CAPITULO 18.
PVO: KAGOME.
Me encontraba caminando sin rumbo fijo en lo que parecía ser el bosque que se encontraba cerca de la casa de Akiko, sin embargo al mismo tiempo parecía ser otro lugar, ya que la sensación que emanaba ese lugar era un poco extraña pues todo estaba en total silencio y calma. Me detuve y gire a mí alrededor tratando de entender que era ese lugar pero nada…todo seguía igual.
-Kagome… - Gire tras de mi al escuchar mi nombre.
-¿Quién es? – Pregunte al no ver a nadie. No obstante, una luz brillante llamo mi atención. Comencé a seguirla, pero de nueva cuenta pare esta vez al escuchar un llanto. Fue entonces que abrí los ojos abruptamente y gire hacia donde escuchaba el llanto. Me levante aun un poco mareada, pero aun así camine hacia donde el llanto me indicaba. Salí de la habitación de la cual parecía ser del castillo de Yusuke y comencé a caminar más rápido conforme el llanto se hacía más fuerte. Fue entonces, que al llegar a la habitación de donde provenía el ruido abrí la puerta con fuerza y me detuve ahí, en el marco de la puerta, mirando el pequeño bulto que cargaba Yusuke.
-¿Estás aquí? – Mire al dueño de esa voz. Asentí sin quitar la mirada de lo que cargaba en sus brazos y avance con un poco de temor – Intente calmarlo pero creo que no soy muy bueno en esto – Sonrió con un poco de vergüenza.
-El… es mi bebe ¿Cierto? – Lo mire al decir esta última palabra. El me miro con comprensión y se acercó ofreciéndome al bebe.
-Es totalmente tu cachorro Kagome – Lo tome y ¡Por kamisama! Que observe como aquel blanco y negro que mis ojos veían era reemplazado nuevamente por colores. Me fue imposible no volver a derramar lágrimas. Lo abrace y a pesar de que aun sentía un enorme dolor en el pecho por la pérdida de mis otros bebes, también sentí un gran alivio al poder abrazar, sentir y oler a al menos uno de ellos.
-Gracias, gracias por sobrevivir – Me aleje un poco de él y lo observe con todo el amor que me era posible – Gracias a ti puedo permanecer en pie…Kodai.
-¿Kodai?
-Si – Levante la mirada hacia Yusuke con rapidez y después la pose de nueva cuenta en mi bebe – Porque él es la gran luz que ha iluminado de nuevo mi vida.
-Es un bonito nombre y un bello significado – Dijo Yusuke acercándose a nosotros.
-Lo es ¿Cierto? – Por primera vez desde que abrí los ojos sonreí con sinceridad – Yusuke… - levante la mirada – Muchas gracias por todo. Sin ti, ni siquiera yo estaría viva. Jamás voy a poder pagarte todo lo que has hecho por nosotros.
-No tienes por qué agradecerme. No lo hice para que te sientas en deuda conmigo, lo hice porque te quiero ver feliz – Alzo su mano y con su dorso acaricio mi mejilla. Le sonreí por unos segundos y después lo mire con seriedad, pues aquí venia la triste realidad.
-¿Akiko? ¿Qué paso con ella? – Yusuke suspiro y me tomo de los hombros sentándome en un sillón.
-Cuando regrese al lugar para enterrar su cuerpo, no había rastro de ella – Me miro con cierta culpabilidad mientras se sentaba en el sillón de frente. Negué con la cabeza y hable.
-Ya veo... Alguna vez la escuche decir que cuando ella muriera ni siquiera su cuerpo quedaría para ser devorado por los gusanos. Supongo que hablaba en serio.
-Ella en verdad sentía un gran aprecio por ti – Sentí mis ojos arder.
-Aun así no puedo creer que por mi culpa ella haya muerto. Jamás me lo perdonare – Apreté mis ojos tratando de retener mis lágrimas.
-Ella era alguien muy poderosa, por lo tanto dudo que ella se viera obligada a hacer algo que no quisiera. Además, si no mal recuerdo ella dijo que sabía que tu regresarías. Así que por favor – Sentí que me tomo de la barbilla, así que abrí los ojos mirándolo - no digas que es tu culpa, porque no lo es ¿De acuerdo? – Me sonrió y como respuesta yo solo asentí.
-…
-…
-¿Kagome? – Después de un breve silencio Yusuke abrió la boca con cierto aire de preocupación. Trague saliva porque sabía que se acercaba el tema del que estaba evitando hablar desde un principio – Sabes porque te traje aquí ¿Cierto? – Enseguida desvié la mirada hacia la ventana.
-Lo sé – Mencione sin más.
-Y… ¿Estas…?
- Estoy de acuerdo – Lo interrumpí.
-¿Estas segura? – su cuestionamiento me hizo sentir incomoda y aunque quería decirle que estaba segura, mi boca parecía no querer articular ninguna palabra. Abrí la boca con todas las fuerzas que me eran posible para obligarme a decir esas palabras, pero antes de continuar, sentí la presencia de la razón por la que no había podido responder de inmediato.
-No puedo creer que en verdad haya venido – Dijo Yusuke con cierta molestia, al mismo tiempo que se acercaba a la ventana – Le dejare las cosas bien claras de una vez por todas – Frunció el ceño en cuanto abrió la ventana y miro hacia fuera – Espera aquí ¿sí? – Me miro para después girar y caminar hacia la salida de la habitación. Asentí ante sus palabras (pues sinceramente no quería ver a Sesshomaru) Sin embargo cuando estaba a punto de ignorarlo Kodai comenzó a inquietarse y aquello me hizo dar cuenta que aunque lo postergara tarde o temprano tendría que enfrentarme a Sesshomaru.
-Tranquilo – Susurre mientras hacía movimientos suaves para calmar a mi bebe – Todo estará bien, te lo prometo – Bese su frente y lo recosté mientras llamaba a alguien para que se hiciera cargo de él.
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PVO: SESSHOMARU
A pesar de que había estado tentado a irrumpir en la habitación donde sabia se encontraba Kagome y mi cachorro, me abstuve por los hechos recientes, pues quería evitar que la miko pasara por otro mal rato. Por tanto, me detuve y decidí esperar. Cerré los ojos y trate de llamar a todo mi autocontrol (si es que existía) cuando sentí la presencia del imbécil de Yusuke cerca.
-No creí que hablara enserio príncipe – Abrí los ojos con cuidado y lo mire como siempre. Sin mostrar mis emociones
-Yo no bromeo – Dije con simpleza y el imbécil curvo sus labios.
-En eso tiene razón, pero no pensé que tuviera el valor de cumplir con su promesa. ¿De verdad cree que Kagome quiere verlo después de todo lo que paso?
-Eso ya no es de tu incumbencia – Camine hacia el quedando a una distancia considerablemente cerca – No olvides cuál es tu posición en todo esto – El frunció el ceño y sentí tanta satisfacción de verlo así que me vi en la necesidad de seguir – Sea como haya sido el rumbo que tomaron las cosas, era tu deber como alguien que me sirve cuidar a mi mujer. Por tal motivo no te sientas tan importante como para entrometerte en algo que solo a mi mujer y a mí nos concierne – Inmediatamente al decir esto último logre la excusa perfecta para acabar con él, pues su youki me decía que en cualquier momento me atacaría. Pero como era de esperarse su buena suerte intervino.
-¡Alto! – Al escuchar esa voz de inmediato ese imbécil y yo nos separamos, y maldije por dentro que otra vez se truncara mi oportunidad de acabar con él.
-¿Qué haces aquí? – Cuestiono ese insecto a Kagome. Como respuesta ella solo le sonrió (cosa que me hizo dudar si en verdad debía dejarlo con vida) No obstante, olvide aquello cuando la mirada marrón choco contra la mía.
-Hablemos – Menciono y comenzó a caminar hacia el bosque, así que sin pensarlo más di la vuelta (no sin antes fulminar a ese imbécil con la mirada, dándole a entender que esto no terminaría aquí) y seguí a la miko muy de cerca. Caminamos en silencio por unos minutos y después se detuvo sin más.
-¿Qué es lo que quieres? – Pregunto sin voltear.
-Vine por ustedes – Escuche una pequeña carcajada y a los pocos segundos volteo con el ceño fruncido.
-¿Y con qué derecho vienes a decir eso?
-Ambos son míos – De nueva cuenta sonrió a pesar de que esa sonrisa no demostrara nada agradable.
-¿Crees que esto es un juego? – Pregunto con evidente molestia.
-No – Dije instantáneamente, pues no sabía a donde quería llegar con esto.
-¿Crees que mi hijo y yo somos objetos a los que puedes tirar y recoger cuando se te da la gana?
-No.
-Entonces… ¿¡Porque demonios estas diciendo tanta estupidez?! – Grito mirándome con gran rencor.
-No es una estupidez
-¿a no? Y entonces ¿Qué es? – Paso un cabello bastante cabreada detrás de su oreja – Explícame por que en verdad no logro entender tus acciones. Primero dices que me amas, pero al primer problema desconfías de mi a grados de darle la espalda a tus propios cachorros – Di un paso hacia adelante al ver como sus lágrimas comenzaban a caer, sin embargo ella retrocedió el mismo paso que había dado – Por si no fuera poco, me encarcelaste y me trataste peor que a un criminal evidenciándome frente a todos como si hubiera cometido el peor de los pecados ¡Ni siquiera me diste la oportunidad de explicarme! – Se secó las lágrimas con su brazo al mismo tiempo que tomaba aire – Después me persiguen y me tachan de traidora ocasionando que casi muera junto con Yusuke – Fruncí el ceño al escuchar ese nombre - ¿Qué? ¿Qué pasa? Te molesta escuchar el nombre de ese demonio – Se acercó lo suficiente como para que tuviera que alzar la cabeza para poder mirarme – Pues déjame decirte que gracias a ese youkai es que de menos uno de tu cachorros está vivo – Comenzó a golpearme el pecho con su dedo índice – Ese youkai me protegió, me cuido, creyó en mí y me salvo. ¡Hizo todas las cosas que se suponía tu harías!
-¡Plaf! – Sin poder evitarlo la sostuve de ambos hombros y la estrelle contra el árbol más cercano (obviamente con la menor fuerza que me era posible) ¡Wowww! Así que esto era lo que llamaban sentirse herido y traicionado por simples palabras.
-Es suficiente – Mencione sin poder mirarla.
-En serio que eres increíble – Dijo con evidente sarcasmo, para después empujarme - Dicen que la verdad duele ¿No? – La mire y observe su cara llena de satisfacción, lo cual me hizo sentir una nueva punzada en el pecho.
-¿Tanto me odias? – Me fue imposible no preguntar y por primera vez desde que llego observe a sus ojos flaquear. Pero pese a ello su respuesta fue algo que hasta ese momento jamás me había importado, al contrario, muchas veces había deseado escuchar esas palabras porque sabía que así mi mala fama se expandiría y con ello alejaría a cualquiera que quisiera aprovecharse de mí. Porque si, si algo aprendí desde pequeño había sido que los humanos y los demonios tenían la similitud de traicionar y aprovecharse de los más débiles o en su defecto de los ingenuos. Por eso desde pequeño había decidido que era mejor estar solo, para evitar todas estas cosas innecesarias. No obstante y a pesar de todo aquí me encontraba, lastimado y humillado por una simple humana. Curve mis labios con una pequeña sonrisa al sentirme tan estúpido. ¡El gran Sesshomaru por fin se había vuelto débil! Y lo peor de todo es que no estaba dispuesto a perder esa debilidad ¡No podía! Y por tal motivo y pese a todo, yo me encargaría de convertir esa debilidad en mi mayor fortaleza ¿Por qué? Porque era y siempre seria el gran Sesshomaru y si había sido tan estúpido de resquebrajar mis propias reglas, pues entonces crearía unas nuevas en donde Kagome y mi cachorro formaran parte de ellas. Con ese pensamiento, salí de mi ensoñación y hable con determinación – Aun si eso es verdad no puedo dejarlos – Ante esas palabras ella pareció sorprenderse pero poco duro ese efecto en su semblante.
-Ya es tarde Sesshomaru – Desvió su mirada de la mía y hablo nuevamente mirando el suelo – regresare a mi época – Levanto de nueva cuenta su mirada – Y no regresare jamás.
-No lo harás – Me apresure a decir.
-Ya te dije que no tienes derecho ahora – Levanto la voz, pero poco me importo.
-No puedes regresar, porque para eso tendrías que dejar al cachorro aquí – La verdad no estaba seguro si mi teoría era cierta, pero tenía que intentar de todo para retenerla.
-Mentira – Menciono no muy segura de sus propias palabras.
-El nació aquí, por lo tanto el pertenece a este mundo. Tú misma has visto que nadie más de esta época puede pasar sin tu ayuda.
-Inuyasha pudo hacerlo.
-Eso fue antes y ha sido la única excepción por motivos que desconocemos. Yo pude pasar por ti, sin embargo el pozo quizá sabía que regresaría y por eso me permitió pasar. Puede que esta vez no permita que nuestro cachorro pase – Trate de sonar lo más seguro que me era posible a pesar de que sentía su pesada mirada escudriñándome con intensidad.
-Tendré que intentarlo entonces – Menciono y maldije mentalmente el que fuera tan terca.
-El no será feliz allá y lo sabes – Tuve que aplicar el plan no.2
-¿Y aquí sí? Por favor… puedo jurarte que tendrá una vida más feliz que si se queda aquí. Además… ese ya no es tu problema – Me dio una última mirada y trato de irse, pero obviamente me apresure para impedírselo. Me coloque enfrente de ella.
-Estoy seguro que contigo sería feliz, eso nadie lo cuestiona – La mire seriamente – Pero aunque te pese… él no es humano, no puede vivir una vida como cualquier humano ¿Qué piensas hacer? Hechizarlo para cubrir su verdadera naturaleza ¿Y sus instintos? Piensas irte a vivir a un lugar poco poblado para esconderlo como si fuera un monstro.
-¡Cállate! – Grito esto al mismo tiempo que me propinaba una bofetada.
-¡No! – Regrese mi mirada a ella y la tome de la muñeca – Tu misma acabas de decir que la verdad duele ¿No es cierto? – Ella frunció el ceño aún más si era posible por voltearle la jugada con sus propias palabras.
-Eres de lo peor – Me miro de nueva cuenta con rencor, pero esta vez tenía que soportarlo.
-Quizá sí, pero eso no quita que tenga razón. O dime, ¿de verdad crees que él va hacer feliz así? – Se quitó de mi agarre.
-Eso lo decido yo – Volví a tomarla de la muñeca al comenzar a cansarme ¡Que mujer más difícil!
-Nos iremos ahora.
-No iré contigo a ningún lado. Nada me ata a ti – Sonrió con cinismo y fue entonces que se descubrió el cuello, el cual permanecía oculto con su cabello - ¿Lo ves? – Apreté su agarre al ver la maldita marca de otro en su cuello. Si bien, desde que la encontré me había percatado de que ya no tenía mi aroma. Lo había atribuido a que de cierta manera nos habíamos separado (y eso había ocasionado que nuestro lazo se debilitara, además de que aún no estaba completo el lazo) jamás me había pasado por la cabeza que esto era a lo que se refería aquella bruja que había visto antes de que desapareciera – Ya no soy tuya – Aquellas palabras me hicieron regresar a la normalidad con gran furia. Borraría esa sonrisa de su rostro haciendo lo que aquella bruja me había dicho.
-No me importa la marca – Trate de ser convincente, después de todo aquellas palabras tenían algo de verdad. Una verdad a medias.
-¿Qué? – Sonreí al ver su desconcierto. Ella al darse cuenta de eso giro la cabeza y carraspeo su garganta regresando a la misma de hace momentos. Aquello me había asegurado mi victoria y las palabras de la bruja – Pues… me alegro mucho. Esto nos evitara volvernos a cruzar ¿Cierto? – Trato de soltarse de nueva cuenta pero se lo impedí - ¿Qué estas haciendo? – Me miro esta vez con algo de tristeza.
-No me importa si esa marca desaparece – La mire y observe como sus ojos se cristalizaban por mis palabras – Siempre y cuando la marca que tienes de mí en tu corazón se quede ahí, me es suficiente – Se quedó mirándome por unos segundos al parecer bastante sorprendida, y al ver que no reaccionaba, intervine nuevamente – Ahora bien… si lo que te importa es la marca eso se puede arreglar fácilmente – Enseguida ella levanto una ceja y como respuesta curve mis labios en una media sonrisa.
-¿Qué…? – No deje que continuara pues mis colmillos en su cuello interrumpieron las demás palabras ¡Mas le valía a esa bruja estúpida tener razón! Como era de esperarse después de unos segundos ella me empujo (esta vez agrego un poco de poder espiritual) y después comenzó a gritarme.
-¿¡Que te pasa imbécil?! – Grito completamente molesta cubriendo su cuello con la mano.
-Hice lo que me pediste – Dije ocultando la curiosidad que sentía por ver que había debajo de sus manos.
-¡¿Qué yo hice que?! – Abrió la boca con incredulidad - ¡Tu…! – Me señalo - ¡Desaparece de mi vista ahora! – Expulso de nueva cuenta energía pero no me moví. Todo lo contario; una enorme satisfacción comenzó a embargar cada parte de mi cuerpo al ver su cuello libre y con mi marca en ella. Pues aunque la marca desaparecía y aparecía constantemente era inevitable negar que mi marca se encontrara ahí y había reemplazado la de ese perdedor. Con mi velocidad corrí hacia ella y aunque intento poner una kekai la atravesé y la tome de la cintura.
-Siempre serás mía – Susurre en su oído y con todo el pesar que pude sentir, la golpee en la cabeza para que perdiera la conciencia; pues ya había sido demasiado tiempo perdido y tenía que regresar al castillo junto con ellos para asegurar su bienestar en lo que se avecinaba. Así que con eso en mente cargue a Kagome y en mi habitual bola de energía me dirigí a toda velocidad por mi cachorro, teniendo una luz de esperanza para nuestro futuro.
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CONTINUARA…
