojos de Naruto se agrandaron en completa sorpresa— ¿Y qué sucedió?

—Lo que tenía que suceder —Respondió Sasuke, tirando de sus labios una sonrisa que Naruto correspondió muchísimo más animada, mostrando todos sus blancos dientes.

Naruto hizo amago de querer ponerse de pie al tiempo que comenzaba a quitar el seguro de la cama que permitía mantenerla en su lugar anticipando la decisión de Sasuke, dispuesto a dejar la capa sobre su silla para no volver a usarla nunca más en la vida. Pero Sasuke lo detuvo, acomodándole la capa con cuidado sobre sus hombros haciendo que la confusión se reflejara en su rostro claramente.

Un brillo inusual en los ojos de Sasuke provocó que su cabeza comenzara a funcionar a mil por horas imaginando todos los posibles escenarios que podrían originarse en base a la decisión que Sasuke mantenía oculta para él.

Su ritmo cardiaco subió peligrosamente y sus manos temblaron a medida que pasaban los minutos en completo silencio. Sasuke parecía nuevamente absorto mientras observaba la capa de hokage con cierto orgullo que no le había visto antes.

—Dime Naruto —Dijo entonces Sasuke, consciente de la intensa mirada de Naruto sobre él— Si pudieras elegir entre tenerlo todo y no tener nada, ¿Qué elegirías?

Naruto sintió el pulso en sus oídos escuchándolo dentro de él al reconocer el mensaje entre líneas.

Sasuke más que nadie sabía la respuesta a esa pregunta.

La mano blanca presionó su capa, en un gesto que demostraba más de lo que parecía a simple vista y Naruto solo pudo quedarse ahí viendo a Sasuke aferrarse a él.

Viéndolo aferrarse al sueño que había cumplido.

Sí, Sasuke era egoísta tal cual había dicho Kakashi, pero él también lo era a su manera.

—Entre tenerlo todo o no tener nada… —Mencionó Naruto, sopesando esas palabras mientras echaba un vistazo a su alrededor. Las hojas desordenadas sobre su escritorio, los gráficos en la pantalla de su ordenador, su preciado ramen instantáneo a medio comer… —Elijo tener un poco de ambas, 'ttebayo.

Sasuke cerró los ojos, formando una pequeña sonrisa orgulloso. Eso era justo lo que imaginó que Naruto diría.

Eso era justo lo que él había escogido.

Ellos que habían tenido todo…

Ellos que también lo habían perdido en algún momento quedándose con nada.

Si estaban juntos podían encontrar una opción intermedia. Justo como Naruto sabía que podrían hacer, porque nunca ha existido algo imposible para él.

Usuratonkachi —Dijo Sasuke afectuosamente— Has dedicado toda tu vida a convertir tus sueños en realidad y ahora que lo has conseguido, no pienso privarte de ellos. Así como yo te necesito, esta aldea también —Notó como Naruto se aguantaba las ganas de decir algo haciéndole negar con la cabeza ante su sentimentalismo, aunque él en el fondo estuviera peor que el propio Naruto, tratando de sobrellevar todas las emociones con las que siempre luchaba— Apostaste tu vida por mí, en traerme de regreso a la aldea que tanto amas. A la aldea que jurabas proteger mientras yo prometía destruirla. Tenerlo todo o no tenerlo nada… —Miró a Naruto decididamente— Aun si quiero mantener nuestra relación en secreto de los demás por un poco más de tiempo, ¿Puedo aspirar a tenerlo todo?

—Tú ya eres mi todo 'ttebayo —Aseguró Naruto, incapaz de mantener a raya sus lágrimas, sonriendo con la misma determinación que Sasuke queriendo creer en un futuro en donde los dos pudieran ser felices sin renunciar a nada. Teniéndolo todo como siempre debió ser— Entiendo tu miedo, pero quiero que sepas que mientras esté vivo, no dejaré que nadie te lastime. Nos lastime —Corrigió sabiendo exactamente por donde iban las preocupaciones de Sasuke— Esto es solo el comienzo 'ttebayo. Aún si dicen que eres cruel y egoísta, no puedes ser más perfecto para mí. Hemos avanzado, Sasuke. Sé que soy impulsivo y que no pienso en las consecuencias de mis actos, pero es por eso que te necesito aquí conmigo, guiándome en mi vida. Protegiéndome desde las sombras como siempre lo has hecho.

Sasuke contrajo el rostro y Naruto observó maravillado como cada músculo de esa preciosa cara se movía, permitiéndole ver todas esas expresiones que Sasuke siempre ocultaba de los demás. La barrera de hielo impenetrable del Uchiha solo desaparecía cuando estaba con él, dejándose al descubierto para su persona amada sabiendo que era el único que podía reconfortarlo.

Los brazos de Naruto atrajeron a Sasuke hacia su cuerpo en un abrazo cálido, optimista y agradecido, recordándole lo mucho que lo amaba y que sin importar lo que sucediera estarían juntos.

Siempre.

—Que hayas ido por tu cuenta hacia Sakura me deja más que claro que estás dispuesto a todo por mí… —Aseguró Naruto, acariciándole la espalda con cariño, orgulloso— Y que escogieras seguir en la aldea a pesar de saber que podríamos empezar en un lugar nuevo, en donde nadie pueda juzgarnos, no es más que una demostración de lo mucho que me amas. Tanto como yo te amo a ti… —Naruto sintió como sus propias emociones querían desbordarse también al reconocer el temblor en el cuerpo del Uchiha que escondía el rostro en su hombro. Se aclaró la garganta, intentando deshacer el nudo repentino en ella— Así que no temas, Sasuke. Avancemos por este camino juntos. Empecemos por donde lo acordamos, sin tenerlo todo, pero tampoco teniendo nada, teme.

Sasuke alzó la cabeza ante ese mote que podía ser tan cariñoso como despectivo dependiendo de la ocasión. Naruto besó suavemente esos labios temblorosos e incapaces de responder. Los ojos de Sasuke habían adquirido un pequeño tinte rojo, más aún seguían secos demostrando lo mucho que Sasuke estaba intentando controlarse para no seguir mostrando más debilidad de la que ya había permitido.

Sonrió para él.

—Los demás pueden esperar para saber lo nuestro 'ttebayo —Afirmó Naruto con convicción, sintiendo que probablemente todos se enterarían más rápido de lo que pudiera anticipar, pero no lo exteriorizó. En el fondo, sí existía cierto temor al rechazo, pero no iba a dejar que este fuera un impedimento para continuar con su vida.

Aún si todos le odiaban como antes, él no se dejaría pisotear nunca más.

Él no dejaría que nadie volviese a lastimar a Sasuke.

Esa aldea, resguardada por el monstruo al que todos odiaron y el vengador que juró destruirla, conocería lo que realmente es amar a alguien.

Tan maravilloso y atemorizante.

Una agonía difícil de explicar.

Quizás fueron sus sentimientos revueltos o su asfixiante determinación queriendo reafirmar su postura, pero a lo lejos, creyó ver a su padre junto a Itachi, sonriéndoles, provocando que dejara de luchar haciendo que las lágrimas de felicidad finalmente cayeran sin tapujos.

Dejando atrás las lágrimas de sufrimiento para dar inicio a su vida llena de felicidad.

.

.

.

¡Hola! ¿Cómo están? ¡Este fic casi acaba!

el siguiente capitulo es el penultimo y el más largo que he escrito hasta ahora, muchisimas gracias por apoyar esta historia ¡Nos vemos pronto!