Capítulo 17: Batalla
Dib utilizó sus piernas para girar y levantarse antes de que el irken pudiera clavarle una de sus pinzas. No sabía cómo se llamaba, pero sí estaba seguro de algo, no era Zim, Skoodge o alguno de los irken que había conocido durante su travesía en el espacio.
Una parte de Dib hubiera querido encontrarse con Zim. Habían sido enemigos durante un largo tiempo y el joven terrícola deseaba poder verlo para mostrarle sus progresos, pero principalmente para ser quien lo derrotara. El joven terrícola estaba convencido de que era su destino detener a Zim y que uno de los dos debería morir a manos del otro.
El golpe del irken lo hizo reaccionar. La pinza del enemigo había rozado sus costados. No lo lastimó de gravedad, pero lo hizo sangrar y Dib sabía que, si seguía distrayendose, no tendría tanta suerte para la próxima. El irken volvió a atacar y en esa ocasión si pudo esquivarlo, no obstante no salió del todo ileso pues terminó estrellándose contra un ejemplar de la vegetación venusiana.
Dib le devolvió el ataque en cuanto tuvo la oportunidad. Tomó una de las armas que le había dado Darl antes de dejar Júpiter y disparó. Ver cómo explotaba una parte del rostro del irken lo hizo sentir náuseas. Era el enemigo, Dib era consciente de ello del mismo modo en que también sabía que el invasor no dudaría en acabar con su vida de haber tenido la oportunidad. También era consciente de que estaba en una guerra y de las consecuencias que habrían si el imperio irken se alzaba con la victoria, pero eso no lo hacía sentir mejor. Todo en lo que podía pensar era en queje había asesinado a un ser vivo y en lo culpable que se sentía.
Muchas veces había soñado con viviseccionar a Zim, extraer sis órganos para comprender mejor su anatomía y mostrarle a su padre que estaba en lo correcto, pero nunca se imaginó cómo sería acabar con una vida y lo odiaba.
Escuchó un grito detrás de él y supo que estaba en peligro. Dib era consciente de que seguía en un campo de batalla y de que no tenía permitido distraerse, pero su cuerpo no reaccionaba. Todo lo que podía hacer era preguntarse qué clase de héroe era y sentirse indigno del título de Salvador de la tierra. Había asesinado al enemigo y Dib no sabía de ningún superhéroe que hubiera asesinado a un villano o a un secuaz. Los superhéroes de los cómics herían de gravedad, pero nunca asesinaban, eso iba en contra de su código moral.
Sintió una punzada en su abdomen y una sensación de mareo. Sabía que había sido herido, el dolor que sentía era prueba de ello, pero no sabía quién lo atacó. No era algo que le importara realmente, no cuando sentía que su vida se escapaba de su cuerpo sin que pudiera hacer algo para evitarlo.
