Capítulo 16: Una llama apagada.
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Ya en el comedor el pelirrojo y sus compañeros estaban organizando un plan para defender la base.
-bien, es como en todas las películas de acción, necesitamos un plan- decía el pelirrojo viendo como su hermana hacia presencia en una silla de ruedas.
-creo que puedo ayudarles en esto- sonreía la chica de cabellos oscuros.
-pensé que debías estar en cama- decía Deka preocupada por su compañera.
-bueno, eso me dijo su medico por eso me sentó aquí, además no quiero perderme la última misión de la legendaria Deka Blizzard- respondía con ironía la madre de Evelyn haciendo que la chica catarí se riera.
-¿Qué debemos esperar?- cambiaba el tema el chico de cabellos celestes para darle la palabra a Evelyn.
-si, ilústranos- insistía la hermana del pelirrojo.
-Imagino que no vendrá sola, ni tampoco pasiva, querrá demostrarse a sí misma que sus planes son infalibles, a lo mejor traerá un helicóptero- exponía la chica de puntas rojizas.
-un ataque aéreo, tiene sentido, así no podríamos defendernos- analizaba el pelirrojo.
-necesitamos torretas y antiaéreos, si hacemos que ella venga a pelear mano a mano tendremos la ventaja de local- decía la chica de cabellos blancos.
-hay que tener en cuenta que hace poco pasaron la frontera con un camión poco ortodoxo si lo traen también debemos protegernos de eso- mencionaba Evelyn.
-es cierto, le diré a Roger que prepare arpones en ambas entradas… ¿alguna otra idea? - preguntaba Deka a la pequeña de puntas rojizas.
-supongo que debe ser todo- suspiraba la chiquilla hasta que su madre también aporto al tema con su experiencia.
-ella es una espía experta, si pudo fingir ser yo sin ser descubierta entrar a una base militar no le será difícil, también debemos ser precavidos de una posible infiltración- señalaba la hermana del pelirrojo, sin embargo, su hija no se quedó atrás proponiendo otra brillante idea.
-Que todo el personal de la base porte una referencia en su uniforme, así sabremos quien es de los nuestros y quien no, sin embargo, creo que frente a lo ocurrido lo más probable es que venga de frente- analizaba la joven de puntas rojizas.
Después de dejar claras todas las variables Roger entro en escena para indicarles que los soldados estaban dispuestos para cooperar.
-comandante Deka, todos preparados, ya están a la espera de ordenes- se presentaba como siempre con mucho respeto.
-perfecto- respondía Deka.
-Señora Hitomiko aquí está lo que nos pidió- entonces el rubio le entrego a la hermana del pelirrojo un pequeño frasco con unas pastillas.
-gracias Roger-
-Roger, prepara Antiaéreos, necesitamos también soldados y arpones en ambas entradas, y en la puerta asegúrate de que este la artillería- ordenaba la chica catarí.
-a la orden- entonces el rubio se marchó a realizar los preparativos.
-bien, será mejor asignar posiciones, Hiroto y Van estarán en cada extremo fronterizo. Gazelle estarás en la puerta; si alguien viene o lo llenas de balas o lo haces volver, Evelyn, estarás en el cuarto de mando; serás nuestro ojo en el cielo adentro y afuera, le pediré a Roger que habilite drones. Hitomiko, estarás en el nivel inferior con tu amorosa cuñada y tu sobrina, ¿de acuerdo? – proponía Deka a su grupo.
-suena bien, Evelyn toma esto- entonces la chica de cabellos oscuros le entrego a su hija una pequeña esfera.
-¿Qué es esto?- preguntaba la pequeña de cabellos rojizos a su madre.
-¿crees que me voy a perder como mi hija dirige una batalla?, es una cámara, conéctala a la maquina principal así podre darte una mano desde una consola portátil que hay en el último nivel- sonreía la hermana del pelirrojo mientras se dirigía al ascensor acompañado de su esposo
-bien señores, moviéndose- demandaba Deka.
Mientras tanto en el ascensor Van charlaba con su esposa con respecto a todo lo que ocurría y todo lo que iba a ocurrir.
-es una locura ¿no te parece? – preguntaba Van a su amada.
-seguro que lo es- respondía Hitomiko.
-¿no te molesta que Evelyn este aquí?- quería indagar un poco más sobre la opinión de su esposa.
-quizá me sienta un poco preocupada como cualquier madre, pero si ella está aquí es porque así lo decidió. De todas maneras, cuídala, al menos hasta que me haya recuperado del todo- sonreía la chica de cabellos oscuros tomando de la mano a su esposo.
-aja, sí. ¿Qué son esas pastillas que te dio Roger? – preguntaba curioso el chico de cabellos carmesí cambiando el tema.
-es una herramienta sorpresa que nos ayudara más tarde- decía entre risas la chica en silla de ruedas.
-está bien Mickey Mouse entra a tu refugio, ah, por cierto, ten, no quiero que te sorprendan "desnuda"- El chico le entrego su arma de fuego personal a su esposa para que estuviera a salvo.
-sabes que detesto las armas para diestros- refunfuñaba la esposa del chico de cabellos carmesí.
-¿de donde quieres que saque un arma para zurdos aquí?- respondía confuso el chico.
-ya olvídalo, vete de aquí, rómpete una pierna- decía mientras su esposo se despedía con un beso corto.
-gracias yo también te amo- respondía el chico mientras las puertas del ascensor se cerraban.
Entonces dentro de esa habitación estaba tanto Ulvida como Annie. Al entrar sabia que algo raro estaba pasando.
-Hola Ulvida- saludaba con algo de desdén a su cuñada.
-me alegra ver que estas bien- respondía amable la chica peli azul.
-Hola Annie, ¿no piensas saludar? - pregunta en tono de broma a su sobrina.
-Hola tía Hitomiko- saludaba fría como si algo le hubiese pasado, la chica de cabellos oscuros le pareció aun mas raro teniendo en cuenta que cada vez que la veía sus ojos se iluminaban de alegría ya que le tenia mucho aprecio y fanatismo por su trabajo.
- ¿y qué le pasa? - preguntaba a Ulvida.
-es una larga historia- suspiraba la madre de Annie.
-bien, me gustan las historias, mientras yo configuro la consola puedes decirme, ven vamos a la siguiente habitación- entonces iba a ser una conversación de chicas.
Mientras tanto en el nivel superior Deka y los demás estaban a la espera de la presencia enemiga.
-todos en sus posiciones, alerten cualquier movimiento raro- avisaba Deka mientras hacia una ronda cerca a la frontera en una moto-drone.
Antes de que llegara el enemigo Evelyn decidió irse rápidamente a saludar a su prima ya que al ver las cámaras del ultimo nivel la pudo ver en una habitación. Al llegar sabía que algo no estaba bien.
-Annie, ¿estás bien? - vio a su prima en el suelo con una cara seria y entonces se preocupó.
-si, estoy bien, no fue un golpe mortal- respondía levantando su mirada fría.
-te veo algo, decaída. ¿paso algo? - preguntaba la chica de puntas rojizas.
-no paso nada…- respondía la chica de cabellos violetas a su prima mientras volvía a meter su mirada en el libro.
Entonces dentro de la mente de Evelyn empezaron a surgir ideas, vio el libro, su actitud, la situación y llego a una conclusión.
-Annie, ¿Dónde están tus armas? - preguntaba cual detective.
-ya no las tengo- respondía fría casi al borde del enojo.
-¿Dónde están?- insistía molestando cada vez más a su prima hasta que ella explotó
-las deseche, las tire a la basura- decía levantando la voz y también levantándose del suelo.
-¿Por qué?- preguntaba alzando el tono de su voz, sabía cómo lidiar con ella, la conocía muy bien. Sabía que esta era la única forma de que ella sacara lo que no quiere decirle a nadie.
-porque no sirve de nada tener pasiones cuando sabes que no tienes talento, somos niñas jugando a ser soldados, si te equivocas no sirves para este mundo tan duro- respondía llamando la atención de su tía y su madre quienes se asomaron para escuchar mas de cerca la discusión.
-el mundo no es así como tú lo vez- respondía queriéndole sacar más información
-¿quieres pruebas?, Perdí contra Deka, perdí contra mi madre… dime una cosa si en verdad tuviésemos talento ¿porque seguíamos escapándonos a dispararle a las latas? – preguntaba Annie a su prima.
-entonces abandonas… sino sale una carta rara en un sobre de figuritas dejas de coleccionar lo que te gusta- a modo de metáfora quería mostrarle su error.
-no soy coleccionista, y no me derrotaron soldados comunes, el mundo de los militares esta hecho para los que pueden ganar batallas, no voy a perder mi tiempo en una pasión que tarde o temprano me demostraría que soy un ratón queriendo matar gigantes- entonces ante tales palabras su prima solamente sintió pena por ver como su entusiasmo se había apagado tan fácilmente.
-espero que cuando te des cuenta de lo que dices no sea demasiado tarde- entonces al igual que el pelirrojo le dio la espalda y la dejo sola.
Mientras tanto en la otra habitación la historia había llegado a su fin con las palabras de Annie que Hitomiko pudo escuchar.
-ya veo…- suspiraba la chica de cabellos oscuros.
-¿Qué debería hacer?- preguntaba la peli azul a su cuñada.
-proteger a tus hijos es importante, pero lo mas importante es hablar con ellos, debes explicarle el porqué de las cosas, no es un bebe seguro entenderá, sino puedes comunicarte con tus hijos en normal que haya gritos y violencia. A decir verdad, quiero molerte a golpes por ese duelo que tuvieron, pero si tienes el coraje para maltratar así a Annie estoy segura de que lo tendrás para pedirle perdón- se explicaba la hermana del pelirrojo.
-tal vez fui muy ruda- se tocaba el brazo en señal de culpa.
-no me refiero a los golpes, hablo de maltratar su espíritu, sino lo reparas ahora mismo no podrás hacerlo nunca- la chica la miraba seria ya que era un asunto importante.
-quizá debería…- entonces su cuñada la interrumpió.
-si, ahora mismo, andando vamos- empujaba a la peli azul para que fuera de inmediato a hablar con su hija.
Mientras tanto en un helicóptero Celestine se aproximaba.
-vamos a hacer esto rápido, entraremos de frente, quiero que sea impecable señores- usaba mas palabras que de costumbre era señal de que estaba nerviosa.
De regreso a la habitación con la chica llego la hora de la confrontación. Ulvida se había armado de valor para pedirle perdón a su hija.
-Annie, ¿tienes un momento? - preguntaba tímida hasta que una mirada de su cuñada fuera de la habitación le hizo cambiar de tono. -ponte de pie por favor, tengo algo que decirte- a pesar de que siempre era muy obediente a la chica de cabellos violetas le preocupo un poco el tono de su madre.
- ¿si? - respondía viéndola a los ojos.
-hija yo… Quiero pedirte perdón, no debí actuar así y lastimarte, perdóname por favor- decía bajando un poco la mirada, sin embargo, la expresión de su hija no cambiaba.
-esta bien, no es necesario- entonces cuando iba a regresar a leer su libro su madre la abrazo por la espalda.
-Lo siento muchísimo Annie, no quería hacer eso, solo quiero protegerte y si para eso tengo que volver a ser soldado lo seré, quiero a mi niña alegre y rebelde no a un muerto viviente que acepta sin mas todo lo que le digo, por favor, perdóname- casi al borde del llanto la peli azul quería convencer a su hija.
-mama, tenías razón, el mundo es peligroso, no es para cualquiera, lamento no haberme dado cuenta, quieres protegerme y ya me di cuenta, no pienso involucrarme mas con las armas, puedes estar tranquila- respondía con un nudo en la garganta.
-tu tienes talento, puedes ser soldado si…- entonces su hija interrumpió.
-no mama, no tengo talento, si lo hubiese tenido te habría vencido. Simplemente no es lo mío, solo soy una aficionada, gracias por abrirme los ojos- entonces Annie tomo su libro y fue hacia el baño para evitar tener otra escena incomoda mientras su madre se quedaba algo triste.
-no puedo creerlo… soy una pésima madre- decía incrédula Ulvida.
-podría darte la razón, aun así, todavía puedes arreglar esto, es joven, necesita un estímulo, quizá tengas una oportunidad- decía la hermana del pelirrojo.
-no quiero que sea una amargada toda su vida- decía preocupada la amada del pelirrojo.
-debiste pensar en eso cuando la golpeaste- entonces la alerta sonó y por el comunicador se escuchó una voz. -están aquí- era hora del combate.
-discutiremos eso luego, por el momento, ten esto- le dio el arma que le había dado Van hace poco. -ve y dale ejemplo- decía la chica de cabellos oscuros.
-esta bien- preparo un equipo rápidamente y entro por el ascensor rumbo a la entrada.
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Continuara…
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