Capítulo 14

¿Cuándo? —

Esta noche —

Respuestas, cuando su vista de nuevo fue devuelta y observo que los cuatro se encontraban frente a ella fue lo primero que su mente exigió, de repente los pensamientos se volvieron demasiados, capaz de cruzar contacto, y notar que la hermosa sonrisa de Yuki fue reemplazada por una mueca llena de impotencia y miseria, fue el momento perfecto para que su corazón se detuviera, iba a necesitar las razones, sin embargo, el presentimiento que de repente la invadió pedía a gritos no saberlo.

Sus muñecas, con rasgos de marcas, seguramente de una soga debido a la forma, llevo la vista hacia el piso, tirada como si al parecer no hubiera sido ningún problema cargar con ella, tanto que dejarla ahí fue una elección por mera diversión, todo termino por confirmarse con la sonrisa que Scourge no se molestaba en ocultar cada vez que ambos se miraban por mera casualidad.

Tampoco le sorprendía que aquella silueta oculta entre las sombras, recargada en la pared de concreto con el rostro perdido en algún punto de la habitación fuera él.

Sin embargo, lo que la sorprendió aún más fue ver que la mueca pretenciosa que su amiga murciélago poseía siempre no estuviera ahí.

Sin saber que decir o hacer, se limitó a levantarse lentamente, rechazando la necesidad de hacer ruido anunciando a todos lo obvio, abrazándose a si misma debido al viento helado que se colaba por las rendijas de la ventana atrás de ella, la luz de la luna era el único medio por el cual se iluminaba todo ese, al parecer, gimnasio abandonado, nadie vendría aquí.

Cariño, hola — Saludo Rouge, intentando formar una sonrisa que no parecía nada más que forzada.

Debieron dejar que yo fuera por ella — Reclamó Yuki.

Supéralo idiota, todos sabemos que no sabes moverte entre la oscuridad — Respondió el erizo verde alardeando de su papel. {

¿Qué estaba pasando? Habían hecho una junta a la mitad de la noche, claramente algo estaba sucediendo, si es tanta la urgencia de invocarlos a todos antes del amanecer. Una vez más, recorrió el lugar en búsqueda de respuestas, no sabía si era prudente preguntarlo de golpe, aunque realmente se muriera de curiosidad.

Habría saltado aterrada debido a un peso extra que de repente sintió en su hombro, no obstante, sorprendida ahogo un gritito al ver que Scourge no paraba de verle "lo divertido" a su expresión confusa y aterrada, tan veloz como sus ojos se engrandecieron estos hicieron lo contrario, a pesar de que ese pésimo habito del contrario la tuviera irritada, siempre optaba por ignorarlo, aunque a veces pareciera imposible.

Sumado a que había sido cargada como costal de patatas y recién levantaba, bueno, definitivamente no era un buen momento tampoco.

No creo que secuestrarme a la mitad de la noche haya sido porque pretenden solo quedarse en silencio hasta mañana — Finalmente rompió el silencio, estresada, alejándose a paso lento del erizo verde y acabando a un lado de Yuki.

Este por otro lado simplemente intento sonreírle de forma casi natural, cada vez que la veía a ella, siempre un brillo mágico y misterioso destacaba en sus pupilas, soltó todo el aire que había estado reteniendo durante todo ese tiempo, extendiendo su mano para alcanzar la suya y entrelazarla, el calor corporal estaba presente, el sentimiento, su mirada.

Cada vez que Yuki estaba a su lado, cada vez que ambos formaban esa conexión con sus iris, podía permitirse imaginar, creer que, al menos ahora: "Todo va a iba bien".

Sin embargo ¿Por qué sentía que esa sonrisa, esta vez era diferente?

Rouge miraba con afecto ese escenario, gracias a él y a ella, es que Amy estaba ahí esa noche, no había sido nada fácil, Shadow de primera no quería meterla en esto, ya sabía que no le tenía ni la más mínima fe, ni siquiera una pizca de esperanza, tan solo hace un par de horas Yuki había perdido el control cuando Scourge afirmaba con bufonería, según sus propias palabras, lo inútil que Amy era, lo patético de sus intenciones por ayudar y el nulo aporte que poseía para todo, la estaban juzgando solo viendo el primer y único intento.

No eran cercanas, sin embargo, a nadie le gustaba oír eso, aun si fueras la persona con más fuerza mental de todas, tarde o temprano, algo te hace flaquear e intentar esforzarte mientras otros intentan hundirte, definitivamente puede ser una de las razones.

Ella comprendía esa sensación demasiado bien.

Porque no eres perfecto, solo eres tú, y aunque no lo creas, eso es más que suficiente, eso es lo único que importa.

Con inquietud, se mordió lentamente la carne interior de su moflete, observando alrededor hasta toparse con cierta persona que se negaba a entablar una conversación con una cara más.

Oye, Shadow – El mencionado, ahora siendo el centro de atención, restringió sus movimientos, se negó a verlos a todos, empeñándose a mantenerse entre las sombras, de vez en cuando vigilando que nadie estuviera cerca.

Rouge, por otro lado, no se rindió, frunció ligeramente el entrecejo y continuó. — No puedes negarle el saberlo, ¿Cómo esperas que lo logre? —

Yo jamás estuve de acuerdo — Dijo mirando hacia la ventana. — Me niego a ser responsable de más errores.

¿Acaso te estas escuchando? —

Mejor hablemos de lo que vamos a hacer. — Cortó la conversación un Yuki, visiblemente molesto, acercándose al centro.

Scourge dejo salir una carcajada.

Mira niña, esto es simple — Amy se giró al escucharlo. — Quieren asesinarnos. — Alzó los hombros desinteresado. — y solo tenemos hasta el amanecer para escapar. —

Tal como si estuvieran hablando sobre el clima, el erizo verde soltó todo de golpe, Amy no podía entender como estaban tan tranquilos con esto, sabia lo experimentados que eran, pero una noticia así ¿Cómo esperaban que reaccionara? Parpadeó un par de veces, y de inmediato se giró hacia el de vetas rojas quien seguía sin decir una sola palabra al respecto, caminando a paso decidido y un tanto insegura se tomó la libertad de detenerse justo al frente de él y esperar ahí hasta que Shadow le explicara como si estuviera hablando con una compañera de equipo por primera vez en todo este tiempo.

Además, de eso, lo que le molestaba era el hecho de que no planeaban decirle, al menos podía confirmar que Yuki o Rouge si tenían la intención, podía notarlo, ¿Pero él? Ni siquiera con los meses que llevaban trabajando y entrenando juntos significaba algo para la mitad de lo que se supone era un grupo, no era ningún soporte que podría reemplazarse y eso no lo veía.

¿Alguna vez me catalogaste como alguien de ayuda y no un estorbo? —

El carácter que tanto había caracterizado a la chica poco a poco estaba regresando, sin embargo, faltaba mucho por descubrir, como lo que iba a pasar a continuación.

Nunca te catalogué como parte de nada. —

Shadow ni siquiera vaciló en decir eso.

Siempre era lo mismo, siempre que intentaba cambiar su perspectiva, todo terminaba con la misma frase expresada en diferentes palabras, no podía ser diferente, de hecho, luego de escucharlo apretó los puños alejándose de el a paso lento para regresar con el resto.

El zorro albino veía en silencio la mirada decaída de la chica.

Hay una nueva directora — Rouge se veía las cutículas mientras tomaba asiento en una de las gradas que ahí estaban.

Le dijo a Shadow que debíamos ir a una misión la cual no tiene fundamentos en lo absoluto — Continuo Yuki cruzando los brazos.

Para enviarnos a nuestra tumba, quieren deshacerse de nosotros, y no sabemos porque — Scourge a pesar de conservar su ya mirada característica llena de burla e ironía, ahora, esta se había modificado levemente demostrando seriedad, dando a entender que esta vez, no era el momento para hacer bromas.

Amy observaba a todos, de repente los recuerdos de cuando recién había despertado regresaron a su mente, acostada sobre la camilla mientras un sinfín de tubos extrayendo parte de su sangre la hicieron dudar, la enfermera le había dicho que no era nada extraño, debían monitorearla por completo para estar seguros de que se estaba recuperando.

Lo extraño era que todo el tiempo se sentía cansada, débil.

Están esperando que a las 5 am partamos, podemos salir por el otro lado sin ser vistos. — Dijo Rouge.

No, no son tan confiados, van a tener guardias esperando solo para prevenir — Yuki rechazó la idea negando con la cabeza.

Asesinémoslos antes de que ellos lo hagan y ya está, fin de la historia — Scourge parecía aburrido de escuchar lo mismo desde aquella tarde.

No podemos, cerebro de mosca, así solo tendrán más razones para deshacerse de nosotros, seria empezar una guerra desde adentro con los muros reforzados —

¿Así? ¿Si sabes tanto entonces porque no dices TU una maldita idea, eh, imbécil? —

Ya chicos — La murciélago se había puesto en medio de ambos hombres. — Luego se encargarán de insultarse, ya cuando estemos afuera. —

Silencio.

¿Y si… — El erizo negro fue el primero que giró su cabeza hacia la peli rosa — les hacemos creer que… — luego todos le pusieron atención, y cuando se dio cuenta ya se había puesto un poco nerviosa por ello. — ganaron?

¿A qué te refieres, cariño? — Cuestiono Rouge.

Estuvo a punto de responder, pero unos pasos firmes se escucharon por todo el lugar, luego de un leve instante, Shadow ya se encontraba al centro del circulo con los brazos cruzados.

Engañarlos en su propio juego, preparar una carnada y mientras piensen que todo acabo huir por la puerta del este, esta noche es el turno de los del edificio C, expertos en armas a larga distancia. — Sorprendida, lo veía con los ojos abiertos, ella había tenido la idea tal cual, solo fue una sugerencia, después, algo dentro de sí, se sintió orgullosa por haber sido de ayuda, al menos, un poco. — Habrá que esquivarlos hasta perderlos.

Todos asintieron.

Yuki estaba orgulloso de ella, y se lo hizo saber cuándo este cruzo miradas con él y de inmediato le regaló una enorme sonrisa, haciendo que la chica correspondiera el gesto algo apenada, no creía que había sido para tanto.

Mientras esperaban a que la hora llegara, habían acordado entre todos que lo mejor sería separarse, pues en cuanto los agentes se enteraran de que todo había sido un engaño el tiempo que tendrían para poder evadirlos a todos mientras buscaban la salida sería contraproducente, sin embargo, mientras más alejados estuvieran uno de otro más difícil se les haría apresarlos.

Todo se resumía a una carrera contra el reloj.

Nerviosa, sentía los bellos de punta, diez minutos antes Shadow ya se había ido a su puesto, al igual que cada uno de los demás, el suyo era el más alejado de los edificios, justo detrás de los enormes contenedores de basura, pocos iban por ahí, solo los que se encargaban de la limpieza, y para ese punto, ya el servicio terminaba hasta el día siguiente, antes de tomar su camino, Yuki les había regalado un chip de oreja para poder comunicarse sin ser detectados por el área de agentes escrupulosos que lo veían todo desde una torre tecnológica, el mando del botón pegado a su dermis se encendía por instinto cuando era apretado, había optado por dejarlo encendido para no perderse de algo.

Decir que estaba asustada era poco.

Hace tan solo dos horas se encontraba durmiendo profundamente en su habitación y ahora tenía que huir de los que había considerado buenas personas, dios, se supone que la policía eran ellos, cuando en su momento ya no existían los héroes ellos se encargaban de mantener la paz en el mundo, el hecho de que ya no pudiera confiar ni siquiera en los agentes especiales le causaba pesadillas de gran medida, sus manos estaban sudando, era prácticamente imposible no temblar debido al enfermizo aire helado de esa noche, vestida solo con su pijama, ni siquiera estaba segura de poder invocar su martillo si algo malo sucedía a la mitad de la carrera que tendría.

Lo que más le dolía era el recuerdo de la mirada llena de indiferencia por parte de él, no entendía porque inconscientemente siempre buscaba su aprobación, y ahora que lo pensaba le causaba tanta rabia que, por cada intento, por cada esfuerzo que cometía era inútil a sus ojos, lo único que hacía era caer una y otra vez.

¿Hasta cuándo podría dejar de sentir que el haber sido la única que sobrevivió a ese accidente fue un completo error? ¿Qué su existencia misma era una total pérdida de tiempo?

5:00 am.

El juego comenzó.

Soltando todo el aire de sus pulmones, escuchó la orden de empezar a moverse por parte de él y la respuesta de aprobación de los chicos, pasando las palmas de las manos por su rostro, con el corazón a mil por segundo, era incluso capaz de escuchar sus propios latidos hasta en su cabeza que le retumbaba debido a ello, detalló la zona con mucha cautela, mirando por todos lados, cuando supo que nadie más estaba cerca o la verían fácilmente inició su carrera.

Se suponía que Scourge iba ser el señuelo, Rouge huiría por los tejados, Yuki desde los pasillos, Shadow recorriendo a la velocidad del sonido los campos.

Cada uno estaba en su propia pista, con mucho cuidado de no ser detectada, había logrado colarse detrás de las secciones de apartamentos de mujeres, en una de esas, no pudo darse cuenta de que un agente de las fuerzas armadas había pasado justo detrás de ella, por suerte fue lo suficientemente rápida para esconderse desde las sombras, justo aun lado de una pared de concreto, con el corazón en la mano trataba de tranquilizarse mientras esperaba a que no hubiera indicios de que seguía por la zona, tirada en el piso debido a la premura.

Imposible seguir oculta, varios agentes más seguían pasando por ahí a paso acelerado, de repente unas alarmas resonaron por toda la organización, sobresaltada trataba de buscar por todos lados alguna posible desviación que la ayudara a salir de aquel hoyo, cuando la encontró justo donde se guardaban las armas dentro de una capilla, apretó los dientes y se abstuvo de pensar nada más, cuando pudo lograrlo, el resto fue correr hacia la puerta, ya estaba cerca, podía ver a los lejos como los demás estaban haciendo también su parte huyendo detrás de diferentes perímetros, la adrenalina de sentir a los guardias justo detrás de ella le impedía que su corazón de calmar, el cansancio no era un problema en ese momento, lo único que deseaba era cruzar aquellos muros que nunca le habían gustado.

Ya faltaba poco, ya estaba a punto de cruzar las rejas para perderse en el bosque.

¡Mierda, están sobre mí! — Gritaba Scourge desde su comunicador.

¡Chicos, no se detengan, sigan avanzando! — Se podía oír claramente como a Rouge ya le estaban empezando a disparar desde la distancia. — ¿Shadow? ¿Qué tal estas?

No hay nadie en las puertas, apresúrense. —

Claro, podía verlo, debido al gran escándalo que ahora había, era un completo desastre, llenos de agentes en servicio que salieron de todos los ángulos posibles, literalmente estaban cubriendo cada lugar que era absurdo seguir manteniéndose escondido a este nivel, de repente escuchó como alguien gritaba atrás, no quiso voltear, pues sabía que debido a su descuido ya la habían visto, trataba de esquivar las balas de los francotiradores que podía adivinar su posición desde los pisos más altos, la alarma seguía sin dejar de sonar, era increíble como todavía seguía sin ser atrapada.

De seguro la nueva directora de G.U.N ya los había visto y estaba enloqueciendo desde su oficina.

Tragó seco cuando un par de hombres la esperaban desde cada lado de su ubicación, en grupos de cinco o más, ahora mismo maldecía el hecho de no tener el poder de volar.

El primero en salir fue Shadow, quien luego de perder a todo un grupo que desde hace un buen rato se rehusaba a extraviar su rastro, los enormes arboles del bosque le habían sido de gran ayuda, aun así, no pudo respirar tranquilo, un par de ellos lograron colarse por las ramas, eran agiles, rápidos y con un increíble sentido de la vista, tenía que buscar una forma de deshacerse de ellos.

Por otro lado, la segunda que logró saltar los muros fue Rouge, no obstante, no había sido nada fácil, por todos lados salían flechas y balas hacia su dirección, varias veces tuvo que descender y botar por correr entre obstáculos para mantenerse en movimiento evitando ser atrapada, un par de ellos eran tan agiles que por un rato la habían acorralado, de no ser porque se escuchó un estruendoso ruido ajeno, y en una mínima de segundo estos se distrajeron es que pudo salir de ese agujero.

Estaba preocupada por los demás, y aunque tenía que tragarse las ganas de ir por el resto ella misma tuvo que contenerse a pesar de lo tortuoso que resultaba, ya la alarma sonaba a la distancia, recargada en un tronco respiraba agitadamente tratando de tomar un pequeño descanso, cerró los ojos.

Todo pareció detenerse.

De pronto el crujido de unas hojas secas se escuchó y Rouge supo entonces que esto aún no terminaba.

Había logrado burlar a los guardias, sin embargo, eso le arruinó los planes de poder escapar finalmente, obligada a tomar otro camino es que seguía ahí, ya estaba comenzando a desesperarse, parecía un maldito laberinto, gracias a que dos de ellos ya habían anunciado su salida, fue que respiró un poco aliviada mientras se encontraba de incognito detrás de una enorme fila de tanques justo detrás del edificio de armas.

Revisando todo su estado fue que pudo ver su ropa gastada, heridas que la marcaban alrededor de todo su cuerpo debido a la persecución, en su cabeza no terminaba de entenderlo, lo sentía todo demasiado rápido, tan solo el día de ayer seguía recuperándose mientras leía un libro en el campo junto a Yuki.

De pronto se quedó estática.

¿Y Yuki?

No quería pensar nada malo, él era el vivo ejemplo de un agente fuerte y capaz de sobrevivir por sí solo, además, le había prometido que juntos iban a quedar fuera, que no tenía nada que temer y ella le creía.

Poco a poco el mundo se fue detenido desde su perspectiva, mirando por el reflejo de la cisterna platinada el brillo del comunicador dentro su oreja, solo por precaución, lo encendió, podía sentir como su boca se ponía seca y sus pupilas se iban dilatando, la llamada estaba en curso, tomó varios minutos.

¿Yuki? —

Todos podían escuchar como la eriza rosa llamaba con demasiada ansiedad a su compañero.

Yuki, por favor responde —

Rouge abrió los ojos mientras apuntaba con una pistola a uno de los guardias.

Yuki, no es gracioso, solo dime si estás bien —

Shadow desde las sombras era acorralado por un gran número de agentes que le habían podido seguir el rastro, levantó la cabeza un momento, topándose con las enormes nubes grises.

Después como consecuencia de la madre naturaleza, la lluvia hizo acto de presencia, el frio fue inevitable y el suelo poco a poco a perdió solidez dejando a todos sin distinción aún más en desventaja.

El corazón fue aumentando sus latidos con cada segundo que pasaba y aún no oía una respuesta, abrió la boca y cuando el dolor en su garganta pudo ser un futuro no tan improbable, se preparó para gritar lo más fuerte que pudiera, apretó los puños, no le importaba ser vista si con eso conseguía saber su paradero.

Ella no se iba a ir sin él.

Cuando el que pudo haber sido un cruel destino debido a que el mayor error de toda su vida estuviera a punto de suceder, una mano ajena sobre su boca interfirió en los planes de la chica, percibió la respiración cerca de su cuello, el cuerpo ajeno apegado a su espalda, la palma de su otra mano sobre su hombro asustándola de inmediato al pensar que ya había sido atrapada por uno de los tantos agentes que corrían por todos lados buscando restaurar el "orden", parpadeó un par de veces sin poder creerlo, triste suponiendo que después de todo, ella iba a terminar así, no tenía oportunidad, aceptando que ni siquiera era lo suficientemente competente para huir sin arruinarlo todo.

Cerró los ojos esperando su final.

Esto es de lejos, lo más irresponsable que has hecho —

Es imposible describir como el mundo se le vino encima en un instante, de repente todo fue muy claro, ya se había rendido, ya había aceptado todo sin ni siquiera intentarlo, se giró lentamente esperando ver a la persona que creía que era, y, de hecho, pudo confirmarlo.

Era Yuki.

Llevando un paso atrás, luego, un abrazo fue el siguiente movimiento, escondiendo su rostro en el pecho del chico mientras sollozaba tremendamente afectada por lo que sus pensamientos la comenzaban a atormentar, seguía esperando que todo fuera una horrible pesadilla, que al día siguiente iba a despertar y les contaría a sus amigos la historia tan loca que su mente le estaba imponiendo.

No podía, y eso la mataba.

No me importa, estas aquí — Decía Amy entre sollozos negándose a soltarlo.

Hey — Una voz los hizo volver a la realidad, era Scourge. — Lamento interrumpir su cursi reencuentro luego de hace un par de horas, pero… — Alejándose lentamente de sus brazos, Amy veía apenada la enorme sonrisa que Yuki le regalaba, ahí estaba, eso necesitaba.

¿Qué quieres, idiota? —

Deben salir de ahí… ¡Pero ya! —

Ni siquiera les dio tiempo a contestar, la llamada se cortó.

Ambos se vieron con cierto temor, acto seguido unas luces los iluminaron desde los cielos, Yuki entonces tomó la mano de la chica y la carrera comenzó una vez más.

Debido a que ya todos estaban sobre sus talones, entendieron rápido la advertencia del erizo verde, ellos eran los últimos, y de lejos observaron como la última puerta abierta estaba cerrando lentamente sin darles la oportunidad de cruzar.

Estaban atrapados.

Yuki no quería decirle nada, pero era evidente que el miedo en sus iris era tan palpable que dolía, el agarre en su muñeca era fuerte causándole un poco de dolor, corrían por todos lados esquivando cada flecha, cada bala, varios edificios ya estaban destruidos, los muros de repente se sintieron como una oportunidad inalcanzable.

Yuki, ¿¡Qué haremos!? —

El la miro por el rabillo del ojo y volvió a sonreír.

Cuando creyó que iban a seguir derecho, sin darle tiempo a decir algo, el zorro doblo hacia la izquierda, entrando a un edificio abandonado, lejos de todo, oscuro, con polvo y telarañas adornando cada esquina de los pasillos, el silencio se hizo casi sepulcral lo único que lo impedía el eco que golpeaba en las paredes con cada paso que daban, no podían esperar ahí y eso él lo sabía muy bien, no se detuvieron siguieron hasta no poder más, con la adrenalina siendo exprimida casi por completo, el temblor por todo su organismo que por poco los ahogaba, gritos, derrumbes, disparos, de repente todo se sintió irreal.

Rápido, por aquí —

Dijo Yuki dándole primero el paso a Amy para que pudieran bajar por unas escaleras ocultas debajo del piso de madera, no lo entendía, pero no iba a decir que no a estas alturas, dándose prisa comenzó a bajar escalón por escalón sin detenerse, luego cuando estos se acabaron pudo ver como el único camino que tenían era uno que los llevaba derecho siendo iluminado por diminutos focos que los guiaban en medio de todo el túnel de los cimientos de tierra.

Era como estar en paz luego de la tormenta.

Una paz que no dejaba de incrustarse hasta el fondo como el frio y lúgubre destino que pronto ira por ti tarde o temprano, estas pérdidas, lo sabes, luego existe una oportunidad, decides tomarla.

Pero eres ignorante a lo que después va a pasar, y eso solo te hace más vulnerable.

Separados a un par de pasos de distancia, ninguno decía nada, era evidente el agotamiento en cada uno, empapados debido a que hasta ese instante se dieron cuenta que la tormenta había arrasado contra ellos, cada gota caía formando una especie de sonido en repetición, en medio de un ambiente húmedo y de bajas temperaturas gracias a las presentes circunstancias.

Yuki la detallaba clavando su mirada fija sobre ella, sin ninguna expresión, regalándose un momento de su vida para poder memorizar cada parte de su pequeño ser, lo sabía, siempre lo supo, esos ojos llenos de luz, cada palabra infantil que soltaba, cada risa y cada llanto, nunca entendió la razón, pero fue una promesa que salió de la nada.

Mientras el estuviera ahí, ella jamás iba a cargar con el peso de su vida.

Lo había hipnotizado desde el primer día en que le asignaron ser su guía, estaba al tanto de su pasado, y lo aceptaba, eso nunca fue obstáculo para que con el paso del tiempo su corazón latiera a un ritmo desconocido, para que la nula calidez que había poseído por tantos años se esfumara, le resultó difícil de asimilar al principio.

Después, un día, se quedó callado mirándola sonreír.

Luego de eso, perdió el control de sus propios sentimientos.

Había perdido su propia lucha interna, y no le molestaba en lo absoluto.

¿Qué más podía hacer?

Si, se había enamorado de esa pequeña eriza de ojos verdes, él quería ser egoísta, quería algo más que la amistad de la persona a solo un par de pasos lejos de sus brazos, aún podía recordar el momento justo cuando ella lo miró y no dudó en correr hacia él, moriría antes de olvidar ese recuerdo que se había tatuado en su cabeza con agujas que jamás le dolerían, sin embargo, intuía que eso era imposible, y lo entendía.

Él lo aceptaba.

Porque había clavado su propio tormento, porque el único que había caído por ese sentimiento era el, se había entregado por completo y eso lo había sometido al castigo de sus propios errores.

Pero, todo estaba bien.

Amy, yo… —

Mira Yuki — Amy, ilusionada, lo interrumpió apuntando al frente guiando su mirar. — Puedo ver el bosque a lo lejos, estaremos a salvo. — Tan feliz estaba que no pudo privarse de tomar su mano con anhelo y empezar a caminar un poco más rápido mientras no dejaba de hablar llena de alegría desbordante.

En algún punto se había dado cuenta, que en ocasiones las personas podrían estar en su corazón.

Empezaremos una vida nueva, viviremos juntos, todo estará bien, vamos a estar bien, tú lo dijiste Yuki, rendirse jamás es una opción, encontraremos la forma de decirles a todos, el otro lado que nadie les cuenta sobre esta organización y todo volverá a ser como antes —

¿Buscarás a tus amigos? —

Los buscaremos juntos. — Amy se giró a verlo regalándole una hermosa imagen. —

Pero no en tu vida.

¿Qué harías si sabes que lo que te depara es lo opuesto a lo que deseas? Sabes cómo va a terminar, sabes lo que te espera, pero estas aterrado e intentas negarte, quizás ignorarlo.

Mírate, estas a punto de agarrar una pulmonía y no paras de soñar con el porvenir —

Estoy feliz, estar encerrada puede llegar a deprimirte. —

Interrumpiendo su plática, Yuki se dio cuenta primero, unos pasos yendo y viniendo encima de ellos a una velocidad indescifrable, ¿A qué hora habían entrado? ¿En qué momento habían encontrado el edificio?, disparos, patadas por cada puerta de cada uno de los pasillos, luego, silencio, el tiempo se detuvo.

Una lagrima rodó por su mejilla.

Intentando ser lo más silencioso posible, miró como ella se había detenido también, dirigiendo su mirada por todos lados con las manos en el pecho totalmente aterrada, sonrió triste para sí mismo, terminó de avanzar hasta quedar a pocos centímetros de distancia, ella lo miró sin entender nada.

Su voz salió de sus labios como suaves susurros hasta sus oídos.

Tragó duro.

Ahora entendía lo difícil que siempre le resultó.

Amy…

¿Qué pasa? ¿Ya nos descubrieron? Yuki, no, espera, debemos seguir ¿Qué haces? — Hablaba cada vez más rápido, alzando sus manos hasta detenerlas sobre las de él quienes acariciaban tiernamente sus mejillas, no dejaba de verla, directamente a los ojos, de una forma completamente pura y dulce.

De una forma que, por alguna razón, a ella le aterraba.

Escucha…

No, no quiero oír, solo sigamos, ya casi vamos a llegar, lo sé, puedo verlo

Los pasos se volvieron más rápidos y cercanos.

Solo escúchame por favor

¡No! Yuki, basta, estamos perdiendo tiempo, luego me lo dices, ya que estemos afuera.

Se soltó empujándolo y empezó a correr, luego de unos segundos, el ruido que en primer lugar se había oído encima de ellos, se trastorno a tal grado que podían sentirlo tan terriblemente cerca, y, obligándola a voltear hacia atrás, solo así se dio cuenta de que él se encontraba ahí, parado en medio de la oscuridad.

Sin dejar de sonreír.

¡Yuki, no, no me hagas esto! ¿Qué haces? — A este punto ya estaba desesperada, varias lagrimas comenzaron a caer por su rostro sin aviso, su voz se oía cortada y varias veces tuvo que apretar los puños para al menos intentar que el temblor por todo su cuerpo no la superara.

Amy… —

De repente, unas luces al fondo se fueron haciendo cada vez más grandes.

¡AHÍ ESTAN! —

Sus ojos se abrieron de par en par, miles de policías y agentes estaban corriendo hacia ellos tan rápido que apenas les daría tiempo para salir de ahí, volteó de nuevo hacia lo que se suponía era la salida, ya no estaba tan lejos, bien, luego hacia él, sentía que iba a caer rendida en cualquier momento pero trataba de resistirlo, tragándose el miedo frunció el entrecejo y empezó a correr hacia Yuki, quien al notarlo, solo negó sin abandonar aquella expresión, dios no, eso la estaba destrozando ¿Pero qué demonios pretendía? La vista estaba ya nublada debido a las lágrimas que no paraban de salir, sentía el corazón a punto de salir por su garganta, el sudor recorriendo su cien.

¡Yuki! —

Espere durante años… — comenzó a decir tranquilo — para descubrir la razón por la cual mi vida no ha sido solo un desperdicio de tiempo —

¡No, no, Yuki, toma mi mano! — No quería gritar, pero no podía evitarlo, G.U.N en cualquier momento los iban a atrapar, extendiendo su brazo rogaba al cielo para que el la sostuviera.

Y finalmente lo encontré… —

¡Basta! ¡Solo cállate, y no te atrevas a dejarme sola! —

Lo siguiente que paso, fue todo en cámara lenta, ella estuvo a punto de sostenerlo de nuevo, y cuando casi pudo tocar sus dedos, el corrió hacia ella y la envolvió en sus brazos con fuerza.

Ambos estaban en iguales circunstancias, Amy no paraba de llorar, mientras Yuki cerraba los ojos con fuerza mientras dejaba descansar una mano en la cabeza de la chica y la otra rodeando su espalda con delicadeza, escondió su rostro y alzó el de ella con amor, dejando que ambas frentes se unieran en un gesto especial.

Corre… — jamás pensó que esas palabras dolerían tanto como en ese momento. — solo corre y no te detengas. —

No sin ti — Dijo Amy con seguridad que flaquearía muy pronto.

No mires atrás —

No me voy a ir, si tú te quedas yo también…—

Él se permitió esbozar una risa sutil mientras poco a poco se separaba de ella.

¡HEY, ALTO AHÍ! — Gritaba seguro uno de los capitanes que lideraban el grupo.

Luego no supo en que momento él ya estaba caminando del lado contrario, sin verla, sin voltear ni detenerse.

¡Yuki, no digas eso, no me hasta esto! — Gritaba, gritaba alto y no le importaba. — ¡Regresa ahora!

El volteó a verla por el rabillo del ojo, esta vez su mirada se tornó oscura.

No eres tu quien toma esa decisión… — Ella subía y bajaba su pecho de forma descontrolada. — Y es una orden de tu compañero de misiones…

Por favor…no… —

Corre, no te detengas y no te atrevas a regresar… —

¡Pero-! —

¡HAZLO! —

No fue hasta que una bala atravesó justo en el corazón de Yuki que Amy reaccionó, un grito repleto de dolor se escapó de sus labios, y cuando miro el cuerpo sin vida ser aplastado por varias rocas que cayeron destrozando el túnel con peligrosa rapidez, dejando ver todos sus intestinos entre el polvo que se fue disipando que comenzó a correr.

Escuchaba como vociferaban por ella, ya la habían descubierto, y aunque aquella imagen no se le borró.

Cumplió su palabra.

No dejó de correr, no dejo que esas personas la atraparan, luego de varios minutos sintiendo como estuvieron a punto de arrastrarla fue que pudo ver el final del túnel.

Resulta que era un atajo secreto que Yuki había construido desde hace muchos años, y la razón era simple, de alguna manera siempre tuvo la esperanza de poder ser libre, sin embargo, el día en que se enteró que toda su familia había sido asesinada por esa misma organización y que a él le habían incrustado un chip rastreador tan profundo que con solo acabar con su vida iba a dejar de ser vigilado, toda esperanza se le vino abajo.

Cuando la vio bajar por esas escaleras, entonces supo que había valido la pena.

Amy, estaba destrozada, sin embargo, luego de que se viera fuera de ese infierno aún así no paró, se escabullía entre los arboles bajo el diluvio sin importarle las consecuencias de eso, había sido una escena tan espantosa que no dejaba de reproducirse en su mente una y otra vez.

Gracias a eso, fue que pudo burlar a los que habían salido también para ir en su búsqueda, escondida detrás de un enorme tronco veía como la pasaban de largo.

Cansada se dejó caer por primera vez esa noche.

Asustada, abrazó sus piernas haciéndose pequeña escondiendo su rostro entre ellas.

Después, solo ignoró a todo el mundo y no paró de sollozar.