Cuatro amigos reuinidos, se encontraban en la cantina del pueblo, devorando todo aquello que tenían en frente, estaban muertos de hambre.
-¡Esto esta delicioso!- exclamó, devorando una pieza de carne como un animal -Ese maldito de Björn... Se olvidó de alimentarme, otra vez, el día de hoy- habló con la boca llena.
-¡No mientas!- la regaño su amigo, apuntandola con un hueso -Ayer en la noche... Devoraste toda nuestra comida- reclamó divertido -Tristán, casi te mata por eso, si no fuera por tu hermano que cazo un venado y salvó tu trasero-
Ambos rieron. El grupo del que formaban parte, era estupendo y muy divertido.
-Así que ahora, eres un ladrón- preguntó ella y su novio, asintió. Habían hecho las pases antes de ingresar allí -¿No tienes miedo de que te arresten aquí?- él negó.
-No, hermosa- lo miró sonriendo, lo había extrañado -Aquí, es el único lugar donde no hemos robado nada y no somos buscados...- bebió un poco de su cerveza -Hay personas muy importantes para nosotros en este pueblo. No podemos dejar de venir aquí- todos asintieron.
-A nosotros nos sucede lo mismo...- el pirata miraba fijamente, pero ella, lo evitaba -Nuestro capitán o sea, mi hermano...- lo miró de reojo un instante y volteó - Está perdido por una campesina de aquí- sorbio su tragó -Ustedes deben conocerla- señaló a sus amigos -Se llama Leire- miró alrededor -Es la vida pasada de... Mi madre- susurró esto último.
-Si, la hermana de Amaia, también es amiga de Ivi y Eyra- sonrío al decir su antiguo nombre, al igual que su prima -Amaia, es novia de Tristán, el amigo de mi hermano y primo de Dante-
Él sonrío, le había dirigido la palabra después de tanto tiempo.
-Si, son grandes chicas...- indicó él -Según mi hermano, ellas descienden de un antiguo clan de guerreros ya extintos...- había terminado de cenar -Por esa razón, le gusta tanto- limpió su boca con una servilleta.
-Eso es cierto, son las últimas sobrevientes- pensó por un momento, mirando a sus amigos, la joven pirata ahora conocida como Denisse -Todos nosotros, de alguna forma... Estamos entrelazados de manera extraña en esta vida y en la otra-
-Si, es increíble y asombroso- su prima tocó su abdomen, estaba muy llena -¿Creen que podamos volver?- miró alrededor. Era un lindo lugar, pero no era su mundo -Amo vivir aquí, pero no es nuesto mundo y mucho menos, nuestros cuerpos- observaba sus manos y su cabello, que eran muy diferentes a los de su actual -Quiero volver- observó a Seth a los ojos, dando a entender su punto -Levi esta allí...Esperándome-
-Si, yo también quiero volver, Dante...- miró a su novio y luego, a su amigo -Me encanta ser pirata... Pero sé, que no pertenezco aquí-
-Esperen- pensó su amigo un momento -Nosotros llegamos aquí... A través del transportador de Valtandhers...- dirigió sus ojos a Dante a su lado -Yo creo que...-
-Podríamos regresar por donde vinimos...- aseguró este -Pero hay un problema... Tendríamos que ir allí, después de la Luna de Sangre- su novia hizo una mueca.
-Falta un mes para que eso ocurra, Dante. Es mucho tiempo- el rostro de su prima, reflejaba pánico -¿Ivi? Digo, ¿Gia?-
Era tan extraño llamarla por otro nombre.
-La profesia...- murmuró -Ellos morirán...-sostuvo su cabeza con las manos temblorosas -Björn y Eyra, morirán- temblaba como un animal asustado -Ellos...- miró a sus compañeros con terror -Yo no quiero estar aquí cuando eso pase- Sus ojos estaban en blanco -Tenemos que volver- exigió.
El pirata se acercó y la tomó del rostro para sacarla del shock, se veía muy perturbada.
-Ivette...mi...- se detuvo, ellos ya no eran nada -Escuchame... Prometo que nos iremos de aquí, antes de que eso ocurra, puedes venir conmigo y con Ciro- propuso tragando saliva -O puedo conseguir un barco y largarnos de aquí-
Ella apartó las manos de él de su rostro, despacio. Se había tranquilizado un poco. Respiró profundo y suspiró.
-Gracias, Seth- sonrío quitándole el sombrero que él llevaba y colocándoselo ella -Pero será inevitable... Tengo que estar con mi hermano cuando el momento llegue- tocó el colgante de colmillo que tenía en su cuello -¿Puedo quedarme con esto?- señaló el sombrero.
-Por supuesto que si- lo acomodó con sus manos -Estas hermosa...-
Le acarició el rostro. Sus amigos, los habían dejado solos para que conversaran tranquilos. Estaban en la barra del lugar, pidiendo unos tragos y volteando a verlos de vez en cuando.
-Gracias... Tu eres igual al de nuestra época y además, tienes el mismo nombre- él tomó asiento a su lado -Tienes suerte...- miró las puntas de su cabello, que era una extraña mezcla de colores -Yo aquí soy una beta y no tengo familiar animal- mencionó entristecida -¿Tú como estás?- eso lo desconcerto un poco. Notó su confusión y decidió aclarar el punto -Me refiero a, ¿Cómo estás llevando esto de que serás padre?- aclaró.
-Pues...- rascó su nuca -Desde que llegamos aquí, no tuve tiempo de pensar en eso...- respondió, mirandola -Estaba preocupado por ti- confesó -Cuando te vi desaparecer... No sabía a donde irías o a donde te transportarias- Sus ojos brillaban por haberla encontrado -Jamás había sentido tanto miedo en mi vida, como en ese momento-
Sus palabras acabaron con las sólidas barreras que ella había formado ante él.
-Lo siento...- se disculpó como nunca lo hacía -No tendría que haber huido así, pero la noticia, fue mucho para mí y lo sabes- sus ojos se llenaron de dolor -Nosotros...- tragó saliva intentando no llorar -No vamos a poder estar juntos después de eso, lo sabes ¿Verdad?- él asintió.
-Si, lo sé- juntó sus frentes, cerrando sus ojos -Eres el gran amor malaventurado de mi vida, Ivi- murmuró, llamándola como siempre -Nunca voy a poder ser feliz sin ti-
Confesó con el alma en un hilo. Lo besó, fue imposible que no lo hiciera, sus palabras herian como balas, pero aún así, estaba enamorada de ese pirata con alma de hechicero.
-Podemos ser felices ahora...- mencionó al separarse de él - Serías mi amor del pasado... El de otro tiempo- le peinó su desordenado cabello con sus manos -¿Qué dices?- él asintió feliz.
-Por mi esta bien, mi reina- la besó repetidas veces tomandola del rostro -Prometo que seremos felices hasta que volvemos a casa- se puso de pie como un resorte -Pero por ahora... Vámonos de aquí-
-¿No vas a secuestrarme? ¿O si, pirata?- cuestionó divertida.
-No, aunque ganas no me faltan...- le acomodó de nuevo el sombrero. Le quedaba enorme y cubría sus ojos -Voy a hacer mucho más que eso-
Le guiñó un ojo seductor y ella lo golpeó en el pecho. La tomó de la mano y salieron juntos de la cantina, sin mirar atrás.
-Bien...- observó a su prima y a su mejor amigo marcharse, desde su lugar -Parece que al fin sanjaron la paz- él asintió a su lado.
-Quizás sea hasta que estemos aquí...- aseguró él -Cuando volvamos, las cosas serán muy difíciles para ellos y ni hablar, para nosotros- señaló a ambos.
-¿Qué quieres decir con eso?-
Preguntó mirándolo. Él dejó su tarro en la barra.
-Permíteme ir al baño y cuando vuelva, hablamos-
Ella asintió y él se fue. Estaba tan pensativa y concentrada, que no se dio cuenta que un hombre alto, cabello negro y ojos del mismo color, se acercó a ella con no tan buenas intenciones. El sujeto, era un leñador muy conocido en esa comunidad, su nombre era Roy.
-Pero miren que hermosa y exótica palomita tenemos aquí sentada- habló y ella, lo miró indiferente -¿Qué haces tan solita aquí, preciosa?- se acercó invadiendo su espacio.
-Eso a ti, no te importa- algo en los ojos de ese sujeto no le gustaba -Largate-
-Vaya... Una preciosura con agallas-
Posición una mano en su rodilla. Pero sin que pudiera predecirlo, ella apretó un dispositivo en su muñeca y de allí, salió una pequeña pero mortal daga, que colocó en la garganta de él, que la observaba aterrado.
-Te lo diré una vez más...- se acercó para murmurar, sin ser oída por nadie más -Y te daré una sola opción- habló fría y neutral -Apartas tu cochino y horrible rostro lejos de mi o abriré tu patética anatomía, desde la garganta al ombligo, sin que te des cuenta de que lo haya hecho, ¿Tu eliges?- el sujeto tragó saliva muerto de miedo y salió de allí, sin decir nada -Me lo imagine... Cobarde- murmuró guardando su arma y bebiendo su tragó, como si no hubiera pasado nada -Tardaste mucho ¿Qué sucedió?- le habló a su novio al llegar.
-Tuve que sacar a un borracho del baño a patadas, que intentaba abusar de una jovencita allí- explicó molesto bebiendo de golpe y dejando dinero allí -Vámonos de aquí, no quiero que estes en este maldito lugar- la bajó del banquillo donde estaba -Corres peligro, esta lleno de depravados y locos-
-No tienes que preocuparte por eso...- le acarició el rostro para tranquilizarlo -Yo puedo defenderme muy bien... Te recuerdo, que soy una pirata y además, una hechicera-
Le envío una mirada amenazante al hombre que la miraba con terror, en el otro extremo del lugar. Esa chica, era muy peligrosa y no volvería a meterse con ella, nunca más.
-Lo sé, amor... Pero de todas maneras, vámonos de aquí- se encaminaron a la salida -Vamos a la posada, tengo una habitación allí y podremos hablar tranquilos-
La besó en la sien y cruzaron juntos a la posada que estaba frente a la cantina.
