-Yo… no me lo puedo creer. Es indignante. ¿Cómo pudo hacerte esto? Ella es una hija de puta- dice Rachel, a lo cual yo volteo sorprendido, mirándola fijamente, aunque mis gafas ocultaban la expresión de mis ojos.

-Rachel… no creo que sea conveniente que digas eso de mi madre, no se lo va a tomar bien-

-¡Malcolm! ¡Reacciona! ¡Tu madre te acaba de maldecir! Pero, ¿Qué clase de madre es ella? -

La gente nos mira de forma rara, pero iban a su bola, ventajas de vivir en Nueva York.

-Intentas ser una buena persona, divides tu tiempo en ayudar a los demás para que luego ella te diga que eso es inútil, que dejes a los mortales con sus problemas, ¿¡pero que clase de madre es ella!? Ni siquiera es Annabeth así- dice Rachel mientras suelta mil palabras por hora.

-Rachel, te entiendo, yo también estoy conmocionado, pero… ¡dioses, tienes razón! No tiene sentido que ella me haya hecho esto, ni siquiera en mi vida le dije nada malo pero que va, solo por decirle que ella tiene favoritos, ¡boom! Me maldice a mí y a toda mi descendencia con mala suerte y todo lo demás-

-Se supone que ella representa la sabiduría, la paciencia, la estrategia, ¡todo lo racional! Pero no es capaz de tolerar que está equivocada. Joder con el defecto fatal, debería ir con Asclepio para lidiar con eso-

-Lo hizo en su momento, pero luego empezó a psicoanalizar a Asclepio, se enfado y prometió no volver allí jamás- le suelto mientras acomodo la capucha de mi sudadera de Valhalla.

-¿Cómo rayos sabes eso?- dice Rachel mientras me mira sorprendida.

-Bueno… en la cabaña de Atenea todos teníamos un libro con las lecciones de mamá…-

-Debes estar bromeando-

-¡No! No bromeo. Es literal. Es un libro que se va actualizando, en donde mamá cuenta sus lecciones y pensamientos, dioses, hasta nos hacía un examen de eso. Hablaba del amor, de su relación con los mortales, de Poseidón, etc-

-Dioses, eso es peor como las rimas de Apolo- el cielo truena con eso- Okay Apolo, es la verdad, no lo digo por ofender- dice el Oráculo hablando en un tono más bajo.

-Eso es lo peor de los dioses. O sea, es la verdad, nunca puedes decirles la verdad sin que se ofenda. Nunca puedes decir que Deméter está obsesionada con el trigo, o que Apolo está obsesionado consigo mismo, ¡por Hades! Actúa como si fuera Johnny Bravo. Ni siquiera puedes decir que Zeus es un egocéntrico de mierda, o un ninfómano. O sea, no es necesario que abandones a tus hijos, o ni siquiera tengas sexo y así no molestas a tu mujer, rayos, ya deberían de conocer la inseminación artificial-

-Al menos Zeus no te ha partido con un rayo, seguro que Hera se lo ha impedido. La cuestión es que no mereces esto, dioses, es increíble que… bueno, tu ya sabes. Curioso, eres como Peter Parker. Creo que ella debería de tomar un cursillo de cómo actuar con sus hijos, dioses, es la diosa de la sabiduría no debe ser tan complicado. Debería dejar de actuar como una Mary Sue, que se deje de tonterías y que acepte que no es infalible, ¡que ella se puede equivocar! -

Ver a Rachel soltar todo eso contra mi madre, defendiéndome… fue agradable. Era como ver a Lois de Malcolm in the middle, solo que por cada palabra que soltaba parecía ir en cámara lenta mientras su roja melena ondeaba con el viento…

De pronto, mi sentido arácnido (al menos lo conservaba) comenzaba a zumbar. Comienzo a mirar a mi alrededor, era difícil ver cual era el peligro cuando lo único que había era un montón de gente caminando a su bola. En un abrir y cerrar de ojos, un destello potente como la explosión de una supernova ilumina Times Square.

De aquel destello, sumergido una niebla gris se podía ver la figura de alguien… Era mi madre. Esa mirada seria y analítica, acompañada de su característico casco de guerra, su lanza y su escudo…

-¿Con qué soy una mala madre? Deberías de haber cuidado tus palabras, Oráculo- dice mi madre.

La gente se maravilla. Nadie daba crédito a lo que veían, algunos comienzan a sacar fotos, los demás comenzaban a correr.

No hacia falta decir palabra, Rachel y yo comenzamos a correr hasta meternos en un callejón

-¡Por Hades! ¡Acabas de invocar a mi madre! - le digo mientras nos detenemos, la gente grita afuera, no de terror sino de conmoción.

-¡Con Cronos esto no pasaba!- dice ella.

-Es inútil que huyáis de mí. Pensaba que no serías tan estúpido como para cometer el mismo error, Spider-Man- dice mi madre a unos metros detrás de nosotros.

Genial, ya ni me llama por mi nombre.

-Rachel, huye. Yo me encargo de mi madre- dirijo mi mirada hacia mamá- Okay mamá, lo que quieras hacerle al Oráculo ni se te ocurra hacerlo, ¿quieres desahogarte? ¡Atrápame!-

Quizás no sea la decisión más sabia de mi vida pero era lo único que se me ocurría. Salto hacia arriba por unos cuantos metros hasta llegar al techo. Saco la máscara de mi destrozado traje, me quito la sudadera Valhalla junto con mis gafas de sol y las dejo en el suelo, protegidas por una telaraña. Ahora era yo con una camisa deportiva roja y unos pantalones azules.

-Abstente a las consecuencias, Spider-Man- dice mi madre, apareciendo en el techo mientras ondea su espada contra mí.

Salto por encima de ella, para luego aterrizar sobre su espalda.

-Curioso, en algunas culturas de América Latina, está bien visto que las madres carguen a sus hijos- mamá se sorprende e intenta zafarse de mí, me muevo lo más rápido que puedo- Vaya, se nota que no aprecias mucho el contacto físico, en psicología eso se traduciría en…- digo eso, pegado en su escudo.

No logró terminar esa frase ya que mamá lanza en el aire su escudo como si fuera un frisbee. Disparo dos telarañas al suelo del techo mientras me apoyo en su legendario escudo, y me impulso con el escudo como si fuera un tirachinas. Madre saca su lanza e intenta darme, pero logro despistarla cogiendo su escudo en el aire y lanzándoselo en su cara.

Logra atrapar su escudo, aprovecho su despiste para clavarle mis garras en su mejilla.

-¡Shock! Siento como si mi velocidad hubiera mejorado- pienso en mis adentros.

Mamá voltea su mirada mientras pone su mano en su mejilla, sangre divina salía de su herida, sangre dorada. Bueno, ahora sé que estas garras si que son como bronce celestial. Me mira con cara de "pequeño bastardo, acabas de deshonrarme, ve preparando tu trasero para el Tártaro".


Unos minutos después

Si alguien se esperaba una pacifica pelea sin muchos escombros de por medio… Te aseguro que estas equivocado. Times Square era un desastre, fachadas de edificios destrozados, coches clavados en las paredes, oficinas perforadas. Intentaba huir de mi madre mientras me balanceaba lo más rápido que podía, pero siempre la tenía a unos centímetros cerca de mí. Un coche es lanzado contra mí, logro esquivarlo y lo dejo fijado en una telaraña gigante. Aprovecho aquella telaraña y apoyo mis pies, usando la fuerza de la elasticidad, salgo disparado contra mi madre, ella usa su escudo. Intento disparar una telaraña pero lamentablemente mis telarañas se habían agotado. Mamá usa su escudo y me golpea en toda la mandíbula, lanzándome hacia arriba por unos largos metros.

-Ahrg… Por Hades, menudo momento para que se me agote la telaraña-

-Rindete Spider-Man y consideraré darte una justa dispensación-

-¿Alguna vez te dijeron que te pareces a Lois de Malcolm in the middle?- mamá se me queda mirando de forma extraña- ¿enserio? Es un clásico, deberías de hablar con Hefesto para que lo ponga en su canal de TV.

-¡Por Caos! ¡Tomate esto enserio! ¿Crees que diciendo tonterías me vas a sacar de quicio?- dice mientras se pone en posición de guardia.

-Hasta ahora estaba funcionando… Mamá- la cara de mi madre se arruga cuando digo eso, ella se abalanza sobre mí.

Los movimientos de Atenea son precisos y letales. Helicópteros se amotinan alrededor nuestro, en el cielo, grabando la pelea. Madre lanza un ataque usando sus dos brazos como punto de apoyo, logró detener la espada agarrándola desde el mango con mis dos manos. Con todas mis fuerzas la alejo de mí por unos centímetros y le proporciono un fuerte puñetazo. Ella escupe su sangre al suelo.

Corro de nuevo hacia ella, finjo intentar darle un golpe de nuevo a lo que ella alza su espada hacia un lado dejando un hueco libre. Giro mi cuerpo para agarrar su cabeza y darle un fuerte rodillazo.

-¡Dime, Atenea! ¡¿Qué se siente que tu hijo al que has maldecido te esté golpeando?!- mis nudillos comienzan a sangrar, su coraza es fuerte pero aún así continuo.

Numerosos golpes la despistan, ella intenta atacarme con el escudo, pero la ataco con mis garras, haciendo que suelte el escudo. Cojo el escudo y le golpeo en la mandíbula, ella cae al suelo. La ira se apodera de mi y sigo golpeando varias veces hasta que… me veo a mi mismo castigando a mi madre. No…

Mamá comienza a abrir sus ojos. Sus ojos grises tormentosos ahora ya con moretones e hinchados se fijan en mí…

-No… No voy a continuar con esto. No voy a seguir más con esto, yo… no puedo hacer esto. Está es la diferencia entre tú y yo, tal vez ni me hayas apreciado en vida, pero a pesar de todo, aún cuando me has maldecido injustamente, aún cuando te fui fiel… te sigo queriendo mamá, ¿y sabes qué? Duele… Ojalá recapacites, no todos somos perfectos, tú al igual que yo cometiste errores, no eres infalible. Y si no quieres recapacitar, al menos recordarás esto. Que, en tus noches más íntimas, en el secreto de tu corazón, sabrás que un semidios, hijo tuyo, hijo maldecido, te derroto… y tuvo misericordia de ti-

Dejo el escudo en el suelo mientras me voy, yéndome y sabiendo lo que posiblemente me ocurriría luego. Siento como un fuerte golpe me envía a varios metros de distancia. Para cuando abrí mis ojos, mamá ya no estaba.

Los helicópteros seguían filmando, logro levantarme, aunque me duela todo el cuerpo. Volteo mi mirada hacia arriba, allí estaba Artemisa, mirando sorprendida. Había llegado tarde.


Mientras tanto en el Olimpo…

Todos los dioses del panteón griego observaron sorprendidos la batalla entre Spider-Man y Atenea. Madre e hijo peleando en una sangrienta batalla donde el hijo salió venciendo, cumpliendo el ciclo edipiano.

-¿Habeís visto lo que creo que acabamos de ver?- dice Hermes.

-¿Cómo es posible que Atenea haya permitido ser derrotada por su propio hijo?- dice irritado Ares.

-Creo que hizo bien…- dice Hefesto mientras recuerda su relación con su madre Hera

-¡Ha sido tan bello!- dice Afrodita llorando.

-¿Y qué castigo le vas a poner, Zeus?- dice Hera

-¿Castigo? El chico no tiene nada de culpa, vamos, si hasta le ha perdonado la vida- dice Poseidón.

-¡ACASO VES ESO NORMAL! ¡NO HAY MAYOR VERGÜENZA QUE TU ATACANTE TE PERDONE LA VIDA!-

Un pequeño enfrentamiento entre estos dos dioses se arma pero es detenido por un rayo de Zeus.

-¡Callaos! ¡El muchacho no será castigado! ¡Yo no me meteré en los lios de mi hija siempre y cuando no afecte a la supervivencia del Olimpo!- dice el rey de los cielos.


Mientras tanto… en Yggdrasil

Dos cuervos volvían para reposar en los hombros del dios Odín. Estos les cuentan todo lo sucedido en Nueva York, a lo cual Odín comienza a meditar. Meditando y analizando a… Spider-Man…


De vuelta a la realidad…

De noche, cuando todos ya han ido a dormir. El Ojo Público sale a analizar la escena del delito. Solo para encontrarse con la sangre de Atenea solidificada en el suelo.

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Recibe William Dare en su ordenador. Cuando ve la noticia, una sonrisa se forma en su boca. La noticia iba acompañada de una foto de las pruebas obtenidas, aquellas pruebas que contenían la sangre de Atenea.


Me despierto sobresaltado. La cabeza me daba vueltas… Me encontraba en mi cama, comienzo a mirar mi cuerpo, estaba limpiado.

-Veo que te despertaste- dice Artemisa quien tenia un plato de sopa en sus manos- ten, necesitas recuperarte.

-¿Acaso no quieres que te explique lo que ha pasado?- le digo confundido.

-No es necesario, ya me estoy haciendo una idea, no te preocupes- dice Artemisa mientras se sienta en mi cama. – Veo que te han maldecido.

-Sí… es una historia graciosa. - le digo- ¿quieres que te la cuente?

-…Sí quieres…-

Intento acomodarme en mi cama, intento sentarme en el borde junto a Artemisa pero accidentalmente le toque la mano. Fue un rato algo incómodo.