Disfruten este capítulo que con tanto amor escribí para ustedes.
Capítulo 20. Padre
Al día siguiente de lo ocurrido la casa era un total desastre. Ginny y Hermione estaban totalmente confundidas con la noticia del final de la relación de Luna y Theodore. Harry, Ron y Astoria no salían de su asombro por lo inverosímil de la situación, Blaise y Pansy se habían enojado tanto que no le dirigían la palabra a ninguno de los dos implicados. Y no es que Theo hubiese dicho algo al respecto de lo hablado con Luna, sino que había sido Jacob, el que durante el desayuno se había vanagloriado al darles a todos la noticia de que la dulce pareja ya no estaba junta y que él los había oído pelear.
Al despertar Luna se encontró con varios ojos puestos en ella, seguido de cientos de preguntas que estaba segura no quería contestar. Había escuchado todas y cada una de las voces de sus amigos:
- ¿Por qué finalizaron su relación tú y Theo? – le había dicho una ceñuda Ginny
- ¿Qué sucedió? – Preguntó Blaise más serio que nunca
- ¿Qué te hizo ese tonto? – le dijo Ron con los ojos entrecerrados
- ¿Fue por lo de ayer? – Había exclamado Harry señalando sus múltiples golpes
- Déjenla respirar – Dijo Draco arrastrando las palabras y frenando las preguntas que todos se morían por formular.
Aún anonadada la rubia se movió hacia la cocina acompañada de todos sus amigos que la seguían de cerca, como si estuvieran esperando sus declaraciones, bastante incomoda se sentó lo más alejada posible de todos notando que Theodore no se encontraba en casa, debía estar pasándola realmente mal y no lo culpaba, después de todo lo que le había dicho era más que obvio que no quisiera verla ni en pintura. Luna sujetó con su mano derecha el collar con el nombre del hombre que amaba, ahora junto a su placa con su nombre se encontraba la pequeña argolla que él le había dado anoche, lo que hacía el momento más doloroso. La voz de Ginny la sobresaltó provocando que soltara de inmediato aquella cadena como si le quemara, la pelirroja la miró con pesar y sin decir nada la abrazó unos segundos.
- Sé cómo te debes sentir Lu, ¿Qué te hizo ese tonto? – Le preguntó con voz aniñada. La pregunta le molestó demasiado, quien había herido a Theo había sido ella, no el caso contrario. Soltándose bruscamente de la chica Weasley buscó con la mirada a Jacob, caminó con paso firme hacia él y sin que nadie lo esperara tomó la mano del chico entrelazándola con la suya.
- ¡¿Qué carajos?! – Gritó Blaise al observar perplejo la situación
- Theodore no me hizo nada – Habló Luna con determinación – Fui yo quien lo engañó con Jake
- Esto no puede ser cierto – Susurró Ron realmente asombrado. Y como para hacer la situación aún más tensa, la puerta principal se abrió de par en par y a través de ella ingreso Theodore en un estado bastante deplorable, sus ojeras demostraban que no había dormido toda la noche y en su mano derecha agarraba con fuerza una botella de alcohol casi terminada.
- Una reunión familiar – Dijo con voz pastosa. El chico estaba completamente ebrio, tambaleándose caminó hacia donde se hallaban sus compañeros - ¿Qué celebran?
- Los cuernos enormes que tienes… - Susurró Ron soltando una risita.
- ¡Ronald! – Le regañó Ginny enojada mientras Harry le daba un fuerte golpe en la cabeza, el pelirrojo se disculpó cabizbajo y se quedó en silencio.
- Así que ya todos saben… - Blaise lo miró con pena lo que provocó la ira del castaño. – Tú – dijo señalando a Luna – eres la persona más falsa que he conocido en mi vida, hasta ayer jurabas que me amabas y hoy te paseas con este pusilánime por la casa.
- No es de tú incumbencia – Respondió Luna aparentando estar enojada por la intromisión de Nott en su vida.
- No, claro que no lo es. Ya tú eres problema y carga para alguien más – Siseó molesto
- Eso es lo que siempre fui para ti ¿una molestia? – Le dijo algo dolida
- Más que una molestia… fuiste mi más grande error – Blaise chasqueó la lengua malhumorado y abandonó la sala en compañía de Pansy.
- A ver muchachos cálmense – Dijo Harry con diplomacia – No ventilen sus problemas personales delante de todos.
- El buen amigo Potter – canturreo Theo alegre - ¿Qué nos ocultas Potter? - Harry se tensó al escuchar las palabras arrastradas de Nott, el ex agente abrió la boca para decir algo más, pero Draco lo sujetó con fuerza de la camisa y lo empujó con violencia hacia su habitación.
El resto de la mañana la situación no fue diferente en la pequeña casa, Donna se había unido ahora al grupo de personas que se cuestionaban el por qué Theo y Luna no estaban más juntos, lo que generaba en la rubia un fuerte dolor de cabeza. Para Luna había sido demasiado doloroso la actitud asumida por Zabinni, quien ni siquiera volteaba a mirarla. Luego de que Nott hubiese llegado en tal estado de embriaguez que no era consciente ni de quien era, el trigueño había pasado parte de la mañana cuidando la resaca de su hermano menor y refunfuñando enojado contra las personas a las que les dan confianza y terminaban siendo una verdadera estafa. La rubia sabía que las palabras de Blaise iban contra ella y lo entendía perfectamente, había lastimado a alguien muy preciado para el ojimiel, pues, aunque pelearan y se dijeran mil groserías, Draco, Blaise y Theodore eran hermanos y se querían demasiado.
Lo más difícil había sido a la hora del almuerzo. Theo había bajado en compañía de Blaise a comer y ya todos se encontraban sentados alrededor de la mesa, una mesa en donde la tensión reinaba. Se sentaron en silencio uno al lado del otro, el aspecto de Nott era bastante lamentable, no había dejado de ser ese chico extremadamente apuesto, sin embargo, bajo sus ojos se veían unas ojeras enormes, sus ojos no tenían ese brillo especial que lo caracterizaba y una espesa barba estaba volviendo a crecer sin que él se preocupara por ella.
- Que mal te ves Nott – Exclamó Ron ganándose la mirada airada de Ginny, que en cualquier momento parecía querer matarlo.
- ¿En serio? ¿Tú crees? – Le contestó Theodore con sarcasmo. El silencio volvió a reinar en la mesa cuando todos se concentraron en su comida y dejaron de prestarle atención a nada más. Jacob hacía lo posible por mostrarles a todos que él y Luna eran realmente felices, que la mejor decisión que había tomado la rubia era dejar al ex mercenario y escogerlo a él, pero a la mayoría de sus compañeros no les gustaba la idea de verlos a ellos tan tranquilos mientras Nott se hacia la pobre víctima. Sin que Luna lo autorizara el asiático tomó su mano obligándola a mirarlo y una vez la rubia posó sus ojos en él la besó sin previo aviso generando diversas reacciones.
- ¡Que mierda! – Escuchó Luna pronunciar a Blaise antes de levantarse tirando los platos al suelo, el sonido estruendoso hizo de la rubia se estremeciera y soltara de inmediato a Jacob, quien sonreía orgulloso de su hazaña. - ¿Lo estás haciendo a propósito, no idiota? – Le recriminó Blaise tomándolo del cuello de la camisa y levantándolo del suelo, Hermione se sobresaltó y tomó con dolor su abultado vientre lo que provocó la ira de Draco que ya estaba cansado de todos los conflictos.
- ¡Suficiente! – Gritó Malfoy demasiado enojado. Hermione emitió un grito de horror cuando Blaise arrojó al suelo con un golpe seco a Jacob. - ¡Zabinni! – Rugió Draco golpeando a Blaise en el pecho para quitárselo de encima a Chang, quien por obvias razones no tenía posibilidad de ganar con el trigueño.
- ¡Oye! – Se quejó molesto Blaise al ver la intromisión del rubio en su disputa con el aprovechado de Jacob. Pero Draco no se detuvo, haciendo uso de su fuerza llevo a Zabinni hasta el otro extremo alejándolo de todos. Theodore observaba bastante fastidiado la actitud de sus hermanos y las provocaciones de Jacob, intentando omitir los murmullos de sus compañeros, las burlas del asiático y la mirada de víctima que Luna mantenía en sus ojos, el castaño se encaminó a su habitación de donde nunca debió salir.
- ¿Adónde vas Nott? ¿Te avergüenzas de tus enormes cuernos? – Le gritó Jacob levantándose del suelo. Lo había retado, eso era más que claro y esta vez Theodore no se iba a quedar de brazos cruzados.
- ¡Potter! – Gritó Draco asustado al observar a Theo adquirir ese tono azuloso que solo tenía cuando su virus se manifestaba. Draco sabía perfectamente que el castaño no se controlaría por nada ni por nadie y menos después de la decepción sufrida con Luna, quien era la única que lo calmaba, un movimiento brusco de su amigo podía lastimar a Hermione y a sus hijos y eso era algo que no estaba dispuesto a tolerar. Para su fortuna Harry reaccionó rápido y tomó con fuerza a Hermione de la mano rodeando al resto de sus compañeros y alejándose del centro de atención que eran Theo y Jacob, el primero seguía de espaldas tratando de controlar sus poderes, mientras el segundo seguía retándolo.
- ¡Cállate Jacob! – Le gritó Ginny enojada, la pelirroja se encontraba escondida detrás del mueble junto Donna, Pansy y Astoria.
- Jacob, por favor – Suplicó Luna asustada, la rubia volteó su rostro hacia Nott verdaderamente asombrada pues escuchaba con claridad la voz del chico a pesar de que él no se hallaba hablando, notó entonces que lo que ella oía debían ser sus pensamientos y se sintió realmente mal "Por qué Luna…lo único que yo hice fue amarte" "No podré controlarme por mucho tiempo más" "Voy a matar a ese imbécil". La palabra matar hacía eco una y otra vez en la mente de la rubia, la alarma definitiva se disparó en su cuerpo al visualizar a Nott girar los talones y ponerse de frente al asiático. Al verlo avanzar decidido a acabar con su contrincante y después de escuchar los gritos horrorizados de las chicas, levantó sus manos indicándole al castaño que se detuviera y lo que ocurrió a continuación la dejo pasmada, Theodore y Jacob habían salido volando hasta chocar contra las escaleras, parecía una fuerza invisible lo que los separó e hizo regresar a la normalidad a Nott, pero en realidad se trataba de ella, lo supo cuando sus amigos la miraron extrañados al ver lo que había sido capaz de hacer. Miró con miedo sus temblorosas manos, para ese momento Theodore se había puesto en pie y recobrado su color de piel natural. El castaño intentó acercarse a ella, su mirada cargada de horror le decía que algo estaba realmente mal, un líquido empezó a bajar lentamente por su nariz, humedeció la punta de sus temblorosos dedos y se sorprendió al descubrir que era su propia sangre.
- Oye – Le llamó Theodore intentando a acercarse, pero ella negaba con la cabeza una y otra vez.
- No…no te acerques – Luna estaba en tal estado de nerviosismo que su visión empezaba a tornarse borrosa. Nott caminó dos pasos hacía ella al verla tambalearse mareada, pero una nueva ráfaga de viento proveniente de las manos extendidas de Luna lo envío contra la pared donde Draco y Blaise lo agarraron para evitar que se golpeara. Luna observó a Theo ser detenido por Blaise y Draco para evitar ser lastimado y luego de eso se desvaneció en el suelo ante la mirada incrédula de todos.
Abrir los ojos había sido toda una hazaña teniendo en cuenta la sensación de debilidad que la invadía. Había despertado en una habitación que ella conocía como a la palma de su mano, la de Theo. A su alrededor había varios ojos curiosos que la miraban como si fuese una especie rara y digna de admirar, los únicos que no parecían horrorizados eran Theo, quien se mantenía a una distancia considerable de ella, y Harry sentado a su lado.
- Hola – Le saludó el chico de gafas ofreciéndole una pequeña sonrisa - ¿Cómo te sientes?
- Bien – Susurró Luna sentándose en la cama, pero un nuevo mareo repentino la obligó a acostarse.
- ¿Por qué está así de pálida? – Preguntó en voz baja Pansy a Blaise, el ojimiel no dio respuesta alguna durante unos segundos, hasta que su voz resonó en la habitación, Luna había jurado que tenía años sin escucharlo, su silencio le incomodaba y a decir verdad lo prefería de parlanchín.
- Luna – Le llamó con sequedad, la rubia fijo sus ojos en él, la expresión del ojimiel se relajó un poco y volvió a hablar - ¿No estarás embarazada? – Pansy por poco se da de bruces en el suelo al escuchar la pregunta de Zabinni. Draco, Harry y Jacob parecían esperar pacientes una respuesta y Theodore recostado en la ventana, mantenía su expresión relajada
- ¡Eso no puede ser posible! – Gritó Jacob sobresaltado
- ¿No? – Preguntó con ironía Blaise sonriendo al detectar el miedo en el rostro del asiático
- Si ella está esperando un hijo, sería mío – Contestó con orgullo
- Claro que sería tuyo si decides criarlo como tal, biológicamente lo dudo – Respondió Draco mirándolo ceñudo. - Theodore ¿Ustedes usaban algún método…? – Nott se tensó
- Creo que ya estoy algo mayor para que tengamos ese tipo de conversación, además, un caballero jamás cuenta sus intimidades, si quieres saber ese tipo de cosas pregúntale a alguien como él – Contestó señalando a Jacob, que se sintió ofendido ante tal acusación.
- No estoy embarazada – Contestó Luna secamente – Y creo que si lo estuviera solo a mí me interesa quién es su padre.
- Permíteme discrepar en ese asunto Lovegood, pero particularmente a mí no me gustaría dejar abandonado a un hijo mío – Harry contuvo una sonrisa al ver la expresión soñadora que Luna hizo al escuchar las palabras de Theo, el pelinegro acababa de reafirmar su teoría de que algo raro estaba ocurriendo entre los habitantes de esa casa y particularmente con sus dos amigos Nott y Lovegood.
- Eso en este momento eso no es relevante – Exclamó Jacob con voz chillona. Con actitud protectora el chico se sentó al lado de su "novia" quitando a Harry de su lado y abrazándola a tal punto de generarle incomodidad.
- Que irónico es esto… - Susurró Theodore sin dejar de sonreír y de mirar a la pareja abrazada en su cama.
- ¿Qué es lo que te parece tan irónico? – Preguntó ceñudo Jacob soltando a Luna de repente, lo que para la rubia fue un verdadero alivio.
- El hecho de que ustedes estén abrazados en MI cama – Contestó tranquilamente. Luna pareció comprender la situación y se levantó de inmediato yendo a parar al suelo, producto de un nuevo fuerte mareo.
- ¡Ves lo que ocasionas! – Le gritó Jacob, mientras Draco la ayudaba a ponerse de pie.
- ¡Largo de mi habitación! – Exclamó Theodore muy molesto, empujando con fuerza a Jacob fuera de su cuarto, el moreno ofendido intentaba regresar por Luna una y otra vez, pero Theo con su cuerpo se lo impedía. Rendido después de pelear un par de veces más, el asiático se marchó dando un sonoro portazo que asustó a Luna y a Pansy. – A ti también te quiero fuera de aquí – Siseó Nott en dirección a la rubia.
- Con gusto – Susurró ella antes de salir tomada del hombro de Harry
La noche cayó sobre aquella casita pintoresca en donde vivía el grupo más disfuncional que Harry hubiera conocido jamás. Por donde miraba había alguna discusión o una situación extremadamente tensa. Aburrido de lo que estaba ocurriendo, el pelinegro tomó una cerveza del refrigerador y se dirigió a paso apresurado a las afueras de la casa, se detuvo en un claro del bosque y se sentó en el húmedo pasto. Durante un momento pensó seriamente devolverse, el frío que se sentía afuera era infernal y a pesar de encontrarse abrigado sus dientes titiritaban sin control haciendo que fuera difícil para él tomar de su cerveza, el sonido de unas pisadas sobre la hojarasca seca lo hizo alertarse. Empuñando con demasiada fuerza su arma se escondió detrás de un árbol y espero paciente a que las pisaras se detuvieran, un espeso matorral lo ocultaba a la perfección, lo cual resultaba beneficioso a la hora de espiar para ver de quien se trataba. Sus gafas se empañaron producto del frío y durante algunos segundos tuvo que quitárselas para limpiarlas con afán, volvió a colocárselas y miró en dirección de dónde provenía el sonido de las pisadas, que sorpresivamente se habían detenido. Curioso como nunca lo había sido en su vida, Harry encontró la posición perfecta para visualizar el extraño cuadro que estaba frente a él, un hombre de una altura considerable, calvo y vestido completamente de negro, abrazaba con gesto paternal a una persona de baja estatura, parecía ser una chica por la forma de su cuerpo, aunque Harry no se atrevía a asegurarlo debido a que la persona de baja estatura tenía una capa larga que le cubría la cabeza y el cuerpo en su totalidad. El hombre calvo separó al otro sujeto de él y le bajó con suavidad la capa, Harry había estado a punto de lanzar un sonido de asombro al observar el cabello rubio de Luna relucir en medio de la oscuridad del bosque, pero tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para evitar delatar su posición. Dispuesto a descubrir la identidad del hombre que la acompañaba, Harry se arrastró en medio de las hojas secas, se movilizó a gachas y en dos ocasiones se escondió detrás de un par de árboles, una vez estuvo lo suficientemente cerca para escuchar, agudizó su oído y prestó mucha atención.
- ¿Cómo has estado mi pequeña? – Preguntó una voz que Harry no tardo en reconocer: Lord Voldemort, la duda de todo esto era ¿Qué hacía Voldemort en aquel lugar? ¿Por qué Luna estaba con él?
- Bien, padre – Contestó Luna secamente. A Harry se le heló la sangre al escuchar el apelativo con el que la rubia lo llamaba ¿padre?, que significaba aquella extraña escena.
- Te veo un poco pálida. No me digas que estás triste por terminar tu relación con el proyecto Nott – Luna no contestó, pero en medio de la espesura del bosque, Harry fue capaz de ver a la chica bajar el rostro con tristeza – Ese chico no te conviene mi dulce niña. Tú mereces algo mucho mejor…
- ¿Quién decide eso, tú? – Le dijo Luna desafiante levantando su rostro con altivez. Voldemort levantó su mano y la azotó con fuerza contra la cara de la chica, quien emitió un quejido de dolor, Harry había estado a punto de intervenir, pero las palabras de Luna lo detuvieron. – Perdóname, padre – Dijo en tono de súplica
- Que no se te olvide quien soy yo niña – Le amenazó Voldemort bastante furioso, demasiadas veces lo había escuchado Harry en ese estado como para aprender a reconocer sus estados de ira. – ¿Quién es ese Jacob? – Le dijo con curiosidad Voldemort
- No es nadie – Contestó Luna con rapidez. Grave error se dijo Potter mentalmente, Voldemort era una persona muy audaz a la que se le debía saber contestar, su desarrollada inteligencia lo hacía alguien peligroso y muy perspicaz, capaz de darse cuenta cuando una persona mentía o cuando le decía la verdad.
- No es alguien de confiar – Exclamó con sus característicos siseos al hablar - espero que solo lo estés utilizando para destruir la confianza del joven Nott, de lo contrario, me veré obligado a eliminarlo. No quiero ninguna distracción en los planes que tengo reservados para ti – Luna tembló de pies a cabeza mientras asentía
- ¿Es todo, padre? – Voldemort asintió y deposito un beso paternal en la cabeza de Luna.
- Ve tranquila mi niña, pronto nos volveremos a ver – le dijo sonriente. Luna acomodó su capa y se perdió hacia el norte a direcciones desconocidas, hecho que desconcertó a Harry, pues la pequeña casa donde residían no se encontraba hacía el camino por donde ella transitaba. Decidido a seguirla, el chico de gafas se asomó nuevamente por los matorrales para visualizar si Voldemort seguía allí, pero al igual que Luna, el hombre había desaparecido de su radar. Era su oportunidad para seguirla y no dudó en tomarla, con sigilo, se movió empleando su mejor técnica de mimetización, el azabache siguió el camino que su amiga había tomado, luego de algunos minutos de caminar sin rumbo fijo, notó que había llegado a la parte más profunda del bosque y que el frío en ese lugar era aún mayor, se abrazó con fuerza y decidió que era la hora de volver, caminar solo en el bosque a esas altas horas de la noche no era la mejor idea para mantenerse con vida. Giró sus talones y se dispuso a tomar el camino a casa cuando una voz siseante lo hizo estremecer de pies a cabeza, en frente de él se encontraba el hombre que siempre veía en sus pesadillas: Lord Voldemort.
- Hola querido hijo – Le saludo con una enorme sonrisa en su rostro. Harry se tensó de inmediato, su cuerpo había dejado de responder y no podía movilizarse, casi había olvidado el pánico que le producía estar frente a su padre adoptivo. - ¿Qué no piensas saludar a tu padre? – Dijo Voldemort en tono de reproche. Harry arrastró sus pies pesadamente hasta quedar en frente del hombre de sus pesadillas y lo abrazó sin ganas luego de hacerle una pequeña reverencia.
- Padre – Lo saludó secamente separándose de él, a Voldemort no pareció agradarle mucho su escueto saludo pues hizo una mueca de disgusto en su rostro, su sonrisa se borró y en su lugar apareció un pequeño tic en su ojo izquierdo.
- Llevas años lejos de mí… escondiéndote hasta debajo de las piedras como un vil cobarde, fuiste capaz de traicionarme uniéndote a la banda de hippies rebeldes con los que andas y aun así mi bondad es tan grande que te recibo con los brazos abiertos… ¿crees que es justo el trato que recibo de tu parte? – El azabache tragó grueso tratando de encontrar la excusa perfecta que justificara el comportamiento que su padre adoptivo le reprochaba.
- Muchas cosas han cambiado desde que me fui de tu lado, padre – Contestó con determinación el chico de gafas
- De eso me estoy dando cuenta… - Susurró con nostalgia – Extraño cuando éramos una familia
- ¡Nunca fuimos una familia! - Gritó Harry sin poderse controlar cuando lo invadió la ira. – La familia nunca te abandona – Le dijo dolido
- Harry Riddle… – Susurró Voldemort caminando alrededor del pelinegro colocándolo cada vez más nervioso – Eso eres, un Riddle y debes actuar como tal
- ¿y qué es actuar como un Riddle? – Preguntó Harry con enojo - ¿Robar? ¿Asesinar sin piedad? ¿Pasar por encima de cualquiera con tal de lograr lo que quiero? – Voldemort sonrío sarcásticamente al escuchar a su hijo hablar de aquella manera
- Digas lo que digas, toda tu vida has actuado como tal. Usas un apellido con el que no te sientes identificado, mientes a los únicos amigos que has tenido en la vida, escondes al mundo tú verdad que bien sabes podría salvar muchas vidas. Eres más Riddle de lo que piensas hijo – Las palabras de su padre adoptivo retumbaron en su cabeza generando un eco difícil de pasar por alto. Lo que decía ese hombre no era una mentira, había herido, mentido y ocultado información por miedo, por egoísmo y por guardar pleitesía a alguien que en absoluto se lo merecía.
- ¿Qué demonios estás haciendo aquí? – Voldemort detuvo su andar y se volteó con violencia, tomando a Harry de su chaqueta y arrojándolo contra el suelo.
- ¡No se te olvide quien hace las preguntas, Potter! – Gritó enojado. Harry intentó ocultar su nerviosismo bajo una máscara de frialdad, pero su actuación no se veía muy convincente bajo los ojos de Voldemort. – Mis asuntos son privados y si de verdad quieres que conserve la poca estima que me queda por ti, será mejor que no te metas tu nariz en esto.
- ¿Ahora soy un Potter, padre? ¿Debo seguir diciéndote así o el privilegio es solo para tu nueva mascota? – El dolor que Harry sintió luego de pronunciar aquellas desafortunadas palabras fue indescriptible, Voldemort había usado con él su poderoso Taser, que logró paralizarlos por unos segundos. Jadeando y arrastrándose del dolor, el pelinegro se debatió durante algunos segundos acerca de si había sido un acierto decirle todo aquello a Voldemort, Harry mejor que nadie conocía lo peligroso que podía llegar a ser.
- ¡Insolente! – Le gritó pateándolo con furia - ¡Eso es lo que eres! – Harry empezó a reírse descaradamente mientras intentaba ponerse en pie, pero su padre no se lo permitía, golpe tras golpe su cuerpo se iba poniendo cada vez más pesado.
- Puedes golpearme todo lo que quieras, padre – Exclamó el moreno logrando levantarse después de varios intentos – pero con eso no lograrás callarme, nunca más lo harás. – Voldemort lo miró con furia, ese muchacho lo estaba provocando no sabía con qué intenciones, pero era claro que eso era lo que quería conseguir. No soportando más su impertinencia, Voldemort sacó su arma y apuntó a su hijo directo a la cabeza, Harry soltó una carcajada socarrona que lo único que hizo fue enfurecerlo más. - ¿Vas a matarme, padre? – Le preguntó Harry extendiendo los brazos hacia los lados, si su padre quería matarlo él no se lo impediría. Voldemort cargó su arma dispuesto a acabar con aquel muchacho de una vez por todas, pero un horrorizado grito lo hizo detenerse.
- ¡Nooo! – Gritó Luna corriendo hasta interponerse entre el arma y Harry
- ¡Quítate del medio niña tonta! – Exigió Voldemort enojado
- ¡No! – Exclamó ella con determinación – Harry es mi amigo…tú lo prometiste – Le dijo con reproche en su voz. Voldemort chasqueó la lengua un par de veces y luego bajó el arma.
- ¿Qué ocurre, padre? – Le increpó Harry amenazador - ¿Te has asustado?
- ¡Basta Harry! – Le dijo Luna empujándolo lejos de Voldemort - ¿Acaso quieres que te mate?
- ¡Quiero salir de esta maldita mentira de una vez por todas! – Grito el chico de gafas con frustración
- ¿De qué hablas? – Cuestionó la rubia su inusual comportamiento, Harry normalmente no era un instigador, al contrario, él siempre trataba de evitar todo tipo de conflicto. Más que el comportamiento del chico, a ella le intrigaba el hecho de que el ex policía estaba allí discutiendo con Voldemort como si de verdad se conocieran, incluso habían ignorado su presencia.
- Esa actitud rebelde no te llevará a ningún lado, mejor hazle caso a tu hermana y quédate callado. – Dijo Voldemort guardando su arma y alejándose del par de jóvenes que estaban más confundidos que nunca.
- ¿Qué significa todo esto Harry? – Preguntó Luna sorprendida – ¿Qué tienes que ver tú con ese sujeto?
- Esa pregunta debería hacértela yo a ti, hermanita – Dijo Harry con evidente sarcasmo
- ¡No conoces mis motivos! – Replicó Luna enojada alejándose del ojiverde
- ¡Tú tampoco conoces los míos! – Harry estaba furioso y no pensaba darle tregua a la chica, si ella quería respuestas, debía darlas primero.
- ¿Ese hombre es tu padre, Harry? – El chico sonrió con desgano, aquello era algo que él prefería no contestar nunca. - ¡Responde! – Exigió ella con desesperación - ¿Qué tienes que ver con él?
- Eso es algo que a ti no te interesa. – Su simple respuesta cargada de rabia le demostró a Luna que el pelinegro escondía más de un secreto al igual que ella.
- Estamos encerrados en un laberinto sin salida – Susurró Luna bajando por fin la guardia. Harry no contestó, solo se limitó a mirarla con algo parecido a la culpa reflejado en sus llamativos ojos verdes. Así, sin decir una palabra más, ambos caminaron en silencio rumbo a la pequeña cabaña, donde los secretos convertidos en demonios los atormentaban sin darle tregua alguna.
Próximo capítulo: Frágil
