Capítulo 16 Rescate a Geonosis
Anakin había logrado por fin tranquilizarse después de su amarga conversación con Malkura, a pesar de que Padme había logrado distraerlo por ahora. El jedi veía a Ryoo y Pooja jugar con la senadora y debía admitir que se sentía tentado a unirse a ellas. Parecía ser demasiado divertido. Padme lo miró y sonrió, haciendo que se derritiera por dentro, ¿qué tenían aquellos labios?
Anakin pensaba en ello cuando involuntariamente un fuerte dolor lo hizo levantarse y tambalearse en el suelo. La sonrisa de Padme se convirtió en una mirada de preocupación, mientras enviaba a las niñas con su madre y se acercaba al jedi.
"¿Anakin? ¿Qué sucede?" le preguntó, notando que él parecía alterado.
"Algo va mal. Lo presiento" dijo Anakin mientras el dolor de cabeza aumentaba. Era como una advertencia de la fuerza, justo como cuando Padme iba a ser atacada en su departamento de Coruscant.
"Debe ser el cansancio" murmuró ella de forma tranquilizadora. Pero Anakin negó con la cabeza mientras las imágenes se precipitaban en su mente. El aprendiz de Qui-Gon era sacado violentamente de una nave por guardias geonosianos, ante los pitidos alarmados de R4.
"Obi-Wan está en problemas" susurró Anakin. Padme notó el pánico en su voz y supo que se trataba de algo serio.
"¿Dónde está?" le preguntó con prisa.
"Geonosis " respondió él, mientras comenzaba a repasar los mapas mentalmente, ¿a cuántos parsecs estaban?
"Tenemos que ir a rescatarlo" respondió la senadora, visiblemente preocupada. Obi-Wan era un amigo y después de la muerte de Corde, no estaba dispuesta a perder a nadie más.
"No podemos. Mi misión es mantenerte a salvo" dijo Anakin convencido, aunque disimuladamente comenzó a tomar sus cosas. Padme no pareció darse cuenta.
"Llegaremos mucho antes que cualquier jedi de Coruscant. Las oportunidades de Obi-Wan aumentan" continuó diciendo.
"Las órdenes de mi maestro fueron claras" rebatió él como un último esfuerzo para convencerla, aunque de hecho ya estaba preparado para partir.
"Si quieres protegerme, ven conmigo. Yo iré a rescatar a Obi-Wan, con o sin ti" dijo Padme decidida. Anakin no pudo disimular la sonrisa que las palabras de la senadora causaron. Era mucho más atrevida y fuerte de lo que el Consejo creía.
"De acuerdo"
Windu había llegado rápidamente a Geonosis y había visto todo lo que había pasado, incluyendo el descubrimiento y captura de Obi-Wan. Se debatió entre bajar a ayudarlo o esperar y finalmente se decidió por la última. No ayudaría a nadie si él también caía capturado. Del otro lado del planeta, Malkura bajaba apenas de la nave. Se había tomado un momento para retransmitir el mensaje de su maestro a Coruscant, cumpliendo en parte con la encomienda del maestro Windu. Aún así, no estaba dispuesto a abandonar a Obi-Wan y después de ocultar su nave, decidió caminar a través del suelo rocoso. Si el localizador no se equivocaba, la nave de su maestro, de donde había salido la primera señal, estaba cerca.
La nubian plateada de la senadora de Naboo aterrizó en la superficie arenosa de Geonosis. Era una nave que llamaba bastante la atención, según Anakin, pero no podía negar que era la más veloz que habría podido encontrar. Empuñó su sable de luz, listo para atacar a cualquier enemigo, mientras Padme hizo lo mismo con un bláster. Los dos caminaron lentamente hasta uno de los agujeros de un gran montículo parecido a una colmena y con precaución, entraron. Los instintos de Anakin se dispararon en ese momento, advirtiéndole de varios peligros inminentes e impidiéndole concentrarse en uno solo. De pronto, lo logró y corrió hacia Padme, sosteniéndola del brazo justo antes de que la senadora cayera al vacío. El impulso había hecho que soltara su sable de luz y este saliera volando y quedara atorado en algún lugar. Anakin maldijo en huttese cuando se dio cuenta de su pérdida.
"Windu va a matarme" dijo entre dientes.
Pero sus maldiciones solamente aumentaron cuando se dio cuenta del lugar que estaba frente a ellos. El túnel llegaba hasta la entrada de una especie de fábrica, donde cientos de droides estaban siendo construidos. Anakin trató de contarlos, pero se rindió cuando llegó cerca de los quinientos. Padme también lucía bastante alterada, como mínimo. Miles de pensamientos comenzaron a pasar con su mente, cada uno más alarmante que el anterior. ¿Cual era el objetivo de su construcción? ¿La República sabía de esto? ¿Obi-Wan lo había averiguado y por eso lo habían capturado? Recordar al caballero jedi hizo que recuperara de inmediato la concentración. Habían ido por él y cada segundo era valioso para su misión y ni siquiera la búsqueda de su sable de luz era tan importante.
Notando que había una rampa un poco más abajo del túnel, tomó la mano de Padme y sin previo aviso la arrastró con él, aterrizando suavemente algunos pisos abajo. Padme tenía la el rostro de alguien que estaba a punto de quejarse, pero las voces que escucharon cerca hizo que cualquier intento de reproche se evaporara. Ambos avanzaron concentrados, con el mínimo ruido posible y escuchando cada vez con más claridad la conversación.
"Entiendo su punto Conde, pero tenemos un trato. Amidala debe morir" dijo la voz inconfundible del virrey Nute Gunrray, haciendo que Padme sintiera que su sangre hervía por la furia. Aquello sólo empeoró cuando escuchó quien era aquel que le contestaba.
"Paciencia virrey, todo a su tiempo. Cumpliré mi parte, pero debe comprender que ha sido más complicado desde que los jedi se involucraron" contestó Dooku. La voz del virrey se levantó con ira y se escuchó un golpe seco.
"¡No continuaré con esta alianza hasta que mis peticiones se cumplan!" De pronto, el virrey pareció recobrar la calma.
"¿Qué hay del maestro jedi? ¿Aceptó unirse a nosotros?"
" Al parecer prefirió unirse a otra clase de evento antes de tratar con nosotros " respondió la voz tranquila y segura de Dooku.
Anakin y Padme estaban tan concentrados en continuar escuchando que no se dieron cuenta de la presencia de los droides hasta que uno de ellos levantó la voz.
"¡Alto! Identifíquense" dijo el droide mientras los señalaba. En automático Padme disparó su arma con una velocidad increíble, eliminándolo. Pero no resultó tan útil cuando una decena más apareció detrás de él, esta vez con las naves levantadas y alerta. Anakin usó la fuerza para tirarlos hacia atrás y jaló a Padme a través del túnel, de vuelta a la plataforma.
"¡Corre!" gritó mientras hacía todo lo posible por desviar los disparos que les daban por la espalda. Miró la luz de la salida y no pudo evitar sonreír con confianza. Iban a lograrlo. Justo cuando ese pensamiento cruzó por su mente, los cuerpos de un nuevo grupo de droides apareció enfrente. Padme y Anakin frenaron en seco y la senadora levantó el arma, dispuesta a defenderse.
"Suelten las armas" ordenó uno de los droides recién llegados. Al ver que Anakin no iba a ceder, de pronto todo el grupo pasó a apuntar exclusivamente a la senadora.
"Ahora" volvió a ordenarle.
Con resignación Anakin tomó suavemente las manos de Padme, dejando que el bláster se resbalara suavemente entre sus dedos. De inmediato uno de los droides la tomó, mientras los demás se encargaron de esposarlos y llevarlos a través de los múltiples túneles. Ninguno de los dos supo cuántas vueltas habían dado cuando finalmente se encontraron en una amplia sala. El conde Dooku estaba parado en el medio, con una mirada arrogante y una sonrisa en su rostro, que cambió rápidamente a una fingida mirada de preocupación.
"Senadora Amidala, padawan Skywalker...diría que es un placer conocerlos, pero las circunstancias han sido lamentables" dijo, fingiendo estar molesto y acongojado. Caminó hacia ellos y le hizo un gesto al droide a cargo para que se acercara.
"Liberen a estas personas. Son invitados, no enemigos" le ordenó con autoridad. "Pero señor..." tartamudeó el droide. Anakin aprovechó ese momento de duda para tratar de obtener información.
"¿Así es como trató también a Obi-Wan?" le preguntó, sin ocultar el desprecio en su voz. Dooku lo miró con desconcierto.
"No sé de qué me está hablando" dijo con aparente inocencia. Esta vez, fue Padme quien respondió, harta de toda la actuación de Dooku.
"Sabemos que está aquí. Además, ¿suele querer matar a sus invitados, Conde?" lo cuestionó con sarcasmo. La mirada de Dooku no cambió en lo absoluto.
"¿Quieren hacerlo así? Muy bien, pero no pueden negar que lo intenté " dijo con decepción. Después volvió a acercarse al mismo droide al que había llamado momentos antes.
"Comandante, prepárelos para la arena. Parece que los habitantes tendrán más diversión de la esperada"
La ira de Anakin aumentó y trató de liberarse con todas sus fuerzas. Pero todo fue en vano, las tropas de droides los arrastraron hasta una especie de establo, donde un par de guardias geonosianos se encargaron de atarlos a una especie de carruaje. Anakin se resistió al principio, pero al ver que uno de los guardias apuntaba a Padme con un arma, desistió en sus intentos. Fue hasta que estuvieron solos que pudieron escuchar los gritos del público afuera. No sabían qué les esperaba, pero aquello no presagiaba nada bueno. Padme miró al hombre junto a ella. Incluso en aquel momento crítico, la compostura de Anakin no se había perdido. No había sido la mejor misión de rescate y probablemente iban a morir. Aquel pensamiento la hizo temblar inconscientemente. ¿Así terminaría su vida?
"Te amo" susurró ella, tomándolo completamente por sorpresa. Anakin trató de analizar su rostro, buscando indicios de que fuera una broma.
"Padme...esto destruiría nuestras vidas, nos veríamos forzados a vivir una mentira" tartamudeó Anakin, intentando ignorar los sentimientos que habían despertado sus palabras. No era un buen momento para pensar en eso, tenía que estar concentrado para enfrentar lo que sea que venía.
"De todos modos van a destruir nuestras vidas. Y yo en verdad...te amo. Y antes de morir quiero que lo sepas" dijo Padme con una voz tan sincera, tierna y llena de temor real, que Anakin sintió la necesidad de desatarse, abrazarla y decirle que todo estaría bien.
"No vamos a morir" dijo con seguridad, aunque en realidad tenía miedo. No estaba seguro de poder defender a Padme y a sí mismo de los peligros que acechaban afuera, pero si tenía que morir protegiéndola, lo haría sin dudarlo.
"Creo que allá afuera no opinan lo mismo" dijo Padme, sintiéndose derrotada. No veía ninguna forma de escapar. Aún con las manos atadas, Anakin se las arregló para tomar su mano, y sonrió con picardía tratando de tranquilizarla.
"Te lo prometo Padme, además, yo también..." comenzó a decir. Padme se acercó a él y sus labios estaban a punto de rozarse cuando un gritó hizo que se separaran de inmediato.
"¡No me toques!" Una voz irritante taladró los tímpanos de Anakin, quien lo reconoció casi de inmediato.
"¿Malkura?" preguntó cuando los guardias lo arrastraron al frente. El joven parecía casi igual de sorprendido que él.
"¿Skywalker?"
"Creí que habías ido a avisarle a Yoda" dijo Anakin molesto, dándose cuenta de la terrible situación en la que se encontraban. Malkura resopló con la misma irritación.
"Y yo creí que estabas en Naboo cuidando a la senadora"
Los guardias ataron al joven jedi a un lado de Padme, haciendo que ella quedara en medio de la incómoda discusión.
"Genial. Estamos acabados" dijo Anakin con ironía. Malkura estaba a punto de contestar con alguna respuesta sarcástica cuando recordó todo lo que había pasado las últimas horas. ¿No había decidido cambiar aquel mismo día?
"Anakin..." comenzó a decir, inseguro.
"¿Sí?" preguntó Skywalker, preparado para cualquier burla de su parte.
"Yo...quiero disculparme. Por todo. Por cómo te he tratado, por todos los comentarios que hice. No sabía lo que decía" dijo Malkura rápidamente, como si sintiera que las palabras no saldrían de su boca si no se apresuraba a decirlas.
"¿Y por qué este arrepentimiento tan repentino?" preguntó Anakin desconcertado y completamente incrédulo a que Malkura quisiera disculparse. Seguramente era otro de sus trucos para avergonzarlo.
"He podido pensar mejor las cosas. Es sólo que tú...eres el jedi más poderoso de nuestra generación y es algo incómodo sentirme como tu reemplazo "
Había dolor palpable en esas palabras y Anakin no pudo evitar contestar con la verdad. Una verdad que se había guardado para sí mismo no hacía mucho tiempo.
"Jamás fuiste mi reemplazo. El maestro Kenobi te escogió por elección propia, yo sólo era parte de una promesa"
Pronunciar aquellas palabras amargas lo hicieron sentirse un poco mejor. Sabía que tanto Windu como Obi-Wan no habían tenido opción al aceptarlo como padawan y era algo que envidiaba del resto de los aprendices. Ellos habían sido escogidos, no obligados por una profecía o por un maestro muerto.
"Entonces, ¿amigos?" preguntó Malkura con una sonrisa aliviada.
"No creo que esto pueda solucionarse así de la nada. Tengo que pensarlo" respondió Anakin inseguro. Habían sido años de humillación y a pesar de que quería creerle, aún había una parte de él que dudaba al respecto.
"No creo que vayan a tener tiempo para eso" dijo Padme señalando al frente. En efecto, el carruaje comenzaba a avanzar.
Los jedi y la senadora eran encadenados en los respectivos pilares, mientras Obi-Wan los miraba con los ojos como platos, incapaz de creer lo que veía.
"Maestro, hemos venido a rescatarlo" dijo Malkura. Obi-Wan observó cómo le encadenaban las manos y suspiró, pidiéndole a la fuerza paciencia.
"¡Buen trabajo!" respondió, con tanto sarcasmo que Anakin no pudo evitar reírse, ganándose una mirada de resentimiento de parte de Malkura. El público de la arena gritó con entusiasmo cuando las puertas se abrieron y tres bestias emergieron de ellas.
En el palco, Nute Gunrray miró aquello con creciente irritación.
"¿No se supone que debería haber una bestia para cada uno?" le preguntó al Conde Dooku. El hombre, con una paciencia infinita, se encargó de explicarle la situación.
"La captura del último fue inesperada. No fue posible prepararlo como era debido, pero no se preocupe, la senadora morirá"
Lo último hizo que una gran sonrisa satisfecha se formara en el rostro del virrey. Con tranquilidad tomó su lugar, listo para ver el espectáculo.
En la arena, Anakin, Obi-Wan, Malkura y Padme veían como las criaturas se acercaban cada vez más. No sabían cómo, pero tendrían que escapar de sus cadenas en ese mismo momento si querían tener una oportunidad de sobrevivir.
