Roger reaparece con su querida familia en la ciudad, y los Sombreros de Paja se encuentran con el hermano de su capitán.
Escucharon su risa retumbante incluso antes de verlo en la conmoción.
— ¡¿Roger?!
El Rey Pirata sonrió ampliamente al saludarlos cunado los vio, siguiendo a Luffy mientras el capitán corría para reagruparse con su tripulación (para consternación de ducha tripulación mientras los Marines lo seguían rápidamente). Lo acompañaba una dama coronada con rizos rubios de fresa y una flor brillante escondida detrás de un oreja, una figura desconocida para la mayoría de ellos, pero el rostro de Banchina se ilumino con una sonrisa en reconocimientos.
— ¡Rouge-san!
Ese nombre, por otro lado, era familiar. En momentos de paz en sus viajes compartidos, a Roger le encantaba jactarse de su dama. Bell-mère sonrió.
—Es bueno conocer finalmente a la Reina Pirata.
—Es realmente maravilloso conocerlos todos por fin –la sonrisa de Rouge se había torcido con una encantadora mezcla de vergüenza y cariño a las palabras de Bell-mère. —Dios mío, la vieja tripulación de Roger también amaba burlarse de mí con ese nombre –explicó con una risa suave, nostálgica.
Un destello de una llama brillante atrajo su atención hacia la calle. Por lo que parecía, su capitán estaba familiarizado con el joven de cabello oscuro que había intervenido para interceptar a Smoker.
— ¡Querida, seguiré adelante! –Roger le dijo a su esposa mientras los Sombreros de Paja agarraban apresuradamente sus cosas para huir en la distracción.
Ella asintió en reconocimiento y les dio a todos una amplia sonrisa, con hoyuelos apareciendo en sus mejillas pecosas.
—Ace y yo te alcanzaremos en un momento. Entonces habrá tiempo para las presentaciones adecuadas.
Lo cierto es que, un poco más tarde encontraron a la tripulación del Sombrero de Paja, tanto vivos como espíritus, mirando con curiosidad al joven pecoso que había sido presentado como el hermano mayor de su capitán.
Roger extendió la mano sobre la barandilla para tomar la mano de su dama, mientras ella también saltó ágilmente desde la lancha amarrada debajo. Girándose para mirar a los sombreros de Paja, le rodeó la cintura con el brazo y sonrió.
—Esta es mi Rouge –volvió a presentar para benefició de todos.
—Y ese es mi hijo, Ace –continuó Rouge con evidente orgullo, señalando a donde Ace estaba hablando con Luffy y los Sombreros de Paja.
Lo habían adivinado, con la clara semejanza en esta familia de tres y su presencia a su lado. Sin embargo, había otro pequeño asunto…
Las cejas de Bell-mère se arquearon cuando ella unió dos y dos para formar un escandaloso cuatro.
—Tú. Tuviste a Monkey D. Grap. Criando a tu hijo –enunció lentamente, como si no estuviera seguro de su pensaba que estaba loco o era un genio. Probablemente ambos. Definitivamente ambos, como con todas las cosas cuando se trataba de Roger. Unos momentos más tarde, negó con la cabeza y sonrió con satisfacción alrededor de su cigarrillo. —Me había preguntado por qué tenías tanto interés en un capitán pirata novato incluso antes de que tuviera su ´primera recompensa. El destino funciona de manera inesperada.
Los ojos de Rouge eran cálidos mientras miraba al joven capitán.
—Luffy fue uno de los puntos más brillantes de la infancia de Ace. Le estamos agradecidos por muchas cosas.
Todos compartieron sonrisas ante esas palabras, reconocimiento en sus ojos mientras recordaban cariñosamente el impacto que el niño había hecho en sus propios seres queridos. Un niño el sol, brillante y sin complejos.
—Parece tener una habilidad real para eso.
Cuando Ace saltó a su bote en preparación para partir después de su corta visita, Roger se volvió para dar un mensaje de despedida a los Sombreros de Paja, su comportamiento se volvió más serio.
—Ace persigue a un criminal que se hace llamar Barbanegra, su nombre real es Marshall D. Teach. Mató a un compañero miembro de Barbablanca, uno de los Comandantes no menos. Su Yami Yami no Mi…
Roger había estado siguiendo a Teach durante un tiempo mientras Ace cazaba al traidor y recordaba la inquietante sensación que la oscuridad le daba.
—…Poco se sabe sobre este poder, pero no hay duda de que es peligroso. Por lo que he visto – es posible que su destrucción desenfrenada incluso pueda tocar la dimensión espiritual.
—Ten cuidado.
