ESTRATEGIA CONTRA PODER

Recibí múltiples heridas por todo mi cuerpo, varios rasguños y un par de costillas rotas, pero en menos de quince días estuve curado, al menos en lo que respecta a eso; sin embargo, me he forzado demasiado a mí mismo a la hora de usar a Incursio y por palabras del médico hemos comenzado a fusionarnos, de seguir explotándolo de ésta manera probablemente jamás pueda volver a ser el mismo. Por el momento lo único que ha sucedido es que mi ojo derecho se ha vuelto rojo y mi iris ha tomado una forma de estrella o cruz, siendo honesto últimamente he comenzado a escuchar algunas voces en mi interior, rugidos que poco logro comprender, pero sé que provienen de mi Tyrant, siento como me llama cada vez más, atrayéndome hacia su inmenso poder, pero no puedo sucumbir a él, al menos no aún.

El ejército de la Armada Revolucionaria ha llegado, se está posicionando alrededor de las murallas de la capital, son millones de soldados y guerreros dispuestos a derrocar al joven monarca y al ministro para dar paso a una nueva nación más justa, pero eso será imposible mientras Esdeath continúe con vida. El día de mañana comenzará la batalla y Night Raid se unirá al ejército, por supuesto no puedo traer conmigo a mi hija, debo ocultarla en caso de lo peor, gracias a la Jefa Najenda he encontrado personas que están dispuestas a cuidarla mientras la batalla finaliza.

No quiero separarme de mi pequeña, han pasado ya seis meses desde entonces y mi hija es más fuerte y ha crecido bastante, ahora es capaz de mantener firme su cabeza y mantenerse sentada sin tambalearse demasiado, incluso ahora ha comenzado a probar otro alimento que no sea leche, no se ha enfermado y en su rostro muestra una espléndida sonrisa y una mirada fuerte. Es una bebé muy terca y determinante, en cuanto ve algo que le llama su atención patalea y exige con pequeños sonidos, a veces me recuerda mucho a su madre, me preocupa que haya heredado algo del sadismo de su madre, pero en realidad creo que en si es una bebé terca que ha sido consentida por todos los miembros de Night Raid.

Estaba sentado en una silla de madera, mirando fijamente a mi hija. Ella estaba en el suelo, en una alfombra rodeada de pequeños juguetes de madera, algunos creados por los miembros de Night Raid y otros conseguidos en la capital por Leone; sonreía y reía tomando los pequeños objetos mientras los hacia mover torpemente con su mano, no podía quitarle la vista de encima, probablemente sería la última vez que la vería. Me arrodillé junto a ella y tomé algunos de los juguetes para comenzar a juguetear, mi hija comenzó a reír con un enorme brillo en sus ojos, decidida a quitarme el pequeño caballo de madera que había tomado.

—Eres muy fuerte —dije cuando ella haciéndose hacia adelante alcanzó el muñeco en mis manos y me lo arrebató, no es como que me haya resistido demasiado, pero ella se había esforzado para cumplir su cometido—. Pórtate bien ¿de acuerdo?

Ella me miró ladeando la cabeza, entonces me mostró el caballo y sonrió con determinación, como si me demostrara que realmente era fuerte.

—Fui incapaz de pensar en un nombre, pero cuando regresé te pondré uno y me encargaré de convertirte en la niña más feliz —continúe, tomando un nuevo juguete, pero al parecer a ella no le interesaba en esta ocasión—. Si no…regreso, encárgate de vivir tu vida sin arrepentimientos, se feliz y se buena con las personas.

Realmente soy muy malo para las despedidas. Las posibilidades de regresar eran muy bajas, más aun con el plan que tenía en mente, pero quería creer que volvería con ella y seríamos una familia feliz, aun soy muy joven, así que no tengo idea de como ser un buen padre. La tomé en brazos y la pegue a mi pecho, ella se debatió ignorante de mi despedida y queriendo volver con sus muñecos. Salí con ella de la habitación mientras comenzaba a llorar y me daba pequeños golpecitos en mi hombro, así como jalaba con fuerza infantil mi cabello, lo suficientemente fuerte como para que hiciera muecas.

En la sala de mi base estaban ahí dos mujeres, quienes se encargarían de alejarse de la capital y llevar consigo a mi hija. Ambas, buenos espadachines, aunque ninguna poseía ninguna Teigu, ya que todas serían usadas durante la batalla final, le di un beso en la frente a mi hija y se las entregué. Ella comenzó a debatirse entre los brazos de las extrañas, pataleando, soltando manotazos y llorando.

—Tiene bastante carácter —dijo una de ellas con una sonrisa mientras trataba de calmarla.

—Lo tiene… —dije, "igual que su madre".

Todos se despidieron de ella. Al día siguiente, justo antes de las ocho de la mañana el ejército se haría visible para la capital y tendrían rodeada la muralla, antes de eso, a las tres de la mañana me levanté para prepararme para el combate y desayunar un poco. Decidí cambiar mi atuendo antes de la batalla, las ropas que había usado hasta el momento no eran otras más que las que había traído desde mi aldea, ropas que figuraban quien era yo en el pasado, pero ahora no me representaban en lo absoluto, ya no era el mismo niño ingenuo y débil de aquel entonces.

Cambié mi pantalón, por uno prácticamente igual, pero más acorde a mi cuerpo y sin tantos rasguños, mis botas ahora son negras. Vestí una camisa muy pegada al cuerpo con cierre, que llegaba hasta poco más arriba de la mitad de mi cuello, de color negro, con una sudadera azul marino con gorra; encima una gabardina blanca con fondo y detalles color negro; por debajo de ésta y encima de la sudadera un cinturón negro alrededor de mi abdomen y tórax que me ayudaría a fijar mi espada en la parte de atrás. No es que mi vestimenta cambiara demasiado, pero resultaba mucho más cómoda y resistente, tampoco es que eso importara mucho ya que usando a Incursio tenía una armadura que me protegía de la mayoría de los ataques.

Tomé el objeto que definiría el éxito de mi plan, lo sopese en mi mano, aun no lo había usado ni siquiera como prueba, pero definitivamente tenía que hacer que funcionara sin importar lo que me sucediera en ese instante, si el plan fallaba entonces al menos poder alejar a Esdeath los suficiente para que nos brindara el tiempo suficiente para tomar el control de la capital. Guardé el objeto en mi bolsillo y suspiré llenándome de determinación, era momento de unirme a las tropas del ejército de la Armada Revolucionaria.

Estando al frente de las tropas que se encargan de resguardar al supremo comandante de la Armada Revolucionaria, no tardé en visualizar a Esdeath, quien se encontraba en la muralla principal de pie con un porte magnífico llena de confianza, como si nunca hubiese sido envenenada, tenía una mano en la cadera e incluso a tanta distancia su sola presencia era estremecedora, no alcanzaba a distinguir bien su rostro, pero seguramente tenía una sonrisa enorme en él. Mi corazón comenzó a latir con fuerza y eso que la batalla aun no había iniciado, no sabría decir exactamente que me ponía tan nervioso, quizá fuese todo respecto a ella.

Luego de unos minutos cientos de figuras heladas comenzaron a atacarnos al mismo instante que nosotros nos movimos, no podría ser otra cosa más que un ataque de ella. La batalla comenzó de manera encarnecida, pero mientras Esdeath se mantuviera en la muralla, enfrentarme al enemigo no suponía ningún problema para mí, sin embargo, la Jefa Najenda me dio órdenes explícitas de mantenerme cerca del supremo, luego de unos minutos Esdeath no tardo demasiado en unirse personalmente a la batalla y comenzó a arrasar con todos, no había nadie que fuese capaz de hacerle frente, pero su acción era algo que ya habíamos supuesto y eso permitió a nuestra avanzadilla destruir la puerta norte. Fue en ese momento que noté como Esdeath ignorando lo anterior embistió en dirección al comandante supremo. Era mi momento de actuar.

—¡No te lo permitiré! —grité acercándome a ella.

Cuando mi voz la alcanzó, ella se detuvo al instante, yo hice lo mismo manteniendo una distancia prudente, vi su espalda, la de una mujer alta y bella, con un cuerpo magnífico y el cual pudo haberme pertenecido. Lentamente ella se giró hacia mí y al contrario de lo que hubiese esperado, ella me miró con una sonrisa, una sonrisa sádica, sí, pero parecía feliz de haberme encontrado.

—Así que, por fin de té dignas a darme la cara, Tatsumi —dijo llevando sus manos a su cadera —. Me hiciste mucho daño en aquel entonces, pero ahora te lo devolveré, pero antes de acabar contigo, tendrás que decirme dónde está mi hija.

—No te lo diré —contesté en un susurro.

—Entonces te torturaré hasta hacerte hablar.

Cuando dijo eso, sacó su espada y me atacó, olvidando su principal objetivo y centrándose en mí, sus golpes venían con todo y me era muy difícil mantener el ritmo; incluso cuando en algún momento logré tomar su brazo, ella se burló y trato de congelarme en ese instante. Apenas llevábamos unos segundos de batalla y los golpes que ella había alcanzado a darme, así como el ritmo de la batalla comenzó a agotarme más rápido de lo que habría imaginado, ella, por el contrario, parecía simplemente estarse divirtiendo, jugando conmigo, y no dejaba de sonreírme de esa manera, pero estaba seguro de que sus intenciones de asesinarme eran puras, aunque esto apenas estaba iniciando.

—Espero que seas capaz de calentarme aún más, está vez, no dejaré que escapes de mi —dijo tomando su gorro y acomodándolo.

No había razón de pensarlo demasiado, antes de que la parte de mi plan comenzara, en primera instancia debíamos contener a Esdeath y al resto de su ejército mientras Leone, Akame y Mine se infiltraban en el palacio y derrotaban a los ministros que aún quedaban, en caso de ser posible asesinaran al Primer ministro y al monarca. Cuando ellas cumplieran su misión, entonces mi parte del plan comenzaría, si es que claro Esdeath no me asesinaba antes.

—¿Y mi hijo? —le pregunté, mientras nuestras armas chocaban sacando chismas alrededor.

—¿Aun crees que tienes el derecho de preguntar por el luego de lo que hiciste? —respondió con cierto rencor en su voz.

—Espero hayas podido despedirte de él

—¿Por qué debería? Cuando todo esto acabe con nuestra victoria, regresaré con él con su hermana en brazos, los criaré para convertirlos en los seres más poderosos y temibles del mundo.

—No te lo permitiré.

—¿y que harás al respecto? —gritó, está vez con molestia—. ¿Volverás a envenenarme cobardemente y huirás?

—No, está vez pelearé de frente —repliqué con confianza, pero sus palabras me habían herido. Realmente fui un cobarde, tenía razón.

Dejamos de hablar, y nuestro combate continuo, la mayoría del tiempo ella solo hacía uso de su espada, el hielo lo usaba de vez en cuando. Realmente parecía simplemente estar burlándose de mí, jugando conmigo, conforme la batalla avanzaba yo era capaz de ir evolucionando haciéndome más rápido y feroz, pero nada que hiciera que ella retrocediera. Luego de que uno de mis ataques estuvo por alcanzarla ella por fin uso su Teigu y creó un enorme meteorito de hielo que dirigió sobre mi cabeza, el cual apenas fui capaz de resistir ya que cayó sobre mi, pero fui capaz de destruirlo y salir de ahí, mientras el humo frío nos envolvía me di cuenta de un pequeño gesto apenas perceptible que ella hizo y como llevó su mano a su cuello, ahí donde le habían inyectado el veneno, pero aquella acción duró apenas unos segundos antes de que recuperara su porte. Entonces, realmente había salido afectada por el veneno, eso explicaría porque no había usado demasiado su Teigu, pero ¿hasta qué grado era la afectación?, tenía que averiguarlo de alguna forma.

Otro capítulo ¿ven?, les dije que no esperarían demasiado. Como verán, muchas de las partes de ahora en adelante, tome referencia de los capítulos del manga del 69 en adelante, por supuesto hay algunas cosas que cambiaron, y otras más que cambiarán, no me pondré a narrar lo que hacen otros personaje, ya que me enfocaré en Tatsumi y Esdeath, el final está cerca, eso si, pero espero dar lo suficientes detalles para que no se sienta forzado, no sabría decirles cuantos capítulos finalizan, pero estoy dispuesta a darle un final por fin.

Para los de fanfiction que quieran seguirme en Wattpad, pueden buscar mi perfil como: PaulinaDoors, tengo otro que es JePaDoors, pero la historia está en la primera y se llama exactamente igual "¿UN HIJO" ahí también tengo otros proyectos, pero son Yuri. Pueden seguirme donde gusten, pero los nuevos proyectos se difundirán por ahí.