— ¿A dónde crees que va?— Le pregunto a Hinata mientras Ino corre por la puerta principal y va directo al armario de almacenamiento.

—No tengo ni idea, pero estoy bastante segura de que tiene algo que ver con un hombre.

Llevo una caja de libros a la parte de atrás de la tienda y luego escucho la nueva alarma en la puerta delantera.

— ¿Puedo ayudarle?— Escucho a Hinata decir mientras pongo la caja con los otros y camino hacia el frente.

—Eres Hina ¿verdad?

— ¿Quién pregunta?— Llamo, hasta que veo que es el tipo de la comisaría. —Oh, estás buscando a Ino. — Me acerco a él mientras asiente y le extiendo la mano. —Soy Naruto, y esta es mía.

Me acerco a Hinata y deslizo mi brazo alrededor de su cintura.

—Sí, la vi entrar. ¿Sigue aquí o se está escabullendo por la parte de atrás otra vez?

—Está en el almacén de atrás. — Habría oído la alarma de esa puerta si la hubiera abierto, así que sé que todavía está ahí atrás.

— ¡Naruto! — Hinata me da un codazo en el costado y yo le sonrío.

—Estamos a punto de ir a comer. Cerraré la puerta al salir.

—Pero, pero...— Hinata protesta mientras la tomo de la mano y la llevo hacia la puerta principal.

— ¡Buena suerte!— llamo, cierro la puerta y nos dirigimos a la cafetería.

—No puedo creer que le dejes volver allí. ¿Qué pasa si él, no sé, trata de hacerle daño?

Sacudo la cabeza. —He visto esa mirada antes. Ino estará bien.

— ¿Y cómo lo sabes?

La acerco a mí y la envuelvo con mis brazos alrededor de su cintura mientras la miro a los ojos. —Confía en mí.

Sonríe un momento y luego se pone de puntillas y me da un beso en los labios.

Bajamos por la acera hacia la cafetería, e Hidan, el de la peluquería, nos mira a través de su ventana.

—Solía pensar que sólo me hacía eso, pero creo que sólo es su cara— susurra Hinata mientras acelera sus pasos.

Me río y luego terminamos hablando de los gatos con caras gruñonas y lo lindos que son. La sostengo cerca mientras vamos a la cafetería y nos tomamos nuestro tiempo con el almuerzo. Termino pidiendo tres tipos diferentes de pasteles porque ella no puede decidirse. Ver sus ojos iluminarse cuando Kurenai los trae vale la pena.

—Estoy tan llena. ¿Cómo se supone que voy a volver al trabajo?— Hinata se queja cuando empezamos a caminar de vuelta.

— ¿Quieres que te lleve?— Sacude la cabeza mientras la arropo a mi lado y pienso en llevarla a casa y meterla en la cama.

A lo lejos veo al jefe subiendo a su cruiser y a Sakura en la entrada lateral de la tienda con una pinta de loca.

— ¿Qué está haciendo ahora?— Hinata pregunta, y yo me encojo de hombros.

—No lo sé, pero no está contenta con el resultado. — Observo como ella mira alrededor unas cuantas veces pero nuestra vista está bloqueada por un par de árboles. Ella mira a ambos lados una vez más y luego se escabulle a la parte de atrás de su edificio. — Creo que deberíamos seguirla y ver qué demonios está pasando.

— ¿La espiamos?— La voz de Hinata apenas supera un susurro y yo le sonrío. Dios, es muy linda.

—Sí, sé buena y escabullámonos.

—Ino tenía razón. Esto es emocionante. — Me agarra del brazo con ambas manos mientras nos acercamos y luego cruza la calle.

Cuando llegamos al lado del edificio, presiono mi espalda contra él y miro hacia el pequeño callejón que lleva a la parte trasera de su tienda. También está justo al lado de la entrada trasera de la librería de Hinata, así que quiero asegurarme de que no hace nada sospechoso.

Para mi sorpresa, veo a Sakura caminar hacia un auto estacionado en la parte trasera de su tienda e inclinarse. Hay alguien al volante y quiero ver con quién está hablando.

—Vamos, y quédate cerca. — susurro, y siento que Hinata me da un apretón en el brazo.

Hay unos cuantos contenedores en la parte de atrás y nos escabullimos detrás de uno y luego de otro hasta que estemos lo más cerca posible de ellos sin ser atrapados. Me doy la vuelta y pongo mi dedo sobre mis labios a Hinata, y ella asiente.

El jefe dijo que tenían instalado un sistema de seguridad, así que tendrás que entrar por la escalera de incendios de su apartamento. ¿Crees que puedes manejar eso?

Las uñas de Hinata se clavan en mi brazo y todo mi cuerpo se tensa en alerta roja.

—Sólo asegúrate de quitar de en medio a ese tipo con el que está. Quiero tomarme mi tiempo con esa. — La voz del coche me da escalofríos en la espalda y oigo a Hinata jadear.

Cuando me doy la vuelta, se pone la mano en la boca y oigo algo al otro lado del contenedor.

— ¿Qué fue eso?— Sakura dice, y suena como si se estuviera acercando.

—Estás paranoica— dice el tipo. —Los policías ya se fueron y dijeron que no tienen ninguna prueba. — Oigo la puerta de un coche abrirse y luego cerrarse, pero no hay movimiento hacia nosotros.

—Sólo porque esa pequeña zorra de Ino es su hija— suspira Sakura, y sus pasos se alejan. —Y no te preocupes por Naruto, sé exactamente qué hacer con él esta noche. El plan es fingir que mi casa fue asaltada y hacer que él venga al rescate. Cuando estemos solos sé exactamente cómo llamar su atención.

Una vez más las uñas de Hinata se clavan en mi brazo y saco mi celular. Ella mira mientras marco el número y luego lo pongo en silencio antes de colocarlo en la repisa a mi lado.

—No me importa lo que tengas que hacer, quiero un tiempo ininterrumpido de calidad con ese pequeño coño. Se hizo la difícil pero sé cómo manejar a alguien como ella.

—Y una vez que te hayas divertido, no hay forma de que viva más aquí, o de que pueda pagar su tienda. Estoy lista para ver la parte de atrás de esa perra entrometida.

Cuando mi cuerpo tiembla de rabia, sé que no puedo esperar más, pero tengo todas las pruebas que necesito. Con una mirada a Hinata le digo que se quede quieta y ella asiente antes de soltarme el brazo.

—Es una pena que no te haya puesto a dos metros bajo tierra la primera vez que intentaste ligar con mi mujer. — le digo al pelirrojo que se apoya en su coche. Hinata y yo reconocimos su voz y nos dimos cuenta de que era el imbécil insistente desde el día en que entré en la librería.

— ¡Oh Naruto gracias a Dios que estás aquí! Yo…— Sakura empieza, pero levanto la mano.

Puedo oír el sonido de las sirenas a lo lejos y sé que no tengo mucho tiempo.

—A ustedes, idiotas, les dijeron que habíamos puesto un sistema de seguridad. ¿No se molestaron en mirar hacia arriba y ver las cámaras?— Con mis palabras Sakura palidece y el pelirrojo mira hacia arriba para comprobarlo. Cuando ve las cámaras, traga con fuerza. —Oh, y lo gracioso de esas cámaras. Las instalé ayer, así que el mensaje de voz que recibí cuando estaba almorzando era probablemente de ellos diciéndome que tienen las imágenes de quién entró en la librería después de que cambiara la cerradura la primera vez.

Sakura un paso atrás, pero el pelirrojo no tiene adónde ir. Es a él a quien persigo en este momento, porque puedo ocuparme de Sakura más tarde.

—Relájate, no es como si fuéramos a hacer algo. Todo fue para asustarla. — Levanta las manos como si se estuviera defendiendo.

Estúpido cabrón, las cámaras graban el sonido y acaba de escuchar todo tu plan.

Abre la boca para decir algo más, pero no le doy la oportunidad. Mi gancho de derecha está levantado y le cruza la cara con un fuerte golpe. La sangre sale de su nariz mientras le doy un golpe con mi mano izquierda en la tripa. Él grita y se desmorona en el suelo justo cuando la policía viene volando hacia la parte de atrás con sus sirenas a todo volumen.

—El mayor error que cometiste fue tratar de tomar lo que es mío. — Le doy una patada en las costillas cuando los chicos de azul vienen corriendo.

—Nosotros nos encargamos, Naruto — grita Kiba mientras los otros le leen sus derechos y lo esposan.

Hinata sale de detrás del basurero justo cuando lanzan al pelirrojo a la parte trasera de la patrulla. Ella tiene mi teléfono y se lo quito mientras la llevo a mi lado.

— ¿Conseguiste todo eso?— digo.

—Sí, y tú gente de seguridad ya me ha enviado la copia digital del robo, y la participación de Sakura

Miro a tiempo para ver cómo la esposan y se desata el infierno. Ella está pateando y gritando mientras dos coches de policía más aparecen para ayudar.

—Necesitamos que vengan para una declaración. — dice el jefe.

—Estaremos allí pronto. — confirmo y termino la llamada.

Envuelvo mis brazos alrededor de Hinata y vemos como los dos son puestos en custodia y el área es asegurada.