Capitulo XVI

Una última lección

El frio viento recorría grandes distancias en aquel insólito desierto, produciendo un suave silbido que alertaba a los pequeños animales de la zona, que de inmediato se escondían en sus madrigueras, evadiendo cualquier hipotético peligro que pueda existir, pero un pequeño ratón decidió aventurarse en parte por la curiosidad al ver a esas extrañas siluetas posando en el horizonte, el roedor se acercó lo suficiente hasta descubrir que se trataban de seres humanos y de inmediato emprendió la huida.

Los dos guerreros estaban de pie, en el aparentemente infinito desierto rodeado de estrellas y la enorme luna iluminando el lugar, el más alto de ellos, Sagat, esperaba con los brazos cruzados la respuesta de Ryu, que por fin habló:

—Ese hombre representa la muerte, él fue quien asesinó a mi maestro y no hay quien se le compare. Mató a Bison con un solo movimiento mortal, uno llamado "Shun goku satsu" que es virtualmente imparable, y aun sin usarlo es casi invencible, ni siquiera yo he podido hacerle frente.

El gigante tuerto se quedó meditando en las palabras de Ryu. ¿Realmente debía intervenir? Y lo más importante… ¿valdría la pena?

— ¿Porque tu interés en Akuma?

Sagat tenía puesta la mirada en el horizonte, meditando su respuesta, o más bien, pensando en cómo debía formular primero su pregunta y hacia qué lugares desconocidos debería ir para hallar la respuesta. Y para esto tuvo que esperar muchos meses hasta poder enfrentar el desafío cara a cara.

—Prepárate Wattana, entraremos al aire en sesión extraordinario en 3… 2…1…

—Buenas noches a todos, para los que acaban de sintonizarnos, estamos en la final del torneo nacional del Muay Thai, en donde se está llevando a cabo un evento espectacular y nunca antes visto. Hace unos instantes el actual campeón, Adon, defendió su título ante el retador Khalan, que dio todo lo que pudo en esta final pero sucumbió ante el poderío del Jaguar del Muay Thai, pero en un acontecimiento único hizo su aparición el anterior campeón y legendario Rey del Muay Thai: Sagat, que después de pasar varios años en el anonimato, con toda clase de historias que hacían crecer su leyenda, ha sido desafiado por el mismísimo Adon en una batalla por el título. No sabemos qué ocurrirá, pero, esperen… me informan que los luchadores ya se están preparando, esto es muy emocionante y ustedes lo están viendo a través de International Sports Broadcast Center.

—Yyy… ¡corte! —El camarógrafo apagó la cámara y se acercó a felicitar a su compañera —Excelente Wattana, en verdad somos suertudos por esta exclusiva, cortaron toda la programación para mantenernos en vivo, en verdad los jefes están emocionados con esto.

— ¿Y sabes lo que esto significa?

— ¿Un cheque más grande?

La joven reportera miró hacia el centro del estadio, justo donde toda la multitud centraba su atención, hacia el ring en donde un presentador gritaba a todo pulmón y bellas edecanes anunciaban productos y patrocinios.

—Hoy se está escribiendo la historia y somos muy afortunados al estar atestiguando este momento. El enfrentamiento definitivo, el Tigre contra el Jaguar.

Al unísono las luces se apagaron, dejando el recinto en oscuridad, dando tiempo a las personas que estaban en el ring para bajarse, ya habían cumplido con su trabajo, ahora era momento de que el verdadero espectáculo comenzara. Los reflectores se encendieron y apuntaron al mismo tiempo al ring, que no difería en nada de uno de boxeo, a excepción de que la frase "Muay Thai Tournament" estaba por todos lados.

La multitud empezó a gritar enardecida cuando los dos guerreros hicieron su aparición, el réferi dio las indicaciones pertinentes a los luchadores y se retiró en cuanto sonó la campana.

Adon era apodado el Jaguar, así como Sagat era el Tigre y al igual que sus contrapartes felinas, ambos empezaron a caminar en dirección a las manecillas del reloj, bordeando el perímetro del ring en círculos cada vez más pequeños con los que se acercaban poco a poco.

—Parece que tienes el suficiente orgullo para no huir de una pelea, Sagat.

Ambos contrincantes esperaban el momento adecuado para atacar, sabían lo peligroso que podía ser su rival así que no podían darse el lujo de cometer ningún error.

—Te has propuesto una meta retorcida.

—Guárdate tus comentarios— El primero en atacar fue Adon, con una patada baja que no daño al gigante seguido de un codazo, que fue fácilmente interceptado— Todos se inclinaran ante mi… veré que me adoren como a un dios.

El Jaguar del Muay Thai intentó sorprenderlo con una patada aérea, pero Sagat solo permaneció inmóvil y cruzó sus antebrazos para protegerse del golpe y repelerlo al mismo tiempo.

—El sendero por el que transitas lleva hacia ningún lado, Adon.

—Hace mucho que dejaste de ser mi maestro… así que ahórrate tus inútiles sermones.

Adon quiso sorprenderlo con golpe en dirección a las costillas pero de nueva cuenta Sagat pudo protegerse. El jaguar, sin perder el ritmo, seguía moviéndose alrededor del ring, mientras Sagat parecía optar por una estrategia mucho más pasiva.

— ¿Qué esperas Sagat? ¿Tienes miedo? ¿El tigre ha perdido sus garras? ¿O acaso están tan avergonzado que deseas que te de una muerte digna en el ring?

El gigante permaneció impasible, mediando la situación, en el pasado esas palabras lo hubieran provocado, pero ahora era un hombre diferente, y debía demostrarlo de una vez por todas, junto sus puños a la altura de su cara y fingió dar una patada baja, Adon dio un enorme salto hacia atrás sin saber que solo era una finta, parecía que el tigre solo estaba jugando con el jaguar.

—Ahora yo soy el rey, y esto te costara caro.

El actual rey del Muay Thai se molestaba que su antiguo maestro no intentara atacarlo, intentó sorprenderlo con un rápido ataque seguido con sus codos que finalizaba con dos letales rodillazos, pero Sagat fue capaz de bloquear todos y cada uno de los impactos.

Adon comenzaba a desesperarse y perder la calma, cada vez usaba ataques más y más arriesgados que lograban mantener a Sagat a la defensiva, pero no resultaban inútiles para obtener la victoria.

Ahora era tiempo del contrataque y Sagat se tomaría su tiempo para poder disfrutarlo al máximo. Lo sorprendió con una patada a larga distancia en combinación con un puñetazo en el rostro.

Adon retrocedió, el golpe fue duro, pero no devastador, así que se dirigió hacia las cuerdas fingiendo estar desorientado, pero en cuanto Sagat se acercó lo atacó con una ágil patada hacia sus costillas, pero desafortunadamente para él, su antiguo maestro se cubrió usando su antebrazo, codo, bíceps y además levantando la rodilla, no solo para protegerse, sino para absorber la fuerza del impacto sin recibir daño y aprovechar para golpearlo de regreso usando tanto el codo como la rodilla.

El jaguar no podía creerse en desventaja, en la batalla anterior contra el Tigre lo había atacado de esa manera y lo había vencido, incluso ahora era más rápido y tenía más confianza, pero no podía superar la increíble defensa y concentración que el gigante había desarrollado.

El actual Rey de nuevo saltó hacia su oponente y Sagat se preparó para recibirlo con una patada, pero en el último segundo el jaguar giró en el aire sobre sí mismo esquivando la pierna del gigante tuerto y lo golpeó con una patada vertical justo detrás de la cabeza.

Sagat cayó al piso, con la nuca adolorida y trató de levantarse, pero de inmediato sintió una patada directo al rostro que lo lanzó en dirección a las cuerdas.

El réferi se acercó y empezó a contar, pero Sagat no se movía, parecía que había perdido la conciencia.

—Estas gastando demasiada energía en tus golpes, y no son efectivos Adon.

— ¿Tú crees maestro?

La mente de Sagat se había transportado a varios años en el pasado, en un gimnasio abandonado, en donde el tigre entrenaba a un joven jaguar en el arte del combate.

—Deja de tener miedo, porque si no lo haces tú rival se aprovechará de ti.

—Pero...

Sagat se desesperó porque no era la primera vez que su alumno lo cuestionaba y lo pateo en el tórax.

— ¡Así es como se debe dar una patada!

El joven Adon estaba tirado en el suelo, tratando de recuperar el aliento.

— ¡Levántate y golpéame!

Adon se levantó con dificultad y con lágrimas en sus ojos pateo a su maestro de la misma manera.

— ¡Mas fuerte inútil!

El joven alumno golpeo de nuevo.

— ¡Más fuerte! —Sagat le soltó una fuerte bofetada — ¿Así es como espera enorgullecer el Muay Thai?

Adon siguió golpeando pero pareciera que cada vez era menos efectivo y recibía un castigo físico por cada fallo

— ¡Levántate o juro que te romperé las piernas!

El chico temblaba y en un desesperado movimiento, pateó el rostro de Sagat, logrando que retrocediera un poco.

—Muy bien, parece que por fin encontramos que método te hace avanzar…

El joven Adon que todavía tenía lágrimas en los ojos esbozó una tímida sonrisa y desapareció, dejando en su lugar la imagen del hombre actual, arrogante y desagradecido en el que se había convertido.

—Deja de contar, imbécil, todavía no estoy fuera de combate.

Sagat se incorporó, empujando al réferi y limpiándose la sangre de su labio inferior. Esa patada le había recordado otros tiempos, otra vida, la vergüenza, la ira. Sagat no se había dado cuenta hasta este momento pero él había creado un monstruo arrogante ¿Pero acaso no era igual a él antes de la humillación de Ryu? Sagat sintió un dolor en su pecho, que iba más allá de cualquier dolor físico provocado por la pelea o por la cicatriz, era algo interno, era la culpa y esta quizá era su única oportunidad para poder corregir su error.

— ¿Crees que estás listo para enfrentarte a Akuma? ¿Solo porque me venciste una vez piensas que ya eres un dios? Siempre has tenido delirios de grandeza, pero ahora ya casi es locura.

Su mente evocó de manera involuntaria aquellos viejos días, cuando el joven Adon ansiaba entrenar junto con su héroe, su ídolo, y cada día el entrenamiento representaba una sesión de dolor físico y emocional, todo para convertirse en alguien digno del emperador del Muay Thai. Sagat había logrado convertirlo en el luchador más eficiente de todo el sudeste asiático, pero al mismo tiempo aniquiló toda la bondad y humildad que tenía el niño.

Sagat recordó todo esto y los sentimientos de ira, frustración y vergüenza afloraron en su corazón.

—Te he superado anciano, soy mejor que tú en todo sentido.

—Es tiempo de concluir esto.

Sagat preparó su proyectil de energía mientras la multitud congregada mantenía la respiración al ver los rayos de energía salir de las manos del gigante, pero el actual campeón se movió rápidamente, ya conocía ese movimiento y aprovechó los valiosos milisegundos que le tomaba prepararlo para golpear a Sagat en el rostro con su rodillazo jaguar.

Sagat otra vez cayó al piso y sintió como el pie de Adon aplastaba su cara.

—Acostúmbrate, ahí es en donde perteneces.

—Este exceso de confianza te costara caro.

Sagat lo tomó por la pierna y lo arrojó con tal fuerza que lo hizo girar sobre su eje, logrando que perdiera el equilibrio para golpearlo con su rodillazo tigre en pleno rostro. Adon se tambaleaba debido al golpe, y antes de recuperarse por completo vio una gigantesca silueta acercándose a toda velocidad, lo único que podía hacer era cubrirse, evitando a toda costa que los golpes de su contrincante lograran superar sus defensas, pero el ataque del antiguo rey era tan devastador, que no le tomó mucho el romper su defensa. Los brazos de Adon fueron proyectados hacia atrás debido al fuerte puñetazo de su antiguo maestro.

— ¿En verdad piensas que eres superior a mí? Yo soy el verdadero Rey y tu una pobre imitación.

Sagat empleó la misma técnica que utilizo contra Ryu, cargar su puño de energía y golpear a su oponente con su uppercut aéreo, para acabar a su antiguo alumno, que se levantó por los aires y cayó fuera del ring, justo frente a los camarógrafos que no se perdieron ni un instante del combate.

—Si quieres ser un dios del combate, primero debes superar al rey, y francamente, nunca has tenido lo suficiente.

Sagat quedó cegado un momento por el repentino resplandor de las luces del recinto que se encendieron por completo y la multitud vitoreo su nombre de nuevo. Una sensación de poder embriagadora… pero vacía, Sagat saltó del ring y fue hacia su oponente derrotado, que apenas podía abrir sus ojos y le susurró al oído:

—Recuérdalo Adon, si quieres ir tras Akuma, antes deberás derrotarme.

El ahora Rey se levantó y salió del recinto, sin detenerse a saludar a los fans del Muay Thai que lo aclamaban, ni a los reporteros que deseaban una entrevista, ignorando incluso a los organizadores del evento que pretendían darle su título. Esta victoria no significaba nada para él.

Sagat llegó a la calle y lo primero que notó fue el frio aire que golpeó su rostro, y nuevamente su memoria lo transporto meses atrás, justo después de aquel duro enfrentamiento contra Ryu

— ¿Porque el interés en ese asesino?—La cinta roja de él guerrero japonés se movía al paso del aire helado — ¿Por qué deseas saber de Akuma?

El gigante guardó silencio por un largo instante mientras meditaba su respuesta.

—En mi breve regreso a Shadaloo tuve acceso a mucha información, incluido un extraño interés de Bison para reclutar a Adon, mi antiguo alumno, y al leer la ficha, note que tanto Bison como Adon estaban tras la pista de ese misterioso guerrero, Akuma— Sagat llevó su mano directo hacia su mentón, meditando cada palabra que decía—Adon desea confrontar a ese hombre para llevar a cabo un objetivo estúpido… uno que yo me había propuesto y que ahora el adoptó: el de convertirme en el verdadero dios del combate.

—Adon no tiene oportunidad contra Akuma, solo hay una forma de acabar con ese monstruo definitivamente e implica negar todo vestigio de nuestra humanidad, pero me niego a caer a su mismo nivel— Ryu levantó la mirada, sintiendo plenamente el aire en el rostro —Quizá debas darle a tu antiguo alumno una última lección.

Ryu dio media vuelta pero antes de poderse marchar, las palabras de Sagat lo detuvieron.

— ¿Alguna vez te has preguntado porque nunca he regresado para quitarle el título del Rey del Muay Thai? Una parte de mi está orgulloso de que el titulo pertenezca a ese desgraciado, que quizá no fui tan mal maestro, pero hasta ahora razono del verdadero daño que le cause, solo espero ser capaz de hacer algo bueno por él.

Ryu asentó con la cabeza y se retiró, no hubo más palabras entre los luchadores, pero ambos sabían que llegaría el día en el que se volverían a enfrentar.

— ¿Lord Sagat?

Las palabras lo regresaron a la realidad y vio a dos hombres de traje y lentes oscuros esperándolo.

—Lord Sagat, le entrego su invitación…

—Lárgate.

—…Al nuevo torneo mundial de lucha callejera.

—Eso es imposible, los responsables de organizar ese torneo están muertos.

—No se preocupe, este torneo no cesta relacionado de ningún modo con Shadaloo, nosotros somos S.I.N. y deseamos crear el máximo encuentro deportivo de lucha callejera, solo los mejores combatientes estarán presentes, solo aquellos que muestren…. habilidades únicas, son invitados a participar, justo como usted Lord Sagat.

El ahora Rey del Muay Thai sabía que había algo oscuro enterrado… y tendría que mancharse las manos para averiguar de qué se trataba.