CAPITULO 16
CELOS
Kurt disfrutaba mucho sus pequeñas pláticas con Blaine y no podía de dejar de notar la intensidad con la que el futbolista lo veía cuando estaban cerca, pero tampoco podía de dejar de notar como la relación entre Anderson y Santana era mucho más íntima ni todo el tiempo que pasaban juntos.
Por eso, cuando se encontraba fantaseando despierto con Blaine y este lo descubría, sentía una vergüenza terrible y recordaba lo que Mercedes le repetía una y otra vez sobre la nueva relación secreta (no tan secreta) entre la porrista y Anderson, de la cual aparentemente había ya muchos testigos.
Fue hasta el viernes, a la salida, mientras doblaba por un pasillo, que él mismo presenció algo que había temido toda la semana.
Blaine y Santana charlaban al final del corredor que era lo suficientemente pequeño para escuchar de manera leve su conversación. Curioso por descubrir la naturaleza de la relación entre la porrista y el jugador, Kurt se entretuvo deliberadamente fingiendo poner en orden algunas hojas de su carpeta.
-Basta Santana, harás que me sonroje – escuchó decir a Anderson.
-Ay mira – respondió la chica acercándose aún más, para pellizcar sus mejillas- eres más lindo ahora.
-Detente – pidió Blaine entre risas fingiendo escapar
-Es verdad – dijo Santana acercándose aún más.
Blaine aprovecho este movimiento para hacerla girar abrazándola por la espalda.
-A veces eres muy molesta – le dijo en tono juguetón apoyando la cabeza en su hombro.
-Así te agrado– aseguró ella cediendo al abrazo
-Creo que de alguna manera te amo – reconoció Blaine para sorpresa de Kurt apretándola más fuerte- Enfadosa y malcriada, justo como eres
Santana se soltó de Blaine y giro para verlo de frente pero sin alejarse ni un paso.
-¿A qué hora me recogerás hoy? – preguntó
-A las 5:30 si quieres ir al cine antes de cenar. – le respondió Blaine en tono dulce.
-Sí, si quiero – respondió la chica y con coquetería agregó- te veo en mi casa ¿de acuerdo bombón súper lindo? – para después alejarse moviendo exageradamente las caderas.
-Ah, esa chica me va a volver loco – dijo divertido Blaine, siguiéndola por el pasillo.
Kurt entendió muchas cosas de golpe, pero el sentimiento de decepción no llego, no se sintió traicionado porque aunque Anderson le había hecho creer y sentir muchas cosas no le había prometido nada. Incluso había puesto su compromiso con él por encima de la cena con Santana y, aunque tontamente había creído que no saldría con la chica cuando solo había cambiado de día, al menos eso demostraba que era una persona de palabra y que su amistad le importaba como le había dicho.
Kurt reconocía también que no quería a Blaine fuera de su vida, sólo sería cuestión de reajustar algunos sentimientos como con Finn y Sam, seguro sería genial tener un buen amigo. Él no tenía ninguno realmente cercano.
Aún así no se sentía listo para afrontar la realidad, así que decidió tomarse el fin de semana para reflexionar sobre cómo debía actuar con Anderson, por lo que él sábado tuvo que hacer una llamada que le diera esa oportunidad.
Con pesadez e indecisión marcó el número de Finn desde su celular.
-Hey Kurt, ¿qué pasa? – respondió con dificultad Finn unos segundos después, colocándose el celular en el hombro mientras observaba atento la pantalla donde Sam, Blaine y Mike batallaban contra Artie, Puck y él. Sin darse cuenta que los ojos de Blaine ya no seguían la pantalla
-Carole dijo que estarías con los chicos del equipo.
-Solo unos pocos.
-¿De casualidad Blaine es uno de ellos? – preguntó finalmente.
-Sí, lo es – respondió extrañado.
-¿Podría hablar con él un momento por favor? – pidió Kurt con estricta formalidad
-¿Por qué? - preguntó el otro curioso.
-Finn – el tono severo de Kurt dejó el mensaje claro.
-Okay, okay, no es mi asunto. Lo entiendo.
-Puedes solo pasármelo – volvió a pedir con seriedad.
-Claro – Kurt escucho como su hermano llamaba al mencionado -Blaine amigo, Kurt quiere hablar contigo.
-¡Oh! – escuchó a la distancia y en un segundo la voz de Anderson estaba junto teléfono- Gracias – dijo a Finn, para luego añadir al resto- Regresaré en un momento.
-Estarás muerto para entonces -gritó Sam.
-¿Para qué tengo amigos eh? – le preguntó Blaine y lanzándole un cojín agregó- Cúbreme la espalda.
-Oye, eso dolió – fue lo último que se escuchó de Sam antes de que Blaine abandonará la sala.
-Hola Kurt – saludo con alegría subiendo a su habitación- ¿a qué debo el placer?
-Hola Anderson, disculpa la interrupción – comentó tranquilamente- necesitaba hablar contigo y me di cuenta que no tengo tu número así que imaginé que podrías estar con Finn.
-Sí, debemos a arreglar eso, le pediré tu número a Finn si no te molesta – la voz de Blaine era vibrante
-Supongo que no
-¡Genial!… Escucha estamos en mi casa, quieres venir, jugamos videojuegos – agregó con prisa.
-Matando zombies quizás – bromeó Kurt como recordatorio de la semana pasada.
-Me retiré de eso… Después de verte jugar a ti me sentí un total fracaso.
-No puedes dejar de matar zombies, o no tendrás manera de evitar que se coman tu cerebro – agregó en burla.
-Demonios, tienes razón – admitió Blaine con una risa – Entonces, ¿vienes? ¿O una tarde conmigo es lo único que puedes manejar?
Kurt rio está vez recordando la energía desbordante que Blaine podía tener.
-Probablemente.
Blaine dejo salir otra sincera carcajada.
-De acuerdo entonces esperaré a la tarde. Si tengo mi tiempo contado prefiero aprovecharlo a solas.
-En realidad te hablaba por eso – aclaró Kurt nuevamente serio.
-¿Qué sucede? – preguntó preocupado
-Surgió algo, no podré ir a cenar contigo.
Blaine tragó en seco.
-¿Algo?
-Sí, discúlpame.
-¿Qué surgió? – insistió
-Nada malo, solo se me dificultan las cosas hoy.
-Por favor dime, ¿qué surgió? – Kurt se sorprendió de la pequeña nota histérica en la voz de Blaine, era casi inexistente pero ahí estaba.
-En serio no es nada – repitió casi arrepentido de cancelar.
-¿Algo o alguien? – preguntó Blaine con una seriedad poco común en él.
-¿Qué?
-¿Surgió algo o alguien? - la desesperación había desaparecido para dar paso a la molestia.
-No entiendo a qué-
-Sé de tu cita de esta noche – reclamó
-Mi cita… - repitió Kurt desorientado.
-Con el chico de Westerville.
-¿El chico de- la comprensión llegó de golpe. Para Blaine fue una confirmación- oh… ¿quién te dijo qué-
-Realmente no importa – respondió el otro dolido.
-A mí me importa – exclamó Kurt también molesto, sólo se lo había dicho a Rachel, como es que había llegado hasta Blaine, al menos pensaba que se trataba de otro chico o el ridículo sería absoluto.
Blaine exhaló una risa despectiva que Kurt no esperaba escuchar en él.
-Obviamente te importa y lo suficiente para cancelarme.
-Yo – Kurt estaba apunto de aclarar el malentendido pero Blaine interrumpió de nuevo.
-¡Me pudiste decir que salías con alguien! – exigió alzando la voz, haciendo con eso estallar la ira en Kurt. ¿Cómo se atrevía Blaine Anderson ha reclamarle justo eso?
-¿Cuál es el problema? – preguntó también molesto por el descaro de su compañero- ¡Tú sales con Santana! – reclamó
-¿Con Santana?
-¡Tú sabes de mi cita, yo sé de la tuya!
-Yo no salgo con Santana
-¡Pues deberías, hacen una linda pareja!
-¿Santana y yo? – preguntó Blaine confundido
-Claro, de revista – contesto cortante Kurt.
-¡Santana y yo! Que tontería – desestimó
-¿Realmente no crees que se ven bien juntos?
-Sí… no… no lo había pensado antes.
-¿En serio? Parecían muy unidos ayer
-¡Somos amigos! – aclaró en un grito.
-¡Parece más que eso!
-¿Bromeas? Me interesa más ser unido a ti.
-¡Claro!, te la pasas diciendo que quieres ser mi amigo, pero si lo fueras deberías estar contento por mi cita, nunca he tenido una.
Un balde de agua helada parecía había caído en Blaine. Kurt iba a salir con alguien, lo admitía y peor la consideraba su primera cita, es decir que lo de la semana pasada no había significado nada para él.
-Creí que- se interrumpió, ya se había puesto suficiente en vergüenza con reclamos que no le correspondían.
-¿Qué qué? – preguntó Kurt aún molesto. Blaine suspiró profundamente.
-Olvídalo, tienes razón, no estoy siendo un buen amigo… Lamento mi comportamiento Kurt.
-¿Qué?
-Que me disculpes, me deje llevar… pero como tú amigo si me alegro por ti – volvió a pedir.
Kurt respiró hondo también. Blaine parecía súbitamente deprimido
-No sé que decir.
-Di que me disculpas. Me comporte como un cretino. – admitió con culpabilidad.
-No, discúlpame tú a mi por cancelar, eso es muy grosero de mi parte – reconoció también.
-No tanto como gritarle por teléfono – mencionó avergonzado Blaine
-Yo también te grité.
-Me lo merecía.
-Supongo que yo también – aceptó Kurt.
-¿Podría aún así pedirte un favor? – se atrevió a solicitar Blaine.
-Dime
-No vayas al restaurante italiano.
-De acuerdo
B&K&B&K&B&K&B&K
Un par de minutos después Blaine regresó a la sala de juegos. Su semblante totalmente distinto al que había tenido todo el día.
-¿Todo bien? – preguntó Mike. Blaine simplemente se encogió de hombros en respuesta.
-Estás muerto – anunció Sam sin prestarle mayor atención.
-Si, se siente así
-¿Qué? – preguntó alzando la voz sobre el ruido del juego.
-Nada – respondió secamente, entregándole el celular a Finn
-¿Qué quería Kurt? – preguntó este.
-Nada – respondió con molestia
-¿Por qué la mala actitud? – insistió Sam asombrado.
Blaine sacudió la cabeza
-Lo lamento – se disculpó - Supongo que soy mal perdedor – respondió dejándose caer al sofá.
Nadie entendió que no se refería al vídeojuego.
K&B&K&B&K&B&K&B
Mientras Kurt se debatía internamente sobre volver a llamar a Blaine y recuperar su salida o encerrarse en su cuarto a ver películas románticas y suspirar dramáticamente, el timbre sonó y aunque sabía que era imposible que Blaine llegara tan rápidamente, una parte de él tenía esperanza.
Pero claro que no era Blaine.
-Hola Kurt – dijo la chica rubia frente a él.
-Hola Quinn – saludó tratando de esconder su desilusión.
-¿Está Finn en casa?
-No, lo siento, está en la casa de Blaine.
-Oh – respondió con tristeza la chica
-¿Qué sucede?
-Quería que me acompañara a Westerville.
-¿A Westerville?
-Si, quiero empezar a ver vestidos para el baile – respondió a chica con una hermosa sonrisa.
-¿Tan pronto? – preguntó Kurt aunque él también había estado pensando un poco en eso.
-Tengo que encontrar el vestido perfecto – aseguró Quinn.
-¿Y esperas que Finn te ayude en eso? – se burló Kurt.
-Tienes razón – reconoció la chica con una mueca- supongo que puedo ir sola… o mejor aún acompáñame tú – sugirió emocionada
-¿Yo?
-Vamos Kurt, si alguien tiene buen gusto eres tú.
-No puedo negar eso.
-¿Me acompañarías? – preguntó Quinn con ojos suplicantes.
Kurt meditó un momento pero sabiendo que sus opciones al quedarse eran patéticas decidió rápidamente.
-Claro. No tengo nada mejor que hacer – respondió.
-¡Genial!
K&B&K&B&K&B&K&B
-Hacia mucho que no me divertía tanto – expresó Quinn sonriente saliendo de la tienda de zapatos, algunas horas después.
-¿De verdad? – preguntó Kurt sorprendido, pensando en que no ese sentía ni una décima parte de lo divertido que estaba en ese mismo lugar la semana pasada.
-Sabes que mi vida ha sido un sube y baja en los últimos meses. Es agradable ser una adolescente normal para variar. – admitió Quinn
-Sí, supongo que lo es.
-Quinn – llamó una voz masculina a sus espaldas.
-¡Jeremiah! – gritó la chica emocionada lanzándose a los brazos de un chico rubio. - Hola ¿Cómo has estado? – preguntó al soltarse.
-Bien, hace mucho que no te veía – respondió el chico que Kurt de pronto encontró demasiado familiar.
-Lo sé – admitió Quinn avergonzada.
-¿Cómo estás?
-Mucho mejor ahora, volví a casa con mi madre.
-Me alegro por ti – dijo honestamente el chico.
-Gracias – respondió Quinn y fue entonces que recordó a Kurt- perdón, que grosera, déjame presentarte, él es Jeremiah mi primo y el es Kurt mi compañero de escuela.
-Mucho gusto – saludó Kurt algo cohibido, tratando de recordar al chico.
-Lo mismo digo – respondió Jeremiah con una gran sonrisa.
-¿Todavía trabajas en gap? – preguntó Quinn de pronto.
¡GAP! ¡Era el chico del que se escondió Blaine Anderson!
-Sí aún, lo haré en lo que termino la universidad.
-Eso es genial. ¿Y estás libre ahora?
-Acabo de terminar mi turno.
-¿Quieres acompañarnos por un café? – preguntó la chica sonriente.
-Suena bien
B&K&B&K&B&K&B&K
-¿Quieres ir por una pizza o algo? – preguntó Blaine al teléfono cuando se harto de su propia miseria.
-Creí que saldrías con Kurt – respondió Santana al otro lado de la línea.
-Está en una cita – respondió en un tono mucho más patético del esperado
-¿No eras tú su cita? – preguntó la chica sorprendida.
-No
-Creí que lo eras – agregó sin sutileza
-Honestamente yo también – respondió Blaine con voz cansada.
-Auch – dijo con burla.
-No ayudas
-Lo siento – dijo la chica honestamente, Blaine estaba siendo su apoyo ahora que no hablaba con Brittany, lo menos que podía hacer era devolverle el gesto – Vayamos a Breadstix, está vez yo pago.
K&B&K&B&K&B&K&B
En Westerville las cosas no estaban tan mal. Jeremiah resultó ser un chico agradable, de plática fluida y carisma obvia.
Kurt no entendía porque Blaine huía de él y mientras meditaba en eso, observándolo discretamente, el teléfono de Quinn sonó.
-Es Finn, ¿me disculpan un momento? – pidió retirándose un poco del bullicio y dejando a Kurt y Jeremiah en un extraño silencio.
-Así que – inició Kurt para cortar el hielo - creo que tenemos un amigo en común – y de pasó descifrar el misterio.
Jeremiah alzó la mirada curioso.
-¿En serio?
Kurt dio un trago a su bebida, asistiendo en silencio
-Blaine Anderson
-¿Eres amigo de Blaine? – Kurt asintió de nuevo – Oh, mala suerte para mi entonces, supongo que ya empezamos con una mala impresión de mí. – agregó
Eso había sido fácil, ni siquiera había tenido que sacar él el tema, y ahora sabía que contrario a lo que imaginaba Blaine no le había hecho nada al primo de Quinn.
-En realidad no, sólo sé que te conoce no sé por qué.
-Oh bueno, no soy tan malo como él puede decir – se defendió Jeremiah.
-Escucharé tu versión primero – aclaró Kurt con tono cómplice. Pero Jeremiah negó con la cabeza.
-Es una historia larga y no es para contarla cuando uno quiere causar una buena impresión -admitió.
-¿Quieres causar una buena impresión? – preguntó Kurt de pronto interesado.
-Por supuesto, ¿cómo voy hasta ahora? – preguntó con galantería.
-Bastante bien
B&K&B&K&B&K&B&K
-Somos unos patéticos ¿cierto? – preguntó con desánimo Santana al cortar otro pedazo de su pay de cereza.
Ambos estaban comiendo más de la cuenta, con caras largas y pocos ánimos. De alguna manera el estado decaído de Blaine le había afectado y en algún punto de la tarde Santana había terminado contándole su situación real con Brittany y lo que eso significaba para sus sentimientos. Logrando solamente que ambos se deprimieran más.
-Creo que lo somos – respondió Blaine llenándose de nuevo la boca de helado.
-No sabía que te gustaba Kurt tanto.
-Yo tampoco lo sabía.
-Si me permites decirlo, creo que es él quien pierde – comentó la chica con sinceridad.
-Puedo decir lo mismo de Brittany – añadió Blaine comiendo ahora un trozo del pay de su amiga.
-Gracias – dijo la chica quitándole a la vez su helado
Blaine intentó robar otro trozo de pay pero recibió un manotazo de Santana.
De pronto el rostro de la chica se iluminó por una idea -¿Sabes qué deberíamos hacer? – preguntó con energía renovada.
-No voy a golpear a nadie – respondió Blaine, el rostro de Santana decayó solo un poco.
-Ok… pasemos entonces al plan B.
