Tienes que haber leído Luz de luna antes de pasar por aquí. Esta es una recopilación de extras.


Confieso que no he terminado con los "discursos" de la boda, pero tengo este con un temita similar, y pues…


Esa noche

—¿...nunca oíste eso de que los novios deberían pasar la noche antes de la boda separados?

Draco bufó y continuó caminando. Llevaba a Harry de la mano.

—¿Qué clase de tontería es esa? Duermo mejor estando contigo —Draco le echó un rápido vistazo por encima del hombro al decirlo—. Además, es la última noche que seré tu novio. Eso es algo importante.

Harry sonrió, contra su voluntad, y le dio un leve apretón a su mano.

—Probablemente deberíamos estar descansando...—se rio al detenerse en el patio de Nyx. Se le escapó un débil "ah"—. ¿Es eso?

—Sí. ¿Te gusta?

—Lo amo —Harry sonrió y le besó la mejilla, de forma tan fugaz que Draco se inclinó más cerca de él y buscó otro beso—. ¿Sabes a qué me recuerda...?

—¿Cuarto año? Esa era la idea.

Draco había convertido un área junto al bosquecillo que rodeaba Nyx en un laberinto de rosas. Los arbustos le traían recuerdos del Baile de Yule, y aquello, inevitablemente, lo ponía sentimental. Apoyó la cabeza en el hombro de su novio, que lo rodeó con un brazo.

—Mañana nos casamos —musitó Draco, hablando sobre su cabello—, lo que pasará. Es lo que pasa en todas las ceremonias mágicas. Te presentaste a mi Legado, los Alfis ya me conocían...

—No hizo falta la confirmación de compromiso —Harry intentó no reírse. Falló. Cuando Draco insinuó algo al respecto, Narcissa le contestó con un "¿y para qué harían eso? Llevan toda la vida juntos, sólo cásense de una vez".

—Y mañana, habrá que aguantar un largo discurso, bailar un poco, oír a nuestros amigos hablar de cómo era obvio que estábamos enamorados desde siempre...—Draco gesticuló para restarle importancia. Luego se apartó, atrapó una de las manos de Harry, y caminó de reversa para llevarlo entre los rosales—. Una boda común y corriente.

—Lo único común y corriente entre nosotros, creo —secundó Harry, con una sonrisa—. ¿Te aburre que sea tan poco interesante?

Draco levantó sus manos unidas para besarle los nudillos. Su estómago dio un vuelco frente a esa imagen. Era una noche clara. La luz caía sobre su novio, convirtiéndolo en una figura etérea y preciosa. De forma vaga, Harry se preguntaba si existirían tantas coincidencias en el mundo como para que su boda también ocurriese en una luna llena.

—Casarme contigo va a ser lo más interesante de mi vida, Harry.

Él volvió a sonreír y se dejó arrastrar entre los rosales, hasta que alcanzaron el centro, un espacio redondo al que llegaban todos los demás caminos. Harry miró alrededor, y Draco aprovechó esos segundos de despiste para aproximarse, sujetarle el rostro con su otra mano, y atraerlo de regreso para un beso.

Se besaron lentamente durante un rato. Sus manos seguían unidas, la palma de Draco en su mejilla era un toque delicado en que se recargó un poco. Harry lo envolvió con un brazo y continuó prendado de sus labios tanto como se lo permitía, tanto como ambos quisieran.

Draco unió sus frentes en cuanto se apartó. Ojos muy, muy grises lo contemplaron de cerca. Harry se veía reflejado en sus pupilas. Había oído de Luna que las pupilas de una persona se agrandaban al ver a quien le gustaba; parecía cierto.

—¿Qué? —preguntó, en un susurro—. ¿En qué piensas, Draco? No creo que el paseo nocturno por los rosales que plantaste hoy con Pansy sea casualidad.

Su novio sonrió de lado. No, claro que no lo era. ¿Cómo Draco gastaría su noche previa a la boda en algo sin sentido?

—Sabes lo que opino del matrimonio —Harry asintió cuando se percató de que aguardaba su respuesta—. Creo que las bodas son esa forma en que les dices a otras personas que tomarás ese compromiso con tu pareja. Dentro de todo, las bodas son más para ellos que para nosotros, supongo. Son una tradición importante.

—Si me dices justo ahora que no nos vamos a casar mañana, voy a llorar —advirtió Harry, a manera de broma. Su novio emitió un sonido negativo y le dio otro beso lento, cuidadoso.

—Definitivamente nos casaremos mañana —Draco se rio—, he esperado quince años porque me digas que sí, ¿sabes? No, no es- nos vamos a casar, ¿de acuerdo? No quiero que pienses que dudo de esa decisión. Jamás lo he hecho, Harry.

—Lo sé —contestó, en voz baja—, yo tampoco.

—¿No?

Harry negó, con una sonrisa.

—Estoy muy feliz justo ahora, Draco. En serio quiero casarme contigo.

Él le acarició la mejilla con el pulgar y Harry se recargó de nuevo en su contacto.

—Pensaba que seguramente será lindo y agradable, habrá fotos, pastel...pero, como te digo, será más para ellos que para nosotros. Y...quería hacer algo- quería sentir que teníamos algo sólo para nosotros en medio de todo este desastre de las preparaciones que han sido los últimos meses...

—Entiendo eso —Harry asintió, despacio—. Hemos estado ocupados y muy estresados, y los protocolos sangrepura son agotadores. Había momentos en que estaba a punto de preguntarte si nos casábamos de forma muggle e íbamos a comer con nuestras familias y los chicos.

Draco contuvo la risa.

—Creo que se aparecerían todos los fantasmas Malfoy cuando vaya a la Mansión, sólo para reclamarme.

Harry sí se carcajeó.

—Admite que sería divertido.

—Sí, sí...

Por la manera en que se puso serio tras un instante, Harry se estiró y lo besó otra vez.

—Dime lo que te preocupa —pidió, en el mismo tono bajo de antes—. Hay algo dando vueltas en tu cabeza, estás buscando las palabras desde que me trajiste aquí...hazlo.

Su novio asintió y dio un paso atrás. Repartió más besos en los nudillos de Harry, sacándole otra sonrisa.

—Quería recordar a...a ese niño torpe y testarudo que se subió sobre un perro de tres cabezas —Los dos sonrieron, Harry incluso negó. Estaba claro que jamás se olvidaría de eso—, a ese chico que bailaba conmigo en los rosales en invierno, y me gritaba que era un idiota cuando me estaba comportando como tal. Estaba pensando en el niño que quería ser mi amigo, y ese que se escapó en una motocicleta voladora conmigo sin permiso. En ese chico al que confundí sin querer, porque era joven, y estúpido, y no sabía cómo decirle que me gustaba. Pensaba que me moría por besarlo, y dudaba que fuese buena idea decírselo, no veía motivos para hacerlo, yo- supongo que, para mí, no había una razón por la que ese chico tan bueno debiese corresponderme. Eso me llevó a pensar después en lo increíble que fue descubrir que sí, en lo mucho que quise atesorar cada momento posible con él, y cómo intenté- en serio, en serio intenté, con todas mis fuerzas, convertirme en alguien de quien se pudiese enorgullecer, decir que- que tenía razones para quererme y para estar conmigo.

—Draco...

Draco sorbió por la nariz y masculló algo que sonó a "mira lo que me haces" y "soy un maldito huffie". Harry soltó una risita y lo estrechó de nuevo, dándole un par de besos en la quijada que lo hicieron ladear la cabeza y relajarse.

—Amo a ese chico, creo que lo he hecho toda mi vida —siguió, más bajo—. Amo muchísimo al hombre que tengo al frente en este momento, y a quien serás mañana, y es por eso que me quiero casar contigo. Tenía...necesitaba sacar estas cosas de mi cabeza y recordártelas a ti también, justo ahora, porque no creo que pueda decirlas mañana frente a todos. No me parece correcto. Es de esas cosas que son tan importantes que sólo quiero que tú lo oigas.

Harry tuvo que exhalar cuando calló. Apenas veía a través de las lágrimas, y cuando se rio por lo bajo otra vez, se le escaparon algunas, que Draco intentó limpiar con el pulgar.

—No tengo nada cursi para decir —balbuceó, formando pucheros—, no es justo. No puedo pensar en algo, si me haces llorar...

Draco también se permitió una risita entonces y lo abrazó, dedicándose a jugar con su cabello con la mano que antes tenía en su mejilla.

—No tienes que responder nada, no es algo para lo que debas esforzarte. Sólo quería decírtelo, Harry. Llevaba días pensando cómo hacerlo.

—¿Cómo quieres que no responda nada, si dices que llevas días pensando en que me amas? —Harry se tragó el nudo en la garganta y ocultó a medias el rostro en su hombro. Movió la cabeza para secarse las lágrimas en su ropa, arrancándole una carcajada a su novio—. Decir "también te amo" sonará a poco al lado de eso, pero- creo que no voy a poder pensar en algo hasta mañana, así que...te amo, Draco —Se enderezó un poco, lo justo para besarle un lado de la garganta—. Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo...—continuó diciéndolo, a medida que dejaba un rastro de besos por su mentón, cerca de su oreja, sus mejillas, la boca.

Draco lo abrazó más fuerte y Harry siguió besándolo por cada trozo de piel que la camiseta exponía. Cuando paró de llorar, y su novio de compararlos con unos Hufflepuff, Draco lo invitó a bailar.

Bailaron bajo la luz de la luna, de nuevo. Sólo que, esa vez, podían detenerse para besarse cuánto quisieran.