Amar Otra vez
Cap. 21
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Allen miró a Naruto —Creo que debemos separarnos…—Naruto asintió —Si sabes que estamos solos en esto ¿no?
—Lo sé —dijo después de soltar un suspiro.
—De acuerdo, tengo un plan, vas a esperar hasta que de la señal, haré volar el cuarto de vigilancia, las habitaciones del ala izquierda y la planta alta, cuando eso suceda, tomarás a las niñas y saldrás por el mismo lugar en el que entramos.
Naruto le miró confundido —¿Cómo vas a hacer eso?
—Encontré un lugar mientras estuvimos dentro, tienen un gran armamento allí, y estoy seguro que la mayoría de lo que hay ahí no saben cómo usarla —Allen sonrió —Yo sí, utilizaré las bombas, descuida, aquello nos dará tiempo para salir de allí, tú solo concéntrate en las niñas, yo iré por los chiquillos ¿Estás de acuerdo?
Naruto no lo pensó más —Si.
Ambos se dirigieron al lugar donde habían entrado anteriormente y una vez dentro del jardín, se separaron.
Naruto caminó sigilosamente y observó con ira aquello.
Kurenai reprendía a las niñas recién llegadas y golpeaba a una que otra.
—¡Dejen de llorar!
Un hombre se acercó a ella y le mostró ciertos datos del negocio a la pelinegra.
—Bien, esto es perfecto… ¿Tienes las pruebas médicas?
—Todo en orden, están sanas…
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Allen había tomado aquellas bombas del almacén y ahora, las colocaba con un determinado número en cuanta regresiva…. Solo tenían diez minutos. Corrió sigilosamente por las habitaciones y llegó a la de Kurenai, entró y encontró a los dos chicos sentados en el suelo en una esquina. No perdió tiempo y colocó la última bomba en el armario. Luego los miró a ellos —Chicos —se acercó sigilosamente —Los sacaré de aquí, no teman, ellos no los seguirán, todos morirán en un rato, así que tenemos que salir de aquí antes de que todo este lugar explote.
Los chicos se miraron, derivado del miedo y la inseguridad simplemente decidieron seguirle con prisa. Allen los guió por los pasillos y bajaron por una parte trasera en la que ya no había vigilancia. Los dejó afuera y escondidos, ellos escuchaban lo que él decía, confiaban en él. Allen regresó de inmediato y cuando ingresó, las detonaciones comenzaron. Allen llegó tras Naruto y le mostró el arma que llevaba consigo.
—Ve por ellas, yo te abriré paso —dijo y Naruto no dudó en hacerlo.
Naruto corrió mientras trataba de evitar que la sorpresa le atacara cuando se dio cuenta que los hombres ahí iban cayendo debido a que Allen les había disparado. De pronto todo estaba en llamas. Naruto había logrado por fin, después de varios intentos, que las niñas corrieran a donde él les había dicho, pero cuando se dirigía a la salida, Kurenai se levantó y se fue sobre su espalda. Ambos forcejeaban.
—Maldito! ¡¿Qué hiciste?!
—Está desquiciada señora! —dijo Naruto mientras intentaba quitársela de encima.
—Voy a acabar contigo!
—No si me dejo —arto de aquello, Naruto la lanzó contra el sofá en llamas, lo que provocó que tuviera un arma a su alcance y le disparó sin titubear.
El disparo solo rozó su hombro. Una explosión más se vino y el techo sobre Kurenai se fue sobre ella. Naruto resbaló, pero sintió como alguien le levantaba y le guiaba por el humo, ambos habían logrado salir. Antes de poder respirar, tres hombres les interceptaron y ambos lograron ocultarse tras un muro. Allen recargó rápidamente el arma y con gran acierto, les dio a los tres a la primera.
Naruto trataba de regular su respiración. Aquello ya no le sorprendía. Allen era un tipo realmente extremo y… sabía que era perfecto para cuidar siempre de Hinata.
Dos horas después, ambos habían llevado a las víctimas hasta una estación de policía para después, seguir su camino con lo principal: terminar con aquél maldito encargo.
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Los pagarés y el maletín con dinero fueron depositados en el escritorio de aquél tipo, quien como de costumbre, se encontraba fumando.
Frente a él, Allen y Naruto, algo sucios, uno de ellos, el rubio, estaba herido del brazo y ambos estaban visiblemente molestos.
Uno de sus hombres entró de inmediato y le comunicó algo al oído. El tipo los miró.
—¿Es verdad? ¿La mataron y destruyeron su casa?
—No tuvimos opción, nos descubrieron —dijo Allen con bastante seguridad.
El tipo comenzó a reír —Me gustan —los señaló con el puro —Ambos son sorprendentes, deberían trabajar para mí.
—Le agradecemos la oferta pero solo queremos irnos de aquí, ya hemos cumplido con el trato, son sus pagarés y el dinero, además, la mujer está muerta.
El tipo les observó por un buen rato, hasta que después de exhalar una gran cantidad de humo asintió —Esta bien —miró a sus hombres —Que se vayan todos.
Ambos chicos agradecieron y salieron del lugar ante la mirada escrutadora de todos aquellos hombres.
Uno de los hombres a lado de líder se acercó alterado —¡¿De verdad piensa dejarlos ir?! ¡Son buenos! Y además ¡Saben demasiado!
El tipo abrió un cajón y le mostró una fotografía.
—Es Allen Walker… D´Cambell —tienen contactos con casi todo el mundo… tanto en lo alto como en los más bajo… dejemos las cosas hasta aquí o acabarán con nosotros si nos metemos demasiado. Además, yo les di mi palabra.
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Los chicos entraron y observaron a los demás, Allen se apresuró a su hijo y lo abrazó contra su pecho.
Lavi y Yu se acercaron a él —¿Qué pasó? ¿Dónde se metieron?
—Es una larga historia, por ahora vámonos…
—¡Naruto! ¡Estás herido! —se escuchó la voz de Neji, provocando que todos le miraran asustados a excepción de Allen y Sebastián.
—Estoy bien, salgamos de aquí antes de que ese hombre cambie de opinión.
Todos se apresuraron y uno de los matones, por órdenes, los acercó al lugar donde los habían recogido, una vez frente a la camioneta de Allen, todos volvieron a subir.
Sebastián, quien se encontraba en la parte trasera con el pequeño Nea, revisaba el celular de Allen —Joven amo, tiene decenas de llamadas perdidas de la señorita Hyuga…
Allen soltó un suspiró —Debe estar preocupada, no ha sabido nada de nuestro hijo… seguro está alterada y… molesta…
Neji se inclinó —No te preocupes cuñado, yo le explicaré a todos lo que nos pasó… excepto lo del asalto a esa casona de la que hablaron…
—Por dios, todo ha sido una completa locura… —murmuró Sai.
—Por ahora vamos directo al hospital —dijo Sasuke.
—No, no iré… ¿Y qué si nos hacen preguntas? —dijo Naruto.
Allen le dio una mirada fugaz a todos y luego a Naruto —¿Te parece si vamos a mi departamento y llamo a un doctor para que te revise la herida? Afortunadamente la bala solo te rozó.
Naruto asintió más relajado —Estoy de acuerdo, gracias…
En la parte trasera, todos regresaron a verse confundidos por ese trato tan cordial entre ellos, finalmente le restaron importancia.
Tanto Gaara como Sai y Neji decidieron irse a sus casas, mientras que Sasuke se había ido con Naruto al departamento de Allen con Yu y Lavi.
Yu hablaba con Ino en su habitación por teléfono —Tranquila, estamos bien, solo fue… un desastre que no pudimos prever.
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Naruto gemía levemente de dolor cuando el doctor aplicaba el desinfectante y trataba la herida.
—Afortunadamente, la herida no es profunda muchacho —le miró —estarás bien, te daré unos analgésicos para el dolor ¿Está bien?
Naruto asintió —Gracias doctor.
Una vez el doctor se fue, Allen le ofreció una botella de agua.
Lavi se acercó y les miró —Todo esto… ¿Por qué no me sorprende?
—Seguramente porque no es nuevo para nosotros —murmuró Allen.
—Ustedes…¿Realmente solo entraron y robaron? —soltó Sasuke de pronto.
Naruto y Allen cruzaron miradas y luego sonrieron —Por supuesto —dijo el rubio— O… no estaríamos vivos ahora…
Allen asintió.
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Finalmente, después de algunos días, la boda tradicional había casi llegado, pues sería al día siguiente.
La familia de el señor Cross Marian Walker y su esposa, la señora Lin, habían llegado junto con Leenale a casa de los Hyuga para celebrar la boda, el padre y la hermana estaban obviamente encantados, a excepción de la madre de Allen, quien tenía una cara de pocos amigos todo el tiempo, era educada con los padres de Hinata, pero aún así, no podía evitar dejar en claro su total desacuerdo con aquella relación. Afortunadamente, Hinata ya había puesto al tanto a sus padres y hermanos sobre el comportamiento de su suegra. Así que ellos eran muy tolerantes.
Todos habían ido al templo de la familia, en las montañas y decidieron quedarse en una cabaña que la familia tenía cerca de allí.
Mientras todos daban vueltas de un lado a otro viendo lo de la comida y otras cosas. Nadie se dio cuenta de las ciertas miradas que Leenale y Neji se daban, solo leves sonrisas y ya.
Los amigos de Neji llegarían al otro día y la familia del novio y la novia estaban pasando la tarde y toda la noche en aquél lugar en el bosque.
Hinata apareció sigilosamente tras una cortina mientras miraba a sus lados con cautela. De pronto, Allen apareció y ambos se abrazaron y besaron con premura —Dime que estás bien —se apresuró ella.
—Estoy bien amor, no sabes cuánto te extrañé…
Hinata sonrió —Pero amor, solo fueron unas semanas…
Allen hizo un puchero —¿Tú no me extrañaste?
—Si… claro que si… —se acercó más a él.
Iban a darse otro beso pero Neji y Lenalee aparecieron junto con Hanabi y Sebastián y los apartaron.
—Ustedes no deberían estar aquí, no pueden verse —dijo Lenalee
Ambos intentaron tomarse de la mano mientras los separaban, Neji rodó los ojos, que dramáticos eran.
—¡No! ¡Suéltenme! Quiero ver a mi mujer! —dramatizó Allen.
—¡Allen! —llamó Hinata.
Una vez solas Lenalee y Hanabi miraron a Hinata —Nosotras tenemos cosas que hacer, Ino y Sakura nos esperan —dijo Hanabi. Ella era una chica de 14 años pero tenía una mentalidad muy madura a su edad. Aunque… aquello parecía divertido.
Condujeron a Hinata a lo que parecía ser la cocina y se sorprendió de ver a las chicas cocinar.
—Chicas, ustedes son invitadas…
Sakura negó —Esto es divertido Hinata, Ino y Hanabi ya me han explicado sobre esta tradición y con solo estar aquí aunque es más de familia me siento alagada y sorprendida.
—¿Sorprendida?
Sakura se encogió de hombros —Ya sabes, ustedes son una familia respetable y…adinerada… jamás esperé que tuvieran una tradición en donde vienen a una cabaña a cocinar con sus propias manos todo lo de la boda además de organizar.
Hinata sonrió —¿Dices que esperabas empleados, meseros y un banquete?
—Exacto! Pero no es así, esto es más interesante.
La señora Lin entro de improviso y miró con incredulidad el cómo su hija Lenalee picaba unas cebollas mientras llevaba puesto un mandil desgastado.
—¡LENALEEE! ¿¡Qué crees que haces?! ¡Suelta eso!
Tanto Ino como Hanabi y Sakura brincaron asustadas por aquél grito.
—Mamá, tranquila tú también deberías ponerte a trabajar, eres la madre del novio.
La señora Lin le miró despectivamente —No pienso ensuciarme las manos.
Hana entró a la cocina y sonrió a las chicas —Chicas, gracias por la ayuda, —se dirigió sorprendida a Lenalee —Oh querida, lo haces de maravilla.
A Lenalee le brillaron los ojos de emoción —¿De verdad Hana?
—Por supuesto —dijo y tomó una bandeja con especias y se las dio a la señora Lin, quien inconscientemente las aceptó —Ayúdame con esto Lin —dijo para dirigirse a tomar otra bandeja —Vamos, tenemos que llevar esto a las ollas que están en el fuego.
La señora Lin se fue tras su consuegra echando humos mientras que las chics reían.
Rato más tarde, Lin caminó hacia su esposo, quien se encontraba conversando amenamente con Hiashi, por extraño que pareciera, ambos padres habían logrado congeniar rápidamente, tenían los mismos gustos, por lo cual no se habían despegado en todo el tiempo.
—Marian! ¡Mira como estoy! ¡ESTOY SUCIA! ¡Me han puesto a hacer deberes como si fuera una sirvienta!
Cross miró a su esposa, por primera vez, Lin estaba desaliñada y con manchas de carbón en la cara y las manos, sus ropas estaban sucias.
—Vamos mujer, tómalo con calma, es lo que debes hacer, es la tradición —dijo con tranquilidad.
Hana apareció en la puerta —Lin ven, te dije que tomaras un mandil para que no mancharas tu ropa, anda, sígueme que aún tenemos cosas por hacer —dijo volviendo adentro.
Lin miró indignada a su esposo y señaló donde había estado la pelinegra — ¡Esa mujer no ha hecho más que darme órdenes! —Gritó — ¡¿No harás nada?!
—Mujer, no seas así, es tu hijo quien se casa, debes ayudar, no todos los días se casan nuestros hijos.
Luego de unas rabietas, ingresó a la cabaña hecha un desastre.
—Lo siento mucho por el temperamento de tu mujer Cross —dijo Hiashi.
El peliplata suspiró —Lo sé, muchos lo hacen, pero es mi mujer y así la quiero.
Ambos comenzaron a reír.
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Allen dormía plácidamente, eran las cinco de la madrugada cuando sintió que alguien le hablaba. Abrió los ojos con lentitud y enfocó a su suegro.
—¿Suegro? —se incorporó.
—Vamos, levántate, es hora.
Le miró confundido aún sin despertar por completo —¿Hora de qué?
—Es hora de la prueba antes del matrimonio, andando, no hagas más preguntas y sígueme.
Neji se removió a su lado y se colocó la almohada en la cara —Solo síguelo y cállate… —murmuró…
Allen así lo hizo, se abrigó con su chaqueta y siguió a su suegro afuera. Caminaron un buen rato. Allen se percató de que su suegro llevaba consigo un rifle. El mayor se detuvo finalmente y le volteo a ver —¿Estás listo?
El joven le miró confundido —¿Si…? —dijo algo dudoso.
—Esto será interesante… —se escuchó la voz de su padre Cross.
—¿Papá? ¿También estás aquí?
—solo vine a observar, pero no pienso ayudarte en nada.
Allen miró a su suegro —¿De qué se trata todo esto?
—Antes de poder casarte con mi hija bajo nuestras leyes, debes cazar al "Locutocu"
—¿Qué es eso?
—Es un ave muy abundante por aquí, pero extrañas al mismo tiempo, suelen ser rápidas y se ocultan muy bien de las personas. Solo muy pocos de nuestra familia han logrado darle caza al menos a una. Antes de iniciar la ceremonia con mi hija, debes cazar al ave y entregármela a mí para que sea cocinada y comida por la familia principal.
Allen le miraba sorprendido por aquello —Pero… ni siquiera sé como es…
—¿No dijiste que harías cualquier cosa por mi hija? —miró a Cross —tu hijo no es hombre.
Cross miró a Allen —Es verdad, creí que no saldría llorando como una nenita.
Allen frunció el ceño —No es verdad, lo haré, dígame como es y la buscaré en seguida.
Hiashi se giró —Vamos, continuemos, debes saber que tienes solo tres horas para encontrarlo y darle caza.
—Si señor —dijo decidido.
Caminaron un rato más y Hiashi se ocultó con ellos tras unas rocas —Allí, en la roca —dijo señalando a un ave de un metro con plumajes de colores (esta ave es un invento)
—Wow —dijo el joven sorprendido.
Aunque luego miró incrédulo cuando su padre y Hiashi salían de las rocas y recogían piedras para lanzárselas al ave y esta salía huyendo.
—¡¿Pero que hicieron?! —dijo sorprendido
—¿Creíste que la tendrías fácil? Solo quería que la vieras bien —dijo Hiashi demasiado tranquilo siendo secundado por Cross.
Allen los miró incrédulo.
Su suegro le extendió la escopeta —Aquí tienes.
El joven la aceptó y miró a los mayores.
—Andando hijo, a buscar que tienes poco tiempo —dijo Cross.
Allen asintió y ya más decidido caminó por los alrededores y luego de un rato decidió trepar un árbol para buscar mejor.
Ante la mirada de los mayores Allen comenzó a escalar y mirar a los lados con gran detenimiento. Observó mejor y finalmente, luego de un par de horas, vio a una en el aire, sería difícil, preparó el arma y apuntó
Abajo, los mayores hablaban —¿Crees que lo logre?
—Lo hará, Allen es bueno con los tiros.
—Eso espero, en mi familia deben haber hombres capaces de defender a las mujeres.
—Si, él lo sabe Hiashi.
—Que bien —dijo divertido.
Allen sabía que no tenía mucho tiempo. Se concentró mejor y finalmente disparó, pero el ave cayó a metros de allí, soltó una maldición y bajó lo más rápido que pudo. Sin detenerse a ver a los mayores corrió directo, una hora más le tomó buscar desesperadamente hasta que lo encontró. Justo a tiempo.
—Lo hiciste a tiempo, un minuto… ¿No Cross? —preguntó Hiashi.
—Así es, después de todo no es tan nenita
Allen se aguantó de rodar los ojos.
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Hinata, con su vestido tradicional, miraba nerviosa por la ventana, Ino se acercó —Ya estarán pronto aquí, la ceremonia comienza en un par de horas.
—Si pero… esa ave… no es tan fácil de encontrar… dios, el ni siquiera tiene idea…
—Lo hará bien Hina.
Sakura se acercó —Es hora de maquillarte.
Hinata suspiró.
Tanto Hana como Lin ya estaban arregladas y algunos invitados, solo de la familia, habían llegado, al igual que los amigos de Neji.
Hanabi, quien cargaba a Nea se acercó con prisa a la señora Lin.
—Señora Lin, podría cargarlo un momento, debo ir con mi hermana.
La mujer intentó negarse mirando con el ceño fruncido al "mocoso" del que no estaba segura era su nieto, pues Hanabi ya se lo había puesto en sus brazos y salió corriendo.
La mujer lo elevó frente a ella —¿Y tú qué? ¿Qué tanto me miras?
El bebé sonrió.
—¿Crees que sonriendo así vas a lograr que te quiera?
El bebé volvió a sonreír.
Lin hizo una mueca —Creo… que tienes los ojos de Allen… —pareció pensarlo, bueno, el pequeño era tierno— Bueno… pero tu madre sigue siendo una arribista para mí.
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Cross miró a los amigos de Allen —Chicos, que bueno que llegan, es hora de vestir a este holgazán.
—Padre yo también te amo —dijo Allen con sarcasmo.
—Estas hecho un asco hermano —dijo Lavi
Allen elevó el pájaro —¿Qué hago con esto?
Yu frunció el ceño —¿Mataste un ave?
—Descuida, no están en peligro de extinción, además, su carne es curativa —dijo Hiashi —entrégamela hijo, tal parece que no me equivoqué contigo.
Allen se la entregó y se fue con Neji, quien le condujo a una cabaña aparte en donde los demás chicos estaban excepto por Naruto.
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Allen caminaba por el bosque, debía llegar al templo por su propio medio, se detuvo en cuanto se encontró con Naruto. Se acercó a él.
—Deberías estar con los invitados.
Naruto sonrió y observó sus ropas tradicionales.
—Te ves extraño.
—Yo creo que se me ve bien —dijo observándose.
Naruto le miró con seriedad —Estoy listo.
Allen le observó esperando a que continuara —Estoy aceptando que te la mereces más que nadie, más de lo que… seguramente yo nunca hubiera podido. Eres bueno… y no eres un cobarde como yo.
—No eres un cobarde, solo fuiste algo lento y… te admiro por no querer abandonar a aquellos chiquillos, que por cierto, confirmé que están todos con sus familias.
Naruto sonrió —Eso me alivia —le ofreció la mano y el peliblanco la aceptó— Quiero que sepas que estaré allí como amigo… de ambos, ustedes se merecen lo mejor.
Allen asintió —Me alegra escuchar eso.
Naruto retrocedió y se despidió —Nos vemos allá —dijo para caminar. Allen dejó que se fuera y luego él continuó solo como debería ser.
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Hinata le observó con una sonrisa de enamorada. Allen caminaba directo a ella mirándola con anhelo.
La ceremonia se realizó bajo enormes árboles de cerezo que se desprendían sobre ellos y finalizaron con un beso.
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Hasta aquí por hoy, he de avisar que solo faltan unos cuatro o cinco capítulos para que esta historia finalice, esta conversación y convivencia era muy necesaria para Naruto y Allen, ya saben que a todo fan Naruhina la idea de que Hinata que quedara con otro que no sea él, pues no es de su agrado pero quería dejar en claro la forma en que Naruto se siente y el cómo acepta sus errores de la mejor manera, porque si, este no es el típico cliché en donde la protagonista sr aferra a quien la lastimó y al final después de tanto de quedan juntos. Las decisiones equivocadas no siempre son recompensadas, la mayoría de los casos si, pero aquí no.
Saludos a todos los que siguen esta historia, pronto voy a subir el siguiente. Tal vez en un mes, las clases en línea son un martirio… Sore dewa, mata ashita
