Capítulo 18.- Remedio levantamuertos.
En esos momentos, en otra parte de la ciudad, RA le servía un tazón caliente de caldo de pollo a Bobby, quien, si bien un poco pálido, lo tomó con un apetito voraz.
-Ahhh, hermana, está exquisito! Realmente tenía hambre, y está bien picoso, como lo hace la abuelita Rosa.
-Sep, hice la receta de levantamuertos que me enseñó. Que te aproveche! Pero no te escapas de la riña que se te viene encima, hermano!
Todo esto fue dicho en castellano intercalado con inglés.
Bobby levantó los ojos.
-Oh, vamos, hermanita, no seas mala, nadie debe enterarse si tu no lo dices, después de todo, sólo fueron unos traguitos. Nada más, lo juro.
-Jura lo que quieras, pero estabas bien jolío anoche, rijoso. Parecías un fantoche. Y vomitaste hasta tu alma. Tenías una cruda bien padre.
Los dos se miraron, luego estallaron en carcajadas.
-Y Lori, Lori parecía que le apagaron el televisor!. –rió Ronnie Anne.
-No digas!
-Y tú, tu tratándola de consolar con tus "oh, babe, my babe", y estabas peor que ella. Suerte que estaban dándole a la fiesta con Luna, sino hubieras sido noticia de las seis.
-Eso estuvo bien de suerte, pero, sabes? Tengo una pregunta. ¿Qué hacías tú con el Bro Lincoln en el baile? Él te invitó?
RA se contuvo y no dijo nada, pero miró a un costado. Bobby la miró y dijo:
-Orale, ahora caigo. Tú y él estaban espiándonos, verdad?.-el sonrojo de RA se hizo evidente.-Por eso la insistencia de ir a ese baile. Sabías que Lori estaría allí. Estabas de acuerdo con Lincoln. Planeaste todo eso con el Link?
-Yo lo planeé. Él sólo me siguió, pero de bien poco sirvió, casi lo echan a perder con su numerito de borrachos. En la universidad tomabas así?
-Ronualda Santiago, no me importa si me crees o no, pero allá no probé más que una y otra cerveza. Pero no cambies el tema. Me llama la atención una cosa. Cómo es que Lincoln y tú se pusieron de acuerdo con el espionaje y esas cosas?. Qué pregunta la mía! Si siempre que pueden están juntos. Por un momento creí- le dio otro sorbo a la sopa- que estabas en una cita. Sabes? Eso me hubiera puesto contento.
-Pues no estábamos en una cita, no importa lo que creas.
-Está bien, tengamos un trato, yo no pregunto más nada y tú no dices más nada, eh? A poco que viéndote ahora lo colorada que te pones puedo sospechar que sí tenías una cita con el albino.
-Hecho- cortó Ronnie Anne.- Tú no dices nada y yo no digo nada.
-Hermana, este caldo sí que tiene el toque de la abuela.
Se miraron y volvieron a reirse. Sin embargo, Ronnie Anne tenía una duda.
-Pero entonces, Bobby, arreglaste las cosas con Lori?.
-Sabes qué, no lo sé. Estuvo dura como siempre, pero…
-…Pero?
-Como que vi a mi Lori más sabia. Digo, enojadota y todo como estaba, no dejo de tomar mi mano.
-Y por fin que te fijas en esos detalles! Yo no lo vi.
-Si, aparte –levantó la cuchara- estaba muy bonita anoche. Te soy franco. Tiene razón: es una chica muy inteligente, y debe aprovechar todas las oportunidades que se le presenten.
-Bueno, hermano, parece que te diste cuenta de muchas cosas anoche.
-Si, pero…
-Pero?
-La voy a extrañar un montón, es más, ya la extraño.- Miró triste a un lado. RA tampoco pudo decir nada, porque ella también estaba un poco mareada por las palabras de Lincoln.
Esa noche de sabado fue atípica. Ya que habían dormido la mayor parte del día, Lori y Bobby, en sus respectivas habitaciones, velaron un tiempo largo. Lori pensaba en la semana que quedaba para su partida. Sólo quedaban unos pocos arreglos y ya tenía los pasajes Royal Wood-Miami-Sao Paulo, sin embargo sentía que debía todavía que dar un paso más, el último, tal vez el más doloroso pero que sin embargo era necesario darlo.
Bobby, por su parte, empezó a ver con claridad unas pequeñas cosas que habían estado dando vuelta por su cabeza en los últimos días. Tal vez, sólo tal vez, existía la oportunidad, por mínima que sea, de que todo aquello sea solucionado. Más que nunca presintió que de un solo golpe, podía arreglar las cosas o perderlas. Pero estaba decidido, no las perdería.
