Pareja: KonaSaku.


La Sakura y la flor de papel.


Ella le cuenta su historia como si fueran páginas de papel. Su corazón está partido en trocitos y podría crear un ramo con sus hojas. No dura mucho en su ventana.

Siempre lleva una flor morada y azul en su pelo. Cambia de color según su estado de ánimo. A veces la besa y flota y otras veces llora y se destroza.

Siempre habla de sus sueños, mira un anillo y lo besa. No sabe bien qué o quién le rompió el corazón hace tiempo. No permite a nadie entrar en ese sendero.

Cuando desaparece no quiere que la siga. Ya lo intentó una vez. Se enfadó con ella y tan solo de vez en cuando enviaba trocitos de papel a su ventana. Escribió en uno de ellos que la amaba. Ella regresó para besarla.

Le dijo que algún día moriría y ella se lo tomó a risa. Porque todo el mundo debe de morir, le dijo. Konan se mostró taciturna y le dio la razón.

A veces le permite acurrucarse, pegar su mejilla a su pecho y escuchar su corazón. A ella le gustaba jugar con su pelo y disfrutar de sus hebras al caer, rosas, suaves.

No entiende por qué es tan difícil. Le gusta el reto, sin embargo.

—A veces siento que sólo yo desgasto este amor —le confiesa.

Konan la besa y deja una marca de carmín sobre sus labios.

—No lo creas.

Aquel día se marchó y no volvió. Una tímida hoja llegó hasta su ventana.

Puede que con el tiempo no lo recuerdes, pero realmente amé a alguien que no eras tú, luego te amé a ti, pero moriré por él.

Sus lágrimas empaparon el papel, pero fue el fuego lo que terminó con él. Supo en ese instante que su vida había acabado, que no quedaba nada más de ella que lo que le permitió tener.

Fue un amor perecedero, destinado a morir.


Próxima pareja: ShikaSaku.