¡HOLA MIS BELLAS!

De entrada voy a decir, que llevo intentando publicar dos días, y por alguna extraña razón, la página no me reconocía el formato. Al final, tirando de imaginación, he podido hacerlo de otra forma, y aquí tenéis, por fin, el capítulo.

Espero que tengais ganas de leer, porque este si que es largoooooo!

Y como siempre... Le dedico el capítulo a mis comentaristas favoritas!...

Dulce Carolina: Gracias a ti, por comentar. Antes de llegar a eso, han de pasar más cosas.

Nancygov: Gracias por tus palabras. Creo que después de varios fics, cada "escritora" tiene su línea de escritura ya marcada. Depende de como te guste cada narrativa, te gustará más una escritora u otra. Así que GRACIAS! Tienes razón en todo lo que comentas... ¿no tendrás acceso a mis notas, verdad? porque parece que supieras como sigue el fic... ¡JAJAJAJAJAJA! El día que te decidas a publicar algo, espero que me mandes un privado para enterarme y poder leerte.

ALBANIDIA: Puede ser que el pánico de Bella, sea por un exceso de atracción... ¿quién sabe? Tendrás que seguir leyendo para averiguarlo. Tranquila por el bebé... No creo que le vaya a pasar nada ;-)

Flor Macarty: SPOILER... Tranquila por el bebé ;-)

Paola Valencia: No te me enojes... En pocos días, subiré otro capi de este, así no tendrás que esperar mucho y no enojarte... ;-) Tras el siguiente, no te puedo decir qué haré. Si otro capi de este, o pasarme otra vez al otro. Ya veremos...

Jade HSos: Si... estoy bastante en sintonia con este fic, así que aprovecharé. El tema del bebé, se me había ocurrido, pero era un giro demasiado para el fic, ya que me hacía replantearmelo, y ya tengo decidida la linea que va a llevar. Asi que tranquila.

lauritacullenswan: Tras el susto de la intervención, todos se dieron cuenta de lo tan importante que es para bella y su bebé, estar tranquilos. Pronto sabremos algo de cómo van solucionando "el problema" de Bella.

QUIERO DEJAR CLARO UNA COSA, RESPECTO A LOS COMENTARIOS: NO PERMITO QUE NINGUNA, OFENDA A OTRA COMENTARISTA DE NINGUNA FORMA. TODOS LOS COMENTARIOS "BIEN INTENCIONADOS" SON GRATAMENTE RECIBIDOS, EXCEPTO LOS QUE MOLESTEN A OTRAS PERSONAS (INCLUIDA YO MISMA)

TODAS SOIS MARAVILLOSAS PARA MÍ, Y ADORO LEER VUESTRAS OPINIONES, PERO NADA DE OFENSAS, !POR FAVOR!


CAPITULO 16. ARREGLANDO ASUNTOS


La recuperación de Bella iba estupendamente. Aunque para ella, agobiante, aburrida y desesperante.

Carlisle subía dos veces al día a hacerle curas y comprobar el suero vitaminado que le había puesto en la mano, de forma indefinida; o como él le había dicho:

"- Tendrás eso inyectado a tu brazo, hasta que ganéis peso el bebé y tú."

Su voz al decirlo, había sido autoritaria e inflexible.

Emmet y Alice pululaban a su alrededor, atentos a la más mínima señal de que necesitara algo. Parecía que hubiesen robado el don de Edward; ya que antes de que Bella pidiera algo en voz alta, uno de ellos estaba subiéndoselo a la habitación.

Y Esme, no paraba de ver el canal de cocina, y como le parecía escaso, se había suscrito a varios canales de recetas en YouTube. Así que se pasaba los días y las noches, memorizando y realizando mil y una recetas para Bella.

Jasper y Rosalie veían como sus vidas estaban un tanto revueltas a causa de la humana, pero se limitaban a no molestar, como habían prometido.

Jasper sonreía de vez en cuando, al notar ciertos cambios sensitivos en Bella. Aún no se sentía cómodo acercándose a la humana, sobre todo al tener la aguja, dejando una herida abierta, en su mano.

Rose… Estaba confundida. El que esa humana acaparara toda la atención en exclusiva de toda la familia, la tenía un tanto molesta de celos. Respecto al tema del bebé… Era lo que más controversia le ocasionaba. Estaba deseando acercarse a Bella y preguntarle por lo que sentía en ese estado; de ver las ecografías, y poner su mano en el vientre de la humana. Pero sentía a la vez, tanta rabia, tantos celos… de no poder ella pasar por eso, que todos esos sentimientos la mantenían alejada de la chica.

Y Edward… Él, era otro tema.

Estaba confuso respecto a lo que sentía por la chica.

Tenía claro que no era solo atracción física. Había más. Demasiado más.

Bella le gustaba. Le agradaba como persona, no solo como mujer. Pero no quería pararse a determinar cuánto "más" le gustaba.

Sabía que Jasper conocía más de sus sentimientos, pero también sabía que él no le iba a decir nada hasta que no los descubriera por sí mismo.

·

·

Habían pasado cuatro días desde que Bella había sido operada, y no había pasado aún por su dormitorio. Por lo menos, no cuando ella estaba despierta.

Se turnaba con Alice, por las noches, y vigilaba su sueño. Sin testigos, sin intrusos y sin una Bella consciente. Emmet no se metía por el medio, ya que las noches se las dedicaba a Rose en exclusiva, y así tenerla contenta.

No era la primera mujer que observaba dormir, pero verla a ella… Le hacía sentir algo "extraño" en el hueco donde debería estar su corazón.

·

- ¿Cuándo vas a dejarme moverme? – Protestó Bella, poniendo unos adorables pucheros, cuando Carlisle subió a hacerle su revisión matutina.

- Está todo muy reciente. Solo hace cuatro días de la operación – le contestó él mirándola muy profesional. Bella rodó los ojos y se tapó los ojos con el brazo, a modo de protesta.

- Pero… - volvió a la carga – vosotros, estáis despiertos 24 horas al día… - Carlisle le sonrió con una simpática mueca, mientras asentía.

·

- ¿Vas a seguir como un vil acosador, o entrarás a saludarla? Cuando esté despierta, me refiero – Alice le dedicó un alzamiento de cejas a su hermano, el cual bufó bajito. – Se te acaba el tiempo – Edward miró interrogante hacía su hermana – Carlisle le va a levantar un poco el "castigo" y podrá hacer más que estar en la cama tirada, y… ahí, entrará Emmet. Él no me moverá entonces de su lado.

- ¿Y? – contestó con cierta prepotencia, ocultando su curiosidad.

- Creo que alguna vez, tu don, debe desconectarse, porque si no… no lo entiendo – Alice meneó la cabeza, fastidiada. – A Emmet no le hace demasiada gracia que andes demasiado cerca de Bella – lo miró fijamente – No quiere que la seduzcas. Esa chica ha despertado en él un instinto de protección asombroso. Y si tú te acercas y le haces daño, él no tendrá reparo en encararse a ti. – Fue tajante y certera; y Edward lo sabía.

- No la estoy seduciendo. – Contestó con una protesta similar a la de un niño.

- ¿Y por qué no entras como todos, en vez de rondarla?

Ambos callaron al escuchar a Bella preguntar a Carlisle sobre ellos. Siempre estaban atentos cuando Bella se decidía a saciar su curiosidad sobre los vampiros.

·

- ¿Qué hacéis durante tantas horas? – Preguntó gesticulando – En algo tendréis que pasar el tiempo… Son demasiadas horas, demasiados días… Sin hacer nada. – Abrió los ojos, perpleja de su propio relato.

"Son inmortales, no duermen, no se cansan… En alguna actividad tienen que intervenir tanto tiempo libre."

- Bueno… a mí, el hospital me ocupa mucho tiempo. El resto, lo paso leyendo, escribiendo en varios diarios, estudiando nuevos descubrimientos médicos… Salgo de caza con Esme, o con los chicos. Y viajamos. Todos juntos, en parejas o con algún miembro en concreto. – Se inclinó de hombros. Bella bufó. Carlisle la miró por unos eternos segundos - ¿Por qué no preparas la tesina de tu carrera? – Le propuso, animado. Bella pestañeó seguido, sorprendida. – Tenemos una biblioteca privada que te sería de gran ayuda. – El pulso de Bella comenzó a dispararse, presa de la emoción.

Carlisle la dejó procesar la información. Como así fue; a Bella solo le faltaba lanzar humor por su cabeza de tanto darle vueltas a esa propuesta.

- Pero… - contuvo el aliento un momento, ordenando sus ideas - ¿Cómo puedo hacer para entregarla sin delatar mi escondite? Y… Tendría que recuperar toda la documentación sobre los temas propuestos… - Bella respiraba agitada, pero Carlisle estaba tranquilo de verla así. Eran síntomas de que volvía a la vida.

- De todo eso, nos ocuparíamos nosotros. Tengo amigos en varias universidades, y los chicos son muy buenos ocultando y… - sonrió con disculpa – manipulando.

El vampiro volvió a darle unos instantes a Bella para pensar.

- Pero, para eso… tendría que levantarme de la cama – lo miró con ojitos de cordero. Carlisle no pudo evitar soltar una carcajada.

- Eres imposible. – Meneó la cabeza, pero sabía que estaba vencido por esa linda humana. – Haremos una cosa. – Bella se irguió en la cama, y lo miraba con los ojos completamente abiertos y emocionados. – Tranquila – la reprendió – Empezaras por poner en orden tus ideas, comenzar con un esquema de cómo lo vas a dirigir y hacer algún apunte. Te proporcionaré un portátil para tu uso particular y te conseguiremos la documentación de la tesina. – Bella asentía con el corazón bombeándole fuerte en el pecho. – Eso te llevará un par de días. Y ese es el tiempo que tenía previsto que siguieras en la cama. Tras eso, podrás bajar a la biblioteca, y con la ayuda de alguno de nosotros, - la miró esperando que aceptara la norma, - irás mirando libros y seleccionando los que te resulten útiles.

- ¡Perfecto!

- Si necesitaras algún libro que no hubiera en la biblioteca, pídemelo. No hay nada imposible de conseguir para nosotros – le alzó las cejas con complicidad. Bella sonrió en respuesta.

·

- Eso la animará. – Comentó Jasper en voz alta. Rose, que estaba sentada cerca de él, lo miró alzando una ceja. – Solo con la idea, sus sentimientos han cambiado radicalmente.

- Al final, nos veremos involucrados en ayudarla en su tarea de universidad – Rose soltó la revista que estaba ojeando, lanzándola al sofá – Otra tarea de niñeros – Bufó.

- ¿Sabes? No eres tan indiferente a la chica, como pretendes hacer ver. – Le soltó Jasper mirándola con una sonrisa socarrona. Rose aguantó la respiración, poniendo morros. – Creo que tras tantos años juntos, aun no sois conscientes del alcance de mi don. – Rose frunció el ceño. – Estás muy intrigada con ella, y… - bajó su voz – estás deseando tener la excusa para poder acercarte a Bella. – le alzó las cejas con aire conspirador.

- ¡Lo que tu digas! – le soltó de malas formas, desapareciendo del salón. Jasper se quedó riéndose, atento a la conversación entre Carlisle y Bella.

Se levantó del sofá y se fue a uno de los ordenadores.

Tecleó en el buscador la página oficial de la universidad de Seattle, buscó al profesor encargado de la tesina de Bella. Y con ciertas claves que un alumno no debería tener, se metió en la cuenta del tutor, encontrando con facilidad los temas para la tesina.

Los imprimió, y tras revisarlos un instante, los ordenó y decidido subió a la habitación de Bella.

Cuando llegó al segundo piso, buscó a Edward, el cual estaba en su dormitorio junto con Alice.

- Hola – Saludó – Venía a pedirte el portátil. – Edward lo miró frunciendo el ceño. – El que tienes guardado y no usas. – Especificó. Alice lo observaba con ojos tiernos. – Es para Bella – lo miró dedicándole una sonrisita ladeada – Para que tenga un portátil privado, para su tesina. Supongo no te importe prestárselo.

- No. – Contestó seco - ¿Por qué debería importarme? – Jasper le alzó las cejas, ante la mala actuación de su hermano de hacerse el desentendido.

- Le he encargado uno para ella, pero… tardará varios días en llegar. Creo que le he puesto demasiados extras – Inclinó los hombros con disculpa. – Mientras tanto, que use el tuyo, así no seguirá mandando olas de aburrimiento e ideando mil y una excusas para convencer a Carlisle de salir de la cama – Su sonrisa ahora, se hizo amplia y bonita.

Alice no cabía en sí de gozo. Ese gesto por parte de Jasper, y más acompañándolo de esa sonrisa, "su sonrisa" especial, solo quería decir que la chica ya se había ganado su atención; y aunque era pronto para decirlo, la vampira suponía que no solo había conseguido la atención de Jasper, sino que le había metido un "bocado" a su corazón de vampiro.

Edward miraba hacía su frío y serio hermano con el pasmo dibujado en la cara. En los más de sesenta años que llevaban juntos, podía contar con los dedos de una mano a Jasper sonreír de esa forma.

Y Bella lo había conseguido, y eso que aún no comenzaban a tratarse.

Sin más, Alice saltó a los brazos de su esposo; ambos se miraron con complicidad y se dieron un corto pero intenso beso.

- Gracias. – le susurró Alice. – Te puedo asegurar que no te vas a arrepentir… Al contrario. Estarás encantado de lo que este gesto desencadenará – le dedicó un ligero alzamiento de cejas, y Jasper suspiró, vencido.

Le entregó el ordenador y se le quedó mirando con curiosidad.

- ¿Vas a llevárselo tú? – La pregunta abandonó los labios de Edward sin ser casi consciente.

- Si. A no ser que quieras usarlo de excusa para entrar en su dormitorio cuando está despierta – Le espetó con una sonrisita endiablada. Edward negó con la cabeza; se había quedado sin palabras. – Así Emmet no tendría excusa para partirte los brazos – Se carcajeó.

"Tranquilo Edward, no tardarás en tener excusa para entrar y verla… despierta y, sin que Emmet objeté nada"

Edward se puso tieso como un palo, mientras Alice soltaba unas carcajadas, intentando disimularlas llevándose la mano a la boca.

- Voy a llevarle el ordenador y así, rescatar a Carlisle. – Jasper salió del dormitorio de Edward con gesto travieso.

·

- Hola – Asomó la cabeza por la puerta, que permanecía abierta. - ¿Puedo pasar? – Preguntó con sus habituales modales.

Bella lo miró saliéndosele los ojos de las órbitas. La persona que menos esperaba que fuese a visitarla era Jasper.

- Cla – ro… pasa. – tartamudeó. Incluso Carlisle estaba extrañado.

- ¿Pasa algo, Jasper? – Le preguntó de pronto alarmado.

- No, nada. Solo vengo a traerle una cosa a Bella. – Carlisle y Bella se lanzaron una mirada, intentando ser disimulados, entre ellos, completamente asombrados.

Jasper levantó la mano donde traía el portátil.

- Creo que alguien necesita algo como esto – Mostró lo que llevaba escondido. Bella sonrió abiertamente, mientras Carlisle pestañeaba, no saliendo de su asombro. – Por ahora usaras este, ya tendrás el tuyo propio, ¿de acuerdo? – Bella asintió. De pronto se sintió ahogada por las emociones.

No había supuesto que el ser aceptada por Jasper le afectara tanto.

Ambos vampiros la miraron al escapársele un suspiro.

- Te traigo también otra cosa. – Jasper se acercó hacía Bella. Iba a quedarse a una distancia prudencial, pero la ilusión que destilaban los sentimientos de la chica por él, lo hizo acercarse más, hasta quedar pegado a su cama.

Le entregó una carpeta con la documentación que había conseguido sobre la tesina.

Bella abrió con curiosidad la carpeta, y al leer lo que era, no pudo evitar que unas gruesas y sinceras lágrimas le arrollaran por las mejillas.

- Oh… Es… Es… La documentación de la… tesina… - gimoteaba, intentando hablar seguido. – Yo… No se… que decir… ¡Uf! – Carlisle le tendió un pañuelo de papel, mirándola con amor borboteándole en los ojos.

- Ha sido todo un detalle, hijo – le dijo Carlisle.

Entonces, en ese momento, Jasper y toda la casa que estaba atenta a lo que sucedía en el dormitorio de Bella, fueron conscientes del grandísimo amor que Bella generaba en Carlisle.

Él, nunca, en los 65 años que Jasper y Alice llevaban en la familia Cullen, había llamado "hijo" a Jasper. Había sido gracias a esa humana desconocida, para que el corazón del patriarca se abriera del todo y que Jasper hiciese un gesto "más humano", uniéndolos más como familia.

El nombrado se quedó estático. Aunque era el más despegado, no pudo evitar que el "nombramiento" le hiciera cosquillas dentro de su pecho.

Bella alzó la cabeza, serenándose de pronto.

- ¡Es verdad que tú te licenciaste en literatura inglesa! – Exclamó al recordar la breve conversación que había mantenido con Jasper el día de su primera y única visita. Él asintió, imaginando lo que ella le iba a pedir. Entonces, las palabras de su esposa, cobraron todo su sentido.

- Si no fuese pedir demasiado… - Bella se mordió el labio con timidez – Tu… ¿podrías, ayudarme? – Lo miró sintiéndose completamente avergonzada.

- Por supuesto que no es pedir demasiado. Te ayudaré. – Ambos se miraron con una complicidad extraña.

- Bueno, yo debo hacer unas gestiones del hospital – Interrumpió Carlisle – Te dejo en buenas manos. – Ambos vampiros se lanzaron una mirada afectuosa – Y muy entretenida – le guiñó un ojo a Bella. – Procura no agotarla demasiado – Le susurró a Jasper justo cuando se iba.

- Si te parece, empezaremos leyendo los temas que ofrecen y después, separamos los que más te interesen. Así reduciremos la lista y te será más fácil. A no ser que sientas un flechazo por alguno en concreto – Le dedicó a Bella un ligero alzamiento de cejas, a lo que ella le devolvió una sonrisa tímida.

Jasper tomó uno de los butacones y lo acercó a la cama de Bella. Lo hizo despacio, para sopesar los sentimientos de la chica ante su acercamiento. Pero tuvo que confesarse a sí mismo sentirse pleno, al captar la felicidad y confianza que ella comenzó a emanar cuando observó que él se acercaba a ella.

Como si ella fuese la apestada y los demás tuvieran miedo de ella; cuando debía ser completamente al revés.

No hubo flechado, así que hicieron como Jasper sugirió. Fueron descartando temas, hasta que solo se quedaron con dos.

Esa si sería una decisión difícil, ya que ambos temas le gustaban a Bella, y los controlaba bastante bien.

- Hora de comer – Esme asomó con la bandeja de la comida de Bella.

- Pero… ¿Qué hora es? – Preguntó sorprendida.

- Casi las dos – Contestó la matriarca dejando a Bella pasmada.

- ¡Madre mía! Llevamos aquí, más de tres horas. – Se giró hacía Jasper – Perdona si te he entretenido tanto… - Sintió sus mejillas enrojecer.

"Con lo extremadamente reservado y educado que es, no me habrá dicho nada, por no hacerme sentir mal y cortarme, pero seguramente no querría estar aquí conmigo tanto rato"

Jasper captó instantáneamente el cambio en Bella. Sabía que ella se sentía mal, por haberlo entretenido tanto tiempo, así que se apresuró a sacarla de su error. Ya que él lo había pasado fantásticamente con ella; mucho más de lo hubiera supuesto.

Ya que en la casa nadie tenía esa pasión por la lectura como él; Carlisle y Edward eran otros grandes lectores, pero el patriarca tenía otros gustos y otra forma de contemplar la lectura. Edward si mostraba ciertos sentimientos más parecidos a los suyos, aunque lo enfocaba como un hobby o una forma de educación, no una auténtica pasión.

Hasta ahora. Con una chica humana. Con Bella.

Que sentía los libros como si fuesen "sus bebés". Con ella, sabía que podría dejar salir su vena "romántica", la cual mantenía siempre muy escondida.

- Debes dejarla descansar, o Carlisle te degollará – le susurró Esme disimuladamente a Jasper cuando depositó la mesa plegable en las piernas de Bella con la comida.

- Te voy a dejar comer y tras eso, usted señorita, va a descansar un poco. – Bella le puso unos pucheros que le sacaron una sonrisa – Sería conveniente que incluso durmieras una pequeña siesta. – Ella frunció la boca en desacuerdo, pero no dijo nada. – con la mente descansada, tendrás mejor opinión para decidirte. – Se inclinó un poco hacía ella – Y siento comunicarte, que soy inmune a toda clase de pucheros… Alice me tiene demasiado bien entrenado ¡jajaja! – no pudo evitar reírse, tanto de su, sincera broma, como de la cara de fastidio de Bella.

Esme no podía dejar de sonreír como una madre contemplando a sus retoños.

- Si quieres, puedo quedarme yo haciéndote compañía mientras almuerzas. – Se ofreció Esme, - sé que no te gusta comer sola – Bella asintió, desapareciendo así sus pucheros. - ¡Oh!, espera, no te he traído el bollo de pan. – Sin darle tiempo a Bella a decirle que no importaba, Esme salió a velocidad vampírica del cuarto.

Esos movimientos aun asustaban a Bella, pero ello lo disimulaba, para no incomodarlos. Esa era su naturaleza y ella debía adaptarse

·

Jasper, a paso humano para darle tiempo a Esme a subir, fue acercándose a la puerta, pero captó un olor que lo hizo quedarse paralizado como una estatua:

Sangre.

Se giró desencajado, no sabía si de preocupación porque Bella tuviese una hemorragia que afectara al bebé o por su propio pánico de poder llegar a atacar a la chica.

En un segundo, su potente vista descubrió de dónde venía ese olor:

La vía que Bella llevaba en la muñeca se había movido y unas gotas de sangre salían por el milimétrico agujero de la aguja.

- Bella… - Susurró compungido, sin poder moverse.

- Tranquilo… No es nada, a penas me duele – Inocentemente creyó que Jasper estaba así, por preocupación, no porque fuese a atacarla. Bella contrajo el gesto por el dolor; Jasper captó claramente que mentía, la aguja debía estar clavándose en su vena, produciéndole un fuerte sufrimiento. - ¡Au! – Se quejó y los ojos se le llenaron de lágrimas.

Entonces, algo cambió en él. Aunque el olor le era muy apetecible, el sentimiento de protección por esa indefensa chica que había estado toda la mañana tratándolo sin ningún tipo de miedo, y sin reservas, esa chica que amaba la literatura tanto como él, lo hizo tragarse la ponzoña que tenía en su boca y girando la cara para respirar, se acercó un par de pasos a ella. No quiso arriesgarse más, pero desde ahí, le transmitía confianza a Bella y podía divisar los daños.

- Creo que se te ha movido la vía – Bella asintió al borde del llanto.

- Giré la mano porque la mesita se balanceó, y antes de que fuese a caer, la agarré con demasiada fuerza – murmuró con la voz tomada.

Jasper estaba casi en shock. Por un lado, estar cerca de ella mientras su sangre salía a medio metro de su boca, y otro, ver y captar el sufrimiento de la pobre chica, que luchaba por no lanzarse a llorar, intentando mostrarse valiente.

- ¡Edward! – Alzó la voz. Él no sabía, ni podría, arreglar la vía, y Carlisle no estaba. El siguiente médico en casa, era su hermano.

No había acabado de pronunciar su nombre, Edward entró como un vendaval en el dormitorio.

- ¿Qué ha ocurrido? – Preguntó analizando la escena: Bella sangraba y Jasper estaba a menos de un metro de ella con el rostro calmado. Incluso sus ojos estaban solo ligeramente oscurecidos. No podía esconder su asombro y orgullo por la fortaleza de su hermano. – Según me llamaste, estaba ya subiendo; olí la sangre de Bella. – Explicó mientras se acercaba a la cama. – Déjame ver. – Miró a Bella para transmitirle confianza. Pero no esperaba contemplar el rostro de la chica tan vulnerable.

"Llevo aquí menos de una semana y no he hecho más que dar problemas… Y encima ahora, estoy muerta por llorar, solo porque una aguja me está pinchando… Yo no soy así. Yo soy fuerte. Yo soy valiente… No lloro por todo… ¡Maldita sea!"

Edward escondió una sonrisa, rozando lo divertido, ante el pensamiento de Bella.

Claro que ella era valiente. Solo por como los trataba, por… ¡quererlos! Ya tenía todo su reconocimiento y su…

Se apretó los ojos para no dejarse llevar por el momento.

Jasper retrocedió unos pasos, quedándose en el umbral de la puerta. Había resistido, pero no quería que Bella observara algún gesto en él que le diera miedo. Lo que menos quería ahora mismo, era perder la confianza que ella había depositado en él y no poder seguir pasando tiempo juntos, ayudándola en su tesina.

- Rosalie – Alzó Edward muy ligeramente la voz. - ¿Puedes venir por favor? – Se giró hacía Bella otra vez, mirándola a los ojos; sus caras estaban a escaso medio metro – Voy a levantarte un poco el brazo, ¿de acuerdo? – Bella asintió sin emitir ningún tipo de sonido.

Cuando sus pieles se rozaron, ambos tuvieron que, con gran esfuerzo, controlar un suspiro de satisfacción, que bien podría convertirse en excitación si se dejaran llevar tan solo un poquito.

- ¿Qué… qué ha pasado? – Preguntó la rubia abriendo los ojos alarmada, observando la mano ensangrentada de la chica.

- Se le ha movido la vía. – Contestó Edward. – ¿Puedes subir a la buhardilla y traerme un set de primeros auxilios? Y muchas gasas, por favor. – Rose frunció el ceño, pero en menos de un segundo desapareció.

"De todos los que podía llamar, ha tenido que llamarla a "ella". Si ya le caía mal… Menuda mirada"

- Jas… ¿Estás bien? – Alice frotó el brazo de su esposo, intentando relajarlo, pero pronto observó que no necesitaba que lo calmara como le ocurría frecuentemente. Lo miró con la cabeza ladeada y un gesto tierno. – Estas… completamente controlado. – Entonces fijó su mirada en sus ojos, y observó, al igual que había hecho Edward, que tenía los ojos dorados. Un tanto oscuros, pero muy lejos de estar negros. - ¡Es genial, Jasper! – Él asintió, mostrando un cierto orgullo, pero aún respiraba con cierta dificultad. Esa, había sido la prueba más dura de toda su vida.

- ¡Bella! – Emmet entró en el dormitorio como un huracán, con el rostro enmarcado de preocupación. Estaba en el garaje, cuando oyó a Jasper llamar a Edward y tras eso, el olor de la sangre de Bella.

- ¡Detente! – Le gritó Edward a Emmet, cuando este estaba a un metro de la cama – No ha pasado nada, grave. A Bella se le ha movido la vía y está… sangrando – lo miró con intención, girando sus ojos hacía la mano ensangrentada de Bella. – No necesitamos valientes, ¿de acuerdo? – Su mirada gritaba advertencia.

- Gracias por el informe médico. – le soltó con un poco demasiado desdén. – ¿Cómo estás pequeña? – Le preguntó acercándose a la chica del otro lado de la cama.

- He… estado mejor – Contestó en un hilo de voz. Seguía angustiada y llena de dolor.

Lo que Bella tenía, aparte de que le dolía como mil demonios, era sus hormonas arrastrándola a un espiral de confusión, pánico y angustia.

Y el tener a Edward, tan cerca de ella, sujetándole el brazo, rozando su piel contra la suya, no ayudaba a sus maltrechas hormonas, las cuales parecían brincar enloquecidas por ese contacto.

Rosalie entró cargada con lo que Edward le había pedido. Se puso al lado de Edward, observando la mano de Bella; una mueca de disgusto se dibujó por unos segundos en su rostro. Gesto que Bella captó perfectamente.

- Bien. – Habló Edward – Voy a sacarle la vía. Ya sabéis lo que va a pasar a continuación, así que podéis iros. Emmet, abre las ventanas – El nombrado obedeció, volviendo al lado de Bella en el acto.

- Jasper, creo que… - Él asintió, y ambos se fueron del dormitorio junto con Esme que se había quedado en la puerta junto a ellos.

"Pero… ¿qué es lo que pasa…? ¡Joder, claro! La sangre… ¿Cómo he podido ser tan ilusa, pasando por alto lo obvio? Ellos están así por mi sangre, no por mí."

Edward esperó hasta que escuchó como sus hermanos estaban ya a una distancia prudente.

Estaba guardando los pensamientos de Bella, para contestarle en su momento.

- Bella – Alzó los ojos, ya que tenía la cabeza agachada, y comprobó que Edward se había sentado en el borde de la cama, y ahora estaba a menos de 30 cm de ella. – Voy a sacarte la vía; esto va a escocerte un poco, pero enseguida notarás alivio, ¿de acuerdo? – Edward esperó su confirmación, pero Bella hizo algo con lo que no contaba:

"Pero si el olor les es tan apetecible… ¿Cómo es que él está aguantando tener mi sangre a unos centímetros de su nariz? Todo en él, es perfecto…"

Y por vez primera, Bella pensó en la perfección de Edward sin tono ofensivo; sin insultarlo por prepotente, si no fascinada, realmente, por la perfección que lo rodeaba.

Edward disimuló magistralmente, e hizo como que no escuchara nada. Pero, no podía obviar ese último pensamiento.

"¡No! No quiero que me toques…"

De un quite, apartó el brazo de su agarre, sujetándose la muñeca con la otra mano. Su rostro estaba perlado con gotitas de sudor, y su cara reflejaba… rabia. No había miedo, si no una especie de desengaño; de traición.

- No. – Contestó enérgica. – Esperaré hasta que Carlisle llegue. – soltó poniendo un puchero.

Rose, Emmet y Edward se miraron entre sí, contrariados. No esperaban por nada, esa reacción.

- Bella, - la llamó Emmet – Carlisle puede tardar bastante en llegar. Deja que Edward te arregle eso. Él es médico también. – La intentó calmar, pero Bella potenció más su puchero, incluso aguantando la respiración y no mirando a Emmet a la cara.

- Bella, nadie va a hacerte nada… - Edward entrecerró los ojos, observando su rostro, dándose cuenta de inmediato de lo que pasaba. – No estamos así por tu sangre… Estamos preocupados. Porque suponemos lo mucho que debe dolerte, y, además, no queríamos asustarte. Pero tú no lo estás en absoluto. – Declaró, completamente convencido de su deducción.

Bella frunció la boca, molesta de ser tan obvia para Edward. Parecía que él no necesitara ni tan siquiera escucharle los pensamientos, para saber qué le pasaba y eso le dio un brote de rabia incontrolada, y cuando Edward movió la mano con intenciones de tomarle el brazo, ella dio otro quite, pero esta vez no corrió la misma suerte, y se clavó más la aguja, haciendo que el dolor se potenciara a límites impensables y que de su muñeca comenzara a correr más sangre.

- ¡Aaaaahhhhh! – Aulló de dolor puro.

Aprovechando la confusión de Bella, Edward le tomó la mano, le lanzó una mirada de entendimiento a Rose, y con un gran puñado de gasas que ella le aprovisionó, tiró de la vía y presionó el pequeño corte con ellas, cortando la hemorragia.

- ¡Auch! – Se quejó ella.

- Ya está. Ya pasó. – Edward la miraba con ojos tiernos. Bella no contaba con encontrarse esos ojazos dorados, reluciendo hacía ella, por lo que jadeó inconscientemente, viéndose obligada a bajar la mirada, porque se sentía arrollada por un mar de sentimientos; entonces observó algo que la dejó completamente asombrada:

Las gasas se habían empapando con su sangre, manchando los dedos de Edward.

Él, un vampiro, estaba en contacto directo con sangre y no se estaba inmutando, ya que, por su visión periférica, era consciente de que él seguía mirándola fijamente, y ningún gesto raro había hecho al sentir la roja sustancia tocar su piel.

Alzó la cabeza, clavando sus ojos en los de él directamente; transmitiéndole su admiración, su fascinación, por él.

Edward se quedó por dos segundos hipnotizado por la forma, deslumbrante, en que ella lo estaba observando. Un mar de sentimientos lo invadió.

"Edward… Estás manchándote los dedos con… mi sangre. ¿No te afecta?"

Le preguntó con gran inocencia y dulzura. Edward bajó la mirada, y efectivamente, la sangre de Bella estaba en sus dedos.

Inclinó la boca hacía un lado, en una sonrisa un tanto cínica.

Meneó la cabeza, en señal negativa.

"Pero… eres un vampiro. ¿Cómo puedes estar tan… tranquilo?"

No había reproche en el pensamiento, solo curiosidad y fascinación. Pero Edward no lo captó. Solo sintió una punzada de desengaño. Ella parecía estar asombrada por ser él quien tocara su sangre.

Entonces recordó las palabras de Jasper…

"Ella te tiene pánico"

Y ese pensamiento lo paralizó y lo enfadó de una forma que ni tan siquiera él mismo, podía comprender. Bella estaba sorprendida por su condición de vampiro, por su miedo hacía él.

- ¿Edward? – Lo apremió Rosalie.

– Eh, si… - pestañeó, rompiendo sus pensamientos - Voy a limpiarte la herida y ponerte un punto de aproximación. Así no se infectará; no te dolerá nada. – Le explicó, intentando rehuir la mirada de la chica y así, no volver a hipnotizarse con ella. Bella asintió, de pronto un tanto cohibida al ser consciente de la frialdad con la que Edward se dirigía a ella ahora.

Emmet le tomó a Bella la otra mano, acariciándosela con mimo. Ambos cruzaron una mirada tierna, mientras el grandote asentía, enfundándole valor y apoyo.

- Emmet… No la va a coser – Rose rodó los ojos exageradamente – Esos puntos son como unas pegatinas, para cortes superficiales. – Explicó.

- ¡Ah! – contestó él, mientras Bella sonreía divertida.

Cuando él hizo gesto de apartar su mano, ella se la apretó, diciéndole en ese gesto que no quería que la retirara. Emmet sonrió, se esa forma que se le marcaban lo hoyuelos, sintiéndose el ser más feliz del planeta porque ella quería su mano agarrada a la suya.

Rose contemplaba la escena, y por mucha rabia que le diese, debía reconocer que le parecía algo extremadamente tierno.

"Es increíble como Emmet ha conseguido aguantar el olor, y encima, le sujeta la mano con esa ternura… Aunque ella, es tan… humana, que debo reconocer que merece esos gestos… - Bufido – Edward, omite este pensamiento, ¡ya!"

El nombrado hizo un movimiento imperceptible con la cabeza, en señal afirmativa hacía su hermana.

Ese pensamiento solo significaba que Rose, no odiaba tanto como pretendía demostrar, a Bella. Y eso lo hizo sentirse dichoso. Pero… ¿Por qué?

Con agilidad y profesionalidad, Edward curó la herida y la vendó.

No volvieron a mirarse. Bella mantenía la vista agachada y ligeramente enfocada hacia el lado contrario de Edward, y él, no intentó buscar sus ojos.

- Me desharé de esto – Rose recogió todas las vendas y demás desechos, envolviéndolos en un trapo. – Emmet, baja a la cocina y que Esme te de algo azucarado para Bella. – Ordenó. – Un zumo y bollos. – Miró a su esposo con gentileza - Edward va a volver a introducirle la vía a Bella en la otra mano, y no te va a resultar agradable. – Lo advirtió.

"Más sangre… Si, será mejor que se marche. No necesita pasar por más malos ratos…"

El pensamiento de Bella estaba envuelto en el más absoluto disgusto. No había miedo, sino pena porque Emmet sufriera con más olor de su sangre.

- No es por la sangre – Contestó Edward, haciendo a Bella, por fin, mirarlo a la cara – A Emmet no le gustan las agujas. – Edward no pudo evitar que una sonrisa traviesa se apoderara de sus labios, más aún por el gesto infantil que Emmet le puso en contestación.

Bella giró casi con violencia la cara, asomando también un punto de diversión.

- ¿En serio? – Estaba haciendo esfuerzos por no reírse a carcajadas, y Edward y Rose, conscientes de ello, tuvieron que hacer también grandes esfuerzos para no soltarse a reír.

- No es lo que más me gusta en el mundo, no. – Confesó el grandote, haciendo muecas de disgusto. – Así que, si no me lo tienes en cuenta, prefiero esperar a que Edward ya te tenga lista.

- Claro Emmet. Tranquilo. – Le contestó Bella, dándole una caricia en la mano antes de que Emmet se levantara de su cama.

- Te traeré algo dulce, esto – señaló con la mirada la comida en la mesita plegable – se ha enfriado y tiene un aspecto más horrible aún – puso una mueca de asco que sacó una risita a Bella.

- ¿Te arreglas solo? – preguntó Rose – Así me deshago de esto y el resto puede regresar a la casa – Y esa, fue la primera vez que Bella pudo ver una sonrisa sincera y agradable en Rosalie Cullen.

- Si, puedes irte. – Le contestó Edward.

"No te disgustes. Ella está sobre hormonada y confusa. No le tengas en cuenta sus actos. Sigo diciéndote que le gustas. Incluso me atrevería a decir que ese pánico del que habló Jasper, es por eso; porque le gustas demasiado."

El pensamiento de Rosalie lo dejó por un segundo fuera de juego. De quien menos pensaba recibir un consejo, un apoyo así, era de ella.

·

Una vez solos, ambos siguieron mostrándose fríos mutuamente. Él estaba preparando una nueva vía y ella no alzaba la cabeza, la cual había agachado, dejando extendida su otra muñeca.

"Esta situación es absurda…"

- Estoy de acuerdo contigo… - le contestó Edward al pensamiento. - Llamé a Rosalie porque ella es enfermera – le explicó. Tal como supuso, Bella alzó la cabeza y lo miró curiosa.

"¡Ah, vaya!"

- Y su tolerancia a la sangre es digna de reconocimiento. – Siguió él con su explicación, de forma desentendida, pero no se perdía ninguno de los gestos que ella hacía según él iba hablando. – Bella, - la llamó haciendo así a sus ojos encontrarse – El tema de la sangre, es delicado. No sé como podría explicarte para que lo entendieras… Es como una droga. Al olerla, todos nuestros sentidos se quedan como aturdidos y solo podemos prestar atención a su olor. – Bella ni pestañeaba, con todos sus sentidos atentos a la explicación de Edward. – Pero nosotros estamos "civilizados". No por oler un poco de sangre, perdemos los papeles. Pero… debemos estar siempre atentos, ya que estamos en "rehabilitación" constante – Sonrió ante su propio ejemplo. – Pero hoy, no estábamos incómodos por eso, si no por ti. El que tu sufras, nos ocasiona… - suspiró – dolor. – Se miraron a los ojos unos segundos - No te voy a mentir, el oler sangre, tan cerca, siempre nos pone un tanto tensos – sonrió con cierta vergüenza – Sobre todo a Jasper, que es el que peor lo lleva. Pero hoy, nos ha sorprendido a todos, y eso, lo has hecho tu solita – su sonrisa se volvió tierna. – El cariño que te ha tomado, ha superado su "adicción".

Bella agachó la cabeza, sobre cogida por los sentimientos.

"Entonces… ¿si les importo realmente? ¿No acabaran echándome porque no dejo de dar problemas?"

- Si… Nos importas. Tu bienestar, tu seguridad y tu… felicidad. Y no, no te vamos a echar a la calle – Le contestó, rodando los ojos divertido. Bella arrugó la boca ante la desaprobación de que él contestara a sus pensamientos, pero una sonrisita delataba que no estaba tan molesta. – Y también… - Edward calló abruptamente, dándose cuenta de lo que estuvo a punto de decir. – Queremos que tu bebé nazca sano y seguro. – No era lo que iba a decir, pero el punto del bebé, también era parte importantísimo.

Bella lo miró con la misma luz, con la misma admiración que hacía unos minutos.

Cada gesto amable que él tenía hacía ella, le hacía brincar el corazón. Y en el fondo, se maldecía por ello.

"Contrólate, maldita sea. Seguro que él puede escucharte latir descontrolado"

- Realmente yo, y toda la casa – La sonrisa de Edward era amplia, divertida y extremadamente hermosa. – Es difícil que lo entiendas, pero tenemos un oído extremadamente fino.

- Puedo hacerme una idea… - susurró cohibida. – Si puedes escuchar mi corazón…

"Es difícil… Es, una falta de intimidad absoluta. Estoy completamente al descubierto… Pueden leer mis pensamientos, captar mis emociones y ver mi futuro… Lo único bueno, es que mi pasado, está a buen recaudo."

- No dejes que esto te agobie, ¿de acuerdo? – Edward acercó su cara a la de ella, para mirarla más de cerca, a modo de consolarla. Sus pensamientos eran reflexivos, pero con unas notas de humor muy divertidas, saltando a mil cosas diferentes.

"A lo mejor estoy en coma, porque aquel disparo que rozó mi oreja, si que me dio en el cerebro. Y todo esto es un sueño. Si tengo tanta imaginación, entonces no debería ser editora, debería escribir novelas fantásticas.

¿Alice solo puede ver el futuro? ¿Y acertará siempre?

Y Jasper… ¿De que manera siente los sentimientos ajenos? ¿Se le enciende un cartel luminoso en la cabeza?

¡Dios…! ¡Está tan cerca…!"

Ambos estaban completamente fascinados el uno con el otro. Ella metida en sus cábalas y él fascinado escuchándola.

Pero lo que ninguno previno, es que Bella también acercaría su cara, al hacer el movimiento de girarse. Así, ambos, Edward y Bella, se quedaron a unos centímetros, muy pocos, de distancia. Sus bocas estaban tan cerca, que con que solo uno de ellos hiciera la intención de acercarse, sus labios se rozarían.

Ambos podían degustar el aliento del otro, saboreándolo. Mirándose fijamente a los ojos, los cuales solo se separaban para mirar los labios del otro.

Bella entreabrió los suyos, y Edward, ante ese gesto, se pasó la lengua por los labios.

Nunca jamás, había deseado besar unos labios tanto como en ese mismo momento. Y Bella, no se había sentido tan excitada y tan envuelta en una burbuja de erotismo como en ese instante.

El beso estaba hecho. La punta de sus narices se rozaron, dejando escapar sendos suspiros, dos centímetros los distanciaban… Un centímetro.

Él iba a besarla, y ella iba a dejarse besar.

Pero de pronto, Edward estaba sentado otra vez en su posición inicial, en la cama, a casi un metro de distancia de Bella.

Ella aun tenía el cuello estirado y los ojos entrecerrados, a la espera de ese beso, pero al sentir el aire moverse y darle en la cara, abrió los ojos, somnolientos, y contempló ese distanciamiento de Edward.

Su corazón tronó en su pecho, disconforme con el final del "momento" entre ellos.

Y sin poder evitarlo, se llevó una mano allí, sintiendo que su órgano acabaría atravesándole las costillas.

Sin poder evitarlo, giró los ojos hacía Edward, el cual la veía entre sus pestañas, pero durante un segundo se mantuvieron la mirada.

El rostro de Edward estaba contrariado; abatido y tenso. El de ella, destilaba ira por todos sus poros.

Edward tomó su mano "sana", haciendo a Bella soltar un leve suspiro ante el contacto. No entendía nada del comportamiento de Edward.

"Se aparta y ahora, ¿me acaricia la mano? ..."

- ¡Auh! – Su pensamiento fue cortado por un pinchazo en la muñeca.

Giró los ojos a una velocidad imposible para un humano hacía el punto de dolor:

Edward acababa de ponerle la nueva vía.

Con los ojos abnegados en lágrimas, lo miró, él estaba de perfil a ella, abriendo nuevamente el gotero, comprobando el suero y que el cable dejara pasar sin problemas el líquido.

Aunque estuviera de perfil, y comprobando todo eso, Edward la podía observar perfectamente; su vista periférica era excepcional y casi se lamentó por ello, al comprobar como los ojos de ella estaban llenos de lágrimas.

La vio agachar la cabeza, más aún que antes, y pasar rápidamente la mano por su cara, limpiándose las lágrimas que no fue capaz de controlar.

Se maldijo. Se odió a si mismo por herirla.

Pero… ¿Por qué exactamente lloraba ella?

Era por el rechazo, porque se sintió mal de estar a punto de besarse con un vampiro, por ser tan débil ante él… ¿Por qué?

"Acaba de una maldita vez… y vete"

Edward no pudo saber si el pensamiento era intencionado para que lo escuchase o inconsciente. Pero de ambas formas, dolía como si estuvieran quemándome.

- Emmet, ya está. Puedes pasar – Edward apenas alzó la voz, pero se giró por completo, dándole la espalda a Bella.

No podía mirarla, porque no estaba seguro de qué exactamente reflejaba su rostro. Sentía dolor, pero no sabía lo que ella podría interpretar.

Y por supuesto, no quería que Emmet posara su vista sobre él.

- Hola preciosa – La saludó Emmet entrando en el dormitorio. No había acabado de llamarlo Edward, él ya estaba allí, así que estaría muy cerca, pendiente de que Edward acabara con la "terrible aguja".

"¿Por eso cortaría el… casi beso? ¿Por qué Emmet estaba escuchando?"

De manera mecánica, Edward giró la cabeza, mirándola de frente, y asintió. Animado porque ella misma se hubiera dado cuenta de lo que había ocurrido.

Justo cuando él se había girado, asintiendo al pensamiento de Bella, esta se giró al lado contrario, prestándole atención a Emmet; por lo que no pudo ver que él afirmaba su acertada deducción.

- Voy a cerrar la ventana, está entrando frío.

"Es como una droga. Al olerla, todos nuestros sentidos se quedan como aturdidos y solo podemos prestar atención a su olor. Pero nosotros estamos "civilizados". Pero… debemos estar siempre atentos, ya que estamos en rehabilitación constante."

Las palabras de Edward, entraron como un tsunami en su cerebro.

- No. Estoy bien, déjala abierta. – Emmet la miró extrañado, y en un movimiento imperceptible, dirigió sus ojos a Edward.

- Bella… estoy bien, no te preocupes… - Bella no lo dejó terminar.

- La que estoy bien, soy yo. Un poco de aire fresco me vendrá bien, en serio – le insistió mientras lo miraba con calidez.

Edward observaba la escena en un segundo lugar. Emmet lo miraba de reojo, sabiendo que algo tuvieron que hablar, para que Bella insistiera en dejar la ventana abierta, ventilando así la habitación del olor a sangre.

"Le has dicho algo, ¿verdad?"

El tono de Emmet no era de reproche, pero él hubiese preferido no explicarle en demasía el tema de la sangre a Bella, y así no agobiarla.

Edward asintió con disimulo al pensamiento de su hermano.

Emmet tomó una mantita de uno de los sillones, y se lo pasó a Bella sobre los hombros.

- No tienes porque tener esas consideraciones con nosotros – Le dijo el vampiro mientras le ponía la mantita.

- Si, si debo. – Le respondió, tomándolo de una mano, y apretándola.

- Si me disculpáis… - Interrumpió con voz suave Edward. – Te dejo bien acompañada. – Le sonrió de toma tímida, pero afectiva. Bella frunció los labios en una mueca extraña.

·

·

- Carlisle estará orgulloso, más aún, - Alice rodó los ojos – de ti. – La vampira se quedó mirando fijamente a su hermano, con ojos apenados. – Siento lo que ha pasado, o, mejor dicho, no pasó.

- Ha sido lo mejor, Alice. Ese beso, lo complicaría todo. – Respondió él, con fiereza. – Emmet no quiere que me acerque a ella, y sé que a Carlisle no le agradaría algo así, ni a Esme tampoco… Ella es su protegida y yo soy un seductor sin escrúpulos – Gruñó, mirando a la nada, con el rostro contraído de rabia.

- Edward… - Alice envolvió su nombre en un lamento, mientras le acariciaba la cara con gran dulzura.

Edward le tomó la mano a su hermana, apretándosela con afecto. Le dio un beso en ella, como un caballero, y ella le devolvió una sonrisa triste.

- No pasa nada. Es lo que soy. – Le respondió Edward, con la voz ya normalizada; pero mentía, y Alice era muy consciente de ello.

·

·

Menuda mañanita más entretenida, ¿verdad?

Momento de acercamiento con varios miembros de la familia, sobre todo con Jasper.

Y ese momentazo con Edward... ¿Qué creéis que ocasionará el "no beso", entre ellos?

¡BESOSSSSSSSSS!