29 DE ABRIL DE 2013. 8:02 P.M. NUEVA YORK. TORRE STARK. GIMNASIO PRIVADO.

Como en cualquier gimnasio los únicos sonidos, aparte de la animada música de fondo, son equipos moviéndose, respiraciones entrecortadas y una bolsa de boxeo siendo golpeada. Curiosamente no es golpeada por el soldado, sino por una pequeña castaña que aporrea la bolsa imaginando la cara de su padre en ella.

La noche anterior, la misión había salido sin ningún problema. Tal como Sophia dedujo los atacantes intentaron huir por las tuberías dónde ella y Romanoff ya estaban listas para aprehenderlos. La castaña estaba tan cansada que mientras salían de las tuberías solo puso la atención necesaria para esperar un ataque sorpresa. Luego de dejarlos en custodia de SHIELD fue a su departamento y durmió como bebé.

Hasta que recibió una llamada de su padre.

El brillante cerebro de la chica no previó que al ser un caso con senadores destacados en riesgo habría prensa esperando el desenlace de los eventos. A pesar de salir de las tuberías a varias calles del restaurante, un paparazzi logró sacar un par de fotos de ella y Romanoff. Lo cual no era un gran problema para ella, pero sí para su padre que jura que lo único especial de su hija menor es su cerebro y no un trabajo tan sospechoso como agente de una agencia "secreta".

Tuvo que ir a casa de su padre para soportar una hora entera de reprimendas de su hermano mayor John, ya que una foto así podía poner en riesgo toda su carrera política y la de su padre porque los mostraba como mentirosos, o por lo menos eso afirmaba. Su padre se mantuvo al margen apenas haciendo pequeños gruñidos de asentimiento cuando eran necesarios.

Por supuesto su hermano pensaba que las fotos era completa y absoluta culpa de Sophia, y ella debía regresar cada centavo que gastaron en conseguirlas y destruirlas. Aún cuando odia que su hermano siempre considere que ella debe priorizar mantener su profesión en secreto en lugar de salvar la vida de otras personas, ella mantuvo la mandíbula apretada para evitar hacer cualquier comentario del cual se arrepentiría después

Su padre no la castigaría por algo tan ridículo que incluso ella misma pudo haber arreglado, por lo menos no usualmente y no después de gastar cientos de dólares en evitar que escándalos de la adolescencia de sus hermanos terminaran en el ojo público. Pero no desaprovecharía una forma de manipularla para que ella hiciera su voluntad. Ella reconoció el regaño como un castigo por aún trabajar en SHIELD y no con su padre, incluso el hombre tuvo el descaro de sugerir que estas cosas no pasarían si ella trabajara para él. Esto sólo la había enfurecido más.

Así que corrió a la Torre para tratar de ahogar su ira con entrenamiento. A pesar de las horas pasadas esta ira no esta ni lejos de acabarse.

Los tres vengadores presentes en el gimnasio, Rogers, Romanoff y Barton, se mueven haciendo sus respectivos ejercicios y evitando acercarse a la chica. Más por un sentido de propia preservación que por miedo, o eso se dicen.

Después la tercera vez que la chica detiene sus movimientos para maldecir en voz alta y acunar su muñeca torcida, pero regresa a golpear el saco con aún más furia, el soldado decide intervenir. Lamentablemente él esta bastante familiarizado con las tendencias autodestructivas de la castaña, sobretodo cuando esta inestable.

Camina con aparente tranquilidad hasta posicionarse cerca de Sophia, aunque a la suficiente distancia para evitar un golpe. Tomando en cuenta sus primeras peleas en el gimnasio, ninguna medida es demasiado exagerada.

– No estoy de humor, Rogers – le advierte entre dientes Sophia.

–Holmes…Tu cuerpo se ve bien – empieza con una sonrisa amable. Ella se detiene en seco para mirarlo perpleja – Quiero decir tus músculos lucen musculosos, digo, se ven bonitos, digo atemorizantes… – habla atropelladamente buscando una forma de expresarse que no suena demasiado forzada.

– ¿Estás coqueteando conmigo? Porque este debe ser uno de los intentos más patéticos que he visto – interrumpe Sophia fallando en aguantar una sonrisa burlona. La primera expresión que no es de ira en varias horas.

– No, no, no. Dios no – niega Steve con pánico.

– Bueno tampoco me ofendas. Tendrías suerte de salir conmigo – responde cambiando su sonrisa a una de suficiencia y guiñando un ojo.

El soldado ríe en respuesta, aflojando ligeramente la tensión de sus hombros.

– Mi punto es que, si lo estas haciendo para verte bien… detente tus músculos se ven bien – continúa Steve volviendo a un semblante amable.

– ¿Gracias? Pero no entiendo porque lo dices– enarca las cejas en sorpresa esperando una mejor explicación.

Steve mira hacia los otros vengadores asegurándose que se encuentren suficiente ocupados en sus propios entrenamientos, luego jala suavemente a la chica para alejarlos de los oídos expertos de los agentes.

– ¿Tienes una recaída de, ya sabes.… vigorexia? – murmura. Ante la mirada sorprendida de ella él continúa – Estas haciendo ejercicio compulsivamente y en la mañana comiste tu peso en proteína para luego salir casi huyendo –

Ella durmió en la habitación de SHIELD, al despertar barras de proteína era la única comida cerca y ella tenía hambre. Steve entró por una muda de ropa cuando ella terminó su 5º barrita.

– Wow, al parecer hiciste tu tarea – dice Sophia, ahora es su turno de estar sorprendida que el rubio sepa tanto – Estoy bien, por lo menos en ese sentido estoy bien. En la mañana moría de hambre por no haber cenado y hoy simplemente estoy molesta – suelta la última parte en un suspiro, recordando el origen de su ira.

– Oh, ¿algo de lo que quieras hablar? – pregunta con delicadeza el soldado.

Ella le dedica una sonrisa en agradecimiento.

– No realmente, solo quería golpear algo – responde con simpleza – Supongo que si me excedí un poco en el ejercicio. Gracias –

El soldado solo asiente solemnemente con la cabeza, aún cuando Sophia parece mucho más calmada y no a punto de matar a alguien, la preocupación del soldado no disminuye. La ha visto ponerse máscaras de aparente tranquilidad tan fácil como una playera para luego alejarse de las personas y hacer algo estúpido e imprudente, como drogarse.

Podría obligarla a hablar con él, pero apenas el día anterior habían vuelto a hablar e imponerse podría poner tensa su relación, otra vez. Aparte ha pasado el suficiente tiempo con Holmes para darse cuenta de que sólo habla cuando ella quiere, sino, tendría la misma suerte tratando de hablar con la pared.

Aún bajo la mirada atenta del rubio, Sophia comienza a caminar hacia la salida quitándose los guantes. Un dolor indescriptible en su espalda baja la paraliza de golpe, le quita el aliento y tensa sus músculos de tal manera que ni siquiera puede poner las manos para amortiguar su caída.

El ruido seco de su cuerpo golpeando el suelo resuena en el gimnasio, haciendo los vengadores presentes corran a su auxilio.

– ¿Sophia, Estas bien? ¿Rogers que le hiciste? – chilla Tony corriendo hacia la chica.

Rogers ni siquiera se había dado cuenta cuando el billonario entró al gimnasio. Sin embargo, ignora todo para enfocarse completamente en la chica. Su cara está contraída en una mueca de dolor y su cuerpo en completa tensión.

Pasan unos segundos hasta que ella puede relajar sus músculos lo suficiente para no parecer al borde de romperse. Con lentitud abre los ojos y deja escapar un sonoro suspiro. Poco a poco se levanta con ayuda de Tony y Steve, los cuales sostienen cada uno de sus brazos firmemente mientras la miran con preocupación. Incluso Clint y Natasha se acercan para asegurarse que la castaña este bien.

– ¿Qué fue eso? – pregunta su padrino, todo rastro de la gracia usual del billonario ha desaparecido de su cara.

– Un calambre – Sophia le dedica una sonrisa avergonzada al castaño – Pueden soltarme – agrega con firmeza al ver sus ojos asustados.

Ambos hombres sueltan sus brazos rápidamente saliendo un poco de su pánico. Al parecer ni siquiera romperse de dolor la hace querer el toque humano, reflexiona Steve.

Tony la sermonea sobre traspasar sus límites, seguramente Jarvis le dijo cuanto tiempo llevaba entrenando. Sin embargo, la preocupación no tiñe su cara, como si encontrar a la chica retorciéndose de dolor fuera algo que pasara constantemente.

Steve mira severamente a Holmes, trasmitiendo con sus ojos que no cree en la escusa del calambre en lo más mínimo. La chica le dedica una mirada de advertencia "No preguntes, no aquí" le dice a través de ella.

Él decide mantener la boca cerrada mientras repasa todo lo que ha leído en internet. Antes de su pelea la semana pasada, Sophia le enseñó como utilizar Google para investigar cosas, inició con cosas pequeñas como la hora, alguna información sobre pinturas y museos, incluso encontró información de los Vengadores.

La última vez que usó internet paso horas en la computadora, una cosa llevo a la otra y terminó investigando sobre la vigorexia y las enfermedades renales. Steve está seguro de que esa era la única manera de conseguir información del tema, definitivamente Sophia no le iba a decir nada. Así que él decidió averiguar por sus propios medios.

Los síntomas descritos para las falles renales graves incluían dolor de cabeza, fatiga, hinchazón, presión arterial alta, perdida de apetito. Y cuando los riñones estaban fallando gravemente puede haber dolor en la espalda baja, justo donde se encuentran estos órganos.

Por la cantidad de medicinas que consume la chica Steve considera que su problema es realmente malo. Aunque no le sorprende mucho que se niegue a decírselo a otra alma, aparte sus tendencias autodestructivas ella también tiene tendencias a tratar resolver todo sola.

La mirada azul de él no se despega de la verde de ella.

– En fin, ¿Qué haces aquí? ¿No te habías mudado? – pregunta el arquero tratando de relajar el ambiente.

– Aquí hay mejor gimnasio – se encoge los hombros la chica.

– Era una noche de los Vengadores, pero supongo que no hay problema si vienes – anuncia Tony sonriendo – Eso si puedes evitar matar al Capileta por algunas horas – agrega cuando nota las miradas de advertencia que se dedican mutuamente, él esperando una explicación y ella negándose a darla enfrente de más personas.

Por fin Sophia aparta la mirada del rubio.

– Haré mi mejor esfuerzo – sonríe inocentemente.

– Bueno, supongo que ya hicimos suficiente ejercicio por hoy – dice la pelirroja caminando a la salida y consiguiendo que todos la sigan.

– Sip, hora de tomar – dice con emoción el billonario causando risas en los demás – Alguien por favor explíquele al anciano como se juega yo nunca nunca mientras voy por Bruce al laboratorio –

Con forme comienzan a abandonar el gimnasio Steve y Sophia se retienen un poco. La chica evita la mirada del otro hasta que el simplemente se planta en frente de ella.

– ¿Segura que estas bien? – pregunta con urgencia – Eso no fue un calambre –

La chica sonríe, como siempre el soldado parece ver a través de ella tan fácil como un cristal.

– Estaré bien, sólo necesito agua – responde – Vamos soldado, te explicaré como se juega –

29 DE ABRIL DE 2013. 8:02 P.M. NUEVA YORK. ÚLTIMO PISO DE LA TORRE STARK.

Estiro mis brazos sobre mi cabeza, los sostengo unos segundos más después de que escucho mis articulaciones tronar. Muevo suavemente mi cuello y espalda alta buscando aliviar lo resentido que están mis músculos después de las horas de entrenamiento desmedido.

El dolor atronador que me atravesó en el gimnasio al punto de tirarme al piso, ahora es una pequeña pero constante pulsada en mi espalda baja. Lo suficiente molesta para recordarme mi problema renal, por la intensidad de mis síntomas faltan un par de semanas hasta que mis riñones fallen completamente. Para bien o mal, lo único que tienen que hacer los doctores es mantenerme viva el suficiente tiempo como para que se sanen solos.

Una figura posiciona un gran vaso de agua en la mesa frente a mí.

– Te daría Ibuprofeno, pero parece que vas a tomar – dice Steve con delicadeza aún cuando sus ojos tienen destellos de desaprobación.

– Gracias – respondo honestamente con una pequeña sonrisa.

– ¿Te duele la cabeza o te sientes increíblemente cansada? Digo, fuera de tu entrenamiento – pregunta fingiendo un tono casual.

Mi sonrisa se ensancha un poco. Realmente investigó sobre los síntomas de los problemas renales. A pesar de mi enojo me conmueve su preocupación.

– Estoy bien –

[Mentirosa] sisea la voz de mi cabeza. Y como si ella lo controlará la ligera jaqueca que tengo se intensifica.

Me esfuerzo en mantener una expresión impasible mientras Steve asiente débilmente antes de encaminarse al otro lado del cuarto para entablar conversación con el arquero.

Tomo todo el vaso de golpe mientras reflexiono como pudo haber averiguado tanta información, tanto de mi problema renal como de la vigorexia. Muy pocas personas saben de mis problemas y dudo fuertemente que haya contactado con una especialista. A menos que lo haya hecho a través del internet.

Espera.

De acuerdo, tengo que darle crédito. El soldado aprende mucho más rápido de lo que pensé. Aunque no entiendo porque quiso investigar sobre esas cosas específicamente. Pensándolo bien yo he investigado cosas bastante raras cuando estoy aburrida, como que tamal soy por como adorno una cocina.

– Bueno vamos a iniciar – llama Tony sentándose a mi lado.

Los demás Vengadores se sientan mirando su bebida con distintos niveles de desconfianza, un fuerte olor a alcohol sale de todas ellas, aunque ninguno está seguro de que tipo de alcohol contiene. Excepto Banner que por su pequeño problema verde es el único que tiene agua mineral en su vaso.

– Ya todos saben jugar, ¿verdad? – pregunta Ironman mirando fijamente al Capitán, el cual asiente con irritación. Le expliqué rápidamente como se juega cuando salíamos del gimnasio – Perfecto. Yo nunca nunca he tomado alcohol –

Por supuesto todos rodamos los ojos antes de tomar un trago, incluso Tony.

Pasan un par de rondas en las que hacemos preguntas tranquilas, pero poco a poco comienzan a subir de nivel. De "Yo nunca nunca he probado Shawarma" a "Yo nunca nunca he visto a alguien de esta habitación en ropa interior".

Todos tomamos en ambas ocasiones, la primera porque Tony ha obligado a todos a comer Shawarma por lo menos una vez. La segunda porque los vengadores comparten un cuarto con sus casilleros en SHIELD dónde a veces todos se tienen que cambiar de emergencia, además yo comparto un cuarto con Steve en el que a veces olvidamos tocar antes de entrar y encontramos al otro cambiándose, por último, todos vivimos en la Torre, en la que Tony a veces se pasea en boxers con la bata medio abierta.

De hecho, los únicos que se siguen sonrojando cuando encuentran a alguien en ropa interior son Steve y Bruce.

Terminamos rápidamente nuestro primer vaso. El arquero y el billonario se levantan para rellenar los vasos de todos con esa combinación de alcohol que probablemente nos va a dejar ciegos. Al regresarnos los vasos mi mirada se encuentra con la de Steve, sus ojos me miran con dudas, pero le doy un pequeño asentimiento con la cabeza.

Esto va a ser increíblemente divertido.

Media hora después muerdo fuertemente mi labio para contener la risa.

¿Debería haberle dicho bien las instrucciones a Rogers? Probablemente.

¿Me voy a ir al infierno por haberlo engañado tan descaradamente? Seguramente voy a terminar ahí, pero dudo que esa esa la principal razón.

¿Me arrepiento de algo? ABSOLUTAMENTE NO.

Sabía que las preguntas más personales iban a iniciar con el segundo vaso, también que pronto se iban a enfocar en el tema sexual. Así que le dije a Steve que cuando terminamos el primer vaso se intercambian las reglas, sólo tomas si es algo que no has hecho.

¿Una vil mentira? Quizás. Pero por lo menos ya estoy de buen humor.

O por lo menos desde que Bruce dijo "Yo nunca nunca he tenido un trio" y Steve y Tony bebieron. No sabía quien tenía la cara más sorprendida si el resto de los vengadores pensando que el chico dorado de América no sólo no era virgen, sino, había tenido un trío o la de Steve pensando que todos, excepto Tony, habíamos tenido uno.

Después del shock seguimos con el juego, cada frase enfocada en la vida sexual. Steve, más virgen que el aceite de oliva extra virgen, siguió bebiendo, pensando que así se jugaba. Todos estaban tan asombrados y enfocados en Steve que no notaron las pequeñas risas que no pude contener.

Luego de una ronda en la que nadie, excepto el Capitán, bebió. El comenzó a mirarme extrañado, por fin cayó en cuenta que soy casi tan virgen como él y definitivamente no he hecho nada tan pervertido. No pude evitar la sonrisa burlona y guiñarle el ojo.

Él entendió que fue engañado porque cambió su cara de asombro por una extremadamente confiada, pero siguió bebiendo. Incluso le tuvieron que rellenar el vaso un par de veces. Pronto nuestro juego de "Yo nunca nunca" se convirtió en "Di la acción más depravada que puedas y mira si el Capitán lo ha hecho".

Ahora, media hora después sigo tratando contener la risa luego que Steve admite haber tenido una orgía en un lugar público. Fallo haciendo un ruido entrecortado, lo que atrae la atención del rubio.

– De acuerdo, ahora es mi turno – anuncia ocultando terriblemente una sonrisa de suficiencia. Luego fija sus ojos firmemente en mí – Yo nunca nunca le he mentido a alguien sobre como se juega esto –

Tomo un gran trago de mi bebida ante la mirada incrédula de todos.

No puedo contenerme más y suelto una gran carcajada escupiendo mi bebida.

– ¿Cómo que le explicaste mal? – chilla Romanoff.

– Sophia, ¿Qué hiciste? – grita Tony al mismo tiempo.

– Le dije que después del primer vaso se cambian las reglas. Si no lo has hecho debes beber – respondo recuperándome de mi ataque de risa.

– ¿Por qué hiciste eso? – reclama Clint.

La cara de todos es la perfecta combinación de desconcierto e indignación.

– Él no puede emborracharse y quería ver que surgía de eso – digo aún riéndome.

– Eso quiere decir… – empieza Bruce.

– No he hecho nada de eso, por lo menos lo que afirmé después del segundo vaso – sonríe con burla el rubio.

Todos comienzan a reclamar y maldecir mientras Steve y yo reímos. Esto salió mucho mejor de lo que esperaba.

Pasan largos minutos hasta que los vengadores dejan de refunfuñar y yo puedo verlos sin tener un ataque de risa por lo fácil que fue engañarlos. Todos se dispersan por la habitación, Tony y Clint para calmarse, Steve y Bruce comienzan a recoger los vasos y Natasha y yo nos acomodamos en los sillones.

– Oh Dios mio, eres malditamente perfecto. Eso no puede ser posible – exclama Clint mirando de reojo al rubio – Sabes, seguramente besas horrible – agrega con un tono burlesco.

Rio entre dientes mientras levanto una revista y la ojeo distraídamente.

No, eso también lo hace bien, pienso mientras recuerdo el beso que compartimos en la misión en Washington. Obviamente fue un beso actuado y sorpresa, pero el soldado sabía lo que hacia. Eso me recuerda que prometí conseguirle novia.

El completo silencio que consume el cuarto de golpe me hace apartar la mirada de la revista.

– ¿Qué? – pregunto cuando noto la mirada atónica de todos en mí.

– STEVEN GRANT ROGERS – grita el arquero. Tanto es su efusividad que incluso el rubio se encoje – ¿Profanaste los castos labios de esta linda y adorable chica? –

Mierda, lo dije en voz alta.

Clint corre hacia mi y me envuelve en un abrazo apretado. Me pincha los cachetes prometiendo alejarme de ese "viejo verde malo".

– ¿Yo qué? Ella me beso – se defiende Steve tornándose rojo como un tomate.

– ¡¿Hiciste qué?! – chilla Clint volcando toda su atención en mí.

Me toma bruscamente de los hombros para buscar en mis ojos una explicación.

– Tranquilo, fue una distracción en una misión – replico suavemente no dejando que mis nervios me traicionen – Las demostraciones afectivas incomodan a la gente –

Su mirada deja claro que no me cree y mi credibilidad no mejora cuando Tony habla.

– Entonces los rumores son ciertos – murmura cubriendo su boca con sorpresa. Toda la atención se centra en él.

– ¿Cuáles rumores? – pregunta Steve confundido. Con esa pregunta deja claro que las pláticas de los agentes de anoche nunca llegaron a sus oídos. No me sorprende, estaba muy concentrado en la misión.

– Se los dije. Páguennos – ríe Natasha ignorando la pregunta del rubio.

Gruñendo, Barton y Tony sacan sus billeteras.

– ¿Qué apostaron exactamente? – pregunta Steve incluso el sonrojo a dejado su cara para mostrarse increíblemente serio.

– Cuando iban a admitir que son pareja – responde Banner recibiendo con una sonrisa avergonzada billetes de 10 dólares de Tony y Clint.

– No somos pareja – exclamo indignada.

Puedo entender que agentes que no tiene nada que hacer quieran chismear sobre nuestras peleas y la "posibilidad" que salimos. De hecho, no, no puedo entenderlo. Pero realmente no puedo entender a la gente estúpida. Y aún así no puedo entender porque apostaron de nuestra vida amorosa, se supone que son lo suficiente inteligentes para darse cuenta de que nos somos nada.

– Dormir juntos sugiere lo contrario – murmura Banner mientras da un sorbo a su bebida.

Al instante Steve recibe miradas de muerte de Tony y Clint, los cuales parecen a punto de saltarle encima. Con eso me alegro de no haberles presentado a ninguno de mis novios.

Pero yo me concentro fulminar con la mirada a Bruce mientras recuerdo el incidente del que habla. Irrumpió a la habitación de SHIELD mientras ambos estábamos ahí. Fue unos 4 días después de visitar a Peggy, por lo que fue uno de los pocos momentos de este mes en que el soldado y yo estábamos en buenos términos.

10 DE ABRIL DE 2013. 5:12 A.M. NUEVA YORK, CENTRO DE COMADNO DE SHIELD. EDIFICIO DE VIVENDA PISO 3.

El ruido incesante de la puerta me despierta.

Me quito de encima las cobijas y dejo mi pequeño espacio para dormir que se ha convertido el sofá. Bufo a la visión del soldado inmutado durmiendo en la cama, lo cual es raro porque suele tener el sueño ligero.

Usualmente no usamos la habitación para dormir al mismo tiempo, pero tenemos la regla que el primero en llegar ocupa la cama y el segundo el sillón. Como yo tengo un sillón en mi oficina si la cama está ocupada suelo dormir ahí. Aunque anoche estaba demasiado cansada como para regresar a mi oficina, por lo que me quedé.

Gruño todo el camino hasta la entrada mientras me arrastro apenas despierta. Abro la puerta encontrando a Bruce Banner mirándome con el ceño fruncido.

– ¿Agente Hayle?, lo siento. Me mandaron a buscar a Rogers, creo que se equivocaron de cuarto – se disculpa revisando su teléfono, probablemente comprobando el número de habitación.

– Entra – trato de decir.

Supongo que sale como gruñido por la cara de desconcierto que me dedica, así que lo conduzco con un jalón y cierro la puerta detrás de él. Me mira en completa confusión hasta que reconoce la gran figura que sobresale de la cama.

– Rogers, emergencia. Corre – mascullo caminando a él.

Apenas necesito moverlo para despertarlo de su sueño, quizás el idiota solo fingió seguir durmiendo para lograr que abriera la puerta, idiota. Rogers comienza a estirarse y frota sus ojos para adaptarse a la poca luz que se filtra por las cortinas cerradas.

– Parece urgente, largo – apresuro.

El ni siquiera sale de las cobijas, así que me meto debajo de ellas y comienzo a empujarlo con los pies para instarlo a levantarse.

– Buenos días – dice con burla cuando por fin se levanta de la cama.

– Aja – refunfuño envolviéndome en las cobijas que aún mantienen su calor corporal y olor.

– ¿Qué sucede, Dr. Banner? – pregunta el rubio en tono tranquilo.

– Siento despertarlo, Stark necesita su ayuda. Le explicare en el camino – puedo percibir la incomodidad en su voz.

Dejo de escuchar luego de que Steve me revuelve el cabello con delicadeza. Este puede pasar desapercibido como un simple gesto de afecto, aunque en realidad es un código. Después de que revuelve mi cabello todo sonido, pasos, movimiento, es un enemigo el cual tengo toda la libertad de atacar.

También cuando entra mientras estoy durmiendo, con este gesto sé que los ruidos provienen del rubio y no de un enemigo. Esto lo ideó luego que casi lo matara lanzándole un cuchillo una vez que entro haciendo ruido mientas yo dormía.

Me acurruco más en la cama, pronto caigo en la hermosa inconsciencia.

29 DE ABRIL DE 2013. 8:56 P.M. NUEVA YORK. TORRE STARK. GIMNASIO PRIVADO.

Estaba tan cansada en ese momento que ni siquiera me di cuenta de que Banner descubrió que Steve y yo compartimos cuarto, ni siquiera me importó. Y como a la mañana siguiente ya tenía otro desastre del cual ocuparme, simplemente lo olvidé.

El doctor me dedica una mirada significativa, oyendo como mi padrino y mi antiguo entrenador le gritan a Rogers. Ni siquiera vi venir que el científico podía ser tan cotilla, ni que podía disfrutar de sembrar discordia. Siempre son los callados.

– ¿Sabías que durmieron juntos y no se lo contaste a nadie? – ruge Tony ahora volviéndose a Banner.

– Me lo dijo a mí – dice Natasha guiñándole un ojo al científico.

– Traidor – murmura el billonario fulminando Bruce.

– No dormimos juntos, compartimos un cuarto de SHIELD – dice serenamente Steve – Lo cual no tiene nada de romántico –

Incluso yo me sorprendo de su habilidad para mantenerse calmado.

– ¿Cómo que comparten un cuarto? Eso, más el hecho que se besaron claramente admite que son pareja – replica Natasha.

– El beso fue para una misión – protesto.

– Puede que así iniciara, luego desarrollaron sentimientos y compartir habitación solo ayudó a afianzarlos y Bum, son pareja – sisea Natasha.

– Ni siquiera lo usamos al mismo tiempo – continua Steve, solo el pequeño músculo que sobresale de su mandíbula muestra lo tenso que está – Eso fue una excepción y ella estaba durmiendo en el sofá, me saco casi a patadas para meterse en la cama – agrega cuando siente la mirada de Banner

– Aja, claro. ¿Quién tuvo la idea? – pregunta Clint con las ganas homicidas aún brillando en su mirada.

– Tu, de hecho – respondo conteniendo la risa.

Las ganas homicidas ahora brillan en Tony que le da un golpe en la cabeza al arquero.

– Dijiste que una vez compartiste habitación con Romanoff. Así que, a menos que tengan algo que quieran admitir… Son la prueba viviente que compartir una habitación no tiene que ser romántico – digo muy orgullosa de mi argumento.

– De hecho – interrumpe Natasha, comparte una mirada con Clint para luego fijar sus ojos en los míos – Hubo un momento en que estuvimos involucrados románticamente… Justo cuando compartíamos cuarto – escucho como Tony escupe su bebida – Claro lo superamos y ahora somos amigos, por lo que no debemos concentrarnos en el pasado – agrega encogiendo los hombros.

– El punto es que deja claro que ustedes son pareja – apoya Clint con una sonrisa traviesa.

Los dos agentes tienen marcadores de que mienten. Han estado en suficientes interrogatorios juntos para crear una historia y atenerse a ella sin siquiera hablar entre ellos. También sé que la técnica de interrogación favorita de la rusa es fingir que sabe absolutamente todo para que la otra persona se auto incrimine. Pero claro, soy la única que se da cuenta de ello.

Los otros aún digieren la sorpresa de descubrir que ellos fueron pareja, ignorando que es una mentira. Ni siquiera sospechan que Barton parece haber pasado de estar a punto de matar a Steve por suposiciones a asegurarse de que admita que tenemos algo y luego matarlo.

– Les recuerdo que ella es demisexual – dice Steve con la irritación tiñendo sus facciones.

– Parecen lo suficiente cercanos para que ella desarrolle atracción – responde el arquero analizando mis movimientos, buscando cualquier indicador que me delate – Aparte, conociéndote a ti, puede ser una relación no necesariamente sexual –

Todos comenzamos a discutir al mismo tiempo.

Los vengadores preguntándonos a Steve y yo todo tipo de preguntas, completamente seguros que somos pareja y como si fuera su derecho saber cada detalle de nuestra vida personal. ¿Entonces besa bien? ¿Cuántas veces se han besado? ¿Entonces si son oficiales? ¿Qué les cuesta admitirlo? ¿Ya tienen nombre de pareja? ¿Cómo es que siguen siendo vírgenes? ¿Puedo ser el padrino de su boda? ¿Cómo se van a llamar sus hijos?

Cada nueva pregunta solo hecha leña a mi furia. El único momento donde me gusta ser el centro de atención es cuando estoy bailando, no en esto. No cuando mi vida personal parece su programa favorito. Me recuerda demasiado a mi adolescencia donde ser la pequeña niña genio hija del destacado político solo me atraía atención innecesaria.

Todos los malditos amigos que perdí porque siempre tenía un grupo de paparazzi siguiendo mis movimientos y causando rumores (que si estaba con un amigo seguramente es mi novio, que si estaba con puras mujeres seguramente soy lesbiana, que si tengo las uñas cortas definitivamente soy lesbiana). Rumores de los que siempre me culpaba mi hermano. Justo como me culpó hoy.

Dios mío, no es mi maldita culpa que los demás piensen que las personas no sólo pueden ser amigos. Tampoco es mi culpa que hagan estúpidas suposiciones, pero por lo menos que no gasten mi tiempo en cosas que no son su incumbencia, aún si en realidad tenemos una relación no tiene porque importarles. Una relación solo involucra a dos personas, no a todo SHIELD.

Mucho menos no tienen que hacernos admitir nada.

– Por un demonio, que no somos pareja – todos excepto el doctor Banner se tensan cuando escuchan el acento británico en mi voz. Aunque parece entender que es grave porque guarda silencio de golpe.

– No somos pareja – repito más calmada.

Parece que estamos a punto de iniciar otra ronda de gritos cuando mi padrino cruza la habitación a paso firme directamente hacia el rubio. Este se tensa en espera de un golpe, pero el castaño toma su cara entre las manos y le planta un beso en la boca.

– Meh, he besado mejores – dice Tony encogiéndose de hombros y alejándose tranquilamente.

– ¿Qué demonios, Stark? – grita Rogers mientras se limpia compulsivamente la boca. Su cara está lo más colorada que jamás lo he visto.

Todos los demás estamos demasiado sorprendidos como para poder decir algo o reaccionar.

– Sophia dijo que besas bien. Quería ver que es lo que produce tanto alboroto – responde tan tranquilo como si hablara del clima.

– ¿Y besarme era la forma? – chilla el rubio antes de hacer gárgaras con su bebida para limpiarse.

– No te sientas especial, no eres el primer hombre al que beso –

– Demasiada información, Tony – logra reaccionar Banner.

Lentamente salimos de nuestro asombro, Clint es el primero en reírse, luego le sigo yo y al final Bruce y Natasha. Tony me guiña el ojo con una sonrisa. Le gesticulo un gracias que pasa desapercibido por los demás porque se encuentran aún ensimismados riéndose de Steve.

El billonario se vuelve a sentar a mi lado portando una sonrisa y con el ambiente más relajado. Debí haberlo imaginado, Tony siempre hace cosas extremas para desviar la atención cuando siente que alguien que le importa está incómodo, y claramente el percibió la bomba dentro de mí a punto de explotar.

Recuerdo que una vez comió un alacrán cuando un dignatario seguía dándole demasiada atención a Pepper luego de que ella lo rechazara amablemente dos veces. Vomitó por dos horas seguidas, pero alejó a ese dignatario luego de incitarlo a hacer lo mismo hasta que huyó de la fiesta.

Pasan unos minutos antes de que puedan dejar de reírse y para entonces el tema de Steve y yo está olvidado, o entienden que no va a terminar bien si siguen insistiendo.

– Bueno, aprovechando que todos están aquí – inicia Tony portando una sonrisa que solo puede significar problemas – En dos días inicia el mes de cumpleaños de Sophie y mío. Va a ser la primera fiesta y todos están invitados. Va a ser aquí así que lo único que tienen que hacer es ponerse guapos –

Mayo suele significar su mes para hacer locuras y justificarlas con su cumpleaños. Como es el mes que ambos cumplimos, él al final del mes y yo al inicio, suele arrastrarme a todas las locuras que planea.

– No me des esa mirada, señorita. Tu vas a ir, eres la invitada de honor – me regaña sin perder su sonrisa.

– No te ofendas, pero no soy precisamente fan de tus fiestas – digo tratando de mantener una expresión impasible. Sus fiestas no siempre terminan bien para mí, o para mi salud mental.

– Pepper esta a cargo de organizarla, dice que ya no confía en mí para organizarte una fiesta después del desastre de los Strippers – explica haciendo un puchero – No tenías porque noquearlos – agrega.

Siento la mirada de todos en mí en espera de la historia.

– Tu no tenías que contratar Strippers que parte de su show es secuestrarme. Nop, espera deja reformulo. No tienes que contratarme strippers en absoluto –

– Aguafiestas – bufa antes de tomar otro trago de su bebida.

Pasamos una hora más hablando de trivialidades. Soy la primera en retirarme porque soy la única que no vive en la Torre. Tomo un taxi a mi departamento con el pánico por la fiesta creciendo en mi pecho.