Aclaraciones: -.-.-.-.-.- esto es el cambio de escena

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

Advertencia: Lime/lemon

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Disfruten la lectura

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Capítulo 23. Veredicto

(Neji POV)

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Estaba conduciendo a su departamento después de un extenuante día, escuchó su teléfono sonar por un mensaje y lo ignoró mientras tomaba la variante que le acortaba un poco el camino. Llevaba esas semanas del nuevo año en la tarea de usar su amplia red de contactos para buscar donaciones y patrocinios para estudiantes no solo de universidades públicas, también se enfocaba en los institutos donde había estudiantes potenciales que por factores económicos no podían acceder a un nivel superior de educación. Sabía que lo estaban comparando con Scrooge y no le molestaba, lo único era que a él no se le había aparecido un fantasma, lo que le había cambiado su mundo era una castaña, castaña que además de la llamada casi 1 mes atrás para agradecerle por su regalo, que al parecer le fue entregado en navidad, no se había vuelto a comunicar y sabía el evidente significado de eso.

Salió del ascensor en su piso y mientras buscaba la llave correspondiente a la puerta de entrada revisó su teléfono, dejando caer las llaves que hicieron un ruido metálico al impactar el suelo mientras él releía el mensaje sin estar seguro de comprender. En un movimiento rápido las levantó y tras abrir se sentó en el sofá, leyendo una vez más como si alguien fuera a salir de repente del aparato a explicarle palabra a palabra. Liebre pedía verlo el viernes a las 6pm, pasó sus ojos por las letras una vez más para estar seguro que estas no cambiaban. No era el primer mensaje del Club que le llegaba con alguna cita y él los rechazaba ¿acaso había una nueva afiliada usando el mismo seudónimo? O es que ¿de verdad Tenten quería verlo? ¿Y en el Club? Aceptó pero contrario a lo que siempre hacía con esos textos, no lo borró, estaba seguro que si lo hacía después dudaría de su propia mente.

Por una vez en su vida entendió todos esos horribles hábitos que podían surgir por la impaciencia, aunque no hizo ninguno físicamente, en su mente ya se había mordido todas las uñas y había dejado un hueco en el piso por andar de lado a lado. Los días se le hicieron eternos y el jueves que casualmente en su desplazamiento pasó por el frente de la firma Inuzuka la vio caminando con un vaso en la mano, confirmando así que finalmente había regresado a trabajar. Tuvo que controlar su impulso de frenar y bajarse a preguntarle si el mensaje efectivamente era de su parte, faltaba solo un día y si era real tal vez significaba que ella quería poder tener cierto control de la situación. Así que solo siguió su camino.

¿Hace cuánto no estaba en ese vestier? Poco más de una semana antes del juicio le contestó una voz al fondo de su cabeza, el día que ella reencaminó su búsqueda a la profesión correcta y una semana antes de abordarla en la oficina. Se desvistió y se puso la bata, inhalando profundamente antes de abrir la puerta que daba a la habitación. La sensación de déjà vu fue automática al verla sentada en la cama y ponerse de pie para avanzar segura al centro del cuarto, no quedaba duda que era ella, reconocía su forma de caminar. Se detuvo frente a él y se quitó su propia bata, su piel no tenía ni una sola de las marcas que él le había dejado por tanto tiempo. Ella se puso de puntas para pasar las manos detrás de su cuello y poder acercarlo, uniendo sus labios, liberando una explosión en su interior al corresponder el beso. La abrazó al tiempo que empezaba a ir hacia la cama, tumbándola sobre esta y subiéndose encima para empezar a lamer su cuello, escuchándola suspirar mientras le desataba a él el nudo de la bata. Estaba empezando a deslizarla por sus hombros cuando él se apartó.

- Espera –había tenido que buscar hasta la última gota de su inexistente autocontrol en esa situación para detenerse

- ¿Qué pasa? – era su voz dulce, él exhaló pesadamente

- ¿Así van a ser las cosas? ¿Estas son tus condiciones?

- ¿Hay algún problema?

- Sí – contra todo pronóstico se puso de pie, le dio la espalda y dio algunos pasos para irse

- Si no es a esto ¿a qué viniste entonces? – le dijo ella sentada desde la cama – ¿Por qué aceptaste la cita? – no era exactamente enojo lo que había en su voz, le recordaba al modo de hablar que había usado en el tribunal – tienes mi número, pudiste llamarme y pedir que nos viéramos en otro lugar – esa opción no había pasado por su cabeza – así que dime Hyūga ¿qué es lo que quieres? – la última pregunta la hizo en su voz real

- A ti – se giró para encararla, ella solo había ladeado la cabeza y era imposible adivinar su mirada – quiero una oportunidad fuera de aquí, esto ya no es suficiente

- ¿Cuáles son tus condiciones entonces? – se levantó y se acercó de nuevo sin cubrirse, él mantuvo sus ojos en la máscara o sabía que no podría detenerse de nuevo

- Quiero poderte conocer por completo, no escondida en una máscara, que nos apoyemos… que confíes en mí – Neji Hyūga, soltero codiciado, casi suplicándole a la que públicamente seguía siendo su enemiga – no soy el abogado sin alma que describiste antes, he arreglado algunas cosas y estoy trabajando en otras…

- Está bien – dijo ella en voz baja

- Realmente creo que… espera ¿qué dijiste?

- Que puedes contar esto como tu primera victoria – estiró uno de sus brazos y empezó a tocarle la cabeza, movió de forma rara la mano y después de eso escuchó un clic al tiempo que la máscara desaparecía ¿siempre supo hacer eso?– no lo tomes a mal, pero definitivamente lo tuyo no es litigar – en otro movimiento rápido se quitó su propia cobertura. Una de sus manos empezó a acariciarle la mejilla, mientras sus orbes chocolate lo veían con detenimiento. Acortó la distancia para besarlo de nuevo y de un salto se colgó a su cintura, la sostuvo del trasero y profundizó el contacto.

Avanzó lentamente hasta la cama para depositarla allí y volvió al punto en el que iba antes, bueno, un poco más abajo. Lamió y chupó uno de sus senos mientras masajeaba el otro y luego cambió de lado, fascinado de ver sus pezones completamente duros, casi tanto como estaba él en ese momento. Pero ya había esperado un par de meses para volver a estar con ella, podía esperar un poco más, siguió su camino dejando una estela de besos y le separó más las piernas para empezar a morder suavemente el interior de estas, optando por succionar allí hasta que dejó una marca y luego sí enfocó su atención en la intimidad de ella, estaba empapada y su gemido tan pronto él pasó su lengua justo entre sus pliegues no se hizo esperar, había extrañado ese sabor. Tenten movía su cadera de arriba a abajo al tiempo que gemía sin control mientras él se deleitaba lamiéndola, un momento después pudo escuchar su orgasmo y se puso de pie para deshacerse de la estorbosa bata, podía verla completamente sonrojada con una mirada llena de lujuria, se recostó sobre ella e hizo contacto visual al tiempo que la penetraba despacio, sin perderse ni una sola de sus expresiones y evitando el cerrar sus propios ojos para dejarse llevar por la sensación que tanto tiempo llevaba añorando, demostrando que esta vez los dos eran conscientes de lo que estaban haciendo y lo deseaban totalmente. Se salió casi por completo y la embistió con fuerza, repitió la acción un par de veces más y por fin permitió que sus ganas de devorarla tomaran el control, totalmente hipnotizado por poder por fin escucharla gemir en su tono de voz real.

¿Había soñado con ese momento antes? Sí, y siempre despertaba frustrado. Pero esta vez no era algo onírico, podía decir que las uñas enterradas en su espalda eran un claro indicador, pero la verdad es que ningún sueño se había asemejado ni un poco a la realidad. Dio sus estocadas finales mientras sentía las paredes internas de ella contraerse a su alrededor y su propio orgasmo lo invadió. Se rodó en la cama para no aplastarla pero no la soltó, en ese mismo movimiento la había dejado apoyada en su pecho. La noche apenas empezaba.

El silencio se extendió por unos minutos mientras él se dedicaba a acariciarle el cabello, este duró exactamente la misma cantidad de minutos que les tomó regular su respiración y que su miembro se recuperara lo suficiente para poder seguir, pero ahora fue ella la que se subió sobre él. Sus labios recorrieron todo su pecho, justo en su pectoral derecho ella se detuvo por un momento y lo mordió fuertemente, él la había marcado a su modo y ella había hecho lo mismo, le encantaba. Luego de eso siguió descendiendo hasta que llegó a su entrepierna, completamente levantada y lista, gruñó al sentir el roce provocado por los dientes de ella justo antes que se lo metiera en la boca y se dedicara a saborearlo en su totalidad. Finalmente a horcajadas bajó lentamente hasta lograr la completa unión entre ellos, no cerró sus ojos ni un momento, no había nada mejor que ver su cara de placer y sus senos rebotar con cada movimiento que hacia sobre él.

¿Cuántos viernes tenían por reponer? No supo qué hora era cuando finalmente el cansancio y el sueño vencieron la necesidad del otro que tenían acumuladas, lo que si supo es que se despertó temprano y podía continuar, la estaba abrazando por la espalda porque así habían dormido y ella estuvo tan dispuesta como él cuando empezó a tocarla para que despertara.

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(Tenten POV)

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Su estómago la arrancó de los brazos de Morfeo… y de los de Neji, quien estaba completamente dormido con el brazo sobre ella como si no quisiera soltarla. Había hecho demasiada actividad física sin nada de alimentación, por lo que con cuidado se levantó para ir al baño y sacó del mueble algunos de los snacks, no era suficiente. Vio en el reloj que iba a ser la 1pm, habían tenido una jornada extensa y más que placentera por lo que no quería tener que retirarse todavía, pero su hambre apremiaba. Buscó la bata y cuando la estaba anudando escuchó su voz.

- ¿Te vas a ir? – ella asintió – ¿acaso me dijiste lo que quería oír para poder abusar de mí? – empezó a reír ante el falso tono de lástima que él había usado

- Me quedaría, pero necesito comer

- ¿Fue verdad cuando aceptaste intentar tener algo fuera de aquí?

- Por supuesto, soy una mujer fiel a mi palabra

- Entonces vamos a mi departamento, puedo pedir comida por el camino

- Creo que mi departamento está más cerca

- ¿En serio?

- La verdad no sé, ni siquiera sé dónde vives – se encogió de hombros – fue la costumbre de no querer darte la razón – ahora fue su risa la que se escuchó

- Vivo al noroeste, cerca al Monumento a los Caídos

- Estamos a mitad de camino a cualquiera de los dos

- Si tienes espacio en tu garaje para mi auto, iremos al tuyo – ofreció él

- No, no tengo un garaje adicional y no hay muchos disponibles en ese área– se mordió el labio – creo que tú ganas

- 2 seguidos, estoy de racha

- No te acostumbres – revisó el suelo en busca de su máscara y la levantó al encontrarla – envíame la ubicación y apresúrate – lo besó antes de salir de la habitación y se duchó rápidamente sin importarle su crema ni nada parecido, se vistió y cuando iba en el ascensor pudo ver el mensaje con el mapa que abrió de una vez en el GPS.

Esa zona de la ciudad le era familiar así que no le hizo caso a la voz que le daba las indicaciones y se desvió por una variante que por algún motivo nunca era señalada como opción de ruta, había avanzado algunos minutos por ese camino cuando vio un auto siguiéndola de cerca y hacerle un cambio de luces. Lo dejó pasar y fue entonces que se dio cuenta que era Neji. Lo siguió el resto del trayecto hasta el edificio en el que le dio acceso y le señaló el espacio en el que podía estacionar. Subieron al elevador y él hizo una pausa en el primer piso, pidiéndole que retuviera el aparato mientras iba hasta la recepción y volvía con una bolsa enorme llena de comida. La verdad es que a primera vista no se fijó en ningún detalle del departamento, solo en el comedor en el que se sentaron y los dos empezaron a alimentarse, aunque lo había disimulado mejor, se notaba que él también estaba hambriento

- ¿Conoces el barrio? – le preguntó mientras comía

- ¿Por qué lo preguntas?

- Pocas personas conocen ese desvío, a menos que vivan por aquí

- Kankuro vive cerca – admitió entre bocados – en las casas pasando el monumento

- Todo este tiempo que nadie sabía dónde estabas… ¿estabas a unas calles de aquí?

- Eso parece – hubiera sido realmente irónico encontrárselo justo cuando era la última persona que deseaba ver, pero bueno, las cosas habían cambiado y ahora ella había aceptado ¿una relación con él? ¿En serio había aceptado eso? Si bien era cierto que había ingresado a esa habitación dispuesta a estar con él y aceptar lo que propusiera, no esperaba que fuera tal cosa. Era oficial, se había terminado de enloquecer y lo único que planeaba era hacer caso a los que decían que la locura no se sufría, se disfrutaba

- ¿Siempre supiste soltar la máscara? – él la sacó de su propia meditación

- Sí

- Adivinaré, él te enseñó

- Es su Club – dijo como si fuera obvio

- Y eso finalmente explica cómo conoció él el lugar – ella sonrió por la referencia a esa conversación pasada – antes de todo esto… ¿nunca pensaste en hacerlo?

- Sí… pero reencaminé tu búsqueda – se quedaron en silencio, cada uno terminando su respectivo desayuno – ¿vives con alguien? – cuestionó para cambiar de tema

- No – señaló toda la comida sobrante que era bastante– el lunes es feriado, Ama

- No veo el punto

- Que tú no vas a ir a ningún lugar hasta entonces – dijo completamente serio

- ¿Me estás secuestrando Hyūga? – fingió estar asustada

- Sí – su sonrisa tras esa afirmación fue totalmente seductora – en otra ocasión te haré un tour por el apartamento, tenemos mucho que poner al día en la habitación

Definitivamente la locura se disfrutaba… y mucho.

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¿Valió la pena todos los capítulos sin lemon por este reencuentro? Espero que sí ;).

Por si acaso, todos los capítulos que siguen tienen al menos un poquito de lime. Ya casito llegamos al final.

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No olviden hacer feliz a una escritora con sus reviews y dándose una vuelta por su twitter (idamariakusajis) en donde publica babosadas y a veces cosas de la historia.

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Att: Sally K