Capítulo XIX: Cambios


*Éste capítulo será narrado en su totalidad en tercera persona y ocurre en la misma noche. Aviso por las dudas para evitar confusiones*


XXX


XX

La puerta de la blanca habitación se deslizó con cuidado mientras quien realizaba la acción procuraba no despertar a la persona que descansaba en su interior.

Desde el umbral, un par de ojos ónix escanearon el rostro pálido de su hermana menor por unos segundos mientras daba los primeros pasos dentro del lugar.

—Itachi, no esperaba verte a ésta hora por aquí.

El hijo mayor de su familia desvío su atención al asiento a un lado de la cama hospitalaria. No sabía exactamente cuanto tiempo es que llevaba Shisui allí, pero estaba seguro que lo encontraría ya que siempre que venía a visitar a su hermana lo veía ocupando el mismo lugar a su lado.

—Te estaba buscando —Habló el menor de ambos amigos antes de mostrar lo que llevaba en una de sus manos mientras con la otra cerraba la puerta—. También traje algo para que comas, sé que no lo has hecho en todo el día.

—No te hubieses molestado, Itachi, yo estoy bien —Respondió Shisui tratando de respaldar sus palabras con una sonrisa.

—No fue ninguna molestia —Negó caminando hacia su amigo para depositar la bolsa en el asiento vacío a su lado—. Mi madre lo preparó cuando supo que venía a buscarte, está muy agradecida contigo por tomarte tanto tiempo en cuidar de Suki.

—No es para tanto, solo estoy un poco preocupado —Admitió el mayor en voz baja.

El de cabello corto no sabía si se debía a que de verdad no había comido nada desde el día anterior, pero cuando el olor de la comida casera preparada por Mikoto impregnó el interior de sus fosas nasales, éste pensó jamás haber olido algo tan apetecible como lo era eso.

Itachi, por otra parte, se acercó a su hermana por el lado contrario de la cama. Contempló todas sus facciones, buscando algún indicio que indique que estaba por despertar de su sueño profundo. Todos estaban realmente preocupados por su estado y eso no solo generó angustia en algunas personas, sino que enfadó a otras hasta el punto que ésta situación empeoró el panorama de evitar el futuro golpe de Estado.

Una misión peligrosa, con un atraso en el grupo de apoyo, en la que únicamente los dos Uchiha salieron heridos era demasiada coincidencia para algunos miembros de su clan.

—Ocurrió algo malo ¿No es así? —Preguntó el mayor, con un buen bocado en su boca, al ver la expresión apagada en el rostro de su amigo.

—Hoy hay una nueva reunión —Informó Itachi con pesadez—. No podré asistir, tengo una misión en unos minutos.

—¿Por eso me buscas? —Supuso Shisui llevando otra porción de la comida a su boca a la vez que el contrario asentía pausadamente. Sus ojos se fijaron en la chica que dormía plácidamente, completamente ajena a el desastre que estaba por desatarse—. Cuenta conmigo ¿Sasuke vendrá a cuidarla? Ya está estable y parece conciente de su entorno, pero lo mejor es que esté acompañada en sus momentos de lucidez, tal y como aconsejó Tsunade-sama.

—No lo veo desde ésta mañana, éstos últimos días casi nunca está en casa, parece demasiado afectado. Se podría decir que lo único que sé de él es que viene todas las tardes —Comentó con cansancio. Ambos de sus hermanos menores lo preocupaban demasiado—. Pasaré por la residencia Nara, Shikamaru se ofreció a colaborar en lo que sea necesario.

—Es la mejor opción —Coincidió el de cabello corto.

—¿Tú estabas al tanto de la supuesta relación entre Suki y Katsuro?

La pregunta fue inesperada al punto en el que Shisui casi se ahoga por la sorpresa.

Itachi no parecía sospechar sobre aquello, en realidad lucía atrapado en sus pensamientos. La noticia de la supuesta relación le había caído realmente mal, pero trataba de no pensar demasiado en ello, al menos hasta que su propia hermana se lo confirme de primera mano.

—Sí —Confesó Shisui. Tardó en aceptarlo, pero no le escondería algo que parecía afectar de esa forma a su mejor amigo.

Itachi suspiró levemente aliviado por ello, relajó un poco su expresión y le regaló una pequeña sonrisa a su hermana aunque ella no pudiese verle.

—Entiendo que no haya podido hablarnos de ello a Sasuke y a mí, en cierta forma la comprendo. Pero es bueno que te lo haya confiado a tí, significa que no se cerró por completo a los demás. Desde pequeña ella te ha considerado como un hermano mayor ¿Sabes?

Eso fue un golpe demasiado bajo para Shisui, aunque solo asintió unas pocas veces tratando de no mirar a su amigo directamente. No podía.

¿Qué le diría? ¿Que no era exactamente esa la forma en la que su hermana menor lo veía a él, o que tampoco él podía pensar en ella así? Joder, hasta la había besado. Además, Suki nisiquiera le había confiado aquella información, él mismo lo había descubierto por andar espiándola.

—Debo irme —Avisó el menor sacando a Shisui de sus pensamientos caóticos. Acarició con cuidado el cabello de su hermana antes de separarse de ella.

—Ten cuidado —Pidió el mayor. Tenía presente las buenas habilidades de su amigo, pero comenzaba a sentir que algo se avecinaba, y no sería nada agradable.

—Lo haré —Aseguró con confianza antes de salir de la habitación.

Shisui suspiró cuando volvió a estar solo, con la compañía silenciosa de una Suki dormida. Tomó una de las manos de la chica, dejando la comida a un lado para concentrarse en ella, y comenzó a realizarle circulos en la delicada piel con sus dedos.

Nunca pensó que el enamorarse de alguien le generaría tantos dilemas. Porque él no era idiota, estaba segurísimo que lo que sentía por la menor era amor, al igual que ella lo hacía por él, y ese era su paraíso en el infierno. La quería a su lado, deseaba compartir sus días y noches con ella, anhelaba que llegase ese momento en que todo mal desaparezca y pueda corresponderle; no solo por su propia felicidad, sino también para convertirse en lo mejor para ella y encargarse de ver que la alegría y el amor reinaran en la vida de Suki por sobre todas las cosas. Pero temía, porque eso es lo que era en realidad, miedo a que su amor atraiga el odio de otros, que se vea involucrada en deseos de venganza ajenos que ella no tenía por qué sanar, le asustaba el no poder darle la seguridad que ella necesitaba, la buena vida que Suki merecía.

Eso por no mencionar el hecho de que era la hermana menor de su mejor amigo. Sabía que Itachi no era extremadamente sobreprotector y él aceptaría a quien tenga sentimientos puros hacia ella sin ninguna doble intención, pero sentía que lo traicionaba de alguna manera al sentir estas cosas en su interior. Conocía a Suki desde que era pequeña ¿En qué momento comenzó a verla de esa forma? Se sentía enfermo, asqueado de sí mismo y sus pensamientos. Incluso Itachi creía que su relación era como la de dos hermanos.

—¿Shisui? ¿Qué ocurre?

Levantó sus ojos, que no había notado que habían comenzado a humedecerse, encontrándose con la expresión preocupada de la menor.

Y todo mal se fue, porque Suki era la luz que iluminaba su vida, aquella que le hacía pensar que el mundo no se encontraba tan podrido como en realidad lo estaba.

—Me ahogué con el arroz —Mintió, fingiendo tos a la vez que señalaba el plato a su lado. Parpadeó repetidas veces para aliviar la sensación en sus ojos y hacerle creer que de verdad estaban de esa forma por su farsa.

La chica rió por la expresión exagerada que estaba haciendo y él no pudo evitar sonrojarse levemente por lo linda que se veía ante sus ojos.

Estaba perdido, pero en momentos como ese no le importaba, solo quería dejarse cegar por la luz que desprendía la mujer que amaba.


XX

—Te estaba buscando —Señaló Sasuke a la sombra que se había presentado en el círculo cerrado de árboles que le rodeaba bajo el oscuro manto a las afueras de Konoha.

—Lo sé, pero creí haberte dejado en claro que no me verías por unos días —Respondió con parsimonia el hombre, apoyando su espalda contra uno de los gruesos troncos.

El azabache apretó violentamente sus dientes, consecuencia de notar lo tranquilo que el contrario se encontraba, callando las palabras ácidas que no venían al caso en ese momento. Pero era su oportunidad de buscar respuesta a ciertas dudas que le carcomían desde hace unos cuantos días.

—¿Qué haces con los cadáveres que consigues por mis trabajos? —Preguntó con clara demanda, observando con sus ojos sangrientos la silueta oscura— ¿Para qué utilizas esos cuerpos?

—¿Utilizarlos? Me son inservibles, solo un montón de mierda que no me interesa —Habló con diversión, aunque tenía una ligera idea de a dónde quería llegar el chico con esas preguntas—. Pero a una de mis chicas, compañera tuya de trabajo se podría decir, le vienen de maravilla. Ella sí que sabe sacar provecho de eso. Si no me crees puedes preguntarle a tu querida gemela, ella fue testigo directo de las grandes hazañas de mi muchacha.

Sasuke gruñó, un sonido gutural que no pudo controlar. Estaba molesto, furioso mejor dicho, pero un hueco pesado comenzaba a formarse en su interior. Culpa. Porque aunque no fue consciente de nada en el momento que todo ocurrió, aquello que acababa de escuchar lo hacía sentirse colaborador. Era cómplice de la casi muerte de su hermana.

El hombre, por otro lado, miraba con fascinación como un remolino de pensamientos catastróficos comenzaba a nacer en la mente del que él veía como uno de sus pupilos más prometedores. Los Uchiha estaban malditos, ese era el aspecto que más celebraba de ellos, por eso tomaba toda oportunidad que se le presentara en busca de corromper sus mentes, y no se detendría hasta ver todo el potencial que corría por su sangre. Porque su poder era inmenso y el odio era la forma más efectiva de explotar sus capacidades, por eso hizo lo que hizo con el otro Uchiha cuando se le presentó en el pasado.

—¡¿Por qué?! ¡¿Qué es lo que quieres?! —Gritó con cólera el menor acercándose a la figura como todo un depredador acechando a su presa.

—¿Estás seguro que soy yo a quien debes preguntar eso? —Preguntó el mayor en un susurro, como si de un secreto se tratase—. Solo hago mi trabajo. Ya sabes como es ésto, alguien pide y nosotros cumplimos. Yo consigo lo que necesito y ustedes obtienen lo que buscan. Todos felices.

—Casi muere alguien importante para mí por tu culpa —Acusó sin detener sus pasos lentos hacia el hombre.

—Te lo advertí, fuiste tú quien se escondió para que no te envíen como apoyo por preferir buscar información donde yo, a quien acusas, te di acceso —Dijo con lentitud, buscando que su punto sea válido ante los oídos obstruidos por la rabia—. Tampoco cubras tus ojos con vendas que yo jamás te di, tus trabajos se basan en ninjas renegados, pero eso no significa que no tengan una familia que sufra sus pérdidas.

Los pasos de Sasuke se detuvieron a unos metros del adulto, sus ojos parecieron descontrolarse por un momento, buscando respuestas en el viento. Esos eran ninjas renegados, desertores de sus tierras, posibles traidores cubiertos por sangre inocente. No podía haber conexión alguna con el caso de su hermana.

Él era un vengador de los sufrientes, el karma de quienes profesaban el mal, era la justicia divina en forma humana.

—No mezcles casos que no se relacionan.

—¿Cómo estás tan seguro que no lo hacen? —Incluso en la oscuridad que los encerraba, la sonrisa era evidente.

—Veo que sigues siendo el mismo infeliz de siempre —Se presentó una nueva voz.

El hombre ni se inmutó, como si hubiese sabido de su presencia desde hace tiempo, pero el Uchiha no esperaba una nueva persona entre ellos, por lo que sus pies se alejaron con rapidez dejando una considerable distancia entre su propio cuerpo y el de los otros dos. Su sorpresa fue evidente cuando en el mismo árbol en el que reposaba el mayor, sentado sobre una de sus ramas más bajas, estaba Katsuro con su propio Sharingan de tres aspas activado.

—¿Qué haces tú aquí? —La voz de Sasuke se escuchó venenosa, una advertencia clara hacia el nuevo integrante de la conversación.

—También tengo algo que hablar con tu proveedor —Le aclaró antes que el menor entre ellos saqué conjeturas erróneas.

—Mis dos desgraciados preferidos ¿Quién hubiese imaginado que tendría el honor de la visita de ambos a la vez? —Rió con profundidad la silueta oscura.

—No te alegres demasiado, solo vengo a decirte que te quiero fuera de mis asuntos —Se apresuró a responder Katsuro con una voz tan fría que iba a la perfección con su postura declarando poder.

—Yo no hice tal cosa, fue una coincidencia que nuestros caminos se hayan unido, sabes mejor que nadie que no actúo a no ser que se solicite —Contestó con esa lentitud desesperante, dejando escapar un atisbo de carcajada al final—. Aunque una cosa no quita la otra. Aún espero lo que prometiste aquella vez. Si mi plan hubiese salido bien en tu misión, te habría ahorrado un paso ¿No es así?

Sasuke solo podía escuchar su conversación tratando descifrar a lo que se referían. No esperaba que eso ocurriese, pero tampoco desaprovecharía la oportunidad que se daba ante sus ojos.

Pero el ruido de pasos se escucharon a la distancia, haciendo que los otros dos guardasen silencio antes de desaparecer del lugar como si nunca hubiesen estado allí.

—¿Sasuke? ¿Qué haces aquí?

Levantando su vista hacia la copa de otro de los árboles circundantes, apreció como otra persona conocida se aparecía ante él.

—¿Cómo me encontraste, Nii-san?

Itachi observó a su hermano menor con curiosidad tras la máscara ANBU que llevaba, preguntándose qué es lo que hacía él por la noche a las afueras de la aldea ¿Era allí donde estaba cuando no podía encontrarlo?

—Vuelve a casa, hay una reunión comenzando en éste mismo momento —Avisó el mayor notando la sorpresa en el rostro de su hermano—. No deberías estar aquí, menos a estas horas, hablaremos cuando regrese.

Y Sasuke volvió a quedarse solo, bajo la peligrosa calma que transmitía aquella noche. Había varias cosas en las que debía pensar, hechos que aún no entendía.

Necesitaba buscar a Katsuro. Lo detestaba, pero él podía ser la persona que le explique muchas cosas. Además, aún tenían una conversación pendiente después de aquél día en el hospital.

Pero lo que él no sabía, es que no estaba lo suficientemente preparado para comprender las atrocidades que escondían varias personas.


XX

Para el momento en el que Shikamaru arribó a la habitación del hospital en dónde su mejor amiga descansaba, supo que había llegado en la ocasión correcta para cortar con la tensión latente.

Analizó la situación rápidamente. Shisui y Suki se notaban nerviosos, mirando a lugares opuestos dentro de la pequeña habitación, ambos guardaban silencio quizás esperando por algo que los salvé de esa sensación de incomodidad.

El mayor se levantó para acercarse un poco más a la chica, tratando de esconder su sonrojo a la vez que se notaba lo nervioso que estaba y su indesición sobre la forma correcta de despedirse. Terminó acariciando su cabello, al mismo tiempo que prometía volver cuanto antes, y salió apresuradamente antes de arrepentirse el dejar su lado.

—¿Qué le hiciste? —Preguntó el Nara confundido.

Uchiha Shisui jamás se había mostrado de esa forma frente a él. Su amiga debía de haber hecho algo que lo alterase de esa manera.

—¿Yo? —Preguntó fingiendo desconocimiento, totalmente concentrada en la forma en que sus dedos jugaban con la pulcra manta sobre ella.

—Deja de hacerte la tonta —Le recriminó ocupando el lugar recién desocupado—. Apenas despertaste ayer y mira como lo dejaste, ten más consideración por quien más tiempo se encargó de cuidarte.

—Quiero asegurarme de estar tomando la decisión correcta, no hice más que intentar hablar sobre nuestro be... —Suki cubrió sus labios con uno de sus dedos, recordando que nadie sabía sobre ese suceso y acababa de autodelatarse—. Uh, olvídalo, no es importante ahora.

Pero cuando los oscuros ojos de Suki buscaron los de su amigo al no recibir respuesta pudo ver la expresión desencajada plasmada en su rostro. Balbuceaba, intentando buscar la coherencia que había perdido.

—¡¿Besaste a Shisui?!

—Gracias por ser el vocero de mis secretos, Shika —Ironizó la menor con una mueca de derrota.

—¿Pero cuándo? —Preguntó el chico totalmente desorientado.

Podía esperarse muchas cosas, pero la posibilidad de un beso había quedado descartada desde que el Uchiha había dejado en claro, con acciones, que no tenía esa clase de sentimientos por la muchacha.

—El día anterior a partir a la misión.

—Fuiste a hablar con él luego de confesar la verdad a Katsuro —Pensó Shikamaru en voz alta, recordando aquel día.

—Esa fue mi intención principal, hablar —Aclaró Suki, entonces sus mejillas comenzaron a enrojecer—. Creo que se me terminó yendo de las manos.

—A ambos, no creo que lo hayas obligado a hacerlo —Opinó el Nara acercando aún más la silla a la cama. Se acomodó mejor sobre el asiento y ocupó con sus brazos el espacio libre de la cama, junto a las piernas de la chica, para apoyar su cabeza sobre éstos. Entonces algo nuevo llegó a su mente, recordando la reacción extraña que tuvo Katsuro en determinado momento de su regreso a la aldea—. Suki... esos chupetones que tenías ¿Quién te los hizo?

—¿Cómo sabes eso? —Preguntó en un hilo de voz inestable, para nada esperaba eso. Shikamaru se hundió de hombros negándose a responder, él sabía que ella se alteraría si se entera que su actual novio también estaba al corriente de ello—. Fue Shisui. Pero no le digas a nadie.

El chico suspiró cubriendo su rostro en el hueco entre sus brazos. Su amiga no paraba de meterse en problemas. Esperaba que Katsuro no le hable de ello por el momento, Tsunade les había advertido que aunque Suki estaba estable, aún debían tener cuidado y no dejarla pasar por situaciones de estrés que podrían empeorar el estado de salud en el que se hallaba.

—No te pongas así —Se quejó la menor sacudiendo el hombro de su amigo—. Ya sé que cometí algunos errores... muchos errores —Se corrigió con una risa nerviosa—. Pero eso quedó atrás.

—¿A qué te refieres? —Cuestionó Shikamaru liberando sus ojos del escondite de sus brazos para observarla curioso.

—He recordado varias cosas, cabeza de piña —Utilizó el apodo con el que lo llamó el primer día en que se conocieron, haciendole fruncir el seño—. Muchos de ellos fueron agradables, pero no lo suficiente como para irme feliz. Sin embargo, aún sigo aquí, y no desperdiciaré ésta oportunidad. Es hora de que deje de culpar al pasado y me enfoque en mejorar mi futuro. Entrenaré para ser una mejor kunoichi y arrancaré de mí todas las malas decisiones.

El Nara no le sacó la vista de encima, percibiendo un nuevo brillo en los ojos de su amiga mientras aseguraba con convicción el inició de un nuevo ciclo en su vida.

—Me alegra verte tan viva, problemática —Y esperaba que siga de esa forma. No quería volver a verla como hace días atrás, dónde creía que de verdad la perdería.

—Vas a tener que mover tu flojo trasero para seguirme el ritmo ésta vez, vago —Bromeó sacudiendo el cabello que sobresalía de la coleta del azabache.

—¿Qué es lo primero en tu lista de "reinicio"?

Suki pareció pensarlo por un momento, pero si iba a cumplir con lo que se había prometido a sí misma era hora de ser sincera. Se acabaron los secretos en su vida.

—Terminaré con Katsuro.

—¿Piensas poder hacerlo? —Preguntó con interés. No hace mucho estaba completamente negada a hacer aquello.

—No pienso poder hacerlo, sé que lo haré —Aseguró con un asentimiento lleno de confianza.


XXX


Capítulo de 3329 palabras