Personajes de Naoko Takeuchi.
Mi primer día dando clases a la universidad fue increíble. Cuando llegué, me sentía nerviosa, pero conforme fue transcurriendo el día me fui relajando. Los alumnos eran amables y respetuosos, y tenían muchas ganas de aprender. Al principio creí que sería difícil para mí estar frente a un grupo de jóvenes que eran apenas unos años menores que yo, pero rápidamente me sentí cómoda.
Me habían asignado las clases de Comida Asiática 1.1 y 2.1, también Repostería, Bases Culinarias y una optativa de Preparación de Ramen. Eran cinco clases, por lo que tenía toda la mañana ocupada. D de la tarde estaba completamente ocupada. Darien había quedado de hacer todas las investigaciones necesarias para la apertura del restaurante.
Había decidido llamarlo Kenji, como mi padre. Sería un restaurante exclusivo de comida coreana. Toda la comida típica y gourmet que solo se podía encontrar en Corea se serviría en mi lugar. Solo se podría asistir por reservaciones en líneas y por llamada. Al ser un lugar gourmet, los precios estarían al nivel del restaurante. Mientras yo trabajaría en la universidad, Darien me ayudaría a resolver todos los trámites fastidiosos y se encargaría de supervisar la remodelación de la mansión.
Al salir de la última clase que tuve ese día, eran poco más de las 2 de la tarde. Decidí pasar a comprar una botella de agua, ya que había estado hablando durante todo el día y estaba cansada. Quería irme pronto al departamento, porque todavía teníamos muchas cosas que arreglar para acomodar todo lo de la mudanza.
Al salir de mi junta con el chef Hikawa, me dirigí a la cafetería para comprar algo de tomar. Tenía que regresar al restaurante, ya que ese día tendríamos mucho trabajo. Cuando estuve cerca de la cafetería, me di cuenta de que Serena iba saliendo de ahí. Me quedé sorprendido por verla ahí y de pronto supe que esa era mi oportunidad para hablar con ella sin que nadie nos molestara. Yo no tenía su teléfono, ni su dirección, y las chicas no habían querido decirme nada.
Me apresuré para poder alcanzarla, y cuando estuve frente a ella noté cómo se sorprendía al verme.
-Serena.-dije sonriendo.- ¿Qué haces por aquí?
-Seiya…-respondió.- Yo… acabo de terminar mis clases del día de hoy.
-¿Tú… estás trabajando en la universidad?-pregunté sorprendido.
-Sí.-contestó.- Por eso fue que decidí regresar a Japón…
-Eso es… impresionante.-dije sin dejar de mirarla.
-Bueno, yo… tengo que irme.-dijo mientras se movía.
-Espera.-dije tomándola del brazo.
Ella miró mi mano en su brazo y noté que le molestaba, así que la solté.
-No te vayas. Por favor.
-Es que tengo que irme.
-Serena… sé que no tenemos mucho de qué hablar, y tienes razón.-dije colocando mis manos en los bolsillos.- Pero… de verdad necesito hablar contigo. Solo te voy a quitar media hora, y luego prometo dejarte en paz. Por favor…
Serena me miró confundida, pero luego accedió a hablar conmigo. Caminamos en silencio hasta un jardín que se encontraba cerca y nos sentamos en una de las bancas de piedra que había por todo alrededor. Ella me miraba en silencio, parecía nerviosa, pero se notaba que no quería demostrarlo.
-Serena.-dije rompiendo el silencio.- No quiero quitarte mucho tiempo, así que iré directo al grano.
-Te escucho.
-Mira… yo sé que cuando nos reencontramos en Seúl, me porté como un increíble imbécil. Es cierto. También me porté muy mal cuando nos encontramos en el centro comercial… me sentía muy confundido. Y quiero aclarar que tú no tenías la culpa de esa confusión, todo fue mi propia cabeza. Yo mismo me hice bolas con mis propios pensamientos. Debes entender que… después de tres años de no saber nada de ti, de pronto encontrarte en el lugar más inesperado fue muy difícil para mí. Cuando te fuiste, traté de seguir adelante con mi vida porque no quería vivir pensando en ti todo el tiempo. Durante mucho tiempo fingí que todo lo que tuviera que ver contigo no me interesaba, pero cuando volví a verte me di cuenta de que no era así…
Serena agachó la mirada y su expresión se relajó un poco.
-No voy a negar que me dolió mucho todo lo que pasó… y sobre todo… me dolió mucho perderte.-dije con un nudo en la garganta.- Pero después de haber escuchado tu historia, entendí que no tuve el valor de escucharte ni comprenderte. Me di cuenta de lo egoísta que había sido. No supe entenderte… no supe comprenderte a pesar de que yo mismo sabía lo importante que era el haber encontrado a tu padre. Pero… cuando nos vimos hace unas semanas en casa de las chicas, y me diste ese abrazo… me di cuenta de que era todo lo que necesitaba.-sonreí y volví a mirarla.- Cuando nos vimos en Seúl, me dijiste que ya me habías perdonado, y yo nunca pude olvidar esas palabras desde que regresé de ese viaje. No entendí por qué me habías dicho eso, pero luego comprendí que te había hecho mucho daño con mis palabras. Seguramente te decepcioné muchísimo, y te dejé sola cuando más lo necesitas. Eso nunca me lo voy a perdonar.
-Seiya…
-Déjame terminar.-dije sonriendo débilmente.- Y si quise hablar contigo es porque… quería pedirte una disculpa. Quería pedirte perdón, por lo que te dije cuando hablamos por teléfono hace tres años. Quería pedirte perdón por haberte tratado así en Corea, y pedirte perdón por no ser esa persona que necesitabas en un momento difícil. Fui egoísta y un imbécil. Tú no merecías eso. Merecías que te siguiera al fin del mundo de ser necesario. Y por eso… quiero que me perdones. Perdóname, Serena.
Sin darme cuenta un par de lágrimas habían comenzado a caer por mi rostro y de pronto sentí vergüenza de que ella pudiera verme así.
-Seiya…-volvió a decir al tiempo que me abrazaba.- Por favor, no te pongas así.
Acepté el abrazo de Serena y también la rodee con mis brazos.
-Yo ya te había perdonado hace mucho.-dijo aun sin soltarme.- Pero… si escucharlo te hace sentir mejor, quiero que sepas que te perdono. No quiero que vivas con culpa, quiero que te sientas bien.
-¿De verdad me perdonas?-volví a decir.
Serena y yo nos separamos y ella me miró a los ojos con una sonrisa en el rostro.
-Te perdono.-dijo quitándome una lágrima del rostro.- Yo sé que no eres una mala persona. Te conozco, recuérdalo… te conozco desde hace mucho tiempo, de ti aprendí muchas cosas.
-Pero… ahora eres muy diferente.-dije.- Y no lo digo para mal, sino al contrario. Creo que tú… te has convertido en una chica muy fuerte y valiente. Mírate ahora, eres profesora en la Universidad Nacional de Japón… eso es simplemente increíble.
-Gracias.-respondió sonriendo.- Para mí significa mucho que pienses así de mí. Y me da mucho gusto que hayamos aclarado las cosas, ya que… los dos sabemos que tenemos amistades en común, nos dedicamos a lo mismo y será imposible no encontrarnos todo el tiempo. No quisiera que siempre estemos peleando.
-Eso no va a pasar.-le aseguré.- Te lo prometo.
Serena se puso de pie y me ofreció la mano. La acepté y nos dimos un apretón fuerte.
-Te veré después, Seiya Kou.
-Hasta pronto, Serena Tsukino.
Ella se alejó de mí y comenzó a caminar en dirección al edificio de Rectoría. Me quedé ahí sentado mirándola mientras se alejaba y pude sentir cómo mi corazón latía con fuerza al ver su cabello rubio brillando bajo la luz del sol.
Unos días antes de la boda de Amy, Darien y yo organizamos la inauguración del restaurante. Entre Darien y yo habíamos hecho un trabajo excelente con la mansión de mi padre. Habíamos comprado los mejores muebles, decoraciones exclusivamente diseñadas para mí, la cocina más moderna que se podía encontrar en la actualidad, teníamos al mejor equipo de trabajo, el mejor branding y publicidad, ¡todo era hermoso! Me sentía muy feliz y orgullosa de lo que habíamos hecho.
Todo estaba completamente listo. Había elegido un vestido negro muy lindo para la ocasión. Darien se había puesto un traje que le quedaba perfecto, se veía mil veces más guapo de lo que era y cuando lo vi no pude evitar besarlo. Desafortunadamente, Darien no podría estar a mi lado durante la inauguración porque habíamos invitado a la prensa. Él había dicho que se iba a quedar en el despacho y en la cocina supervisando todo. No me gustaba la idea, pero no teníamos opción.
Cuando llegamos al restaurante, la prensa todavía no había llegado y las chicas ya estaban ahí. Nos abrazamos y les indiqué cuál sería su mesa. Darien me dio un beso antes de irse al despacho, y al poco rato comenzaron a llegar todos los invitados y la prensa. Además de atender a los invitados, también tuve que dar entrevistas. Me sentía tan contenta que no me importaba el cansancio que comenzaba a sentir. De vez en cuando me escapaba al despacho para poder hablar con Darien, pero regresaba rápidamente para que nadie tuviera tiempo de preguntar por mí.
Rei me había pedido que la acompañara a un evento esa noche. Me había dicho que era la inauguración de un restaurante y que yo era el más indicado para acompañarla. Ella sería la encargada de supervisar el reportaje para la televisión, por lo que tendría que estar trabajando, pero yo podría dar una reseña y así incluirla en el reportaje. Me puse uno de mis trajes especiales para ese tipo de eventos, y salí a su encuentro cuando llegó por mí.
Cuando llegamos al lugar, me quedé completamente sorprendido al ver lo elegante y moderno que era. Todo estaba en perfecto estado y perfectamente planeado. El lugar era enorme y sin duda hermoso. Pude darme cuenta de que habían invertido muchísimo dinero en ese lugar. Rei estaba igual de sorprendida que yo, ya que no dejaba de mirar a su alrededor. También me di cuenta de que los invitados eran muchas personas de la elite gastronómica de Tokio, por lo cual me sentí ofendido al darme cuenta de que yo no había recibido una invitación formal.
-Seiya.-dijo alguien detrás de mí.
Era Yaten.
-¿Yaten?-dije sorprendido.- ¿Qué haces aquí?
-Vine a la inauguración, por supuesto.-sonrió.- ¿Tú qué haces aquí?
-Acompaño a Rei, viene a trabajar.
-Ya entiendo.-dijo.- No sabes de quién es este lugar, ¿cierto?
-No.-respondí.- ¿De quién?
Yaten apuntó hacia una persona y cuando me giré, vi a Serena platicando con algunos reporteros. Me quedé totalmente sorprendido. ¿Ese restaurante era de ella? Miré a mi alrededor y me di cuenta de lo increíble que era. Ella había logrado cumplir ese sueño que tenía desde muy joven. También pude observar a Rei a lo lejos, y sabía que debía de estar muy molesta por aquella situación. Ahora entendía por qué la invitación no me había llegado, pero no estaba molesto, entendía la situación.
Yaten me llevó a la mesa en donde se encontraban los demás y saludé a todos. No había tenido oportunidad de hablar con Rei, pero no quería distraerla, solo esperaba que no se sintiera muy enojada. No quería que el día especial de Serena se arruinara por una escena desagradable.
Al poco tiempo de haber llegado, nos sirvieron la cena. La comida sin duda estaba deliciosa y fuera de lugar. Era comida coreana excelentemente bien preparada, perfecta y con un delicioso sabor. Disfruté cada bocado que me llevé a la boca y los demás también estaban encantados. Cuando terminamos, decidí ir a buscar a Rei para saber si ya había comido algo y cómo estaba. La encontré en el exterior fumando un cigarrillo y me sorprendió.
-¿Estás fumando?
-Lo hago cuando estoy muy estresada.-respondió sin mirarme.- Pensé que me conocías.
-No quiero que estés molesta. Si necesitas que…
-Seguramente estás disfrutando esto mucho.-sonrió.- Te debe de dar mucho gusto que Serena por fin haya cumplido su sueño. Mira este lugar, se nota que gastó millones en dejarlo así.
-Pues sí, me da gusto por ella. Todos merecemos una oportunidad así.
Rei me miró y apagó el cigarrillo.
-Si hubiera sabido que el restaurante era de ella, no hubiera aceptado la invitación.
-Tú eres una mujer profesional y madura.-le dije.- No debes permitir que tus sentimientos se interpongan en tu trabajo.
-Tienes razón.-dijo sonriendo.- Soy una tonta…
Le di un abrazo y la besé en la frente.
-Haz un excelente trabajo, como siempre.-dije sonriendo.- Eres la mejor en lo que haces.
-¿Me puedo quedar contigo esta noche?-me preguntó.- No quisiera dormir sola hoy.
-Claro que sí.
Le di un beso en los labios y me separé de ella. Cuando regresé al interior del lugar, me encontré con Serena cerca de las mesas, y acababa de terminar de darle órdenes a uno de los meseros.
-Serena…-dije mirándola.
-Seiya.-sonrió.- Quise hablar contigo antes, pero… estuve ocupada.
-Muchas felicidades.-dije emocionado.- Tu restaurante es impresionante, es perfecto… tienes toda mi admiración y respeto. De colega a colega.
-¿De verdad te gusta?
-Me encanta.-sonreí sin dejar de mirarla.
-Oye… disculpa que no te haya invitado, pero…
-No te preocupes, yo entiendo. No estoy ofendido.
-La verdad… me interesa mucho tu opinión. Sé que no hay nadie mejor que tú para darme una crítica.
-Pues ahí la tienes. La comida es sumamente deliciosa, veo que aprendiste muy bien en Corea. De verdad, estoy muy feliz por ti, Serena. Sé lo mucho que deseabas esto, y sé lo mucho que luchaste por ello. Te lo mereces.
-Muchas gracias…-sonrió.- Significa mucho para mí.
Desde el jardín exterior, pude ver cómo Seiya y Serena se encontraban. Apreté los puños y me quedé observándolos desde ahí. ¿Desde cuándo ellos se llevaban tan bien? Los vi platicar y reír juntos, como si tuvieran secretos que no compartían con nadie más. No podía soportar a Serena Tsukino. Me molestaba el hecho de darme cuenta que desde que había aparecido en nuestras vidas, Seiya no tenía ojos para nadie más. Habíamos sido felices por tres años… sin que nadie se interpusiera entre nosotros. ¿Por qué tenía que volver y quitarme todo lo que amaba?
-Rei Hino.-dijo alguien detrás de mí.
Cuando me giré para ver de quién se trataba, vi a Darien Chiba observándome con una sonrisa en el rostro.
-Miren quién está aquí.-le dije encendiendo un nuevo cigarrillo.- Pensé que estabas cuidando tu nueva casa.
-No, estoy aquí apoyando a mi novia.
-¿Desde las sombras?-dije sarcásticamente.
-¿Por qué estás tan molesta?-dijo mirando detrás de mí por la ventana.
-¿Y tú me lo preguntas?-respondí exhalando el humo.- ¿Por qué no te molesta ver a Serena con Seiya?
-Porque confío en ella.-dijo acercándose a mí.- Y estoy completamente seguro de que ella me ama. ¿Tú no?
-¿No tienes miedo?-pregunté con un nudo en la garganta.
-¿Miedo de qué?
-De perderla.
Darien volvió a sonreír.
-No, Rei, no tengo miedo de perder a Serena. Yo la amo y ella a mí. Tú también deberías de confiar en Seiya. Si no lo haces es porque…
-¿Por qué?-insistí.
-Porque no lo amas de verdad. Y si sigues comportándote así, la que puede perder eres tú.
-Ustedes no debieron de regresar nunca.-respondí apagando el cigarrillo.- Debieron quedarse en donde estaban.
-Mucho gusto en haberte encontrado.-dijo alejándose de mí.
Cuando Darien desapareció de mi vista, regresé al interior del restaurante. Seiya ya se encontraba nuevamente en la mesa con los demás y me dediqué a buscar a Serena con la mirada. La encontré hablando con un periodista al que reconocí inmediatamente y me acerqué a ellos. Esperé a que terminaran de hablar y fui yo quien inició la conversación.
-Serena.-dije mirándola seriamente.
-Rei…
-No tengo intenciones de jugar a los formalismos contigo.-solté.- Yo… solamente quiero pedirte una cosa.
-¿Qué quieres decir?
-Que no quiero verte cerca de Seiya.
-Pero…
-No sé cómo es que ustedes de pronto son tan amiguitos, pero… no quiero verlos juntos. Me molesta, y creo que merezco respeto. Soy su novia.
-Y eso nadie lo niega.-respondió.- No tengo la más mínima intención de quitarte el puesto.
-De cualquier forma, yo…
-Mira, Rei.-me interrumpió.- Me da mucha flojera discutir contigo. Me da mucha pena que no confíes en él, pero ese no es mi problema. Solo puedo asegurarte que por mí no te tienes que preocupar.
Serena me dio la espalda y se alejó de mí. Apreté los puños y traté de fingir para que nadie sospechara.
Cuando el evento terminó, me despedí de las chicas y del resto de los invitados. Conforme las personas fueron desalojando el lugar, me encargué de dar algunas instrucciones al personal para dejar todo impecable. Una vez que me aseguré de que no hubiera nada de prensa ni invitados, salí prácticamente corriendo hacia el despacho.
Darien se encontraba revisando algunos papeles y lo primero que hice fue arrebatarle los papeles de la mano y sentarme sobre sus piernas. Él me apretó contra sí y nos besamos en los labios con desesperación. Necesitaba sentir sus labios con urgencia, como si me hicieran falta para recargar mis energías.
-Me encanta cómo te ves con este vestido.-dijo mientras me besaba el cuello.- ¿Me dejas quitártelo?
-Hazlo de una vez.-dije mirándolo.
Darien me ayudó a deshacerme del vestido. Sabía muy bien que afuera todavía estaban los cocineros y meseros, pero no me importó. Deseaba tener a Darien para mí en ese momento, deseaba sentirlo adentro de mí. Una vez que nos quedamos desnudos, Darien ya estaba completamente duro. Me acomodé sobre su regazo y poco a poco sentí cómo iba entrando a mí. Solté un gemido y Darien alcanzó a besarme antes de que hiciera demasiado escándalo.
Comencé a moverme de arriba abajo mientras él me agarraba fuertemente de las nalgas. Me sentía demasiado excitada, sobre todo porque también me sentía muy feliz de que todo hubiera salido a la perfección.
-Todo… salió muy bien…-dije entre susurros mientras él me penetraba.- Estoy muy feliz…
-Eres la mujer más perfecta de este mundo.-dijo él antes de pasar su lengua por mis senos.
Podía sentir cómo el clímax estaba a punto de llegar, así que comencé a moverme más rápido y pude notar en la expresión de Darien que él también estaba a punto de terminar. Verlo así, tan vulnerable y tan apasionado, me hacía sentir más acalaroada y con más ganas de hacerle el amor. Nos dimos un último beso antes de terminar y pude sentir el momento exacto en que todo finalizó.
Regresamos al departamento ya muy entrada la madrugada. Nos habíamos asegurado de que todo se quedara impecable. En cuanto llegamos, nos dimos un baño y nos fuimos juntos a la cama. A pesar de haber estado todo el día de pie y hablando con tanta gente, no me sentía tan cansada como imaginé que estaría. Acomodé mi cabeza en el pecho desnudo de Darien y poco a poco me fui quedando profundamente dormida.
Algunos días después, Darien y yo nos encontrábamos preparándonos para la boda de Amy. El gran día finalmente había llegado, y yo tenía que estar antes en la iglesia ya que sería una de las damas de honor. En cuanto estuvimos listos, pedimos un taxi hasta la iglesia. Al llegar, ya se encontraban ahí las chicas, Yaten y Taiki. La única que faltaba era Amy.
Las chicas y yo llevábamos el mismo vestido. Afortunadamente, había conseguido que la costurera me tuviera listo el vestido de último momento. Era largo, con toques de tul en color dorado. Mientras esperábamos a Amy, nos dedicamos a recibir a los invitados y acomodarlos en sus lugares. Al poco rato, Seiya y Rei llegaron a la iglesia. Rei nos saludó de mala gana y traté de no darle importancia. Seiya, en cambio, parecía muy feliz por la boda de su hermano. Como Rei no era dama de honor, entró a la iglesia a tomar su lugar.
Cuando el auto donde venía Amy llegó, Seiya y Yaten se llevaron a Taiki al interior para que todavía no viera a Amy. Mina, Lita y yo nos dirigimos al auto y ayudamos a Amy a bajarse. Ella se veía totalmente hermosa. Su vestido era completamente blanco y esponjado, como el de una princesa de cuento. Lucía una sonrisa sumamente hermosa y se veía feliz como nunca antes. Nos dimos un abrazo entre todas y caminamos justo detrás de ella hacia la iglesia. Cada una de nosotras llevaba un ramo, pero no tan bonito como el que ella tenía.
En la puerta, se encontraba el padre de Amy esperándola para llevarla hasta el altar con Taiki. La música de entrada comenzó a sonar en cuanto Amy puso un pie dentro de la iglesia. Primero avanzaron Amy y su padre, detrás de ellos iban su madre y su abuelo, y detrás de ellos íbamos Mina, Lita y yo. Amy llegó al altar y Taiki la recibió de la mano con una gran sonrisa en el rostro, además de con unas cuantas lágrimas. Todos tomamos nuestros lugares y la ceremonia comenzó.
Todo transcurrió de una manera muy bonita y tranquila. Los padres de Taiki y Amy no dejaban de llorar. Nosotras también estábamos muy emocionadas. La mejor parte fue que Amy y Taiki lucían verdaderamente felices. Se veían más enamorados que nunca y se me hizo un nudo en la garganta. Eran la pareja perfecta, tal para cual. Los dos se complementaban de una manera increíble. Se entregaron los anillos mutuamente, se besaron frente a todos y se convirtieron en marido y mujer.
Al terminar la ceremonia, salimos de la iglesia para hacer una sesión de fotos. En las fotos salimos todos menos Rei, quien dijo que no sería justo que ella saliera también porque no era dama de honor. Después de eso nos, Darien y yo nos dirigimos al restaurante porque yo había decidido regalarle a Amy todo el banquete para su boda, así que tenía que revisar que ya estuviera todo listo para comenzar a moverlo al salón.
Cuando llegamos, ya todos estaban ahí y los invitados llegaban poco a poco. Revisé que la cena se sirviera correctamente y todos nos sentamos a disfrutar de ella. Había elegido un menú especial para la boda de Amy, yo misma había hecho las pruebas y sabía que estaba delicioso. Pude notar en la expresión de todos que lo estaban disfrutando. Amy me sonrió en la distancia y Taiki también. En nuestra mesa se encontraban Mina, Yaten, Lita y Haruka. Un par de mesas lejos de nosotros, se encontraba Seiya y Rei junto a los padres de Seiya.
El salón estaba adornado muy lindo. Estaba vestido de diferentes tonos de azules, su color favorito. Se notaba que todo en ese lugar estaba perfectamente planeado a como Amy lo había querido. Después de cenar, la banda de música comenzó a tocar. Primero fue una música agradable y tranquila, conforme fue avanzando la noche, la música cambió a algo más movido para que la gente pudiera bailar.
Las chicas insistieron en que todos nos paráramos a bailar y así lo hicimos. Darien estaba un poco reacio a hacerlo, pero terminé convenciéndolo con unos cuantos besos. Nos encontrábamos todos bailando en medio de la pista. Amy y Taiki bailaban sin parar, se veían más felices que nunca.
-Bienvenidos a todos ustedes a la boda de Amy y Taiki, amigos, familiares y compañeros de trabajo.-dijo el animador de la fiesta.- Les pedimos que en este momento tomen a su pareja porque vamos a divertirnos un rato.
Todos tomaron a su pareja y comenzamos a bailar al ritmo de la música. Conforme iban cambiando los ritmos, nosotros también cambiábamos los pasos de baila. Me divertía mucho ver a Darien bailar, pues nunca habíamos estado en esa situación. Él parecía algo avergonzado, pero lo estaba tomando con diversión. Mientras nos besábamos, pude sentir que alguien nos observaba. Seiya y Rei se encontraban cerca de nosotros y de vez en cuando mis miraban.
El animador caminaba entre las parejas y me di cuenta de que estaba intercambiando parejas. Cuando llegó hasta nosotros, tomó a Darien del brazo y lo jaló hasta donde se encontraban Seiya y Rei. Comencé a ponerme nerviosa y vi cómo el hombre tomaba a Rei del brazo y los obligaba a bailar juntos. Rei parecía resistirse, pero después, el hombre trajo a Seiya hasta mí.
-Diviértanse.-nos dijo antes de alejarse.
Seiya y yo nos miramos. Yo me sentía incómoda, no tenía ganas de bailar con Seiya. Él se acercó a mí y me tomó de la cintura. Traté de relajarme y comenzamos a bailar. Darien y Rei se encontraban a unos metros de nosotros y bailaban sin dejar de observarnos.
-Tranquila.-dijo Seiya mirándome.- No es nada malo.
-Eso yo lo sé.-respondí.- Pero quizá Rei no lo vea así.
-Bueno, ella está bailando con Darien, solo es un baile.
Seiya no dejaba de sonreír, y yo traté de hacer lo mismo porque no quería que los demás notaran que me sentía incómoda.
-Me parece gracioso que te comportes así.-me dijo al oído.
-¿Por qué?
-Porque no somos ningunos desconocidos, tú y yo… nos conocemos demasiado bien.
-Sí.-respondí.- Y precisamente por eso estoy así.
-Bueno.-dijo él mirándome.- Pero no estamos haciendo nada malo. Oye… por cierto, la cena estaba deliciosa. De verdad estoy sorprendido lo mucho que mejoraste, eres una excelente chef, Serena Tsukino, te felicito.
-Muchas gracias.-dije sonriendo.
-Suéltame.-dijo Rei mientras bailábamos.- No voy a permitir que esos dos se burlen en mi cara.
-No se están burlando.-dije para tranquilizarla.- Todos estamos bailando tranquilamente.
-No puedo creer que estés tan tranquilo de ver a tu novia bailando con su ex.
-No hay nada que temer, es una simple dinámica.
-Es que de verdad no te creo que seas tan pacífico y que no te importe, Darien, ¡solo míralos!-dijo evidentemente enojada.- Lo están disfrutando demasiado.
-Conozco a Serena perfectamente.-sonreí.- Y es muy notable que ella no lo está disfrutando, en cambio Seiya…
-¡Cállate!-me dijo tratando de soltarse.- No puedo dejar que estén juntos.
-Mira, Rei.-dije agarrándola fuertemente para que no pudiera soltarse.- La boda está hermosa, Amy y Taiki están muy felices. No voy a permitir que arruines el momento solo por celos, espera a que se acabe la canción y todo esto terminará.
Cuando la música terminó, Serena prácticamente salió corriendo hacia Darien. Hacía tanto tiempo que no la tenía tan cerca que al tenerla entre mis brazos recordé cómo se sentía respirar el mismo aire que ella respiraba.
-Seiya.-dijo Rei cuando estuvimos juntos de nuevo.- Vámonos.
-¿De qué estás hablando, Rei? Es la boda de mi hermano, no me voy a ir.
-¿Por qué tenías que bailar con ella? Pudiste decir que no y…
-No quiero hacer ninguna escena, ¿sí? Vamos a disfrutar la boda, anda vamos con mis padres.
Tomé a Rei de la mano y caminamos entre la gente hasta la mesa donde estaban mis padres. Ella estaba demasiado molesta y yo traté de no darle importancia para que las cosas no se pusieran peor. La noche me estaba pareciendo demasiado lenta después del baile con Serena. Rei no dejaba de vigilarme. Si me paraba a platicar con mis hermanos, me observaba o se unía. Si me desaparecía para ir al baño, me entraba una llamada. Tal vez después de todo no sería tan mala idea irnos de una vez para que Rei no se pusiera peor.
-Seiya.-dijo Yaten acercándose a la mesa.- Necesito que me ayudes a llevar a Taiki a su habitación, está muy borracho.
-Enseguida vuelvo.-le dije a Rei.- Cuando vuelva nos iremos.
Eran cerca de las tres de la mañana y la mayoría de los invitados ya se habían retirado. Yaten y yo buscamos a Taiki y lo encontramos en el baño.
-Ay, hermano.-le dije riendo.- Necesitas componerte o tu noche de bodas será un desastre.
-Lo sé… Yaten dijo que tenía la solución para eso.
-Así es.-dijo Yaten.- En la habitación te la daré. Anda, vamos.
Entre Yaten y yo lo agarramos y nos dirigimos hasta los elevadores.
Mina, Lita y yo nos encontrábamos en la habitación de hotel de Amy y Taiki. Ella necesitaba nuestra ayuda para quitarle el vestido, así que nos encargamos de eso. Le quitamos el corsé y luego la falda. Después, nos pidió ayuda para elegir la ropa interior que se iba a poner. También la ayudamos a arreglar su cabello y maquillaje. Amy lucía totalmente hermosa. Al cabo de media hora, Amy estaba fresca de nuevo.
Mina y Lita se adelantaron para bajar, mientras yo me quedé para acomodar todas las cosas de Amy en la maleta. Me apresuré para irme y me encontré a Taiki en la puerta de la habitación. Se veía mucho mejor y le desee suerte. Caminé a los elevadores y me di cuenta de que uno estaba abierto, así que corrí para alcanzarlo. Cuando llegué, encontré a Seiya dentro sosteniendo la puerta. Dudé por unos momentos y entré.
-Parece que Taiki ya no estaba tan mal.-dije para romper la tensión.
-Sí, Yaten se encargó de componerlo para que no arruine su noche de bodas.
Seiya me miraba de una manera extraña, así que traté de distraerme mirando hacia otro lado.
-¿Qué sucede?-me preguntó.- ¿Te molesta estar a solas conmigo?
-No, ¿por qué me molestaría?
-Eso me parece.-dijo acercándose a mí.
Seiya no dejaba de mirarme y cuando menos lo pensé, me tenía contra la pared del elevador aprisionándome con sus brazos.
-Seiya…-dije.- ¿Qué estás haciendo?
-Serena…-respondió.- Yo… no puedo evitarlo… he estado tratando de controlarme, pero desde que volví a verte no dejo de pensar en ti y…
-Estás borracho.-dije interrumpiéndolo.- Por favor, déjame.
-Sí, tal vez estoy un poco borracho, pero eso no cambia lo que quiero hacer.
Sin siquiera darme tiempo de responder, Seiya acercó su rostro al mío y me besó por unos instantes. Sentí sus labios sobre los míos y mi primera reacción fue empujarlo con todas mis fuerzas para obligarlo a separarse de mí. Él me miró y cuando intentó acercarse de nuevo, le di una cachetada fuerte.
-Serena…
-No vuelvas a hacer eso.-dije molesta.- Yo amo a Darien, y tú… tú estás con Rei. Te pido que me respetes, y que respetes a Rei.
-Pero…
-Tú y yo… ya habíamos quedado como amigos, así que respeta eso y no vuelvas a hacer eso…
-Discúlpame…-dijo cuando el elevador llegó a la planta baja.
En cuanto las puertas se abrieron, salí rápidamente a buscar a Darien. No entendía por qué Seiya actuaba así. Yo no quería estar mal con él, quería que todos conviviéramos como amigos y quería vivir tranquilamente.
Encontré a Darien platicando con Mina y Yaten y cuando lo vi lo abracé. Yo no quería tener problemas con él. Nos despedimos de todos y buscamos el auto. Él decidió manejar porque no había tomado y cuando encendió el auto me miró preocupado.
-¿Qué sucede? Desde que bajaste te ves molesta.
-Yo… no quisiera que te enojaras conmigo.-dije mirándolo.
-Sabes que eso no es posible.
-No fue mi culpa.
-Estoy seguro de que no.
-Seiya intentó besarme.-le confesé.- Pero yo lo aparté y…
Darien sonrió y luego me besó sin dejarme terminar.
-Serena.-me dijo.- Sé que no fue tu culpa, y no me voy a enojar por eso. Tú sabes que yo confío en ti, y sé que nunca harías ese tipo de cosas a mis espaldas. De verdad… no tienes por qué preocuparte por el juego infantil de Seiya.
-Darien…-dije besándolo una vez más.- No sé qué haría sin ti… eres lo mejor que tengo.
-Te amo.-dijo sonriendo.- Y siempre va a ser así.
Darien tomó el volante y comenzó a manejar. Darien siempre encontraba la manera de sorprenderme, incluso me daba cuenta de que él me conocía mucho mejor de lo que yo me conocía a mí misma.
Mientras el auto se movía, alcancé a ver a Seiya y Rei a lo lejos subiéndose a su auto. ¿Qué era lo que Seiya estaba pensando? ¿De verdad seguía sintiendo algo por mí o solo era un capricho más?
