Capítulo 16
A medida que seguía pasando el tiempo, nos encontrábamos más nerviosos. Por alguna extraña razón, la ansiedad se había apoderado de nosotros, por lo menos de Seiya y de mí. No importan que tanto nos esforzáramos, ella seguía sin aparecer y el tiempo se acababa.
Sabíamos que Sailor Galaxia no tardaría en atacar y acabar con todo, además, el haber percibido tan cerca a la princesa y no poder verla o encontrarla hacía que todo fuera más difícil.
Seiya se había concentrado al cien en las presentaciones, eventos y demás. Practicaba con mucho ahínco y parecía que casi no pensaba en Serena, es más, casi no me hablaba. Yo era muda testigo de su lucha interna.
Había tomado el hábito de tocar la batería hasta altas horas de la noche, lo que por supuesto molestaba a los vecinos.
- Oye… Seiya, tranquilízate – le comentó Yaten un día de esos, mirándolo un tanto preocupado.
- ¡Maldición! – exclamó mi alter ego, antes de dar el último golpe a los platillos – parece que se está burlando de nosotros.
Seiya se puso de pie, evidentemente ya harto de tanta tensión y estrés.
- Cantamos y cantamos y no pasa nada. Se supone que ya recibió nuestro mensaje. ¡¿Por qué demonios no aparece la princesa?! ¡¿Por qué?!
Mi alter ego estaba colérico y ahora era presa de un ataque de ira. Me puse de pie, mirándolo seria. A decir verdad, compartía exactamente la misma frustración y el mismo sentimiento. También estaba enojada.
Sin decir más, Seiya se dirigió a la puerta, seguido por mí.
- ¿A dónde vas? – preguntó mi platinado hermano, preocupado.
- Voy a tomar un poco de aire fresco – respondió de mala gana, mientras los chicos lo veían partir, sin decir nada más.
Comenzamos a caminar, perdiéndonos entre las calles, sin tener un rumbo fijo.
- Estrellita
- No digas nada, Seiya. Me siento exactamente igual que tú.
No dijimos más. Continuamos caminando hasta el centro de la ciudad. Ahí, Seiya se detuvo. Vagamente, llegó hasta nuestros oídos Nagareboshi He, la canción con la que la buscábamos.
- Nuestra canción ya se escucha por toda la ciudad – soltó mi yo masculino - ¿por qué ella es la única que no la ha escuchado?
Solté un suspiro. Realmente no sabía que decir ni como darle ánimo. Él en verdad estaba dando todo, ya no era aquel muchacho con el que me topé cuando llegamos a la tierra y que solo quería disfrutar de su adolescencia. A casi dos años de nuestra llegada, Seiya había crecido y madurado, y por fin había entendido lo que realmente hacíamos aquí.
Le coloqué mi mano sobre su hombro, y lo apreté ligeramente. Él me sonrió, algo melancólico.
- ¿Por qué no vamos a verla? – sugerí – Creo que te vendría bien.
En automático, su rostro se iluminó y asintió. Sabía que Serena Tsukino sería un buen bálsamo para aliviar nuestro dolor.
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Pasaba de la medianoche cuando llegamos a su casa. Su habitación estaba iluminada, señal de que el rubio tormento de mi pelinegro amigo aún estaba despierto.
- Creo que estoy empezando a volverme loco – dijo Seiya con pesar.
En ese instante lo voltée a ver, algo dolida y sorprendida. Se suponía que era para que mejorara su ánimo, no para empeorarlo. Además, me di cuenta que lo único que estaba haciendo era suprimir sus sentimientos y que ellos no habían aminorado en lo más mínimo.
Seiya se había concentrado en nuestra misión porque lo ocupaba como terapia para no sufrir por Serena Tsukino.
Justo cuando habíamos decidido irnos, Serena salió por el balcón. Seiya no pudo evitar sonreír.
- ¿Quién es? – preguntó la chica.
- ¡Hola! – saludó él, intentando disimular su malestar.
- Seiya… espera, ¡no te vayas! Enseguida bajo – ella sonaba bastante interesada y genuinamente preocupada.
- No te molestes. Me conformo con solo ver tu hermoso rostro – respondió él, galante.
En ese instante, no pude evitar sonrojarme.
- Pero qué extraño eres, jovencito – dijo pícaramente la rubia, quien también estaba sonrojada – a los muchachos que vienen a espiar a la alcoba de una chica se les dice mañosos.
Él rió
- Serena, siempre dices puras tonterías.
Aunque no dijeran más, el ambiente se cargó de una electrizante complicidad, y yo aún seguía sin entender aquella conexión que había entre ambos.
- Me dio mucho gusto verte – Seiya se despidió – hasta luego.
- ¡Seiya!
- ¿Eh?
- El próximo domingo será el festival escolar. Creo que habrá muchas actividades, pero todos se alegrarán mucho si asistes al festival.
- ¿Y qué va a hacer nuestro salón, Bombón?
- Una cafetería – respondió Serena, llena de orgullo.
- Ay que aburrido – dijo él, divertido.
- Grosero – lo increpé, golpeándole el brazo
- Eso no es cierto – respondió ella, haciendo un gesto de molestia – mira nuestro uniforme.
Serena entró unos segundos a su habitación para salir con un adorable traje de Maid.
- Es muy bonito, ¿no crees? Y los deliciosos pasteles que va a hacer Lita son realmente deliciosos. Tienes que ir a probarlos.
En ese instante, la pequeña Chibi Chibi se asomó por el balcón.
- Disculpa, ¿te desperté? – la chica la tomó tiernamente, mientras Seiya sonreía genuinamente.
- Ya me voy – soltó de pronto – iré al festival.
- ¿De verdad? – el rostro de Serena se iluminó.
- Que descanses – Seiya se despidió y nos retiramos.
Sin embargo, no habíamos dado ni diez pasos cuando percibimos el perfume de la princesa.
- Ese aroma es de…
- La princesa
- Y viene de la casa de Serena.
- Entonces, Taiki tenía razón. Es realmente extraño que ellas tengan ese aroma.
Ya averiguaremos qué es lo que sucede. Por lo pronto, regresemos a casa.
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El día del festival llegó y Seiya se levantó temprano, se arregló y partió a la escuela, porque por supuesto, tenía una promesa que cumplir. A todo mundo le dio gusto verlo, pero no se entretuvo con las demás personas. Su único y principal objetivo era llegar hacia su antiguo salón de clases para poder ver a Serena.
Cuando llegamos, encontramos a las chicas enfrascadas en una graciosa discusión, y la presumida de Tsukino deciendo que nos había visto en secreto y le habíamos prometido ir.
- Ay, pero si es igual que tu de presumida – comenté burlona, cruzándome de brazos, pero mi alter ego me ignoró.
- Hola – dijo él, interrumpiendo la discusión.
- ¡Seiya! – exclamaron las chicas, emocionadas.
- ¡Viniste al festival! – Serena estaba contenta.
- Es que quiero probar los deliciosos pasteles que tanto me habías recomendado, Bombón.
- ¡Oh no! Los pasteles ya se terminaron – comentó Lita, un poco apenada.
- ¿Enserio?
- Espera un poco. Enseguida haremos más – y la diligente chica salió corriendo acompañada de Rei.
- Seiya – Serena llamó su atención – como eres de nuestro salón, ponte esto ¿si?
No pude evitar doblarme de la risa al ver a Serena Tsukino sosteniendo un atuendo de maid intentando que Seiya se pusiera uno. ¿Es enserio? Mi pelinegro amigo era el ser más fanfarrón y masculino del mundo, y aunque cuando se transformara en Scout la que tomaba el mando era yo, él era un chico al 100%.
Además, a mí no me agrada la ropa de chica, aun siendo una chica. Prefiero estar cómoda y lista para la pelea.
- No, no me gusta la ropa de mujer – comentó Seiya, avergonzado
- Estoy segura que te quedaría muy bien – comenté, divertida.
- Cállate, Estrellita.
Una vez más, no pude evitar soltar una carcajada.
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Nos encontrábamos en medio de una plática bastante amena, la verdad es que Seiya y yo nos la estábamos pasando muy bien, y aunque no hubiera querido que éste tuviera distracciones, lo cierto es que estar cerca de Serena lo revitalizaba sobremanera. Eso me hacía sentir bien a mí también, porque estaba segura que muy pronto tendríamos que enfrentar la batalla final.
En ese instante, Rei entró muy agitada al salón, informándonos que Taiki y Yaten estaban molestando a Chibi – Chibi.
- ¿Qué? ¿Molestando a una niña pequeña? – Seiya no lo podía creer.
- Andando chicas, debemos saber qué está pasando – dijo Mina, y todos salimos del lugar.
Para cuando llegamos al patio, Lita, Yaten y Taiki estaban discutiendo.
- ¡Oigan! – les llamó Seiya - ¿por qué hicieron eso?
- ¡Lo mismo te preguntamos a ti! – lo increpó Yaten
- Seiya, ¿no me digas que viniste aquí solo porque querías verla?
- ¿Acaso está prohibido? – el pelinegro los retó con la mirada.
No podía creer que fueran tan testarudos y una vez más me preguntaba si ellos también veían a mis hermanas como Seiya me veía a mí. Aun así, yo no estaba de acuerdo con su proceder tan estúpido.
- ¿Por qué te comportas así? – Taiki estaba molesto
- Esa mujer es la culpable – acotó Yaten con fiereza.
- ¡Ella no tiene nada que ver!
- Jovencita, ¿puedes dejar de engañar a Seiya? – mi platinado hermano se estaba comportando como un verdadero cretino.
- ¿Qué dijiste? – Rei no dudó en defender a Serena.
- ¿Por qué tiene que pasar esto? – la rubia estaba triste – muchachos, ¿no se supone que deberíamos luchas juntos? Si hablamos, seguramente nos entenderemos.
En ese instante comprendí que ellos seguían a la defensiva con las scouts terrestres y que no habían aprendido nada de los últimos acontecimientos. Me sentí defraudada porque ellos creían que Seiya hacía todo por Serena, y no era verdad, quien mejor que yo para dar testimonio de los esfuerzos de Seiya y su compromiso con la misión.
Y si, tal vez si, él estaba enamorado de ella y era algo que yo no podía entender, porque también me agradaba su compañía y cuando luchábamos, quería estar con ella y protegerla, pero ellos no tenían derecho a juzgar si no sabían qué era realmente lo que sentía, lo que sentíamos.
- Esta bien – Taiki estaba fastidiado – Seiya, queremos hablar contigo.
- Son unos estúpidos – mascullé.
- Chicos, esperen por favor – les imploró la rubia.
- Lo siento, pero este no es tu problema – dijo cortante Taiki, así que déjanos en paz- y siguieron su camino.
- Bombón, discúlpame por favor – y dicho esto, Seiya y yo los seguimos.
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- ¿Me pueden decir que es lo que les pasa a ustedes? – Seiya estaba molesto
- La princesa está muy cerca, Seiya– respondió Yaten.
- ¿La princesa?
- ¿Acaso tú no puedes sentirlo? Te la pasas con ella y no eres capaz de percibirlo – mi platinado hermano ahora estaba más tranquilo.
- Alrededor de esa niña, se puede percibir su aroma – lo apoyó Taiki.
- Entonces ese fue el aroma que percibimos en casa de Serena – le dije.
- Y también traía consigo la vasija de nuestra princesa.
- ¿Qué? – mi alter ego estaba sorprendido.
- Si nos apoderamos de esa vasija – comentó Taiki – podremos saber con certeza si la princesa aparecerá pronto o no.
- Sí, quizá tengan razón, pero primero debemos hablar con ellas.
- ¡No puedo esperar más! – el tono de Yaten era de desesperación – la princesa está muy cerca de nosotros y yo… - su voz se quebró – no puedo esperar más.
Ni Seiya ni yo dijimos nada. Era evidente que mi hermano estaba muy dolido. De repente, pudimos percibir su perfume en el aire.
- Este aroma es de…
- ¡La princesa! ¿Creen que no esté guiando hacia ella?
Y fue justo en ese instante cuando nos dimos cuenta de lo que en realidad ocurría.
- ¡Seiya! Las chicas están en problemas.
- ¡Las chicas! – gritó mi alter ego antes de que saliéramos corriendo.
- ¡Seiya! ¡Espéranos! – Yaten y Taiki corrieron detrás de nosotros.
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Para cuando llegamos, las scouts estaban casi derrotadas y Lead Crow tenía acorralada a Sailor Moon.
- ¡No se te ocurra tocarla! – le advertí.
- No puedo creer que la energía de la princesa nos haya guiado a esto – la voz de Maker sonaba un tanto irónica.
- ¡Sailor Star Lights! – Sailor Mars estaba sorprendida.
- Pase lo que pase nos encargaremos de eliminar a todos aquellos que interfieran - Sentenció mi platinada hermana.
Descaradamente, Sailor Lead Crow se volvió hacia nosotras.
- Ya no me sorprenderán. También se todo sobre ustedes. ¿Se dedican a cantar o me equivoco?
En ese instante, aquella noticia me cayó como un balde de agua fría. ¿Cómo había sido eso posible si habíamos tenido tanto cuidad? Seiya me miró a lo lejos y empuñó la mano.
- ¿Cómo supiste eso? – pregunté, atónita.
- ¡No se muevan! – gritó nuestra enemiga, mientras juntaba sus manos y dirigía sus brazaletes hacía nosotras.
Vimos con horror como de ellos emergía un contenedor en el cual una masa negra inestable se encontraba en su interior.
- Eso es….- Maker no terminó de formular la oración.
- Ustedes saben que hay la posibilidad de vagar por el universo. Este es el hoyo negro. Una vez que alguien queda atrapado aquí, ya no podrá regresar. Es una entrada a otra dimensión.
Todos estábamos perplejos, incapaces de hacer cualquier cosa.
- Si hago explotar este hoyo negro, esta escuela quedará atrapada en él para siempre – Lead Crow parecía muy decidida a llevar a cabo su malévolo plan – En este momento llevan a cabo un festival escolar, me pregunto, ¿cuántas personas habrá?
- Si haces eso, tú también quedarás atrapada – sentencié.
- ¿Qué puedo esperar del futuro si lo he perdido todo? – la voz de Lead Crow sonaba algo trágica – mi única misión fue apoderarme de la verdadera Semilla Estelar.
Y dicho aquello, se dirigió amenazante a Sailor Moon
- ¡Vámos! ¡Entrégame la verdadera Semilla Estelar! – le ordenó.
- ¡Bombón no lo hagas! – Seiya estaba desesperado – Estrellita haz algo.
Pero antes que pudiéramos reaccionar, Serena había aceptado el trato. Sus amigas y yo tratamos de persuadirla pero, ¡Dios! Esa niña antes de que alguien más salga lastimado.
- ¡No lo hagas! – grité, dispuesta a luchas para defenderla, pero mis hermanas me detuvieron.
- No vengas – dijo ella firmemente – ya no quiero involucrar a más personas en esta pelea.
- Sailor Moon – el corazón se me hacía añicos.
- ¡Anda! – gritó la rubia, abriendo los brazos.
- ¡Perfecto! ¡Quédate así!
Lo siguiente que ocurrió fue como si todo pasara en cámara lenta. Lead Crow disparó los rayos de su brazalete contra Serena y fue como si el tiempo se hubiera detenido. Me dolió el alma verla sufrir, escuchando sus gritos. Seiya cayó de hinojos junto a mí, gritando, sintiéndose impotente mientras yo nada podía hacer.
Y en ese instante, apareció antes nuestros ojos la más hermosa Semilla Estelar que jamás había visto. Era tan brillante y emanaba una luz tan cálida. En automático, el traje de Serena desapareció.
La desgraciada de Sailor Lead Crow estaba a punto de tomarla cuando alguien la atacó, haciendo que el contenedor se rompiera y el hoyo negro se liberara.
Todo se comenzaba a consumir y nosotros ya no sabíamos ni que hacer. En ese instante, apareció Sailor Tyn Nyanko para intentarse robarla semilla de Serena Tsukino mientras el hoyo negro se tragaba a Sailor Lead Crow
- ¡Láser de Estrella Fugaz! – ataqué, intentando protegerla, pero fue en vano. El hoyo negro se tragó mi ataque.
- Mientras esté ese hoyo negro, no podremos hacer nada – sentenció Maker.
- No te lo permitiremos – Sailor Jupiter, aun que débil, se incorporó decidida a luchar hasta el último aliento por su princesa.
- Así es, la protegeremos – añadió Sailor Mercury.
Como si todo aquello no fuera suficiente, la pequeña Chibi Chibi apareció, con la vasija de nuestra Princesa en la mano, intentando proteger a Serena.
- Hazte a un lado – siseó Tyn Nyanko, pero de un momento a otro, Serena y la niña fueron engullidas por el hoyo negro.
- ¡Alto! – le gritamos a la enemiga antes que escapara – era la única pista que teníamos de la Princesa.
- No tengo ni la menor idea de lo que me están hablando – dijo la maldita, descaradamente – por cierto, les recomiendo que mejor huyan de este lugar, ya que nadie podrá detener a ese hoyo negro.
Justo en ese momento, aquel hoyo destructor explotó, dejándonos percibir la energía de la princesa.
- Esa energía es de…
- Imposible – mascullé.
Pero no, no era imposible. Ahí estaba Chibi – Chibi sosteniendo fuertemente la vasija con la cual estaba protegiendo a Serena.
Y ante nuestros ojos, por fin, después de tanto tiempo de buscarla, de haber vagado por todo el Universo, de haber estado esos años en la Tierra, por fin, nuestra amada princesa Kakyuu había aparecido, sosteniendo el cuerpo de la Princesa de la Luna.
- Princesa – susurré, mientras sentía que las lágrimas quemaban mis mejillas.
Que tal semillas estelares! Traigo para ustedes el capítulo 16 de este fic, correspondiente al episodio 193 del Arco Stars. A partir de aquí la trama se va a volver más intensa, la lucha se recrudece y nuevas preocupaciones invadirán a nuestra querida estrella.
Quiero darle las gracias a Ross Maker por su review, ¡gracias por leerme!
Nos leemos muy pronto y ya el siguiente capítulo veremos el tan ansiado "déjame reemplazarlo".
Les mando un abrazo de luz!
Gabiusa Kou.
