Los personajes no me pertenecen exclusivamente a sus creadores. Mundo alterno época actual.
No todo está perdido...
A la mañana siguiente ambos rubios se encontraban abrazados y desnudos en una hora de la madrugada se adentraron en la habitación de Candy y después de amarse como desesperados cayeron rendidos y durmieron abrazados.
Candy Había dormido como nunca. No había tenido pesadillas. Desde la separación de su hermanito Candy no había podido dormír tranquilamente siempre la despertaban esas horrendas pesadillas de cuando era pequeña y su padre molia a golpes a su madre o a ella o también soñaba con la separación de su hermano y lo destruida que se sentía. Siempre se despertaba a media noche temblando de miedo y sudorosa por esos sueños recurrentes. Siempre se preguntó si algún día podría safarse de esos traumas que no le dejaban avanzar. Candy sintió el peso de un cuerpo tibio y se sonrió feliz al recordar que no estaba sola. Albert continuaba durmiendo plácidamente. Candy pudo admirar atenta ese rostro atractivo que parecía todo un sueño. Recordar las mil formas en que se amaron la hacían sentirse plena y feliz. Candy se sentía plena y satisfecha, también se sentía feliz y tranquila sin miedos a lo que pudiera suceder más adelante. Candy le veía embelezada quería llenarse de su presencia grabar en su memoria este momento que nunca imagino vivir. En ese momento Albert abrió sus ojos topándose con la mirada de su hermosa mujer y se sintió dichoso.
Después de la triste despedida de su pequeña Rose. Se sentían terrible, solo y destruido. Pero, también se sentía culpable al saberse responsable de que Candy hubiese perdido su empleo por eso no lo pensó más y fue en su búsqueda.
Retrospectiva
-Miss Pony, ¡Candy renunció! Pero...-dijo admirado y se llenó de culpabilidad. -Miss Pony ¿Donde puedo encontrarla?-preguntó desesperado.
-Lo siento señor Andrew, no puedo revelar más-contestó quitando esperanzas al pobre rubio que se autoflagelaba mentalmente. Pero en eso se vieron interrumpidos por Patricia.
-Disculpe Miss Pony, afuera están los abuelos de Rose y el abogado. Vienen por ella-dijo Paty inquieta también se encontraba triste por lo sucedido con su gran amiga. Albert al verle decidió que a ella le pediría la dirección de Candy. Pero debía despedirse de su pequeña antes y asegurarle que sólo por poco tiempo estará con sus abuelos.
-Miss Pony antes de entregar a mí pequeña podría despedirme de ella. ¡se lo suplico!.
-Esta bien señor Andrew está en su derecho. Paty lleva al señor Andrew con Rose, yo atendere a los señores Kleiss-ordenó Miss Pony.
-Venga conmigo señor Andrew. Albert asintió y salieron de la oficina. Albert aprovechó el momento para pedir la dirección de su amada. Logrando su cometido. Patricia no dudo en darle los datos, ella sabía de los sentimientos de su amiga.
Albert llegó a una sala de espera y pudo ver que ya se encontraba su bella hija lista para partir del lugar. Se le hizo un nudo en la garganta. Se acercó a ella que estaba distraída leyendo un librito de cuentos. Quería grabarse el más mínimo detalle de su pequeña. Tenía que ser fuerte y darle ánimos. La pequeña sintió su presencia y se llenó de alegría.
-Papi, papito...-¿Ya vienes por mi? ¿iremos juntos a casa?-preguntó feliz. Albert sintió que moría de dolor. ¡cómo podría decirle que le había fallado!. Rose pudo ver la tristeza en el rostro de su amado padre y supo que no sería así. Rose estaba acostumbrada a esto, a la separación.
-papá, debo estar con los abuelos-no era pregunta Rose lo sabía y aunque quería a sus abuelos ella quería estar con su papá.
Albert se armó de fortaleza y enjugo sus lágrimas tenía que transmitir confianza a su pequeña.
-Cariño...-¿sabes que te amo?-dijo mirándole fijamente. Rose asintió y le abrazó. -Rose, te he fallado no pude cumplir la promesa de estar juntos. Pero, quiero que sepas que algún día los dos lo lograremos. Pero prometeme que vas a estar bien...-tus abuelos son buenas personas y te adoran-expreso Albert dibujando una sonrisa. Rose le miraba entendiendo la situación pero le dolía.
-Papi...-estaré bien lo prometo, te quiero papá-Rose le abrazó con todas sus fuerzas. Albert sentía que le arrancaba el corazón. La pequeña Rose al pasar por tanto su carácter se había tornado maduro si se podía expresar de esta forma. Por eso le dolía demasíado. Su pequeña no tendría que estar padeciendo este tipo de situaciones. Ella tendría que estar viviendo una vida normal y que su única preocupación fuese que muñeca elegir para jugar. Eso le dolía demasiado.
-Cariño, pero te veré pronto y pasaremos un tiempo juntos al final del mes. No todo está perdido-Rose se conformó y supo que su vida volvería a lo de siempre. Ver a su padre unas horas al mes. Asintió y se abrazaron con todo el amor de un padre a su hija. En eso entró Patricia interrumpiendo el momento.
-Señor Andrew...-ya es hora debo llevarme a Rose con sus abuelos-Albert asintió con el corazón desgarrado pero se obligó a sonreír no quería que su pequeña se preocupara por él.
-Anda ve cariño...-portate bien pronto nos veremos.
La pequeña Rose se fue con Patricia y Albert se quedó parado viendo como se iba su bella princesa se sentía de lo peor. Quería salir tras de su hija y llevársela lejos donde nadie los pudiese separar. Pero se quedó ahí no quería ver a sus exsuegros no quería tener ningún otro enfrentamiento y menos cerca de Rose. Vio a lo lejos como sus abuelos la recibían con los brazos abiertos llenándole de besos y mimos. *No todo puede ser malo, son sus abuelos y le aman al igual que yo* pensó Albert intentando consolarse. Vio el papel donde Paty había anotado la dirección de Candy. Y fue en su búsqueda.
Final de retrospectiva
Candy le observó y vio tristeza en su mirada. Sabía lo que era, el perder a Rose lo tenía destrozado. Candy le acaricio su rostro regresando a la realidad a Albert. Albert le miró y su corazón se aceleró, ¡cómo le adoraba está mujer!. Sí, le adoraba, aunque tenían poco de tratarse el corazón sabe lo que quiere y él sabía lo que quería y era a ella.
-Candy...-yo, no pude evitar amarte anoche...-perdoname por todo. Se que has renunciado a tu cargo y me siento culpable. ¡Perdóname!-dijo Albert apenado. Candy se enternecio realmente este hombre ha logrado apaciguar su carácter y por primera vez en su vida no le importa sentirse así, vulnerable y enamorada.
-Albert...-no tienes culpa de nada, ambos sabíamos en que nos metíamos, no te sientas mal. Esto es pasajero y puedo recuperar mi puesto. Solo que renuncie para no afectar a la institución. Pero, puedo regresar cuando quiera sólo lo hice para calmar las aguas. Lo que si me duele es que hayas perdido a Rose. Pero te ayudaré a recuperarla. ¡Te lo prometo!-dando esperanzas al rubio que se llenó de dicha. Su dolor era amortiguador por esta felicidad que sentía al estar con ella.
-Candy, después de lo de anoche...-eres mía y desde ya te considero mi mujer-Albert lo dijo acercando su rostro al de ella. Candy se sonrió.
-Eso ha quedado claro señor Andrew...-eres mío, solo mío-aceptó Candy feliz. Sí, tenía sus miedos y sus reservas pero lo único claro era que ella quería estar a su lado. Ya enfrentaría después la desilusión si esta llegaba. Ambos sintieron y acercaron sus bocas sedientas perdiéndose en un besó avasallador. Dando inicio a otra faena amatoria. Estaban concentrados en sus caricias y deseos. Cuando a fondo se escuchó el timbre. Tocaban insistentemente. Ambos rubios frenaron sus ímpetus.
-Albert, espera...-deja ver quien puede ser-dijo Candy saliendo de la cama busco un pants y una sudadera se calzo sus pantuflas, se ato el pelo con una liga y salió.
-Albert, espera aquí por favor. Puede ser importante-dijo Candy saliendo. Albert asintió no muy convencido.
Candy se apresuró a abrir puesto que casi se quemaba el timbre de tanto presionarlo. Frente a ella se encontraba Terry preocupado.
-Candy...-¡gracias a dios que estas bien! ¿Por qué diantres no contestas el celular? Me tienes preocupado. Me enteré del fallo del Juez y de tu renuncia al albergue. No creo nada de lo que dicen de ti esos medios de comunicación mediocres-expresó Terry preocupado. A Candy le causó gracia la preocupación de su gran amigo.
-Terry... estoy bien y lo de mi renuncia fue temporal en lo que se acallan estos falsos rumores. Bueno falsos en su monento-dijo Candy esperando que su amigo entendiera la referencia. Se miraron fijamente, Terry le conocía perfecto la escaneo y sin palabra alguna supo que Candy se traía su onda. Y ató cabos... al llegar al apartamento de su amiga, vio una camioneta de lujo aparcada al lado de la de ella. Y verla así despeinada sonrojarse y con mirada inyectada de felicidad supuso de inmediato que no estaba sola. En tiempos atrás le hubiese dolido está escena, pero ahora era diferente solo la veía como una amiga, como una hermana y le quería demasiado. Ahora estaba enamoradisimo de Susana Marlowe, pero vivía preocupado por ella y su soledad.
-Pecosa...-te has liado con Andrew. No era pregunta era una confirmación.
-¡Eh! Yo...-¿cómo lo sabes?-Candy no podía negarlo, jamás decía mentiras. Terry soltó una carcajada le encantaba verla así relajada y sin ese mal carácter que la hacía parecer una vieja amargada.
-Candy...-tienes un aspecto de haber tenido sexo... y del bueno-dijo Terry riendo.
-¡CALLATE ZOQUETE!-gritó Candy avergonzada. En eso salió Albert imaginado que pudiese estar en problemas al escuchar que gritaba su amada. Había escuchado la voz de un hombre y no pudo evitar sentir celos.
-¿Todo bien amor?-Albert marcando territorio de inmediato. Terry le sostuvo la mirada con una sonrisa de lado. Candy se quedó en total silencio no sabía cómo actuar.
-Terry Grandchester, señor Andrew-se presentó Terry estirando su mano hacía el rubio. -soy hermano de Candy, bueno amigo y como su hermano. Albert se relajó y le reconoció era un juez muy importante de la Suprema corte.
-Solo Albert...-aceptó el apretón de manos.
-Terry, ¿que sucede? ¿por qué la urgencia?-preguntó Candy indicando que se sentarán ambos.
Terry recordó a lo que iba.
-Candy, lo que pasa que me enteré de todo lo acontecido con el caso y se de muy buena fuente que Lennard recibió una buena tajada por beneficiar a los Kleiss. Aún y con todo lo de esas famosas fotos entre ustedes, no era suficiente para que no obtuviera la custodia de su hija. Lo de las fotos fue más por hundirte a ti pecosa-dijo Terry de una sola. Albert y Candy se sorprendieron pero Candy sabía que era verdad. Lennard y ese abogado le tenían coraje Lennard por que Candy le había tirado varios casos y Niel porque le partió la cara.
-Debí suponerlo-dijo Candy mas tranquila.
-Terry, ¿existe una esperanza para recuperar a mi hija?-preguntó el rubio esperanzado.
-No, desgraciadamente lograron blindar el fallo. No existen pruebas que demuestren lo contrario. Pero, si se puede hacer algo para mejorar la situación. Me tomé la libertad de imprimir una copia del expediente y de la resolución y está abierta una ventana de esperanza para recuperar a su hija por la vía legal-expresó Terry y así brindó una posibilidad a Albert de recuperar a Rose.
-Terry... -sueltalo ya-apuró Candy.
-No se como la soportas Andrew-bromeo Terry. Candy le lanzó una mirada de esas que te descuartizan en la mente.
-Ok, existen 3 alternativas para recuperar a su hija, la primera. Es apelar dicho fallo pero si lo logra su hija tendria que comparecer y subir al estrado. La segunda es esperar a que los abuelos cometan un error respecto al cuidado de la pequeña y demostrar que no son aptos para cuidar de ella. Y la tercera... -es que tu Andrew tengas un matrimonio intachable. Lennard dejó abierta está opción al leer el fallo el menciona:
"Se pone en duda la estabilidad emocional puesto que su vida diaria no es normal, por lo aquí mencionado usted es una persona que por su trabajo y sus continuos viajes no le permiten estar con su hija de manera regular y por ende no proporciona esa estabilidad que necesita un menor. Quizás si usted fuera casado su estabilidad familiar estaría apoyada"
-Aquí deja esa ventana abierta para que pueda recuperar a su hija. Como sabemos todo lo referente a custodia de un menor es en base a las apariencias y la percepción. Aunque no sea lo más viable. Andrew debe encontrar a una mujer que este dispuesta ha casarse con usted a la brevedad y como están las cosas pues creo que Candy es la mejor opción-dijo Terry divertido pero con verdad. Ambos rubios se quedaron sorprendidos. Pero Candy sabía perfecto que el casarse con Albert sería la solución perfecta y no habría impedimento alguno para que lo hicieran, además no que fuera algo planeado para burlar a la justicia porque ya existían evidencias de que ambos sostenían una relación antes del fallo del Juez. Así que no sería un treta o algo montado para recuperar a la mala a la niña. Sin querer esas fotografías venían a arreglar todo este asunto. Se debía pensar fríamente y jugar el mismo juego que ese par de corruptos. Les saldría el tiro por la culata.
Albert sentía una emoción por las tres salidas ofrecidas. Pero, descartó de inmediato la primera. No someterá a su hija a más dolor. La segunda sería difícil puesto que los abuelos de Rose a pesar de que no lo quieren a él, no significa que no quieran a su pequeña. Y la tercera? no quería obligar a Candy a nada que ella no quisiera. Aunque ya le amaba apenas se estaban conociendo y no quería presionarle y que pensara que sólo la quiera usar por benéficio. Estaba por contestar cuando...
-Terry, me casare con Albert y recuperaremos a Rose-dijo Candy firme y decidida. Candy volteo a ver a Albert y le vio sorprendido y shokeado le causó una gran ternura.
-¿Algún problema querido?-le preguntó mirándole retandole a que le llevara la contra. Albert entendió el mensaje y se sonrió.
-Ningún problema mi amor...
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AUSTRALIA
En otro lugar, un joven rubio de alrededor de 21 años. Lloraba frente a la tumba de los que fueron sus padres adoptivos. Habían perecido en un accidente en avión. La lluvia torrencial humedecia la tierra y haciendo desprender un aroma sepulcral. Llevaba varias horas de pie frente a donde reposaban sus padres. Esos padres que le amaron como a su verdadero hijo y el les amo como a sus verdaderos padres. Cuando tenia la edad de 12 años había descubierto que no eran sus verdaderos padres. Él tenía sueños recurrentes con una hermosa niña rubia de ojos verdes. En sus sueños aparecía está niña cuidandole y cantando una canción que hasta hoy en día no podía olvidar. Esos sueños se tornaban en horribles pesadillas que él no entendía. Se veía asustado temblando de miedo y escuchaba gritos de dolor y los gritos de un hombre malo que le hacía daño a alguien pero no lograba ver a quien y sólo escuchaba esa voz infantil diciéndole...
-No te asustes cariño, yo te cuidaré de ese "ogro malo"-decía esa voz brindandole consuelo. Esas pesadillas afectaron su estado de ánimo haciéndole enfermar. Sus padres se sentían asustados y en una de sus crisis les escuchó decir.
Retrospectiva
Yacia un pequeño en la cama de un hospital con fiebres que le habían ocasionado esos terrores nocturnos. El pequeño no comía y se estaba consumiendo. No podía abrir sus ojos pero podía escuchar la desesperación de sus padres.
-Sigue sin despertar-preguntó Mikael el que era su padre.
-No, no ha despertado amor. Y muero de preocupación. Creo que sus traumas se están manifestando hasta ahora. La trabajadora social nos dijo lo que vivió con sus verdaderos padres, eran unos desalmados y mi pobre pequeño hasta ahora le está repercutiendo-dijo Luisa preocupada y con un gran dolor en su corazón.
Ahí estaba, así se había enterado que era adoptado.
Final de retrospectiva
No tenía que reprocharle nada a la vida. Había sido generosa con él. Pero, tenía que ir en su búsqueda.
-Papás... gracias por todo. Jamás les olvidaré. Les llevaré en mi corazón siempre. Pero, ahora buscaré a mi hermana y juro que la encontraré-dijo ese chico rubio de ojos verdes aceitunados.
Continuará...
Chicas me disculpo por actualizar hasta ahora pero pues tuve algunos asuntos familiares y pues no me permitían concentrarme y escribir el capítulo. Estamos en fase final y pronto a concluir la historia que inició como un reto navideño y se ha extendido más de la cuenta. Pero he quedado sumamente satisfecha puesto que para las que me conocen saben cuál es mi estilo y que corte manejo en mis historias. Y escribir está historia con una temática diferente me llena de satisfacción. Y agradezco su apoyo y tiempo que dedican para leerme. Les mando saludos a todas y espero que todas se encuentren con bien y todos sus seres queridos de igual manera.
Quédate en casa/ cuida a los tuyos.
