Sus pasos, por muy ligeros que fueran, producían un sonido sobre el asfalto, sonido que solo ponía más nerviosa a Sweetie Belle. Y con el sonido de sus pasos, todos los deformes parecían perseguirlas nuevamente; pero ahora volvían a ser lentos e incluso la mayoría parecía estar durmiendo de pie.
No alcanzaron a ver todo. Pasó en menos de diez minutos. Indigo les contó que una cosa con alas se había aparecido en el aire de pronto y que había hecho que los deformes se volvieran en lo que ellas sí habían visto… porque varias manchas amarillas se aparecieron en los cuerpos de aquellos seres y su velocidad había aumentado tanto que incluso le hubieran ganado a un caballo a todo galope.
Indigo las escondió en el establo, y después se fue a combatir junto a los que se habían quedado en la base. Apenas si pudieron ver algo por las hendiduras de las tablas de madera en el segundo piso del establo, donde guardaban el forraje. En cambio, oyeron a los deformes chillando, rugiendo, corriendo a toda velocidad, pues sus pasos daban a entender que los deformes eran bastante pesados, y también los gritos de terror de los soldados cosa que logró enervarle los nervios incluso a Applebloom, que abrazaba a Scootaloo por el miedo que cundía cada vez que un deforme pasaba sobre el techo… ¿Saltando una altura de cinco metros?
La mano todavía le temblaba a Scootaloo, fue una suerte que haya recordado cómo poner el seguro en la Characal SC que Indigo le había dado o ya habría disparado al suelo hace rato. Había tenido que dispararle a una especie de rata gigante con un rostro humano.
- Bloom, toma. – La voz de Indigo les devolvía la calma… la conocían desde hace mucho y si en algo se podía confiar era en la puntería y los reflejos que aquella muchacha tenía. Por no decir que siempre estaba al pendiente de ellas.
La mencionada observó el subfusil que Indigo había recogido de un soldado caído. Se trataba de una MP5. Indigo no tardó en pasarle tres cargadores. La mujer llevaba las armas que había tenido consigo desde que la conocieron, su rifle McMillan Tac-50 que llevaba en la espalda gracias a una mochila grande y una escopeta recortada que llevaba en un estuche en el muslo derecho.
- Sweetie, tú llévate esa pistola. – Señaló con voz baja, apuntando con su dedo índice a una glock que la adolescente levantó.
- Y… y lo supervivientes. – Preguntó la niña, mientras levantaba el arma y registraba los bolsillos y las bolsas que el soldado muerto llevaba consigo, no sin mostrar cierta repulsión hacia un cargador lleno de sangre y que trató de arrojar, hasta que la mano de la joven mujer se lo evitó.
- He buscado cuanto he podido. Pero debemos irnos, algo me dice que estas cosas no se van a quedar así por mucho. – Declaró, comenzando a caminar en dirección al caballo, que se encontraba afuera del establo, atado a una baranda.
Sentando a las tres niñas en el caballo, la joven mujer puso al frente a la Apple, porque, todas confiaban más en las habilidades de la adolescente a la hora de montar que en cualquier otra.
- Nos dirigiremos hacia el… faro…
- ¿Pero por qué si no quisiste ir hacia allá?
- Esas cosas no van detrás de Twilight, van detrás de todos nosotros… si se vuelven a poner amarillos... allá tenemos más chance de lograrlo.
- Bueno, tú podrías dispararles en la cabeza y resolverías todo. – Expresó de repente Sweetie Belle. Lo que la mujer joven ignoró de inmediato.
- Applebloom, si te digo que se vayan sin mí, no te atrevas a discutirme o juro que te disparo. – Sentenció Indigo.
- Está bien. – Respondió Scootaloo. – Pero no has respondido la pregunta de Sweetie Belle.
- Esas cosas no mueren fácilmente… pero se me ocurre algo.
El grupo de mujeres comenzó a avanzar en medio de la obscuridad, con una antorcha los cinco sentidos alerta, mientras Indigo explicaba su plan. Algún que otro deforme se disponía a seguirlas.
Desconocía de la fosa y de la batalla que se libraba allí.
Shining Armor las había visto alguna vez, después tuvo que observar sus perfiles dentro de la escuela en la que estudiaban, así que reconocía el aspecto de cada una de las amigas de Twilight Sparkle. Pero aquello superaba con creces a lo que…
Entonces llegó a su memoria el momento en el que observó a la réplica de Rainbow Dash en la laguna de Tulivia. Pero la información que tenía no cuadraba… se suponía que esa muchacha de piel cian era solamente sumamente ágil, nunca se mencionó nada de los cortes que realizaba. Lo mismo con esa tal Applejack.
Tuvo menos de tres segundos para analizar todo aquello antes de que un una bestia voladora tratara de destrozarle la cabeza con sus garras. Le disparó en el rostro de murciélago que tenía y no tardó en caer pesadamente a tierra.
Aquel deforme tenía varias partes del cuerpo reluciendo con un brillo amarillo.
- ¡Arriba! Gritó Yargoj, poco antes de disparar con su nueve milímetros a otro de esos seres humanoides que más parecían maniquíes.
Su cabello rosado y la forma en la que estaba peinado le recordó de inmediato: Aquella era Fluttershy, estaba sentada en una de esas superficies con forma de gema que sus balas no podían atravesar.
Por supuesto, los disparos dieron de lleno en esos campos de fuerza.
Fue en ese momento que ambas manos del ángel amarillo se abrieron y se distanciaron un brillo amarillo emergió en sus palmas y, después de unos segundos, los deformes comenzaron a gemir. Pese ese a que ya habían acribillado a cientos, todavía quedaba una cantidad considerable de estos. Sus pieles comenzaban a relucir gracias a varias manchas amarillas que comenzaban a cubrirles.
No lo advirtió, ni siquiera se lo esperaron, pero una suerte de oso con cola de lagarto comenzó a correr a toda prisa en dirección de un grupo de tres soldados. No tardaron en disparar, pero el monstruo parecía ni siquiera inmutarse por el plomo que le penetraba hasta los huesos. Con un gruñido lastimero, salió volando el único de aquellos tres que no pudo evitar el zarpazo de la criatura.
- ¡Qué mierda! – Rugió Colmillo, mientras disparaba incesantemente a un león que, incluso con el cráneo destrozado a punta de las balas de la ametralladora, terminaba su carrera abalanzándose tres metros en el aire sobre el caudillo fornido que cayó junto con la bestia.
Midnight apenas lograba asimilar lo que estaba pasando, venían demasiadas direcciones, la réplica de Dash había dejado de correr a toda velocidad para resguardarse detrás de unos árboles, mientras que la de Applejack continuaba atravesando la fosa montada en su caballo que tenía la apariencia más extraña, como si estuviera hecha de cientos de miles de hebras y sin ojos. Tomando una maza, la vaquera golpeaba a quien se le atravesara y enseguida le destrozaba el cuerpo, si no era para partirlo por el poder de su fuerza.
Levantó una mano para incinerar al caballo, que cayó, tirando a la vaquera al suelo de forma brusca, pero esta se levantó incólume. Mientras varios soldados le disparaban. Para sorpresa de ellos y de la propia Twilight, aquel ángel de la venganza absorbía los impactos con tanto sosiego que las balas parecían ser gotas de lluvia, y estas, o rebotaban o se deformaban por el impacto y caían al suelo.
Estuvo a punto de ir tras ella, pero, nuevamente un objeto cayó frente a ella, y en una milésima de segundo, un brillo rosa siguió a una explosión que la hizo volar por los aires, ágilmente envió un rayo hacia la réplica de Fluttershy mientras seguía en el aire. Pero un brillo rosa se expandió a metros de Fluttershy y su rayo se redirigió hacia él y una explosión rosa llenó el aire.
Con la percepción pudo ver claramente dos figuras en el aire. Bastó con reconocer el peinado de Pinkie Pie y Rarity para darse cuenta de que todas estaban presentes. ¿Es lo que Sunset Shimmer había estado creando todos esos años?
Un grupo era rodeado por varios deformes en la retaguardia de la caravana. No lo dudó dos veces, se transportó frente a ellos y tomó a dos humanoides por la frente y les extrajo toda la energía, estos se hicieron ceniza al mismo tiempo. Sus rayos de energía exterminaron a otros cinco que pretendían atacar a los humanos, quienes centraron el fuego en los restantes.
Midnight volvió al lado de Shining Armor, que aplastaba un ciempiés con la suela de su bota.
- Qué está pasando.
- La defienden… con sus poderes es difícil hacerles…
Sin dejarle siquiera un segundo, la ráfaga de arcoíris se apareció desde el sur, ignorando todos los soldados de la retaguardia, haciendo gala de una precisión absoluta, llegó hasta el lugar de Midnight y en dos segundos, Shining Armor pudo apreciar cómo varias heridas se abrían en el cuerpo de su hermana, incluso cuando esta generó una especie de aura que la cubrió.
Seis segundos pasaron hasta que la ráfaga rebeló al maniquí cian perdió su velocidad y fue el blanco de decenas de las armas que tenía a sus espaldas.
- Ojalá te guste. – Dijo Colmillo, mostrando su lanzagranadas y disparando el proyectil que no tardó en contactar a metros de distancia de la muchacha.
El ángel cían salió volando, varios fragmentos de su cuerpo lo hicieron con ella. Pero aterrizó con sus manos sobre un campo de fuerza y dio un giro en el aire para después aterrizar de cuclillas y observar a todos los humanos que tenía en frente. La distancia era equivalente a veinte metros, tal vez un poco más. Sus alas se extendieron y, milésimas antes de que estos reaccionaran para dispararle nuevamente, salió disparada a una velocidad que superaba el sonido.
Para cuando los dedos de los humanos accionaron sus armas, ella ya no se encontraba sobre tierra, sino sobre otra plataforma protegida por varios campos de energía que se asemejaban a caras de gemas.
La réplica amarilla y de pelo rosa bajó desde una plataforma superior para situarse al lado de su semejante herida. Puso las manos sobre su espalda y su cuerpo comenzó a reconstituirse con un brillo amarillo.
- No me jodas. – Susurró Colmillo, sosteniendo con fuerza su lanzagranadas.
Shining Armor tragó saliva al voltear y percatarse de que la vaquera había vuelto a montar a uno de esos caballos extraños. Levantando sus patas delanteras, su jinete era posicionada de costado y sus ojos se cruzaron con los del caudillo a través de las decenas de metros que los separaban.
No se había dado cuenta, sus ojos brillaban como los de su hermana, pero en estos no existían pupilas, eran más como si se agruparan varias gemas y se las bañara de luz. Inclinando levemente la cabeza, la vaquera cortó el contacto de vista con el ala de su sombrero y el caballo comenzó a galopar en dirección a Shining Armor.
Las tropas alrededor se batían a muerte con los deformes, muchos ya estaban a punto de romper formaciones, los ciempiés no dejaban de emerger de las entrañas de la tierra y cada vez se hacía más difícil estar al tanto de matarlas.
Yargoj cubría cuantos podía, pero las balas se le estaban acabando, ya había terminado con cinco cargadores, cuando dejó caer el sexto y puso el séptimo, la bolsa que traía en la cadera debía tener otros diez más…
Disparó en el rostro de un deforme, mató a tres ciempiés, se arrodilló para evitar la embestida de otro deforme antes de darle tres tiros, dos en la espalda y uno en la cabeza cuando se giraba. Le dio un tiro en la cabeza a otro de esos deformes con aspecto de oso. Después trató de darle dos tiros en la cien a la chica rosa en el aire, pero nuevamente chocaron en esos campos de fuerza.
Su vista periférica le mostró que Shining Armor le disparaba a la vaquera mientras se posicionaba detrás de una roca para defenderse. Comenzó a correr en su dirección aplastó a unos cuantos ciempiés. Solo pudo dispararle a la cabeza, fallando una de tres veces y viendo cómo la masa que la vaquera traía en la mano izquierda dividía la roca y arrojaba a Shining Armor al piso.
El caballo avanzó treinta metros y dio media vuelta, nuevamente avanzó deseoso de embestir al caudillo. Y, en esta ocasión, Yargoj observó que Colmillo tenía la misma idea que él, levantaba su lanzagranadas y se disponía dispararle al animal, pero varios deformes se le acercaban, entonces el caudillo extranjero apuntó con su Strizh, cinco disparos acribillaron a cuatro ciempiés, mientras que realizó seis disparos para abatir a cinco deformes.
Colmillo apuntó el lanzagranadas y disparó en menos de dos segundos. La explosión mandó nuevamente a la vaquera por los aires y aterrizando pesadamente a tres metros del caballo.
En esta ocasión, Shining Armor se percató, incluso con los veinte metros de distancia y con la luz tenue que provenía del faro de luz mágico, del proceso que convertía al caballo entero en un mechón de cabello que la vaquera fue a recoger y lo acercó a su larga cabellera, este se integró a esta y, nuevamente ella arrancó otro pedazo de cabello y lo dejó caer a tierra, formándose así otro caballo, el cual ella montó velozmente y allí estaba ahora, alejándose y prefiriendo ir detrás de los grupos más aislados del ejército.
El caos era global, los deformes se reducían, sí, así como los ciempiés, pero se llevaban a varios humanos consigo, bastaba que un ciempiés agarrara a uno por el pie y de inmediato se le abalanzaban otros diez y no tardaba en llegar un deforme de cuatro patas y darle el golpe de gracia, los flancos descubiertos eran demasiados y el apoyo era imposible de dar sin arriesgar la propia vida.
No tardaron en darse cuenta e instintivamente se pegaron uno al otro, bota con bota, espalda con espalda, alguno que otro comenzó a correr en dirección a la salida más próxima de la fosa, pero los deformes de cuatro patas eran mucho más veloces y si no le alcanzaban por tierra, los que tenían alas bajaban y lo volvían en un manojo de muñones antes de que se diera cuenta.
Muy pocos se podían dar el lujo de disparar a los que estaban en el cielo, sobrevolándoles, los deformes voladores eran mucho menos, pero se escondían en la penumbra hasta ver una presa adecuada.
Colmillo corrió tan pronto como observó la oportunidad, fue a tomar su ametralladora y volvió a subir por la pendiente de la fosa, realmente se inclinaba poco a poco. Todo aquello era más de lo que había visto en toda su experiencia combatiendo. Cuando sus botas, luego de recorrer cien metros, tocaron el suelo fuera de la fosa y después de buscar velozmente, instaló la base de la PKM agradeciendo a Yargoj por haber traído aquella ametralladora consigo.
Apuntó y disparó el centenera de balas que le quedaban.
El flanco izquierdo de los humanos recibió una ráfaga que deflagraba, amenazando con quemar el aire, a tan solo diez metros de distancia de los soldados, los deformes no tuvieron oportunidad, los proyectiles destrozaban extremidades al contacto, partían a los infectados más débiles por la mitad y mandaban cientos de cientos de pedazos de hueso y carne a su paso.
La cadencia demencial y el estruendo que producía resonaron trayendo la seguridad que necesitaban, los soldados no tardaron en eliminar al resto.
Una sonrisa se le dibujó en el rostro, el humo todavía emanaba de la boca del cañón cuando escuchó una pisada a pocos centímetros a la izquierda. Observó su rostro, pero nada pudo hacer para esquivar el puntapié que le dio Gloom Wane.
Acto seguido, comenzó a flotar, la expresión del demonio era de total enfado. Su sonrisa continuó mostrándose, a lo cual, el demonio empuñó su mano y se dispuso a darle un golpe en el rostro. Pero antes de siquiera comenzar con su trayectoria, una mano fina le detuvo, sus ojos morados, y su vestido que irradiaba un brillo semejante fueron suficiente para que el demonio volteara.
- Error. – Dijo este.
Pasó tan solo un segundo para que la ráfaga de arcoíris rodeara a Midnight y para que un campo de fuerza la separara del demonio, quien volvió a observar a Colmillo, el golpe no se hizo esperar, el más duro que jamás le habían dado. El caudillo musculado cayó a dos metros de distancia y sentía como si aquellos nudillos le hubieran querido separar la cabeza del cuerpo. Al tocarse el rostro, notó que los nudillos de aquella mano se habían hundido de tal forma que le habían reventado la mejilla.
Midnight lanzó un rayo haca una arboleda, pero estos impactaron con un campo de fuerza y, segundos después, salió flotando sobre una de aquellas superficies la réplica de Rarity.
La réplica de Rainbow Dash estaba a diez metros detrás de la demonia de piel violeta. La hizo levitar y esta se elevó en el aire, como reacción un polvo rosa se formó en el pecho y en el estómago de Twilight, en una milésima de segundo implosionó y la mandó contra el suelo. Una fina aura de magia la protegió de sufrir daños en el tejido.
La contraparte de Pinkie Pie estaba parada en un campo de fuerza con forma de dodecaedro, puso una mano sobre su cadera y su mano arrojó un montón de caramelos. Cuando estos comenzaron a brillar en el aire, los párpados de Midnight se abrieron de par en par y lanzo un rayo de energía que fue desviado hacia la dirección de estos y adelantó su implosión.
Nuevamente la ráfaga de arcoíris llegó hasta Twilight, con el impulso tomado, desapareció, dejando a la muchacha de piel cian sobre la cabeza de Twilight, flotando con sus alas bien extendidas. Las puntas de sus dedos brillaban con un magenta intenso, como sus ojos. Midnight la observó por el medio segundo que ella estuvo a pocos centímetros sobre ella.
Sus manos tardaron demasiado en responder y tratar de sujetarla.
En la siguiente milésima de segundo, la ráfaga arcoíris no solo había bajado hasta contactar con su espalda, sino que se aproximó hasta la ametralladora.
Colmillo miraba a la hermana de Shining Armor arrodillándose, pero lo entendió todo al ver que su ametralladora se partía por la mitad. La luz tenue no permitía ver las heridas que ella tenía. NO dudó por un instante y terminó de incorporarse, sacando la escopeta recortada, la apunto al demonio y disparó, las decenas de perdigones se detuvieron en el aire.
Midnight desapareció de repente para aparecerse detrás de colmillo.
¡Su rostro estaba partido a la mitad! Pero de todas formas puso una mano sobre el arma por un segundo, para después retirarla.
- Dispara ahora. – Ordenó.
A lo cual el humano hizo caso y los proyectiles viajaron por el aire hasta dar con el cuerpo del demonio y generar varios agujeros en todo su cuerpo y vestimenta. No tardó en recargar el arma y apuntó hacia el demonio, el campo de fuerza se apareció y de inmediato cambió de objetivo hacia la muchacha de piel cian y disparó sin pensarlo dos veces.
El impacto causó que la que parecía ser piel se fragmentara nuevamente, el brazo derecho y parte del pecho de adolescente se rompía como la porcelana. Antes de caer, la ráfaga nuevamente se activó y esta vez alcanzó pasó al lado de Colmillo, que gritó al sentir que su muslo izquierdo era cortado con tal profundidad que juró sentir su hueso seccionado. Con un movimiento de mano, Twilight transportó al caudillo musculado, extendió sus alas y sobrevoló la zona. Solo para extender sus brazos y recibir el cuerpo de Colmillo. El humano gemía por el dolor y sentía su pierna colgado de lo poco de carne que todavía tenía unida a su cuerpo.
Entonces la energía envolvió su muslo y la carne se unió lentamente, el dolor desaparecía. Segundos después, la fémina le soltaba y él aterrizaba dos metros abajo. Para su sorpresa, la maniquí cian estaba arrodillada, sosteniendo su brazo derecho que estaba a punto de caerse.
¡Era el momento! Disparó y las decenas de proyectiles impactaron sobre un nuevo campo de fuerza.
Las alas de plumas blancas de Gloom Wane se desplegaron y se lanzó al vuelo velozmente, Twilight trató de seguirle, pero la réplica de cuerpo rosa le arrojó una piedra, que explotó a centímetros de su rostro.
El rostro de Midnight se regeneraba al tiempo que era convertido en un pedazo de carne chamuscado y con brillo rosa. Ambas manos se cerraron apuntando a la muchacha rosa y de inmediato su cuerpo de porcelana se contrajo, quebrándose y rompiéndose. Colmillo disparó dos veces más, una en el rostro y otra en el cuerpo, pero otro campo de fuerza hizo presencia, el de la muchacha de cabellera arcoíris desapareció a su vez.
- Hay un límite para esos escudos, lo que sea que esté…
- Sí, la responsable es la de color blanco y pelo azul. – Con su voz ronca y señalando el lugar preciso, Midnight volvía a ponerse de pie.
Las manos del maniquí rosa soltaron un brillo rosa que caía como arena. Para sorpresa de Twilight, la energía imprimida en su hechizo inmediatamente se desvió sobre el brillo, ocasionando varios rayos que hicieron de aquel brillo un humo, que la réplica usó para retroceder con vueltas de payaso.
De pronto, una esfera mágica antecedía a la transportación de la vaquera que Colmillo había visto antes, el caballo trotó dos segundos y la masa metálica de la vaquera dio de lleno con la espalda de Twilight, escuchó claramente los huesos rompiéndose y pudo apreciar que la hermana de Shining Armor escupía sangre antes siquiera de volver al suelo.
Había terminado de recargar los seis cartuchos que su escopeta recortada podía alojar. Levantó la boca del cañón y se separó unos metros de Twilight mientras disparaba.
Nada más que la ropa de aquel maniquí percibía señales de daño, los incontables agujeros y los madejos de ropa que quedaban prácticamente convertían su vestimenta de vaquera en un despojo que apenas se sostenía a su cuerpo. Pero su mirada impasible debajo del sombrero y su cuerpo ausente de grietas, incluso cuando le había dado en el rostro eran prueba de su resistencia, el caballo continuó en su dirección y la vaquera no tardó en posicionar bien su masa.
Midnight apenas podía regenerar su cuerpo, el daño había sido máximo.
Mientras tanto, las tropas habían limpiado el flanco izquierdo y podían depositar sus municiones en el derecho, sorteaban la emboscada por cada deforme que caía, Shining Armor comandaba a las tropas de la retaguardia con una MP5, mientras que Yargoj se encargaba de liderar el flanco derecho con los tiros precisos de su Strizh.
Pero las alas blancas del demonio no tardaron en llamar la atención de soldados que inmediatamente dispararon. Nuevamente el campo de presión atmosférica detenía las balas en el trayecto final.
- ¡El infierno los consumirá a todos! – El grito que emitió fue tan estremecedor que llegó hasta los bosques. Gutural, lleno de furia, varios soldados se detuvieron por unos segundos permitiéndole agitar sus alas y después continuar avanzando.
Las plumas de sus alas comenzaban a emanar un humo gris que descendía al suelo.
- ¡No lo respiren! ¡Aléjense! – Gritó Yargoj.
- ¡No respiren! – Secundó Shining Armor.
Sin siquiera dudar de las palabras del ex agente del Saak, Shining Armor fue el primero en guiar a sus tropas fuera del campo de alcance del humo, sin perder la oportunidad de disparar su MP5 en dirección del demonio, que se volteó para observarle con satisfacción.
La velocidad de las tropas, marchando con todo el orden que les permitía mantener a raya a los pocos deformes que quedaban y evitar a los ciempiés les retrasaba. Shining Armor pudo ver con claridad el momento en el que algunos pocos respiraron de aquel humo, de inmediato se llevaron las manos a las gargantas y cayeron al piso tosiendo con fuerza. También lo vieron los soldados más próximos y no dudaron dos veces en romper formaciones y empezar a correr para salir del alcance del humo.
Yargoj apuntó con su Strizh y disparó en dirección a Gloom Wane, dándole en el hombro, sus alas se agitaron con más fuerza, hasta que el humo lo envolvió por completo, el caudillo del Saak continuó disparando, hasta terminar con las balas restantes de su cargador, lo dejó caer y revisó en su bolsa de la cadera, para encontrarse con un cargador pintado con rojo, sí, las balas con punta hueca… era el momento perfecto.
Las alas del demonio se extendieron con fuerza al recibir los primeros cinco tiros, hasta que de pronto, algo cayó de la nube de humo que había formado.
Los hombres y mujeres que estaban a punto de salir de la fosa que ya estaba a cuarenta y cinco grados de elevación, observaron que un hombre de piel grisácea estaba parado en la cima, sus ojos turquesa y sus alas blancas le delataron, lo primero que hizo fue extender la mano izquierda. Antes de desenfundar sus armas, los primeros cinco de la formación salieron volando.
Cuando ya le habían apuntado, el demonio ya se había abalanzado sobre una de las combatientes y las garras de su mano derecha ya le habían destrozado la garganta. Cuando dispararon, batió sus alas antes de elevarse, y cuando lo hizo, una cola se apareció al final de su espalda, misma que batió y de la cual surgió un líquido verde y otro amarillo que pronto cubrió el cuerpo de los restantes.
El efecto fue inmediato, tan solo recibir una gota del líquido amarillento los paralizo, mientras el demonio se dirigía hasta un grupo que todavía no se había percatado de su presencia. Sus garras destrozaron el pecho de dos, sus alas liberaron más de aquel humo, por la inercia y el viento se dispersaron hasta quemar velozmente los pulmones de los siguientes humanos y finalmente sus ojos relucieron con mayor intensidad.
Fue entonces que el resto de aquel grupo se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, pero sus cuerpos se habían paralizado por completo.
- Sus huesos se han anquilosado. Solo esperen. – Dijo complacido el demonio antes de pasar por el lado de todo aquel grupo de veinte combatientes.
Nuevamente el demonio movió sus manos para que un aura turquesa rodeara las armas del grupo, desprendiéndose de sus manos, de sus fundas o incluso levantándose del suelo, comenzaron a flotar en el aire, rodeando al demonio. Entonces levantó una mano y la bajó.
El tercer grupo, que se encontraba a treinta metros ya se había percatado de lo que pasó, pero no eran capaces de disparar a sus propios aliados, al menos no fue así hasta que vieron que las armas comenzaron a accionarse, aunque ya fue demasiado tarde. Las balas ya habían atravesado todo el espacio que las separaba de los humanos.
- Guardar energía. – Sugirió Ocllo en su hombro.
- El aproximado de humanos. – Respondió el demonio.
- Han muerto doscientos once, plaga percibiendo ciento veintitrés restantes. Cinco han salido de la fosa. Envío plaga a reforzar los bordes.
Los disparos de Yargoj desde más de sesenta metros a la distancia no tardaron en llegar. Dando en el pecho del demonio, como reacción volvió a conjurar el campo de presión atmosférica, pero el daño ya estaba hecho, se arrodilló y llevó su mano para comenzar a curarse mientras miraba las balas acumulándose en el aire, los humanos restantes mostraban su peculiar talento para la guerra.
A medida que el viento agitado elevaba las hojas y pretendía arrancar las hierbas del suelo; a medida que el haz de luz se hacía un faro que bañaba con su luz, cada vez más intensa, hasta los últimos rincones del cielo, el caballo avanzaba con una tranquilidad relativa… los pájaros alrededor cantaban a todo pulmón e incluso había visto a más de un ciervo pastando con total tranquilidad…
¿Aquel era un lugar seguro o no?
Hace tan solo media hora atrás el apocalipsis se había desatado y ahora todos los animales que habían escapado aterrados se encontraban tan relajados que hasta se hacía imposible creer lo que estaba pasando. Después de pasar al lado de dos arces, el caballo ascendió por una colina tan regular que parecía la mitad perfecta de una esfera, salvo en la cima, donde un cerezo.
- Indigo, creo que vi a uno de esos monstruos. – Sweetie Belle se preparaba su arma para dispararla.
- No, fue otro conejo. – Scootaloo logró que la adolescente bajara el arma.
La mujer solo exhaló aire mientras llegaba a la cima de la colina.
- No puede ser… - Lo ojos de Applebloom divisaron la tierra engulléndose a sí misma y a los cientos de cadáveres de deformes. Pero, por sobre todo, observó un objeto blanco en la lejanía, volando sobre la fosa.
Indigo dejó caer su mochila con cuidado, se arrodilló, abrió el cierre y dentro se encontró las piezas de su Mcmillan Tac-50, comenzó a ensamblarlo, era una suerte habérselo quitado a un soldado hace mucho, mucho tiempo atrás.
- Vigilen y listas para disparar si alguna de esas cosas se acerca. – Determinó – si son muchas se suben al caballo y salen de aquí. – Finalizó, mientras terminaba en ensamblar la mira telescópica después de quitarle el paño que lo protegía.
Doscientos metros, como lo sospechaba, se trataba de Gloom Wane, sus manos conjuraban hechizos y varios de los soldados estaban siendo atacados por las criaturas extrañas. Levantó la mira, enfocó al demonio, pero este no paraba de moverse, volando de un lado al otro, exhaló y volvió a inhalar con calma.
Finalmente se quedó quieto, no importaba nada más debía disparar a veinte metros sobre la cabeza del demonio, se tomó dos segundos y con una exhalación lenta, disparó el proyectil, se quedó observando, rezando porque la mira estuviera bien calibrada, porque los cálculos que realizó fueran exactos y porque el proyectil no fuera desviado.
