Nota del autor:Disculpen la demora, estoy super trasada con mis tareas gracias a todos los que se preocuparon. Nos vemos el juves.

Capítulo XVI: El abuelo William y su nieta, Aila.

El silencio en el castillo parecía decir que nada había pasado pero todos sus habitantes sabían que era lo contrario. Cada miembro invitado al trágico baile había optado por huir a su casa y prepararse, los dimplmáticos se juntron esperando saber el futuro del país mientras las mujeres rezaban.

Por su parte una temblorosa Karen se sentaba en el despacho, su dolor de cabeza venía en aumento mientras miembros de la cámara de los Lores iban y venían por ella, mirandola y diciendo sus ideas. En el piso de arriba resguardados por sus guardías se encontraba la familia real escosesa que también había puesto a sus propios guardías.

"Dios mío, estuvo bajo mis narices todo este tiempo" susurró Karen sintiendo que la corona pesaba muchos kilos más

"Esto puede desatar una guerra" dijo uno de sus asesores

"Crees que no lo sé" dijo con miedo "Claro que lo sé"

"Candy estará de nuestro lado" sugirió Terrence

Las manos de Karen se juntaron en una plegaria, la ayuda de la rubia podría hacer la diferencia en esta guerra no declarada. Asintió mientras ordenaba sus ideas para hacer el mayor bien posible.

En las habitaciones de arriba, en la suite real, el rey William miraba a su nieto e hijo, los tres rubios se reunian en la sala que conectaba cuatro recamaras en una de las cuales descansaba Aila.

"Ellos la tenían, tenían a Aila" dijo el rey caminando "Esto será la guerra"

"Padre, vi la cara de la reina" trató de razonar el príncipe "Ella no sabía nada"

"Creo que Candy se acababa de enterar" murmuró Anthony "Cuando me abrazó no podía dejar de repetir que era imposible, que mamá no podía ser su mamá" suspiró

"Ella es Aila" les corrigió el rey

Albert se detuvó y temiendo lo que iba a hacer trató de reunir valor.

"Ella es Candice, papá, lo ha sido por toda su vida, no pienses que puedes cambiarla"

"Ella es mi nieta" habló ferozmente "Es lo único que me mantuvo cuerdo, después de Rose"

Los ojos azules miraron con compresión, después de la perdida de Candy su hermana se había transtornado, el odio de su papá los había condenado y después de la muerte de Rosemary se había culpado así mismo y al país vecino.

"Ella es identica a Rose, esta vez, esta vez haré todo bien" se dijo mientras caminaba de un lugar a otro

"Yo lo sé, pero, para hacerlo bien debes de tener paciencia"

"Nadie la alejara de nosotros, Albert" exclamó mirando a su heredero y en un segundo perdiendo la cabeza se lanzó sobre este tomandolo de la camisa

"Tranquilo, padre" pidió este preocupado

Los rubios menores se miraron con preocupación, la demencia del viejo rey se empezaba a notar cada vez más. Ellos dos, desde hace meses habían dirigido el país tomando decisiones a su espalda y enfocandolo en la busca de Aila.

"Yo solo quiero hacer feliz a Aila" murmuró con miedo "No puede dejarme, no como Rose, pensé que si se casaba y vivía cerca nunca tendría que perderla" lloró

La puerta se abrió dejando ver a la rubia que ahora vestía una bata blanca, pues, entre varías de las sirvientas habían logrado cambiar a la niña a una ropa más cómoda.

"Aila" gritó el anciano dejandose caer en uno de los sillones.

La mirada de la ruiba se cruzó con la de su medio hermano y lentamente caminó hacia su nuevo abuelo. Ella los había escuchado discutir desde su habitación y aunque su vida seguía completamente desordenada se sentó en donde el rey palmeaba con fuerza.

"Aila" volvió a repetir mientras ella lo miraba

"Candy, mi nombre es Candy" soltó de inmediato antes de ver la mirada de su abuelo que se agravaba con cada una de sus palabras "Me gusta que me llamen así, abuelo"

Con eso el rey sonrió brillante y completamente complacido con su nieta.

"Candice Aila Andrew" dijo felizmente tomando sus manos

"Te busque por años, pensé que Rose, contigo en brazos aceptaría volver" murmuró llorando

Los brazos de la rubia encerraron a su abuelo, era un hombre terriblemente roto y mientras este lloraba en sus brazos se miró sorprendida. Los tres jóvenes integrantes se miraron con nerviosismo hasta que ella suspiró.

"Abuelo, es hora de dormir, ha pasado tanto que estoy cansada" trató de convencerlo Candy

"Claro, debes estarlo. Mañana tendremos que hacer algo, necesitaras ropa de viaje" dijo alegremente ante la aceptación de su nieta "Te encantará Escocia, tengo tanto que enseñarte" habló rápidamente

"Estoy segura que es así, ahora, vamos a dormir, te llevaré a tu cuarto.

El rey se puso de pie aceptando la mano de su Aila. Con las manos temblorosas Candy dirigió a su abuelo, un completo desconocido, a la recamara principal. Ella sopló la vela suavemente antes de, por petición del rey, besar su frente.

"Descansa, abuelo" dijo saliendo con su medio hermano y tío del cuarto.

"¿Desde cuándo lo sabían?¿Por qué no me querían cerca?¿Tanto me odiaban?" lloró silenciosamente mientras abrazaba más la bata a su cuerpo

"Lo supe en cuanto te vi, eres identica a ella, a Rose, mi hermana" le contó Albert "Tienes los mismos lunares que nosotros y el medallon, simplemente era todo"

Candy subió sus pies al sillon y procedió a abrazar sus rodillas, su hermano y su tío, el duque y el príncipe de escocia la miraban atentamente.

"Tu madre, mi hermana, juro odiar al rey resto de su vida. Papá perdió a su propia hermana, Rosalint, ambos habían ido a nadar y ella se ahogo. Años después, con el nacimiento de Rose, se volvió un poco más paranoico, llegó a casarla solo con el fin de mantenerla cerca y cuando se embarazo de ti, simplemente enloquecio" dijo tendiendole una taza "En su mente, tu eras el problema, tu harías que Rose se apartara de él así que decidió desaparecerte, tu padre te encontró primero"

Las lagrimas recorrieron la cara de los tres rubios, todos lamentando la historia.

"Y lo que hoy dijo, me confirmó todo, Rose se aislo, no papá" Habló con poca tranquilidad "Entonces empezó la busqueda, encontrarte era la única forma de traerla a casa, no lo logró, luego Rose murió y ahora tú,Candice, eres tan identica a Rosalint, a Rose."

Ninguno dijo nada, el llanto de Candice se calmó y no dijo nada cuando Anthony se sentó a su lado.

"Ya no se quien soy" Ello lloró "No puedo ser lo que necesitan, no sé quien soy"

"Soy Anthony y soy tu hermano" se presentó nuevamente el rubio mirando a su hermana, la mano de ella tomó la de él con nerviosismo "Tu eres Candice Aila White Andrew, duquesa de Hamilton, uno de los tantos titulos de mamá, y mi hermana menor"

Candy no sabía nada, ella no era una niña ue lloraba pero su vida y lo que conocía se derrumbaba ante la posibilidad de una nueva guerra y los brazos de su hermano eran calidos. Su mente se tanquilizo, sabía que los brazos de Anthony eran cálidos y por el momento eso era algo.

Mañana trataría de detener la guerra, por hoy solo necesitaría eso, el abrazo de su familia. Por primera vez se sentía amada. Albert se sentó del otro lado y sostuvo la mano de Candy, no importaba cuantos años hubieran estado separados, no importaba nada. En su sangre corría la suya y con eso bastaba.

Unos pisos más abajo Karen sostuvo su pluma frente el papel, acababa de nombrar a Terry su heredero, si se libraba una guerra alguién debida de cuidar su país.

"Eso es todo, mañana, trataremos de evitar una guerra" Dijo finalmente saliendo de la habitación.

Candy se estiró, estaba ,una vez más, en su nueva cama. Los rayos del sol saludaban su piel. Sus pies temblaron mientras se establecían en el piso. Su vida nunca sería la misma y la entrada de criadas escocesas se lo confirmo. Ella no dijo ni una sola palabra mientras cuidaban su cuerpo. Tampoco dijo algo cuando le deslizaron la lujosa tela.

"El rey ha ordenado siempre viajar con 5 vestidos para usted. Todos hechos basados en su mamá, la princesa Rose, todo con la esperanza de encontrarla" confió la mujer que empezaba a atar en corsé

"Lo hace siempre" preguntó triste y asustada por la obsesión que parecía mostrar su abuelo.

"En cada viaje y tras cada rumor de su vida. El rey se ha reunido con cientos de mujeres que aseguran ser usted" Murmuró empezando a trenzar su cabello "Por cierto, me llamo Lucil, espero poder servirla" dijo nerviosamente la mujer.

Candy asintió, su mirada solo podía evaluarse al verse en el espejo. Era la misma y sin embargo no lo era, su cuerpo se adonaba con finas sedas de vestidos que se habían diseñado para ella inclusó antes de que su nombre tuviera cara. La mujer que ataba su cabello se dedicaba a trenzarlo con suavidad, la chica del espejo lucía sofisticada pero salvaje.

"Casi termino, su alteza" murmuró la sirvienta sobresaltando a Candy.

"Solo Candy" suplico de inmediato

"No podría hacer eso, su alteza, después de todo es una princesa de Escocia" murmuró

Candy sabía de eso, de hecho, cualquier nieto del rey sería nombrado principe o princesa, pero solo el heredero presumía el titulo mientras los demás usaban el ducado como protección. (Esto es totalmente real, por ejemplo, el principe Guillermo tambien es llamado duque de Cambridge, su titulo de príncipe se ocupa usualmente cuando no esta su padre, el príncipe william)

"Duquesa de Hamilton" murmuró mientras le indicaba a otra criada que se encontraba en la puerta

Los ojos de Candy se abrieron al ver que esta cargaba una caja y atrás de ella otras cuatro mujeres cargaban cuatro más.

"El rey se elevantó temprano y ordeno traer lo más elemental, un cuarto se esta preparando, esperan regresar hoy a la residencia familiar" informó señalando a una de las mujeres

Esta temblorosa se acerco a ella y abrió la caja presentando dos tiaras una sencilla y la otra demasiado exagerada

"Tiene que elegir una, su gracia" dijo la mujer "Es una duquesa"

Los ojos de ella se cerraron mientras dejaba que colocaran la tiara en su cabeza, indicando una vez más, quien era ahora. Su mirada en el espejo le asusto, estaba sentada, vestida ricamente con joyas que aunque sencillas mostraban el poder de su nueva familia.

Candy se puso de pie con miedo, en la sala su abuelo, el rey de Escocia, la esperaba alegremente. Su cara se iluminó al verla, con las finas capas de ropa cubriendo su cuerpo lucía como su niña, Rose.

"Iremos de compras, querida niña" sonrió "Después de eso hablaré con la reina, debemos irnos, no podemos quedarnos aquí"

"No quiero una guerra" dijo firmemente

"No es deseo, Aila, es necesidad, ellos te robaron, te ocultaron"

"No lo hiceron, podems confiar en ellos" susurró con miedo tomando su mano.

El rey desestimo lasmpalabras de su nieta y gritó pidiendo un carruaje, alejandose de ella.

"Tienes que distraerlo, Candy, negociaremos la paz, solo debes detenerlo de declarar la guerra" suplicó Albert.

Candy asintió lentamente, entendiendo su papel, ella no llevaría mucho sabiendose escocesa pero ella amaba a Inglaterra y jugaría el papel que tuviera que jugar para salvar a ambas naciones de la destrucción.

"Escuche de un mercado cercano, abuelo" dijo mientras asentía "Annie, mi amiga, me habló del joyero del pueblo" le soltó inventando lo primero que se reunió en su cabeza "Me gustaría que viniera"

"Lo que quieras" cumplió facilmente "Entonces ¿Diamantes o rubís" dijo alegremente mientras le tendía la mano

"Pensaba en perlas,no necesito nada realmente caro" pidió ella

"Oh, mi niña, esa vida se acabo, no necesitaras volver a preocuparte, Aila, todo lo que tengo es para complacerte"

Los ojos de la rubia se suavizaron, el hombre podía estar enfermo, pero la amaba intensamente aún sin conocerla. Sus labios formaron una sonrisa suave mientras caminaban por los pasillos.

Los pasos de Albert y Anthony hiceron eco mientras corrían a hablar con la reina. Si Candy cumplía su parte evitarían una guerra.

Semanas después

La cara de Candy se iluminó al escuchar los golpes de Dorothy, habían estado ya por tres semanas enteras en la residencia de su familia en Londes. Había pasado cada día que había podído con su abuelo, distrayendolo de la guerra y centrandose en pasar tiempo con él viejo rey. Por loq ue había oído, la paz estaba por firmarse, en unos días ella tendría que pedirselo y después dejaría Inglaterra para siempre y con eso a Terrence.

Con los días había logrado convencer a su abuelo de usar túnicas más sencillas aunque siempre portaba una tiara o algun tocado que indicaba su importancia en la corona.

"Gracias por permanecer conmigo" dijo Candy mientras Dorothy ayudaba a colocar la tiara en sus cabellos dorados "Sabes si Annie ya esta despierta.

La pelinegra se había mudado con ella ayudandola en su tarea, en todo ese tiempo Terry había tratado de contactarse con ella pero su hermano, Anthony, se había encargado cada vez. Ella le había contado todo a él y a Albert, ambos habían hecho su mayor esfuerzo para no matarlo durante las negociaciones.

"Siempre, su gracia" dijo burlonamente mientras la miraba con cariño

Candy tomó a Clean, hoy lo llevaría a dar un paseo.

"Listo, su gracia" se burló Candy alzando al animal sobre mimado "Usted, querido, debe de ser el animal más cuidado de Inglaterra y Escocia"

"Su gracia, Clean, el grande" escucho a Annie desde la puerta.

La morena se reía alegremente con su tío, ambos de pie, viendola bailar con su pequeña mascota.

"Vamos Clean, es hora de irnos, el abuelo esta esperando" decidió ignorarlos mientras tomaba su bolsa

No recordaba ser tan feliz en toda su vida, excepto cuando estaba con Terry. Su mirada se deslizo una vez más a las cartas quedescansaban en su mesa de noche, no había logrado ver ni una, tenía miedo de hacerlo.

"Estoy lista" dijo suavemente, parecía que ser solo Candy White había quedado en el pasado y nunca había sido tan feliz

"Podriamos ir a comprar nueva tela, Aila" Sonrió el rey alegremente "Regresaremos pronto a Escocia, vas a necesitar algunos chales"

"No necesito más ropa, abuelo" dijo ella dulcemente

Con el paso de las semanas había aceptado que su abuelo la llamara así, todos los demás le hablaban por us nombre real y eso parecía estar bien para el monarca que recuperaba poco a poco la cordura, ya con su familia restaurada.

Su corazon se detuvo un poco, su familia inglesa, no había sabido nada de ellos, pero sabía que tenia que verlos, después de todo ellos podrías saber sobre la muerte de su madre y quizá si su abuelo tuviera al responsable entre manos desistiría de toda idea.

"El sol es encantador" Dijo Annie mientras caminaban resguardadas bajo los paraguas que sostenían sus damas de compañía.

Candy resopló, ahora necesitaba damas de compañía, no sirvientas, damas. Dorothy no había dejado de agradecerle cuando la había convertido en una dama. Su abuelo al ver el afecto que le tenía le había nombrado dama de la corte, destinada para servir noblemente a su nieta.

"Extraño los rayos del sol sobre mi piel" le confió a Annie

"Pero eso arruinaria tu piel" recordó su abuelo.

Por un momento Candy se había olvidado de que sostenía su mano mientras caminaban al carruaje. Un carruaje destapado los esperaba, ella subió y una vez en su asiento saco de su bolsa un gorro para cubrirse. El rey sonrió una vez más.

Los habitantes de Londres sonrieron suavemente, los susurros de guerra se pagaban mientras la niña sonreía radiantemente. Los comerciantes sonrieron complacidos, la duquesa de Hamilton era su mejor cliente, mejor dicho, su abuelo lo era y esa mañana ambos se encontraban ahí.

Nota del autor:

Proximo capitulo: La tirania y el amor de un rey

Papá, Tom, Susana, Neal, Baronesa" habló saludando a cada uno de los presentes mientras apretaba su mano, tenía que calmar los temblores

La baronesa levantó su barbilla, Candice podría ser quien quisiera pero nunca sería superior a ella. Y hecho de que todos estuvieran ahí no tenía nada que ver.

"¿Por qué?" preguntó Candy sencillamente

Comentarios

Gracias totales!

White Adrew, Carol, Cary76,Imemell, Lima, Kristell Grand, Ann Grand, Blanca G, Yessy, Settale, Audry Paola,Gevatri, Bunny, Analilit, Mara de Lourdes, Gloria reyes75, Gaby, Wenca37, Mara A, Nat, Candy Grandcheser, Yessy, Alesita77, Ol rojas, eligimenez, jekapc, Mar, M.A, Celia Castrejon, Rosario Escobar, Rous Jd, Lima. Y a todos mis guest sin nombre 3

Eli: Ya sabes porque, el rey se esta volviendo loco ahora l toca a nuestros tres rubios desafiar a todos

Becky7024: La tirania de un rey no tiene limites, en el proximo capitulo veremos la furia del rey

Gery:El mayor de los secretos es quien mato a Rose y la misma locura del rey, seran capaz de detenerla, espero seguir llenandote de sopresas, gracias por todo.

Zafiro: Sin duda el rey es uno de los personajes más locos que he escrito, simplemente lo amo y lo odio. Terry ahora tendrá que ganarse un perdon de alguién que no quiere ni oirlo.

Lea: Puedes imaginar tanto dolor? El rey sufrió demasiado

Rose: un capitulo más tranquilo para ayudar a tus nervios.

Adamaris: No, la ultima vez Terry simplemente no pudo estar con ella, tienen una relación sí, pero Terry no se ha costado con ella nuevamente. Las mujeres depechadas son horribles

Karina Estrada: Exactamente de ahí el titulo para salvar a dos naciones tndrá que casarse con un hombre que dia mientras este lucha por amarl todos los días