Dedicado a KiKaLioncourty un gran agradecimiento por su ayuda.

Una mención para LuzAlvz y este capítulo será mi regalo de cumpleaños atrasado para Amore290.

XIX

Charles se retiró a descansar. Cuando llegó a sus aposentos, no encontró a Erik allí. Pensó que sería lo mejor porque no estaba de ánimo para seguir discutiendo, se aseó, se puso un camisón holgado y se metió en la cama. Tardó en conciliar el sueño porque seguía ofuscado hasta que finalmente se durmió. Pero fue un sueño liviano y despertó en medio de la madrugada cuando Erik entró. Charles no se movió de su sitio, solo abrió los ojos en medio de la oscuridad y parpadeó al sentir la luz tenue de la única vela que su amante había encendido.

Erik entró en el vestidor para cambiarse llevando el candelero y volviendo así a dejarlo en tinieblas. Luego salió y cuando Charles se mordía el labio esperando sentir su cuerpo caliente acostarse junto al suyo, se retiró del dormitorio. Seguía tan enojado como el Duque y prefería dormir en alguna habitación aislada.

Charles se revolvió en las sábanas. Seguía tenso y cansado. Después de media hora recién pudo volver a dormirse y siguió teniendo un sueño liviano e intranquilo.

A la hora del desayuno, los comensales se reunieron alrededor de la mesa y seguía faltando Erik. Logan comentó que lo había visto salir temprano a cabalgar porque él mismo se había despertado al amanecer porque después del desayuno tenía que regresar a Edimburgo por negocios. Peter estaba nervioso porque no había podido terminar el trabajo y sabía que Summers lo regañaría, Laura, en cambio, se sentía orgullosa porque había concluido el suyo en tiempo y forma.

Kurt no opinaba pero lo intrigaba lo que ellos contaban sobre los deberes y estudios. Le fascinaban las láminas que encontraba en los libros y se estaba planteando el aprender a leer también.

Sharon no inició ninguna plática y solo comió en silencio. Acabado el peculiar desayuno, Logan se despidió para partir a la ciudad. Charles se retiró a su despacho para estar tranquilo y porque sabía que allí nadie lo interrumpiría y Peter se encerró en la biblioteca para ver si podría adelantar un poco más de su trabajo antes de que llegara el maestro.

A media mañana, Charles, contra su deseo, fue interrumpido porque acababa de arribar el coronel Stryker solicitando platicar con Logan, y como Howlett no estaba, él debía atenderlo como señor de Westchester. El Duque cerró suspicaz el libro que estaba leyendo y salió a recibirlo.

El coronel lo aguardaba en la sala de visitas. Ya le habían acercado té y algunos bocadillos. Sin embargo, él no había tocado ni el plato ni la taza y cuando Charles entró, lo encontró observando el jardín que ya empezaba a mostrar señales del otoño, a través del ventanal.

─Buenos días, coronel.

Stryker giró y se acercó al Duque para estrecharle la mano. Charles lo invitó a sentarse en unos sillones mullidos alrededor de la mesita donde estaba servido el té.

─ ¿A qué debo el honor de su visita, coronel? ─ interrogó cuando ya estuvieron los dos ubicados.

El militar alzó un bocadillo. No comía cuando estaba en servicio pero el viaje hasta Westchester le había dado hambre así que decidió hacer una excepción.

─Necesitaba preguntarle al señor Howlett por el socio que llevó a Edimburgo la misma noche en que el doctor Trask fue asesinado ─ respondió simple y directo. Se metió el bocadillo en la boca y lo tragó antes de añadir ─. Previne ayer a su madre sobre la presencia de Magneto en Edimburgo un mes atrás. Hoy recibí informes de que esa misma noche el señor Howlett llegó a la ciudad a la madrugada con un desconocido al que presentó como socio suyo en las colonias y según tengo entendido, el señor Howlett no posee ningún socio en su negocio.

Charles frunció el ceño. Stryker estaba soltando insinuaciones peligrosas. Lo leyó de una pasada y descubrió que esta misma mañana, después de recibir esta información de uno de los centinelas que habían custodiado la ciudad esa noche, el coronel comenzó a perfilar la idea de ese desconocido como el asesino y estaba recopilando pruebas para incriminar a Logan y establecer algún nexo con Magneto. Sería difícil por la posición social del lobo pero el militar era un hombre tenaz cuando se trataba de esclarecer crímenes cometidos por mutantes.

─Sí, coronel, mi madre quedó muy afectada con la carta que usted le enseñó, que no corresponde que vea una dama ─ amonestó con tono gélido ─. En cuanto a Howlett, sí, tiene un socio en las colonias, que se alojó aquí en Westchester un par de semanas.

─Siento haber afectado a su madre ─ se disculpó Stryker aunque no sentía culpa porque a sus ojos había alertado a la dama para protegerla ─. ¿Podría decirme el nombre de ese socio?

─Yo no me involucro en los negocios de mi amigo ─ fue la respuesta poco amigable del Duque ─. Solo lo llamábamos por su nombre de pila: George.

─Como Su Majestad, nuestro ilustre Rey ─ observó el militar para romper el hielo.

Charles le concedió una sonrisa para distenderse.

─Es una pena que haya hecho este viaje para ver al señor Howlett inútilmente porque justo esta mañana partió otra vez hacia Edimburgo ─ agregó ─. Es extraño que no se hayan cruzado por el camino.

─Vine a caballo solo y suelo utilizar senderos alternativos ─ respondió Stryker ─. Me sirve para relajarme y también para estudiar caminos que puedan haber servido de guarida a forajidos.

─Espero que no haya hallado ninguna madriguera de maleantes cerca de Westchester.

─Ninguna, Lord Xavier. Usted y su madre pueden descansar tranquilos.

Charles le sonrió otra vez. Stryker acabó otro bocadillo y bebió un sorbo del té.

─ ¿Le afectó cuando su madre le comentó ayer que Magneto había asesinado a Trask en Edimburgo? ─ interrogó el coronel en un tono casual.

Charles intuía su método: crear un ambiente tranquilo para que el interrogado se sintiera cómodo y hablara con libertad comunicando más de lo que debía comunicar. Sin embargo, el Duque no iba a caer en la trampa y eligió sus palabras con cuidado.

─No me asustó porque en Westchester contamos con protección suficiente ─ se jactó y cruzó las piernas en pose arrogante ─. Pero sí me sorprendió que ese mutante hubiese viajado hasta Edimburgo. También me sonaron muchas preguntas: ¿por qué asesinó al doctor Trask? ─ preguntó punzante ─. ¿Por qué lo eligió como su blanco?

─Es algo que tendré que averiguar ─ fue la respuesta escueta de Stryker.

Charles lo miró intensamente.

─Tengo entendido que Magneto elige sus blancos entre humanos que hayan lastimado a los mutantes. ¿No se preguntó qué asunto podría haberlo empujado a matar al doctor? ¿Habrá dañado el doctor a algún mutante?

El coronel estudió al Duque con desconfianza. Ese noble y estirado aristócrata estaba buscando una excusa que justificara el asesinato perpetrado por ese demonio. ¿Acaso se sentía atraído hacia los mutantes? Charles, con su influencia, podía conseguir los medios necesarios para proteger a esa gente si se lo proponía. Stryker tenía un entrenamiento de sabueso que lo hacía sospechar de todos y la pregunta de Charles le produjo aprensión.

Charles estaba leyéndolo telepáticamente y comprendió todo lo que el coronel pensaba y sospechaba. No le gustaba abusar de su poder pero entendió que en esta situación necesitaba ser drástico. Vio que Stryker había dicho la verdad: esa mañana había interrogado al centinela que le contó lo que había ocurrido con total inocencia, el coronel estableció el nexo y se apresuró a viajar a Westchester sin avisar a nadie. Actuaba de esta manera impulsiva cuando seguía una pista importante. Había cabalgado solo y no había dejado registro escrito del testimonio del guardia así que Charles le borró de la memoria el interrogatorio para evaporar la sospecha de la conexión que había establecido entre Logan, la existencia de ese supuesto socio canadiense y el asesinato de Trask esa noche. Después lo convenció de que Magneto ya había dejado Escocia hacía tiempo y le ordenó que regresara a Edimburgo enseguida.

El coronel sintió la intromisión mental como un sueño del que uno despierta con sensaciones extrañas pero sin recordar nada, y por un instante mantuvo una mirada vacua.

Charles aprovechó para ponerse de pie y despedirlo.

─Le prometo que el año que viene lo invitaré a la fiesta anual, coronel ─ le pasó la mano ─. Fue muy cortés de su parte haber venido hasta Westchester para disculparse por enseñarle esa carta a mi madre y pedirme una invitación ─ con esto le creó al militar la excusa perfecta de su visita.

─Claro… por supuesto ─ tartamudeó Stryker atontado y se la estrechó.

─Ella quedó afectada pero va a recuperarse ─ reprochó Charles con tranquilidad ─. Reconozco que su intención fue buena pero le pido que en un futuro le ahorre a mi madre evidencia violenta de crímenes, por favor ─ añadió con sarcasmo.

Stryker apenas asintió. Estaba cayendo en la cuenta de que había abandonado esa mañana su trabajo para viajar al campo a pedir disculpas y solicitar que lo invitaran a la fiesta de los Xavier el año siguiente. Le pareció absurdo pero era lo que sentía que había hecho.

Charles lo guio hacia la salida y, caballerosamente, esperó a que los mozos regresaran con el caballo para aguardar a que montara y se marchara de Westchester. Después entró y volvió a la sala para sentarse junto a la mesa con la taza de té y los bocadillos, que Stryker había dejado. Se masajeó las sienes con los dedos porque aunque no se trataba de la migraña aguda del día anterior, comenzaba a sentir un dolor leve en la zona, producto del esfuerzo mental que había hecho. Cerró los ojos para despejar la cabeza y enseguida captó la mente de Erik bajo el vano de la puerta. Abrió los parpados.

─Vi que llegaba un jinete cuando cabalgaba por el bosque y regresé enseguida ─ explicó Magneto a modo de excusa ─. No entré en la casa pero estuve vigilando hasta que lo vi partir. Tú lo despediste, Charles. ¿Quién era?

─El coronel William Stryker, capitán de la patrulla anti mutante en Escocia ─ respondió el Duque con un tono áspero y recostó la cabeza contra el respaldo para mirarlo a los ojos ─. Vino para interrogar a Logan porque descubrió que entró en Edimburgo la noche en que asesinaron a Trask ─ la voz le tembló al mencionar el verbo en plural, no quería acusarlo pero Magneto sabía que lo culpaba ─. Me preguntó por el socio que había traído de las colonias ─ Erik entró con paso pausado y se recargó contra una pared. Por la discusión no se atrevía a sentarse frente a él ─. Le seguí el juego y antes de que partiera, le borré la conexión que había establecido entre Logan y tú, y lo convencí de que ya estás lejos de Escocia.

─Por eso estás tan cansado ─ observó Magneto y recién se acercó a la mesita. Se sirvió uno de los bocadillos ─. Eso quiere decir que ese militar ya no nos seguirá acosando.

─ ¿No te das cuenta, Erik? ─ reprochó Charles con enfado ─. Usé mi poder para manipular a un hombre que solo hacía su trabajo. Desordené su mente y cambié sus recuerdos.

─ ¿Me estás culpando? ─ inquirió Magneto a la defensiva. Después bufó y se dejó caer en el sillón que el coronel había ocupado. Miró a su amante a los ojos, hastiado de seguir distanciados ─. Te agradezco lo que hiciste y comprendo lo difícil que tuvo que haber sido para ti usar tu poder para controlar a alguien. Comprendo tu ética, Charles, y aunque no la comparto en ciertos puntos, la admiro.

El Duque no respondió y volvió a cerrar los ojos.

Erik continuó.

─Antes de llegar aquí, yo tenía una vida con errores como el hecho de dejar por temporadas a mi hijo para cumplir misiones. Tú no apruebas lo que hacía, yo sostengo mis razones pero no quiero discutir de eso ahora.

─ ¿Cuál es el punto, Erik? ─ reclamó Charles con brusquedad y sin abrir los ojos.

─El punto es que en parte tienes razón.

Ahora el Duque sí los abrió para mirarlo con asombro.

Erik sonrió, pero no era un gesto de triunfo sino de ternura.

─Ayer fui duro al decir que ustedes, los nobles, asesinan con la indiferencia. Es cierto, he visto que la mayoría se lava las manos pero tú no lo haces, Charles. No comparto tu pacifismo porque me parece una visión idealista, que también podríamos discutir hasta el cansancio ─ añadió rápido antes de que su amante le replicara ─. Pero soy consciente de que deseas ayudar. Ayer me mofé de lo que me prometiste porque estaba disgustado pero en realidad admiro tu generosidad y me parece factible comenzar a construir algo a partir de tu propuesta. Cuando hoy salí a cabalgar, estuve pensando en la manera de ponerme en contacto con algunos de mis acólitos, aquellos de más confianza que no me traicionarían por nada del mundo.

─La discusión no se debió a lo certero de mi propuesta ─ le recordó Charles con frialdad ─, sino a que aprovechaste el secuestro de Laura para cumplir con una misión de la que yo, ingenuamente, pensé que habías desistido. Me la confesaste el regresar pero recién ayer tomé dimensión del asunto ─ suspiró con cansancio.

Magneto se mordió el labio inferior y suspiró. Tenía tristeza en la mirada.

─ ¿Te da miedo quién soy? ─ preguntó aprensivo ─. ¿Me temiste, Charles?

─No sé ─ contestó el Duque confundido y se levantó.

─Jamás te haría daño y es un juramento que sostendré con mi vida ─ prometió Magneto convencido y se puso de pie ─. Charles, por favor. Escucha ─ quiso apoyarle cariñosamente la mano en el cuello pero el Duque suspiró profundo y desistió ─. Cuando me conociste sabías quién era yo. Desconozco qué rumores exactamente habrás oído antes sobre mí pero puedo imaginar algunos: desde que era el demonio en persona hasta que mato despiadadamente y por placer. Sin embargo, confiaste en mí, no en la persona de los rumores escalofriantes sino en el hombre que se alojó en tu casa. Aquí sentí una paz que no había sentido en mucho tiempo y tú, Charles, fuiste quien me la transmitía sin darte cuenta. Construimos nuestra relación desde la base de que conocíamos la identidad del otro. Comprendo cuán duro pudo ser ver ayer esa carta a través de tu madre, o el escenario que le describieron del cadáver, pero siempre supiste quién era y para qué me había acercado a Edimburgo.

─Sí, supongo que el problema es mi idealismo ─ contestó Charles con sequedad.

Erik volvió a sentarse apesadumbrado.

─Ayer cuando discutí con tu madre, ella me echó de Westchester porque me sentía indigno de ti ─ confesó con la voz trémula del dolor y la bronca ─. Estaba furioso con ella porque me demostró que las personas que amo me temen.

─ ¿No es eso lo que buscas al dejar tu sello? ─ cuestionó Charles con rudeza y después suavizó el tono ─. Dejas esas cartas particulares para que te teman, ¿no es así?

─Mis enemigos, Charles, no la gente que me importa.

El Duque se sentó de cuenta nueva. La ligera migraña ya le había pasado pero igual se frotó la frente.

─Asesinas con más violencia de la necesaria y escribes cartas y las sellas con la sangre de las víctimas, ¿cómo no vas a causar terror? ─ hizo un alto para leerlo o, al menos, percibir sus emociones. Erik sintió la intromisión porque Charles le envió un calor para consolarlo mientras lo hacía, y parpadeó ─. Leo que la discusión con mi madre y después conmigo te hizo pensar que asustas a los que amas. Pensaste en Peter, si acaso te teme ─ su amante no le contestó pero su mirada fue elocuente ─. Peter te adora y admira ─ confirmó ─. Te ve como a su héroe y a sus ojos salvaste a su amiga y protegiste a Logan, que es su gran amigo.

─ ¿Qué hay de ti?

─Al ver lo que vi, te desconocí.

Erik gimió y no era una persona que se emocionara fácilmente. Desesperado, fue a arrodillarse junto a Charles, lo tomó de las manos y lo miró. El Duque estaba llorando y él tenía los ojos acuosos.

─Lehnsherr es mi apellido, Charles ─ confesó desde el alma ─. Tú me acogiste en esta casa y te entregaste por completo a mí sin siquiera reclamarme mi verdadero nombre. Tanta confianza pusiste en mí y siento que la manché con lo que hice esa noche. Me llamo Erik Magnus Lehnsherr.

─ ¿Para qué me dices esto? ─ preguntó Charles, llorando, porque no le encontraba el sentido.

─No entiendes ─ suspiró ─. Yo fui Erik Magnus Lehnsherr hasta el día en que asesinaron a mi familia, Charles. A partir de ese momento me convertí en Magneto y solo usé "Erik" cuando necesitaba esconder mi identidad entre inocentes, por ejemplo, al llegar a esta casa. Nunca pronuncié otra vez mi nombre completo hasta ahora porque no fue hasta ahora que sentí que volvía a ser la persona que era antes. Todo este tiempo que me hice llamar Magneto y asesiné, torturé y sellé cartas con la sangre de mis víctimas, ese Erik Lehnsherr se perdía más y más en mi pasado. Sin embargo, en este instante, junto a ti, vuelvo a ser esa persona.

─ ¿Qué hay de Magneto?

─No lo siento cuando estoy contigo, en esta casa, con mi familia ─ respondió con sinceridad.

─Pero en cualquier otro lugar o ante otras personas podría regresar.

Erik le acarició las manos mientras lo seguía mirando fijo.

─Te entregaste a mí y aceptaste que me entregara a ti sabiendo quién era. No puedes cambiarme, Charles. Pero con tu generosidad me estás demostrando que hay otra salida ─ bajó la cabeza para concentrarse y la alzó ─. A partir de hoy quiero que trabajemos juntos en tu propuesta: yo me pondré en contacto con una mutante de suma confianza y tú comenzarás a preparar tu propiedad en Irlanda para acoger mutantes. Los ayudaremos, Charles, ayudaremos los dos a nuestra gente y será un paso más importante que simplemente vengarlos.

El Duque seguía con las emociones a flor de piel y lo leyó. Percibió su sinceridad y el compromiso que ya Erik había asumido. Esto lo conmovió.

─ ¿Te pondrás en contacto con una mutante de tu confianza? ─ preguntó para cerciorarse de que ese sería el plan.

Magneto creyó que eran celos y aclaró.

─Es una gran amiga de años, viuda y entregada a la causa y a la memoria de su esposo.

─ ¿Qué poder tiene?

─Es telépata como tú.

─Eso va a ser interesante ─ contestó Charles y se secó las lágrimas.

─Esta misma tarde comenzaremos a trabajar en ello y perdón ─ suspiró Erik arrepentido ─. El prejuicio que tengo hacia la nobleza me hizo decir cosas que no merecías oír, Charles. Te traté de indiferente cuando has hecho tanto por mí, por Peter y por la causa.

─Muchos nobles te han decepcionado, supongo.

─Demasiados, viajé mucho y vi el sufrimiento de la gente simple a causa del maltrato o indiferencia de la nobleza; a mí, en más de una ocasión, gente que lo único valioso que tenía era un apellido de prosapia me despreció por ser plebeyo ─ bufó y se puso de pie ─. Conozco a varios de ustedes: Lord Worthington, a quien tal vez tú también conozcas, es un colaborador incansable de la causa.

─ ¿Lord Warren Worthington? ─ se sorprendió Charles porque no se esperaba que fuera un mutante ─. Me lo crucé en la Corte y alguno que otro evento social en Londres. ¿Pero él te traicionó o por qué sientes recelos hacia mi clase a través de él?

─Todo lo contrario ─ respondió Erik y volvió a sentarse ─. Es uno de los pocos acólitos a los que le confiaría mi vida. Me ayudó dándome alojamiento, me sirvió de nexo en incontables ocasiones y es fiel a la causa porque su hijo es mutante como nosotros.

─Creo que vi al jovencito en alguna ocasión ─ trató el Duque de hacer memoria.

─Bien, el padre no es un problema sino el hijo ─ suspiró ─. Ese jovencito estirado es el mutante que rompió el corazón de Peter. Mi hijo no me ha dicho mucho pero parece que lo despreció y él quedó muy desilusionado. Imagina al ser su padre cómo me siento al pensar que Peter le entregó su cuerpo y corazón, y fue traicionado por ese noblecito socarrón.

─ ¿Por eso tienes prejuicios hacia nosotros?

─No solo por eso, pero tú eres la excepción, Charles.

─Pienso que mi madre te los habrá acrecentado ayer con un motivo válido.

Magneto rio enseñando la dentadura y con esa risa le demostró a su amante que no le guardaba rencor a Sharon.

Charles no rio porque quedó meditando. Pensó en la discusión que había tenido él con su madre y en la previa que ella había sostenido con Erik. De alguna manera Sharon iba a tener que aceptar su relación de una buena vez y comprender que Erik había llegado a Westchester para quedarse. El Duque pensó que si en lugar de seguir enfadado con ella platicaban, tal vez podrían llegar a un acuerdo. Tenía sus dudas porque su madre era una persona obstinada con sus ideas, bueno, Charles había heredado ese carácter ya sea por la sangre o la crianza, así que podía entenderla pero no apoyarla. Sin embargo, tenían que dialogar.

Erik ya estaba de mejor ánimo y sin dejar de sonreír, lo sacó de sus cavilaciones.

─Siempre confiaste en mí, Charles, aun sabiendo quién era.

El Duque olvidó a su madre para enfocarse en él.

─Ya te dije una vez que leí tu corazón y vi tu bondad. Eres mucho más que ese monstruo asesino ─ suspiró y sacudió la cabeza ─. Esa persona es en quien te convierte la rabia y sed de venganza que te quedaron desde tu tragedia, pero tu verdadera esencia es este hombre que tengo ante mí: el hombre que elegí amar, ese eres tú.

Erik quedó conmovido. Bajó la cabeza y jugó con los dedos. Sintió que era cierto lo que decía porque en el fondo, él peleaba una guerra para proteger a los mutantes pero también extrañaba la paz de una familia tranquila, la que Charles le estaba devolviendo. Además, desde que llegara a Westchester, esa obsesión por el éxito de sus misiones se había diluido y todavía recordaba la compasión extraña que había sentido al encontrarse cara a cara con Trask. Ahora estaba más convencido que nunca que tenían que probar el método del Duque y buscar una solución pacífica.

─Te dije que mientras cabalgaba pensé cómo ponerme en contacto con estos acólitos, recordé a Warren Worthington, no sin maldecirlo por lo que ocurrió entre su hijo y el mío, y pensé que ese jovencito insolente había actuado así con Peter por su posición social, recordé que Lord Worthington es un aritócrata como tú y allí me di cuenta de que podrías ser el nexo para que me comunique con él.

Charles abrió los ojos como platos.

─ ¿No sería peligroso? ─ se frotó el vientre por instinto porque pensó en la protección de su hijo. Enseguida se dio cuenta de que era absurdo porque Erik jamás los arriesgaría ─. Perdón, lo siento. ¿Cuál es tu idea?

─Dijiste que conociste en algunas ocasiones a Lord Worthington. ¿No hay manera de que pudieras escribirle? Tal vez para proponerle algún encuentro de negocios, no sé.

─Logan desea expandir su negocio al resto de Gran Bretaña y Lord Worthington podría ser un nexo para comerciar en Londres.

─ ¿Podrías escribirle para interceder por él? ─ pidió Magneto con esperanza.

─Sí, por supuesto. Platicaría con Logan antes pero estoy convencido de que aceptará.

─Bien, cuando redactes esa carta, que debe ser de tu pluma, yo te dictaré el contenido ─ Charles se echó hacia atrás en el respaldo con curiosidad.

─No te preocupes, el tema será la ayuda comercial para Howlett, pero la forma en que estará redactada esconderá la clave ─ su amante quedó más confundido y Erik tuvo que aclarar ─. Me comunico por un sistema de códigos, Charles: dentro del segundo párrafo del texto utilizo la inicial de cada palabra para formar una frase, solo mis acólitos más cercanos conocen el método y ellos son Worthington y Emma.

─ ¿Emma?

─Emma Frost, la viuda mutante de la que te hablé.

Charles asintió y Erik añadió.

─Fue ella quien me habló de Howlett y así pude llegar hasta esta casa buscando ayuda para mi hijo. De cierta forma, a ella le debo el haberte conocido ─ sonrió.

El Duque encauzó la plática hacia el tópico principal.

─Entonces, me dictarás el segundo párrafo para dejar tu mensaje. Algo breve, supongo, pero directo y claro.

─Sí, le ordenaré que envíe a Emma a Westchester.

Charles asintió aunque se guardó para sí los celos que le provocaba la idea de tener a esa desconocida bajo su techo.

Erik suspiró.

─También debería ordenarle a Worthington que venga, pero no quiero que Peter se cruce con él y recuerde a ese jovencito. Mejor que permanezca en su casa.

─Entiendo ─ contestó el Duque y para concluir decidió ─. Se lo comentaré a Logan cuando regrese esta tarde y podríamos redactar la carta mañana. ¿Cuánto tiempo estipulas que tardará Worthington en contactarse con esa Emma y ella viajar hasta aquí?

Erik sonrió, así que "esa Emma" sí le provocaba celos.

─Tardará un par de meses, no más de eso.

Charles se miró el vientre pensando que en dos ya estaría entrando en el quinto mes y se vería abultado, y él tal vez no tan atractivo. Sacudió la cabeza para apartar esas ideas justo cuando Erik se levantaba y, sin darle tiempo a reaccionar, se inclinaba en su sillón y le plantaba un beso. Se habían reconciliado de la discusión y todavía no habían hecho las paces como correspondía. Se besaron apasionadamente, saboreando los labios y jadeando suavemente. Erik lo abrazó con fuerza porque el distanciamiento lo había encendido. Entre chasquidos, apenas separaron las bocas para que Charles murmurara.

─Falta una hora para que llamen al almuerzo.

─Eso nos da tiempo de sobra para subir ─ musitó Erik, atrapándole los labios ─. Tu recámara es el lugar ideal para sellar la paz.

─Ahora es tuya también ─ le recordó Charles. Se levantó rápido y Erik se levantó con él. Subieron ligero los peldaños. Llegaron a la alcoba y se desnudaron uno al otro para después yacer en la cama y hacerse el amor.

Sharon pasaba cerca de la escalera cuando oyó el ruido y la ligereza de los pasos de ambos al subir. Comprendió que se habían reconciliado. Pensó que eso le sentaría saludablemente a su hijo y a su nieto. Sin embargo, la carta todavía le provocaba escalofríos y Erik había revelado a través de esa misiva quién era realmente. Sintió que era una pena que Charles siguiera enceguecido con él.

Hola. Espero que les haya gustado y les aviso que en el próximo habrá más Wolvesilver.

Besitos y gracias por leer

Midhiel