Entonces… está hecho.

"Básicamente, correcto; los fondos estarán volviendo a subir para la próxima semana. Ahora, si mis cálculos no me fallan, para estas próximas semanas, supondría que~"

El viejo hombre volvió a suspirar.

Ahí iba ese joven con otra larga explicación. Honestamente, lo último que quería hacer era seguir escuchando de todo este tema y dejarlo tirado por el día, mejor si fuera por meses; no le hacía nada bien a su ya cansada mente.

Ignoró cada palabra saliendo del celular en sus manos, y miro de nuevo por la añeja ventana del lugar. Admiró por tercera vez la distante ciudad en el horizonte nocturno, sus luces expandiendo su admirable brillo hacia los nublosos cielos dejando caer toda su lluviosa carga.

Claro, tal vez las afueras de Chicago no fueran el mejor lugar en donde establecerse, o que tal vez hubiera mejores vistas en el resto del país, pero debía admitir que este almacén abandonado en medio de la nada no era tan malo después de todo; la vista por delante ya le probaba lo suficiente. ¿Qué sí no era el lugar más limpio? Eso ya era algo que tomaría algunas semanas en arreglarse de todos modos, tan pronto el resto de los toques bajo tierra fueran hechos.

Y hablando de ello, podía ver que el último camion de carga del día acababa de entrar en el local, el resto del equipo no tardando en empezar a vaciar sus contenidos con destino a las instalaciones inferiores.

Unas últimas cosas más, y la base estaría en completo funcionamiento en una semana.

Y no podría estar más satisfecho de ello.

''¿Tierra llamando a jefe?''

Desafortunadamente, toda su positividad cayó al sonar de la interrupción del otro lado.

Si, sigo aquí, estoy bien, solo… revisaba el trabajo, nada más.

"Ah… ya veo lo que sucede."

–…¿de que diablos estás hablando?

"Mira, sin ofender, pero creo que has estado un poco… como decirlo… ¿un poco raro con el proceso económico? Puedo ver que no te gusta."

–"¿Un poco raro?" Tonterías, nada de eso, solo… no estoy completamente seguro de esto.

"Y entonces que quieres que hagamos, ¿que cancele todo el proceso y vaya al frente del congreso para que proponga un plan de fondos a un completo desconocido que trabaja para dudosas compañias?"

¿Qué? Por supuesto que no; lo unico que quiero es que todo esto no termine prendiendose en llamas otra vez.

"Señor, hemos pasado estos últimos años por esta misma rutina sin ningún problema. Esto ya no es Royal Woods, limpiamos nuestras manos el momento que nos fuimos de esa ciudad y dejamos que esa incrédula compañía de ladrones tomara la caída por nosotros."

¿Y terminar dejando a alguien pudrirse en la carcel por nuestros actos, mientras conseguimos que su familia muriera en el proceso? Claro, estoy seguro que limpiamos nuestras manos en agua de cañería.

"Oye, tú sabes que esos no eran nuestros planes; de no haber sido por algunos idiotas que de alguna manera metieron sus narices a último momento, no estaríamos torturandonos con esto en primer lugar."

Por supuesto que había mencionado a esos dos hombres; debió haberlo esperado.

Personas incorrectas apareciendo en lugares incorrectos, probabilidades tan pequeñas volviendose reales en una sola noche.

¿Quién había sido el primero? Los rumores ya habían dejado diferentes suposiciones: ¿Finn?, ¿Flynn?, ¿algo parecido? Había pasado demasiado tiempo como para recordar un nombré censurado en los medios por su propia seguridad. Quien quiera que haya sido, su pequeña intromisión aquella noche ya le había costado mucho a tantas personas, mucho más a él. Y todo por haber sido el idiota en creer que traer a la policia al banco era una buena idea.

Mentiría si dijera que no jugado con la idea de encontrarlo y estrangularlo personalmente.

Pero él no había estado solo, claro que no. Era el segundo tipo en quien más pensaba, el único que no había terminado apareciendo en los medios por todos lados.

Que el mundo supiera, nunca hubo un segundo intruso; pero él bien sabía mejor que nadie lo que había sucedido.

Bien sabía quién había ignorado ordenes.

Bien sabía lo que él había causado por ello.

Pero más que bien sabía en lo que había terminado su pequeña incursión al banco, y como todo termino para cada uno de los involucrados en ese desorden total. Era ironico, ahora que lo pensaba; para ser un experto en causar problemas, de verdad sabía como desaparecer sin rastro por años enteros.

Tal y como el resto del equipo lo había hecho poco después.

Aquel no había sido su mejor año.

"Mira… para que puedas dormir tranquilo, esto es lo que sucederá." –Volvió a interrumpir el joven. –"Mantendremos a nuestros nuevos simios vigilados mientras hacen lo suyo en el banco, haremos que continuen su chantaje con algun pobre bastardo, y dejaremos que ellos obtengan su parte mientras el dinero fluye a nuestros fondos para seguir existiendo cuando el año acabe."

¿Y qué con ese 'pobre bastardo?' –Preguntó, procurando dejar notar bien su serio tono por el otro lado. –¿Terminaremos matando a su familia también?

"Haremos lo que podamos para garantizar su seguridad, y la de cualquier pariente que tenga, mientras intentamos no perder nuestras manos en el proceso. Facil y directo, nada que no hayamos hecho antes. Mientras no la jodamos de nuevo, esto irá de viento en popa."

Hasta que tengamos que irnos y comenzar de nuevo, supongo. –Suspiró una vez más, viendo como el camión era despojado de su última carga antes de salir a las lluviosas afueras.

"Lo sé, lo sé, abandonar barcos nunca es algo tan simple; afortunadamente… creo que tengo un posible objetivo a futuro, algo que podría beneficiarnos a nosotros, y especialmente nuestros ingresos, por un buen tiempo si planeamos esto correctamente luego que terminemos aquí en Houston."

El viejo hombre tomó asiento en la silla cercana, su atención volviendo a ser atraida por el brillo de la ciudad.

–…te escucho.

Respondió sin la menor importancia, reclinandose cómodamente sobre su asiento.

"Una palabra, y será mejor que la anotes: Grayson."

Y por primera vez, durante toda esta conversación, toda su atención cambió de interés directo a las palabras que no creía haber escuchado bien.

¿Grayson? No puedes estar hablando en serio.

"Señor, es la cosa grande en crecimiento, una oportunidad de oro esperando a ser recibida por nuestra tesorería. No es cosa imposible. Consideralo."

No dijo nada devuelta, no por que no le importara, más bien por que de verdad no podía pensar en nada que decir. Admitía que algo grande como Grayson podría mantener las cosas a flote por un largo tiempo, pero… ¿era seguro? Conocía a alguien que debería saber alguna cosa que otra de la propia estructura de la empresa, pero dudaba que ella cooperaría con él, mucho menos después de todo este tiempo fuera de contacto luego de aquella destructiva noche para ella. No quería imaginar si llegara a escuchar una sola palabra de este plan…

Joder, esto sería horriblemente complicado.

Pero… joder, era posible, y sus recompensas…

Maldita sea.

Sus opiniones no dejaban de saltar en su mente.

Bueno, Fred… supongo que-

"La Agencia te lo agradecerá."

Antes de que pudiera responder, la linea ya había sido cerrada.

Pero eso ya no importaba. Antes de darse cuenta, Konrad ya había anotado la palabra en sus notas.

.

.

.

.

Capítulo 19: Quiebres

.

.

.

Afueras de Chicago

–Señor… ¿está bien?

Konrad se sorprendió por lo rápido que una pequeña interrupción había logrado devolverlo al presente. ¿Qué había sucedido?, ¿volvió a perder su atención por la bella vista de la ciudad por la ventana de su oficina? No sería la primera vez. Pero voltear hacia el confundido hombre tras él le recordó lo suficiente para volver a reaccionar.

–Lo siento, Lynn, solo… olvidelo… creo que hemos terminado por ahora.

–Espera, ¿tan pronto? Pero… ni si quiera acabé de decirte como salí del banco. –No hacía falta que Lynn lo hiciera; sabía como iba el resto, cada detallada parte aún memorizada frescamente en su cabeza, y solo podía esperar el mismo feo final de siempre. –Digo… ¿seguro que está bien?

–Si… estoy bien; ya llegaremos a eso a su tiempo.

De todas las veces que había mentido en su vida, ¿por qué demonios se sentía raro haciéndolo ahora? ¿Era por estar viendo frente a frente a los ojos de aquella pieza faltante que jamás había encontrado en su historia hasta hoy? No podía negarlo, de verdad era él, el mismo hombre que había tirado operaciones abajo, arruinado vidas y cambiado cursos tan drasticamente con tan solo una pequeña llamada a la ley.

Y él ni si quiera tenía la menor idea de ello.

–Entonces… ¿ya me puedo retirar?

–Claro… como sea, ve y descansa un rato.

–Gracias. –Lynn no quizo tardar más en tomar su paso por la puerta, dejando a solas a un pensativo sujeto perdiendo su vista por la ventana.

–Oye, jeje, disculpa, una última cosa.

Lynn tuvo que resistir salir corriendo por la desinteresada mirada que recibió devuelta.

–Creo… que… accidentalmente… terminé los últimos huevos de la cocina cuando preparaba la cena.

–¿Eh?

–¡Nada-olvidalo-adios! –Y tan pronto como sus palabras habían salido, Lynn desapareció en pánico por los pasillos del edificio, jurando no mirar atrás solo para tal vez recibir alguna mirada asesina.

Konrad apenas podía entender lo que acababa de suceder.

–Oye, ¡Lynn!

Después de casi chocar contra varias paredes y personas en su apuro, el padre respiro con alivio al finalmente reconocer una cara familiar entre tantos rostros desconocidos. Zachary Fullerton se relajó en su silla, parecía ya no debía preocuparse por volver a buscar a Lynn por la tercera vez en el día solo por volver a confundir las direcciones de todos los pasillos de la base.

No lo culpaba, a él le había tomado unos días recordar los caminos correctos a su propio cubiculo, maldiciendo que su jefe haya decidido hacer el area tan larga. Pero Lynn ya parecía estar tomando la corriente.

–Veo que estás aprendiendo, ¿eh?

–Ya lo creo. –Rió nerviosamente, acercandose al cubiculo de Zachary.

–En fin, Lynn, necesito hablar contigo.

–¿Qué sucede?

–No mucho, solo quería saber cómo había ido la charla con el jefe.

–La verdad… no tengo idea.

La confusión de Lynn no tardo en replicarse en Zachary.

–¿A qué te refieres?

–No sé que le pasó, solo se volvió algo… raro, mientras yo hablaba.

–¿Raro?

–Digo, ¡no es que esté hablando mal de tu jefe! Jeje, no, no, ¡para nada! Es… solo… que no se veía normal para mí, y-… oh, rayos… ¿crees que dije algo malo?, ¡¿lo hice enfandar?! ¡Por favor no me tiren afuera!, ¡cocinaré para todos, lo juro!

–Lynn, demonios, tranquilízate. –Intentó controlarlo, a menos que quisiera conseguir más innecesaria atención de los otros. –Solo dime, exactamente, ¿qué fue lo que le dijiste?

–Yo-… yo solo le estaba hablando de una vez que estuve en medio de un robo de banco, y entonces estaban estos tipos malos, mi jefe se enojó conmigo por algo, estaba asustado y-

–Oye, espera, espera, detente un momento… ¿banco?

–El robo del Banco Tetherby, en Royal Woods, estuvo en las noticias y todo eso hace muchos años, ¿no lo habías visto?

¿Esa pequeña travesía en el banco de Tetherby? Por supuesto que lo había visto; joder, casi todo el país lo había visto.

¿Y Konrad? No solo lo había visto, había grabado cada pequeño detalle en su mente lo más claro posible, memorizando cada pequeño momento del robo desde su inicio hasta su final. Bien había dejado claro en estos años lo frágil que podía ser traerle el tema a su frente. Era una mancha demasiado profunda como para poder quitar con facilidad, y no se iría de ahí mientras aún viviera, mucho menos olvidar cada nombre involucrado en el.

Cada nombre… excepto uno solo, el único que los medios habían decidido omitir por Dios-sabe-qué clase de tontas medidas de seguridad.

Y hoy, Lynn acababa de presentarse a si mismo, parado en su propia bandeja de plata, frente a frente con-…

Oh-oh.

–Eh… Zac, ¿estás bien?

Con una pequeña duda por parte del padre, Zachary fue devuelto al mundo de la realidad en un instante.

–Claro… todo en orden, pero-… oye, ¿por qué no descansas un poco en el área de retiro? Date un respiro para calmarte mientras… yo me encargo de ver que tu familia llegue bien.

–Vaya… bueno… supongo que no me haría mal; gracias.

–Claro, claro, solo ve y relajate.

Antes de devolver su vista a la pantalla de su computadora, Zachary solo despidió a Lynn con su mano, agradeciendo que hubiera recordado el camino correcto al salon de descanso, en donde podría volver a reunirse con la paz y y tranquilidad que tanto necesitaba ahora mismo.

…y cuanto lo envidiaba.

Lynn podía darse el lujo de recostarse y despejar su mente cuanto tiempo quisiera.

¿Él? Bueno, nada tan serio… excepto por el hecho de que su tiempo disponible acababa de ser horriblemente reducido por horas.

Y no tardo en abalanzarse contra su teclado.

Sabía que Konrad solo quería saber todo lo posible de él para buscar alguna respuesta que otra; pero, maldita sea, ¿en serio tuvo que mencionar su pequeña aventura en el banco? ¡¿más encima frente a él?! ¿Tenía la menor idea de lo que había acabado de hacer? Claro que no, dudaba que tuviera la más mínima idea de lo que trayéndose encima ahora mismo, y no solo para él, sino para los dos.

Zachary siguió maldiciendo internamente mientras sacaba y usaba un pequeño USB de su bolsillo a su monitor, rogando que cada archivo que copiara pudiera descargarse lo más rápido posible. Cuánto le tardaría, ¿media hora? Sí, sería lo suficiente para preparar el resto.

Sabía que este momento eventualmente llegaría, se había estado preparando para esto, pero nunca había esperado hacerlo tan temprano.

Pero bueno, aquí estaba su momento, y no podía arriesgarse a joderla y perder más preciados segundos.

Esperaba que Lynn pudiera mantenerse recargado porque, una vez que despertara, su cuerpo tendría otro largo tramo a hacer. Pero eso ya vendría luego; por ahora, era mejor tener todo listo antes de que Andrew volviera a llamar tan pronto se comunicara con-…

Oh, joder.

En alguna parte en la frontera de Illinois

–…¿Andrew?

"Ha pasado mucho tiempo, Evie.''

Calma, relajo, y equilibrio.

Eran cosas que aprendías a su tiempo dentro de la agencia, y mejorabas con cada sesión de entrenamiento, o la misión más larga que pudieras darte.

''Demasiado tiempo, me temo.''

Y aún así, eran simples palabras saliendo del comunicador que volvían más débil a la ya petrificada chica castaña, luchando por no perder su inestable calma. Todo relajo que hubiera tenido dentro hace tan poco instantes había desaparecido sin dejar el menor rastro, y ahora había tenido que verse obligada a apoyarse contra el tronco de un arbol solo para mantener estable el poco equilibrio que aún tuvieran sus piernas.

Pero todo era en vano cuando la sorpresa controlaba todo tu cuerpo, incluida sus palabras.

–P-p-pero… t-tú… no es posible, tú-… c-c-creímos que-

''¿Había muerto? Claro, excepto que ahora me estas escuchando hablar, ¿no?" –Y aún sin poder reaccionar correctamente, Evelyn había alcanzado a escuchar el nervioso carcajeo al otro lado.

No se había dado cuenta que Dwight ya había lentamente empezado a alejarse de su lado. Él podía ver el próximo pronostico del clima: tormenta, con un toque de truenos incluidos.

Sabía que esta iba a ser una mala idea.

–P-p-…pero t-tú-

"Escucha, Eve, eso no importa ahora; necesito que me digas que tienes a-''

–¿Evelyn? –La mayor ni si quiera tuvo las fuerzas para voltear a ver a la numerosa familia reuniéndose tras ella, cada uno de ellos ni si quiera esforzándose por ocultar su confusión, mucho menos Lincoln Loud. –¿Qué sucede?, ¿con quién estás hablando?

"Vaya… justo lo que necesitábamos."

–Q-q-qué… ¿tú t-también quieres a los Loud ahora? –Intentó reaccionar ella, dejando salir más su seriedad interior. Si también había querido dejar a los Loud en completa confusión y sorpresa, había hecho otro buen trabajo. –Desafortunadamente, ya tengo la lista de amenazas lo suficientemente llena como para incluir a alguien más… ¡especialmente si vienen del más alla!

"Eve, tranquilizate, estoy de su lado; no pienso lastimarlos, pero en serio necesito que-."

–¡¿Tranquilizarme?! ¡Está siendo demasiado difícil tomar cada palabra seriamente del mismo hombre que todos en la compañía vimos morir hace pocos miserables meses!

–¿Ver morir? –Se sumó dudosamente Lincoln a su lado. –¿Exactamente quién es él?

–¿Tal vez sea un zombie? –Supuso Lana.

–O un espíritu en búsqueda de venganza; sabía que tarde o temprano uno nos alcanzaría en esta travesía. –Sugirió Lucy.

"¿Qué? ¡Claro que no!" –Corrigió de regreso. –"Escuchen, entiendo que esto es inesperado, y todos quieren respuestas, pero les prometo que explicaré todo luego. Necesito que-"

–¡¿Luego?! Andrew, ¡necesito esas respuestas ahora! ¡¿Qué diablos está sucediendo?!

–¿Podemos preguntarte lo mismo? –Exigió Lori con suma seriedad. –¡¿Quién es Andrew, porqué es importante, y literalmente qué está pasando?!

"Evelyn… demonios, sigues siendo tan obstinada como te recuerdo."

–¡Y tú sigues siendo el idiota con indeseables sorpresas a cada rato!

''¿Le llamas ''salvar tu vida y la de los Loud'' una indeseable sorpresa?''

La mayor había tenido que resistir frotar su frente con demasiada fuerza, a menos que solo quisiera añadir una irritación a su mareada mente.

–Andrew… por el amor de Dios, ¡no entiendo un demonio de a que te refieres!

–¡Tú y nosotros por igual, vieja! –Añadió dudosamente Luna. –¿Exactamente quién eres tú?

Si una respuesta quería tener, un largo suspiro al otro lado tuvo que recibir primero.

"Ok… bien, como quieran, puedo responder algunas cosas, pero-"

–¡¿Quién eres tú?! –Tomó Lynn la delantera.

–Si querías salvarnos, ¡¿adónde rayos estuviste todo este tiempo?! –Cuestionó Lola.

–¡¿Cómo sabemos que no nos quieres lastimar?! –Dejo salir Lori.

–¡¿Cuál es mi color preferido de ropa en temporada de otoño?! –Y… terminó añadiendo Leni, recibiendo solo la confusión de su familia. –Oigan, si él lo sabe, entonces puedo confiar en él.

"¡Uno a la vez!"

–Atrás, chicos, yo me encargo de esto. –Tomó Evelyn no solo la palabra, pero también la postura más fría y seria de todo el grupo. –Una pequeña sugerencia: tal vez quieran taparse los oídos un minutito.

Aunque dudosos, ninguno tuvo ni una sola objeción en llevar sus manos a sus oídos. Mientras Lori se aseguraba de evitar que Lily añadiera otra interesante palabra a su vocabulario, Lola apenas hizo un intento en tapar su oído derecho; esto sería demasiado interesante como para que lo dejara pasar así de fácil.

–Entonces… ¿una pregunta a la vez? –Volvió a hablar ella. –Bien… entonces aquí tengo una muy buena pregunta: ¡¿qué mierda has estado haciendo estos últimos meses?! ¡Todos te vimos morir en Oregon!

"Lo sé, lo sé, y créeme que tengo las explicaciones que quieres, pero me temo que esa esa ya es una historia demasiado larga para el tiempo que tenemos ahora mismo."

–No me vengas con tus podridas mentiras, maldito mentiroso; nos engañaste a todos nosotros, ¿y ahora quieres que crea en ti y tus palabras? ¡¿Por qué habría de hacerlo?!

"Por el amor de Dios, Evelyn, ¡todos hemos sido mentirosos aquí! Pero ahora ¡necesito que me creas porque esto es serio para todos ustedes!"

–¡¿Qué cosa era tan seria para ti como para que decidieras volver de los muertos?!

"¡Protegerlos de la Agencia!"

De pronto, cada palabra que la mayor tuviera en mente, ademas de toda obsenidad guardada y preparada, desapareció en un instante.

Y todo por aquella segunda nueva voz, una completamente familiar.

–Z-…Zac… ¿e-eres t-tú?

"Si, Eve, y te hablamos en serio: ¡la Agencia no es de confiar!''

–¡¿Qué?!

Eso habría sido exactamente lo mismo que ella hubiera dicho, de no ser por que la gran familia a sus espaldas ya hubiera robado sus palabras.

–Oigan, les dije que-

–¡Aguarda un momento! –Interrumpió bruscamente la deportista. –'¿La Agencia?' ¿quién diablos son ellos?

–Chicos, ya se los dije. –Respondió Evelyn instantáneamente. –Es la compañía de seguridad en la que trabajo, nada más que eso, y-

"Matamos gente, es nuestro negocio, ¿de acuerdo?"

No fue el frío ambiente.

Ni la nueva nevada empezando.

No, solo fueron aquellas palabras las que bastaron para congelar a todos en pensamiento y mente. No lo sabían, pero todos sus corazones acababan de detenerse al mismo tiempo.

–¡¿MATAR?!

–¡ANDREW!

Terminaron llegando las repuestas por igual.

–Huh… lo suponía.

Excepto por Lisa.

"De verdad lo siento, Eve, en serio; pero ellos tenían que saber que somos en realidad y adónde se dirigían.''

–Espera, ¡¿ahí es donde nos quieres dejar con papa?! –Levantó su voz la rubia mayor, acercándose con nada más que ira en su tono. –¿Nos estuviste mintiendo todo este tiempo?

–Oigan, un momento, yo no-

–¡¿Querías matarnos?!

–¡Claro que no, joder!

–Y entonces ¡¿por qué nos querías llevar con unos monstruos?! –Alegó saber Luna.

–Si esto es una broma, en verdad necesitas trabajar en ello, ¡porque está saliendo horrible! –Sumó Luan a su lado.

"Oigan, ¡oigan, ¡tranquilos!"–Intervino el informante al otro lado; lo último que necesitaba era que una violenta turba acabara con su única compañera. –"¡Nadie va a lastimar a nadie! Evelyn ha estado ayudándolos durante todo este tiempo, y no va a detenerse hasta que estén completamente seguros."

–¿Aunque probablemente nos esté guiando cada vez más cerca a nuestra segura muerte? –Dudó Lucy.

"Corrección: no lo hará, los llevará lejos de ahí y los mantendrá a salvo."

–Andrew, ¡espera solo un segundo! –Intervino la mayor castaña, rogando que su paciencia no terminara explotando más fuerte. –¡¿Qué demonios estás haciendo, y de que estás hablando?!

"Estoy diciéndoles la verdad en pocas palabras, es realmente necesario para lo que debemos hacer."

–''¿Realmente necesario?''

"Por completo… como también lo es que sepas la verdad de lo que sucede aquí."

Evelyn no había contado las veces que había frotado su frente con sus manos, y no lo hizo cuando volvió a repetirlo una vez más, acompañándolo con su más cansado suspiro.

–Andrew, Zachary… por favor, ya me están perdiendo. Solo díganlo de una maldita vez, ¿qué sucede con la Agencia?

La incertidumbre en ella creció por cada largo segundo de silencio que recibió al otro lado, pero no al mismo nivel que la confusión de la familia tras ella. Y todo cuando la nevada aumentaba en cantidad.

"Olsen."

Fue la única palabra devuelta, y la única que pudo engancharla.

–…¿qué?

"Olsen, ¿la palabra despierta algún recuerdo?"

No despertó uno, sino docenas.

–Olsen, el sujeto de Nueva York que yo… bueno… me encargue, antes de retirarme. –Cambió sus palabras, considerando las miradas y oídos de familia en ella. –Pero eso fue hace años, ¿cuál es el punto? El tipo era un idiota de todos modos.

"El idiota alcohólico que iba por buenos pasos."

–…¿disculpa?

"Puede que haya vaciado un bar o dos, pero Olsen no era un imbécil total.''

–Debes estar bromeando, no creo que-

''¿Podría un idiota estar a punto de revelar y desmantelar una organización peligrosa abajo?"

Evelyn había estado cerca de responder, de no haber sido porque su mente acababa de trabarse intentando procesar lo que acababa de escuchar.

–Andrew… ¿qué diablos me estás diciendo? Él era un completo idiota.

"Olsen era solo un informante policial que hacía su trabajo; estaba cerca de pasar información de alta importancia a otro compañero, devuelta en la fiesta del pent-house, cuando… bueno… lo hiciste un panqueque callejero."

–…¿cómo sé que no estás tomándome del pelo?

"Porque la Agencia ha tenido su archivo por todos estos años."

No importa que tanto intentaran escuchar, ninguno de los Loud podía comprender nada de lo que estuviera saliendo de la boca del extraño sujeto. Evelyn, ya completamente perdida de sus alrededores, podía ver todo en su mente: la larga subida a la cima del edificio, la pequeña búsqueda de Olsen entre la gente, su… tiempo de calidad (si podía llamarlo así), y el accidental paso que necesitó darle para hacerlo volar.

La verdad, nunca había vuelto a pensar en ello desde entonces.

Hoy, cada recuerdo grabado en su memoria parecía estar rogándole por una segunda revisada, perjudicando su propia cabeza al darle más giros.

–Pero-… eso n-no es posible; su archivo me decía-

"¿Qué era solo otro narcotraficante? La información que te dio la Agencia fue pura basura inservible; era falso, todo."

–Pero… n-no tiene sentido. –Puede que la familia tras ella no estuviera segura de lo qje pasaba, pero podían notar la duda y confusión en cada palabra de la mayor. –Estoy-… estoy segura que ellos hubieran revisado bien la información del cliente, y-

"¿Cliente? Oh… Eve… vas a tener que perdonarme, pero… joder, no hay otra manera de decirlo."

Los preocupados tonos de Andrew ya levantaban más alertas de las que ella desearía tener activadas.

"No hay… tal cosa como 'cliente' en esto. Nunca lo hubo."

Para bien o para mal, toda alarma en su cabeza de pronto se detuvo, dejando en su lugar un profundo silencio que ignoraba todo el ruido de afuera.

Y todo al momento que sus respiros dejaron de venir.

"La… Agencia ha estado tras cada una de nuestras misiones, las de todos sus trabajadores. Ellos mismos han estado vaciando su propio bolsillo para pagarnos y no hacer preguntas cuando nos necesitaban. Jugaron con nosotros como figuritas de acción cuando era para su propio beneficio. Olsen sabía mucho de ellos, tal como cada otra persona que podría perjudicarlos, y ellos se encargaron del problema de la única manera que sabían resolverlo: enviándonos a hacer el trabajo sucio."

A este punto, si Evelyn Richards quería seguir escuchando una palabra más, se aseguraría de al menos caer sentada en alguna parte cómoda si no quería chocar su cabeza contra el suelo. Pero sus propias fuerzas ya la habían obligado a recostarse contra el árbol más cercano, deslizándose lentamente hacia el frío suelo bajo ella.

–¿Alguien sabe que está pasando? –Preguntó Lincoln, lo más bajo posible.

–No tengo ni la menor idea. –Admitió Luna a su lado, arriesgándose lo suficiente para empezar a acercarse hacia la destrozada chica. –Chica, ¿estás bien?

Apenas reaccionó cuando la mano de la rockera tocó su hombro, como si jamás hubiera llegado.

–No… no puede-… n-no entiendo, ¿p-perjudic-carlos de qué?, ¡¿qué clase de evidencia?!

El segundo largo suspiro del otro lado volvió a bajar todo su ánimo.

"¿Recuerdas hace 6 años, en Royal Woods, lo que sucedió en la noche por la calle Goldmine?"

–El-… el robo del banco Tetherby, pero-

–Espera un segundo, rebobina. –Interrumpió de la nada Lynn. –¿Banco Tetherby?, ¿papa no trabajaba ahí?

"Precisamente, chica, y me temo que ese es el problema."

–¿A qué te refieres?

"Pues… puede que, accidentalmente, él mismo haya echado todo el robo de la noche perder."

–Woah, ¡¿papá detuvo a criminales?! –Salió una emocionada Lana de entre todos. –¡Eso es de lujo!, ¿también hizo explotar algo?

–¡No lo es! –Reprimió Evelyn repentinamente. –¡¿Él lo hizo?!, ¡¿él es la causa de todo este desorden en primer lugar?!

"Primero que nada, ¡lo hizo porque yo se lo ordené!" –Irrumpió Andrew. –"Segundo, él no fue el único que estuvo ahí, ¿de acuerdo? Fui yo quien arruino las cosas y ahuyento a todos por desobedecer mis órdenes de Konrad-"

–Solo para que se salieran con la suya, ¡tú y yo lo vimos bien!

"Se jodieron a sí mismos esa noche de todos modos.''

–…¿qué?

"Eve… respóndeme una cosa: ¿a quién crees que tuvieron que responder ellos el momento que todo se fue a la mierda?"

La castaña no necesitó que Andrew siguiera hablando, los puntos ya se conectaban a sí mismos constantemente.

Y cuanto empezaba a rogar que todos se detuvieran.

"Y… ¿de quién, y de dónde crees que vino el dinero de tu cheque por tirar a alguien desde su propio balcón, o para la linda base que tenemos devuelta en Chicago?"

Tan pronto como el último punto en su mente fuera conectado, el mundo dejó de moverse a su alrededor.

Su corazón pareció dejar de latir.

Sus músculos rehusaron reaccionar, su comunicador fácilmente resbalándose por sus dedos hacia el frío suelo bajo ella.

Y su último aliento salió fuera, ninguno más saliendo por unos eternos segundos.

"Evelyn… lo lamento mucho, en serio, pero… la Agencia no es un lugar tan lindo como pensábamos."

Lo que tampoco fue tan lindo, mucho menos cómodo, fue el largo y eterno silencio entre todos. Entre toda la confusión y duda, nadie podía pensar una sola cosa a decir.

No fue hasta que los eternos segundos dieron paso al primer minuto que el peliblanco se atrevería a dar los siguientes pasos adelante, llegando lo suficientemente cerca de la mayor para poder reconocer la incredulidad en su rostro.

–¿Evelyn?... ¿estás bien?

Se dice que las acciones suelen decir más que palabras, pero era más confusión lo que todos entendían al ver como la castaña simplemente recogía el objeto y volvía a levantarse; ni si quiera se molesto en mirar al resto al pasar de largo al devolver sus pasos al almacen.

–Tierra llamando a Evelyn, ¿nos copias? –Dudó Lynn, la primera en seguirla por detrás.

–Oye, sabemos que últimamente ha hecho mucho frío, pero esa no es excusa para darnos la ley del hielo ahora mismo. –Añadió Luan, importandole menos conseguir sonrisas devuelta.

Pero toda voz seguía llegando a oidos sordos, haciendo a la mayor apurar un poco sus pasos hasta repentinamente detenerse al frente del almacen con el resto. Y una vez más, fue el peliblanco en intentar romper el hielo.

–Oye… seremos honestos, no tenemos ni la menor idea de lo que sucede; pero… no somos tontos, nosotros sabemos cuando algo no anda bien. –La quieta mayor mantuvo su silencio, perdiendo su vista en el pequeño comunicador en su mano. –Solo queremos saber que está pasando, y tal vez poder… ayudar en-…

La chica dejó caer el pequeño objeto al suelo bajo ella.

–Espera...

Dio un último largo respiro.

–¿Qué estás-

Y levanto su pierna.

–Oye, ¡espera!

–¡¿Qué estás haciendo?!

–¡No lo hagas!

Vinieron los ruegos, pero todo sería en vano.

Evelyn Richards ya había tomado su decisión.

"Evelyn, ¡¿qué de-

Fue un fuerte crujido lo que logró captar antes de perder toda la señal.

Ubicación desconocida

–¿Eve?... ¿Evelyn?, ¿me copias?

Pero no importa cuanto ajustara la señal de su transmisor, todo fue un vano; la comunicación había terminado aquí.

"…bueno, ese fue un bello espectáculo."

–¡Joder! –Golpeó Andrew la pared a su lado.

Sabía que no debió haber ido tan directo de esa manera; sabía que debió haber ido más lento para que la cabeza de Evelyn no explotara de esa manera; y sabía que no debió apurar las cosas de ese modo. Tantas cosas que sabía, pero demasiadas maneras de como acababa de joderla, y justo a esta maldita hora.

–Zac, ¿qué tan rapido puedes volver a conectarnos con ella?

"Ya estoy en eso, pero me temo que tomará algo de tiempo antes que-"

–¿Andrew?

Antes de que pudiera vaciar el gran cargamento de maldiciones tan pronto como el informante acabara, la inesperada llegada de una mayor rubia a sus espaldas lo detuvo repentinamente, forzandolo a recomponerse.

–Oh… hola, ¿sucede algo?

–Andrew, ¿cuándo nos vamos? Ya hemos estado aquí por una hora, y no me siento muy tranquila aquí. Pero también, solo… quiero saber si mi familia está bien.

–Tranquila, Rita, nos iremos en unos momentos; y puedo asegurarte que toda tu familia se encuentra sana y salva.

Puede que la matriarca apenas hubiera tenido tiempo para ordenar todo en su mente desde el momento que despertó en medio de la nada dentro un van, pero los tranquilos y honeston tonos del sujeto trajeron la suficiente calma que necesitaba.

–Gracias, supongo.

–Claro, claro, solo… dame un minuto más, y nos pondremos en marcha, ¿de acuerdo?

Y así mandó a Rita Loud devuelta al vehículo, forzando a Andrew a levantar su pulgar arriba tan pronto le diera una última mirada a él: no había sido la más convincente, lo admitía, pero funcionaría.

Ahora… sería mejor si pudiera pensar en algo rápido.

–Zac.

"Sigo aquí."

–Bien, escucha, seguiré en movimiento con Rita; si de alguna manera puedes regresarnos con Evelyn, necesito que me metas dentro.

"Ok, haré lo que pueda; pero… hasta entonces, recomendaria cruzar tus dedos. Algo me dice que no se lo tomó tan bien como esperaba."

Para ser diseñado como un objeto resistente y durable, capaz de resistir cualquier ambiente en el que estuviera bajo toda circunstancia, el transmisor había sido fácilmente destruido por un simple pisotón en el suelo.

Y Evelyn no se arrepentía de nada.

–¡VIEJA! ¡¿ESTÁS LOCA?! –Si nadie más quizo protestar, Luna tuvo que aprovechar a hacerlo primero. –¡¿Qué demonios acabas… de-…

Y cuanto se arrepintió de haberlo hecho.

Todos en la familia habían visto muchas pesadillas vivientes en sus vidas; pudieron ver la muerte en los ojos de Lori el día que encontró una grieta en la pantalla de su laptop. Requirió de una severa represalia y amenazas relacionadas a pretzels en la familia para que Lynn admitiera su error de tal vez haber lanzado su balón de fútbol hacia su habitación con un poco de fuerza extra mientras practicaba.

Lola había llegado a superarlo el momento que su vestido favorito hubiera aparecido en su armario hecho añicos. No fue hasta amenazar con reveladores chantajes que Lana tomó la caída; se recordaría jamas volver a pasar tan cerca del armario de Lola la próxima vez que jugara con Cliff y su bola de estambre.

Pero… ¿lo que ahora tenían en frente? Nada podía describirlo mejor como: toda la ira del infierno, y el más profundo frío de la antártica, combinados en una terrorifica mirada directa que podría derretir tu rostro si lo mirabas por más de un solo segundo.

Había violentamente roto el record a pedazos, y miedo compartía de sobra para toda la familia.

Pero, en vez de prenderlos en llamas con un parpadeo, la mayor llevó sus firmes pasos directo hacia el interior del almacen; su rastro en la nieve corría el riesgo de espontaneamente prenderse llamas en cualquier momento.

–¿Evelyn?

La voz de Lincoln pasó completamente ignorada, sin hacer el menor efecto en el caminar de la mayor, cerrando la entrada del almacén de un portazo.

Nadie quitó su vista de la puerta por un buen tiempo de incómodo silencio.

–…¿creen que esté bien?

Hasta que Lana decidiera romper el hielo, seguida de Lynn a su lado.

–Meh, va a recuperarse; estoy segura que no es nada tan se-

Y entonces, empezaron los estruendos.

Metal impactando contra sí.

Docenas de objetos cayendo al suelo.

Paredes tomando los más fuertes golpes que hubieran recibido.

Y todo finamente acompañado por los más irritados gritos de enojo, resonando hasta los propios confines de la tierra. Las mayores actuaron rápido en bloquear oidos tan pronto llegaron las maldiciones; no necesitaban a ninguna de las menores preguntado sobre el significado de "ser un sucio juguete de mierda."

Pero cuando las atrocidades verbales terminaran de llegar, los golpes y estruendos solo siguieron viniendo, cada uno peor que el anterior. La entera familia aún no había quitado su atención del desorden para el momento que Dwight regresó tras ellos.

–Hola chicos, ¿qué creen? Encontré más gasolina para la van. –Llegó cargado el peso de dos bidones en ambas manos. –¿Me perdí de al-…go…

No hizo falta que los Loud dijeran algo; las nuevas barbaridades saliendo del almacén hicieron lo suficiente, y la vista de la pequeña Lisa recogiendo los pequeños restos del comunicador en el suelo terminó de responderle.

–Oh…

–Sip…y yo creía que las rabietas de Lola eran destructivas. –Tuvo que admitir la rubia mayor, encogiéndose por otro fuerte estruendo más. –Sin ofender.

–No no, tienes razón… acabo de ser robada de mi titulo limpiamente.

Y cuando parecía que el lugar estuvo a punto de colapsar internamente, los golpes y todo el ruido subsidieron, y el silencio volvió a tomar control. Aunque bien estaba consciente del infierno que acababa de pasar frente a él, Lincoln aún tenía problemas en pensar que hacer.

Necesitaba ideas.

–Chicas, reunión familiar secreta. Ahora.

El círculo familiar fue formado instantáneamente, dejando de lado al confundido piloto.

–Oigan, ¿qué hay de mí?, ¿no puedo-

Reunion. Familiar. SECRETA.

Dwight solo terminó añadiendo un nuevo temor a su lista: el venenoso tono de Lola Loud.

Con él fuera del camino, el peliblanco retomó la conversación.

–Bien, escuchen, sé que esto va a sonar ridiculo, pero ¿creen que… deberíamos… ir adentro por ella?

Lori, como el resto, respondió con nerviosas quejas, escalofríos recorriendo su espalda.

–Lincoln, con todo respeto… de todas tus ideas, esta es la más ridículamente peligrosa de todas. Digo, ¿no viste lo que acaba de de suceder? ¡Eso fue ira en forma viviente!

–Podría decir que tu plan "ira" a terminar muy mal. –Intentó Luan aliviar el momento, desafortunadamente sin mucho éxito. –Pero… no, en serio, quiero vivir.

–Lo sé, chicas, pero no podemos quedarnos aquí más tiempo; necesitamos de su ayuda.

–Lo único que conseguiremos ahí dentro será una dolorosa muerte, al menos rápida.

–Lucy, no estás ayudando mucho.

–Solo digo la verdad, hermano, ya vimos lo que podría hacerle a cualquiera.

–Si quieres traerla devuelta, entonces sigue soñando, viejo, no pasará por un buen tiempo. –Admitió nerviosamente Luna.

–Estudiando bien su estado emocional y sus reacciones compulsivas, calcularía que nuestras probabilidades de salir vivos de ahí dentro serían casi nulas. Y yo, querida familia, preferiría vivir. –Terminó de añadir Lisa sin muchas esperanzas, antes de alejarse a seguir revisando cada pieza del comunicador.

Toda respuesta terminó sacando un derrotado suspiro del peliblanco.

–Chicas, por favor, ¿en verdad no creen que deberíamos intentarlo una sola vez?

–Lincoln, escucha, voy a ser brutalmente honesta contigo. –Intervino dudosamente Lynn. –Solo un completo ignorante suicida sin esperanzas de vida y con completos deseos de morir pensaría en ir adentro y-… oigan…

La deportista miró a su alrededor, captando la atención de toda la familia.

Toda excepto una sola.

–…¿adónde se fue Leni?

Durante toda su vida, Leni Loud había crecido en desordenes, algo tan común en su hogar que ya estaba acostumbrada a ello… bueno, tal vez no por completo, pero no podía quejarse; al menos era mejor que este lugar tan feo y sucio por el que caminaba, procurando no resbalar sobre cualquier resto de escombro que hubiera caído al suelo.

Que horrible desorden.

Que ella recordara, nunca había tenido que esquivar estantes caídos por los pasillos de su hogar, mucho menos uno que otro barril aun rodando por el suelo.

Y mientras procuraba evitar todo obstáculo bajo ella, su vista se mantuvo en la recostada figura de la esquina. No podía ver su rostro, oculta cabeza-abajo tras sus rodillas, sus brazos siendo las únicas cosas manteniéndolas unidas. Apenas se movía, no más para dejar entrar y salir los respiros más lentos que Leni hubiera visto.

–Um… ¿disculpa?

La rubia mentiría si dijera que no consideró darse la vuelta y huir tan pronto la castaña levantara lentamente su vista, su directa pero desinteresada mirada apuntando fijamente hacia sus ojos.

–¿Estas… bien? –Preguntó nerviosamente. –N-no creía q-qué estabas-

Mírame.

Leni pudo jurar que el frío tono devuelto acababa de congelarla por completo… y no era por el frío entrando por las ventanas rotas.

–P-per-…¿perdón?

–Mira mis ojos, mira mis manos, mira todo este podrido basurero a tu alrededor y respóndeme una sola cosa...

La rubia miró todo lo que quiso. Puede que no sea la más rápida en pensar a veces, pero podía reconocer a alguien en su peor estado. Podía ver sus ojos rojos, sus manos heridas por los golpes, su cansado rostro rogando por un descanso.

Entre todo ello, podía ver… desesperación.

–Respóndeme: ¿se ve esto bien para ti?

–No… pero-

–'Pero' nada; solo vuelvan a la van, dejen que Dwight siga con el tour, y déjenme pudrirme aquí.

Pero, aunque quisiera obligarla, tomaría más que un feo comentario para hacer retroceder a Leni, prefiriendo hacer su camino a tomar asiento a su lado. Si la rubia estaba consciente que probablemente estaba tomando una decisión suicida, Evelyn no lo sabía, prefiriendo solo devolver otra fría respuesta.

–Lárgate.

Una que tampoco serviría de mucho para alejar a la rubia de su lado.

–Oye… sé qué, cómo, no estás muy animada para hablar… pero… solo quería darte las gracias por mantenernos a salvo. –Continuó la rubia, sin pensar que la castaña apenas quería escuchar otra palabra más. –Escuché lo que dijiste, y, la verdad, no creo que seas un juguete de… mi-… mie-… um… ¿qué era?

–Nada. Absolutamente nada importante.

–Pero… sonaba feo.

–Esa era la idea. –Suspiró irritadamente una vez más. Si Leni quería que volviera a abrir su diccionario de obscenidades, estaba yendo por buenos pasos.

–Oye, sé que has estado trabajando muy duro en este tiempo para mantenernos a salvo, y que tal vez no haya sido muy fácil, pero… no creo que seas todo eso que dijiste. Más bien, eres como…. hmm… uno de esos sujetos con mascara que aparecen en los comics de mi hermano.

Héroes.

Esa era la palabra que buscaba, y no era un término que toda esa gente que mató por nada hace años le daría a ella.

No era la palabra que el conductor de Wisconsin habría usado para describirla, cuando la bala de su francotirador terminara traspasando la llanta del vehículo que él conducía por la curva de un acantilado, mandándolo chocando en una llamarada hasta el fondo.

Tampoco era la palabra que el contador de Las Vegas le daría, al momento que sus manos rompieran el cuello del hombre en su propia habitación. Los oficiales jamas hallarían su cuerpo, y no se molestarían en encontrar el lugar exacto del ancho desierto donde yacía enterrado hasta hoy.

Y mucho menos lo hubiera hecho el señor Olsen, segundos antes de ser aventado al vacío en las iluminadas calles de la gran manzana, a tan cerca de romper su más reciente caso.

En este almacén, no había ningun heroe.

–Leni… lo único que hay aquí, son villanos.

–Pues, no sé lo que dices; ¿hubiera un villano salvado una familia como la mía?

La mayor, en ves de pensar, devolvió otro irritado suspiro.

–Leni, por favor, eso es completamente diferente a-

–¿Hubiera un villano dejado atrás a todos nosotros para salvarse a si mismo?

–Oye, no entiendes-

–¿Hubiera un villano hecho todo para asegurarse de que nada nos sucediera, no importa dónde estemos?

–De acuerdo, ¡no! Pero-

–¿O hubiera evitado-

–¡¿Podrías callarte de una maldita vez?!

Y su deseo se hizo realidad. Leni Loud guardó completo silencio, su temerosa mirada haciendo reaccionar el control de la mayor.

–Yo-… lo siento… joder. –Lamentó recostandose sobre la pared. –Leni, aprecio lo que dices, en serio; pero… ¿la verdad? Creo que estoy completamente jodida.

–¿En serio crees que la estás pasando mal? –La nueva voz llevo a ambas a levantar su vista a la entrada, notando a Luna Loud pasando delante, el resto de los Loud siguiendo su camino. –Vieja, míranos a nosotros. En menos de un día, perdimos a papa, a mama, nuestra casa, nuestros objetos.

–Literalmente perdimos todo. –Añadió Lori, el resto del grupo en triste acuerdo por igual.

–Puede que hayamos perdido muchas cosas. –Lamentó también Leni, pero a la vez devolviendole una calida sonrisa. –Pero… aún estamos a salvo, ¿no?

–Al menos tempora-

Las palabras de Lucy serían repentinamente bloqueadas por la mano de Lynn sobre su boca, tomando la delantera.

–El punto es que, gracias a ti, aún estamos vivos… aunque, claro, nosotros también hayamos hecho nuestra parte, jeje.

Y el resto de ellos no podía negar darle la razón.

Pero Evelyn seguía sin poder verlo, al menos… no por completo.

"Chica," podía seguir escuchando la firme voz de Franklin en una de sus varias charlas durante las diferentes prácticas de tiro en el bosque, unos meses luego de quedar bajo su completo cuidado, "tienes una larga vida por delante, llena de decisiones que van a terminar definiendote quien seras en este mundo. Tus acciones dirán mas que tus propias palabras, y te aseguro que llegarán a ser más penetrantes que una bala; así que será mejor que apuntes bien en la vida, y asegurate de disparar a los blancos correctos."

Toda su vida había estado preguntándose si había disparado correctamente, pero la cruel tarde de hoy había acabado de confirmar lo que más temía pensar: había estado disparando a los blancos equivocados, creando miserables finales a quienes nunca lo merecieron.

A este punto, el infierno tal vez ya debía tener un lugar especial reservado para ella.

Pero… viendo a cada uno de los 11 miembros de los Loud frente a ella, sanos y salvos desde el menor hasta el mayor, le traía lo último que necesitaría para poder convencerse que no era una verdadera monstruosidad en este mundo:

Esperanza.

Pura, animada y brillante esperanza.

Con algo de ello… tal vez, solo tal vez, no era demasiado tarde para mejorar su puntería.

–Vamos, Evelyn. –Continuó el peliblanco. –Si aún queremos seguir adelante, definitivamente necesitaremos de tu ayuda.

–No hemos llegado tan lejos como para detenernos aquí. –Añadió la deportista. –¡Hay que mantener este tren andando a todo vapor!

Y así, los ánimos como las sonrisas de toda una familia, lograron levantar una parte de peso fuera de los hombros de la mujer. Tal vez no fuera lo suficiente para quitar alguna abrumadora parte que otra, pero sería lo suficiente para volver a levantar tanto su cabeza como sus fuerzas.

Hora de volver al trabajo.

–Chicos... gracias. –Su comentario mantuvo sonrisas levantadas entre todos. –Y aunque concuerdo que seguir adelante sea lo indicado ahora mismo… creo… que yo misma acabo de jodernos.

–No estaría tan segura de ello.

De haber sabido sobre la ausencia de alguien en el grupo, la familia no se hubiera sorprendido por la llegada de Lisa. En vez de recaer sobre la pequeña niña, la vista de todos terminaría sobre aquel pequeño objeto sostenido cuidadosamente en sus dedos.

–Creo que esto te pertenece.

Evelyn no perdio un segundo en revisar el pequeño objeto tan pronto la pequeña lo dejara en sus manos, y no tardó mucho en reconocer el único dispositivo que la acercaba a ella a la familiaridad de la base.

–¡¿Cómo diablos-

–Eso no importa ahora, parece que tienes una llamada pendiente.

La mayor no dudó en encender un diminuto interruptor extra en el dispositivo, esperando poder recibir cualquier clase de señal familiar-

"Gracias, Lisa, te debemos una grande."

…cambió de opinión; ¿podía responder mejor a cualquier operadora disponible en el pais?, ¿al menos hasta que estuviera completamente lista?

–…¿Andrew?

"Eve, Louds, primero que nada: lamento mucho como salió todo esto. No quise sacudir la colmena de esta manera, pero era lo único que podía hacer para advertirles."

–Tranquilo, sabemos que la verdad suele ser la herida más profunda y difícil de tratar, algo mortal para cualquiera que no pueda afrontarlo.

La verdad, Lucy ya había esperado recibir más extrañas miradas del resto, pero ¿qué más podía decir? Solo estaba siendo honesta.

"…claro, como haya dicho ella." –Respondió Andrew, intentando solo pasar de alto lo que sea que haya sido eso. –''Da igual, el punto es que… ahora mismo, ninguno de nosotros está seguro, así que tenemos que movernos rápido.''

–Andrew espera un segundo. –Interrumpió la castaña mayor. –Si vamos a seguir con esto, voy a necesitar más que palabras para saber que no nos estamos metiendo en una trituradora.

"Jeje, claro; de hecho… creo que puedo hacer algo mejor que eso."

La mayor no pudo pensar que hablaba él hasta que una nueva voz apareciera de la nada.

"Ch-…¿chicos?"

–¡¿Mama?!

Hasta que la carga de toda la familia contra su transmisor, junto con su sorpresa, respondiera lo suficiente.

"Chicos, ¡gracias al cielo!, ¡¿están todos bien?!"

–¡Lo estamos! –Respondió Lori por todos. –Pero ¡¿qué hay de ti?! No sabíamos que te sucedió cuando no volviste a casa, y creíamos que algo malo te había pasado.

"Tranquilos, estoy a salvo. Me secuestraron unos sujetos cuando salía, pero Andrew me salvo y ha estado protegiéndome desde entonces."

–Alto, ¡¿secuestrada?! –Alzó Lola su voz. –¡¿Realmente secuestrada?!, ¡¿cómo en el canal de crímenes?!

"Correct-… oye, señorita, ¿qué te había dicho de ver esos programas?"

"Perdona, Rita, ¿podemos continuar? Estamos en un pequeño apuro"

"Oh, claro." –Respondió, asegurándose de añadir una última cosa. –"Chicos, por favor, mantenganse a salvo; ya estamos cerca de salir de todo esto."

El resto de la familia acepto mientras pudo; todas sus preguntas, preocupaciones y dudas tendrían que ser atendidas más tarde; hasta entonces, Andrew retomaría la charla, dirigida completamente a la confundida mayor.

"¿Ahora lo ves?"

–Andrew, por el amor de Dios, ¿cómo-

"Te dije que no quería lastimar a nadie, solo busco proteger a todos."

–Pero ahora ¿qué hay de Lynn? Si él está en la base, ¡va a estar en horribles problemas!

"Tranquila, yo me encargaré de él." –Aseguró una nueva familiar voz.

–¿Zachary?

"Hola, Eve, lamento todo este desorden sacado de la nada, pero les prometemos explicar todo pronto. Hasta entonces, haremos lo posible por mantenerlos a salvo.''

–Pero… no lo entiendo. –Intentaba entender el confundido peliblanco. –¿Por qué nos ayudan? Nosotros ni si quiera los conocemos.

"Chico, solo diré que tenía favores que deberle a su padre por todo el desorden que le traje encima desde la noche del banco.''

–¿Exactamente que hiciste con papá ahí? –Preguntó la niña de rosa.

"Digamos que hice lo suficiente para asegurarle un peligroso futuro para él, y… bueno… a ustedes."

–Vaya… entonces gracias por nada, tonto. –Gruñó devuelta.

"Claro, de nada; supongo que merecía eso."

"Eve, Louds, escuchen.'' –Se sumó Zachary dentro. –''Sé que mucho está sucediendo ahora mismo, demasiado como para que cualquiera desee golpear su cráneo contra la pared, lo sabemos, pero… ahora mismo, solo necesitamos que confíen en nosotros si queremos salir vivos de esta."

Aunque las primeras miradas intercambiadas por todos fueran de inseguridad y duda, todo cambió tan pronto Evelyn arreglara sus prendas al ponerse de pie, limpiara el polvo sobre ella, y preparara bien sus manos para que el resto supiera lo que venía.

–Chicos…¿ustedes que dicen?

Todos compartieron unas últimas miradas más antes de asentir a la vez.

–De acuerdo, Andrew, Zac… estamos dentro. –Suspiró devuelta, sin perder un segundo más en guiar a todos devuelta a la van. –Haremos lo que podamos, pero si todo esto termina siendo una broma juro que yo misma voy a buscarlos a los dos, y les romperte cada una de sus costillas a mi manera.

–Rayos, chica, en verdad si te lo tomas muy "a pecho," ¿no? Jeje. –Bromeó Luan, pensando una segunda vez en lo que acababa de escuchar. –Oye… esa fue una broma, ¿no?

"No quieres saber eso." –Respondió el informante, controlando los escalofríos en su piel. –''Bien, escuchen con atención, por que no tenemos mucho tiempo; ya estamos corriendo los suficientes riesgos ahora mismo, así que iré al grano: No. Vuelvan. A la base."

–Pero entonces ¿adónde quieres que vayamos? –Preguntó Lori.

''Dwight ya tiene eso controlado."

–¿Me llamaron?

De haber sabido que recibiría tantas miradas extrañas a la vez, Dwight pensó que tal vez hubiera sido mejor mantener su cabeza abajo tras la van.

–¡¿Tú también sabías de todo eso?!

–Pues… jeje, es curioso que lo pregunten; es una historia algo graciosa qu-

"Dwight… mejor conduce."

–Okie-dokie, ¡suena como una mejor idea!

Las mayores se esforzaron por encajar a todos lo más comodo posible dentro del vehículo antes de empezar a rodar lejos de la zona, en ruta devuelta a las familiares carreteras. Con la fuerza de la nevada disminuyendo, el manejo no fue tan complicado.

"De acuerdo, Dwight los llevara a todos a un puerto cercano a los lagos, nos encontráremos ahí para continuar con la extracción."

Mientras el resto aceptaba y solo fijaban sus inseguras vistas por el camino delante, la castaña apenas podía estar tranquila. Aún sin el estrés de estar tras el volante, seguía demasiado perdida en sus propios pensamientos. ¿Cómo podía estar completamente segura de que no estaban saltando de una sarten irviendo a otra tan pronto? Fuera como fuera, parecía que la única manera de saberlo era dando un salto de fé.

Lynn Loud lo había hecho con ella.

Su familia había hecho lo mismo.

Y ahora, era su turno de tomar el clavado y hacer las cosas bien… aunque involucrara tener que confiar en un muerto viviente.

Por esta vez en la vida, esperaba estar apuntando en la dirección correcta con ellos.

Lisa Loud, por el otro lado, sonreía satisfecha. Agradecia saber que, no importa adonde apuntara el arreglado transmisor de la mayor, su conexión siempre sería lo suficientemente estable para asegurar una clara y abierta transmisión por donde fuera.

Exactamente como ella lo necesitaba.

El equipo debería de estar satisfecho.

Centro Policial de la ciudad de Michigan, Indiana

"Satisfecho" no podía ser lo suficiente para describir los rostros del equipo frente a los monitores.

–Maldita sea… que alguien me arrastre devuelta a la universidad y me eduque hasta morir, ¡esa niña de verdad lo logró!

Ben no podía estar más impresionado de cada clara palabra saliendo de su transmisor.

Cuando Lisa había asegurado una clase de apoyo digiral en su llamada hace pocos minutos, el equipo había tenido dudas; muchas, para ser honestos.

Pero aquí estaban, oyendo perfectamente cada palabra por parte de no solo una familia entera, sino también cada nueva voz proveniente de Dios sabe que oscuro rincón del estado. La cereza en el pastel no pudo ser más dulce: las exactas localizaciones de las transmisiones aparecían cada una frente a ellos en los monitores, sus comunicaciones lo suficientemente abiertas para rastrear sus puntos de origen.

Por primera vez en toda esta caótica semana, Hurst sonreía alegremente.

Era un hombre más que satisfecho.

–Mantengan todos los ojos y oidos que puedan en ellos, ¡no podemos perderlos ahora! –Ordeno con firmeza, preparando su equipo al salir del local. –Ben, Alice, vamonos; hay trabajo que hacer.

Ubicación desconocida

–Están en movimiento. –El hombre tras el ordenador anunció. –Repito, objetivos en movimiento; ¿están todos listos?

"En posición."

"Listos para continuar."

"Cuando lo desees."

El sujeto estiró sus brazos arriba antes de llevarlos a su teclado, estudiando cada punto activo en el mapa de su monitor.

James había dejado cada paso lo suficientemente claro como para perderse ahora mismo, todo debía salir de acuerdo a su propia palabra. Si querían actuar, era mejor hacerlo ahora mismo.

Ya habían perdido el suficiente tiempo quedando como idiotas cada vez que perdían una y otra vez a una simple familia de trece, tan facil de encontrar por su cantidad, y aún así, tan patéticamente fácil de perder. Cada intento por tenerlos en sus manos solo terminaba como una derrota más a la lista.

Pero si todo salía bien… tal vez la lista finalmente tendría un lado positivo que ver.

Como sea que terminara todo, Cosmonaut sabía algo: iba a disfrutar cada segundo de este espectáculo.

–Que empiece el show. –Rió en su interior, sus manos preparandose para la gran maratón por delante.

–Fase uno… luz verde.

Condominio Grayson, Chicago

–¿Señor Grayson?

El viejo hombre abrió sus arrugados ojos, recuperando lentamente la vista de sus alrededores, especialmente del chofer de su auto.

–Ya llegamos, señor.

Demonios… ¿tan rápido? Podía jurar que esto tomaría más tiempo, al menos lo suficiente para tomar un respiro de toda la presión del mundo afuera, hundiéndolo más en su propio mar de incertidumbre.

Pero finalmente aquí estaba, frente a frente a su propio hogar privado a las afueras de la ciudad, una gran área despejada reservada para el gran tamaño de sus propiedades personales.

Nunca había estado tan agradecido y decepcionado a la vez de estar aquí.

–Solo déjame adentro, por favor.

–Seguro, señor. –Su chofer siguió manejando hacia la entrada… o, bueno, haciendo su mejor esfuerzo por hacerlo.

Bajo otras circunstancias, Tobías Grayson estaría más que agradecido por llegar al frente de su único santuario de paz en el país entero.

Pero tener que pasar al lado de los cientos de focos luminosos, las docenas de voces, y todo el ruido viniendo del frente de su hogar por cada reportero y camarógrafo uniéndose a la muchedumbre de afuera le empezaba desear haberse ido mejor al estado más lejos de aquí. Si querían una palabra con él, tendrían que esperar hasta que el infierno se enfriara primero.

¿No era suficiente ya haber tenido que soportar escuchar como dos de sus complejos acababan de sufrir las más grandes tragedias?

¿No era suficiente haber roto la promesa más grande de su padre con esa maldita firma? Joder, ya imaginaba al ejército entero del país riendo ahora mismo mientras dibujaban más planos hasta el amanecer.

¿No era suficiente tal vez haber perdido a la única niña en este mundo que podría haber solucionado todo esto, ademas de su familia? Dios solo sabía que le había ocurrido a todos ellos.

Y ¿no fue lo suficiente casi perder a su único hermano?

Joder, parecía como si al mundo entero aún no le era lo suficiente.

–¿Señor Grayson? –Fue la voz fuera del auto quien lo sacó de sus pensamientos. El armado guardia fuera, su rostro enteramente cubierto por su casco de seguridad, le hizo el favor de abrirle la puerta, ayudándolo a salir fuera hacia el frente de su hogar. –Bienvenido a casa.

–Gracias… supongo. –Respondió indiferente, desconcentrado en el gran numero de guardias rondando por su hogar. Agradecía tener visitas una vez en la semana, pero… demonios, no de este modo. –¿Es toda esta seguridad necesaria?

–Por completo, señor, con todo yéndose al infierno en el país nos aseguramos que no suceda lo mismo aquí. Es solo nuestro trabajo.

–Bueno, pues creo que se pasaron un poco. –Admitió, apuntando a un helicóptero aterrizando en el abierto patio trasero. –Digo, ¿qué diablos es esto?, ¿era realmente necesario?

–Lo es, señor Grayson… para encargarnos correctamente de usted.

El viejo bufó, sin poder creer el desorden que todos estaban desatando en-…

…un segundo, ¿qué había eso ultimo-

Fuera lo que haya sido, poco importo cuando el silbido del guardia resonó por la sala, y todo el infierno se desatara.

Segundos fueron lo que apenas tuvieron algunos guardias para reaccionar, antes que docenas de balas terminaran impactando contra sus cuerpos. Las impecables paredes y pisos del hogar tomaron un nuevo color rojo carmesí, esparciendose por todos lados. Los gritos de terror por la muchedumbre de afuera habían captado la atención del viejo hombre, la suficiente como para no haber notado la culata de un arma impactando su cabeza por detras. El mundo alrededor de Timothy Grayson dejó de existir el momento que su cuerpo cayó contra el suelo, su mente luchando por mantenerse encendida, pero el fuerte dolor y el mareo harían todos sus esfuerzos inútiles. Lentamente, su cabeza se daría por vencido, no sin creer percibir unas últimas palabras saliendo del guardia a su lado.

–Aquí Jack-… tenemos-… viejo; vamos en camino hacia-… Luz verde-… fase 2.

Y entonces, cayó en un mundo de oscuridad.

–Repito: luz verde para fase 2.

...

–¿Lynn?

Preguntó la voz por los pasillos de la zona.

–¿Lynn?

Volvió a preguntar una y otra vez con discreción por cada cuarto y pasillo; pero no importa cuanto buscara, Zachary no podía encontrar al señor Loud por ningún lado. De todos los momentos en donde pudo haberse extraviado en medio de la nada, ¡¿en verdad tuvo que hacerlo ahora mismo?!

Si no estaba en el cuarto de descanso, ni en ninguno de los baños, entonces ¿adónde diablos estaba él?

Varias maldiciones y vulgaridades siguieron repitiendose en su mente mientras más tiempo gastaba buscandolo sin resultado. De no haberle prometido a Evelyn que lo cuidaría, no importa lo que sucediera, le doblaría su estupida nariz puntiaguda, le arrancaría lo poco de pelo que aún tuviera, y lo ataría lo más fuerte posible para nunca jamas-…

Un momento… ¿qué era ese delicioso olor?, ¿masa horneada? Sea lo que fuera, hacía un buen trabajo bajando su presión. Raro, considerando que la cocina nunca solía ver algo como un buen olor-…

¡La cocina!

Su presión bajó notablemente mientras más lo dirigía el olor directo hacia la cocina, agradeciendo a todo santo encontrar al patriarca Loud atendiendo el horno.

–Lynn, ¿qué diablos haces aquí?

–Oh, hola Zac. –Saludó devuelta, cerrando la puerta del electrodoméstico. –Pensaba que tal vez prepararía algo para mi familia cuando volvieran, y-

–Claro-bien-por-ti-como sea; ¿tienes todo contigo?

–Pues… no traje mucho, casi nada, la verdad, pero-

–Entonces vámonos, rápido.

–Pero ¡mis empanadas de pollo!

–¡No importan ahora!

Antes de poder seguir alegando, el padre fue jalado repentinamente por el fuerte agarre del informante, su apuro por los pasillos y la prisa levantaban demasiadas sospechas y dudas como para dejarlo tranquilo.

–Zac, no tengo ni idea de lo que estás haciendo ahora mismo, y… ¿la verdad? Me asustas. –Pero el informante ni si quiera prestó atención, prefiriendo revisar sus alrededores antes de hacer, lo que pensaba, la tontería arriesgada más grande de su vida.

Y, honestamente, con el tiempo acabando, solo quería hacerlo de una vez.

–¿Zac? Oye… ¿tu puesto no estaba atrás?

Lynn estaba en lo correcto, él también lo sabía; y ahora mismo, no le importaba. No respondio nada devuelta.

–Espera… ¿por qué vamos a la salida?

Su segunda pregunta tampoco recibió respuesta, más por que Zachary preferiría respirar aliviado por la ausencia de guardias en la puerta, a diferencia de las otras diferentes salidas disponibles en la base.

–¿Qué rayos estamos haciendo?

Como tampoco la tercera. La verdad, con toda la prisa, agradecería si pudiera dejar de seguir preguntando; una más de esas, y juraría usar toda la cinta adhesiva en esta base para tapar su boca de-

–¿Zachary?

…irónicamente, sería su propia boca y mente la que terminaran cerrándose, y su cuerpo entero terminara olvidando lo que fuera a hacer. Solo la voz de una persona podía hacer esta clase de cosa, y siempre era más efectiva cuando la usaba seriamente.

–…¿jeje, qué hay de nuevo, K?

–¿Adónde vas con Lynn?

–¿Yo?, ¿con Lynn? La verdad, jefe, esa es una interesante pregunta.

El patriarca Loud solo se mantenía en un completo e incomodo silencio, su mente tratando de procesar en vano cual era el problema. Su distracción lo llevaría a notar el brazo de Zachary moviendose lentamente su espalda, teniendo todo el cuidado de no ser notado.

…¿exactamente que rayos intentaba sacar de ahí?

–Señor, si me permite explicarlo, créeme que podré satisfacerte con una buena respuesta.

–Sabes que, por la seguridad de esta base, no se tiene permitido salir de aquí a menos que se haya hecho un aviso.

–Lo sé, lo sé. –Rió devuelta, controlándose lo suficiente por no dejar que el sudor empezara a aparecer en su frente. –Pues, siendo honesto, solo necesitabamos un poco de aire afuera, ya sabes, un respiro por toda esta jodida tarde; ¿verdad, Lynn?

–Yo-eh…

Tomó un pequeño guiño rápido del informante para que Lynn de pronto entendiera lo que sucedía.

De acuerdo, había visto esta clase de acto de su familia antes, creía saber como dar un buen show.

–Si… si, la verdad es que he estado un poco ansioso por todo esto; digo, es tan loco, jeje, ¿no lo creen?, ¿eh? Es la cosa más rara y fea que me haya pasado desde la noche que casi incendie mi cocina por sobre-calentar mi Lynnguini en el horno mientras me distraía haciendo malabares con los tomates, jeje; o esa vez que le dije que pasé esa horrible noche en el banco con un monton de-

–¡Lo que Lynn quiere decir, –Intervino inmediatamente el informante. – es que este ha sido un largo día para nosotros dos! Solo necesitabamos un poco de espacio para respirar un poco, ya sabes, mantener-…

El aire corriendo, hubiera dicho; algo que ya no seguiría viniendo el momento que Konrad sacara su pistola, apuntada directamente al par.

Zachary dejó de hacer movimiento.

Lynn dejó salir un pequeño miserable grito de susto, poniendose a cubierto tras él.

–Suelta el arma, Fullerton; sé lo que haces.

Aunque Zachary hubiera resistido hacerlo, la suerte no ayudó en nada cuando miembros cercanos notaran problemas y decidieran unirse al lado del jefe.

–O-oigan. –Terminó entrometiendose un nervioso Lynn. –No hace f-falta tant-t-ta violencia. Y-y si mejor r-resolv-v-vemos esto con… ¿unas deliciosas empanadas de pollo?

Lynn nunca había deseado tanto desaparecer de la faz de la tierra, mucho más con cada fría mirada apuntando a su dirección; si cada una de ellas pudiera matar, la del viejo jefe acercándose ya se hubiera encargado de desintegrarlo de la faz de la tierra.

–Tu lamentable excusa de basura no resolverá nada, señor Loud, mucho menos tus actos.

Reconocía una horrible crítica cuando la escuchaba, pero… no tenía idea de que había sido eso último.

–L-…lo siento, ¿q-qué?

–Nunca podrá arreglar todo lo que has hecho por condenar a muchos, maldito imbécil.

–Pero no es como si fuera el único en hacerli, ¿no? –Intervino el informante. –Qué cuentas tú, Konrad, ¿como va el negocio de tapar goteras? ¿Todo bajo control?

–Quítate de mi camino, Zachary.

–Obligame, viejo bastardo.

Lynn no podía decidir que lo asustaba más: el serio lenguaje maduro que preferiría silenciar en las películas que veía en casa, o… el fuerte tronar de dedos que podía escuchar del jefe, fortaleciendo el agarre su arma.

–He pasado años preguntándome quien había sido el maldito imbecil que echo todo a perder en solo una noche… cuando estuvo bajo mi nariz todo este tiempo… maldita sea.

Con cada paso más cerca de poder tener sus manos alrededor del cuello de Lynn, más rápido llegaban aquellos malos recuerdos a la cabeza Konrad. Zachary podía ver su acumulandose dentro mientras intentaba averiguar qué demonios iba a hacer ahora mismo. Pero no importara que tanto imaginara, no podía pensar en algún movimiento que no terminara con ambos muertos en el suelo. No era como si las cosas irían mejor si no hacía nada tampoco.

–Maldito sea por no haberme encargado de ti antes… y maldito sea si no lo hago ahora mismo. –Respondió dejando salir todo el veneno que tuviera en su voz, manteniendo su arma hacia ambos hombres. –Última advertencia, Fullerton; quítate de ahí y dejame a Lynn, él no va a ningún lado.

Pero la larga y silenciosa firmeza del informante dejó claro que él tampoco tenía planes de irse lejos, dejando a un irritado Konrad suspirando una vez más.

Tomó un tenso minuto para que su brazo dejara bajar su arma.

–Bien… como quieras. –Volteó su cansada vista hacia el resto del grupo armado a su lado, antes de retirarse. –Encierrenlos en las celdas, y aseguren encargarse debidamente de estos traidores de-

"Disculpe, ¿señor?''

De todos los momentos que pudo haber interrumpido el altavoz del pasillo, había tenido que hacerlo en el peor momento de Konrad, ni si quiera molestandose en mirar atrás como ambos hombres eran tirados al suelo con fuerza y todos los momentos que pudo haber interrumpido el altavoz del pasillo, había tenido que hacerlo en el peor momento para la paciencia de Konrad, ni si quiera molestandose en mirar atrás como ambos hombres eran tirados al suelo con fuerza y aprehendidos.

–¡¿Y ahora qué diablos sucede?!

''Lamento la interrupción, pero perdimos las señales de las camaras de arriba."

–Bah, otro error técnico.

"La verdad, señor, acabamos de arreglar eso la semana pasada; no estoy completamente seguro si-"

Y antes que cualquiera pudo haberlo predicho, sucedió.

Un intenso brillo, seguido de una intensa ola de calor, llenó el centro de la base, su fuerza mandando por los aires a cualquier desafortunado de estar cerca de la zona.

El estruendo que siguió no dejó ningún cimiento intacto, mucho menos los oidos o el balance de todos en la zona.

Pero la gran explosión no había venido sola.

Repentinamente, entre el denso humo y las hirvientes cenizas acumulándose, las balas empezaron a volar.

Y uno por uno, cuerpos cayeron al suelo.

La van apenas había pasado otro bosque de largo, en su primera hora de viaje, para cuando el comunicador volvió a dar indicios de vida. Pero si el mensaje de por si era tema de vida o muerte, ni Evelyn ni la familia Loud lo supieron hasta que ellos pasaran el pequeño objeto hacia las manos de la mujer.

–¿Andrew?, ¿qué sucede?

"Eve… creo que tenemos problemas." –Mencionó, su nervioso tono atrayendo atención.

–Maldita sea, ¿y ahora qué?

"Es… la base de Chicago."

De pronto, toda la van entera compartió la atracción de Evelyn por las palabras del comunicador.

"Acabo de perder contacto con Zachary y Lynn."

Aunque haya costado su doloroso tiempo, una probable espalda dislocada, y rasguños extra en sus manos, Lynn Loud luchó por abrir sus ojos y levantar su mareada cabeza del suelo con lentitud, intentando recuperar su compostura si quería volver a ponerse en pie. Hubiera hecho un mejor esfuerzo, de no ser por el ahogante humo llenando sus pulmones tan rápido como llenaba el resto del local.

Pero no debía rendirse, debía intentar levantarse, debía luchar…

Y lo hubiera hecho, de no haber perdido el necesario coraje y estabilidad por cometer el error de mirar adelante.

No importa cuántas visitas al psicólogo pudiera planear a futuro si llegaba a salir de aquí, jamás lograría borrar la vista del viejo terrorífico jefe y las… partes perdidas de su cabeza, esparcidas por el suelo, acompañadas de balas y escombros.

–¡¿Lynn?!

Pero no quiso seguir pensando en ello tan pronto escuchara la familiar voz del informante tosiendo por cerca suyo; entre toda la muchedumbre y los fuertes estallidos de arma resonando por la zona, el padre alcanzó a notar su figura bajo una destruida pila de piedra.

–¡Zac! –Llamó en pánico, arrastrando su cuerpo fuera de los escombros. –¿Estás bien?

–Si… eso creo, pero ¿qué hay de ti?

–Pues… creo que perdí mi estómago y mi apetito por el resto de mi vida.

Zachary entendió tan pronto mirara al arruinado cuerpo al lado, apenas logrando lamentarse para cuando más disparos lo devolvieran a la realidad. Maldijo su propia vida al diferenciar, entre todo el caos del centro de la base, las varias figuras armadas con máscaras blancas que tanto había visto en Janesville, ahora frente a la propia puerta de la base.

–¡Sígueme! Sé por dónde escapar.

Y así, entre las llamas, las balas y el montón de escombros bajo ellos, los dos hombres hicieron su peligroso recorrido mano a mano. Aunque el informante ya estuviera lo suficientemente ocupado jalando del brazo de Lynn pasillo por pasillo, cubierta a cubierta, y concentrando su mira por su pistola en cada vuelta y cada disparo, aún no podía comprenderlo; ¡¿cómo habían encontrado la base?! ¡No tenía sentido! Había procurado mantener completamente asegurada su dirección, su señal, sus comunicaciones, ¡todo!

¿Cómo lograron seguir la línea hasta aquí?

Sea como lo hubieran hecho, ya no tenía caso; era demasiado tarde para arreglar ese desorden.

"¡ZAC! ¡¿puedes escucharnos?!"

Lo que al menos agradecía, era poder responder su comunicador con libertad dentro de la base… o al menos lo haría bajo diferentes circunstancias, claro.

–¡Te copio, Andrew!

"Zac, ¡¿qué diablos sucede ahí?!"

–¡Nos están jodiendo vivos! –Respondió desesperadamente, dos balas más saliendo disparadas de su arma. –¡Están asaltando la base!

"¡Maldita sea! ¡Salgan de ahí AHORA!"

–¡¿Qué mierda crees que estamos intentando-

–¡CUIDADO!

Unos pocos centímetros más y Zachary hubiera sido enterrado bajo los escombros del techo sobre él, de no haber sido por el repentino empuje de Lynn a un lado. Aunque su vida acababa de ser salvada, no podría decir lo mismo del destrozado comunicador en el suelo.

Zac solo lograría devolverle unas rápidas y pequeñas palmadas de agradecimiento en la espalda a Lynn antes que los intensificados ruidos de disparos volvieran a activar sus instintos, continuando el camino entre la ya deformada base. Afortunadamente no tan deformada como para que Zac encontrara uno de los dos únicos ascensores a cuerda, escondidos en la base en caso de emergencias más serias. Mientras que el pasajero hubiera prestado atención en clases de gimnasia a la hora de tirar y escalar cuerdas, tendría una buena subida rápida a la seguridad de la superficie.

–Lynn, por aquí, ¡entra!

–¿Zac? ¡Creo que tenemos un problemita! –Temió al subir dentro del compartimento. –Aquí-… ¡solo hay espacio para uno!

–Lo sé. –Respondió, pasando la cuerda y repentinamente cerrando la reja. –Es por eso que tú vas primero; solo tira de esto para subir y llegarás arriba hacia el sótano de una cabaña. Sal de ahí y corre lo más rápido que puedas al bosque cercano; has lo mejor que puedas para esconderte, ¿entendido?

–Ok, c-creo que lo entiendo.

–Bien, ahora toma.

Y antes que Lynn pudiera preguntar, ya había recibido un USB en sus manos.

–Y… ¿esto qué es?

–No hay tiempo explicar, pero, por el amor de todo lo que sea santo, no pierdas esta cosa.

–De acuerdo… pero … ¿qué pasará contigo?

–Estaré aquí defendiéndote, tú solo sube.

–¡¿Qué?! ¡No puedes quedarte aquí, es peligroso!

–¡Solo empieza a tirar! –Respondió seriamente, tomando cubierta tras un pilar de concreto. –Iré tras de ti, ¿de acuerdo? Ahora ¡tira!

Y tirar lo hizo con todas sus fuerzas, levantando el compartimento hacia arriba. Aunque el informante agradeciera que el mecanismo aún funcionara tras todo este tiempo, no apreciaba la vista de más hostiles armados volteando por la esquina. Fue un buen momento para relucir las pasadas prácticas de tiro con Evelyn, empezando a mostrar sus beneficios.

Por cada enemigo que volteaba la esquina, una ronda de balas hacía impacto en ellos.

Uno.

Dos.

Tres.

Cuatro fueron los que cayeron bajo su mira.

Hubiera querido mantener su racha de caídos por más tiempo, de no ser por que por cada bala que disparaba, docenas más le eran devueltas.

–¡Vamos, Lynn, VAMOS!

Aunque estuviera seguro en la estrecha subida, Lynn no estaba completamente a salvo del miedo que lo invadía, ni de la molestia que sus manos sufrían por cada tiro que daba a la cuerda. No le gustaba admitirlo, pero sabía que Lynn Jr. tenía razón al advertirle de la humillación que sus ''manos de fideo'' podrían traerle.

Pero luego de lo que le pareció ser una dolorosa eternidad, el compartimento de Lynn finalmente llegó a la superficie, directo en el sótano de una desolada cabaña. Todos sus problemas acabaron subiendo las escaleras del edificio y saliendo por su puerta hacia el frio exterior, tomando su trayecto al bosque cercano.

Mientras tanto, los problemas de Zachary Fullerton se volvían cada vez peores.

Con su munición escasa, y las balas volando cada vez más cerca de su cabeza, las probabilidades de su supervivencia bajaban horriblemente. Bajo el constante zumbido en sus oídos, el intenso calor de las llamas golpeando su rostro, toda la presión y desesperación del mundo acumulándose sobre sus hombros, y los estallidos saliendo de su arma, Zachary Fullerton rogó.

Rogó por más fuerzas para seguir peleando, aun con un fresco disparo acabando de pasar por su brazo.

Rogó que no fuera demasiado tarde para Lynn.

Rogó que, en el peor de los casos, el padre aún tuviera la cordura e inteligencia para seguir adelante, y junto a su familia poder escapar de todo este infierno.

Rogó que tanto Andrew como Evelyn, lo más cercano que había tenido como amigos en esta sucia vida, tuvieran más éxito que él en esta misión.

Rogó como nunca lo había hecho en su vida, hasta que el repentino sonido metálico a sus espaldas hizo regresar su vista a un compartimento vacío.

Joder… Lynn lo había hecho.

De verdad lo había logrado.

Aquel peso tirándolo hacia abajo desapareció, y arriba fueron sus esperanzas, tanto donde él esperaba ir ahora mismo. Tal vez aún había esperanza para continuar después de todo.

Sin perder otro segundo más, retrocedió sus pasos hasta el compartimento, ajustando su primer paso lo mejor posible-

Para sentir un repentino impacto por detrás de su cabeza, demasiado fuerte para detenerlo en sus pasos.

Luego vino aquella extraña sensación tan… rara; podía jurar sentir algo… liquido saliendo de su cabeza, y era… molesto.

Aquella molestia se convertiría en repentino dolor que solo duró hasta que empezara a sentir el creciente mareo, y uno por uno, sus sentidos empezaran a apagarse.

Zachary Fullerton apenas había logrado recomponerse cuando su cuerpo cayó al suelo.

–Zac, ¿puedes escucharme?... ¡¿Zachary?!

–¡¿Papa?!, ¿sigues ahí?

"Maldita sea, ¡no responden!"

El una vez callado interior de la van terminó convirtiéndose en el propio centro del caos total, la propia guarida de toda la incertidumbre en el mundo acumulada en un pequeño espacio a ruedas.

–¡Tengo que volver ahí! –Irrumpió la mayor entre todos, su pánico empezando a notarse. –Dwight, gira la van, ¡tenemos que salvarlo!

–Oye, ¡¿y qué de nosotros?! –Exclamó el peliblanco por una respuesta.

–¡Todos iremos por Zac y Lynn!

''¡Olvídalo, Eve!'' –Andrew tomó la voz. –"Con los Loud aquí, es demasiado riesgoso ahora mismo. Dwight, tú deja a los Loud al lugar indicado mientras Evelyn y yo ire-"

"¡CUIDADO!"

Ese fue el último grito de Rita Loud, antes que toda la conexión terminara por unos instantes, volviendo por apenas unos segundos; y cada vez que lo hacía, solo dejaba salir el violento ruido de voces nuevas, choques, maldiciones, y disparos.

"¡MALDITA SEA!"

–¡¿Andrew?!

–¡¿Mama?!

Las únicas respuestas que recibieron fueron más de lo mismo, acompañado por los gritos de pánico de la matriarca, dejando suficientes escalofríos para todos.

"¡RITA!''

Siguieron los intensos ruidos, volviéndose peores por cada momento que la señal volvía.

"¡EVE! DEBES-… BASE-… ¡MALDITA SE-"

Las palabras apenas salieron para cuando la comunicación terminó.

La señal había muerto completamente.

–¡¿Qué vamos a hacer?! –Preguntó temblorosa Leni.

–¡Estamos perdidos! –Añadió Luan, sin el menor ánimo de animar el ambiente.

–¡Vamos a morir! –Siguió Lola.

–¡Estamos fritos! –Como también Lana.

–Se acabó, ¡fin del juego! –Añadió Lynn.

–Ha llegado nuestro inevitable fin. –E igual Lucy… a su propia manera.

Aunque hubiera variedad en todos, él sentimiento era mutuo entre no solo familia Loud, pero también sus otros dos integrantes: pánico total.

–¡A la base! –Ordenó repentinamente la castaña mayor.

–Vieja, ¡¿estás demente?! –Exclamó Luna.

–¡¿Nos quieres matar?! –Añadió Lori.

–Los chicos tienen razón, Eve. –Intercedió Dwight. –Es demasiado arriesgado, no creo que-

–¡SOLO LLEVANOS A LA MALDITA BASE!

Reconsiderando no tener muchas otras opciones a seguir, Dwight solo siguió la orden de la castaña. En toda su vida trabajando a su lado, nunca la había visto tan horriblemente desesperada e insegura como esto. Su vista no hizo más que volverse peor mientras más cerca se hacían a su destino. Pero no caería tan bajo hasta que el edificio entrara a la vista en el horizonte, y todos tuvieran la misma desesperanzadora vista por delante.

El denso humo viajando por el cielo.

El intenso fuego recorriendo todo el almacén.

Las grandes piezas de escombros apilándose sobre las ruinas.

Pero más que ver, todos podían sentir el gran vacío que acaba de crearse en sus interiores.

La petrificada familia no podía hacer nada más que admirar la gran bola de fuego envolviendo el almacén entero, sus esperanzas decayendo por cada eterno segundo que seguían manteniendo su vista en él mientras la van se detenía por completo al frente.

Esta debía ser una horripilante pesadilla interminable, una terrible broma del destino.

Pero el realístico calor frente a ellos, el horrible vacío por dentro, y la ruidosa caravana de vehículos apareciendo por la carretera tras ellos les confirmaba lo peor.

Esto no era una mala fantasía que terminaría pronto.

Era la cruel realidad, y nada podría cambiarlo.

Y la realidad era esta: su familia nunca volvería a ser completa.

Jamás.

Era una horripilante verdad que debían aceptar, una que Evelyn Richards no había aceptado aún, mucho menos cuando aquellos terribles recuerdos que tanto había luchado por suprimir atormentaron su cabeza con suma fuerza, repitiendo una misma palabra una y otra vez: fracaso.

Había fracasado.

Miserablemente.

Por segunda vez.

Esa era su verdad, y nada más importaba.

No le importaba el fuerte calor pegando contra ella, o las lágrimas lentamente arrastrándose sobre su rostro.

No le importaba las inminentes patrullas de policía acabando de llegar a la zona, acompañado de las ruidosas sirenas de los camiones de bombero tras ellas resonando a todo volumen.

No le importaba como varios oficiales empezaban a revisar el desastre, o como dos de ellos la agarraban con fuerza por atrás mientras el resto de la familia era llevada a un lado; sus horrorizados rostros se aseguraron de quedar claramente grabados en su mente por el resto de su miserable vida.

Tampoco le importó ser llevada hacia una de las numerosas patrullas con fuerza, ni la molestia de las esposas siendo ajustadas en sus manos por detrás antes de ser metida en el vehículo y su puerta fuera cerrada.

Nada de eso importaba ahora.

Nada.

.

.

.

Sip… ahí vamos.

Damas y caballeros, bienvenidos a las últimas rondas, esto es solo el comienzo del fin.

Luego de un buen viaje, y casi quedar atrapado en medio de Florida, aquí volvemos con otro capítulo más. Debido a la falta de actualizaciones en estos dos meses, he querido dejar algo grande por el momento para dejar satisfechos a algunos.

Ahora, con respecto a cuándo saldrán los siguientes capítulos, no será algo asegurado o definido, considerando que acabo de entrar en el maravilloso mundo del "trabajo" y los "estudios." No puedo asegurar ni prometer velocidad, pero veré lo que puedo hacer.

Y ahora, aprovechando a felicitar el segundo año de este fic (30 de diciembre del 2019… algo tarde), quería volver a agradecer a todos quienes se han mantenido aquí desde el principio de toda esta historia, a tan solo pocos capítulos de terminar.

Desde mi interior, mis más grandes gracias.

Con eso fuera del camino, es hora de responder algunos comentarios.

Masteralan116: Si el último capítulo fue intenso, supongo que las cosas aquí no fueron tan diferentes (tranquilo, estoy seguro que, en alguno de todos estos universos infinitos, debe de haber algún seguro para rayos criogénicos rotos… tal vez).

Aunque afortunadamente todos hayan logrado sobrevivir (y se haya demostrado que contratar mercenarios de eBay tal vez no sea la mejor idea), la cosa acaba de tornarse peligrosamente fea para otros ahora mismo.

Y tal como empezamos en un lugar tranquilo, acabamos en uno demasiado traumático para algunos (no creo que haya suficientes psicólogos para aliviar la situación).

¿Podrán todos volver a superar otro reto? Esta vez, no tendrás que esperar meses para averiguarlo.

Gracias por volver a pasar por aquí; te deseo lo mejor tanto para tus estudios como tu vida, y procura mantenerte a salvo. Te mando mis mejores deseos, amigo.

¡Mucha suerte!

Luis Carlos: bienvenido a la historia, gracias por pasarte.

Aunque aún tengas preguntas, todas podrán ser resueltas a su tiempo mientras más sigas leyendo las próximas partes.

(Y respondiendo a lo otro: debido a la inseguridad de la misión y su legitimad, Lynn pudo permanecer intacto durante el comienzo.)

Gracias por tus comentarios, me alegra que estes disfrutando de la cosa hasta el momento.

¡Suerte!

andres888: no hace falta lamentarse más, porque aquí estamos devuelta.

Agradezco mucho todos tus comentarios y complementos por igual, me alegra ver que hayas disfrutado de la historia y su trama hasta este punto tan lejos. Espero que también hayas disfrutado de este regreso, y que hayas quedado satisfecho aún con todas estas bajadas para nuestros protagonistas.

Una vez más, gracias por todo.

¡Buena suerte!

Y con eso terminado, hemos llegado al final del capítulo; vuelvo a agradecer a todos por su tiempo pasando aquí, deseándole lo mejor a todos en estos tiempos movedizos.

Ahora, si me disculpan, es momento de finalmente estrenar los tapabocas que tuve almacenado todo este tiempo sin tocar hasta el día de hoy.

¡Hasta pronto!