-...volviste. -Las palabras salieron sin querer de mi boca, esbozo una pequeña sonrisa mientras acariciaba mis mejillas con sus manos.
-No tienes idea de cuánto te extrañé... Mi Luce. - Acto seguido lo volví a besar, aun ritmo inhumano, lo abrazaba, lo besaba y acariciaba, quería sentirlo todo de nuevo.
-Eres un idiota. - Susurré.
-Pero si tú eres la que se está poniendo de pervertida. -Reclamo, a lo cual lo tiré al suelo. - y ahora me avientas, que agresiva te has vuelto.
-Te extrañé idiota. - Lo miré a los ojos. - te amo. - le dije para después volver a besarlo.
-Yo también te amo mi Luce. - respondió.
No quisimos movernos de donde estábamos, todo era tranquilo, todo era bello y la más importante es que volvíamos a estar juntos. Natsu y yo.
El era real, lo tenia frente a mi después de tantos años de ausencia. Tanto dolor y sufrimiento que me causo su partida, el tenerlo otra vez en mis brazos era una sensación que jamás olvidaría. Sentir su cuerpo, sus labios sobre los míos, ver su sonrisa y escuchar sus tan anhelados "Te amo Luce", simplemente no podía pedir más de esto.
Mi mente decía que estaba mal, que nos había herido y traicionado, pero el corazón es tonto y los impulsos sumando todo el amor que no nos habíamos dado en tantos años, me hizo entender que jamás deje de amarlo, jamás deje de buscarlo, mis pesadillas eran de el pero odiaba cuando no las tenía, ya que eso era peor por no volver a verlo ni en mi subconsciente.
Tantas preguntas rondaban por mi cabeza, tanto que contarnos, tanto que besarnos y sobre todo… tanto que sentirnos.
- ¿Por qué te fuiste? - Salió de mi boca, no me di cuenta que lo dije de manera inconsciente, aunque me quede viendo esperando por su tan ansiada respuesta.
-Como pudiste notarlo aquel ultimo día que nos vimos, tenia problemas…-Iba a decir algo, pero coloco uno de sus dedos en mi boca para que no pudiera interrumpirlo. - Déjame terminar, notaste que me estaba convirtiendo en dragon, se que viste mis alas y las escamas que empezaban a cubrirme el rostro… No había sentido algo así antes, estaba horrorizado porque ya no me reconocía, ya no era el Natsu que tu tanto conocías. - Vio hacia las estrellas. - Nunca me he lamentado tanto de algo en mi vida, el dejarte a ti y a Nashi fue por algo mas que no ser el padre ni el esposo adecuado para ustedes… No tenia control de mi mismo y lo último que quería era dañarlas o herirlas, en ese entonces llevaba poco tiempo que había descubierto esto de mi transformación en dragon, no podía controlarme por eso fue que decidí irme.
Yo había visto aquellas alas rojas, pero creí que había sido producto de mi imaginación. Todo había sido real, las lágrimas no se habían hecho esperar ya que desde que empezó a hablar Natsu ya escapando de mis ojos.
-Pero… ¿Por qué 7 años?, porque esperaste tanto para volver…- Le pregunté, sé que sería difícil escuchar todo esto.
-Siempre quise volver, nunca las quise dejar, pero no podía permitirme hacerles más daño, que vieran como poco a poco el Natsu que conocían abandonaba este mundo por convertirse totalmente en un dragón. - Se volteo hacia a mi y tomo mi mano. - Pase años luchando con todos mis sentimientos, años en los que trataba de contener esta transformación sin mucho existo si me permito confesarte, jamás deje de amarte ni extrañarte, Nashi y tu eran lo único que me llegaba a mantener cuerdo. Después de irme emprendí un viaje, ni yo sabia a donde me dirigía… simplemente dejé que mis pies me pusieran el camino. - Me acarició la mejilla. - Trascurrieron los años y no podía parar la transformación, había días en que podía ser el Natsu de siempre, pero había otros en los que el dragón que hay en mí solo quería destruir y quemar, nadie me podía ayudar…
-Pero entonces… ¿qué paso después? ¿Por qué volviste?
-Siempre interrumpiendo mi hermosa Luce, veras… hace 1 año estaba agonizando porque me enfrenté a Zeref siendo dragón.- jadee de sorpresa.- No te puedo decir que lo maté, porque estaría mintiendo… ambos quedamos muy mal heridos, el se aferraba a que lo matara y vaya que quería hacerlo, pero entonces ocurrió algo que ninguno de los dos esperábamos.- Suspiró.- Acnologia llegó en el momento menos indicado, como pude hui de lo que pudo ser mi fin, sinceramente sigo sin creer que pude salir "vivo" de aquel lugar, pero pese a huir yo seguía muy herido, estaba agonizando porque no tenia forma de curar mis heridas y la transformación en dragón lo complicaba todo… deshice la transformación y me quede en una montaña, no podía moverme, no había personas que estuvieran cercas de mi… estaba solo y nadie podía ayudarme. Aguante esos días pensando en ti y en Nashi, los recuerdos de ustedes me ayudaron a sobrevivir, porque cuando estaba a lo que mi parecer era mi muerte, Igneel apareció.
Me recosté junto a Natsu para recargar mi cabeza en su brazo mientras le deba caricias en el pecho.
-Igneel salió de mí, es algo que sigo sin poder explicármelo a pesar de que él me lo dijo. - ah claro, Natsu siendo Natsu. - Salió de mí y dijo que el detendría mi transformación en dragón, que era lo que un padre podía hacer por su hijo, le conté sobre ustedes, él esta muy feliz de que pude formar una linda familia y que pude encontrar a una mujer maravillosa y que le encantaría conocerlas. En fin el detuvo mi transformación en dragón, no se si sea para siempre, pero me dijo que mientras tuviera mi bufanda el evitaría que me transformara, bueno eso y un rubí especial que me tarde demasiado tiempo en encontrar, ese es el porque me tarde 1 año en volver a encontrarte. Esta piedra purifica mi cuerpo de ser consumido por ser dragón. Esa es la razón de porque me tardé tanto en volver a tu lado.
- ¿No volverás a irte? - Pregunté, aunque me aterraba saber la respuesta lo tenía que preguntar, después de todo este tiempo no quería que se volviera a ir… no lo soportaría.
-No volveré a irme, he vuelto por ti, por mi familia. Ya no soy un peligro o al menos eso espero. Sé que ha pasado tiempo y que probablemente no me aceptaras tan fácilmente… se que te hice daño a ti y a Nashi, sé que abandonar el gremio, a mi familia no fue lo mejor… pero quiero volver a donde era feliz, solo si me vuelves a aceptar, Luce.
Me acerqué y lo besé, esa seria mi respuesta, el entendió porque siguió el beso. Después nos quedamos un rato acostados en la hierba viendo las estrellas, hasta que recordé que tenia que ir a dormir ya que estaba en los juegos mágicos.
- ¿Nos viste en los Juegos Mágicos?.- Le pregunté.
-Sí, te veías demasiado sexy. - Le di un codazo. - Es la verdad, ver después de tantos años a la madre de mi hija y verla con esas estupendas curvas es impresionante.
-Tonto, por cierto… hay algo que aun no te he dicho. -Solté, Natsu me miró extraño.
- ¿Qué no me has dicho? - Pregunto.
-Pues… tuve otro hijo…- Dije, quería saber su reacción.
-Era algo que esperaba, digo pasaron 7 años obviamente ibas a seguir con tu vida… ¿quién es el padre? - Preguntó, lo sentí muy triste tras hacer ese cuestionamiento.
Me prometí muchas veces no decirle que Daisuke era su hijo, pero viendo por todo lo que pasó y el pensar en todos esos años en que mi pobre niño preguntaba por su padre y yo no le daba respuesta. Creo que llegó el momento de que se sepa la verdad.
-Natsu, seré sincera contigo el día del cumpleaños de Nashi me prometí no decirte esto… pero después de saber lo que has pasado siento que esa promesa no la puedo cumplir, simplemente porque no es justo. - Lo tomé de la mano y lo vi a los ojos. - Natsu, el hijo es tuyo. Yo le iba a dar la noticia a todos en aquel cumpleaños, pero las cosas no se dieron como yo esperaba y pues pasó tu asunto de que te fuiste y yo no quería detenerte por algo así, pero es momento de que se sepa la verdad, mi pequeño hijo Daisuke es tuyo.
