[Atención este relato es para adultos; contiene escenas de sexo explicitas, sexo gay, relaciones incestuosas, tríos, bizarras orgias y algo de zoo… Todo lo que no te esperarías encontrar en un capítulo de Padre de Familia. Avisado estas. ]
*Disclaimer: i do not own family guy or its characters.
-Capitulo 15-
[Chris Griffin x Meg Griffin/ Stewie Griffin x Brian Griffin]
¿Hacerme hetero? ¿Se la metí?
Toda la calle parecía estar ardiendo. Un denso manto anaranjado se precipitaba desde el cielo tiñendo la residencial calle de Quahog. Meg estaba de espaldas a sus hermanos, escuchando tras ella como Chris se hacía cargo de la cerradura. Observando mientras tanto como Rallo entraba en su casa de la mano de su hermano. Al girarse Brown, sosteniendo su puerta, le saludo sordamente. Moviéndole la cabeza mientras terminaba de cerrar.
—Adiós… —Susurro, devolviéndole el saludo.
—¡Ya hemos llegado! —Stewie, corriendo hacia las escaleras, sujetándole su hermano de un brazo.
—¡Eh! ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? —Sonriéndole el pequeño. — Vale, sube, pero no corras.
—Debe estar reventado. —Meg, cerrando nuevamente la puerta, viendo como el enrojecido sol desaparecía lentamente entre el ardiente mar de nubes del horizonte.
—Yo también lo estoy… —Chris, desperezándose. — Todo esto ha sido… —Chistándole su hermana, descubriendo ambos como salía Peter de la cocina, sonriéndoles.
—¿Todo bien campeón? —Dándole una sonora palmada en la espalda.
—Sí papa. —Asintiéndole Peter.
—Tu madre me ha contado lo que hiciste ayer… —Asintiendo vigorosamente. — Estamos muy orgullosos Meg…
—Gracias papa, la verdad es que no me dieron mucha guerra. —Riéndose los tres.
—Hiciste un buen trabajo, Stewie lo disfruto mucho… —Riéndose, abriendo los ojos bruscamente Chris. Palideciendo su hermana. — ¿Estas bien? —Apoyándole una mano en el hombro. —En serio, tanto él como el pequeño de los Brown lo debieron pasar muy bien, se les veía muy contentos esta mañana.
—Sí… Sí papa… Estuvimos viendo la tele, ya sabes, las películas esas de acción que tanto les gustan. —Asintiendo lentamente.
—¡Es verdad! No tardaron mucho en aburrirse con los dibujos. —Chris, viendo ambos como su padre les desviaba bruscamente la mirada, alzando repentinamente la cabeza. Mirando hacia la parte alta de las escaleras, entornando los ojos.
—Oh… Perdonadme, he de subir… —Encarándose nuevamente hacia Meg. — Lo hiciste muy bien hija, estamos orgullosos de ti. —Dándole un sonoro beso en la frente, apartando a Chris de las escaleras. — Se que le ayudaste. —Guiñándole un ojo. Sonriéndole grotescamente, ascendiendo poco después por las escaleras.
—¿Perdonadme? ¿A dicho perdonadme? —Meg, sonriendo, viendo como su padre llegaba al piso superior.
—¿Hija? ¿Desde cuándo dice eso?… —Chris, mirando la hora de su reloj. — Sí, pudiera ser que ya este borracho… —Carcajeándose los dos.
—¿Mama? —Stewie, dejando la mochila sobre la azulada mesilla de su habitación. Acariciando la cabeza de Rupert, sentado frente a un colorido juego de tacitas.
—¡Hola cosita linda! —Terminando de manipular el contenido de una de las estanterías de la pared. Encarándose hacia él. —¿Te has divertido mucho? —Asintiéndole el pequeño.
—¿Dónde está Brian? —Inclinando la cabeza —no ha venido a saludarme.
—Creo que por ahí abajo… —Señalándole la cuna. — Es un dormilón. —Dándole un par de sonoros besos, apartándosela Stewie con las manos.
—Deja, déjame… —Alzándose nuevamente Lois. Echándose el pequeño a la alfombra, gateando hacia la cuna. — ¿Brian? ¡Perrito! ¡Perrito! ¿Estás ahí? —Introduciéndose en el oscuro hueco inferior.
Lois permaneció unos segundos de pie junto a la puerta. Sonriendo maliciosamente al tiempo que regresaba al pasillo. Viendo llegar a Peter por las escaleras.
—Hola cariño. —Acariciando levemente uno de los brazos de Peter, asintiéndole sordamente al cruzarse sus miradas.
—Perfecto. —Susurro Peter, acariciándole un hombro, viendo como ella bajaba hacia el salón.
—¿Brian? ¿Brian? ¿Qué te pasa? —Descubriéndole completamente dormido, con la cabeza recostada sobre sus patas. —Despierta… Despierta…
Stewie vio su petaca tumbada a un lado de la acolchada camita. Sonriendo, pensando ya en la resaca que tendría que tener, se recostó sobre su lomo, dándole pequeños besos en el morro.
—Perrito… Perrito… —Acariciándole el vientre suavemente. — Perrito… Perrito… ¿Estas dormido? —Escuchando como movía la cola, golpeando sordamente la alfombra. —¿Quieres jugar…? —Bajando la mano hasta sentir el denso penacho de su pubis. —Despierta perrito… —Viendo como habría el hocico, bostezando. Empezando el pequeño a acariciarle la bolsa, notando como se le desperezaba lentamente el duro sexo bajo la gruesa piel.
—Stewie… —Lamiéndole la mano, sonriéndole, lamiéndole sorpresivamente la cara ante las risas del pequeño. —Eso no se hace… —Empujándole con la cabeza, cayendo de espaldas su amigo, mordisqueándole el peto, arrastrándolo hacia el exterior del hueco.
El pequeño se retorcía de la risa, ambos estaban ya sobre la alfombra, en el centro de la habitación. Brian, a cuatro patas, se aseguraba de mantener a Stewie bajo su cuerpo.
Lamiéndole el cuello y la cara alternativamente, haciendo que el pequeño llorara de la risa. Hasta que sintió como Stewie gimoteaba, abrazándole, rodando ambos hacia un lado. Notando la pequeña lengua presionándole en el hocico, cediendo ante el ardiente deseo del pequeño, besándole apasionadamente.
—¡Hola chicos! —Sobresaltándose ambos, deshaciendo el abrazo. Alzándose torpemente Stewie.
—¡Ho… Hola papa! —Respirando por la boca, tratando de recuperar el aliento. Manteniéndose a cuatro patas Brian, mirando de ocultar su creciente erección.
—¡Eh! ¡Hola Peter! —Moviéndose hacia él, sonriéndole nervioso.
—¿Estas mejor? —Agachándose Peter, acariciando la cabeza de Brian, lamiéndole este la mano.
—¿Mejor? ¡Ah! Sí, sí, mucho mejor. —Moviendo teatralmente la cabeza. —Ya no me duele el cuello… Ese masaje ha sido una pasada… —Lamiéndole la cara, alzándose Peter sonriente.
—¿Masaje? —Mirándole Stewie, parpadeando los ojos confundido.
—Tienes que ir con más cuidado, ya tienes unos años… —Riéndose los tres. —No tienes que quedarte dormido de cualquier forma… —Sobresaltándose Stewie al ver como su padre se llevaba un dedo a los labios, guiñándole un ojo de un modo muy extraño.
—¿Papa? ¿Qué pasa? —Metiéndose un dedito en la boca, chupeteándoselo nervioso.
Stewie se puso a un costado de Brian, viendo ambos como Peter, sin dejar de sonreírles, avanzaba hacia una de las estanterías. Retirando un desaliñado peluche rosa en forma de pulpo. Haciéndoles extraños gestos al sostenerlo entre sus manos.
—¿Mi pulpo? ¿Para qué lo quieres? Hace años que no juego con él. —Viendo como introducía unos dedos en su interior, hurgando hasta sacar una pequeña caja rectangular.
—¿Qué es eso Peter? —Brian, acercándosele. —Me suena mucho… —Volviendo a dejar el peluche en la estantería. Encaminándose hacia la ventana.
—Mirad… Mirad… ¡Contemplad esos colores! —Deslizando la hoja de la ventana, abriéndola al completo. —Estos matices ¡Mirad ese ardiente Parhelio! … ¿Sabéis? Nunca se repite… —Alzando una de sus manos, como si tratara de tocarlo.
—¿Estas bien Peter? —Alzándose Brian, ignorando su erección, acercándosele preocupado.
—Que… ¿Que pasa papa? —Retrocediendo lentamente Stewie hacia la puerta.
Peter apoyo los dos brazos en el alfeizar de la ventana. Sacando la cabeza al exterior, tomando una gran bocanada de aire. Encarándose después hacia Brian, bajando la cabeza, manipulando la pequeña caja delante suya. Alzando nuevamente la mirada, sonriendo tiernamente a Stewie, volviendo a asomarse al exterior.
—¡Que tarde más bonita! —Sorprendiéndose ambos al ver como resoplaba al arrojar sorpresivamente la pequeña caja hacia la calle. Escuchando ambos como estallaba al golpearse contra la acera. —Ya está… Creo que ahora tendría que regresar con madre… —Dejando la ventana, encarándose hacia ellos, lanzando un pequeño objeto a Stewie mientras caminaba. Cogiéndolo este en el aire poco antes de que tocara el suelo. — ¡Buenos reflejos! —Volviendo a guiñarle un ojo, llegando a la entrada del cuarto.
—¿Qué te pasa Peter? —Brian, olfateando la mano donde Stewie mantenía lo que su padre le había lanzado. —¿Ocurre algo?
—Sí papa, ¿qué es todo eso que decías?
—Nada, no pasa nada. —Cerrando lentamente la puerta. — Pasarlo bien…
Stewie prácticamente salto hacia su puerta, escurriendo el pequeño pestillo. Respirando aliviado, sintiéndose estúpido por no haberlo hecho antes. Abrazándose a Brian al instante, agradeciendo las cálidas caricias del perro.
—¿Qué pasado? ¿Qué ha sido todo esto? —Lamiéndole Brian el cuello. —¿Qué le pasaba en el ojo?
—No lo sé Stewie, nunca le había visto hacer esas cosas. —Retrocediendo ambos hacia el centro de la habitación.
—¿Por qué hablaba así? —Negándole con la cabeza el perro. — ¿Qué quería decir con todo eso? —Viendo cómo se encaramaba el perro hacia la ventana, asomando la cabeza.
—¡Stewie, mira eso! —Haciéndose a un lado al llegar el pequeño, reconociendo ambos con las ultimas luces del día, los innumerables pedazos que se habían esparcido por la acera.
—¿Mi monitor? Sí, parece mi monitor… —Alzándole levente el perro para que pudiera verlo mejor. —Hacía años que no lo veía. ¿No se lo habían devuelto a Donna? —Bajándole nuevamente Brian.
—Ya nunca se lo darán… —Carcajeándose ambos. — Y costaba una pasta.
—¡Oh! Entonces… —Abriendo su manita, viendo ambos una pequeña tarjeta de memoria entre sus dedos, sobresaltándose Brian.
—¡Rómpela! ¡Hazla pedazos! —Corriendo Stewie hasta la pequeña cómoda, revolviendo en su interior, sosteniendo al instante unas resplandecientes tijeras de metal.
—Hemos tenido suerte… —Cortando la tarjeta una y otra vez… — Hemos tenido mucha suerte… —Alzándolo Brian por el hueco de la ventana, arrojando Stewie los pedacitos al jardín. Enmudeciendo ambos al ver lo rápido que caía la noche.
—¿Cómo has podido con todo esto? —Chris, sentado sobre la cama de Meg viendo cómo se peinaba en su tocador.
—No lo sé… El tiempo, imagino… No todo fue malo. —Dejando el cepillo, colocándose nuevamente la gorra. —Algunas cosas fueron muy divertidas. —Sonriéndole.
—Ya, pero a vosotras os daban más caña. —Levantándose, quedándose a su espalda. —Tuvo que ser muy duro.
—Chris… —Sonriéndole por el espejo. —¿No recuerdas cuanto…? —Oh, perdona, lo olvidaba… —Levantándose. — Apenas se reunían una o dos veces al mes. Cuando lo de Rallo, se armó una muy gorda… Tanto que Joe hablo con cada uno de ellos. Sí, lo sé porque durante toda esa semana parecía que estábamos de luto. —Carcajeándose. —Todo eran caras largas y suspiros. ¡Tendrías que haberlos visto! ¡Papis modelo!
—¿Lo de Rallo? —Yendo juntos hacia la puerta.
—Te lo Conte ayer ¿no? —Viendo confusión en la mirada de Chris. —Herbert, el cabrón que empezó todo esto… Los muy idiotas se lo dejaron en su casa unas horas, una tarde, cuando lo expulsaron de la guardería. El muy cerdo no perdió el tiempo. —Palpando obscenamente las nalgas de su hermano. — El pobrecito estaba tan mal que el Dr. Fist lo tuvo que dormir durante días… —Deteniéndose ambos ante la puerta. — Pero tras una semana no tuvieron más remedio que llevarlo al hospital.
—¿No los pillaron? —Susurrándoselo. — No lo entiendo…
—No. Rallo no sabía hablar y Joe se encargó de que todo se llevara con discreción. Quedo en un "supuesto" asaltante nocturno que se había colado en casa de los Brown. —Mirándole tristemente. — Ni el periódico informo de esto, al parecer es algo que ocurre con relativa frecuencia en este país…—Asintiéndole su hermano.
—¿Y no pararon? Esto tendría que haberles asustado. —Escuchando ambos a su madre, llamándoles para cenar desde el piso de abajo.
—Sí, sí pararon, al menos durante unos meses. —Abriendo la puerta, volviendo a susurrarle. — Tanto tiempo que creí que todo había terminado.
—¿Y? —Llegando a las escaleras.
—Empezaron a jugar con nosotros. —Viendo a Brian con Stewie en los brazos, parloteando ambos sonrientes. —Tres veces, Chris, tres noches y luego la penúltima fiesta…
—¿La que vimos? —Asintiéndole su hermana, entrando ya en la cocina.
—¡Guau que pinta! ¿Qué celebramos? —Chris, apartándole la silla a su hermana para que se sentara a su lado.
Brian alzo la cabeza por encima de la maleza, olfateando el fresco aire de la noche. Viendo como las luces del dormitorio de Peter se apagaban. Percibiendo un movimiento, inclinando la cabeza hacia la habitación de Chris, descubriendo sus cortinas ondeando suavemente al compás de la tenue brisa. Lentamente, disfrutando del esponjoso tacto del césped, se dirigió hacia la puerta de la cocina, entrando por su hueco.
En completa oscuridad, avanzo hacia su cuenco de agua. Lamiendo de ella, saciando la sed que desde minutos antes llevaba arrastrando. No había terminado de beber cuando alzo una de las orejas, sonriendo sordamente ante el familiar sonido. Se relamió el hocico. En completo silencio, con una agilidad más propia de los felinos, ascendió las escaleras.
Reconociendo poco antes de llegar al piso la rojiza luminiscencia en la pared. Volviéndose a lamer el hocico sintiéndose el perro más afortunado del mundo, al ver entornada una noche más, la puerta del pequeño…
Chris no podía dormir. Hacia horas que se habían apagado las luces, pero él como en tantas otras noches seguía dando vueltas en la cama. Cada vez que cerraba los ojos, las imágenes volvían a florecer tras sus parpados. No podía quitarse de la cabeza el tierno sexo de su hermana… Una y otra vez escuchaba su respiración, su acelerada respiración y el obsceno chapoteo de la lengua de Roberta ahondando en su interior. Palpándose levemente, no pudo evitar acariciarse por encima del pantaloncito del pijama, sonriendo al pensar en todo lo que esto implicaba.
Alargando una mano hacia la mesilla, encendió la pequeña lamparita, viendo que era media noche. Mirando hacia la puerta, trago saliva, palpándose nuevamente el turgente sexo, sintiendo como le respondía creciendo levemente tras su caricia.
Ágilmente salto sobre la moqueta, apagando nuevamente la luz. Encaminándose en penumbra, hacia la puerta de su habitación.
—Hola perrito… —Tirando Stewie del collar de Brian al verle asomar por la puerta, entrándole bruscamente a la habitación. Besándole apasionadamente, cayendo ambos sobre la alfombra.
—Stewie… — Relamiéndose al verle desnudo, sintiendo una de las manitas del pequeño acariciándole los testículos. — Stewie… —Besándole nuevamente el pequeño, notando como le retiraba la mano, viendo cómo se la mostraba durante unos segundos, lamiéndola lentamente sin dejar de mirarle. Empapándosela de saliva, volviendo a juguetear con ella sobre su vientre.
—¿Qué? ¿No te gusta…? —Jadeando el perro al sentir como se le deslizaban unos húmedos deditos, suavemente, a lo largo de la pequeña punta roja que acaba de emerger de entre el penacho de su vientre. —Te portaste muy bien ayer… —Sonriéndole, lamiéndole el hocico. —Mi nene disfruto mucho…
—Oh… Oh… Stewie… —Lamiéndole los labios. —Por… ¿Por qué no cerramos? —Mirando hacia la entornada puerta, sonriéndole maliciosamente el pequeño, inclinándose hacia su oído, susurrándole.
—Se que lo tiene. — Retorciéndose de placer el perro, al sentir como se encajaba su creciente sexo entre las húmedas nalgas del pequeño. Alzando la cabeza Stewie bruscamente, gimiendo sordamente.
—¡No grites! —Meg, susurrándoselo fuertemente, apareciendo de entre las sombras del pasillo. Tapándole la boca a su hermano, ahogándole un grito, empujándole contra la puerta de su habitación. Sujetándole por los brazos.
—¿Qué haces aquí? —Sonriéndole su hermana, notando como el corazón se le iba a salir del pecho. —Suéltame.
—¿Y tú? —Acariciándole el pecho por encima del pijama, sonriéndole sordamente su hermano.
—Yo… Yo… —Percibiendo la tenue lucecita que irradiaba desde la entornada habitación de su hermanito. — Siguiendo Meg su mirada, sonriéndole ella con malicia.
—No te imaginas lo que está haciendo el pequeñín… —Asintiéndole sordamente. Liberándole los brazos, invitándole a seguirla. — Ven… Ven…
—Esta con Brian. ¿Verdad? —Abriendo los ojos su hermana bruscamente, volviendo a acercarse hacia él. — Sí, no es la primera vez que lo hacen…
—¿Así? ¿Con la puerta abierta? —Asintiéndole su hermano, viendo como volvía a abrir su puerta.
—Sí. Anda, ven… Aquí estaremos más seguros. —Cediéndole el paso a su habitación.
Ambos entraron en el cuarto sigilosamente. Mientras Meg se inclinaba sobre la mesilla, encendiendo la lamparita, Chris volvió a cerrar la puerta. Dejando su mano suspendida sobre el pomo, dudando durante unos segundos…
Echando finalmente el cierre. Arrepintiéndose al instante de escucharse un metálico chasquido. Deseando que solo él lo hubiera advertido. Al encararse nuevamente hacia su hermana, ella ya estaba sobre su cama. Sonriéndole, asintiéndole lentamente.
—¡No! ¡No he cerrado por eso! —Acercándose a la cama, sentándose a su lado.
—Tranquilo, solo estaba bromeando… —Acariciando una de las rollizas piernas de Chris.
—Lo hace por mí. —Mirándole confundida. — Quiere que yo lo vea…
—Uff, era… Era… —Asintiéndole él. — Lo estaba cabalgando… ¡Todo Chris! ¡Se lo había metido todo! Es increíble… ¿Cómo le puede entrar todo eso? Tendrías que haber visto cómo se movía Stewie…
—Puto Brian… —Sonriendo, dirigiendo una mano hacia la pequeña mesilla.
—Para mí todo esto es nuevo Chris. Yo solo estaba preocupada por como estarías tú... —Viéndole revolver en un cajón. — ¿Y mama? O papa… ¿Nunca les han pillado? —Encarándosele su hermano, sosteniendo un pequeño cuaderno entre las manos.
—El enano sabe muy bien lo que hace, —retirando unas amarillentas gomas del cuaderno, dejándolas sobre la mesilla. — Brian le avisa si escucha algo.
—Entonces… —Mirando hacia la puerta.
—Sí, sabían que estabas mirando. —Sonriéndole, encarándosele bruscamente su hermana. Viendo cómo se sonrojaba. — Tranquila, ¿no han parado verdad? Ellos también han disfrutado de tu presencia.
—Qué vergüenza… Es que… he… —Acariciándole su hermano la cara. — Llevaba un rato viéndolos… Y…
—¿Te cuento un secreto? —Afirmándole su hermana. — Yo me corrí la última vez que los vi. —Tapándose la boca Meg con una mano, no pudiendo evitar reírse. —¡Y ni me toque! —Riéndose ambos mientras miraban hacia la puerta.
—Somos unos degenerados… —Riéndose los dos nuevamente, haciéndole gestos su hermano para que bajaran el tono.
—Es agradable tener alguien con quien poder hablar de esto… —Chris, acariciando la mano de su hermana.
—¿Qué es eso? —Meg, señalándole el cuaderno, recogiéndolo de la mano de su hermano.
—Es lo que me ha ayudado a recordar. —Viéndola curiosear las páginas. — Hace un rato he estado leyéndolo otra vez.
—¿Un diario? ¿Tú diario? ¿Dónde lo tenías? —Sosteniéndolo entre sus piernas, leyendo atentamente una de las entradas.
—Estaba perdido… —Asintiéndole ella, viendo como movía los labios, deslizando un dedo sobre la acartonada página.
—¡Chris! ¡Lo apuntaste! Aquí cuentas como… —Cerrando el cuaderno, mirándolo seriamente.
—No me mires así, ya te dije que no fue un mal recuerdo… Ahí, ahí mismo me corrí dos veces mientas lo leía… —Palpándose descaradamente la entrepierna.
—¿Pero tú no eras…? —Asintiéndole lentamente su hermano.
—Por lo que he leído no siempre lo contaba todo. Hay muchas tonterías… Hoy solo he encontrado unas líneas interesantes. Aunque no cuentan mucho.
—¿Qué? ¿Qué dicen? —Abriendo nuevamente el diario, revolviendo sus páginas.
—Esta al principio, no hace mucho que lo leo. Las entradas están salteadas. En esa hablo de una "clase" algo sobre una clase en cuarto de juegos… Pero no hay mucho más… Ni un solo detalle. En la siguiente estoy hablando sobre Brian, de cuanto jugamos en el parque y lo atenta que es mama con él… ¿Pero sabes? He tenido la sensación de…
—Como si no quisieras dar algunos detalles... —Cerrando el diario. Devolviéndoselo a su hermano.
—¿Por qué? ¿Por qué me callaría cosas? —Dejándolo sobre la mesilla.
—Esa fue la segunda noche Chris, después de la que montaste la primera… —Riéndose ante la perpleja mirada de su hermano. — ¿No lo anotaste? —Negándole él. —Carcajeándose ella.— Uff ¿cómo te cuento esto…?
—¿Qué? ¿Qué paso? —Asintiéndole Meg.
—A ver… Digamos que las cosas no salieron como habían planeado papa y mama… —Riéndose, haciéndole gestos su hermano para que bajara el tono, mirando hacia la puerta.
—¿Cómo ellos planearon?
—Sí. Mama te tenía muchas ganas… Desde que eras más pequeño. Eso que tienes aquí… —Palpándole obscenamente la polla por encima del pantalón. — ¡Oh! Esto esta animado… —Sonriéndole él. — Hum…—Relamiéndose el labio. — Pues como te contaba se moría de ganas por sentirla dentro…
—¿Yo? ¿Hacérselo conmigo? No recuerdo nada…
—No, ¡si la primera vez no se la metiste! —Riéndose nuevamente, — perdona, perdona, pero es que tiene algo de gracia…
—¿Dónde está la gracia? —Viendo como Meg, se volvía a sentar recta, tratando de recuperar la compostura.
—Se la chupaste. —Sobresaltándose Chris.— Sí, se la chupaste a papa, y no solo eso… ¡Fuiste el primero en bebérselo todo! —Ahogándose una risa. Viendo como su hermano le miraba horrorizado.
—Voy a vomitar… —Bajando la cabeza, negando sordamente.
—¡Creaste escuela Chris! Todos querían ver como lo hacías…—Acariciándole la espalda.
—¿Cómo? ¿Cómo lo consiguió? —Sonriéndole nuevamente su hermana.
—Eso es lo más gracioso, ¡fue idea tuya! —Mirándole su hermano durante unos segundos seriamente, riéndose los dos al mismo tiempo. Tapándose ambos la boca con las manos.
—Al parecer Brown no era único gay del barrio… —Asintiéndole Meg, viendo cómo se limpiaba las lágrimas con una manga de su pijama.
—Por eso mama decidió que necesitabas "clases" … ¿Te imaginas de que trataban?
—¿Hacerme hetero? ¿Se la metí? —Asintiéndole su hermana.
—Sí, yo te ayude. Ese día me llevaron allí solo para ayudarte a "centrarte" por si se te iba la vista a otras cosas… —Riéndose sordamente. Inclinándose hacia él, lamiéndose el labio nuevamente al ver el abultado bulto que sobresalía entre sus piernas. Sonriéndole su hermano al cruzarse sus miradas.
—Sí, sé que suena raro, pero siempre que leo ese diario…—Bajando la mirada, viendo ambos como latía su hinchado sexo bajo la fina tela del pantaloncito. — No puedo evitarlo… —Acariciando el cuello de su hermana, inclinando ella la cabeza hacia su mano. — Por eso había salido del cuarto…
—Si no había nada en esa entrada…—Sonriéndole Chris. — ¿Por qué te ríes?
—Porque no ha sido por eso… —Bajando la cabeza. — No podía olvidar como te movías… Como te… Te lo hacía Roberta… En verdad, iba hacia tu cuarto…
—¿Ves? Esa fue una de las cosas divertidas de las que te hablaba… —Deslizando una mano sobre su rodilla, ascendiendo lentamente por la pierna de Chris.
—¿Eso te gustaba? —Sobresaltándose al sentir la mano de su hermana sobre su hinchado sexo. Cubriéndosela con una de sus manos, presionando para que sintiera como volvía a latirle la cabeza de su polla.
—¿Viste que me quejara? —Inclinándose sobre su hermano, haciendo que cayera de espaldas sobre la cama. —Así que venias a verme…
—Meg… —Abrazándola, abriendo su boca al ver la lengua de su hermana asomándosele entre los labios. Disfrutando ambos de un apasionado beso.
—Se que esto no es lo tuyo… —Alzando los brazos ante la insistencia de su hermano, deslizándole Chris la blusa del pijama. Respirando sonoramente al sentir como le acariciaba los pechos. —Pero… —Notando como su hermano movía las piernas torpemente, deslizándose de una vez los pantaloncitos del pijama. Sintiendo repentinamente la calidez del palpitante sexo de Chris sobre la fina tela de sus braguitas. —Podríamos…
—Follar… —Le susurro su hermano. Percibiendo ella como Chris sostenía la gruesa cabeza de su sexo con una de sus manos, deslizándosela por la ingle, notando como conseguía introducirla por el interior de una de las perneras de sus bragas.
—¡Sí! —Tapándole su hermano la boca, sonriéndole ella. — Eso es… Aunque sea… ¡Ah! —Deslizándosele en el interior un trozo de la ardiente carne. —Ah…Ah…¡Ah! —Sintiendo como las caderas de Chris se alzaban repentinamente, entrando en su interior la gruesa cabeza. Meciendo lentamente ella la cadera—Oh, oh, si… Oh… — Viendo como suspiraba su hermano, cerrando los ojos. —Si…Uff…Oh…—Palpándole su hermano ambos pechos con las manos. — Eso es… Mama alucinaría… —Sonriendo, mirándole Chris confuso. — No, no pares… Eso es…Sigue… Así… Así… —Acelerando Chris sus envestidas, sintiendo ella como le golpeaban los hinchados testículos. — ¡Oh! —Sonriendo, asintiendo a su hermano— Oh… Oh… Como has crecido… —Acariciando el pecho de su hermano, viendo como gemía sordamente.
—Es… Es… —Tumbándose su hermana sobre su pecho, volviendo a besarse.—Mejor de lo que recordaba… —Rodando ambos sobre la cama, cayendo ruidosamente al enmoquetado suelo, quedando Chris sobre su hermana.
—¡Así! ¡Así! —Separando sus piernas, sintiendo como le penetraba hasta el último pedazo de carne de su hermano. —¡Ah me llenas! ¡Me llenas! ¡Duro! ¡Duro! ¡Así! ¡Así! —Acelerando los envites Chris. —Oh, oh, oh. —Acariciando las nalgas de su hermano. — ¡Duro! ¡Duro!
—¡Me corro! Ah, ah, ah, ¡Me corro! Ah, ah, ah… —Dejándose caer sobre su hermana, besándola apasionadamente, penetrándola con la lengua al tiempo que su polla escupía la ardiente semilla en su interior; una y otra, y otra vez…
Unos minutos después…
—Gracias Chris. —Alzando la cabeza su hermano, mirándole confuso. — Hacia años que soñaba con esto… —Acariciándole la espalda.
—A mí se me quedo la espinita clavada tras aquella noche de halloween… —Sonriéndole Meg.— En serio, solo podía correrme pensando en ti…
—¿Serás cabrito? ¿Por qué no me dijiste nada? —Recostándose en la cama, apoyándose en el cabecero.
—Eras mi hermana… —Sonriéndole Meg al ver como se le estaba endureciendo nuevamente la polla, retirándose la mano de su sexo Chris al ver como su hermana le sonreía. — Lo siento… No se porque me pasa esto… —Sentándose en el borde de la cama, doblando dolorosamente las piernas.
—No… No hagas eso… —Acercándosele Meg. —¿Cuántas? —Mirándole Chris curioso. — ¿Cuántas te hiciste recordando esa mamada?
—No se… Diez… Quince… Puede que más… Algunas veces mientras veíamos porno los chicos, yo cerraba los ojos… Solo te veía a ti, sobre mi polla, chupando como tú sabes… —Sonriendo su hermana nuevamente al ver asomarse su purpura cabeza de entre las piernas. — ¿Por qué…?
—¡Que desperdicio! —Levantándose bruscamente, arrodillándose ante su hermano, separándole las piernas con las manos. —¡No! ¡No las juntes!
—¿Qué haces? ¡Oh! ¡Oh! —Gimiendo al ver como su hermana sostenía su duro sexo con ambas manos, lamiendo lentamente su purpura glande. — Para… Para…
—¡No! Tanto que has desperdiciado… —Dándole un lento y prolongado lametón desde la base de su sexo, haciendo que Chris se retorciera sobre la cama. —Y yo deseándolo a unos metros de ti…
—Para Meg, para… No voy a…. —Sintiendo como engullía la cabeza de su sexo, paladeándola con la lengua. — ¡Me corro! ¡En serio, me voy a correr! —Pateando el suelo con sus piernas.
—¡Eso es lo que quería oír! ¿No tienes leche para esta gatita? —Devorando de una vez el sexo de su hermano.
—¡Oh! ¡Oh! ¡Ya sale! ¡Ya sale! —Cayendo de espaldas sobre el colchón, moviendo su cadera lentamente, respirando sordamente mientras su hermana sorbia, sorbia, tragando cuando brotaba de él.
—Stewie…. —Acariciando la cabeza del pequeño, respirando sordamente, tumbado sobre su pecho.
—¿Era él? —Sintiendo la mano del perro sobre sus pequeñas nalgas.
—No, más bien olía como tu hermana…—Riéndose Stewie. — Sí, a mí también me ha hecho gracia…
—Eh, con algo de suerte te pide que la montes. —Palmoteándole Brian en el culito. —¡Oye! Ya te ha visto follar dos veces. —Riéndose los dos.
—La verdad es que no a dicho nada… —Acariciando la espalda del pequeño. — Y por lo que oigo, no se están aburriendo…
—¿Ellos? —Asintiéndole Brian. — Esto sí que no me lo esperaba… —Mirando hacia el oscuro pasillo.
—No eres el único loquito por esa polla… —Riéndose los dos nuevamente, haciéndole gestos Brian para que bajaran la voz.
—Hablando de otra cosita… Tendrías que haberme avisado. —Alzando la cabeza, sonriéndole el perro. — No me hace gracia… —Lamiéndole Brian la nariz, riéndose el pequeño.
—Me pidió que no te dijera nada. —Abrazándosele Stewie, besándole en la cabeza. — Que necesitaba algo de tiempo… ¿Te lo ha dicho él?
—No con palabras… —Jugueteando con el pelo de su pecho. — Pero ayer mientras se lo hacías a mi nene… Fue como verle despertar… —Escuchando el perro como se le rompía la voz.
—¿Estas bien? —Lamiéndole la cara. — ¿Por qué lloras?
—Porque Chris, ha vuelto.
Continuara...
